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Full text of "Las siete partidas del rey Don Alfonso el Sabio"

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AT THE 



UNIVERSITY OF 
TORONTO PRESS 






PARTIDA PRIMERA. 






AS SIETE PARTIDAS S 



DEL REY DON ALFONSO EL SABIO. 



COTEJADAS CON VAMOS CÓDICES ANTIGUOS 



POR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



TOMO L 



PABTIDA PRIMERA. 




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DE ORDEN Y A EXPENSAS DE S. M. 
MADRID EN LA IMPRENTA REAL 

ANO DE 1807. 



ADVERTENCIA. 



Axabiendo acudido la Real Academia de la Historia al 
Rey nuestro Señor solicitando que se autorizase su edi- 
ción de las Partidas para el uso de los tribunales del 
reino, S. M. se dignó mandar que la examinase y ca- 
lificase una junta, compuesta del Excmo. Sr. D. Juan 
Pérez Villamil, consejero de Estado, del limo. Sr. Don 
Manuel de Lardizabal, del limo. Sr. D. Josef María 
Puig. del Sr. D. Nicolás de Sierra, ministros estos tres 
últimos del consejo real, y del Sr. D. José Hevia y 
Noriega, fiscal del mismo consejo y de la cámara. Por 
la ausencia que sobrevino del Excmo. Sr. D. Juan Pé- 
rez Villamil fue nombrado de real orden el Sr. Don 
Ramón López Pelegrin, ministro del mismo supremo 
consejo; y la junta continuó en el desempeño de su 
comisión, aunque con la desgracia de haber fallecido el 
Sr. D. Nicolás de Sierra poco antes de concluirse. Fi- 
nalmente la junta consultó su dictamen al Rey nuestro 
Señor; y S. M. conformándose con él, se ha dignado 
autorizar la edición académica para que se use de ella 
en los tribunales de estos reinos indistintamente, y a> 
mo se usa de la publicada por el licenciado Gregorio 
López, que se autorizó exclusivamente desde su publi- 
cación en el año de i 5 5 5. Asi consta délos dos docu- 
mentos siguientes: 



Real orden comunicada á la Academia por el Excmo. 
Sr. D. José Pizarro, primer Secretario de Estado 
y del Despacho, 

»A1 Sr. Duque Presidente del consejo real digo 
'con esta fecha lo que sigue. = Excmo. Sr. : Conformán- 
dose el Rey nuestro Señor con el parecer de los minis- 
tros del su consejo real nombrados para informar so- 
bre la edición de las siete Partidas hecha por la Aca- 
demia de la Historia, se ha servido autorizar esta edi- 
ción para que se use de ella en los tribunales de sus 
reinos indistintamente y como se usa de la publicada 
por el licenciado Gregorio López: permitiendo á la 
Academia la publicación del informe dado por dichos 
magistrados. = Lo comunico á V. E. para su inteligen- 
cia y gobierno del consejo. == Y lo traslado á V. S. de 
igual orden para su noticia y satisfacción de la Aca- 
demia, acompañando copia del parecer de los minis- 
tros del consejo para los indicados efectos. Dios guarde 
á V. S. muchos años. Palacio 8 de marzo de i 8 i 8.= 
José Pizarro. = Sr. Secretario de la Academia de la 
Historia." 

Consulta de la junta de ministros del consejo real, men- 
cionada en la real orden anterior. 

»SEÑoR.=En cumplimiento de la real orden de 
" V. M. de 2 de mayo del año pasado de i 8 i 5 , hemos 
» reconocido con mucho cuidado y diligencia la edición de 



v las siete Partidas del rey D. Alonso el Sabio, hecha 
5* por la Academia, de la Historia en 1807, y no he- 
•¡irnos podido menos de admirar su esmero y Constan- 
za cia en llevar á cabo con la posible perfección una em- 
« presa tan ardua y penosa. En efecto, el trabajo solo 
í» "de leer y cotejar los sesenta y un códices antiguos que 
« pudo adquirir al intento, bastaría para conocer su es^ 
«forzado empeño¡.por encontrar-; el texto genuino de las 
«Partidas, que fue y debió ser su principal objeto. Ha 
«procurado también desempeñarlo con un celo y acier- 
« to dignos del mayor elogio , no solo por las interesan-* 
«tes tareas que necesariamente ha empleado para de- 
« terminar con juiciosa crítica , entre tantos códices aque- 
llos que por estar: escrito» de una misma mano, y ser 
« mas correctos y uniformes en la ortografía debian ser- 
«vir de texto á esta edición, sino para poner por no- 
« tas con muy prolija puntualidad las innumerables va- 
lí riantes de los otros códices. De esta suerte nos ha dado 
«en uno todos ellos, cuya ventaja, desconocida en las 
«ediciones anteriores, parece está reservada á su noto- 
«ria ilustración; pero no se ha contentado con esto, 
« pues ademas ha hecho un apéndice historial de todos 
«estos códices, cuidando particularmente de indicar sus 
« caracteres, para que por ella fuese mas bien conocida 
«la mayor ó menor fidelidad y exactitud de estos tras- 
«lados todos antiguos, y algunos de ellos coetáneos á 
« la publicación del cuerpo legal de las Partidas. En su- 
«ma, Señor, la Academia ha arribado á cuanto es da- 
«ble para lograr una edición la mas conforme con su 



« original, y la mas cumplida en todas sus partes, como 
«se manifiesta muy por menor en el prólogo que la 
« precede. Por estas consideraciones creemos justo y 
inconveniente, que esta edición sea reconocida como 
« la mas auténtica y correcta de cuantas se han publi- 
«cado, y que puede ser autorizada por V. M. para 
« que se use de ella en los tribunales de estos reinos 
« indistintamente, y como se usa de la publicada por el 
«licenciado Gregorio López, de la cual no se diferen- 
«cia en cosa substancial tocante al Gobierno civil de 
«los pueblos y á la administración de la justicia. = Este 
«es, Señor, nuestro dictamen, y V. M. se dignará re- 
solver lo que mas fuere de su soberano agrado. = Ma- 
in nuel de Lardizabal. = Ju»é María l J ui£.=:KanK)n Lo- 
«pez Pelegrm.=José Hevia y Noriega. 




PROLOGO. 



J-ja mas ilustrada prudencia no alcanza siempre á llevar á buen éxito 
sus empresas; ni tiene bastante poder para invertir en todas las oca- 
siones y tiempos el orden y serie de inevitables sucesos á que nues- 
tra limitada comprehension ha dado el nombre de fortuna. No es esto 
decir, como han opinado algunos, que haya una fuerza oculta que tome 
por empeño resistir los conatos de los hombres, y desbaratar sus pro- 
yectos, lo que seria muy poco prudente; sino que no está en la mano 
del hombre sabio doblar á su arbitrio las demás causas que con él han 
de concurrir á la execucion de sus ideas. Olvidado de que no ha 
tomo i. A 



PROLOGO. 



sido sino i costa de aplicación, meditaciones y desvelos como ha 
adquirido los conocimientos que le adornan, se imagina que todos 
estaña su nivel y en estado de auxiliarle; y suele suceder que no 
siendo capaces de entrar en sus miras, ni de percibir las relaciones 
á que su vista alcanza, en lugar de cooperar á sus designios, les opo- 
nen continuos estorbos, y se complacen en frustrarlos. 

Esto puede decirse que fue lo que sucedió al rey de Castilla don 
Alfonso X : habia sido dotado de una alma elevada, propia para em- 
prender cosas grandes: las ideo en efecto; pero causas que de el no 
dependieron, ó hicieron que se malograsen, ó fueron estorbo para que 
las llevase á la perfección apetecida: asi su rey nado no fue para él mis- 
mo ni para sus pueblos tan feliz como parece correspondia. Mas no 
por eso dexd de merecer aquel monarca el dictado de Sabio con que 
desde su edad se le ha apellidado: quizá se debió su poca suerte a que 
los estudios que hizo le sacaron de su siglo. Un medio hay infalible 
de apreciar y graduar el mérito de los conocimientos que tanto le 
distinguieron, sin embargo de que parezca que los admirables pro- 
gresos que desde entonces han hecho las ciencias físicas y morales, nos 
ponen en un punto de vista que le ha de ser poco favorable, y es 
el examen de sus obras. Resolución ha sido digna de un nieto y su- 
cesor suyo , que se recojan y publiquen ; porque ellas harán ver la ra- 
zón con que hace seis siglos se atribuyó á su autor aquel glorioso 
renombre. 

Aunque algunas corren impresas mucho tiempo ha , otras habian 
siempre yacido ocultas en las bibliotecas; y habiéndose hecho presen- 
te al Rey nuestro señor que podría convenir hacer una edición de to- 
das baxo la dirección de la Academia, acogiendo S. M. benigna- 
mente este pensamiento, se sirvió comunicar orden á este cuerpo 
en 6 de octubre de 1794, para que sobre su execucion informase 
lo que entendiera. Dedicóse con ardor la Academia á adquirir noti- 
cia de todos los escritos que se han atribuido al rey Sabio , ó en que 
se ha supuesto tener parte, y de las bibliotecas en que se guardaban; 
y bien instruida en estos puntos por las exposiciones que le hicieron 
varios de sus individuos, cumplió con el informe que le estaba en- 



PROLOGO. III 

cargado en 10 de abril de 1798; manifestando sobre cada una de 
las obras en particular lo que entendía debia observarse para que su 
impresión se hiciera con la corrección y esmero convenientes ; y ente- 
rado S. M. se sirvió comunicar otra real orden á la Academia en 6 de 
mayo siguiente por el excelentísimo señor don Francisco Saavedra, 
por la que se digno S. M. autorizarla, especialmente para que diese á 
la luz pública las obras de don Alfonso el X, empezando por las que 
en fuerza del mas maduro examen se hubiesen reputado por legíti- 
mas; en inteligencia de que para la edición de las primeras contri- 
buida S. M. con los auxilios pecuniarios que se juzgasen indispensa- 
bles, y con la calidad de que el producto de estas impresiones se de- 
positase en fondo separado para atender á las subsiguientes, á que 
S. M. coadyuvaría en la parte á que el fondo de reserva no alcanza- 
se. Asi la empresa de que se publiquen y den á conocer todas las 
obras del rey Sabio es enteramente de S. M. , que se ha dignado con- 
fiarla á la Academia; y quando esta le hizo presente que podia dar- 
se principio á su execucion, por repetidas órdenes comunicadas por 
el excelentísimo señor don Pedro Cevallos , la última de las quales es 
de 23 de setiembre de 1803, se -sirvió disponer que se auxiliase á 
la Academia con fondos, tomándolos de los de su imprenta real, y 
que en ella se hiciese la edición en la forma, papel y carácter de 
letra que á la Academia pareciese : en virtud pues de estas reales dis^ 
posiciones se ha hecho de orden y á expensas de S. M. la edición del 
código de las Siete Partidas que ahora se publica. 

¡ Quántas razones concurren para haber dado á las Partidas la pre- 
ferencia entre todas las obras de don Alfonso el Sabio ! Descuella en- 
tre las demás como un magestuoso templo entre edificios dedicados á 
mas comunes usos. El suyo debia ser el mas sagrado, respetable y útil 
de quantos exige la vida social; y puede decirse aun hoy que salió aco- 
modado para tan augusto destino. Este templo está hecho según el gus- 
to del tiempo en que se construyó: los adornos son de aquel siglo; pe- 
ro la obra con esta marca que no la deshonra, sino que mas bien 
realza su mérito , tiene en sí misma vinculada la inmortalidad. Exami- 
narla por partes será el mejor modo de demostrar esta aserción; y este 
tomo 1. a 2 



IV PRÓLOGO. 

examen hará en primer lugar la materia de este prologo; investiga- 
remos luego cómo el rey don Alfonso es autor del código de las Par- 
tidas i quiénes fueron los que le ayudaron á formarle, y quál su pri- 
mitivo título: después hablaremos de su publicación, de la autoridad 
que ha tenido y tiene, y últimamente daremos cuenta del cuidado y 
esmero con que se ha hecho la edición que ahora se publica. 

El dar buenas leyes á los pueblos se ha tenido por una empresa tan 
interesante y difícil, que comunmente se ha desesperado poderlas re- 
cibir de solo el humano ingenio, y se ha creído indispensable la inter- 
vención de la divinidad. De aquí es que varios legisladores le han atri- 
buido las que promulgaban para conciliarsc y conciliarles mayor ve- 
neración; y en verdad que si en suponerlas materialmente dictadas por 
algún mimen, usaban de un engañoso artificio, en el fondo, si ellas 
eran lo que debían ser, esto es, justas y útiles, tenían razón en darlas 
por una derivación de la divina inteligencia. Ks la ley una invariable 
regla de obrar bien , ó lo que es lo mismo, de obrar convenientemen- 
te á los fines y objetos de la sociedad civil á que el hombrtj es desti- 
nado por su naturaleza; 'de manera que por ella cada uno de los miem- 
bros del cuerpo político cumpla exactamente con las funciones que le 
han cabido, y de aquí resulte una admirable armonía entre la muche- 
dumbre que racionalmente obedece, los subalternos que prudentemen- 
te executan, los magistrados que justamente mandan, y el gefe 6 ca- 
be/a que vela igualmente sobre todos, haciéndose esto con tal orden y 
concierto que parezca que se hace por sí mismo sin percibirse la dis- 
posición artificial que todo lo gobierna. Esta es la ley si ha de merecer 
tal nombre; y siéndolo, < quién no ve su afinidad con aquella razón 
eterna que dio al mundo leyes inmutables, según las quales se ri¿re 
constantemente en todas sus partes, desde los celestiales cuerpos, que 
nunca alteran sus arreglados movimientos, hasta la mas pequeña brizna 
de yerba, que nunca muda su ser, ni da semilla sino para producir 
otra de su misma naturaleza? á lo menos este debe ser el modelo que 
imiten las leyes humanas , y aquellas serán las mejores en que mejor se 
halle copiado. 

No se dan estas ideas de la esencia de la ley con la mira de persua- 



vlu o/ie el vivvhjjjo de l\s 1 'anido* esta vMiuiu^iit,' lomudo >¡euun <ll.iv 
si Ul le no v>e rtl^UU puchlo *oluv \a tierra devuiu dcwf tttahtttot) de 
hou\Wv$< pevo no. mis o!mos lo*!»*,, onn \ás ttevItySreon nuv Viuon v 
nvnoio *onov uuienuvi* se iv^kIiumí MCmpVf \Uv la lúwifada ouno une 
ki* touwa. «Uose tenido el t>b|v<\> de huv» efttetttiw aun a Kv»l nvnov 
ptftpivttvw t , que lu\ uno ley jnmwuo u\\umMe 4 unpu'va etvel ouuuo 

dv$ »v>%i\v>i UvN-homUoi» OvOlWOvlhlo SUS IU\e>ud.ldc* V lú \\\\t l \i|V Sil 

ivuuum , j vvviv\Uvl. v|\iv- es el nUMMtuiil pino di? lo (n«|\> v de lo (ti 
jtttto, v origen Je todo dorevHo I\nu noiOu, tpte podeto'O* 11.»,» 
arquetipo en tjuauro o Jo* primeros, pivetptvs i|im de olla v « derivan, 

0> d ;(i( poívuie todos» V vio ItWfl WttliVl! IAI1 OvideUlC »0\UO lo» 

ñus eierto* axioma* \K' geometría» mas el indaga* rus preec|*iv< secun 
darios, \ utas remota* ennelusioncs poto tormar la eietwia del derecho, 
esta \ o e< obra <k ufando* ingenios dedicado* ,i un tomo Mim.im. iu> 

imprtvtante v Mil ilc la Onwul uKvsoÍKt. 

l\»r siglw enteros le cultivaron cotí trdoi los mas eminente* hom 

hlV* do I ti ttfpimlíCA tOn\,1U0, \ COtt MIS NOluOS t v vpueM ,\v Ul COttSul 

tas que seles hacían* \ los jus0*imo9 edictos ijue publicaron algunos 

pVOIOlVS HcgaiOU A vUv al vlvIVvho vlvil ni \\ pul- mv \0 Homo \A\\\ 

bien derecho privólo, io*l.i \a etfetwton y claridad a que podia llegar* 
KrUaroulví en íiI|muu uutu'v.1 vtvti L*v Roleo\t\os v |M\víms lonwuUs Je 
quv? oUi|\*ton a K»n vuuluhuov a x.iloivo vmi alguno» ueu^eloüi pc\ k o 

mu vM\h\u U t\AI\\Íhdr lo vjuo vMí el Uw ;ovo \ivo Jv^ Mies I.M>\\nl.>v pUviioi'* 

lulvr <ie justo v nni. rlUw n\innm enseful>At) t|uc lo* nutttdwuv» en 

VjUv' V |Mvm» Íl>UU t U\» lOv.ihjU vM U x'W\\\\A v n,Uu».Jv'v,> ilv los »u 

pv iih iwuioos, sino üuo ilU|Hm¡4ii vn nuu»u liulilevente, en Uon« 
i.uK» legislihlor |hhím nmulu lo que eivvew nws e^Hovnlente a su 
pueblo, h.kivMulolo |umo p v >» ¡«ivlo vi hecho de nunvl.ulo *»>u mitori 
Jul le|^\tin\d Md« por K> vjuo h.Uv' A bv ivylt* un miMo \ i-i.iu,i« 
poi vjov^ sv i han vlv- u'jm» lov negocio* K\m muw^u mué ion hon\hh 
ivntdviiHt v v u mu soeietliUl, v aun en U ^lunl locieddd del huuuno 
lu.»:y\ i^tas K>\- )u\isvouvuh\K ioim.uuk Iojm uou vlesvuhrirUs, ense 
uul.w, v luveive lv>s nuestros o,^ elUs, en (¡nanto pOvlen\os piW^eer, 
\\a\a iodos los pueblo» cultos cu U sucesión As todas li^ edades. 



yj PRÓLOGO. 

¡Grande é importante servicio hizo al imperio y al orbe entero el 
emperador Justiniano en haber reunido estas reglas en el cuerpo de 
las Pandectas! Los que se han empeñado en hacer críticas amargas de 
esta compilación y del jurisconsulto Triboniano á quien se atribuye, 
debieran Jbaber considerado que en tanto número de sentencias como 
se recogieron y de tan diversos autores, no era extraño se encontrase 
alguna incoherencia y contrariedad , y no es dado á la flaqueza hu- 
mana hacer cosas que absolutamente carezcan de defectos. Gon los 
que tiene el cuerpo del derecho romano , será siempre mirado como 
un inagotable número de preciosidades para los que deseen poseer la 
verdadera jurisprudencia, y que no quieran contentarse con una sombra 
de ella. Es preciso repetir que en lo perteneciente al derecho privado no 
dexa nada que apetecer d que buscar en otra parte. Examínense el có- 
digo civil de Federico II, rey de Prusia, y el que modernamente se ha 
dado á la nación francesa, y se hallará que de aquellas fuentes están 
tomadas las máximas de que se componen ; ni serian justos de otro 
modo. Mientras haya entre los hombres compras y ventas, por exem- 
plo , habrá necesariamente unos principios invariables que arreglen lo 
que entre sí deben guardar el comprador y vendedor para la mutua 
igualdad , que es la justicia , y así de los demás negocios. ¿Será con esto 
una tacha, para descender ya á hablar de las Partidas, y hacer á ellas la 
aplicación de esta doctrina , el que en sus leyes en esta misma parte del 
derecho civil y privado, comprehendido en las Partidas III, IV, V, 
VI se hubiesen copiado las romanas? y esta es la única que podría no- 
társeles. Reconocemos que no se han copiado así en los códigos mo- 
dernos que se han citado, sino que se ha tomado solo la sentencia; 
pero esto ya depende mas del gusto del tiempo, y no es tampoco la 
parte en que nuestro código nacional está mas redundante; el qual 
arregla ademas excelentemente muchos puntos relativos á la execu- 
cion que aquellos dexan para otros reglamentos y códigos particulares, 
en lo que les hace ventaja. Los límites en que debe contenerse un pró- 
logo no permiten seguir estas cosas menudamente ; mas examínelas por 
sí quien guste, y estamos ciertos de que no ha de tener otra opinión. 
Quede pues sentado que en lo que rigurosamente se llama derecho ci- 



PROLOGO. VII 

vil , pueden comparecer honrosamente las Partidas al lado de los códi- 
gos publicados en días que creemos tan distantes en ilustración como 
en tiempo del rudo siglo en que aquellas se formaron. 

No fueron tan felices, es verdad, en las demás partes ni era fácil 
tampoco, porque no habia ni hay para ellas iguales auxilios. La juris- 
prudencia criminal romana con la complicación de leyes dictadas en 
épocas tan diferentes , como los tiempos de la república y de los empe- 
radores , quedó confusísima y muy embrollada en la compilación de> Jus- 
tiniano. Mejoróla mucho nuestro rey don Alfonso en la Partida VII, 
dióle un excelente orden , hizo uso en ella de quantas sabias máximas 
pueden servir de base para levantar un bien proporcionado edificio; 
pero la extensión y pormenores salieron defectuosos , y admiten gran 
reforma: mas con las bellezas que encierra habia mucho adelantado 
para hacer el código criminal que mas se acercase á la perfección, por- 
que es de notar que esta parte tan importante sobre que se ha filosofa- 
do mucho en este tiempo, todavía no ha sido bien arreglada en pue- 
blo alguno r y se han hecho los mayores esfuerzos para ello ; pero la 
empresa es .en sí dificultosísima, y en que hay muchos objetos á que 
atender. Si por el miedo de que los delitos queden impunes, y haya 
una relaxacion perjudicial en la administración de justicia , se abre la 
mano. en las pruebas, y se admiten las que no sean irrecusables, se in- 
curre en otro extremo peor ; á saber , el de que la inocencia pueda ser 
oprimida por la perversidad y la calumnia; ¡qué difícil acertar con el 
buen camino entre estos escollos! Sin embargo en este punto el rey don 
Alfonso fue muy circunspecto, fue muy sabio. Su exacto y bien dirigi- 
do juicio no le consintió admitir las pruebas semiplenas , y el entalla- 
miento de dos medias verdades para formar una verdad entera Mu- 
chas veces previno á los jueces que no se apresurasen á juzgar las cau- 
sas criminales, no fuera que la precipitación les hiciese tomar las som- 
bras por realidad , y alguna ligera vislumbre por el resplandor y la cla- 
ridad del sol en una materia en que el mal , hecho una vez , no habia 
modo de repararlo, aun quando llegara á conocerse; y por último es- 
tableció por invariable regla que el juzgador que hubiese de conocer so- 
bre pleyto en que pudiese venir muerte ó perdimiento de miembro, 



vnI PROLOGO 



debe poner guarda muy afincadamente que las pruebas que recibiese s<h 
bre talpleyto, que sean leales, é verdaderas, é sin ninguna sospecha , é 
que los dichos, ¿palabras, que dixeren firmando , sean ciertas, é cla- 
ras como la luz, de manera que non pueda sobre ellas venir dubda 
ninguna. Parece increíble que inmediato á tanta belleza se halle un feo 
borrón, y se hable en seguida de ella sobre el bárbaro medio de saber 
la verdad que hace la materia del título XXX. Es sensible que quien 
tan excelentes principios habia establecido, hubiese dexado correr lo 
que sobre la qüestion de tormento se halla prevenido en él. Esto ha- 
ce ver. hasta qué punto fascinan los ojos opiniones absurdas que re- 
comiendan grandes nombres, y el ir envueltas con otras máximas pru- 
dentes, de las que solo puede separarlas y distinguirlas un examen ana- 
lítico hecho con el mayor juicio y la mas ilustrada diligencia. Desde 
el tiempo del rey don Alfonso hasta el presente ¡quántos hombres 
eminentes y dotados por otra parte de juicio legal no han sido arras- 
trados por la misma opinión l ¡ Que dominio no ha tenido en los tri- 
bunales mas respetables! Pero apartemos la vista de una escena llena de 
horror y de indecencia, y condonemos á un rey justo que el deseo ex- 
cesivo de serlo no le hubiese permitido advertir, siendo tan obvio, que 
lo que se tomaba por argumento de la verdad, no lo era sino de la re- 
sistencia d delicadeza del que ponían á ser desconyuntado. Aun dio lu- 
gar á otra prueba que no está tampoco de acuerdo con la razón, y es la 
de los rieptos y la lid; pero los temperamentos que tomo para los casos 
en que habia de emplearse, manifiestan bien á las claras que con repug- 
nancia , y quitándoles quanto podia , se prestaba, á las costumbres caba- 
llerescas de su siglo y de su reyno. 

Y ya que hemos empezado á tratar de las notas que pueden en la 
parte criminal imponerse justamente á las Partidas , no levantemos la 
mano hasta haber señalado las que restan , no dexando duda de la im- 
parcialidad de nuestro juicio. Es necesario tenerle muy filo'sofo y 
exercitado para distinguir, como se debe, entre las acciones reprehensi- 
bles de los hombres las que solo son pecados sobre que nada le toca 
disponer al legislador humano; las que son faltas dignas de corrección, 
porque ya de sus conseqüencias puede ofenderse la sociedad; y las que 



PRÓLOGO. IX 

son verdaderos crímenes que la turban y tiran á su destrucción. Aun 
entre estas hay otra distinción que hacer con respecto al mayor ó me- 
nor desorden que inducen , y al grado de malicia y perversidad con 
que se han executado, para guardar la debida proporción y correspon- 
dencia entre la pena y el delito. Laberinto es este en que grandes inge- 
nios se han perdido, y nudo que han cortado como han podido por 
no acertar á desatarle. < Quién habia precedido al rey don Alfonso en es- 
ta investigación para alargarle algún hilo, que como el de Ariadna al 
otro príncipe, le sirviese de guia? Hizo sin embargo quanto pudo des- 
cribiendo los delitos y señalando las penas aflictivas en lugar de formar 
urta tarifa de multas con que enriquecer el risco, como se practicaba en 
aquella era en todos los países; pero demasiado adicto á las disposicio- 
nes del derecho común y del derecho canónico , no anduvo acerta- 
do en la graduación y clasificación de los crímenes; prodigó extra- 
ñamente la pena capital con la calidad horrorosa en algunos casos de 
ser los reos quemados vivos, y autorizando que pudieran ser arroja- 
dos á las bestias bravas: prescribió en varias partes la tediosa y sangui- 
naria pena de la mutilación; y alguna vez mandó se imprimiese una se- 
ñal afrentosa en la cara del hombre , sin embargo de que en la ley VI 
del título de las penas prohibe a los jueces que penen á nadie en ella, 
de manera que finque señalado , porque no sea desfeada nin destorpada 
la figura del Señor $ y á estas gravísimas penas añadió , n varias leyes la 
de confiscación de bienes, castigando á toda una familia por el delito de 
uno soloí Así no es extraño que haya sido esta materia de los delitos y 
penas la que mas ha necesitado de adiciones y reformas en las leyes pos- 
teriores;: y con todo ál lado de estos defectos se hallan , como ya se ha 
observado, bellezas sin número, de que en tiempos mas ilustrados pu- 
diera haberse sacado gran partido. 

Habiendo sido el objeto del rey don Alfonso reunir en su sistema 
legal quantas reglas podian conducir al buen gobierno del estado, fue 
preciso que diese también lugar en el á las leyes que constituyen el de- 
recho publico. Empezó por las que pertenecen á la religión, y siguien- 
do con demasiada materialidad el decreto de Graciano y las Decretales,' 
puede decirse que hizo en la Partida I un tratado de derecho eclesiásti- 
tomo i. Jí 



x PROLOGO. 

co y aun de litúrgico, según se detuvo en la parte ceremonial de la ad- 
ministración de los sacramentos. Cierto que no era necesario tanto; pe- 
ro todos los ánimos estaban vueltos hacia estos estudios en aquel tiem- 
po, y era difícil contenerse. Una nimia piedad guio siempre la pluma 
de aquel monarca; y sin embargo ha habido quien le haya tachado de 
irreligioso: bien que en todos tiempos y países el que se ha elevado por 
sus conocimientos sobre sus contemporáneos, ha solido ser infamado 
con esta odiosa nota, Esto mismo es otra prueba de lo superior que fue 
á su edad. Para eso por el extremo contrario se le ha acusado también 
de que conducido dé su excesiva devoción, dio demasiado ensanche á la 
autoridad de la iglesia con menoscabo de la suya y daño de su reyno; 
y ciertamente qué este seria grave cargo si hubiese abandonado á ma- 
nos agenas por mas respetables que fuesen, parte del poder que para la 
defensa y protección de sus subditos le estaba confiado; porque lo que 
exige la justicia es que las potestades eclesiástica y civil se contengan 
en sus respectivos límites, y que disponiendo cada una en las materias 
que les son propias , conocimiento que se deduce de los diversos fines 
para que fueron instituidas, en la execucion se presten mutuos auxilios, 
de donde resulté la apetecida concordia del sacerdocio y del imperio; 
quando de invadir la una los términos de la otra no puede seguirse sino 
turbación, deso'rden y males para los pueblos. Pero sean las leyes mis- 
mas las que respondan por el rey don Alfonso, y se verá que estable- 
ció principios inalterables y fixos bastantes por sí mismos á preservar 
para siempre la autoridad real ilesa y libre de toda usurpación. Puso por 
base de quanto sobre esta autoridad habia de decir , que era en lo tem- 
poral absolutamente independiente de toda otra. En esta sola proposi- 
ción, qué es urt axioma político, < quién no ve la serie de conclusiones 
que se encierran? La autoridad real en todo quanto ordene para la paz, 
tranquilidad, defensa y bied de sus pueblos no puede ser por nadie tur- 
bada, sin qué el turbador, sea quien fuere, cometa el primero y mas 
atroz crimen de los que ert la lista de los delitos públicos se enumeran, 
No hay que temer que tomándose por mira el bien público en las reso- 
luciones que emanen del trono, pueda haber colusión de potestades: el 
eterno autor de la concordia qué mantiene el mundo, tío ha podido es- 



PROLOGO. XI 

tablecer dos ordenes contrarias ; y si alguna vez se han visto nacer dis- 
cordias sangrientas del manantial de la dulzura, de la mansedumbre y 
del amor , debe este desorden atribuirse al olvido de los principios de 
la base fixada por el rey don Alfonso el Sabio , y á la medio sabiduría 
medio ignorancia, permítasenos esta expresión, de tiempos que por 
fortuna nuestra ya pasaron probablemente para no volver jamas. 

Como el rey Sabio trato tan detenidamente de todo lo que forma la 
policía exterior de la iglesia, hizo la debida mención de las inmunida- 
des; y las sancionó del mismo modo que en los códigos eclesiásticos se 
establecen; mas para traerlas á términos justos, si liegase el caso de 
que su extensión perjudicase al bien del estado, las refirió prudentísima- 
mente á su principio y origen, que es la autoridad real, diciendo por 
lo respectivo á las exenciones de que gozan las personas constituidas en 
la gerarquía eclesiástica , que las muchas franquezas que han , se las die- 
ron por honra y reverencia de la santa iglesia ios emperadores y los re- 
yes y los otros señores de las tierras. En quanto á adquirir bienes las 
iglesias les dio facultad para ello con mano liberal, mas baxo el con- 
cepto de que si comprasen heredades, ó las hubiesen por donación de 
hombres pecheros al rey, hubieran de cumplir los mismos pechos y de- 
rechos que cumplirían aquellos de quienes las adquirieron, y de que es- 
ta facultad que así les dispensaba , la habían de tener pendiente de la vo- 
luntad del rey, que podia revocarla por las leyes particulares ó genera- 
les que expidiese. ¡Véase si la prohibición de amortizar tiene un funda- 
mento bien sólido y claro en la legislación de las Partidas 1 Conside- 
rando que los obispos por lo elevado de la autoridad que gozan en la 
iglesia, por la dignidad eminente que siempre se les ha reconocido en 
España en el orden civil desde el origen de la monarquía, y por la im- 
portancia de sus sagradas funciones podían tener sobre el pueblo nota- 
ble influxo para conducirle según sus miras, no se olvidó de dexar 
preservado á los reyes el derecho de intervenir en sus elecciones, que les 
competía de tiempos tan remotos que ya se llamó costumbre antigua 
de España en las cortes celebradas en Náxera el año 1 138 por don Al- 
fonso VII dicho el Emperador ; de cuyo ordenamiento trasladó casi á la 
letra el rey Sabio esta disposición , añadiendo aquellas razones de que 

tomo 1. b 2 



XII PRÓLOGO. 

creyó' haber dimanado la costumbre. Ahora es quando puede juzgarse 
si desconoció d mas bien cimentó las regalías de la corona. 

Mostróse también zeloso de conservarlas en la sección que com- 
prehende todo lo perteneciente á la policía temporal ó administración 
del reyno, que es la Partida II. Habiendo tomado de los libros polí- 
ticos de Aristóteles sus opiniones é ideas acerca del gobierno monár- 
quico, se propuso aplicarlas, aunque con mas materialidad quizá de lo 
que el tiempo permitía, al reyno de que era gefe supremo, y fue se- 
ñalando desde el eminente lugar que á él mismo le habia cabido, el 
que cada uno ocupaba en la sociedad , y los honores y funciones que 
según él le correspondían. Aunque cada una de las Partidas ofrece ma- 
teriales abundantes para Ja historia nacional , esta de que vamos á dar 
idea, presenta sobre todas un vastísimo campo de meditación al historia- 
dor y al observador de la antigüedad, para que hablemos también, aun- 
que sea así ligeramente consultando á la brevedad debida , de este nue- 
vo prez del código alfonsino. Todos los oficios del reyno y de la casa 
real se encuentran en él puntualmente descritos y marcadas sus facul- 
tades y obligaciones, ofreciéndose galardón ó castigo á los que los 
sirven, según lo bien ó mal que se hubieren en ellos : que es todo 
el secreto de un acertado y justo gobierno. Explícanse con mucha ex- 
tensión las obligaciones del pueblo para con su príncipe , y todos los 
derechos que son con ellas correlativos, no dexándose facultad ni pre- 
rogativa con que no se adorne la real diadema; pero no se omite al 
mismo tiempo dar al monarca las mas saludables y provechosas lec- 
ciones para reynar justamente sobre el pueblo que así se trata de for- 
mar. Si se hubiera afectado menos el escolasticismo, y la sanción penal 
que contienen algunas leyes, no adoleciera de los defectos que objeta- 
mos á muchas de las de la parte criminal : nada hallaría que notar en 
esta segunda Partida el mas rígido y escrupuloso censor; pues el que 
las mas de sus leyes parezca que merecen mejor que este nombre el 
de exhortaciones , como algún respetable escritor ha calificado general- 
mente las de esta colección, tan lejos está de incurrir en vicio, que 
es mas bien una prenda apreciable de ellas, según el juicio del divino 
Platón, quien opinaba que alguna vez le toca á la ley el persuadir, y 



PROLOGO. XIII 

no todo ha de acabarlo con la fuerza y las amenazas. Redúcese, es 
cierto en lo general esta Partida á amonestar é instruir en el difícil 
arte de la administración pública , así en tiempo de paz como de guer- 
ra, tanto al monarca como á los subditos; á los que han de acaudillar 
las tropas de tierra, y á los que han de mandar las flotas y armadas en 
el mar , á la distinguida clase de caballeros , y á la milicia no menos 
honorífica de los hombres sabios que presiden á la enseñanza en los 
estudios generales; á todos los objetos y ramos de gobierno desciende 
el rey Sabio , y sobre todos estableció reglas prudentes , é inculca máxi- 
mas saludables; pero estas reglas y estas máximas tomadas del fondo de 
la mas sana filosofía, no tienen nada de inoportunas, ni podrá nadie 
decir que están fuera de su lugar. ¡Feliz el príncipe, cuyos vasallos se 
las hubiesen apropiado por medio de una bien dirigida educación , y 
mas feliz todavía el pueblo, cuyo príncipe manifestase un espíritu y 
carácter formado según ellas! 

Tal es la colección de las Partidas en sí misma y atendido su m é- 
rito legal sin que hayamos exagerado sus bellezas, ó atenuado sus fal- 
, tas en el juicio que acabamos de expresar. La misma regla nos propo- 
nemos seguir escrupulosamente en lo que nos resta decir acerca del or- 
den, elocución, construcción y lenguage con que sus leyes fueron ex- 
tendidas. No consiste el orden de este código en las razones con que 
su autor hace observar al principio de cada título su conexión con el 
que le precede : hay en esta repetida advertencia demasiado artificio y 
una monotonía incómoda, que solo disculpan el. tiempo é iguales exem- 
píos de él : como se juzga bien de su disposición , y se percibe la maes- 
tría con que en ella se procede, es atendiendo á que las materias se van 
tratando sucesivamente según su importancia ; que lo público antecede 
á lo privado, lo general siempre á lo particular, y los crímenes que 
perturban la social armonía se reservan para el último lugar , después 
de haber sentado las bases sobre que esta armonía se establece; y final- 
mente que en la distribución cada parte se halla colocada donde pare- 
ce que guardadas estas mismas proporciones le corresponde : de mane- 
ra que removida una del lugar en que se halla, no se acertaría con otro 
en que pudiera estar mejor : que es quanto puede desearse con respecto 



XIV PRÓLOGO. 

al orden en las obras de ingenio y en un sistema de legislación. 

La elocución en las Partidas es sencilla como convenia á una obra 
que puede llamarse didáctica, y que debia ser de todos entendida j pe- 
ro al mismo tiempo es muy copiosa, y los períodos están con un arti- 
ficio tanto mas laudable quanto menos aparece. Débese á la era en que 
aquellas se compilaron que á los números, á los nombres y á las ale- 
gorías se les diese alguna vez un valor que la mayor ilustración y cul- 
tura ks niegan hoy ; pero las razones que se producen están expresadas 
con claridad y energía , y con tal medida y número que la lengua cas- 
tellana comparece ya con aquella pompa y magestad que tan reco- 
mendable la hicieron en el siglo XVI. En la sintaxis se observa una ad- 
mirable exactitud , como que no hay cláusula en que el sentido quede 
pendiente, ó en que se dé margen á equivocaciones y anfibologías; y 
el lenguage es sumamente propio , usándose de cada voz en su mas ri- 
guroso significado. ¡Y quánta es su riqueza y copia! da lástima que 
por una mala delicadeza hayamos perdido mucho de aquel precioso 
caudal. La mayor prueba de la pureza y propiedad del lenguage de las 
Partidas es que aun hoy después de pasados cerca de seis siglos, es 
necesario que sea un hombre de muy poca lectura el que no entienda 
sus leyes tan corrientemente como los escritos de nuestros dias. Ase- 
guremos pues sin temor de que se nos contradiga que desde entonces 
tiene la España formada ya su lengua, y una lengua abundante, expre- 
siva, sonora y propia para todo género de escritura, quando otros pue- 
blos que nos están zahiriendo por nuestro atraso, no tenían todavía por 
todo lenguage mas que una confusa é inexacta degeneración del latín* 
con la misma Italia podemos entrar en competencia: aun no habia na- 
cido el Dante , y ya existían las Partidas. 

Con tantas prendas y dotes como en este código resplandecen , no 
es de admirar que quantos han hecho mención de él hayan colmado 
de elogios al mismo código y á su inmortal autor. Seria fastidioso y 
de poco acuerdo recoger aqui las alabanzas que los propios le han 
tributado. Entre los extraños se ha tenido siempre de nuestras cosas 
muy superficial noticia, y sabiendo de ellas muy poco, por lo común 
buscan en esto poco algún descuido ó falta á que asirse para pintarnos 



PROLOGO. XV 

tales quales se han empeñado en hacernos siempre comparecer. Sin 
embargo de rey don Alfonso y de su código de leyes han hablado 
con encarecimiento, en quanto sabemos, todos los que han manifestado 
tener de ellos algún conocimiento. Baste decir que el autor del Ensayo 
sobre las costumbres y genio de las naciones, crítico, delicado y di- 
fícil de contentar, se complace en esparcir flores á manos llenas sobre 
el sepulcro del tey Sabio, 6 como él le llama rey filosofo, y no anda 
con las Partidas escaso en alabanzas * concluyendo con que aun hoy son 
en España el principal fundamento de la jurisprudencia ; como asi es 
verdad. 

Mas aquí ocurre inmediatamente preguntar: ¿y estas alabanzas de 
las Partidas recaen sobre el rey don Alfonso el Sabio? <Fue de tal modo 
autor de esta colección que le sean á el debidas ? Después que mani- 
festemos nuestro modo de pensar ert este punto y las razones en que 
le fundamos, nos persuadimos que no ha de haber quien ie defraude de 
ellas. A parte debe ser admitido de .^u gloria el santo rey don Fer- 
nando III su padre. El fue quien tuvo el sublime pensamiento de for- 
mar un código de leyes, por el que se rigiesen los muchos pueblos que 
por herencia y justa conquista habían entrado en su dominación , y lo 
hubiera puesto por obra si mas, .hubiera vivido i pensamiento; que acre- 
dita mucha sabiduría y cordura en quien pudo concebirle. Ya los rey- 
nos de Castilla y León comprehendiart una grandísima parte de nuestra 
España; pero sus provincias estaban mal trabadas y unidas entre sí, y 
no podian parecer partes de un mismo todo¿ Castilla y León se gober- 
naban por distintas leyes, y ademas de eso cada jurisdicción ó merin- 
dad tenia su fuero particular en mucha patte desaguisado y violento, 
y era preciso darles á todas mas coherencia, reuniéndoías con el víncu- 
lo mas eficaz y poderoso, que es el uso de unas mismas leyes, y por él 
de unas mismas costumbres y carácter , todo esto llevaba consigo la idea 
de dar para todos sus vasallos un código general. Ért toda su extensión 
la abrazó eí rey don Alfonso, como no dexa de ello dudar eí prólogo 
de las Partidas; y sil importancia fue la que le hizo llevarla á execu- 
cion; á lo que también le movió el mandato de su padre, hacia el 
que muestra siempre urt amor y urt respeto, que él sólo bastaría para 



XVI PRÓLOGO. 

formar un ventajoso concepto de la índole de su ánimo quando falta- 
sen otras pruebas: porque no puede dexar de ser característica la bon- 
dad en quien manifiesta tan tiernos y piadosos sentimientos. 

Dio principio á esta grande empresa por el Fuero real ó de las 
leyes, que compuso con el designio eje extenderle á todos sus pueblos, 
aunque usó de la política de irle dando á diferentes ciudades como 
fuero municipal; y después que así lo hubo publicado, dedico toda su 
atención á otra obra mas completa, y que llenase mejor la menciona- 
da idea , que fue el código de las Partidas. Suyo es á nuestro modo de 
entender el plan y suya la coordinación y extensión uniforme de las 
leyes, porque examinándolas con cuidado no puede dudarse que todas 
salieron de una misma pluma; así como el orden convence, de que 
uno fue el que trazó, dispuso y dirigid la obra; y este parece fuera de 
toda controversia haber sido el rey don Alfonso. Muchos de nuestros 
historiadores y jurisconsultos le han reconocido como escritor y no 
como monarca, por el autor de ?sta colección, siguiendo la tradición 
constante que baxo este mismo concepto se la atribuye. El llevar las 
letras de su nombre por iniciales en el proemio de cada Partida, como 
observó el primero el adicionador de las obras del celebre don Diego 
de Covarrubias , no dexa de ser otro indicio de que fue el rey Sabio 
quien usó de este juego y artificio, propio de su genio, y se ocupó en 
extender aquellas leyes; pero el mas fuerte argumento es haberla de- 
clarado él mismo por obra suya en el primer testamento que otorgó en 
Sevilla á 8 de noviembre de 1283, diciendo en una de sus cláusulas: 
Otrosí: mandamos al que lo mi es tro heredare el libro que nos Jecimos Se- 
tenario , este libro es las Siete Partidas. Mas sobre todo, el estilo y 
lenguage de este libro no permiten que se desconozca su cuidadosa ma- 
no. Quien corrigió las faltas de locución en las traducciones que mandó 
hacer de diferentes libros astronómicos, poniendo el mayor cuidado en 
pulir el habla castellana, no es de creer omitiese esta diligencia con una 
obra á que dio, como merecía, la mayor importancia. Dícese pues en 
una nota puesta al fin de la traducción del libro de las Armellas, se<nm 
refiere el diligentísimo marques de Mondejar, lo siguiente: Fue fecha 
en el catorceno año que reynó este rey sobredicho, que andaba la era de 



PROLOGO. XVII 

Cesar 1294: é después lo enderezó é mandó componer este rey sobredi- 
cho , é tollo las razones que entendió que eran sobe j anas é dobladas , / 
que non eran en castellano derecho , é puso las otras que entendió que com- 
plias et quanto en lenguage enderezólo él por sí. A los monarcas si quie- 
ren es cierto que todo se les dará hecho ; pero por serlo si tienen la re- 
putación de sabios, no deberá negárseles la gloria de ser autores de los 
libros que siempre hayan corrido baxo su nombre; ¡bueno fuera que 
ahora se le suscitara contienda á Cesar sobre la propiedad de sus co- 
mentarios de la guerra de las Galias, precisamente porque fue un gran- 
de emperador ! En fin en tiempo del rey don Alfonso el X no se co- 
noce otro que pudiera escribir las Partidas como están escritas; pero este 
monarca era muy capaz de hablar con la expresión, pureza y cultura 
respectiva de que por un mismo tenor desde el principio hasta el fin 
se hace uso y gala en ellas. Tomemos por modelo un escrito indubita- 
damente suyo, que es la carta que en lo mas amargo de sus desgracias 
escribid á don Alonso Pérez de Guzman enviándole su corona para que 
la empeñase al rey de Fez, cerca de quien estaba Pérez de Guzman en 
gran crédito, y veremos como sabia escribir este monarca. Esta carta es 
el único monumento á que por via de nota daremos lugar en este pro- 
logo, porque no sabríamos que tomar ó qué dexar de todo su conteni- 
do, y aun de todas sus palabras l . Pues el mismo que sin duda escribid 
esta inimitable carta, el mismo y no otro fue el que ordenó el códi- 
go de las Partidas. Véase también la propia mano y estilo, sin que pue- 



1 Primo don Alonso Pérez de Guzman: la mi cuita están grande , que como ca- 
yó de alto lugar , se verá de lueñe : é como cayó en mí, que era amigo de todo ei mun- 
do, en todo él sabrán la mi desdicha é afincamiento, que el mió fijo á sin razón 
me face tener con ayuda de los míos amigos , y de los mios perlados , los quales en 
lugar de meter paz , non á escuso, nin á encubiertas , sino claro metieron asaz mal. 
Non fallo en la mia tierra abrigo , nin fallo amparador nin valedor, non me lo mere- 
ciendo ellos , sino todo bien que yo les fice. Y pues que en la mia tierra me fa- 
llece quien me habia de servir é ayudar, forzoso me es que en la agena busque quien 
se duela de mí: pues los de Castilla me fallecieron, nadie me terna en mal que yo 
busque los de Benamarin. Si los mios fijos son mis enemigos , non será ende mal que 
yo tome á los mis enemigos por fijos : enemigos en la ley , mas non por ende en la 
voluntad , que es el buen rey Aben Juzaf : que yo lo amo é precio mucho, porque 
TOMO I. C 



XVIII PRÓLOGO. 

dan engañarse los inteligentes en la Historia general de España; sobre la 
que si se suscitaron algunas dificultades, las venció tan completamente 
el marques de Mondejar en sus memorias , que seria muy temerario e l 
que hoy volviese á promoverlas: en fin, que es lo que hace á nuestro 
propósito, el estilo es tan uno en la Historia general y las Partidas, que 
es preciso que ambas obras sean de un mismo autor ; y los que han 
promovido dudas sobre si eran del rey Sabio , no han nombrado nunca 
otro á quien poder atribuirlas. 

Tendría para una y otra este príncipe auxiliadores y cooperadores, 
y no son tampoco tales que por uno solo puedan emprenderse, quan- 
to mas acabarse. A estos les es también debido su loor; mas la princi- 
pal gloria es siempre del que concibe el plan, y dispone y coordina los 
trabajos de los otros , dando á cada cosa el lugar y forma conveniente. 
El que previno con tanto cuidado que el legislador para usar de esta 
eminente prerogativa se valiese siempre del consejo de hombres sabios 
y entendidos, y leales y sin. codicia, no pudo menos de tenerlos cerca 
de sí y emplear sus luces para la formación de un código de leyes que 
habia de abrazar tantos objetos. Ha habido quien ha dado por cierto 
que esta compilación la hicieron los doce consejeros con que el rey don 
Fernando fundó el consejo real; y también quien ha opinado que el rey 
don Alfonso traxo de Italia para que le dirigiesen en este trabajo á los 
discípulos del jurisconsulto Azon : examinemos estas opiniones y el 
apoyo que puedan tener. A la primera dio margen don Pedro Salazar 

él non me despreciará, nin fallecerá, cá es mi atreguado , é mi apazguado. Yo sé 
quanto sódes suyo y quarnto vos ama, con quanta razón, é quanro por vuestro 
consejo fará: non miredes á cosas pasadas, sinon á presentes. Cata quien sodes é del 
linage donde venides , éque en a!gun tiempo ves faré bien, é ú lo vos non ficiere 
vuestro bien facer vos lo galardonará. Por tanto el mió primo Alonso Peres: de Guz- 
man , faced atanto con el vuestro señor, y amigo mió , que sobre la mia corona mas 
averada que yo he, y piedras ricas que ende son , me preste lo que él por bien tu- 
viere, é si la suya ayuda pudiéredes allegar, non me la estorbedes, como yo cuido que 
non faredes; antes tengo que toda la buena amistanza que del vuestro señor á mi 
viniere, será por vuestra mano: y la de Dios sea con vusco. Fecha en la mía sola leal 
cibdad de Sevilla á los treinta años de mi reynado, y el primero de mis cuitas. 
EL REY. 



FROLOGO. XIX 

de Mendoza en su obra intitulada: Origen de las dignidades secula- 
res de Castilla y León, donde hablando del rey Santo, refiere que or- 
denó el consejo de Castilla, y puso en él por entonces doce conseje- 
ros, á quien cometió, dice, la formación de las Partidas, sin expre- 
sar de donde ó como hubo esta noticia. Ella es en sí plausible y propia 
para captar el asenso de los que con exterioridades se contentan; pero en 
las materias históricas esto no es bastante: los hechos han de tener testi- 
gos que depongan de ellos; y para probar este no se produce ninguno. 
¿Mas cómo, se produciría? Es evidente como la luz que el rey don Fer- 
nando no hizo otro encargo con respeto á las Partidas que haber man- 
dado á su hijo y heredero que diese un código de leyes a sus reynosj 
pues quien nada mas hizo, no pudo cometer la formación de este códi- 
go al consejo. Si en el discurso de los siete años, que se entendió en 
esta grande obra, se valió ó no el rey don Alfonso de la ilustración de 
su consejo, fuera la que se quisiese su constitución, para no entrar tam- 
bién en esta disputa agena de nuestro intento; esta es una cosa que no 
hay antecedente ninguno ni para abrazarla ni para contradecirla: es de- 
cir que es una cosa absolutamente ignorada. 

La especie de haber venido de Italia los discípulos de Azon á for- 
mar la colección de las Partidas , la adoptó como fama comunmente re- 
cibida un hombre de tanto juicio y autoridad como D. Nicolás Anto- 
nio en su prefación á la Biblioteca nueva, y á este dictamen parece 
que subscribe el señor Cantos Benitez en la dedicatoria de su Escrutinio 
de maravedises y monedas, diciendo con mucho desenfado, y sobre so- 
la su palabra que las leyes de Partida manifiestan haber sido hechas por 
extrangeros. Pudiéramos darlo por concedido, y recibiría un gran real- 
ce la aserción que creemos haber dexado demostrada de haber sido el 
rey don Alfonso quien dispuso y extendió esta compilación que lleva 
su nombre; pero nada nos importa tanto como la verdad, y esta no 
consiente que vengamos en semejante persuasión. La primera y no pe- 
queña dificultad que se presenta para esta venida de los discípulos de 
Azon es que ya no podían existir muchos, ni los que hubiesen queda- 
do estar para largos viages, haciendo cincuenta y seis años que habia 
muerto su maestro quando se dio principio a las Partidas. Serian quizá 
tomo i. c 2 



xx PROLOGO. 



discípulos suyos en otro sentido, esto es, se habrían formado con sus 
escritos los hombres sabios de quienes tomase consejo el rey legislador; 
mas sin que haya quien lo atestigüe positivamente, no puede decirse 
que vinieron de otro pais; aun habiéndole, se necesitaría de mucho exa- 
men para admitir este hecho, porque no es de aquellos freqüentes que 
fácilmente se ganan crédito. Estas voces y rumores populares, si no se 
escriben inmediatamente al suceso, son de dudoso origen: regularmen- 
te media poco tiempo desde que nacen hasta que se ponen por escrito. 
Mejor arguye un gran jurisconsulto y filólogo extrangero *, que al ver 
la copia de doctrina que encierran las Partidas , reconoce como cosa in- 
dudable que en España estaba muy floreciente en aquella época el es- 
tudio del derecho. El Fuero real que ya estaba publicado un año habia 
quando las Partidas se comenzaron , no está destituido de ciencia legal, 
aunque no pueda competir con la otra Minerva de Fidias, como suele 
decirse; mas él está hecho con dirección de jurisconsultos, como expre- 
samente lo afirma en el proemio el rey don Alfonso , diciendo que ha- 
bia consultado con los sabidores del derecho; y para esta obra* no se 
dice que se hubiesen llamado sabios extrangeros. Se cultivaban sin du-< 
da en España ambas jurisprudencias en tiempo del rey don Alfonso, y 
eran muy conocidos los libros que para adquirirlas estaban en uso. En 
el título de los estudios en que se aprenden los saberes , que es el último 
de la Partida II, manifiesta este monarca que le eran bien conocidos, y 
manda entre otras cosas que en estos estudios haya libreros ó estacio- 
narios, como los nombra, que tengan para el uso de los estudiantes los 
libros de texto y de glosa; que eran efectivamente los que entonces se 
manejaban, y aunque corrían para el estudio del derecho eclesiástico 
las sumas de Gofredo y el Hostiense, y para el civil la suma de Azon: 
tanto que no ha faltado quien ha dicho que de estas sumas se tomaron 
las leyes de la colección española. ^ Y por qué no se tomarían de los 
originales que en estos epítomes se extractaron , que esto es lo mas na- 
tural? 

A los manantiales mismos fue á los que se acudió', como lo dice 

i Heinecio Historia Jur. civil, t lib. II, §. L VIII. 



PROLOGO. XXI 

el rey don Alfonso y como su colección lo demuestra, porque en 
tanto como comprehende no se podía preceder con tan gran soltura 
por quien fuese atenido á trabajo ageno ; y aquellos eran bien conoci- 
dos entre los propios sin que fuese necesario que los extrangcros vinie- 
ran á mostrarlos. Lo mas particular en este asunto es que el mismo don 
Nicolás Antonio, que dio crédito á la voz popular que corría sobre esta 
venida, y nos ha obligado á esta detenida discusión, haciéndose después 
cargo de que el lenguage tan propio y puro de las Partidas, ó por me- 
jor decir tan enteramente castellano, con voces tan bien formadas y 
derivadas y un copiosísimo número de verbales y adverbios sumamente 
expresivos, excluía necesariamente toda mano extrangcra, le pareció 
>que salvaba esta insuperable dificultad con decir que aquellos juriscon- 
sultos se habrían formado baxo otro cielo; mas no podían menos de 
ser naturales de estos reynos ¿No hubiera valido mas que este argumen- 
to le hubiera hecho desde luego la irresistible fuerza que por fin le hizo, 
y haber- en su virtud desechado una conseja, de que él se dice era única 
prueban Por otra parte, el mismo don Nicolás Antonio hace la enu- 
meración de las diversas fuentes de donde se tomaron las Partidas, di- 
ciendo que en este cuerpo se reunieron no solo las leyes de los empera- 
dores romanos y los decretos de los sumos pontífices, decidiéndose las 
disputas de los glosadores de aquella era , sino también las costumbres y 
usos de España, bien se hubiesen comprehendido en los diferentes fue- 
ros, ó bien los hubiese conservado el estilo de la corte y los tribunales 
como es dierto, y el rey Sabio lo dexó escrito, faltando solo haber aña- 
dido los libros de los filósofos , que también se tuvieron á la mano. ¿Pues 
como no reparó en que los discípulos de Azon recien venidos de Bolo- 
nia, fuesen ó no españoles, no podían tener de muchas de estas fuentes 
el debido conocimiento? Puso todos los antecedentes, y no vio la con- 
seqüencia que de ellos naturalmente se deducía. Si en su Biblioteca an- 
tigua había hecho mención de jurisconsultos castellanos anteriores al 
reynado de don Alfonso el Sabio y coetáneos con él, como son Ber- 
nardo Compostelano , que se dice haber sido capellán de Inocencio IV, 
y escribió casos sobre las Decretales y otras obras de derecho canónico 
y civil j Juan de Dios, que también compuso obras de uno y otro dere- 



XXII PRÓLOGO. 

cho, pero mas principalmente del eclesiástico; Juan, Pedro y Vicente 
españoles, de quienes, dice, hace memoria el célebre Juan de Andrés, 
atribuyendo al primero una suma sobre las Decretales, y enumerando 
al último entre los glosadores; García, cuyas alabanzas toma del abad 
Tritemio, atribuyéndole con este una obra sobre las Decretales y mu- 
chas de leyes; y micer Roldan, el que de orden del mismo rey don 
Alfonso compuso en el año de 1276 el ordenamiento de las tafurerías; 
si de todos estos habia dado noticia, podia fácilmente haber formado 
concepto de que en España y en las provincias de Castilla se estudiaba, 
el derecho, y habría otros muchos sobresalientes en él, cuyos nombres 
hubiesen caído en el olvido , porque á nadie se le habría ofrecido oca- 
sión de trasmitirlos á la posteridad. 

Florecía en aquel tiempo otro jurisconsulto de gran fama entre los 
que han hecho algún estudio de la historia del derecho español, y al 
que sin embargo no paga el debido tributo don Nicolás Antonio colo- 
cándole en su Biblioteca: ni siquiera hace la mas ligera mención de él. 
Era este mestre ó micer Jacobo, llamado comunmente de Jas Leyes, por- 
que hizo una suma de ellas de o'rden del rey don Alfonso, siendo to- 
davía infante, y un formulario de acciones para mayor ilustración de 
aquella obra, que intituló Margarita. De la suma han corrido siempre 
muchas copias, de manera que parece imposible que hubiese sido ente- 
ramente desconocida á nuestro eruditísimo bibliógrafo: y esto nos hace 
sospechar que correría ya entonces la opinión de que no era español y no 
pertenecía á su Biblioteca: aunque esta especie sea para nosotros de ori- 
gen reciente, como que fue don Gregorio Mayans quien primero la di- 
vulgo, diciendo que en su copiosa librería existía un exemplar de la 
crónica del rey don Alfonso X con notas marginales de Ambrosio de 
Morales, y en una de ellas de mano de este célebre cronista se leía lo 
siguiente: Tuvo el rey don Alonso para hacer estas Partidas -por muy 
principal letrado entre otros d micer Jacobo , natural de . .... que des- 
pués por estas Partidas que hizo le llamaron Jacobo de las Leyes. Fue 
muy heredado en Murcia, y dexó allí su casa, y los que hoy hay allí 
del linage de los Paganes dicen que son sus descendientes. Ambrosio de 
Morales, que ninguna seña da del conducto por donde hubiese adquirí- 



PROLOGO. XXIII 

do el conocimiento de este hecho , dexd en ¿lanco la patria del maestre 
Jacobo: y se ha deducido que era de Genova, porque Cáscales en su 
historia de Murcia , hablando de la familia de Pagan dice traer su ori- 
gen de aquella ciudad; mas no señala época á su traslación, ni dice 
quien de ella fue el que vino á establecerse en España. Lo cierto es que 
maestre Jacobo en la Suma y la Margarita usa de un lenguage castella- 
no bastante fluido , aunque no tan elegante y correcto como es el de las 
Partidas, y que por él se juzgará que no aprendió á hablar fuera de 
España, aunque concedamos que procedia de familia extrangera. El era 
jurisconsulto de gran nombre en su tiempo , y no seria extraño -que hu- 
biese ayudado al rey don Alfonso el Sabio, que ya le conocia, con al- 
gunos de los que hemos nombrado arriba , jó con otros de cuya literatu- 
ra no haya llegado la fama hasta nosotros: que es hasta donde pueden 
conducirnos las conjeturas en esta materia. 

Siguiendo este medio de las conjeturas , y tomándolas de las leyes 
mismas de Partida , en que se ponen ó exemplos ó modelos de instru- 
mentos, las hace ingeniosas el difunto don Rafael de Floranes en los 
apuntamientos que recogió sobre estos mismos objetos que ahora tra- 
tamos , y están entre sus manuscritos que posee la Academia , intentan- 
do probar que entendieron en la formación de aquel código los alcal- 
des mayores de Sevilla Ferrand Mateos, Rodrigo Esteban y Alfonso 
Diaz, un alcalde mayor de Toledo llamado Gonzalo Ibañez, y el 
deán de aquella santa iglesia, que dice se llamaba maestre Gonzalo, 
por quanto el título del primero se copia en la ley VII, tít. XVIII, 
Partida III, poniéndolo por modelo de los de su clase, y de los 
otros se hace mención en las leyes LXXV, XCIII y XCVIII del 
mismo título y Partida; y de Ferrand Mateos y Rodrigo Esteban cons- 
ta por otros documentos que eran alcaldes mayores de Sevilla en aque- 
lla sazón. Mas estos argumentos nunca pasan de la clase de sospechas, 
y no se puede edificar cosa sólida sobre ellas. Como son en bastante nú- 
mero las que concurren á establecer el hecho de que las Partidas se 
compilaron en Sevilla, este se hace mas probable; porque demás de 
ponerse todos los exemplos de condiciones en aquella ciudad , como si 
la nave arribase d Sevilla , y otras á este modo , y de hacerse mención 



XXIV PRÓLOGO. 

hasta de su calleo rúa de los Francos en la ley LXXVIII, tít. XVIII, 
Partida III, que pone la fórmula de la escritura de compañía, se sabe 
que fue aquella población la mas ordinaria residencia del rey don Al- 
fonso. 

Aunque este código es conocido y nombrado generalmente con el 
título de leyes de Partida, ó de las Partidas, nos es necesario sin em- 
bargo averiguar quál es el que se le impuso al tiempo de su formación, 
porque hasta en este punto, que parecía deber ser sin tropiezo, ha ha- 
bido bastante diferencia de opiniones. Entre los que se han dedicado á 
nuestras antigüedades, ha habido quien ha opinado que el rey don Al- 
fonso lo intituló Septenario, y también quien se ha empeñado en pro- 
bar que le llamó el Libro de las posturas } y al común de los literatos ks 
ha parecido que ningún otro nombre le quadra mejor que el de las Sie- 
te Partidas, y no ha podido nunca tener otro. Si le ha tenido, aunque 
le hubiese durado poco tiempo, y al fin hubiese prevalecido este últi- 
mo, el que se le dio fue el mas propio y adequado para significar que 
en aquella colección se comprehendia toda la legislación española: de 
manera que por el se viene en conocimiento de que el ánimo del rey 
don Alfonso era que no quedase con autoridad ningún otro cuerpo le- 
gal. Llamóle pues el Libro de las leyes ; y este título, que se lee en los 
manuscritos antiguos, es el que lleva en esta edición, en donde podía 
llevarle, que es donde empieza la letra de los códices, porque en la 
portada no podíamos quitarle aquel, porque empezó á ser conocido, 
podemos decir que en vida de su propio autor. Las leyes ó reglas del 
estilo formadas poco después de su fallecimiento no le dan otro nom- 
bre; con este mismo le designó el rey don Alfonso XI en el ordena- 
miento de Alcalá , y este será ya el que conserve mientras dure su me- 
moria, por mas que sea tomado de una cosa tan accidental como es la 
división de la obra en siete partes ó secciones; pero no puede dudarse 
que el de Libro de las leyes fue el que recibió en su origen como el que 
mas le convenia. Ademas de la prueba que hemos dado de ser este el 
titulo que lleva en los códices manuscritos antiguos, hay la de que el 
rey don Alfonso siempre que cita en una ley otra de las de su colec- 
ción, no le da otra denominación que la de este libro; por exemplo, 



PROLOGO. XXV 

en la ley XXIV, tít. XXI, Partida II, hablando de los testamentos 
de los caballeros, para referirse al título en que aquella materia se trata, 
dice : como se muestra en las leyes del título que fablan en esta razón 
en la sexta Partida deste nuestro libro, quando si hubiera tenido el 
nombre de las Siete Partidas , no hubiera dicho mas que en la Partida 
sexta sin otro aditamento. 

El que extracto' la obra muy celebrada y desgraciadamente perdida 
del doctor Espinosa, abogado de gran crédito en Valladolid en tiem- 
po del emperador Carlos V sobre el derecho y leyes de España, sin 
embargo de que refiere que este jurisconsulto habia observado que en 
los códices originales tenían las Partidas el título de Libro de las leyes, 
lo que debiera haberle convencido de que este era el verdadero, adop- 
tó el parecer de que el rey don Alfonso le dio el de Septenario. Un ar- 
gumento hay que es de alguna fuerza para quien no se haya dedicado 
de intento a aclarar este punto, como nosotros lo hemos procurado, 
sino por su importancia, que reconocemos no ser la mayor, por el de- 
seo de contentar á los que gustan de ver ilustradas en los prólogos esta 
especie de qüestiones. Formase este argumento con la cláusula } que ya 
hemos referido , del testamento del referido rey don Alfonso , que dice: 
Otrosi mandamos al que lo nuestro heredare el libro que nos Jecimos Sep- 
tenario i este libro es las Siete Partidas ; pero es muy claro que aquí la 
voz Septenario es un adjetivo, que recayendo sobre el sustantivo libro, 
significa un libro dividido en siete partes; y así para mayor claridad 
añade que es el de las Siete Partidas; y era necesario que lo añadiese, 
porque si no se hubiera confundido con otra obra del rey don Alfon- 
so, llamada Septenario, que dice el mismo monarca en varios lugares 
haberla emprendido en vida de su padre, y la que á su tiempo dará la 
Academia á conocer. A su singular opinión de que las Partidas en su 
formación se llamaron el Libro de las posturas , se esforzó mucho para 
conciliar alguna verisimilitud don Rafael de Floranes; pero ni aun á 
esto alcanzan las pruebas de que se vale; y mas no habiendo visto él 
mismo, ni otro alguno semejante título, ni en un códice siquiera; lo 
que nos excusa de otra refutación. 

Al ver el conato y ardor con que se dedicó el rey Sabio á la forma 

tomo i. £> 



XXVI PRÓLOGO. 

cion de su libro de las leyes, se creería que no esperaba mas que la hora 
de tenerle concluido para comunicarle al reyno , y mandar su observan- 
cia. Mas con todo no fue asi : en veinte y un años que después tuvo de 
vida no hay antecedente de que intentara publicarle. El autor de los 
Anales de Sevilla don Diego Ortiz de Zúñiga supone unas cortes te- 
nidas en aquella ciudad el año de 1260, y dice que en ellas debe en- 
tenderse hecha la promulgación de las Partidas ; pero si todavía se estaba 
ento'nces lejos de su termino, no podemos entender semejante cosa, aun- 
que concedamos á Ortiz de Zúñiga la celebración de las cortes, que no 
es poco concederle , pues no hay otra noticia alguna de ellas en la histo- 
ria, y su suposición estriba sobre muy débiles fundamentos. Mas ya que 
se ha tocado este punto dexemos bien establecida y fixa la época de la 
compilación de las Partidas, antes de pasar adelante en la averiguación 
comenzada de quando se promulgaron. ^Como ha sido posible que en 
cosa tan fácil de demostrar haya habido tan gran variedad de dictáme- 
nes entre todos los que la han tratado? Se conoce que fueron buscando 
quantos caminos habían de extraviarlos, y huyeron del que segura y 
ciertamente los habia de conducir. ^Por qué no trataron de resolver este 
problema con los elementos que las mismas Partidas les ofrecían? No 
hubieran tenido que hojear mucho: marcado hubieran advertido en el 
prólogo del modo mas claro é indudable, no el año precisamente, sino 
el dia en que tuvo principio, y en el que se dio fin a su formación. En 
él da razón el rey don Alfonso de que se comenzaron las Partidas pa- 
sado el año quarto de su reynado y veinte y tres dias mas , víspera de la 
festividad de san Juan Bautista; lo que significa sin controversia ni di- 
ficultad, que se empezó á entender en la execucion de esta grande obra 
el dia 23 de junio de 1256, porque este monarca ascendió al trono el 
dia primero de junio de 1 252 ; y aun esto mismo lo expresa también en 
el prólogo con igual claridad, porque prescindiendo de los demás cóm- 
putos, en cuya reducción no nos hemos de empeñar ahora, dice haber 
sido el principio de su reynado andados de la era de César 1289 aní > s 
romanos, y ciento y cincuenta y dos dias mas; y de la encarnación 
125 1 años romanos y ciento y cincuenta y dos dias mas; lo que quie- 
re decir que su exaltación al trono tuvo lugar pasados ya ciento y cin- 



PROLOGO. XXVII 

* cuenta y dos días del año de 1252, que habiendo sido como fue bi- 
siesto, vino a verificarse en primero de junio; lo que está conforme 
con todas las noticias históricas. Acabóse este código, partiendo de aquel 
principio, después de siete años cumplidos como alli mismo se expresa 
en seguida; no quedó pues concluido hasta el dia 23 de junio de 1263. 
Esta es una cosa tan positiva que no hay verdad ninguna histórica que 
tenga mayor certeza : volvamos ya á nuestro propósito. 

Ni el rey don Alfonso X ni sus dos inmediatos sucesores don San* 
cho y don Fernando IV autorizaron ó sancionaron las leyes de este 
código. Da ciertamente que pensar qual pudo ser la causa por que el rey 
Sabio suspendió una diligencia a la que parece se ordenaban todos sus 
cuidados. No se percibe otra que la experiencia de la mala acogida que 
habia tenido el Fuero real , enviado para decirlo asi á probar fortuna de- 
lante de las Partidas y como á allanarles el camino. Sin duda que le ha- 
lló escabroso y lleno de dificultades y embarazos, y hubo de retenerlas 
como obra privada , esperando momentos mas favorables : pero si estos 
no se le presentaron en los años mas inmediatos á su conclusión, los 
que después se siguieron fueron de mucha inquietud y agitación para 
que no temiese emprender en ellos lo que en mas felices y tranquilos 
dias no le habia permitido intentar una prudente desconfianza. Con to- 
do luego que se propagó en el foro el conocimiento de una obra de de- 
recho tan metódica, porque baxo este concepto la mirarían entonces, 
debió ya de irse introduciendo en el y conciliarse por su sabiduría un 
valor y observancia que el poder no se habia creído en estado de atri- 
buirle: porque en las leyes XLIII y CXLIV de las llamadas del Estilo, 
que es indudable se recogieron en los principios del reynado de don Fer- 
nando IV, se dice que en ciertos casos que designan se ha de observar lo 
que previenen las Partidas: señal de que, como después se verificó con 
las mismas leyes del Estilo , las iba ya autorizando la práctica y uso de 
los tribunales. Hallólas con esta autorización que podemos llamar usual, 
el rey don Alfonso XI, y por ella en nuestro entender se movió á pu- 
blicarlas, no con la mira de que adelantasen, sino que mas bien des- 
cendiesen del preeminente lugar que les daba el foro , y en que las ideas 
del tiempo y las pretensiones de los hijosdalgo no las dexaban perma- 

tomo 1. d 2 



XXVIII PRÓLOGO. 

nccer: asi fue el ultimo el que les asigno entre los demás códigos lega- 
les de la monarquía. Tiene mucho que observar en sus antecedentes y 
consiguientes la Ley i del tít. XXVIII de su famoso ordenamiento de 
Alcalá, hecho en las cortes que en aquella ciudad celebró el año de 1348, 
que es la que contiene aquella publicación. Para mantener en paz y en 
justicia á sus pueblos se propuso señalar leyes ciertas por las que hubie- 
ran de difinirse los pleytos, y después de hacer la exposición de la ob- 
servancia que en unas partes tenia el Fuero real, y en otras los fueros 
municipales, y de que no todas las contiendas se podían terminar por 
ellos, manda que se guarden en lo que no sean contra Dios, ó contra 
razón, ó contra las leyes de su ordenamiento, por las qiiaks leys en este 
nuestro libro mandamos, dice, y son ya sus propias palabras, que se li- 
bren primeramente todos los pleytos chiles et criminales ; et los pleytos et 
contiendas que se non pudieren librar por las leys deste nuestro libro 
et por los dichos fueros , mandamos que se libren por las leys conteni- 
das en los libros de las Siete Partidas que el rey don Alfonso nuestro 
bisabuelo mandó ordenar, como quier que fasta a qui non se falla que 
sean publicadas por mandado del rey, nin fueron habidas por leys ; pero 
mandárnoslas requerir et concertar } et emendar en algunas cosas que cum- 
plían i et asi concertadas et emendadas porque fueron sacadas de los di- 
chos de los santos Padres , et de los derechos et dichos de muchos sa- 
bios antiguos, et de fueros et costumbres antiguas de Espanna , dá- 
rnoslas por nuestras leys. Et porque sean ciertas, et non haya razón de 
tirar et emendar , et mudar en ellas cada uno lo que quisiere , manda- 
mos facer de ellas dos libros , uno seellado con nuestro seello de oro , et 
otro seellado con nuestro seello de plomo para tener en la nuestra cá- 
mara , porque en lo que dubda hoviere que lo. concierten con ellos. Et 
tenemos por bien que sean guardadas et valederas de aqui adelante en 
los pleytos, et en los juicios et en todas las otras cosas que se en ellas con- 
tienen y en aquello que non fueren contrarias á las leys deste nuestro li- 
bro , et á los fueros sobredichos. Hasta aqui lo que pert -*iece á las Par- 
tidas : refiere después que en algunas comarcas los hijosdalgo tenian fue- 
ro de albedrio y otros fueros: ordena que se les guarden; que en quan- 
to á los reptos se observe lo que habia estado en uso en tiempo de su* 



TROLOGO. XXIX 

predecesores y en el suyo , y que se observe asimismo el ordenamiento 
que para los hijosdalgo habia hecho en aquellas mismas cortes, y puesto 
al fin del suyo, que son las leyes hechas en las cortes de Náxcra el ano 
de 1 138; y finalmente que si se ofreciere diticultad sobre la inteligen- 
cia de las leyes, manda que se acuda al rey, á quien toca hacer la decla- 
ración conveniente quando haya contrariedad entre ellas u obscuridad 
en su extensión. De las expresiones con que en esta ley se hace la pro- 
mulgación de las Partidas mandándolas observar, como quier que no 
se hallaba que hubiesen recibido sanción de ningún monarca, y de su 
uso precedente, evidentemente convencido, formábamos la conjetura, 
que solo como tal proponemos, de que en alguna manera se vid ya 
precisado don Alfonso XI á darles la sanción legal que les dio , y a se- 
ñalarles el lugar que pudo, 6 el que les correspondía: mas sea como 
fuere, lo cierto es que de él recibieron por la primera vez la autoridad 
pública de que después han gozado siempre. Aunque dice que las man- 
do concertar y enmendar en algunas cosas que cumplían, no se entien- 
da que hizo en el texto de las Partidas notables alteraciones, porque 
habiéndose tenido presentes para esta edición códices de diversos tiem- 
pos, algunos de los quales son conocidamente anteriores ai mismo rey 
don Alfonso XI no se ha advertido entre ellos diferencia en cosa sus- 
tancial. Lo que se colige del modo mismo con que se explica la ley, es 
que ya entonces debían de correr copias considerablemente viciadas por 
negligencia de los amanuenses. ¿Pues de qué nace preguntará alguno la 
diversísima lección y numeración de leyes que cotejada con el que ha 
servido de original, se advierte en los códices Toledano 1, Escuríalen- 
se 1 , 2 y 4, Biblioteca Real 2 y 3 desde el principio hasta gran parte 
del tít. IV de la Partida I, como que ha sido preciso poner uno y otro 
texto en esta edición? No es fácil dar una respuesta que satisfaga; nos 
parece ser lo que mas se aproxima á la verdad que estas leyes saldrían 
como las ponen estos códices en el primer borrador que se hiciese de 
la compilación de las Partidas: la que después como sucede, se iría 
mejorando y aumentando hasta tomar la forma que tiene en el que 
¡a Academia ha creído ser su verdadero texto y y también puede ser 
que habiendo alguno copiado las Partidas para su uso se contenta- 



XXX PROLOGO. 

se en aquella parte con abreviar y extractar muchas leyes, sin tomar- 
las á la letra; y de su exemplar pudieron sacarse otros en que las 
leyes resultasen abreviadas de la misma manera. No extrañaríamos, 
sin embargo, que si hubiese algún medio de apurar la verdad, apa- 
reciese que estaba muy distante de una y otra de nuestras conjetu- 
ras , porque no tenemos Ja presunción de saber dar razón de todo. 
Esta ley del ordenamiento de Alcalá la insertaron los reyes católicos en 
la primera de las de Toro; y del mismo modo ha vuelto á insertarse 
en las repetidas ediciones de la Recopilación, dándose siempre á las Par- 
tidas el postrer lugar, y puede decirse que subsidiario entre las demás 
colecciones de nuestras leyes; y en la cédula de S. M., que precede á la 
Novísima Recopilación que acaba de publicarse, se manda que por la 
misma Recopilación y las leyes de Partida se haga en las universidades 
el estudio del derecho patrio: con lo que se hallan referidas las diferen- 
tes publicaciones que de estas consta auténticamente haberse hecho : pues 
aunque don Pablo de Santa María en el prólogo á su Doctrinal de ca- 
balleros habla de otra que se hizo por don Henrique II, será cierta sin 
duda, refiriéndola con bastantes particularidades tan diligente y verídico 
escritor; pero no hay de ella otro testimonio. 

Inventado el prodigioso arte de hacer que los conocimientos de un 
tiempo y de un pueblo sean de todas las edades y países, y que los que 
una vez se han adquirido no puedan perderse sin un grandísimo tras- 
torno físico del globo, inventado decimos el admirable arte de la im- 
prenta, no se pasó mucho tiempo sin que por él se multiplicasen Jos 
exemplares de unas leyes que sino en la autoridad, en el estudio de los 
letrados tenian el primer lugar entre las leyes patrias. En el año de 149 1 
se hicieron de ellas dos ediciones en Sevilla, según se cree, por la que 
habia preparado en sus últimos años el célebre y laborioso consejero de 
los reyes católicos Alonso Diaz de Montalbo; mas salieron muy poco 
correctas, y sus vicios y defectos se copiaron después en las que se repi- 
tieron en Burgos, Venecia y León de Francia. Habia necesidad de que 
se publicase el texto con mas pureza, porque las faltas de las impresio- 
nes que corrían y se han referido, exercitaban y aun atormentaban de- 
masiado los ingenios de los abogados y los jueces. Tomó sobre sí este 



PROLOGO. XXXI 

cuidado, y el de comentar las leyes de este. código el licenciado Grego- 
rio López del consejo de S. M. en el de las Indias. Nada diremos del 
mérito de la glosa de este jurisconsulto porque no pertenece á nuestro 
objeto ; del mérito de la edición diríamos , i no haberse ocupado ahora 
la Academia en la presente, que no habia pruebas sobre que juzgarla-; 
porque Gregorio López no dio razón ninguna de los códices manus- 
critos de que se valió, ni si siguió determinadamente alguno por texto, 
y le confirió con los demás ; pero en este caso variantes habían de haber 
resultado, y no anotó ninguna; de donde se colige que de todos se for- 
mó en los casos dudosos la lección que le pareció mas adequada. Sin 
duda que pondría en ello inmenso trabajo, mayormente no habiendo 
tenido, como dice, nadie que le auxiliase; pero según hemos indicado, 
por esta señal no podrá saberse si el texto que nos dio conformaba con 
el original, ó si se desviaba de él, y en este caso de qué conseqüencia 
serian las alteraciones que se hubiesen hecho. Después de haber reco- 
nocido la Academia los sesenta y un códices que describirá en un dis- 
curso separado, que seguirá á este prólogo, es quando juzga que por 
una feliz casualidad debió Gregorio López de lograr algunos cor- 
rectos, que le diesen casi formada como salió la letra de su edición; 
porque tentando y escogiendo' lecciones entre diferentes códices, no 
podía haber resultado tan aproximada á la lección verdadera; no 
habiendo como realmente no hay diferencias de gran consideración 
entre su texto y el que da la Academia, si solo se exceptúa el títu- 
lo IV de la Partida I hasta la ley CIV, en que este editor seguía los 
seis códices de que dexamos hecha mención , ó algún otro que se 
les pareciese; pero este desengaño ni aun por sospecha podia tenerse 
sin los trabajos que ahora se han hecho. Era pues indispensable si en 
asunto de tanta importancia se apetecía la seguridad y el acierto, que exis- 
tiendo tantas copias antiguas de las Partidas se recogiesen quantas fuese 
posible, y se íixase el texto con mas firmeza que se habia fixado hasta 
aqui; no bastando decir que ya se habia dado por auténtico el de Gre- 
gorio López en la impresión de Salamanca de 1555, pues no era con- 
veniente dar lugar á que se viese quizá que esta declaración estaba en 
oposición con la verdad. La ocasión se ha venido á las manos quando 



XXXII PROLOGO. 

S. M. se ha servido disponer que se publiquen las obras de don Alfon- 
so el Sabio; pues habiendo de darse á luz nuevamente las Partidas no 
podía excusarse aquella precisa diligencia. La Academia auxiliada de 
S. M. , que ha expedido sus ordenes para que se franqueasen todos los 
códices de cuya existencia y paradero se tenia noticia, los ha reunido en 
el número que se ha expresado; en cada Partida ha escogido por texto 
el que por todos sus caracteres ha juzgado mas original, y ha puesto de 
los otros las variantes lecciones que ha visto ser tales variantes, y no 
errores conocidos de Jos escribientes. Habiéndole comunicado su indi- 
viduo de número don Josef Antonio Conde, bibliotecario de S. M., 
que en la primera hoja de un códice ms. de la crónica general, que por 
los adornos , vitela y letra aparece haberse escrito en tiempo del rey 
don Alfonso el Sabio , se hallaba el retrato de este monarca dibuxado de 
colores, franqueándolo al efecto el mismo académico, lo ha hecho co- 
piar exáctísimamente, y se ha grabado en la viñeta que lleva al frente 
^sta introducción. En la parte tipográfica se ha puesto el mayor cuida- 
do en que la impresión se haya hecho elegante y correcta; y se tiene 
también preparado un copiosísimo índice ó repertorio de materias; en fin 
nada se ha omitido porque esta edición no desdiga del mérito de la obra 
que se publica, del respeto que es debido al rey Sabio que la compuso, 
y al augusto monarca por cuyo encargo y real munificencia se hace, y 
del deseo que siempre ha tenido la Academia de ser útil. 



CÓDICES 

QUE HAN SERVIDO DE TEXTO 

PARA LAS PARTIDAS I, II, III, IV, V y VI. 

JT ara texto de las Partidas I, II, III, IV, V y VI se escogieron los códi- 
ces de la Biblioteca real señalados Bb. 41, Bb. 42 y Bb. 43, de cada uno 
de los quales se dará en seguida razón circunstanciada. Se eligieron con pre- 
ferencia estos códices por formar entre todos los que se han tenido presen- 
tes la colección mas completa de las Partidas; por estar escritos de una misma 
mano, ser mas correctos en la escritura, y observar uniformidad en la orto- 
grafía. El códice señalado Bb. 41 es en folio máximo de forma quadrada, 
enquadernado en media pasta, con el lomo de badana encarnada. Está escrito 
en papel á dos columnas de letra de mitad del siglo XI V, muy igual y re- 
donda, qual se usaba en aquel tiempo. Los epígrafes ere los títulos y leyes 
de letra encarnada, las iniciales con que comienzan los títulos son doradas, y 
tienen varios adornos; y las de las leyes alternativamente azules y encarna- 
das, y en todas estas circunstancias convienen las VI Partidas escritas por una 
misma mano. Contiene este tomo las Partidas I y IV , y da principio por el 
índice de los títulos y leyes de todas Siete Partidas, escrito á quatro columnas 
en la primera hoja y cara de la segunda ; pero en la vuelta de esta va ya á 
seis columnas hasta el fin, en el qual se ponen el número y epígrafes de los 
títulos, y en estos el de sus leyes, y como empieza cada una. Concluye el ín- 
dice con esta nota: Suma de todas las leyes de este libro tres mili et una ley. 
Finito libro sit laus , honor Deo Jesu Christo : cuyas palabras escritas de tinta 
negra están repetidas de tinta encarnada. En la hoja inmediata está pintada 
la Ascensión del Señor; y la Partida empieza después de algunas hojas en 
blanco en el folio I, y concluye en la primera columna del folio LXXX 
vuelto. El que escribió este códice tuvo presente el ordenamiento de las cor- 
tes de Alcalá, del qual se vale para una nota que pone al margen de la ley 
última del título I , en que se dice que el caballero que estuviese en guerra, 
y el estudiante que se pone á aprender leyes, y los aldeanos son excusados de 
guardar las leyes: cuya nota dice así: Esto que dice en esta ley de los caba- 
lleros , et de los estudiantes , et de los aldeanos que se deben excusar, es tirado 
f>or las enmiendas que los doctores fecieron en las Partidas por mandado del 
rey don Alfonso. También al margen del principio de la ley XVIII del tí- 
tulo X, que trata de las honras que tuvieron los reyes de España en las 
elecciones de los prelados, hay una nota que dice así: Acuerda con la pos- 
trimera ley del ordenamiento quel muy noble rey don Alfonso el Conquistador 
fizo en las cortes de Alcalá de Henares. 

tomo 1. £ 



XXXIV CÓDICES 

La ley VIII del título VIII dice en qué manera se deben los homes 
confesar : sobre este epígrafe está pintado un frayle sentado junto á un altar, 
en que hay un cáliz con una hostia, y á los pies del religioso un hombre arro- 
dillado en acto de confesarse : pintura por la qual se conocen los trages de 
aquel tiempo y lugar en que se oian las confesiones. 

La ley XXVIII del mismo título VIII habla de la ciudad de Nínive co- 
mo hizo penitencia, y fue absuelta del pecado: todos los sucesos que refiere 
esta ley están pintados en el lugar en que habla de ellos; y así se ve un tem- 
plo del gusto gótico, y sobre él un ángel, de cuya mano izquierda pende una 
cinta, en que está escrito: Joñas, Dios te envía; y este profeta está en pie 
recibiendo las órdenes del ángel : mas abaxo se ve la nave en que iba Joñas 
con sus compañeros: en otra pintura la nave y Joñas arrojado al mar; en 
la que sigue este profeta predicando en el palacio del rey de los ninivitas: 
en otra está el rey despojándose de sus vestiduras delante de Joñas; y en la 
última el profeta debaxo de la yedra. 

Concluimos las noticias de este códice de la Partida I diciendo que al pie 
del folio XXVI vuelto, dentro de una targeta de líneas azules, dice con le- 
tras doradas C. Johanes. ¿Seria este el nombre del que escribió el códice, ó 
de la persona para quien se escribió? No tenemos fundamento alguno para 
afianzar esta conjetura : solo nos mueve á ella el ver escrito este nombre con 
mucho primor y adorno. 

En el mismo volumen, quedando en blanco los folios LXXXI y siguien- 
tes hasta el LXXXV inclusive, se halla la Partida IV, que comienza en e,l 
folio LXXXVI. Dentro del círculo de la letra O, con que da principio esta 
Partida, hay pintadas tres figuras, una de las quales representa un personage 
con hábito talar, capucho y cerquillo en la cabeza, que con sus manos une las 
de otras dos personas; en la parte superior se descubre un brazo echando 
la bendición; cuya pintura representa la ceremonia de los desposorios, que 
son el asunto de los primeros títulos de esta Partida, la qual concluye en el 
códice con estas palabras de letras encarnadas : A Dios gracias. Amen. Deo 
gradas. Amen. 

PARTIDAS II y III. 

Está señalado Bb. 42 el códice de la Biblioteca real, que contiene las Par- 
tidas II y III, y lleva la misma enquadernacion, y está escrito por la misma 
mano y por el mismo estilo que el primero, de que acabamos de dar noticia. 
Al principio hay un índice de los títulos de la Partida II y del numero de 
sus leyes, el qual concluye con esta nota: Hay en esta tercera Partida seis- 
cientas (sobrepuesto encima de trescientas , que está borrado) noventa et seis 
leys et treinta et dos títulos. DCXCVI leys et XXXII títulos. 



DE LAS PARTIDAS. XXXV 

En el hueco de la L, con que empieza la Partida, está pintado un em- 
perador ó rey sentado: lleva en la derecha la bola del mundo, en la izquier- 
da el cetro, y corona en la cabeza: á sus pies se descubre una persona ar- 
rodillada. La Partida concluye en la primera columna de la vuelta del fo- 
lio LXXI. 

Después de una hoja en blanco hay un índice de los títulos y número de 
leyes de cada uno de la Partida III , pero escrito de letra diversa y mas 
moderna que la del códice. Seguía la numeración LXXII que concluye en 
la Partida anterior; pero se ha borrado y substituido en su lugar otra em- 
pezando por el folio I, y en el II empieza esta Partida III, que ya no lle- 
va doradas las iniciales de las palabras primeras de los títulos, sino de colores. 

PARTIDAS V y VI. 

El códice que contiene las Partidas V y VI está señalado Bb. 43. Tiene 
al principio el índice de títulos y números de sus leyes. Aunque empieza la 
Partida V en la primera hoja, lleva el folio la numeración CCLXXXIX, 
prueba evidente de que esta colección de Partidas formaba diversos volúme-^ 
nes de los en que ahora está dividida. 

Ocupa esta Partida treinta y dos hojas, y concluye en la primera colum- 
na de la vuelta del folio GCCXXX con estas palabras de letra encarnada: 
Explicit líber quintus , sit laus et gloria Christo. 

En el mismo tomo, después de quatro hojas blancas, continúa la nume- 
ración de la Partida anterior, y en la vuelta de la hoja CCCXXXI está el 
índice de los títulos de la Partida VI, que empieza en el folio siguiente, y 
concluye en la primera columna de la vuelta del CCCLVII con estas pala- 
bras : Qui te scripsc, scripsit semper cum Domino vivit. Amen* 

Finito libro reda tur gratia Christo. Era de mili et} 
sin que esté concluida la fecha. 

Y con esta Partida concluye el tomo. 

CÓDICES DE LA PARTIDA I. 



BIBLIOTECA REAL 2.° 

Este códice de la biblioteca real es en folio máximo, enquadernado en 
tafilete encarnado, el lomo y cantos dorados, y tiene este título: PARTIDAS 
DEL REY DON ALFONSO. I, II, III. En la parte inferior la letra y 
número D. 34, que están igualmente en la vuelta de la enquadernacion. Es- 
tá escrito en pergamino á dos columnas, de letra redonda y clara, de la que 

TOMO I. E 2 



XXXVIII CÓDICES 

Dsbaxo de esta nota hay otra de tinta negra, que por estar borrada con 
rayas encarnadas no se puede leer fácilmente , y dice : Este libro es de Dios- 
dado Martínez, clérigo de Sant Miguel de Córdoba. 

ESCURIALENSE 2.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Z, plúteo j, número 14, 
es en gran folio , enquadernado de badana negra , y escrito á dos columnas en 
pergamino. Los epígrafes de los títulos y leyes son de letra encarnada; las ini- 
ciales de los quatro primeros títulos doradas con muchos adornos de colores , y 
en los restantes están en blanco : las de las leyes azules y encarnadas alterna- 
tivamente, y contiene las Partidas I y II. 

A la vuelta de la hoja va el índice de los títulos de la Partida I, la qual 
comienza en la hoja siguiente, y en ella la foliatura del códice de núme- 
ros árabes , y concluye en el principio de la segunda columna de la vuelta 
del folio 99 con esta nota. 

JDeo gracias, Amen. 

Acabóse de escribir este libro , primera Partida , jueves veinte et quatro 
dias de marzo del año del nascimiento de nuestro Salvador Jesucristo de 
mili et quatro cientos et doce años. El qual escrebió Rodrigo Alfon clérigo, 
capellán del alto et noble caballero don Alfonso Fernandez , señor de Aguilar: 
fizólo escrebir Pero Ruiz, notario, vecino de Córdoba: fizóse en Alcalá la 
Real. 

Mater JDei, memento mei. 

Después de una hoja que queda en blanco, y es la del folio loo, se ha- 
lla en la del 101 el índice de los títulos de la Partida II, que comienza en la 
hoja siguiente, folio 102, y concluye con el códice en el 180. 

De este códice da noticia Rodriguez de Castro, Bibliot. española , tom. II, 
hablando del rey don Alonso el Sabio; pero se equivocó en decir que falta- 
ban los folios 3 y 4, pues están dislocados después del 5 y 6. 

ESCURIALENSE 3.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo iij , nú- 
mero 1 9 , es en quarto mayor, enquadernado en becerrillo de color de ave- 
llana, escrito en papel á dos columnas, de letra de principios del siglo XV: 
los epígrafes de los títulos y leyes y las iniciales de bermellón. Al prin- 
cipio le faltan algunas hojas, pues comienza el códice por estas palabras 
razón, Jiciemos señaladamientre este libro &c. , que son del prólogo de la 
Partida, y se hallan en la página 4 de esta edición. Concluye la Partida en 



DE LAS PARTIDAS. XXXIX 

la hoja 254, y debaxo dice de letra encarnada: Dios sea loado, que el li- 
bro es acabado. 

La vuelta de esta hoja queda en blanco, y también la columna de la 
siguiente 255, y en la segunda se ponen comentados los diez mandamientos: 
luego con este epígrafe de letra encarnada : De las ledanias t se habla de estas 
largamente hasta la vuelta del folio 257. Siguen algunas prácticas devotas 
hasta concluir la hoja 260, al fin de la qual se lee una nota, que dice que 
„en el año de 1429, XII.° del pontificado de Martino, en la festividad 
» del Corpus, que fue jueves XXVI de mayo, celebró el papa misa de pcn- 
«tifical, y el diácono fue el señor Hugo de Lisiniano, cardenal de S. Adrián, 
» hermano del rey de Chipre ; y el reverendísimo frey Guillermo de Casal, 
«procurador de la orden de los frayles menores, después que fue dicho eL 
»> evangelio, subió en el pedricatorio, etpedricó, et declaró, et divulgó una"::: 
concluye aquí la hoja última del códice, y por esto queda incompleta la nota. 

ESCURI ÁLENSE 4.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante M, plúteo j, nú- 
mero 2 , es en folio, encuadernado en pergamino, y escrito en el mismo 
papel y letra con que se escribian los registros y privilegios del rey don 
Pedro IV de Aragón, y aun sospechamos si pudo escribirse para su uso, se- 
gún era curioso, por ser una traducción lemosina del original castellano. 
Si no es cierta nuestra sospecha, no sabemos decir para qué se traduxo en 
aquella lengua común á la corona de Aragón, cuyos reynos tenían legisla- 
ción particular, de la qual fueron tan tenaces defensores los reyes, los gran- 
des y los pequeños. Tiene el códice CXXXVI hojas foliadas con números 
romanos, de los que se usaban en los registros de la cnancillería de Aragón, 
y á la vuelta de la última hoja está el índice de los títulos. 

TOLEDANO lf 

De este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo dio noticia el 
eruditísimo P. Andrés Burriel, Paleografía española , página 76, en estos 
términos. »>La lámina 9. a se ha tomado de otro tomo en papel, que contiene 
» la primera de las Siete Partidas, y antes de ella un libro que acaso las ser- 
»y via de prólogo ó introducción, que trata principalmente de las cosas de la 
» religión cristiana, aunque se tocan en él casi todas las ciencias, dirigido á 
»los reyes con título de Septenario. Su autor el citado rey don Alfonso X ó 
» Sabio, en cuyo tiempo está escrito, después de varios elogios de Dios pu- 
»>so un largo panegírico de su padre S. Fernando III, distribuido según el 



XL CÓDICES 

» método de toda la obra por el número septenario." A estas noticias dadas 
por el P. Burriel añadiremos otras mas circunstanciadas de este precioso có- 
dice, el qual es en folio, enquadernado en pergamino, escrito á dos colum- 
nas de letra de albalaes, cuyo carácter puede verse en la lámina 9. a de la ci- 
tada paleografía. Tiene 197 hojas j pero ni todas están escritas por una mis- 
ma mano, aunque son de igual tiempo, ni contiene solamente el Septenario 
y la Partida I, como dixo el P. Burriel; y aun estas dos obras están muy in- 
completas, como vamos á ver. El códice empieza por las palabras del Septe- 
nario cumplidamente en sí, ca non es sometido d ninguna cosa. Y según la co- 
pia de esta obra , que se halla en la biblioteca real , faltan algunas hojas. 

En la 76 está el índice de los XXIV títulos de la Partida I, la qual 
concluye en la segunda columna de la primera plana de la hoja 156, con la 
ley II del título XVI, quedando en blanco la vuelta de dicha hoja, y la 
Partida incompleta desde la ley III del título XVI. Está escrita á dos colum- 
nas, y tiene en blanco los epígrafes de los títulos y leyes y las letras inicia- 
les. En la hoja siguiente, que es la 1 57 del códice, empieza la historia de la 
famosa cueva de S. Patricio, que ocupa seis hojas escritas á dos columnas, de 
letra diversa de la Partida , pero del mismo siglo XIII. 

Quedando una hoja en blanco ocupa hasta la 183 inclusive parte de la 
historia general del rey don Alfonso, escrita á línea tirada de letra de su tiempo. 
En la hoja 184 hay un fragmento de unas constituciones sinodales del 
obispado de Burgos , en las quales se mandan observar las de don Mahoris , será 
Mauricio, obispo de aquella diócesis, en tiempo del santo rey don Fernando 
y su maestro. A este fragmento sigue sin interrupción alguna la explicación de 
los artículos de la fe, mandamientos y sacramentos, y el principio de una 
constitución hecha por el obispo don Gonzalo y su cabildo de Burgos, en la 
qual se inserta otra del obispo don Fr. Ferrando. 

Én la hoja inmediata, que es la 189 del códice, se hallan la mayor par- 
te de la ley VII, la ley VIII y parte de la IX del título XV de la Parti- 
da V, aunque están numeradas con equivocación IX y X : su letra es tam- 
bién diversa de las anteriores. Las dos hojas siguientes, escritas asimismo de 
ptra mano, contienen parte de la ley última del título XV, el prólogo y las 
leyes I y siguientes hasta mitad de la ley VIII del título XVI de la Par- 
tida VI. 

En las dos hojas inmediatas, escritas también á dos columnas, de diver- 
sa letra, pero del mismo siglo, están parte de la ley última del título II, el 
prólogo y las leyes I, II, III, y parte de la ley IV del título III de la Par- 
tida VII, que ocupan la hoja primera, y la segunda la ley XII y siguientes 
hasta mitad de la XVII del título IX de la misma Partida VIL Los epígra- 
fes y las iniciales son de letra encarnada. 



DE LAS PARTIDAS. XLI 

Las quatro hojas últimas escritas á dos columnas de letra algo mas abul- 
tada , de principios del siglo XIV, contienen parte de un ordenamiento de 
leyes en razón de los pley tos y juzgadores , y con esto concluye el códice. 

TOLEDANO 2.° 

Este códice de la biblioteca de la santa iglesia de Toledo es en folio en- 
quadernado en badana : en el lomo hay una tira de papel con letras muy 
gruesas , que dicen : Primera Partida MS. Está escrito en papel á dos co- 
lumnas, los epígrafes de títulos y leyes de letra encarnada; y las iniciales de 
estas son encarnadas y verdes alternativamente. 

Tiene el códice, que carece de numeración, ciento cincuenta y dos ho- 
jas; en la vuelta de la primera va el índice de los títulos de letra encar- 
nada, y concluido este, el epígrafe del prólogo de la Partida. Debaxo que- 
dando un poco de blanco dice también de letra encarnada: Yague Martí- 
nez, clérigo del Molar. En la hoja siguiente empieza la Partida, y al fin de la 
primera llana, en que concluye, hay estos versos: 

Laus sit tihi Christe quum liber explicit ipse. 

Finito libro , sit laus, gloria Christo. Amen. 
Debaxo de estos versos están los siguientes de letra encarnada. 

Qui scrijysit scribat , semj?er cum Deo vivat. 

Barnabas est dictus qui scripsit , sit benedictus. 
En la vuelta de esta hoja, y de la misma letra en que está escrito todo 
el códice , se halla la siguiente nota de letra encarnada : Esta Partida se 
encomenzó miércoles quatro dias por andar del mes de noviembre , et acabóse 
miércoles quatro dias andados del mes de marzo. Era de mili et trescentos et 
ochenta et dos años. 

TOLEDANO 3.° 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo es en folio de for- 
ma quadrada , enquadernado-de badana encarnada , tiene sobre papel pegado 
al lomo los números 26.... 7, y mas abaxo también sobre papel este título : LE- 
YES DE LA PARTIDA I y II. MS. Está escrito en pergamino avitelado á 
línea tirada, de letra gruesa y muy hermosa, de la que se usaba á principios 
del siglo XV, en cuyo año XIV se escribió , como consta de la nota puesta al 
fin del códice Toledano 2. , que contiene las Partidas III y IV, y está escrito 
en la misma forma y por el mismo copiante que este de que tratamos. Los 
epígrafes de leyes y títulos de letra encarnada , y las iniciales azules y encarna- 
das alternativamente. Contiene las Partidas I y II , y no tiene foliatura. En 
la hoja primera está el índice de los títulos de la Partida I , y en la vuel- 

TOMO I. F 



XLII CÓDICES 

ta de la misma hoja empieza la Partida dentro de un primoroso adorno 
hecho de varios colores. En la parte superior hay un ángel que sostiene un 
escudo partido en quatro quartéles, el primero y quarto de azur y una cruz 
clechada de oro ; el segundo y tercero de gules y un castillo con tres al- 
menas de oro : el mismo escudo está en la parte inferior sostenido de un 
áncrel de cuerpo entero. En los quatro ángulos del adorno están pintados los 
quatro profetas mayores: en el primero de la parte superior Abacuc, en el 
segundo David; en el primero de la paite inferior Jeremías, y en el segundo 
Isaías: cada uno tiene una targeta en la mano, en que está escrito su nombre. 
Concluye esta Partida en la hoja 195. En la 196 empieza el índice de 
los títulos y leyes de la Partida II, que ocupa ocho hojas; y en la siguiente, 
cuyas márgenes están adornadas de una greca de varios colores, comienza la 
Partida que ocupa las ciento cincuenta y quatro hojas restantes del códice. 

SILENSE. 

Este códice del monasterio de Santo Domingo de Silos, del orden de 
S. Benito, es en folio muy grueso, escrito á dos columnas en papel y letra 
del siglo XIII muy clara y hermosa; pero está muy maltratado, roto y 
defectuoso de muchísimas hojas, pues faltan todas las leyes desde la VII del 
titulo XIX: y al principio se echa de menos la portada y algo del prólogo; 
y la polilla y humedad han consumido varias líneas; sin embargo es muy 
apreciable por ser del tiempo de don Alfonso el Sabio. 

CÓDICES DE LA PARTIDA II. 

BIBLIOTECA REAL 2.° 

De este códice se dio razón hablando de los de la Partida I. 

BIBLIOTECA REAL 3.° 

De este códice se dio noticia en los de la Partida I. 

BIBLIOTECA REAL 4.° 

Es en folio regular, enquadernado en pergamino, y rotulado por fuera 
á lo largo del lomo : Leyes de la II Partida. M. SS. , y en la parte inferior 
la letra y número S. 62 , que están también en la vuelta de la enquaderna- 
cion, en donde hay una nota de letra moderna que dice: Del señor conde de 



DE LAS PARTIDAS. XLIII 

Miranda. Por los rastros que todavía quedan se conoce que han cortado las 
cinco primeras hojas de este códice, y así empieza con estas palabras del epí- 
grafe de la ley II, título \v per ador, et como debe usar del imperio. Está escri- 
to á dos columnas en pergamino, de bellísima letra del siglo XV, los epí- 
grafes de encarnado, las iniciales del prólogo y de los títulos adornadas de va- 
rios dibuxos de colores y oro, y las de las leyes de solos colores, unos y 
otros hechos con mucho primor y delicadeza. Al fin de la última ley con 
que concluye el códice dice : 

Finito libro sit laus et gloria Domino nostro Jestt Chisto. 

Sit fax scribenti, sit vita , salusque legenti. 



ESCURIALENSE I .° 



Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Z , plúteo j , núme'- 
ro 13, es en folio máximo enquadernado en becerrillo, escrito en pergami- 
no avitelado, de hermosa letra de fines del siglo XIV ó principios del XV, 
con todas las iniciales de oro iluminadas de varios colores, y los epígrafes 
de letra encarnada. En Ja primera hoja del códice hay seis óvalos delinea- 
dos solamente de tinta : á la vuelta de dicha primera hoja hay otros seis cír- 
culos primorosamente iluminados de oro y varios colores, cuyo fondo es un 
bellísimo mosayco: dentro de cada uno de estos círculos, que son seis en 
cada plana, están puestos los epígrafes de los títulos de esta Partida, y el úl- 
timo está dentro de un círculo que figura una hostia colocada sobre un cá- 
liz de oro. 

A la vuelta de esta hoja, en que concluye el índice, hay una especie de 
introducción ó prólogo á la Partida, que no se halla en ningún otro códice, 
como se dexaver por la variante puesta en la página 1, número 1 de esta edi- 
ción: y es de advertir que han raspado las quatro últimas líneas de esta in- 
troducción. Las márgenes de esta plana están adornadas de primorosos dibu- 
xos de varios colores, que forman una greca de hojas y flores con algunos ani- 
males: la plana de la hoja siguiente, en que comienza la Partida, está ador- 
nada con el mismo gusto y delicadeza. Todo lo qual nos inclina á creer que 
este precioso códice, que tiene ciento cincuenta y ocho hojas, sin contar las 
quatro del índice, se escribió para alguna persona real ó de alta gerarquía, 
como ya dexó advertido Rodríguez de Castro, Biblioteca de escritores es-pa- 
ñoles, tomo II, página 679, dando noticia de este códice. 

ESCURIALENSE 2.° 

Este códice es el Escurialense i.° de la Partida, I. 

TOMO I. F 2 



XLIV CÓDICES 

ESCURIALENSE 3.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo iij, nume- 
ro 1 6 , es en folio pequeño, encuadernado en becerrillo, escrito á dos co- 
lumnas en papel y de letra de principios del siglo XIV, los epígrafes y 
las iniciales de tinta encarnada. Al principio le falta una hoja , poique 
empieza por estas palabras: ñas. Et la una por tolhr desacuerdo, que 
son de la ley I, tít. I. Al pie de esta plana dice : Con este libro sirvió a su 
magestat el doctor Burgos de Paz, vecino de Valladolid , por principo del 
mes de octubre de 1574, cuya nota es de letra de este célebre jurisconsulto, 
igual á la que tienen otros códices de las Partidas, que regaló al señor Feli- 
pe II. Al fin de la Partida le falta también una hoja , pues concluye con las 
palabras: Por mandado del mayoral del estudio, que están al principio de la 
ley X del título XXXI , y así para completar la Partida faltan parte de 
esta ley y toda la XI con que concluye. 

ESCURIALENSE 4. 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo iij, nume- 
ro l$, es en folio regular, enquadernado en becerrillo negro, escrito en pa- 
pel de letra de mitad del siglo XIV, la qual está muy gastada ; los epígrafes 
son de letra encarnada. Tiene ciento veinte y nueve hojas útiles numeradas , y 
al principio le faltan algunas , pues empieza el códice por estas palabras : jpor 
algunos yerros que oviesen ficho, que son de la ley II del título X. Al pie de 
esta primera plana hay una nota que dice : Con este libro sirvió a su magestat 
el doctor Burgos de Paz, vecino de Valladolid, por principio del mes de octubre 
de 1574 arios , la qual es de la misma letra que la que se halla en los otros 
códices que regaló al Señor Felipe II. Debaxo de la última ley de esta Par- 
tida hay una nota que dice de letras coloradas: 

Finito libro redatur gratia Christo. 

ESCURIALENSE <¡ .° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante N , plúteo j , número 7, 
es en folio , enquadernado en pergamino , y escrito á dos columnas en papel 
y letra de fines del siglo XIV: los epígrafes son encarnados, y las iniciales 
encarnadas y moradas alternativamente. Tiene ciento treinta y ocho hojas sin 
foliar : en la primera bastante maltratada está el índice de los títulos , y á la 
vuelta empieza la Partida, la qual tiene al fin de la última ley seis diversas 



DE LAS PARTIDAS. XLV 

rúbricas, tres de ellas encarnadas; y esto nos da motivo para sospechar que 
este códice tal vez seria el que servia en algún tribunal, y las rúbricas se pu- 
sieron para autorizarle. 

ESCÜRIALENSE 6.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante M, plúteo j, número 4, 
es en folio, enquadernado en pergamino, y escrito á dos columnas en papel 
y letra de fines del siglo XIV. Tenia CLXXXIIÍ hojas foliadas de núme- 
ros romanos, de las quales falta la II, en que empezaba la Partida: en la pri- 
mera está el índice de sus títulos. Los epígrafes de estos y de las leyes son de 
ietra encarnada ; pero desde el titulo XXX se hallan en blanco los epígrafes 
de leyes y títulos, así corno lo están desde el •principio todas las letras inicia- 
les. Tiene algunas citas del Ordenamiento de Alcalá. 

ESCÜRIALENSE J .° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo ij , núme- 
ro 3, es en folio, enquadernado en becerrillo, escrito á dos columnas en pa- 
pel y letra de fines del siglo XIV: los epígrafes son de letra encarnada , y las 
iniciales están en blanco. Al pie de la primera plana, en que está el índice de 
los títulos, hay una nota que dice: Con este libro sirvió a su magestat el 
doctor Burgos de Paz, vecino de Valladolid , por principo del mes de octubre 
de 1 574 años , y es de la misma letra que tienen los otros códices que regaló 
al Señor Felipe II aquel jurisconsulto. Faltan al códice las XIV hojas pri- 
meras, y en la XV empieza por estas palabras: e con grant apostura, ca 
muy guisada cosa es érc, que son de la ley II del título VII. 

Al fin le faltan también algunas hojas, porque concluye el códice con es- 
tas palabras de la ley VI del título XXIX : jiciesen como de lo suyo ven- 
diendo. 

Este códice, ademas de ser muy incorrecto, está desarregladísimo en la 
enquadernacion , pues en el título XXIII, que trata de la guerra , incluye la 
mayor parte de las leyes del XXVI, que habla de la partición de lo que se 
ganare en la guerra; y luego pone este título, que en el desordenado códice 
es XXVII, las primeras leyes de aquel título, insiriendo otras que no le cor- 
responden. 

ESCÜRIALENSE 8.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo ij , núme- 
ro 14, aunque en la primera heja tiene el titulo equivocado de Partida III, 



XLVI CÓDICES 

contiene la Partida II. Es en folio, enquadernado en becerrillo., escrito 
á dos columnas en papel y letra de fines del siglo XIV : los epígrafes 
son de tinta encarnada : todas las iniciales están en blanco. Tiene ciento 
treinta y ocho hojas foliadas de números árabes; pero por otra foliación 
que conserva mas antigua se ve que tuvo ciento quarenta y dos hasta donde 
concluye el códice, que es en las palabras: Otorgar licencia para esto et de- 
ben catar en po::: que son de la ley IX del título último. El códice empieza 
por el prólogo de la Partida en el folio i de la numeración que ahora lleva, 
y 7 de la foliación antigua. Hay algunas citas marginales de leyes de las Par- 
tidas, que confirman ó explican la sentencia de la ley á que se ponen las ci- 
tas; las hay también del Libro, ó sea Fuero Juzgo, Fuero de los fijosdaigo, 
del Espéculo, Fuero de las leyes ó Fuero Real y Ordenamiento de Alcalá. 

TOLEDANO. 

De este códice, que es el Toledano 3. en la Partida I, se dio ya cum- 
plida razón. 

CÓDICES DE LA PARTIDA III. 

TOLEDANO I .° 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo es en folio, en- 
quadernado en becerro: está escrito á dos columnas en papel y letra de fines 
del siglo XIII, los epígrafes encarnados, y las iniciales del mismo co'or y 
verdes. Empieza con el índice de los títulos; al fin de la Partida dice: Fi- 
nito libro reddatur gratia Christo.Amen. 

Debaxo hay quatro rúbricas y una firma con rúbrica , que dice así : M¡- 

rilds. Frrs. , y mas arriba en la segunda columna otra firma con su rúbrica, 
que dice : Didacus Remigii. 

Este códice fue de algún sugeto muy curioso, que* tuvo el cuidado de 
cotejarle, y corregir las mentiras y faltas que tenia: añadió ademas con la no- 
ta de auténticas las novedades que se hicieron en las Partidas por el Ordena- 
miento de Alcalá. 

TOLEDANO 2.° 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo es en todo i 2 ual 
al Toledano 3. , que contiene las Partidas 1 y II, y se escribió por el mismo 
amanuense que puso la siguiente nota al fin de la Partida IV: Aquí se acaba 



DE LAS PARTIDAS. XLVII 

la quarta "Partida de este libro. Et la escribió John Alfonso de Truxillo, ca- 
nónigo de Santa María de Taiavera , et familiar del arzobispo don Pedro de 
Luna , que Dios perdone. Et se acabó de escrebir d qitatro dias andados del 
mes de octubre ? año del Señor de mil et quatrocientos et catorce años. 

El códice está rotulado por fuera sobre un papel pegado al lomo — 2 6. ..8, 
(el otro códice su compañero está 26 — 7) y mas abaxo: Leyes de Parti- 
da III y IV. AIS. Está enquadernado en badana colorada, y escrito en per- 
gamino avitelado. Empieza el códice con el índice de los títulos de la Parti- 
da III, y la plana en que comienza está muy adornada de dibuxos de oro y 
colores, y al pie se ve el escudo de armas que lleva el citado códice su com- 
pañero, que es partido, i.° y 4. en campo de gules un castillo de oro con 
tres almenas, 2. y 3. de azur y una cruz clechada de oro. La letra inicial 
está dibuxada con el mayor primor y delicadeza. 

Concluida la Partida III sigue sin quedar blanco alguno el índice de los 
títulos de la Partida IV, cuya primera llana está igualmente que las de las 
otras Partidas, adornada de primorosos dibuxos de oro y colores, y la letra 
inicial e<: <4p h^llísímn gmfo. Al fin de esta Partida se halla la nota que de- 
xamos copiada. 

ESCURIALENSE I .° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo ij, núme- 
ro 4 , es en folio de forma quadrada, enquadernado en becerrillo, escrito 
á dos columnas en papel y letra de principios del siglo XIV; los epí- 
grafes de los títulos y las iniciales de letra encarnada; pero desde la ley 
XI del titulo XIX son los epígrafes de tinta negra y de diversa letra, y es- 
tan en blanco desde la ley XI del título XXII hasta el fin. Tiene doscientas 
ochenta y quatro fojas, sin contar la primera, en que está el índice de los tí- 
tulos, y al pie esta nota: Con este libro sirvió a su magestat el doctor Bur- 
gos de Paz, vecino de Valladohd , por -principio del mes de octubre de 1574 
años. Y en la hoja en que concluye la Partida dice: Finito libro, sit laus et 
gloria Christo. 

Lleva al margen algunas pocas citas del Código y Digesto, del Fuero 
Juzgo y Ordenamiento de Alcalá. 

ESCURIALENSE 2.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante N, plúteo j, número $., 
es en folio quadrilongo, enquadernado de badana colorada, y escrito á dos 
columnas en papel y letra de fines del siglo XIII, los epígrafes de los títu- 
los y leyes y las iniciales de letra encarnada. En la primera está el índice de 



XLVIII CÓDICES 

los títulos, y en la siguiente comienza la Partida, cuyo título y las ocho 
primeras líneas del prólogo son de letra encarnada. Al fin hay una nota pues- 
ta por el escribiente del códice que dice : Yo Fernando de Sant Fagund es- 
cribí este libro ; y debaxo de letra encarnada : Fernando de Sant Fagund. 
Las márgenes del códice están llenas de glosas latinas de poquísimo mérito. 

ESCURIALENSE 3.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Z , plúteo j , núme- 
ro 15, es en folio máximo de forma quadrilonga, enquadernado en becerri- 
llo, y contiene las Partidas III y IV. El códice empieza con el índice de 
los títulos de la Partida III escrito de letra encarnada, -y concluye al prin- 
cipio de la vuelta de la hoja ; y en seguida hay algunos apuntamientos de 
sucesos históricos ocurridos en varios años, y escritos de diversas letras. La 
plana de la hoja segunda está en blanco, y á la vuelta hay anotados varios 
sucesos curiosos escritos por diversas personas, que ocupan esta plana y la de 
la hoja tercera, en cuyo dorso está copiada la rúbrica de la? Decretales. En 
la hoja 4 empieza la Partida escrita á dos columnas en pergamino, con bas- 
tante luxo, de letra abultada y gruesa, de la que se usaba á principios del 
siglo XV; los epígrafes de letra encarnada, y las iniciales alternativamente 
encarnadas y azules con algún dibuxo. Las márgenes del códice, que son 
muy espaciosas , están atestadas de glosas y citas del Código , Digesto y De- 
cretales, del Fuero Juzgo, libro del Espéculo y Flores, y Ordenamiento 
Real. Concluye la Partida en el folio 173, en cuya vuelta hay unos apun- 
tamientos del dia y año de la pelea de Benamari y de la muerte del rey don 
Alfonso XI. 

La hoja 1 74 , que corresponde ya á la Partida IV, contiene un glosario 
de las voces, fama, rumor , manifiesto, oculto y notorio, que ocupa esta pla- 
na : las dos siguientes están en blanco , y á la vuelta de esta última el índice 
de los títulos de la Partida IV, que empieza en la siguiente y. folio 176, la 
qual está adornada con dibuxos de varios colores , y la letra inicial primoro- 
samente iluminada de oro. Esta Partida está escrita de diversa mano que la 
anterior, en pergamino avitelado, de letra de mitad del siglo XV: los epí- 
grafes son encarnados, las iniciales de los títulos iluminadas de oro y colo- 
res, y las de las leyes son azules y encarnadas alternativamente con algunos 
dibuxos, y toda la Partida está escrita con el mayor primor, luxo y delica- 
deza , y particularmente los árboles de los grados de parentesco. 

ESCURIALENSE 4° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo iij, núme- 



DE LAS PARTIDAS. XLIX 

ro 14, es en folio regular de forma quadrilonga, enquadernado en becerrillo, 
y escrito en papel á dos columnas , los epígrafes de las leyes de letra encar- 
nada , otros de tinta negra , y muchos en blanco. En las márgenes hay algu- 
nas citas y glosas, de las quales no se puede sacar sentido perfecto por ha- 
berse cortado el códice para enquadernarle. Al fin de la última ley hay las 
notas siguientes de la misma letra del que le escribió: 

Qui scripsit , scribat, semper cum Domino vivat. 

'Perfecto libro , sit laus et gloria Christo. 

Finito libro reddantur numi magistro. 

Esta Partida fue acabada doce dias de Julio, año de mili et quatrocien- 
tos et quince años. 



Johan escribió. 



BIBLIOTECA REAL 2. 9 



De este códice se dio ya razón en la Partida I. 

CÓDICES DE LA PARTIDA IV. 



TOLEDANO I.° 



Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon 20, nú- 
mero 12, es en folio enquadernado en pergamino, rotulado por fuera: PAR- 
TIDAS DEL REY D. ALFONSO. Está escrito á dos columnas en pa- 
pel y letra del siglo XIII: los epígrafes son encarnados, y las iniciales es- 
tan en blanco , exceptuando algunas pocas que son también encarnadas. Fal- 
tan al principio el prólogo de la Partida , el del título I , las tres primeras 
leyes, y la mayor parte de la quarta : faltan asimismo el fin de la ley IV y 
todas las quince restantes hasta la XIX del título II ; el prólogo y las qua- 
tro primeras líneas del título III. Concluye el códice en la sexta línea de Ja 
ley VI del título XXVII y último de esta Partida, faltando lo demás de 
aquella ley y toda la VII. 



TOLEDANO 2.° 



Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon 20, nú- 
mero 1 1, es compañero del Toledano i.° de la Partida III, está enquader- 
nado en becerro, y escrito en igual forma y por el mismo copiante, el 
qual al fin de este códice puso las siguientes notas de letra encarnada. 

Sit Deus benedictus in s acula s¿eculorum. Amen. 

Quod scripsit, scribat semper cum Domino vivat. 
tomo 1. o 



L CÓDICES 

Este es el libro que fue puesto en medio de todos los siete libros, bien así 
como fue puesto el corazón en medio del cuerpo del orne. 
Tonijiltoli cur daré nace trogisma. 

Mirilds. Frrs. 

La persona que lo poseyó practicó la misma diligencia que con el otro 
de la Partida III, de cotejarle y corregir las erratas, y de notar al pie de las 
leyes las adiciones y reformas que se hicieron en el Ordenamiento de Al- 
calá, por todo lo qual es muy recomendable. 

TOLEDANO 3.° 

Este códice es el Toledano 2. de la Partida III. 

ESCURIALENSE I .° 

Este códice de la biblioteca del real monasterio del Escorial , estante Y, 
plúteo ij, número 5, es en folio, enquadernado de becerrillo negro, escrito á 
dos columnas en papel, y letra del siglo XIV, los epígrafes de letra encar- 
nada, y las iniciales del mismo color y negras alternativamente; y es uno de 
los muchos que regaló al rey don Felipe II el doctor Burgos de Paz, co- 
mo consta de una nota puesta de su letra al pie de la primera hoja del 
códice, que dice así; Con este libro sirvió d su magestat el doctor Burgos 
de Paz, vecino de Valladolid > por principio de octubre de 1574 anos. Tie- 
ne el códice setenta y ocho fojas, y en la primera esta el índice de los títu- 
los: concluye la Partida en la 92 con estas notas de letra encarnada: 

Sit JDeus benedictus in sacula s¿eculorum. Amen. 

Qui scripsit , scribat semper cum gratia Dei vivat. Amen. 

Este libro fue puesto en medio de todos los siete libros , bien así como fue 
puesto el corazón en medio del cuerpo dell orne. 

En las hojas siguientes hay unas leyes que son las que hablan de las 
juras, y cómo deben hacerlas los cristianos, los judíos y los moros, las quales 
pertenecen al título XI de la Partida III. 

ESCURIALENSE 2.° 

Este códice es el Escurialense 3. de la Partida III. 
CÓDICES DE LA PARTIDA V. 

TOLEDANO I .° 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon 26, nú- 



DE LAS PARTIDAS. XI 

mero i 3 , es en folio, enquadernado en pergamino, y rotulado por el lomo: 
Partidas del rey don Alfonso. Está escrito en papel á dos columnas, de la le- 
tra que se ufaba en los albalaes en tiempo del mismo rey don Alfonso el Sa- 
bio i los epígrafes son encarnados, y las iniciales están en blanco. Tiene 
ochenta y una fojas, y empieza por el índice de los títulos, y luego fal- 
ta una hoja, porque comienza por la ley III del título I. Al fin hay 
una nota que dice : Finito libro sit laus et gloria Christo. Amen. La hoja in- 
mediata y última del códice contiene las leyes VI , VII y parte de la VIII 
del título XV de esta misma Partida, escritas á línea tirada y por diversa 
mano. 

TOLEDANO Í.° 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon 26, nú- 
mero 13, es en folio, enquadernado en pergamino, y rotulado por fuera: 
Partidas del rey don Alfonso. — Partida V. Está escrito en papel á línea ti- 
rada de la letra que se usaba en los albalaes en tiempo del rey don Alfon- 
so el Sabio; los epígrafes son de letra encarnada, y las iniciales alternativa- 
mente encarnadas y verdes. Al principio está el índice de los XIV títulos 
que contiene el códice, en el qual falta el título XV y último de la Parti- 
da, pues solo tiene el epígrafe en la hoja en que concluye. 

Antes de empezar la Partida hay quatro hojas escritas á dos columnas de 
diversa letra de la del códice, y que son parte de otro, y contienen los títu- 
los X, XI , XII , y el prologo y ley I del título XIII de la Partida, y aun 
estas hojas mal enquadernadas , pues la que es primera debia ser última. 

ESCURIALENSE I .° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo ij , núme- 
ro 1, es en folio quadrilongo, enquadernado en becerrillo, escrito primorosa- 
mente á dos columnas en papel avitelado ; los epígrafes son de letra encarna- 
da , y las iniciales azulea y encarnadas alternativamente con adornos hechos de 
pluma; pero desde la ley LVI1I del título V están sin escribir los epígra- 
fes. Tiene este precioso códice setenta y quatro fojas: en la primera está el 
índice de los títulos y números de leyes de cada uno, y debaxo de la últi- 
ma Partida las siguientes notas de letra encarnada. 

Finito libro redatur gratia Christo, 

Aquí se acaba la quinta Partida de este libro, en que ha trescientas 
et noventa lees , que fue acabada miércoles siete dias del mes de novembre. 
Era de mili et trecientos et quarenta años. 

tomo 1. G 2 



XII 



CÓDICES 



ESCURI ÁLENSE 2, 



Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo ij , numero 6, 
es en folio de forma quadrilonga, enquadernado en becerrillo. Está escrito en 
papel á dos columnas por dos diversos amanuenses y de letra de mitad del si- 
glo XIV; los epígrafes y letras iniciales son encarnadas , y desde la ley XXX 
del título XI están en blanco los epígrafes. Al principio de cada título lle- 
va el índice de las leyes. Tiene ciento veinte y dos fojas, y está incom- 
pleto al principio; pues empieza por el título II, y en el pie de la pla- 
na hay una nota que dice : Con este libro sirvió d su magestat el doctor 
Burdos de Paz , vecino de Valladolid, por primero del mes de octubre de 
1574 años; cuya letra es del mismo Burgos de Paz, y el códice uno de 
los muchos que regaló al señor Felipe II. 

ESCURIALENSE 3.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Z, plúteo j, número 
12 , es en folio máximo, enquadernado en becerrillo encarnado, escrito á dos 
columnas en pergamino avitelado de hermosa letra del siglo XV; los epígra- 
fes de los títulos y leyes son encarnados, y las iniciales iluminadas de va- 
rios colores. Tiene el códice ciento quarenta y una hojas , numeradas en tiem- 
pos muy posteriores á el en que se escribió , sin contar las dos primeras en 
que está el índice de la V, VI y VII Partidas que comprehende. Conclu- 
ye la V en el folio $3 vuelto, y seguidamente empieza la VI que concluye 
en las dos líneas primeras del folio de la columna segunda 9 2 , en el qual 
comienza la Partida VII. Es códice muy correcto, y fue del uso de algún 
jurisconsulto que tuvo la curiosidad de citar al margen de las leyes otras 
que las confirman , tomadas del Fuero Juzgo , al qual cita con el tirulo de 
Fuero, del libro del Espéculo, del Fuero Real, citado con el título de 
Flores, y alguna vez acota el famoso Ordenamiento de Alcalá; cuyas citas se 
han comprobado así para convencimiento de que por Fuero se entendía el 
Fuero Juzgo, y por Flores el Fuero Real, como para seguridad de la 
exactitud de las citas, las quales son raras en la Partida VI, y en la VII 
solo se hallan muy pocas. En la Partida V, título IX, la ley XIV tiene es- 
te epígrafe: Cómo los judgadores que son puestos en las villas de la ribera 
de la mar deben librar lanamientre sin allongamiento los pleytos que acaescie- 
ren entre los mercadores. Al pie de esta ley se hallan las dos que copiare- 
mos aquí, puestas por el curioso anotador, tomadas de algún quaderno legal. 

,,Ley XV. Cómo los mercadores et los marineros deben pagar al consol 
»> su derecho de la nao. 



T>E LAS PARTIDAS. lili 

„ Lo que debe haber el consol de su derecho es esto. Debe haber de ca- 
sj da nao que haya castel de proa un florin ; et si fuese nao de cient toneles, 
» debe haber una libra, et si fuese de docientos arriba, debe haber dos li- 
» bras; et otrosí debe haber de cada marinero por cada año dos sueldos, et 
•> se debe razonar ocho grometes por tres marineros , los pages son francos. 
*> Et el mercader debe pagar por su cabeza IIII sueldos , et debe pagar de 
» la su mercadería , fasta en cient toneles un dinero , de cient toneles arri- 
» ba medio dinero. Otrosí debe pagar el mercador por cada año X suel- 
•> dos. Otrosí el consol le debe facer buena razón, et defenderlos en todos 
» sus negocios." 

,, Ley XVI. De la juredicion del consol, et como los del regno de 
» España deben responder á derecho por delante el dicho su consol. 

,, Aconteciendo que algund home de los nuestros regnos ó señoríos se- 
j» yendo alongado fuera de nuestra juredicion et en otro señorío, en ciudad, 
39 villa ó lugar en que estuviere et hobiere consol de los nuestros subditos 
j> castellanos, haya ó quiera haber contienda ó demanda en qualquier ma- 
-■ ñera et sobre qualquier cosa contra otro qualquier, eso mismo de nues- 
j» tros regnos ó señoríos, que sea ende presente por sí ó por su procura- 
j> dor suficiente para tal pleyto ó negocio , queremos et tenemos por bien que 
« lo demande et deba demandar por delante el dicho nuestro consol , así co- 
-> mo su juez ordinario en tal caso et non por ante otro juez nin justi- 
yy cia sub pena de un florin de oro, ó de su valor por cada vegada que lo así 
»> fíclese; et que el tal reo nuestro subdito non deba, nin sea temido res- 
» ponder delante otro juez nin justicia , salvo tan solamente delante el dicho 
» consol, el qual,queremos que primeramente por via de concordia, en quan- 
«> to él pudiere, traya las partes á buena avenencia, et quando concordar non 
*> los pudiere, que los juzgue et despache lo mas en breve que pueda suma* 
» riamente sin otra porluenga , con razón et justicia. Et esta pena quere- 
•> mos que sea para el consol sobredicho , et que la pueda levar si qui- 
»• siese." 

CÓDICES DE LA PARTIDA VI. 

ESCURIALENSE I ,° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo iij , núme- 
ro 20, es en quarto mayor, enquadernado en pasta negra, y escrito á dos 
columnas en papel y letra del siglo XIV; los epígrafes son de letra encar- 
nada, y las iniciales están en blanco. A la vuelta de la segunda hoja tiene el 
índice de los títulos, y en la inmediata empieza la Partida. Al pie de algu- 



iiv CÓDICES 

ñas leyes hay tal qual cita del Fuero Juzgo y de las otras Partidas que con- 
firman ó concuerdan con aquella ley. 

ESCURI ÁLENSE 2.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo iij , núme- 
ro 17, es en folio, enquadernado en pasta, y escrito á dos columnas en per- 
gamino y de letra del siglo XIV: lleva los epígrafes y las iniciales de le- 
tra encarnada. Al principio está el índice de los títulos ; y concluye con estas 
palabras : 

Qui me scripsit , scribat , et semj?er cum Domino vhat. Amen. 

ESCURI ÁLENSE 3.° 

De este códice se ha dado noticia hablando de los del Escorial, que se 
han tenido presentes para la Partida V baxo el mismo número tercero. 

ESCURIALENSE 4.° 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo ij, núme- 
ro 2 , es en folio de forma quadrada , enquadernado de pasta negra , escri- 
to á dos columnas en papel y letra del siglo XV, el qual regalo al rey don 
Felipe II el doctor Burgos de Paz , como consta de una nota de su letra 
puesta al pie de la primera hoja, en que está el índice de los títulos de la 
Partida VI , y dice así : Con este libro sirvió d su mngestat el doctor Bur- 
gos de Paz, vecino de Valladolid, por ■principios de octubre de 1574 anos. 

Contiene el códice las Partidas VI y VII, empezando aquella en el 
folio 1 con el índice de sus títulos, que concluye en la misma plana; y en el 
segundo empieza la Partida que finaliza en la quinta línea de la segunda co- 
lumna del folio 66 vuelto, y debaxo hay una firma que dice Roarigo , que 
es de la misma letra del código; de donde se puede inferir que era el nom- 
bre del que le copió. 

Después de dos hojas en blanco, que no están numeradas, continúa la 
foliación 67, en la qual empieza la Partida VII con el índice de sus t<tu- 
los, y acaba en la segunda columna de la vuelta del folio 166, y debaxo di- 
ce : Aquí se acaba la setena Partida que fabla toda de la justicia como 
se ha de facer, 

ESCURIALENSE 5.° 

El códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo iij , núme- 



DE LAS PARTIDAS. LV 

ro 1 8 , es en quarto mayor , enquadernado en becerrillo encarnado , y con- 
tiene las Partidas VI y VII, empezando por esta en el folio i de la nume- 
ración hecha modernamente. Al pie del qual hay una nota que dice : Con es- 
te libro sirvió d su magestat el doctor Burgos de Paz, vecino de Valladolid, 
por principios del mes de octubre de 1574 años. Esta nota es de letra de 
este famoso jurisconsulto, el qual regaló al señor Felipe II varios códices, 
como se ha visto. Este está escrito en papel y letra de mediado el siglo XV, 
y concluye la Partida VII en la vuelta de la hoja 90. Después de un espa- 
cio de dos líneas se halla la nota siguiente de la misma letra del códice : ,, En 
»esta manera se debe partir el omecillo segund se usó y se guardó siem- 
j» pre en Córdoba. Si alguno matare á otro , por lo qual debe pechar orne- 
» cilio , sea la pena del omecillo docientos et sesenta maravedís de la buena 
j> moneda, que son á contar por un maravedí seis maravedís, que montan 
j» mili et quinientos et sesenta maravedís al cuento dicho. Et de estos ma- 
» ravedis ha de haber el rey CCCLX maravedís, et ha de haber el que- 
» relloso CCCCLXXX maravedís, et de lo al que fincare ha de haber el 
» Rey la tercia parte que le viene en esta tercia parte , CCXL maravedís, 
j> et los otros CCCCLXXX que fincan , pártanlos los alcalles et alguacil 
» tanto á uno como á otro. Et si el que debe omecillo non pudier haber 
«aquellos maravedís , sea preso en poder del concejo, del alguacil et de los 
a alcalles cada que aquella pena que el debdor debia haber , el fuero manda 
» sea fasta que dé los maravedís sobredichos." 

Después de un espacio de dos líneas está el índice de los títulos de 
la Partida VII. La VI comienza por el índice de sus títulos en el folio 
inmediato 92 : está escrita á dos columnas de diversa mano que la anterior, y 
de letra aprocesada: ni los títulos ni las leyes tienen epígrafes, solo hay blan- 
cos para ponerlos ; y esto y las muchas erratas del copiante hacen que esta 
copia sea de poco mérito. 

TOLEDANO. 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon 26— 
I 3 , es en folio, enquadernado en pergamino, y escrito á dos columnas en 
papel , y de la letra de albalaes del tiempo del rey don Alonso el Sabio. Tie- 
ne al principio el índice de los títulos. Fáltanle el fin de la ley VII y toda 
la VIII del título X; el título XI, el XII y parte del XIII. Todas es- 
tas hojas que faltan en este códice se hallan al principio del Toledano i.° 
de la Partida V, como allí dexamos notado. También le falta la ley últi- 
ma del título postrero. 



1vi códices 

Biblioteca real. 

Este códice de la biblioteca real, señalado D. 9, es en folio máximo, ri- 
camente enquadernado de tafilete encarnado, con los cantos dorados, y rotu- 
lado en el lomo : PARTIDAS DEL REY D. ALFONSO. 6. 7. Está es- 
crito en pergamino avitelado, de la letra redonda de privilegios, que se usaba 
á fines del siglo XIV; los epígrafes de los títulos y leyes y las iniciales son 
encarnadas: consta el códice de ciento setenta y seis fojas que están folia- 
das con números árabes, y contiene las Partidas VI y Vil, y esta últi- 
ma empieza en el folio 73. Las espaciosas márgenes del códice están llenas 
de citas puestas , á lo que parece , en el siglo XV por algún curioso juriscon- 
sulto muy instruido en nuestra antigua legislación , pues cita freqüentemente 
el Fuero Juzgo, el Espéculo, Flores, que es el Fuero Real, ambas obras de 
nuestro don Alonso X, las Sumas del maestre Jacobo y Ordenamiento de 
Alcalá, de cuyas citas y anotaciones pondremos aquí las mas interesantes, y 
que dan mayor realce al mérito del anotador y del códice. 

Al margen de la ley XVII, título III, Partida VI, hay una nota que 
dice así : „ Segund la copilacion del Setenario , el padre puede mandar todo 
»» lo suyo en su testamento, dexando á los fijos su parte legítima, que es esta: 
>t si fuesen quatro ó dende ayuso de tres partes la una, et si fueren cinco ó 
>$ mas la mitad: la XVII, título I, et esto es en los herederos suyos." 

La ley V, título X de la misma Partida VI, dice: ,,Tenudo es el obis- 
» po de dar cuenta por sí ó por otri al juez ordinario quantos cativos sacó." 
Al margen dice: Nota. Esto que dice en esta ley, al juez ordinario, esta tes- 
tado en la emendada del rey. 

La ley I , título XII de la citada Partida VI dice así : Et puede ser fe- 
>i cho el codecillo en escripto et sin escripto sol que se acierten y cinco testi- 
íj gos quando lo ficieren." Aquí hay una llamada que corresponde á otra del 
pie de la plana, en donde dice así de la misma letra que las otras notas. 
,, AUTENTICA. Abastan tres testigos si se ficiere por escribano público 
» toda postremera, ó si fuere tal lugar en que se non puedan acertar cinco 
» testigos , segund se contiene en la ley nueva que comienza : Si alguno, 
» en el título de los testamentos." La ley que aquí se cita es la única del 
título XIX del Ordenamiento de Alcalá. 

La by III de los mismos títulos y Partida manda: ,, que los testamen- 
» tos que se facen en escripto . . . débense facer ante siete testigos roga- 
» dos." Sobre estas últimas palabras hay una señal que corresponde á otra 
del pie de la plana, en donde se halla lo siguiente: „ AUTENTICA. Con 
«menos testigos se puede hoy facer testamento, et el codecillo segund se 



DE LAS PARTIDAS. LVH 

3» contiene en la ley nueva que comienza: Si alguno, en el título de los 
» testamentos." Esta ley es la misma arriba citada del Ordenamiento de 
Alcalá. 

En la misma ley, título y Partida dice: ,,Et el testamento primero se 
j» desata por el postrimero. " Al. margen se halla esta nota: ,,Esto que di- 
j> ce aquí, et el testamento primero se. desata por el postrimero , está testa- 
» do en la Partida emendada del Rey.? 

Al margen de la última cláusula de la ley IV, título XVI de la citada 
Partida VI, que empieza: ,,Et debe el guardador ser establecido", dice así: 
Deste pdrrajo en adelante es demasiado en esta ley, et non está en la emendada. 

A este mérito singular se agrega el de que el jurisconsulto anotador 
comprobó escrupulosamente este códice con otro, que sin dificultad era muy 
correcto, y evidentemente posterior al Ordenamiento de Alcalá, y arreglado 
á las reformas que se hicieron en aquellas cortes en la obra de las Partidas, 
como se convence por las notas que dexamos copiadas; y con arreglo á este 
códice enmendó las erratas del suyo, y añadió con llamadas al margen las pa- 
labras y cláusulas que se hallaban en el exemplar de que se servia para estas 
correcciones y adicione:», conviniendo en ellas por lo respectivo á la Parti- 
da VII con el rico y primoroso códice que posee la academia , del qual se 
dará luego noticia. 

Este códice, de que tratamos, tiene al fin una nota de letra del siglo 
XVI , que dice : Esta sexta y séptima Partidas son del monesterio del Santo 
Tomas de Avila de la orden de los predicadores. 

CÓDICES DE LA PARTIDA VII. 

BIBLIOTECA REAL I ,° 

Para texto de esta Partida VII ha servido el códice de la biblioteca 
real , señalado D , 9 , que es el mismo de que se; acaba de dar noticia en la 
Partida VI. 

BIBLIOTECA REAL 2.° 

Este códice de la biblioteca real D. $9 es en folio regular, enquader- 
nado en pasta verde con el lomo dorado, en el qual lleva este título: Séptima 
Partida del rey don Alfonso. Después de seis hojas en blanco empieza la fo- 
liación del códice, y en el folio i.° hay cinco muestras de letra de diversos 
tamaños, repitiendo en las tres primeras esta oración: Domine Jesu Christe, 
Filii Dei viví, qui hanc sacratissimam carnem et pretiosum sanguinem tuum 
de útero Virginis Maria asumpsisti , et eumdem. La quarta y quinta muestra 

TOMO I. H 



LX CÓDICES 



SALMANTINO. 



Entre los preciosos manuscritos del colegio mayor de S. Bartolomé de 
Salamanca halló el doctísimo señor don Antonio Tavira , dignísimo obispo 
de aquella iglesia , el códice que en esta edición se cita Salmaticense ; y 
noticioso de que la academia entendía en la edición de las Partidas , mo- 
vido de aquel zelo singular con que favorecía siempre las empresas úti- 
les, remitió á la academia el códice. Es en folio regular, enquadernado en 
pergamino, y rotulado por fuera: Leyes antiguas del reyno. Está' escrito en 
pergamino de letra bastante abultada : los epígrafes de los títulos y leyes de 
encarnado , y las letras iniciales del mismo color con algún adorno de pluma. 
Al mismo tiempo de escribirle se folió de números romanos empezando desde 
la tercera hoja , en que da principio el título I : tiene CXXXXVI hojas. 
En la primera del códice está el índice de los títulos escrito de letras encarna- 
das, y quedando en blanco la cara de la segunda hoja, á su vuelta dentro de 
un quadro de rayas azules, está el título de la Partida, que no se puede leer 
por haberse borrado las letras que eran de color encarnado. En la tercera ho- 
ja está el prólogo, cuya letra inicial O representa una cabeza con cerquillo y 
barba. Concluido el prólogo, que ocupa toda la hoja, empieza en la siguien- 
te la numeración y el título I. El códice concluye en la primera plana del 
folio fclXXXXVT, y tiene esta nota de letras encarnadas: Este libro fue 
acabado martes quince dias de abril. Era de mili et trescientos et sesenta et 
tres anuos. 

Quime scrifsit, scribat, semjjer cum Domino vivat. 

CÓDICE DE XA ACADEMIA. 

El códice que posee la academia merece por todas sus circunstancias 
un aprecio muy singular. Está escrito á dos columnas en vitela muy fina con 
todo el primor y luxo imaginables: las iniciales de los títulos están formadas 
de bellísimos adornos de oro, y las de las leyes de tintas de varios colores; 
los epígrafes están escritos de letra encarnada. Todo esto es muy poco en com- 
paración de su mérito intrínseco , porque consta que se escribió para la cáma- 
ra del rey don Pedro por su escribano Nicolás González. Empieza el códice 
á la vuelta de la primer hoja con el índice de los títulos en esta forma : En 
el nombre de Dios. Aquí comienzan los títulos de la setena Partida. Concluye 
este á mitad de la segunda columna, y de letras doradas dice así : Aquí comien- 
za la setena Partida de este libro, que habla de todas las acusaciones de 
maleficios que los homes facen, j>or que merescen haber ¿>ena. Y en seguida 



DE LAS PARTIDAS. 1X1 

de letras monacales las mismas que se usaban en las ruedas de los privilegios, 
y sobre fondo encarnado y alternativamente dice : Este libro escribí yo Rico- 
las González, escribano del rey: esta palabra está sobre fondo dorado: con- 
cluye con ella la hoja; y la siguiente , que es la página I de la numeración de 
las hojas del códice , hecha al mismo tiempo de escribirla con números roma- 
nos , falta por haberla arrancado, como se conoce claramente por un pequeño 
pedazo que ha quedado, en el qual se lee : Como. Es una desgracia lamentable 
que la ignorancia del que arrancó la hoja nos haya privado de las noticias que 
contendria esta nota, que sin duda nos daría mucha luz para saber el motivo, 
y aun el año cierto en que se escribió este apreciabihsimo códice. Sin embar- 
go por el mismo texto se viene en conocimiento claro de que se escribió 
para la cámara del rey con arreglo á las correcciones y enmiendas hechas en 
las Partidas por el Ordenamiento de Alcalá. Pruébase esto evidentemente 
por las considerables variantes que tiene este códice cotejado con los otros, 
y porque muchas veces nota al pie de las leyes con la palabra auténtica 
las correcciones hechas por el Ordenamiento , al qual cita siempre con el 
nombre de Ley nueva : como todo se puede ver en la edición de esta Par- 
tida. El códice tiene LXVII fojas, y concluye con estas palabras: Finito 
libro y sit laus et gloria Christo. En prueba de la extremada curiosidad con 
que se escribió este códice podemos añadir á lo que se ha dicho , que el 
primoroso escribiente se habia propuesto la singular y curiosa idea de di- 
buxar al vivo muchos sucesos de los que se refieren en las leyes, para lo qual 
dexó el correspondiente blanco , y puso sobre él lo que habia de dibuxar. 



TOMO I. 







ERRATAS. 








PARTIDA I. 




Página. 


Línea* 


Dice. 


Liase. 


2 not. i 


5 


B. R. 3. 


B. R. 2. 


33° 


35 


deben 


debe 


427 


4 


pot 


por 


465 


35 


que 


que 


TOMO II, 




PARTIDA II. 




3 T 4 


2 


qu 

PARTIDA III. 


que 


824 




alcanzar 


alzar 


TOMO I. 




PARTIDA IV y V, 




8 


25 


sabida 


rábida 


90 


3f 


e fu ese 


é fuese 


221 


10 


casas 


cosas 


339 


25 


tormento 


tormenta 


311 

355 


241 
14J* 


debdor 

PARTIDA VI. 


acreedor 


463 


8 


LEY LXIV. 
PARTIDA VII. 


LEY XLIV. 


546 


32 


msimo 


mismo 


634 


25 


cantansen 


contasen 


663 


14 


rabiares 


rabieren 



ESPECULO. 



ESTE ES EL LIBRO DEL FUERO QUE FIZO EL REY 

DON ALFONSO , FIJO DEL MUY NOBLE REY DON FERRANDO E DE LA 
MUY NOBLE REYNA DONA BEATRIZ , EL QUAL ES LLAMADO ESPE- 
CULO , QUE QUIERE TANTO DEZIR COMO ESPEIO DE TODOS LOS 
DERECHOS. 

JtLn el nombre de Dios Padre e Fijo e Spiritu Santo , que son tres 
personas e un Dios. Por que las voluntades e los entendemientos de 
los ornes son departidos en muchas guisas, por ende natural cosa es 
que los fechos e las obras dellos non acuerden en uno. E por esta 
razón vienen muchos males e muchas contiendas e muchos danos en 
las tierras sobre los pueblos. Onde conviene al rey que a de tener e 
guardar sus pueblos en paz e en justicia e en derecho que faga leyes 
c posturas por qne los departimientos e las voluntades de los ornes 
se acuerden todas en uno por derecho , por que los buenos vivan en 
paz e en justicia, e los malos sean castigados de sus maldades con 
pena de derecho. E por ende nos don Alfonso , por la gracia de Dios, 
rey de Castiella , de Toledo , de León , de Gallizia , de Sevilla , de 
Cordova, de Murcia, de Jahen, entendiendo e veyendo los males 
que nascen e se levantan en las tierras e en los nuestros regnos por 
los muchos fueros que eran en las villas e en las tierras departidas en 
muchas maneras que los unos se julgavan por fueros de libros min- 
guados e non conplidos , e los otros se juagan por fázanas desagui- 
sadas e sin derecho, e los que aquelos libros minguados tenien por 
que se judgavan algunos ráyenlos e camiavan los como ellos se que- 
rían a pro de si e a daño de los pueblos. Onde por todas estas ra- 
zones se minguava la justicia e el derecho por que los que avien de 
judgar non podían ciertamiente nin conplidamiente dar los juyzios, 
e los que recebien el daño non podíen auer derecho asi como de- 
vien. E por ende nos el sobre dicho rey don Alfonso veyendo e 
entendiendo todos estos males e todos estos daños que se levantavan 
por todas estas razones que dicho avernos , feziemos estas leyes que 
son escriptas en este libro , que es espeio del derecho porque se jud- 
guen todos los de nuestros regnos e de nuestro señorío , el qual es 
lunbre a todos de saber e de entender las cosas que son pertenescen- 
tes en todos los fechos para conoscer el pro e el daño e enmendar 
se de las menguas que dichas avernos e mas á los judgadores por o 

TOMO I. A 



3 LIBRO I. 

sepan dar los juyzios derechamiente e guardar a cada una de las par- 
tes que ante ellos venieren en su derecho e sigan la ordenada manera 
en los pleitos que deven. E por l ésto damos 2 ende libro en cada 
villa seellado con nuestro seello de plomo e toviemos este escripto 
en nuestra corte, de que son sacados todos los otros que díemos por 
las villas , por que 3 se acaesciere dübda sobre los entendemientos de 
las leyes e se alzasen a nos que se libre la dubda en nuestra corte 
por este libró que feziemos con conseio e con acuerdo de los arzo- 
bispos e de los obispos de Dios e de los ricos ornes e de los mas on- 
rados sabidores de derecho que podiemos aver e fallar, e otrosi de 
otros que avie en nuestra corte e en nuestro regno e catamos e esco- 
giemos de todos los fueros lo que mas valie e lo meior e pusiemoslo, 
y tan bien del fuero de Castiella, como de León, como de los otros 
logares que nos fallamos que eran derechos e con razón non olvi- 
dando el derecho por que es pertenesciente a esto. E non catamos 
menos cabamiento de nuestras rendas e de nuestros derechos por que 
este libro fuese a pro de todos e conplido segunt Din* e atondado 
de derecho e de justicia. Onde mandamos a todos los que de nues- 
tro línage venieren e aquellos que lo nuestro heredaren sopeña de 
maldecion que lo guarden e lo fagan guardar onradamiente e po- 
derosamiente , e si ellos contra el venieren sean maldichos de Dios 
nuestro Señor, e cualquier otro que contra el venga por tolerle o 
quebrantarle o mingüarle peche diez mili maravedís al rey, e este 
fuero sea estable para siempre. Pero si en esté fuero fallaren que al- 
guna cosa 4 ayan y de emendar o de endereszar que sea a servicio 
de Dios e de Santa María e a onra del rey e a pro de los pueblos 
que el rey lo pueda emendar e endereszar con conseio de su corte. 

TITULO I. 

DE LAS LEYES. 

líos dixiemos de suso que feziemos leyes a pro de nuestras tier- 
ras e de nuestros regnos e mostraremos muchas razones porque con- 
viene que las feziesemos. E por ende tenemos por razón que fagamos 
entender a las gentes que leyes son estas que feziemos , e quales deven 
seer , e qui las puede fazer , e qual deve seer el fazedor dellas. E a que 
tienen pro, e porque an nombre leyes, e como se deven entender e 
obedecer e guardar. 

1 forte , ende. 3 f. si 

2 *•«**«• 4 ¿aya. 



TIT. I. DE LAS LEYES. 3 

LEY I. 

Quales son estas leyes. 

Estas leyes son posturas e establescemientos e fueros como los 
ornes sepan ' traer e guardar la fe de nuestro Señor Iesu Christo con- 
plidamiente asi como ella es e otrosí que vivan unos con otros en 
derecho e en justicia. 

LEY 11. 

Quales deven seer las leyes. 

Conplidas dezimos que deven seer las leyes e muy cuydadas e 
muy catadas porque sean derechas e provechosas conplidamiente a 
todos, e deven seer llanas e paladinas porque todo orne las pueda 
entender e aprovecharse dellas a su derecho, e deven seer sin esca- 
tima e sin punto porque non pueda venir sobrellas disputación nin 

contienda. 

LEY III. 

Quien puede Jazer leyes. 

Ninguno non puede facer leyes sinon enperador o rey o otro 
por su mandamiento dellos. E si otros 2 las fezieren sin su mandado 
non deven aver nonbre leyes nin deben seer obedecidas nin guarda- 
das por leyes nin deven valer en ningún tienpo. 

LEY IV. 

Qual deve seer el Jazedor de las leyes. 

El fazedor de las leyes debe amar a Dios e temer e tenerle ante 
sus ojos quando las feziere porque las leyes que feziere sean conplidas 
e derechas. E deve amar justicia e verdat e seer sin codicia para querer 
que aya cada uno lo suyo. E deve seer entendudo por saber departir el 
derecho del tuerto, e apercebido de razón para responder ciertamien- 
te a los que la demandaren. E debe seer fuerte a los crueles e a los so- 
bervios , e piadoso para aver merced a los culpados e a los mezquinos 
ol convenier. E deve seer omildoso para non seer sobervio nin cruo 
a sus pueblos por su poder nin por su razón , e bien razonado por- 
que sepa mostrar como se deven entender e guardar las leyes. E 

1 f. creer. 2 el original dice, la. 

TOMO I. A 2 



A LIBRO I. 

debe seer sofrído en oyr bien lo quel dixieren , e mesurado en non se 
rebatar en dicho nin en fecho. 

LEY V. 

Que pro viene de las leyes. 

Las leyes dan paz e folgura e fazen los ornes de buena vida e 
bien costunbrados e fazenlos ricos que cada uno aya sabor de lo 
suyo e non de lo ajeno e castigan el mal e dan galardón del bien 
e acrecientan el señor e x amuchiguan las gientes e muestran carrera 
a los ornes para ganar amor de Dios. 

ley. vi. 

A que tienen pro las leyes. 

Muy grande es a maravilla el pro que aduzen las leyes a los 
ornes ca ellas les amuestran conoscer Dios e conosciendol sabrán en 
que manera le deven amar e temer. Otrosi les muestran conoscer gu, 
señor natural en que guisa le deven seer obedientes e leales. Otrosi 
muestran como los ornes se amen unos a otros queriendo el uno para 
el otro su derecho guardándose del non fazer lo que non querie 
quel feziesen. E guardando bien estas cosas viven derechamiente , e 
an folgura e paz , e aprovechase cada uno de lo suyo , e an sabor 
dello las gientes , e amuchiguase el pueblo , e acreciéntase el señorío 
e enriqueze. , 

ley vir. 

Por que an nonbre leyes. 

Leye tanto quiere dezir como castigo e enseñamiento escripto que 
lega a orne que non faga mal o quel aduce a seer leal faziendo derecho. 
E fuero tanto quiere dezir como ley derechamiente usada por luengo 
tiempo por escriptura o sin ella. E postura es llamada todo partimien- 
to bueno que face el rey o otro por su mandado , o lo fazen los ornes 
entre si, e es a pro comunal de la tierra o de algunos logares sena- 
lados e después otórgalo el rey e confírmalo por privillegio o por 
carta o mándalo guardar. 

LEY VIII. 

Como se deven entender las leyes. 
El entendemiento de las leyes deve seer conplido e sano, e ro- 

1 el original dice, amuchigua , muestra. 



TIT. I. DE LAS LEYES. 5 

mado todavía a la mejor parte e mas derecha e mas aprovechosa e 
mas verdadera. 

LEY IX. 

Como se deven obedecer las leyes. 

Todos los ornes deven seer tenidos de obedecer las leyes , e ma- 
yormiente los reyes por estas razones. La primera porque son por 
las leyes onrados e guardados. La segunda porque los ayudan a 
conplir justicia e derecho, lo que ellos son tenudos de fazer. La ter- 
cera porque ellos son fazedores dellas, e es derecho que pues que 
las ellos fazen que ellos las obedescan prlmeramiente. Otrosi el pue- 
blo las deve obedescer por otras tres razones. La primera porque 
son mandamiento de señor. La segunda porque es buena e les tuelle 
daño. La tercera porque les aduze pro. 

ley x. 

Como se deven guardar las leyes. 

El rey debe guardar las leyes como a su onra e a su fechura c 
el pueblo como a su vida e a su guarda. E por esto todos son tenu- 
dos de las guardar tanbien los de las ordenes como los seglares, tan- 
bien los altos como los bajos , tanbien los ricos como los pobres, 
tanbien los ornes como las mugieres* 

Ley xi. 

Que ninguno non se puede escusar porque diga que no sabe las leyes. 

Bien asi como del saber vienen en todas las cosas e los bienes e los 
proes que pueden seer , otrosi del non saber vienen todos los males 
e todos los daños , e por esto lo llaman nescidat , e por el saber co- 
nosce orne a Dios e entiende como lo a de amar e de guardar. 
Otrosi conosce las otras cosas e sabe lo que a de fazer a cada una. 
E esto faze el orne seer acabado e conplído de todo bien e estremal 
de todas las otras cosas que non an este entendemiento. E por el 
non saber yerra el orne contra Dios en non conoscerle nin saber le 
guardar, e yerra otrosi „ contra todas las otras cosas. Ca non entien- 
de que a de fazer a ninguna délas. E el que asi vive dezimos que 
faz vida de bestia e aun peor , ca la bestia faze segunt su sentido le 
abonda. Mas el orne que non quiere saber non quiere legar a quan- 
to podrie alcanzar por su entendemiento. E pues que tanto bien 



6 LIBRO I. 

viene del saber, e tanto mal del non saber, bien semeja que el que 
non quiere saber non a sabor de bien fazer. E pues que los ornes 
codician naturalmiente saber todas las cosas e mas aquellas que son 
a su pro, bien tenemos que todos los de nuestros regnos e de nues- 
tro señorío deven codiciar a saber estas leyes deste libro que son a 
pro e a onra dellos. E ninguno non puede nin deve escusarse por 
dezir que lo non sabe, ca si el por si non las podiere saber deve las 
saber de aquellos que las sopieren. E quien esto non feziere si errare 
non puede ser escusado de non recebir la pena que las leyes mandan. 



LEY XII. 



Quaks personas se pueden escusar de la pena por non saber estas leyes. 

En la ley ante desta dixiemos que todos los ornes de nuestro se- 
ñorío se deben trabajar de saber estas leyes e los que las non sopiesen 
que se non podrien escusar de la pena en que cayesen faciendo con- 
tra ellas. Enpero razones y a en que algunos ornes se podrien escusar 
de non caer en la pena del daño que les podría avenir en razón de 
sus cosas por mingua de non saber las leyes asi como los cavalleros 
é los menores de xxv años e los aldeanos sinples e desentendudos 
que se trabajan de las lavores de la tierra. E otrosi las mugieres en 
las cosas señaladas que son escriptas en este nuestro libro. Ca los cava- 
lleros se podrien escusar del daño sobre dicho porque non son temi- 
dos de saber leyes mas uso e fecho de armas e cosas que pertenecen a 
esfuerzo de caballería. E otrosi los menores de xxv años por razón 
de su edat que es liviana e non conplida. E los aldeanos sinples por 
que usan entre gientes desentendudas ó no son los sabidores del dere- 
cho, ca todo su entendemiento es en saber labrar las heredades. B 
otrosi las mugieres se pueden escusar por razón que son de flaca e de, 
liviana natura, e aun por que les non cae de aprender leys en escue- 
las nin de usar pleitos aminados entre los varones. Enpero si qual 
quier destos sobre dichos feciese algún yerro que fuese atal que segunt 
el entendemiento que los ornes an naturalmiente deviese entender que 
era mal de lo fazer asi como si feziese traycion o aleve o adulterio 
o omeziello o furto o robo o fuerza o otro yerro semejante destos 
non se podrie escusar de la pena que mandan estas nuestras leyes. ■ 



1 Esto a logar contra los yerros , mas con- e medio , e dende arriba les pueden dar pena 
tra los menores non a logar fasta que an x años corporal. 



TIT. I. DE LAS LEYES. 



LEY XIII. 



Por esta ley se prueva como el rey don Alfonso puede facer leyes e las 

pueden facer sus herederos. 

Por fazer entender a los ornes desentendudos que nos el sobre di* 
cho rey don Alfonso avernos poder de facer estas leyes también co- 
mo los otros que las fezieron ante de nos, oy mas queremos lo mos- 
trar por todas estas maneras por razón e por fazana e por derecho. 
E por razort * que si los emperadores e los reys que los imperios e 
los regnos ovieron por elección pudieron fazer leys en aquello que 
tuvieron como en comienda, quanto mas nos que avernos el regno 
por derecho heredamiento. Por fazana, ca non tan solamiente los 
reys de España que fueron antiguamiente las fezieron ¿ mas condes e 
jueces e adelantados que eran de menor guisa e fueron guardadas fasta 
en este tiempo. E pues que estos las fezieron que avien mayores sobre 
tó, muchrt mas las podremos nos fazer que por la merced de Dios non 
avernos mayor sobre nos en el temporal. Por derecho, ca lo puede- 
mos probar por las leyes romanas e por el derecho de santa eglesia 
e por las leys despaña que fezieron los Godos en que dize en cada 
una destas que los emperadores e los reyes an poder de fazer leyes e 
de anader en ellas e de minguar en ellas e de camiar cada que mester 
sea. Onde por todas estas razones avernos poder conplidamiente de 
facer leyes. E por ende queremos comenzar en el nombre de Dios. 

TITULO II. 

DE LA SANTA TRINIDAT E DE LA FE CATÓLICA. 

_La primera cosa que mandamos e queremos que sea tenuda e 
guardada sobre todas las otras cosas es esta que todo christiano sé es- 
fiíerce de conoscer a Dios, ca pues quel conosciere estoncel sabrá 
amar e temer, e Dios amara otrosi a el e averie a merced e la derecha 
carrera para conoscer le es que firmemiente crea e tenga que uno so- 
lo es verdadero Dios Padre e Fijo e Spiritu santo que fizo angeles e 
arcángeles e cielo e-sol e luna e estrellas e mar e tierra e aves e bes- 
tias e pescados e todas las otras cosas que en el cielo son e so el cielo 
e en tierra e so la tiera. E fizo el orne después de todo e diol po- 
der que se serviese daquellas cosas que el feziera. E fizo ángeles buenos 
limpios e claros mas que cielo nin sol nin ninguna estrella quel serviesen 



8 LIBRO I. 

e quel obedeciesen e quel aconpañasen. E como quier que el non oviese 
meester conpáña que quanto en si non era solo , fizo esto por dar á 
entender al orne que el fizo en quien meteo entendemiento del su 
saber que todos los sus fechos eran ordenados e conplidos, que el orné 
otrosi ordenadamiente fiziese sus obras. E entre aquellos angeles que 
^Lfizo tan nobles e tan claros fizo a Lucifer mas claro e mas hermo- 
so que a los otros. X E quandosevido atal orgulleció e cogió sober* 
via e quiso se egualar con el, e luego que esta traycion ovo pensado, 
asi como nuestro Señor le avie fecho mas fermosO que todas otras 
criaturas, asi lo fizo el mas feo, e comol feziera en el cielo el mas 
onrado que los otros, asi lo derribo en el infierno mas desonrado con 
todos aquellos otros que con el se otorgaron. E después que esta jus- 
ticia ovo fecha deste ángel sobervio quiso dar pena alome por el pen- 
cado que feziera por quel non obedesciera e se desmandara e comie- 
ra del fruto de aquel árbol que el le defendiera. E este fue Adán el 
primero orne e por este atrevemiento que fizo pasando el manda- 
miento de nuestro Señor, asi comol posiera en el parayso terrenal 
que es el mas vicioso logar del mundo sacólo dende, e diol mayor 
trabaio e mayor llazeria que todas las otras criaturas en cuydados e 
en pesares e en dolores. E sobre todo esto quiso que muriese con 
mayor pena e con mayor coyta e con mayor lazeria que otra cosa 
viva el e Eva quel dio por mugier quel fue conseiador deste pecado 
e todos los que dellos veniesen. En esta manera escarmentó Dios el 
yerro que el ángel e el orne fezieron. E este verdadero Dios de que 
dicho avernos que es Padre e Fijo e Spiritu Santo tres personas e 
un Dios por enmendar el yerro que el orne feziera e cogiera asi co- 
mo sobre dicho es , enbio su fijo en el mundo que prísiese carne de 
Santa María e fue concebido de Spiritu Santo : e esta gloriosa Santa 
María fue virgen ante que nuestro Señor Iesu Christo naciese della, 
e quando nasceo, e después que fue na'scido. E es santa e bendita -e 
conplida sobre todas las mugieres que fueron e serán. E desta en- 
carnación fue mandadero el ángel Graviel. Onde aquel que nasceo 
de Santa María fue conplidamiente Dios e orne e fue llamado Iesu 
Christo, el qual por amansar la saña del Padre que avie contra el lü- 
nage de los ornes por el yerro quel fezieron e porque se le desman- 
daron asi como sobre dicho es, e por ganarnos perdón del Padre su- 
frió lazerio en este mundo como otro orne e mas que otro orne quan- 
to era mayor el su sentido e el era sin culpa. E andudo predicando 
por el mundo e mostrando la creencia verdadera por que nos podie- 

1 Está con la ir del Hb. i tít. n de la guarda del rey. Lib. Flores. 



TIT. II. DE LA SANTA TRINIDAT. () 

sernos salvar. E aun por aver mayor debdo de nos dar vida perdura- 
ble en santo parayso dexose prender e desonrar e ferir e ■ denostare 
fue azotado e coronado de corona de espinas e fezieron le levar la 
cruz acuestas e fue puesto en ella e ovo los pies e las manos encla- 
vadas, e dieron le a beber fiel e azetum, e fue ferido de la lanza en 
el costado. En tal manera recebio muerte por nos sacar de infierno 
e darnos el bien de parayso. E de mientre que la carne fue muerta, 
el alma decendio a los infiernos e saco dende sus santos e sus fieles 
e el su cuerpo fue metido en monimento como otro orne muerto , e 
a tercer dia resucito en carne e mostróse a sus decipolos muchas 
vegadas e comeo e bebeo con ellos por quel viesen e fuesen ciertos 
que el resucitamiento non era por semejanza mas de verdat e después l 
confirmó en la su ley e en la su creencia. E desy subió á los cielos 
vesiblemiente en cuerpo e en alma. E después desto enbio el Spiri- 
tu Santo sobre sus decipolos e fizo les entender todos los linguages 
porque podiesen predicar por eL mundo e fazer entender á los ornes 
la su fe e la su ley santa. E está en los cielos a la diestra parte del 
Padrepoderoso conelSphku Santo. E este Iesu Christo verná en la 
fin deste mundo e resucitaremos e dará juyzios sobre los buenos e so- 
bre los malos. 2 E aquel juyzio. seremos todos en los cuerpos e en 
las almas que agora traemos e dará cada uno razón de lo que fizo e 
yran los buenos al su santo parayso a gloria sin fin e los malos yran 
a infierno e a pena perdurable. Esta es la nuestra fe santa católica. 
E ninguno que esto non lo creyese non puede seer salvo. 



ley i. 



Que poder dio el nuestro Señor Iesu Christo á los qiie han de mostrar e 

predicar la fe. 

Todo christiano deve creer que nuestro Señor Iesu Christo es Dios 
e orne que a poder de perdonar los pecados' e quándo andava por la 
tierra predicando que fizo cabdiello á Sánt Pedro sobre todos los 
apostóles e diol las laves de los regnos de los cielos en tal manera 
que quanto el soltase en tierra <jüe? fuese suelto en cielo e cuanto 3 
legase en tierra que fuese legado en cielo, E este poder ovo Sant 
Pedro mientre que fue vivo e oviéron lo cuantos apostoligos fueron 
después del, e aver lo an quantos serán daqui adelante ellos é' los 
arzobispos e los obispos e los otros perlados de santa eglesia que añ 

' * > „ 

■ ., : . . I - ; ■>■■ > Ül) ü ' - ;rirv- ; ;- 

1 f. confirmó los. 3 El original dice llegase* llegado. 

,2 á aquel. - - ■ _, t ojUi: ornlri : -ft.. m 

TOMO i. B 



jq LIBRO I. 

poder del apostoligo , ca tienen logar de nuestro Señor Iesu Christo 
en tierra en guardar la fe e enseñarla. Onde qual quier christiano que 
contra ella veniese o non la quisiese creer asi como sobre dicho es, es 
hereie , e mandamos que aya aquella pena que es puesta contra los 

hereies. 

TITULO III. 

DE LOS ARTÍCULOS DE LA FE. 

Aero que en esta sobre dicha ley en que fabla de la nuestra 
creencia se pueden entender los artículos de la fe que quiere tanto 
dezir como mienbros della que a mester que todo cristiano sepa e crea 
para conoscer Dios, e amarle para salvarse e para guardarse de la 
pena que es puesta contra los hereies, e para saber e conoscer que 
yerra en la fe. Pero por que los ornes sepan ciertamiente quantos 
son e quales, queremos lo aqui mostrar e dezimos que son catorce, e 
]ps siete fablan de la divinidat segunt que es Dios , e los siete de la 
humanidat segunt que es orne. 

ley i. 

Quantos son los articolos de la divinidat. 

Los siete articolos de la divinidat son estos. El primero, crey en 
Dios que es uno. El segundo, cree en el Padre. E el tercero, cree en 
el Fijo. El quarto, cree en el Spiritu Santo. E estas tres personas son un 
Dios. El quinto , es creer que este Dios fizo el cielo e la tierra. El 
sesto, es creer que la eglesia es una católica que quiere tanto dezir 
como cosa santa conplidae comunal en que todos fieles christianos an 
parte en todos los bienes que se en ella fazen ca perdona Dios los pe- 
cados e fueras della non puede ninguno aver perdón nin seer salvo. 
El séptimo,, es creer que sera resurrección que quiere tanto dezir como 
que resucitareluos todos en nuestros: cuerpos e en nuestras almas. : 
■:■.;;,. . '■ no p.r.í - ul jL . .yi w\ : - ■ vj.Í ■ -i ■ i> 

■ • OJ >b ■•■. ' ' - LEY, ¡II» :. 

•í .., » V ' .. ' 

/Quantos son los Artículos de la~ humanidat. 

noi ' r-:)i;¡j,!D t . .'.-'■ ' :■■ '; . -y.. • 

Los otros siete artieplos de la humanidat son estos. El primero, 
que nuestro l Señor Iesu Cristo fue ¡concebido de Spiritu Santo. El 
segundo, qué nasceo de Santa María virgen. El tercero, que priso 
muerte en pódéf de Pifáto r ; El quarto, que descendió á los. infiernos. 



TIT III. DE LOS ARTÍCULOS DE LA FE. II 

El quinto , que resucito de muerte. El sesto que subió á los cielos, e 
see á la diestra de Dios Padre. El sétimo, que verná a yulgar vivos e 
muertos. Estos son los catorce articolos de la fe que todo christiano 
deve creer. E si algún christiano qual quier clérigo o lego, de grant 
guisa o de pequeña, varón o mugier que non quisiere creer todos es- 
tos articolos e los contradixiese todos o alguno délos L es hereie co- 
noscido, e mandamos que aya la pena que es puesta contra los he- 
reies. 

LEY III. 

Quales son los sacramentos de santa eglesia. 

Otrosí queremos que sepan todos que los sacramentos de santa 
eglesia son siete que todo cristiano lo deve creer e los cinco son que 
a mester en todas guisas que todo christiano los reciba pudiéndolos 
aver. E los otros dos son en voluntad de aquellos que los quieren 
recebir de grado. Pero deven creer que se salvan en ellos aquellos 
«juc loo reciben. De lns rinco el primero es bautismo. El segundo 
confirmación. El tercero penidencia. El cuarto comunión. El quinto 
unción que fazen á los enfermos. E los dos de voluntad son orden 
de clérigo e el otro casamiento. E decimos que con estos se salvan 
los christianos. E quien esto non creyere o lo negase es hereie e 
mandamos que aya pena de hereie. 
. , ••■• ■ 

LEY IV, 

Del sacramento del nuestro Señor lesu Chrísto. 

Fablado avernos de los sacramentos de santa eglesia por que 
los ornes los entiendan e los crean conplidamiente e se guarden de 
errar en ello , pues por derecho tenemos que asi como el sacramento 
del cuerpo del nuestro Señor lesu Chrito es mas 3 alto e el mas onrado 
de todos los otros que fablamos del apartadamiente e fagamos enten- 
der á los ornes como es. Onde dezimos asi que el cuerpo e la sangre 
de nuestro Señor lesu Christ® se face del pan e del vino sobre el al- 
tar por el poder de nuestro Señor Dios e por las palabras santas que 
dize el clérigo que es ordenado de misa segunt es mandamiento de 
santa eglesia, e otro orne ninguno non lo puede facer. Onde dezi- 
mos que el christiano que asi non lo creyese e lo contradixiese es hereie 
e mandamos que aya la pena que es puesta contra los hereies. 

1 dcllos. % f. fablcmo». 

2 f. el mas. 

TOMO I. B 2 



12 LIBRO II. 

LEY V. 

Que todos hs ordenamientos de los santos padres sean guardados. 

Tenemos por bien otrosí que todos los otros ordenamientos que 
los santos padres fezieron que santa eglesia guarda e manda guardar, 
mandamos firmemiente que sean guardados e tenudos e que ninguno 
non sea osado de venir contra ellos. E dezimos asi que aquel que 
lo feziese sin la pena que santa eglesia le diere , que nos non gelo 
consentiremos. 

AQUÍ COMIENZA EL LIBRO SEGUNDO. 

TITULO I. 

DE LA GUARDA DE LA PERSONA DEL REY. 

Ue la fe católica avernos fablado como se de ve tener e creer e 
en los articolos e en los sacramentos que pertenescen a santa egle- 
sia como se deven entender e guardar e en los otros ordenamientos 
que pertenece a santa eglesia de nuestro señor Iesu Christo que es 
cabeza e comienzo , e acabamiento de todas las cosas , e por que fue*- 
ron fechos , e que es governador dellas , e quien la mantiene con 
justicia e con derecho, Ca él rey es sobre los reyes e señor sobre los 
señores, pues derecho es que fablemos en los reyes que él puso en 
este mundo para governar los regnos de la tierra segunt que él dixo. 
Los reyes por mi * reynaran , e departen lo los derechos de las le- 
yes. E por ende queremos mostrar que cosa es rey e por que a nom!- 
bre rey e por que convino rey. 

ley r. 

Que cosa es rey. 

Por dos maneras queremos mostrar que cosa es rey. La una es 
splritualmiente segunt las profetas e los santos. E la otra natural^ 
miente segunt los ornes sabios e conoscedores de derecho 2 spiritual- 
miente. Dezimos que el rey es alma del pueblo e es seríor señalado 
porque está fazendado en toller sus yerros de su tierra. E rey es mayor 

1 f. regnan c departen los. 2 f. naturalmiente e dezimos. 



TIT. I. DE LA GUARDA DE LA PERSONA DEL REY. I 3 

sobre todo su regno por quien todos los del regno reciben dono de 
Dios en seer una cosa. Ca maguer ellos sean muchos , por derecha 
natura que el rey es uno , an todos ajuntarse a seer unos con el. Na- 
turalmiente el rey es cabeza de su reyno e es ayuntamiento de su pue- 
blo e vida e asentamiento dellos para fazer aver a cada uno el lugar 
quel conviene e guardar los en uno que non se departan, e es muro 
que los anpara que non reciban daño de los de fuera , e es mantene- 
dor de los menores que non perezcan , e es apremiador de los mayo- 
res que non sean sobervios, e es esforzador de los mezquinos que 
non enflaquezcan, e referidor de los acucios para fazer mal. E por- 
que el tuelle las cosas sobeianas e cunple las minguadas e pazigua 
e eguala a todos en uno que se non descubran unos a otros. 

LEY 11. 

Tor que a nonbre rey. 

Rey tant-n quiere dezir como governador de pueblos, e el regno 
lieva nonbre del Rey , ca por el rey es dicho regno. E otrosi rey 
tanto quiere dezir como regla del regno , ca asi como por la regla 
se conoscen todas las torturas e se enderezan, asi por el rey son co- 
noseidos los yerros e emendados. 

j . LEY III. 

Por que convino que fuese rey. 

Por fuerza de natura conviene que fuese rey por esta razón por- 
que las aves , e las bestias , e los pescados an naturalmiente las cosas 
que an meester para governarse e para defenderse en manera que 
ninguno non gelo a de acarrear nin abuscar nin adobar. Ca quanto 
en vestir ellas se son vestidas de suyo se cada una según su natura 
porque non an mester que otri las vista. Otrosi para defenderse cada 
una trae consigo sus armas naturalmiente por que non conviene que 
otro las arme. Otrosi del comer dezimos que cada una lo falla qual 
meester lo a porque non les faze meester adobo ninguno. Mas el 
orne desto todo non puede aver nada por si se amenos de ayuda de 
muchos. Onde este ayuntamiento de muchos non pudo seer sin jus- 
ticia, e justicia non pudo fazer ninguno sinon por los mayorales. E 
Cstos mayorales ovieron meester uno que los acordase e por quien 
se guiasen. Onde conviene por derecha fuerza que oviese rey. 



1 4 LIBRO II. 

LEY IV. 

Por que razón deve seer guardado el rey. 

Pues que mostrado avernos que cosa es rey e por que a nombre 
Tey, e por que conviene que fuese rey, derecho es que fagamos en- 
tender como deve seer guardado e onrado. Onde dezimos que el 
rey deve seer guardado por muchas razones e senaladamiente por 
estas. E es esta la primera que es alma del pueblo, ca asi como el 
cuerpo vive por el alma asi el pueblo vive por el rey. Onde con- 
viene quel guarden como a su vida. La segunda deve seer guardado 
como cabeza, ca asi como de la cabeza viene al cuerpo todo sentido 
e movemiento para obrar, asi del rey viene al pueblo todo sana- 
miento de saber e de conoscer , e de departir que es derecho e que es 
tuerto por las sus leyes e por la su justicia e movemiento para fazer 
el bien e dexar el mal. 

ley v. 

Por que razón deve seer el rey onrado. 

Onrado deve seer el rey como aquel que tiene logar de nuestro 
señor Dios en tierra para fazer justicia en su regno quanto en el. ten- 
poral, e porque lieva nombre de nuestro Señor en quantol dizen 
rey e porque Iesu Christo los onró en que quiso nascer de linage 
de los reys. Otrosi deve seer onrado el rey porque es señor sobre 
todos los de su tierra e por que es puesto para fazer bien a sus gien- 
tes e para guardarlos de maL 

ley vi. 

Por que razones deve seer el rey guardado. 

Maguer que en estas dos leyes sobre dichas fablamos de la guar- 
da e de la onra del rey por que son dos cosas que andan de so uno 
que non puede seer la una sin la otra , con todo aquesto queremos 
fablar de cada una. E primeramiente de la guarda por que tenemos 
que esta es la primera e es entrada para la otra. La primera cosa es 
e la mas señalada de que el rey deve seer guardado, es de muerte, 
ca esta cosa es que ninguno non deve pensar nin oyr fablar dello 
de matar su rey en ninguna manera quanto mas comenzar a fazer. 
Ca qai tal cosa faz va contra el fecho de Dios ca mata aquel quel 
puso en su logar en tierra contra su mandamiento que el mismo de- 
fendió que ninguno non metiese mano en los reyes para fazerles 



TIT. I. DE LA GUARDA DE LA PERSONA DEL REY. I $ 

mal. Otrosí faz contra el regno ca les tuelle aquella cabeza que Dios 
les dio e la vida porque viven en uno. E demás x da aquel regno 
mala nonbradia para sienpre. 2 Otrosí faz contra si ca mata su señor 
la cosa que mas deve guardar e denuesta a si e a todo su linage por 
siempre iamas. Por ende dezimos que todos aquellos que tal cosa 
fazen o proevan de facer son tray dores e de la mayor traycion que 
seer puede e deven morir ellos e todos sus fijos e quantos dellos 
decendieren derechamiente la mas cruel muerte e mas aviltada que 
seer pueda. 3 E todas las heredades que ovieren tanbien casas como 
vinas como otras heredades cualesquier que ayan sea todo astraga- 
do e asolado de guisa que finque por señal de escarmiento para 
sienpre. E todo el mueble que oviere sea del rey. E esta pena non 
puede perdonar rey nin orne de su linage nin ninguno que natural 
sea del regno. 4 E si alguno quier sea de mayor guisa quier de me- 
nor fuese tan atrevido de rogar por alguno destos traydores quel 
perdonase sea echado del regno por alevoso. Otrosí dezimos que 
forlns aquellos que fueren en conseiar tal fecho como este o dieren 
ayuda o esfuerzo de defendemiento sean traydores e deven aver la 
pena sobredicha. Otrosí qualquier que lo sopicse por qual manera 
quier e non lo descubriese porque non venga a acabamiento de fe- 
cho es traydor e deve morir por ende e perder quanto que oviere. 
E porque podrie seer que estos que tal traycion como esta fezíesen o 
provasen de fazer o la sopiesen tal traycion por non perder lo que 
ovieren darien o enagenarien sus cosas por engaño a ordenes o a 
eglesias o a sus mugieres o a otros qualesquier porque el rey lo suyo 
non podiese aver , qual pleito quier que fuese fecho por este engaño 
quier por testigos quier por cartas en aquellas cosas que ovieren a 
la, sazón que fueren fallados en tal fecho, mandamos que non valas. 
E asi como an pena estos sobre dichos asi deven aver galardón se- 
ñalado de bien entre todos los otros del regno todos aquellos que 
lo descubrieren o lo destorvaren o guisasen por qual manera quier 
que se non faga tal traycion como esta o otra qualquier que fuese 
contra la guarda o contra la onra del rey. E este galardón deve 
seer para sienpre para quantos dellos venieren , asi como la pena 4e 
los traydores es para sienpre. 

[ • 1 f. a aquel. ¡del tlt. xxiv , n partida. Aquí con la vr, ti- 

'2 al acuerda, aquí con la n,tit. n, vn tulo xm , n part. 

partid. 4 Aqui con la iv, tlt. vir, vn part. c la ir, 

3 Esto que diz que los fijos deven morir tit. iv, v partid, 

non se entiende á todos segunt diz la vi ley 5 Aqui cen la v, tit. n,vn partid. 



LIBRO II. 



LEY VII. 

Que el rey deve seer guardado de ferida. 

La segunda cosa que el rey deve ser muy guardado es de non 
ferirle ninguno nin provar lo de fazer por ninguna guisa nin con- 
seiarle nin seer en conseiarle en tal fecho. Ca todos aquellos que tal 
cosa feziesen uno o mas quantos quier que fuesen ellos e los que los 
ayudasen por qual manera quier e los que sopiesen tal cosa como 
esta e non la descubriesen en como quier que pudiesen porque tal 
fecho non oviese acabamiento son traydores. E si la ferida fuese de 
arma o de otra cosa de que se pueda seguir muerte deve aver cada 
uno dellos tal pena como dize en la ley de suso. E si lo feriere de 
mano , o de pie , o de otra cosa por le fazer desonra , muera por ello 
como traydor q sea quanto que oviere del Rey. 

LEY VIII. 

Que el rey deve seer guardado de prisión. 

Conviene que fablemos de la tercera cosa de que el rey deve seer 
guardado. E esta es de non seer preso. Ca como quier que estas dos 
que dixiemos de muerte e de ferida son muy grandes 1 non tenemos 
por menor en prender su rey e maguer nol mata fazel viviendo 
morir por la desonra e el mal quel faze. Por ende dezimos que to- 
dos aquellos quel prisiesen, o lo provasen de fazer, o fuesen en tal 
consejo como este , o lo conseiasen a otri , o diesen ayuda para lo 
fazer , o lo sopiesen como quier e non lo descubriesen por si o por 
otri, porque tal fecho non se conpliese, sean traydores de una de 
las mayores* trayciones que podrían fazer e deven morir por ello e 
perder quanto que ovieren. E si los aver non podieren pierdan 
<juanto que ovieren e non sean iamas cabidos en el regno. 

i i 

LEY IX. f.o íLí;'j 

For qualés maneras podrie seer el rey traído a muerte , o a ferida 

o a prisión. 

De como el rey debe seer guardado de muerte, o de ferida, o 
de prisión ya lo avernos mostrado. E por ende tenemos por derecho 

1 La vi , tit. xiii , ii part. 



TIT. I. DE LA GUARDA DE LA PERSONA DEL REY. I f 

de mostrar las razones porque podrían tañer tan bien a lo uno como 
a lo al , porque los ornes las sepan e se guarden de las fazer. E estas 
son las razones, asi como venderle o traerle en engaño a meterle 
en poder de sus enemigos , Uamandol e echandol celada, o sacandol 
por otra manera qualquier, o dandol á comer o a beber cosa con que 
moriese, o faziendol otra cosa cualquier porque veniese a muerte o 
menoscabase en su cuerpo, o feriendol en qual manera quier con 
arma o de otra cosa porque dañol veniese. Onde dezimos que aque- 
llos que estas cosas fiziesen , o alguna dellas , o ayudasen a fazerlas, 
o las consentiesen fazer que son traydores , asi como dixiemos en las 
leys que fablan de la muerte e de la ferida e de la presión del rey, 
e deven aver aquella pena. Otrosí dezimos que aquellos que corrie- 
sen el lugar do el rey fuese , sabiéndolo que él y era seyendo sus na- 
turales, quier lieven algo quier non, dezimos que si los el rey pu- 
diere prender luego, que deven morir por ello e perder la meatad 
de lo que ovieren e seer del rey, e la otra meatad finque a sus here- 
deros, e si herederos non l oviere aya lo el rey. E si los el rey aver 
non podicre sean echados de tierra por quanto el rey toviere por 
bien , e pierdan la meatad de lo que ovieren. Esto dezimos de aque- 
llos que corriesen o furtasen por razón de levar algo. Mas otros que 
corriesen por sacarlo a celada mandamos que mueran por ello como 
traydores. E si los non podieren aver que sean echados de tierra 
por traydores e pierdan lo que ovieren , e nunca sean cabidos mas 
en el regno nin cobren lo que ovieren , e derríbenles las casas e nun- 
ca mas sean alzadas. E esto que dixiemos de derribar las casas les 
damos mas por pena que a los otros que echan celada maguer que 
todo el yerro es por razón de celada, porque estos son sacad ores 
para fazer caer en tal engaño. E los que esto fezieren mandamos 
que non se puedan escusar de la pena maguer que digan que lo fe- 
zieron con otros señores. E pues que ellos naturales son del rey, la 
naturaleza les tuelle que non puedan fazer tales fechos contra el ma- 
guer sean vasallos. 

ley x. 

Que el Rey déte seer guardado de enfamamiento. 

La quarta cosa es de cómo se debe guardar que el rey non sea 
enfamado , se departe en dos maneras , la una por razón de bien , e 
la otra por razón de mal. La que es en razón de bien es en tres 

1, f. ovieren. 
TOMO I. C 



x3 LIBRO II. 

guisas, e la del mal en otras tres guisas. E las del bien son estas. 
La primera negar el bien que su señor faz. La segunda maguer gelo 
de en otra manera. La tercer nol querer loar en la sazón que devie. 
E si estas son disfamamiento quanto mas las otras tres que vienen 
por razón del mal, que es la primera a sacarle mal de la cosa que 
non fizo nin dixo. La segunda aquel mal que del sopiese acrecen- 
tarlo por su palabra , e fazerlo mas que non es. La tercera aver sa- 
bor de dezirle mal de su señor maguer non diga mas nin menos de 
quanto es. E aun sin estas tres que dicho avernos que son en razón 
de mal ay otras tres que se tienen con ellas , que es la una conseiar 
su rey que faga cosa porque sea enfamado. La otra ayudarle a en- 
famar con aquellos que lo fezieren. E la tercera es escucharlos de 
gradp , ca ninguno non querrá dezir nin creer si non fallare quien 
aya sabor de gelo oyr. Por ende es el oyr entrada para el decir. E 
dezir mal del señor o de amigo, e mayormiente por desfamarle es 
uno de los mayores males que en el mundo pueden fazer. * Ca de tal 
cosa le podrien desfamar que serie al desfamado par de muerte. Ca 
bien asi como la manziella tuelle a cada cosa sobre que cae su color 
e la daña , otrosi la mala fama tuelle a omc buen prez e buena non- 
bradia. Onde si tan grant mal viene a otro orne qualquier, quanto 
mas a rey en quien tienen todos mientes e de quien toman enxen- 
plo. E por ende dezimos que qualquier que alguna destas cosas que 
dicho avernos feziere con entencion porque su rey sea enfamado es 
alevoso , e faz al rey uno de los mayores males quel puede fazer , e 
faze el regno menospreciar por tal razón del rey. Onde qualquier 
que sopiese de su rey o de su señor cosa porque pueda ganar mala 
nonbradia, diga gelo si es orne para ello, e si non diga gelo a tal 
orne que lo pueda al rey dezir e lo sepa tener en poridat. E si asi 
non lo feziere o de otra manera lo dixiese por enfamarle segunt di- 
xiemos de suso , mandamos que si fuere fidalgo quier sea de orden 
quier clérigo quier lego, pues quel fuere sabido, pierda la meatad 
de sus bienes, e el rey faga lo que quisiere dello e sea echado de 
todo su señorio , e si non fuere fallado el rey faga del e de sus cosas 
lo que quisiere. Pero si fuer fidalgo e non oviere que pierda, finque 
el cuerpo a merced del rey, e si fuere de orden e non oviere que 
pierda, el perlado o el mayoral de aquella orden sea temido de dar 
derecho al rey del , e si asi non lo feziere aya el rey tan grant que- 
rella del como de aquel que lo fizo. 

1 La iv e la postrimera, tit. xm, n partid. 



TIT. I. DE LA GUARDA DE LA TERSONA DEL RET. I 9 

LEY XI. 

Que la poridat del rey deve seer guardada que non sea descubierta. 

Non queremos meter en olvido la quinta cosa de que el rey deve 
seer guardado, ante queremos fablar de ella. E esta es de non seer 
descubierto de su poridat. Ca esto non deve seer fecho por palabra, 
nin por carta , nin por mandadero ,< nin por otra ninguna manera 
que seer pueda. Ca non tenemos que esta es menor traycion que 
qualquier destas otras de que fablado avernos. Ca por esta sola pue- 
den venir a las trayciones que dixiemos e a todas las otras que seer 
podrian. E por esto la ponemos por una de las mayores. Onde de- 
zimos que todos aquellos que descubrieren poridat de su rey que 
daño le podiese venir, que son tray dores conescid amiente ellos e los 
que l gelo conseiasen, e deven morir por ello e quanto ovieren sea 
del rey. E otrosi dezimos que ninguno non descubra otra poridat 
«pie el rey le diga sin su mandado. , . j : 

TITULO II. 

DE LA ONRA DEL REY. 

X orque en la quinta ley deste segundo libro dixiemos que el rey 
deve seer guardado e onrado ca estas dos cosas señaladamiente tienen 
al rey en su estado e en su poder. E pues que de la guarda avernos 
fablado como deve seer, conviene que fablemos de la onra. Ca asi 
como de suso dixiemos en muchas guisas los onró Dios a los reyes, 
e por ende derecho es que los ornes los onren e mayormiente sus va- 
sallos e sus naturales. Ca onrando su rey onra a Dios e onra a su se- 
ñor natural , e la tierra onde son e a si mismos. E pues que tantos 
bienes ende vienen mucho lo deven los ornes querer , e trabaiarse de 
lo facer por quantas maneras podrien. Onde dezimos que quien asi 
non lo feziese , non guardarie mandamiento de Dios nin lealtad de 
señor nin derecho del mundo. 

\U LEY I. 

Que ninguno non diga delantel rey palabras desaguisadas. 
Lo primero en que el rey deve seer guardado , e onrado , e re- 

1 El original dice , gelos. 
TOMO I. C 2 



20 LIBRO II. 

mido es de non decir antel ninguno palabras desaguisadas. E estas 
dezimos que son 1 en tres maneras. La primera es contra verdat : la 
segunda contra bondad : la tercera contra derecho. E la primera que 
dixíemos que es contra verdat se parte en dos maneras. La primera 
es que desfaze la verdat asi como mentir , ca non tenemos que guar- 
da la onra del rey aquel que miente antel e lo engaña por sus menti- 
ras, e mayormiente quando el rey tiene que dize verdat. La segunda 
es que despreció verdat asi como perjuro , ca aquel que jura antel rey 
muchas vezes non aviendo porque e se perjura , non cata la onra del 
rey como deve. La tercera es la que contralla la verdat asi como en 
terciar e en departir con aquellos que non an vergüenza de lo fazer 
antel rey a porfía van contra la verdat, ca non puede seer que el uno 
dellos non tiene mayor verdat que el otro , e demás non cata en 
ello la onra del rey. Contra bondat son palabras desaguisadas en 
otras tres maneras. La primera es contra enseñamiento, asi como 
dezír cazorrias o palabras villanas e mucho feas. La segunda es con- 
tra aprovecho , asi como palabras vanas e baldías que non tornan 
en pro. La tercera contra saber , asi como muchas palabras sobeia- 
nas en sin mesura. El que faze todas estas tres cosas o alguna d ellas 
antel rey nol guarda su onra comol conviene. Contra derecho son 
palabras sin guisa en estas tres maneras. La primera 2 era dezir mal 
alguno antel rey quier sea adelantado, quier non, si gelo dize en ma- 
nera de ríepto o en pleito si es cosa que faga al pleito. La segunda 
es 3 linsoiar al rey de guisa que el e los otros que lo oyeren entien- 
dan que es lisonia. La tercera es alabarse a si mismo sin mesura an- 
tel rey en manera que semeje á todos 4 hufana. Ca qui alguna des- 
tas cosas yerra non guarda la onra del rey, asi como dixiemos en 
estas otras leyes de suso. Mas quien antel rey quiere fablar debe ca- 
tar que diga palabras de verdat e apuestas e sin tuerto de ninguno 
e sin braveza, asi como si lo oviese a fablar en conceio develo fazer 
mansamiente e apuestamiente. Otrosi quien su servicio quisiere pro- 
meter al rey develo dezir apuestamiente e con verdat. E quien qui- 
siere retraer antel rey deve dezir palabras buenas e apuestas de las 
que solien decir ante los reyes por que los ornes son llamados cor- 
teses e palacianos eran preciados e onrados. E non deve ninguno 
mezclar a otro con el rey nin porfazar lo antel sin razón. E si su 
facienda quisiere mostrar al rey develo fazer omildosamiente e sin 
braveza. E otrosi non debe denostar nin amenazar a ninguno antel 

1 En el original falta esta preposición. 2 f. es. 3 f. lisqniar. 4 f. ufanía. 



TIT. II. DE LA ONRA DEL REY. 2 I 

en pleito nin en razón nin en otra manera. Onde qualquier que estas 
cosas guardare asi como sobre dicho es o otras semeiantes destas, 
guarda onra del rey e su bondat e fara cosa quel estara bien. E qui 
contra esto feziese sea a mesura del rey segunt el yerro que feziere 
e qual orne fuere. 

LEY II. 

Que ninguno non enhargue la razón del rey qiiandofablare. 

La otra manera en que deve el rey seer onrado es esta que quan- 
do su razón dixiere que gela oyan bien fasta en cabo , e que paren 
bien mientes en lo que dixiere que non gelo destorven, nin gelo en- 
barguen de ninguna guisa , nin gelo tornen a escarnio nin a desden 
por fecho nin por semeiante nin por otra manera qualquier. Pero si 
alguno entendiese quel rey olvidase alguna cosa en su razón o dezir 
de otra manera que non devie por derecho , tenemos que gelo diga 
en tal manera que el rey finque ende sin vergüenza e pueda con- 
plír en razón asi como deve. E si de otra guisa lo feziese serie en 
grant culpa , c faría. grant yerro contra el rey, e devel el rey castigar 
por ende segunt qual orne fuere. 

LEY III. 

Que el rey deve seer onrado en l seyendo. 

En las dos leyes sobre dichas mostramos como el rey deve seer 
onrado quanto en palabra tan bien en las de los otros ornes como 
en la suya que el dixiere. Agora queremos mostrar en quantas ma- 
neras deve seer en fecho onrado. E destas es la primera en seyendo 
el rey , ca en esto le deven los ornes mucho onrar de non se atrever 
ninguno a posarse en par del nin en su logar , sinon aquel quel la- 
mare por fazerle onra. E si estas dos cosas que dixiemos non deve 
ninguno fazer , quanto mas asentarse mas alto quel , o asentarse de- 
lante del despaldas o tornarle las cuestas, o en 2 siendo el rey pararse 
alguno en pie sobrel para fablar con el ó de otra guisa ninguna que 
semeje desden. E otrosi 3 que los ornes onrados de su regno subie- 
ren antel rey non se deve ninguno parar entrel e ellos sinon aquel 
a qui el llamare. Ca quien esto fiziese non guarda onra del rey , nin 
el rey otrosi nol deve guardar la suya en aquel fecho. 

1 El original dice , siendo. 2 f. seyendo. 3 f. quando. 



2 5 LIBRO II. 

LEY IV. 

i 

Que el rey deve seer onrado en estando en pie. 

Estando en pie el rey deve otrosí l estar onrado , ca mientre el 
asi estudiere non deven los otros seer por onra del, e si estudieren 
posados devense levantar a el. Otrosi non deve ninguno estar en la 
eglesia antel entrel e el abad quando estudieren por oyr las oras sinon 
fueren aquellos que las an de dezir. Otrosi quando estudiere el rey 
cavalgando non deve poner el pie en la conba de la cerviz de la 
bestia cerca del , nin acercarse a su bestia mientre que con el fablare, 
ante deve guisar si podiere que non vaya egual con el. Nin deve 
otrosi quando a el veniere apechiguar a la su bestia, nin enaversagela, 
nin fazer de otra manera que a esto semeiase, mas venir a el como 
a su rey mansamiente e omildosamiente como orne deve venir a su 
rey e a su señor. E quien estas cosas asi non guardase non guardarie 
al rey su onra conplidamiente e meresce seer castigado por Qr>dc. 

LEY V. 

Que el rey deve seer onrado en yendo. 

La tercera es en que deven el rey onrar en yendo tan bien a 
pie como cavalgando. Ca non deve yr ninguno delante del nin mu- 
cho acerca sinon fuer non podiendo mas, e en tal caso que sea guar- 
da e a onra del rey. Ca qui dotra guisa lo feziese mas semeiarie des- 
den que al. E si ornes onrados venieren para yr con el develes dar 
logar sinon si veniesen a daño del rey. Otrosi quando descendiere 
de la bestia deven decender con el por onra , sinon si el rey los 2 man- 
dare que finquen. E otrosi non deve ninguno atreverse en cavalgar 
en su bestia del rey sinon si gelo el mandare o gelo diere. E qui esto 
asi non feziese o otras cosas átales como estas non guardarie onra 
del rey asi como deve, ante tenemos que iarie en culpa e deve gelo 
el rey vedar. 

ley vi. 

Que el rey deve seer onrado en yaziendo. 

De la quarta dezimos de que el rey deven guardar es quando yo- 
guiere, que ninguno non se deve atrever a echar con el en el lecho 

1 f. sccr. 2 El original dice, mandaren. 



TIT. II, DE LA ONRA DEL REY. 23 

nin sin el si non gelo mandare , nin asentarse en el su lecho. Otrosí 
tenemos por muy grant cosa e por muy grant osadía de saltar nin 
de pasar sobre su lecho , e mayormiente quando el rey y yoguiese. 
Ca tenemos que esto es mas atrevemíento. Otrosí tenemos que nin- 
guno non deve tomar la ropa del su lecho para echarse en ella si 
non gela el diere quanto mas tomargela desuso el rey y yaziendo. 
E por ende dezimos que ninguno non deve estas cosas provar nin 
fazer en estas meneras nin otras que las semejen. E aquel que lo fe- 
ziese merece seer castigado cruamiente. 

TITULO III. 

DE LA GUARDA DE LA REYNA. 

1 a que fablado avernos de la guarda e de la onra de la persona 
del rey derecho es que fablemos de la guarda e de la onra de la 
reyna su mugier que esta es cosa que es mas acerca del. E dezimos 
que la rey na Heve seer guardada en dos maneras , la una quanto 
al alma, la otra quanto al cuerpo. Quanto al alma deve seer guar- 
dada que ninguno nol faga fazer yerro contra su marido por quel 
aya a tener tuerto con otro. Ca yerro es muy grande por tres cosas. 
La primera que miente a su marido en fallesciendol en aquella fial* 
dat quel prometió. La segunda miente a santa eglesia ante quien la 
prometió. La tercera miente a Dios por quien lo juro e por cuyo 
mandamiento e ordenamiento lo prometió. Ca quanto Dios fizo el 
primero orne nol fizo mas de una muger nin a ella nol dio mas de 
aquel varón solo. E por ende quiso que fuesen amos una cosa. Onde 
por todas estas cosas puede todo orne entender quan grant pecado 
es adulterio e tan grant yerro. E demás sobrestás tres mentiras sa- 
vidas qui a su reyna feziese errar en esto fazel fazer tres maldades 
muy grandes. El primero es que desonra al rey. El segundo que 
avilta á si mismo. El tercero que denuesta a sus fijos e a todo su 
linage. E todas estas mentiras e todas estas maldades que dicho ave- 
rnos caen muy peor en reyna que en otra mugier ninguna por estas 
razones. La una que faze tuerto a mayores ornes e mas onrados e 
primeramiente al rey e después a si misma e desende a todo su li- 
nage. La segunda es que quanto ella tiene mayor logar e es mas 
onrada que las otras del regno tanto es el enxenplo peor porque 
les da atrevemíento e osadía a las otras para fazer tan grant nemiga 
como esta. Onde dezimos que qual quier que tal traycion feziese con 



$4 LIBRO II. 

su reyna mugier de su señor o gela conseíase fazer o gcla encobriese, 
es traydor conoscido quier sea varón quier mugier , e deve aver tal 
pena en el cuerpo e en el aver como quien mata su rey. 

ley i. 

Como deve ser guardada otra mugier que el rey oviese que non fuese de 

bendecion. 

Si por aventura acaeciese que el rey oviese otra mugier que non 
fuese de bendecion, lo que veemos que non es guisado nin deve seer 
segunt mandamiento de nuestra ley, pero si fuese, dezimos que debe 
seer guardada por onra del rey , ca ninguno non deve yazer con ella 
nin levarla nin sosacarla por casamiento nin en otra manera , fueras 
si ge la dies el rey o sil proguiese. Ca qual quier que dotra guisa 
feziese si la dueña fuese de grant linage, asi como fija de rey o de 
otro orne de grant guisa que es señor de grant tierra o que la tenga 
del rey en onor, face traycion e deve morir por ello. E si lo non po- 
dieren aver , vaya por traidor e pierda lo que oviere. E sí la dueña 
fuese de menor guisa faze aleve e deven le sacar los ojos. E si aver 
non lo podieren, vaya por alevoso e pierda la meatad de lo que ovie- 
re. E si fuere mugier fija de burges o de orne onrado de villa faz 
deslealtad en fazer desonra a su señor. E si fuer de grant guisa el que 
tan grant deslealtad como esta fiziese debe seer echado del regno. E 
si fuere otro orne pierda cuanto que oviere. E si non ovier que pier- 
da, sea metido en presión grant tienpo cuanto el rey toviere por bien. 

LEY II. 

Que ninguno non mate nin fiera la reyna nin descubra su poridat. 

En estas leyes de suso dixiemos como debe ser guardada la rey- 
na cuanto a su alma. E agora conviene que mostremos como debe 
seer guardada la reyna, que ninguno non la mate nin la fiera nin 
la prenda nin la enfame nin descubra su poridad, que sea sin daño 
del rey e de sus fijos e conoscidamiente del regno. Ca qual quier 
que alguna destas cosas feziese es grant traydor fueras ende si lo fe- 
ziese por mandado del rey por justicia e por derecho por cosa que 
ella feziese, e merece tal pena como si la feziese al rey. 



TIT. III. DE LA GUARDA DE LA REYNA, ü§ 

LEY III. * 

Como se deven guardar de entrar do estudiere la rey na en suporidat. 

Por bien tenemos que pues mostrado avernos en que cosa debe 
seer guardada la reyna en si quanto a su alma e a su cuerpo que diga- 
mos en que deve seer onrada. E dezimos que deve seer onrada en to- 
das las cosas que dixiemos del rey en dicho e en fecho segunt su ma- 
nera e en 9 alguna dellas mas por mayor onra del rey. Ca muchos se 
pueden legar al rey e entrar algunas veces en algunos logares o el rey 
soviere en su poridat que non conviene de lo facer en su casa de la rey- 
na por onra della e por guarda del rey. E qui de otra guisa lo feziese 
non guardarie conplidamiente la onra de la reyna nin del rey e deve 
seer castigado por ende cruelmiente. 

TITULO IV. 

DE LA GUARDA DE LOS FIJOS DEL REY. 

vJomo e en cuales cosas deve seer el rey guardado e onrado en su 
persona ya lo avernos mostrado e otrosi la reyna su mugier por 
que es la cosa mas acerca del. E agora conviene que mostremos como 
deven seer guardados e onrados aquellas personas que mas acerca 
son dellos como que nascen dellos. E estos son los fijos e las fijas. 
E destos dezimos que deven ser guardados en dos maneras , la una 
según nuestra ley e la otra segunt natura. Segunt nuestra ley en dos 
maneras. La una que non les faga ninguno fazer cosa por que pierdan 
amor de Dios. E la otra que non les fagan perder amor de los ornes 
faziendoles fazer cosas por que cayan en mal prez e en mala fama. 
Segunt natura son dos partes. La primera que ninguno non les faga 
cosa por que pierdan la vida natural , asi como matarlos de ninguna 
manera que seer pueda. La segunda que ninguno non les faga cosa 
por que puedan venir a muerte , asi como ferirlos ó prenderlos. E 
cada una destas queremos mostrarla por si. 

ley i. 

Que ninguno non faga fazer a los fijos del rey cosa por que pierdan 

amor de Dios. 

La cosa primera de que deven seer guardados los fijos del rey 

1 El original dice mi. 2 f*. algunas. 
TOMO I D 



2 6 LIBRO II. 

de facer por que pierdan amor de Dios es esta que ninguno non x los 
deve consentir nin dezir nin mostrar cosa que sea contra la fe de le- 
su Christo. Otrosi ninguno non a los deve conseiar que yagan con 
ningunas mugieres sinon fuere por casamiento, nin gelas debe buscar 
nin traer nin fablar dellas en manera que las ayan de codiciar, e mayor- 
miente de sus parientas o mugieres casadas o de orden , nin los de- 
ven conseiar que fagan nin digan otro pecado por que pierdan las 
almas e mayormiente al fijo que debe seer heredero. Ca qui quier 
que esto feziere errarie contra Dios e contra su señor el rey e contra sus 
fijos , e deve por ende perder merced del rey e seer alongado de la 
conpana de aquel fijo del rey a qui conseio o fizo fazer alguna destas 
cosas sobre dichas. 

LEY II. 

En que cosas deben seer guardados los fijos del rey. 

Defendemos otrosi que ninguno non yaga con su fija del rey si- 
non fuere su marido, nil conseie nil guise que lo faga , nin le faKW en 
ello, nin le traya mandado de ninguno en tal fecho, nil diga nin le 
conseie que faga o que diga otro mal por que pierda amor de Dios. 
Ca qui quier que con ella yoguiese o gelo conseiase o troxiese dello 
mandaderia , si yoguiese con ella por fuerza es traydor e deve morir 
como traydor e perder lo que oviere, e si yoguiese con ella por su 
grado pierda el cuerpo e lo que oviere, e los mandaderos e los con- 
seieros otro tal , e ella sea deseredada e metida en presión e a merced 
del rey e a juicio de su corte. E eso mismo mandamos de la herma- 
na que de la fija. E sil conseiasen que dixiese o que feciese cosa por 
que perdiese amor de Dios ye^ra contra Dios e pierde merced del 
rey , e nunca entrara en el logar 3 de la fija o la hermana del rey 
soviere a qui conseio fazer tal yerro. 

LEY III. 

Que los fijos del rey deben seer guardados que oviere de ganancia. 

Si el rey oviere fijos en otra mugier que a nonbre de ganancia, 
de la cual cosa dezimos que se deve el rey guardar por non fazer el 
yerro nin dar á los otros carrera para fazerlo, pero si fuere aquel 
que yoguiere con alguna dellas fuera de casa del rey e de la rey- 
na, maguer sea de su grado della sinon fuere su marido , mandamos 
que sea echado del regno el e aquellos que andodiesen en la manda- 

1 f. les. 2 El original dice le. 3 f. ó la fija. 



TIT. IV. DE LA GUARDA DE LOS FIJOS DEL REY. 27 

deria. E si por fuerza yoguies con ella faze aleve e deve morir por 
ello. E si en casa del rey o de la reyna yoguiese con ella es alevoso 
e deve perder el cuerpo por ello, e los que fueren mandaderos, e per- 
der la meatad de lo que ovieren. E esto mismo mandamos de las 
hermanas del rey de ganancia. 

LEY IV* 

Que ninguno non deve conseiar á los fijos del rey cosa por qiie per dan 
amor de los ornes e cayan en mal prez. 

En la segunda dezimos que ninguno non deve conseiar nin fazer 
cosa, nin que diga a fijo nin a fija del rey e mayormiente al here- 
dero por que pueda perder prez o buena nonbradia, asi como fazer 
traición o aleve o avezarle a fazer otras malas cosas. Ca pues quellos 
an a castigar e a escarmentar los malos fechos non es derecho que 
ellos los fagan , e demás por que los menores tomarien ende enxienplo 
« osadía de fazer otro tal. E por ende dezimos que quien quier que 
conseia á fijo ¿e rey que faga traycion es traydor e debe morir por 
ello e perder cuanto que oviere. E sil conseia que faga aleve es ale- 
voso e deve morir por ello si el fijo del rey feciere aquella aleve que 
el le conseio. E si non lo feziere sea echado del regno por alevoso 
e pierda la meatad de lo que oviere. E sil veza otras malas manas 
deve perder merced del rey e sea alongado del infante. 

ley v. 

Que los fijos del rey deven seer guardados de muerte. 

De la vida natural que nombramos dezimos asi que la primera 
cosa que ninguno non deve matar fijo nin fija del rey mayormiente á 
aquel que a de ser heredero sinon fuese por mandamiento del rey 
por justicia de derecho juyzio, o si el quisiere matar o ferir o pren- 
der su rey. Ca en todas guisas debe orne defender su rey e tenerse 
con el , ca qualquier que matase alguno de los fijos de su rey en otra 
manera farie dos maldades muy grandes , el uno que matarie fijo de 
su señor natural que debe tener en lugar de su señor, e que por dere- 
cho podrie seer su señor. El otro que si matase al heredero serie tan- 
to como si matase al rey, pues que Dios e su derecho lo escogieron 
para rey. E por ende qui quier que matase al fijo mayor del rey que 
deve seer rey por cual manera quier o que fuese en conseio o en ayuda 
de lo fazer es traydor, e mandamos que muera tal muerte e aya tal pena 

TOMO I. D 2 



2 8 LIBRO II. 

como si matase al rey o ayudase a matarle o lo consejase. E si alguno 
de los otros fijos del rey matar, denle muerte de traydor e pierda 
cuanto que o viere e ayalo el rey. Pero si alguno dellos matase o ferien 
seo prisiese o desonrase defendiendo su rey de muerte o de presión 
o de desheredamiento o de desonra, u al mayor fijo que devie seer 
heredero, o enparando el regno, non aya ninguna pena. E manda- 
mos que el que sopiese que tal cosa era conseiada contra alguno de 
los fijos del rey, e non lo feciese saber a el o a otro porque se des- 
torvase tal enemiga, que muera por ello. E sil non podieren aver que 
pierda cuanto que oviere e sea desterrado. E otrosi qui lo sopiese e 
lo mesturase ó lo destorvase por qual manera quiér mandamos que 
aya por ende buen galardón. E esto mismo que mandamos guardar 
en los fijos queremos que sea guardado en las fijas. 
.'.'•■■■■' ' : ' ; 

LEY VI. 

Que ninguno non faga nin conseie a los fijos del rey cosa por que ven- 
gan a muerte. 

Non deve ninguno fazer a los fijos del rey cosa por que pueda 1 h 
venir a muerte, e mayormiente el que deve regnar. E esto puede 
seer en muchas maneras, asi como si los feriese o los prisiese o conse- 
iase a otros que lo feziesen o conseiasen x a ellos tal cosa por que lo 
feziese e viniese á esto. Ca qualquier que lo feziese farie traycion- e 
deve aver tal pena como dize la ley de suso de aquellos que los ma- 
tasen. 

LEY VII. 

De la guarda de los fijos del rey de ganancia. 

Si oviere el rey fijos de ganancia aquel quel matase en guerra ó 
en defendiéndose es tanto como si matase al mayor rico orne del 
regno e debe aver tal pena. E qui de otra manera lo matase muera 
por ello como traydor. E si lo feriese e lo desonrase aya tal pena co- 
mo si lo feciese al mayor rico orne del regno. > 

TITULO V. 

i DE LA ONRA DE LOS FIJOS DEL REY. ' 

JL/icho avernos de la guarda de los fijos del rey e mayormiente 

1 f. feziesen c viniesen. 



TIT V. DE LA ONRA DE LOS FIJOS DEL REY. 2 9 

del fijo mayor. Agora queremos decir de la onra dellos. x Dezimos 
que los deven onrar de dicho e en fecho como a fijo de su señor na- 
tural. En dicho que los deven llamar señores e non deven dezir pa- 
labras vedadas nin denuestos a ellos nin antellos. En fecho quel be- 
sen la mano por onra de su padre. Otrosí non deven ferir a ningu- 
no ante dellos nin fázer cosa que fuese como a desprez e desonra 
dellos. E el mayor fijo que es heredero eleve ser onrado en las co- 
sas que dixiemos de suso en que él rey deve seer onrado segunt su 
manera todavia aviendo gracia de su padre. E qui quier que de otra 
guisa lo feziese si desonrase al fijo mayor del rey, mandamos que aya 
tal pena como si lo feziese al rey. E si desonrase algunos de los 
otros fijos aya tal pena qual el rey fallare por derecho segunt qual 
fuere la desonra. Ca pues que dicho avernos como deven seer guar- 
dados de muerte e de ferida e de presión si acaeciese que otra deson- 
ra les feziesen, tenemos por bien que aya tal pena el que lo feziese 
qual el rey le diere con conseio de su corte. Pero si la desonra fue- 
re ea yacerles con sus mugieres, si su vasallo fuere el que lo feziere, 
faze gran trayelon e debe morir por ello. E si fuere otro que sea su 
natural faze aleve e deve perder lo que oviere , e si non oviere que pier- 
da sea echado del regno. 

TITULO VI. 

DE LA GUARDA QUE DEVEN FACER AL REY EN, SUS COSAS* 

F, : 11 oí, 

asta aqui mostramos de la onra e de la guarda del rey e de su mu-* 
gier e de sus fijos en si. Agora queremos mostrar de la guarda e de 
la onra del rey e de la reyna e de sus fijos en sus cosas tanbien en las 
ganadas como en las por ganar. E estas son en dos maneras, ca las 
unas son rayzes o como rayzes , e las otras como muebles. E la rayz 
es en muchas guisas , asi como villas e castiellos e otras fortalezas e 
casas e cilleros e heredades de todas maneras que seer puedan. > 

■ \j i . .',,:■ 

LEY I. 

Que los vasallos del rey e sus naturales deben guardar qiie el señorío 

de todo el regno sea uno* 

Los vasallos otrosí e los naturales deven guardar otrosí el seño- 
río por que sea siempre uno e lo aya el señor natural, e deven puñar 
acrescentarlo e en defenderlo por la naturaleza que a a en el regno. 

1 f . c dezimos. 2 f. an. 



o O LIBRO II. 

E otrosí deven ayudar al rey a esto mismo por el dcbdo del señorío 
que a sobrellos. E esto ' deve yurar quando el rey comenzar á regnar 
el dia que el fuere a yurar segunt que dixiemos en esta otra ley. Ca 
si de otra manera feziesen e sufriesen que el señorio se departiese, min- 
guarie 3 en su onra e en su poder e en su pro e en su lealtad. E en 
su onra, ca asi como la 3 tierra de su señor minguase otrosí mingua- 
rie la suya dellos, ca mucho alcanza a los vasallos la desonra de su 
señor. En su poder , ca pues que el señor tan poderoso non fuese por 
fuerza avrien ellos a minguar en su poder. E en su pro que quanto 
el rey menos oviese tanto menos bien les podrie facer. Otrosí 4 min- 
guarie en su lealtad, ca pues que ellos conseiadores o fazedores o 
ayudadores fuesen por si o por otri por que el señorio se departiese 
o se minguase por fuerza avrien a caer en tal juicio como quien des- 
hereda su señor natural e su rey. 



LEY II. 

Que pena deven aver los que desheredan su rey- 

Por que en esta ley de suso dixiemos que los que feziesen o con- 
sejasen o ayudasen a departir o a minguar el señorio, que cayerien en 
tal traycion como qui desonra su señor e su rey natural, por ende 
queremos mostrar cual es aquella pena que deven aver aquellos que 
desheredasen o provasen a desheredar su rey del regno o de alguna 
partida del o a su heredero que deve regnar después del. Ca todo 
orne debe saber que non puede seer rey a menos de regno, nin reg- 
no sin rey, por que el rey es cabeza e el regno cuerpo. E qui esto 
parte es asi como si partiese la cabeza del cuerpo e fuelle al regno 
su onra e su derecho e al rey su nonbre e su poder. Onde todos aque- 
llos que desheredan ó proeban de desheredar su rey o su heredero, 
o son en conseio de lo fazer, o dan ayuda o fazen jura o pleito por 
cartas o sin cartas o omanaje o otra cosa qualquier porque el rey 
o su heredero sea desheredado del regno o de alguna partida del, 
son traydores de una de las mayores tres trayciones quanto mas por 
el regno e por alguna partida del. E por ende dezimos que deven mo- 
rir cómo traydores e como enemigos del rey e del regno, e deven 
seer desheredados de quanto que ovieren por siempre e ayalo el rey 
para darlo o para fazer dello lo que quisiere. E si por aventura dar 
lo quisiere non lo pueda dar a orne que de linage de aquellos traydo- 
jes decenda derechamiente. Pero si el rey fuere de s grant piadat que 

1 f. deben. 2 f. minguaricn. 3 f. onra. 4 f. minguarien. 5 f. tan grant. 



TIT. VI. DE LA GUARDA QUE DEVEN FACER AL REY EN SUS COSAS. 3 I 

quiera perdonar la vida a tales traydores, non lo puede fazer a menos 
de les sacar los ojos con que quisieron ver su rey desheredado. E otro- 
sí mandamos que qual quier que sopiese tal cosa como esta luego que lo 
sopiere que lo diga al rey o que gelo faga saber por qual manera quier. 
E si asi non lo feziere muera por ello. E si el rey por su mesura lo 
quisiere dejar vevir non lo puede fazer a menos del cortar la lengua 
por que sabie tal fecho c non lo quiso descobrir e podiera descobrir 
tan grant maldat como esta si lo dixiera e lo feziese saber al rey. E 
si el rey por su mesura le quisiere fazer alguna merced a el o a alguno 
de su linage, non les puede dar ninguna cosa de lo que fue suyo , mas 
deles de otras cosas tanto quanto fuere su mesura. 

TITULO VIL 

DE LOS CASTIELLOS E DE LAS VILLAS E DE LAS OTRAS FORTALEZAS. 

l~Jp\ señorío avernos mostrado .como deve seer guardado. Agora 
queremos fablar de U* villas e de los castiellos e de las otras forta- 
lezas que son dentro en el señorío como se deben guardar. E esto se 
departe en quatro maneras. La primera es de como se deven rece- 
bir e por quien. La segunda de como se deven tener e guardar. La 
tercera de como se deven defender e anparar seyendo cercados o 
conbatudos. La quarta como deben seer dados quando lo pidiere el 
rey o enplazados si los quisieren dexar aquellos que los tovieren. E 
de cada una destas fablaremos apartadamiente. 

LEY I. 

Como se deven recebir los castiellos. 

La primera destas cuatro x es de recibimiento de villas e de cas- 
tiellos e de las otras fortalezas, dezimos que a las vegadas las reciben 
por castiello e á las vegadas non. E si las reciben por castiello de- 
ven lo recebir por portero, e non de otra guisa, sinon sí fuere en con- 
quista o en otra priesa grande quel 3 deve tomar por qual manera 
quier por que su señor lo aya e non lo pierda. E después que 
asi lo oviere recebido deve lo dar al rey, e después recebirlo por 
portero, si el rey gelo quisiere dar quel tenga del. E quando nol re- 
cebiere por castiello nol deve recebir por portero , ca puede seer que 
non sea labrado o poblado en tal manera que se non atreverie a te- 

1 f. que es. 2 deven. 



3 LIBRO II. 

nerle. E si tal fuere el castiello deve dezir antcl rey e ante los que 
con el estudieren, que non lo recibe por castiello. E aun dezimos se- 
gunt fuero antigo despana, que otro ninguno non puede aver porte- 
ro para dar ó recebir castiello sinon rey solamiente. E por ende tu- 
vieron por derecho que se feziese por portero mas que por otro orne 
de casa del rey; por estas razones , la una por que mas cutianamiente 
está en guardar casa del rey que otros ornes que el rey aya, como 
que siempre están a la puerta o quier quel rey sea. La otra por 
que van mas a menudo en mandaderias del rey e en fazer entregas. 
Onde por estas razones son mas coñoscidos de los ornes , por esta ra- 
zón les da el rey señaladamiente para recebir los castiellos l para dar- 
los. Pero si acaesciese que diesen castiello al rey , e el rey quisiere dar 
otro orne que lo recebiese en logar de portero, dezimos que vale 
tanto como portero. 

LEY II. 

Como se deven tener e guardar los castiellos qiie son recehidos por -portero. 

La manera segunda que es como se deben tener e guardar los 
castiellos es esta, que qualquier que recebiere villa o castiello o fortale- 
za develo bastecer de ornes e de armas e de conducho , de guisa que 
lo pueda tener e guardar seguramiente. E el aver que el rey le diere 
para tenencia del castiello develo y meter en manera que todavía el 
castiello sea bien tenido e bien guardado. E si non lo y metiere en 
estas cosas que dixiemos, e el castiello se perdiere, es traydor, ca pier- 
de castiello de su señor por su culpa. Otrosi si el rey le dejare ar- 
mas o conducho demás de lo que devie aver para bastimiento del 
castiello, e el lo despendiere o lo malmetier non seyendo cercado, e 
el castiello se perdiere por esto, yaze en esta culpa misma. Otrosi si 
el castiello fuere cay do o derribado en algunos logares, e el rey le 
diere con que lo labre, develo y meter. E si asi non lo quisiere fazer 
e el castiello se perdiere , es atal traydor como dixiemos de suso en es- 
ta ley. Onde qualquier que estas cosas sobre dichas non guardare o 
alguna dellas asi como sobre dicho es , non se puede escusar de la 
traycion maguer que y muera, por que lo pierde por su culpa. E si 
aquel que toviere el castiello fuere fidalgo e quisiere dexar otro en 
su logar, devel dexar tal que se fie en el, e que sea fidalgo derecha- 
miente. E si otro dexare, e el castiello se perdiere es traydor aquel 
que lo y dexo. Pero si otro orne posiere , el que el castiello toviere 
deve dexar en su logar otro que sea tal como el en fazer lealtad e 

1 f . e para. 



TIT. VII. DE LOS CASTIELLOS E DE LAS VILLAS &C. ^3 

derecho. E si tal non dexare e el castiello se perdiere, es traydor. E 
si acaesciere que el muera fuera del castiello, aquel que dexare en su 
logar es tenudo de dar el castiello al rey. E si por aventura estando 
en el castiello muriese sin lengua , de guisa que non pueda dexar al- 
cayde en su logar , deve fincar el mas propinco pariente que y oviere 
si fuer de edad , e tal orne que sea para ello. E si tal pariente non 
oviere deve fincar por alcayde el meior orne que y oviere. É qual- 
quier destos sobredichos que sea alcayde debe guardar aquel castie- 
llo , e fazer todo su derecho sobrel tan bien como aquel á quien lo el 
rey diere. E qualquier alcayde que castiello toviere : quier gelo aya 
dado el rey quier finque en su lugar del alcayde segunt sobredicho 
es , tenudo es de guardarlo non tan solamiente quando lo tiene mas 
aun después porque el castiello non se pierda por su culpa del. Ca 
pues el sabe las entradas e las salidas , e conosce los logares fuertes e 
flacos por do el castiello se podrie furtar o perder, e después que se 
parte de aquel castiello furtan el castiello por aquellos logares que el 
sabie i o lo feziese furtar alguno por conseio del, o dize palabra por- 
que permita a alguno ol faga sabidor del fecho del castiello por quel 
castiello se pierda, es traydor. E ninguno destos sobredichos non pue- 
de seer quito de la traycion a menos de tornar el castiello al rey« E 
si esto non fezieren deven aver tal pena en los cuerpos e en los ave- 
res como tray dores , que por su culpa pierden el castiello del señor. 



LEY ni* 



Como se deven tener e guardar las villas e las fortalezas que non son 

recibidas por portero. 

Los otros logares que non son recebidos por x castiellos dezimos 
que aquel que lo recibe en tal manera si lo pierde non es traydor. Pero 
si acaeciere que su rey oviese guerra o muy gfant énbargo por que 
pueda seer desheredado por aquella fortaleza, o por aquel castiello 
que aquel tenie si lo perdiese , como quier que lo non oviese recebi- 
do por castiello , deve fazer todo su poder en bastecerlo e en guar- 
darlo. Ca derecho es que pues que del rey lo tiene quel guarde 
quanto podiere por quel rey non reciba algún daño daquel castiello 
o de aquella fortaleza. Ca si asi non lo feziese faze yerro contra su 
rey por quel puede dezir tal mal como de aleve. Otrosí dezimos 
que el que á recebido el castiello e ávido la pro por que lo devie te- 

1 f. pórtdro. 
TOMO I. E 



g4 LIBRO II. 

ner que por achaque ninguno que ponga , non lo puede dexar fasta 
que aquel tienpo sea conplido de que recebio pago por la tenencia 
e que lo tenga por aquella que recebio. 

LEY IV. 

Como deven seer defendidos los castiellos e las villas e las fortalezas. 

Cierta cosa es que la lealtad faze a los ornes firmes e el esfuerzo 
cometedores. E estas dos cosas ovieron sienpre los despana entre to- 
das las gientes del mundo, e sinaladamiente en guardar á sus reyes 
c a sus señores que non fuesen x desterados , de guisa que non cata- 
ron ningún peligro nin ningún daño que les podiese venir para fa- 
zer lealtad en defender las sus villas e sus castiellos e sus fortalezas. 
Onde nos loando lo que ellos fezieron otorgamos lo por fuero e da- 
mos lo por ley. E dezimos en esta tercera manera que fabla del de- 
fendemiento de las fortalezas, que si villa o castiello o fortaleza 
fuere cercado que se deve defender en todas guisas , la una por los 
que fueren dentro , e la otra por los que la venieren » ¿?<x:orrer de 
fuera. Queremos primero fablar de lo» cjue fueren dentro. E dezimos 
que todo aquel que toviere villa o castiello o fortaleza del rey, si 
acaesciere que gela cerquen o gelo conbatan , que lo anpare fasta la 
muerte. E por seer ferido de muerte o preso non lo deve dar nin 
mandar dar por eso nin por ninguna pena quel diesen. E si acaes- 
ciere quel prendan la mugier e los fijos por veerlos matar, non lo 
deve dar nin mandar quel den nin por ninguna cosa de mal quel 
fagan nin quel manden fazer. Otrosi si aquel que tiene la villa o el 
castiello o la fortaleza del rey dexare otro en su logar, por veerle 
preso este que el castiello tiene al que gelo dexo nin por veerle ferir 
nin matar , non lo deve dar por eso nin aun porque el gelo mandase 
dar por premia nin por mal quel 2 feziese. E qualquier destos sobre- 
dichos quel toviese e nol defendiese asi como dicho avernos, es tray- 
dor si el castiello se perdiese, como quien pierde castiello del rey 
por su culpa , e deve aver tal pena si nol diere como es dicha en la 
ley que fabla de la guarda de los castiellos. E aun dezimos que co- 
mo quier que los que son en las villas e en los castiellos e en las 
fortalezas deven obedecer mandamiento de su alcayde en todo tien- 
po en las cosas que 3 le mandaren, mayormiente lo deven fazer quan- 
do fueren cercados ó conbatidos. E ninguno non deve abrir las puer- 

1 f. desterrados. 2 f. feziesen. 3 f. les mandare. 



TIT. VII. DE LOS CASTIELLOS E DE LAS VILLAS ¿kc. <})5 

tas , nin fazer espolonada sin mandado del alcayde. Ca si lo feziere 
e el castiello se perdiere , son tray dores por que fezieron cosas por 
que su señor e su alcayde que tenien en logar de señor fuese traydor, 
e su rey fuese desheredado daquel logar. Otrosí el alcayde non lo 
deve fazer e si lo * feziera maguer muera ó sea preso en aquella sali- 
da , si el castiello se 2 perdiere es traydor. Ca pues que es dado por 
guardar e defender el castiello , non deve salir ende por ninguna gui- 
sa sin mandamiento del rey , e el mandamiento que sea cierto e que 
se pueda provar por testigos. Otrosi dezimos que ninguno non deve 
furadar el muro, nin derribar del sin mandado del alcayde, fueras 
ende si en conbatiendo se derribare alguna poca cosa para tomar con 
que se defienda, de guisa que se non pueda perder el castiello por 
aquello que derribare. Ca si asi lo feziere non le está mal. E como 
quier que defendemos que ninguno non deve mal meter , nin perder 
las armas del almazen nin el conducho , si en defendiendo el cas- 
tiello lo despendiere o perdiere las armas otrosi nol está mal. Ca 
qualquier que de otra guisa lo feziese si el castiello se perdiese es 
traydor. Mas dezimos que si portiello y oviese fecho o cava por ó 
los otros cuydan entrar el castiello, que ac deve parar el alcayde en 
el logar que entendiere que mas cunplirá su defendemiento , e ali deve 
estar fasta que sea preso o por fuerza muerto. E si asi non lo fezie-* 
re , e por su culpa se perdiere , es traydor e deve aver tal pena como 
qui por su culpa pierde castiello de su señor. E si en yendo del un 
castiello al otro acorrer allí do entendiere que es mas mester, fuere 
en la carrera preso o muerto , e si el castiello se perdiere non vale por 
ello menos dexando tal orne como manda la ley. 

LEY V. 

Que los vasallos del rey deven acorrer a la villd o al castiello cercado. 

De los de fuera dezimos que si la villa o castiello o fortaleza 
fuere cercada , que los vasallos del rey e sus naturales deven acorrer e 
defenderlo metiéndose dentro con armas e con conducho cada uno 
lo meior que podiere, e sinon deven guerrear a los enemigos e fazer- 
les quanto mal podieren, e esto faziendo ayudan a defender el 
castiello. Ca el natural del rey, maguer non sea su vasallo , mucho se 
deve doler de su desheredamiento, e es tenido de lo defender quan- 

* 1 f. feziere. 2 el original dice, pieredtre. 

TOMO I. E 3 



<v6 LIBRO II. 

to podiere, fueras si el rey lo oviese desterrado a el a tuerto nol que- 
riendo fazer nin caber derecho por su corte nin en otra manera. E si 
acaesciese que grant villa sea cercada 6 non aya alcayde señalado , e 
llegase y rico orne o algún orne onrado o buen cavallero de armas 
señalado, devense guiar los de la villa por su conseio, e deven le obe- 
descer quanto en anparar la villa e en guardarla para el rey. E este 
atal maguer la villa non sea atal que la reciba por el rey nin por su 
portero, deve fazer todo su derecho en defenderla, así como si el rey 
gela oviese dado , pues que ve que en peligro está e el rey la podrie 
perder si esto non feziese. 

TITULO VIII. 

COMO DEVEN ENPLAZAR E DAR AL REY LAS FORTALEZAS. 

Jua quarta manera que es de dar o de enplazar dezimos asi, que todo 
aquel que toma villa o castiello o fortaleza del rey, que gelo deve 
dar cada que gelo pidier sin entredicho ninguno e ningún alonga- 
miento non y deve poner fueras de yr a jornadas sabidas a darlo * a 
aquel a qui lo el rey mandar dar. E si aquel quel castiello oviere á 
dar lo oviere recebido por portero develo otrosi dar por portero que 
el rey le de. E este portero non deve recebir el castiello fasta que sea 
delante aquel que lo deve tomar para tenerle o aquel a qui lo el die- 
re por mano a qui lo de. Pero tal mañero le deve dar qual manda 
la ley o fabla qual deve seer el que dexare en su logar el que tiene 
el castiello. E otrosi el que el castiello tiene non lo deve entregar al 
portero, amenos de seer delante aquel que lo a de recebir. E si el re- 
cebidor non fuere al plazo que el rey le posiere deve venir el que el 
castiello tovier a enplazarle al rey segunt manda la ley de los enpla- 
zamientos. E los que los non recebieron por portero deven los otrosi 
dar a quien el rey mandar. E qualquier destos que rebellare con el 
castiello o con la fortaleza, es traydor e deve morir por ello e perder 
quanto que oviere. E si el rey lo podiere aver ante quel entreguen 
de la villa o del castiello o de la fortaleza 2 . E non tan solamiente 
lo deven dar aquellos que lo recebieron del rey por portero o sin 
portero , mas aun todos aquellos que fueren sus naturales o sus vasa- 
llos , e lo ganaren en su conquista o fuera de su conquista. E estos 
son de muchas guisas, ca los unos son naturales e vasallos, e los otros 

1 «1 original dice, aquel. 2 Aqui verisímilmente faltan en el original palabras. 



TIT. VIII. COMO DEVEN ENPLAZAR E DAR AL REY &C. 37 

son vasallos e non naturales , e los otros son naturales e non vasallos, 
e ay otros que non son vasallos nin naturales , pero ganan en su 
conquista. E de cada uno .destos queremos fablar apartadamiente 
por demostrar que es lo que deve y fazer cada uno por derecho. 



ley 1. 



Que lo que ganaren los vasallos e sus naturales , que gelo deven 

entregar. 

De aquellos que son naturales e vasallos e non naturales del rey 
dezimos , que quanto ganaren en su conquista o fuera de su conquis- 
ta, que gelo l deven dar sin ningún enbargo. E qual quier destos que 
dar non gelo quisiere , devel el rey echar de su regno por traydor e 
desheredarle de lo que oviere. E deste riepto non puede sallir fasta 
quel torne el castiello o la fortaleza o la villa que gano. E si fuere 
en su conquista aquello que ganare deve gelo el rey tomar. De los 
otros que son naturales e non vasallos dezimos otrosi que si lo 2 ga- 
nare en eu conquista o en conquista de los reys con quien parte con- 
quista , o en conquista de otro con quien aya tregua que lo 3 deve 
dar á su rey sin ningún enbargo. E si non lo 4 quisiere dar , develos 
el rey desheredar de lo que oviere, e echarlos de tierra,- e fazerles 
quanto mal podiere. E esto les deve fazer, lo uno porque ellos des- 
heredan a el , lo al por que fazen aleve en quebrantando tregua de 
su rey e de su señor natural. Otrosi si quebrantan amistad que su 
rey aya puesto con otro alguno , deve gelo escarmentar el rey crua- 
miente. Mas si lo ganan en otra conquista non son tenudos de gelo 
dar , fueras si quebrantan tregua o amistad de su rey segunt que cjá- 
xiemos de suso en esta ley. De los otros que non son vasallos nin 
naturales dezimos asi que si ganaren algo en su conquista que $ faz 
tuerto al rey , e deve gelo el rey tomar como a enemigos quel des- 
heredan de lo que deve aver. E si alguno destos sobre dichos catan- 
do la lealtad e el derecho que deve fazer , veniere al rey o enbiare 
quien reciba el castiello o la fortaleza que aya ganado , e el rey man- 
dare alguno quel vaya a tomar por el e el le diere portero que lo 
vaya á entregar del , e este á qui lo manda tomar nol tomare fasta 
el plazo que el rey le posiere non aviendo enbargo derecho, e el cas- 
tiello se perdiere después del plazo , dezimos que es alevoso e puede 
le el rey desheredar porque por el fue desheredado de aquel castiello ó 

1 el original dice, dtve. 2 3 4 «tos verbos parece que deberían estar en plural. 5 f. fazen. 



og LIBRO II. 

de aquella fortaleza. E si el castiello non se perdiere, este que lo a 
de recebir deve pechar quantas costas e quantas mesiones feziere des- 
pués del plazo el quel tiene en retenerle fasta que lo reciba. Otrosí 
dezimos que si el que a de recebir castiello o fortaleza de los que se 
dan e se reciben por portero nol fuere recebir al plazo quel puso el 
rey quel recebiese , deve pechar al que lo tiene antes quantas costas 
e quantas misiones feziere en recebirlo después del plazo fasta quel 
reciba. Enpero si este que tiene el castiello o la fortaleza lo avie 
enplazado al rey e el rey manda alguno que lo vaya recebir e le da 
portero quel entregue del , e le apercibe como es enplazado si nol 
fuere recebir al plazo e el castiello se pierde , es alevoso e deve aver 
pena de alevoso. E maguer que en esta ley dixiemos que aquel que 
es vasallo o natural del rey non puede ganar castiello nin fortaleza 
que al rey su señor non lo aya adar por derecho , esto non se deve 
entender sinon 1 aquellos que lo ganan por furto o por fuerza en 
guerra. Mas aquellos que lo an por heredamiento o por testamento 
bien lo pueden aver cunpliendo al rey sus derechos dende asi como 
lo avien a conplir aquellos a qui fue dado el donadio. Pero ai algu- 
no siendo vasallo del rey conprase o camíaac algún castiello o algu- 
na fortaleza porque podiese fazer mal al rey o al regno , tal conpra 
nin tal camio non deve valer nin lo deve el consentir. 

TITULO IX. 

DB COMO DEVEN ENPLAZAR LAS VILLAS E LOS CASTIELLOS E LAS 
FORTALEZAS QUANDO LAS QUISIEREN DEXAR. 

ovemos ya mostrado en estas leyes de suso como deven dar las vi- 
llas e los castiellos e las fortalezas los que las reciben del rey o las 
ganan por si. E agora queremos dezir como las deven enplazar quan- 
do las quisieren dexar. E dezimos que todo orne que villa o castie- 
llo o fortaleza toviere del rey, por desamor quel aya nin por saña 
non gela deve enplazar en tal tienpo que su rey sea en hueste o en 
tierra de sus enemigos á peligro de si , o que aya de aver batalla con 
otro rey o con otro orne poderoso , o que aya grant alevantamiento 
en su tierra porque non lo pueda recebir sin peligro o siendo mal 
enfermo o mal ferido por que non fuese bien en su acuerdo. E mas 
quando enplazar lo quisiere, desta guisa lo deve facer, quando el 

1 f. de aquellos. 



TlT. IX. COMO SE DEVEN ENPLAZAR LAS FORTALEZAS &C. 39 

castiello noíi podiere tener o non quisiere , aviendo el tiempo con- 
plido de quanto fue pagado por -la tenencia e lo quisiere dexar, deve 
venir al rey e dezir gelo en su poridat. E si el rey non gelo quisiere 
recebir deve gelo dezir ante su corte. E aun si por todo esto non 
gelo quisiere tomar deve gelo enplazar a treynta dias. E si non gelo 
quisiere recebir devel tener de mas nueve dias e tercer dia. E por 
esto á de tener el castiello fasta que estos plazos pasen yjor que el 
rey pueda aver conseio para recebillo e darlo a quien lo tenga. E-si 
aun por esto non lo quisiere recebir, deve yr al castiello e llamar 
ornes buenos cavalleros e ornes de orden e clérigos e labradores de 
los meiores ornes que sean en los logares que sean mas cerca del cas^- 
tiello que el aver podiere, e ante dellos deve mostrar como dexa y; 
las armas e las cosas que tomo con el castiello e quantas son las ar- 
mas que y dexa , e desy cerrar las puertas del castiello e enbiar [la 
llave al rey o levar gela, e sera quito. 



LEY 1. 



Como si et caMf'dlo se perdiera por algún engaño que el alcayde aya en 

el fecho que pena meresce. 

Si el alcayde algún daño oviese fecho en el castiello, asi como 
derribar del muro o de las torres o de alguna cosa de las fortalezas 
del castiello , o derribare las casas o las quemare sinon fuere en de- 
fendiendo el castiello, deve lo fazer adobar ante que el castiello dexe. 
E si asi non lo feziere e el castiello se perdiere por alguno de los 
logares sobre dichos que el oviere derribado, deve aver tal pena como 
quien pierde por su culpa castiello de su señor. Pero si ante que el 
castiello se * pierde lo dixiere al rey, e non oviere adobado aquello 
que derribó, que -lo faga el rey adobar fasta tres meses de lo suyo 
de aquel que el castiello tovo. E si non oviere de suyo de que se 
pueda adobar, que sea a mesura del rey, pero en tal manera que non 
lo mate nin lo lisie, mas que se sirva del segunt qual orne fuere. E 
como ponemos pena 2 a aquellos que derribaren alguna cosa de los 
castiellos asi como sobre dicho es, otrosi tenemos por derecho que 
los que adobaren o fezieren alguna labor de lo suyo que sea a pro 
del castiello en muros o en torres o en casas o en armas que gelo 
de el rey, en guisa que el bien que fezieron non se les torne en daño. 
E demás tenemos por bien que les sea agradescido. 

1 f. pierda. 2 esta preposición falta en el original. 



4Q LIBRO II. 

TITULO X. 

COMO DEVEN GUARDAR AL REY SUS CASAS E SUS CILLEROS E SUS 

- HEREDADES. 

jtLn las leyes de suso mostramos como deve seer guardado el rey 
en su señorío , e en sus villas , e en sus castiellos , e en sus fortalezas. 
E agora queremos fablar como deve seer guardado en sus casas, e en 
sus cilleros , e en sus heredades. E por ende decimos que todo aquel 
que toviere casa o cellero o otra heredat del rey , que la deve guar- 
dar en manera que se non destruyan dexándolas caer o quemando 
puertas o madera o otra cosa que daño fuese de las casas , o non las 
adobando de guisa que non cayesen por su culpa. E otrosi deve 
guardar los celleros e las heredades de guisa que non se pierdan ende 
ninguna cosa por mengua de labor , nin se ennagene ninguna cosa 
de las heredades nin de los vasallos nin de las rentas, nin se menos- 
cabe ninguna cosa. E si el non toviere de lo del rey ninguna cosa 
onde lo cunpla , o non lo podicre conplir por sí develo most ar al 
rey. E qui asi non lo feziese , quanto daño y veniese develo pechar 
al rey, de lo suyo doblado. 

TITULO XI. 

COMO DEVEN GUARDAR LAS COSAS MUEBLES DEL REY VIVAS. 

MJq la guarda de las cosas non muebles del rey avernos dicho. Agora 
queremos dezir de las muebles. E destas son las unas vivas, e las 
otras non. E nos queremos primero fablar de las vivas * pero que 
de todas las cosas los ornes es la mas onrada e la meior , e quere- 
mos primeramiente fablar 2 dellas. Onde dezimos que ninguno non 
deve fazerle perder sus ornes diziendoles palabras por que les mel- 
ga de su servicio, ó que los faga partir del d espantándolos o fala- 
gandolos con promesas ó de otra manera. E esto dezimos de los 
mayores fasta en los menores todos aquellos que sus vasallos fueren 
ó en su servicio estudieren de .qualmanera quier que sea. Ca qual- 
quier que esto feziese deve perder merced del rey. E aun dezimos 
que si tal orne tolliese de su servicio del de quel podiese venir daño 

1 esta expresión italiana equivale i ya que ó puesto que. 2 f. dellos. 



TiT. XI. COMO DEVEN GUARDAR LAS COSAS MUEBLES &C. 4 I 

a el o a su tierra que es alevoso. E otrosí nol deve ninguno furtar 
sus bestias nin sus aves nin sus canes nin sus ganados nin matarge- 
los a furto. Ca qualquier que lo feziese deve aver doble pena que 
si lo feziese a otro orne. 

LEY 1. 

Como deven guardar al rey sus rendas e sus cojechas. 

De las cosas muebles que non son vivas dezimos que non le deve 
ninguno furtar nin asconder sus rentas , nin ninguna cosa de sus coie- 
chas } nin de sus derechos. Ca qualquier que lo feziese deve lo pe- 
char, doblado e seer el cuerpo a mesura del rey. Otro si nol deve 
furtar aver que tenga en su tesoro nin a otra parte , asi como piedras 
preciosas o oro o plata labrada o por labrar nin arma nin paños nin 
ropa nin conducho ninguno nin otras cosas ningunas, Ca qualquier 
que lo feziese deve morir por ello, 

LEY 11. 

Como dc-een guardar al rey en sus cosas que podría ganar. 

Como deve seer guardado el rey en las cosas que a , tan bien 
en las muebles como en las rayzes avernos mostrado. Agora quere- 
mos dezir de comol deven guardar en las cosas que podrie ganar. E 
dezimos que ninguno non deve meter por conseiero en dezirle que 
es caro de ganar lo que es rafez de ganar, o que es rafez de ganar 
lo que es caro. Ca quien esto feziese engañosamiente farie desleal- 
tad en dos maneras , la una en engañar su rey e su señor en fazerle 
perder lo que podria ganar , e la otra en fazerle perder su tienpo e 
despender su aver en lo que non podrie ganar. E deve perder quan- 
to del tiene , e non deve seer cabido mas en su conseio. E si por 
conseio non lo deve fazer mucho menos por obra, e dándoles ar- 
mas e conducho o conseiarlos o esforzarlos de guisa que fuese a daño 
del rey o destorvando en otra manera grant onra o acrecentamiento 
del señorío de su rey. Ca qualquier que alguna destas cosas feziese 
es alevoso, e deve perder la meatad de lo que oviere. 

TITULO XIL 

COMO DEVEN ONRAR E GUARDAR A LOS OMES DE CASA DEL REY. 

En 



este titulo de suso dixiemos de la guarda del rey en sus cosas. 

TOMO I. F 



42 LIBRO II. 

Agora queremos dezir en la onra del rey e en ellas mismas , ca sien- 
do ellas guardadas es el rey onrado en «Has x como quier que las 
cosas sean en muchas maneras , tenemos por derecho 2 primero en los 
ornes de su casa. E dcstos son los unos clérigos e los otros legos. E 
de cada uno delíos diremos como deven seer onrados e guardados. 
E primeramiente de los clérigos por onra de santa eglesia e de la fe. 



ley i. 



Como deven seer ornados e guardados los capellanes mayores de 

casa del Rey. 

Dezimos en esta ley que entre todos los clérigos de casa del rey 
los capellanes mayores deven seer guardados e onrados por estas ra- 
zones. Ca pues que el rey non á logar señalado uno mas que otro en 
su tierra , en que faga aquellas cosas porque otro orne según derecho 
de santa eglesia es llamado perrochiano ó feligrés , por derecho lo es 
de sus capellanes mayores, que son guarda de su alma, e quel dizen 
las oras cutianamiente. E como quier que estos sean onrade^s por 
las otras dignidades que an, señaladamiente lo deven seer 3 para ca- 
pellanía del rey. Onde qualquier que desonrase alguno dellos de 
desonra que non fuese ferida mandamos quel peche quinientos suel- 
dos. E si el fijo mayor heredero lo feriere ó lo matare que el lo es- 
carmiente como fallare por derecho. E si otro de los fijos del rey 
que aya de su mugier á bendecion lo feriere de pie ó de mano o de 
arma de que non pierda mienbro - tuelgal el rey la tierra que del 
tiene e si tierra non oviere echel del regno. E si la ferida fuere tal 
de que pierda mienbro o que muera, pierda quanto que oviere e 
echel el rey del regno. E si otro fijo del rey que non fuese de mu- 
gier a bendecion lo feriere de qual manera quier o lo matare aya 
pena como otro rico orne. E si rico orne lo feriere de pie ó de mano 
de que non pierda mienbro , mandamos quel tuelga el rey la tierra 
que del tiene e échelo del regno e pechel mili mrs. al Rey e mili 
al 4 quel ferio. E si lo feriere de arma que non pierda mienbro éche- 
lo el rey del regno e s tuelga la tierra que del tiene, e peche dos 
mili mrs. al rey e dos mili al 6 quel ferio. E sil feriere de ferida que 
pierda miembro muera por ello e pierda la meatad de lo que oviere 
e sea del rey. E si non lo pudieren aver pierda quanto que oviere 

1 f . e como. 4 f • q ue ó que el. 

2 f. fablar ó dezir primero. 5 f. tuelgal. 

3 f. por. 6 f. que él. 



TIT. XII. COMO DEVEN ONRAR LOS OMES DE CASA DEL REY. 43 

c sea del rey , e el cuerpo quando aver lo ' podiere sea a merced 
del rey , segunt el toviere por derecho. E si otro ome que non sea fijo 
del rey e de la reyna nin de rico ome lo feriere de mano o de pie 
pierda aquel mienbro con que lo feriere. E sil feriere de arma mue- 
ra por ello , e la meatad de lo que oviere sea del rey. E si de qual- 
quier destas feridas perdiere mienbro , muera por ello e la meatad de 
lo que oviere sea del rey. E si lo matare muera por ello , e lo que 
oviere sea del rey. 

ley 11. 

Como deven seer guardados e ornados los chancelkres de casa del rey. 

Los chancelleres del rey dezimos que deven seer guardados e 
onrados, ca asi como los capellanes son tenudos de guardarle en fe e 
en fecho de su alma, asi los chancelleres son tenudos de guardarle 
en fecho de su señorio e de sus tierras. Ca pues que ellos en con- 
seio del rey son, e todos los previlleios e las cartas de qual manera 
quier que sean por su mano an de pasar , 2 e tenemos que ningunos 
ornes non son mas tenudos de guardar fecho del rey. Onde qual- 
quier que feríese o matase o desonrase alguno dcllos mandamos que 
aya tal pena como si lo feziese a capellán mayor del rey, 

"1*EV III. ^ 

Como deven seer ornados e guardados los notarios de casa del rey. 

De los notarios dezimos otrosí quier sean clérigos quier legos, 
que deven seer guardados e onrados. Ca como quier que los cance- 
lleres tengan grant logar en guardar fecho del rey por aquellas ra- 
zones que dixiemos desuso, tenemos otrosi que grant logar tienen 
en esto mismo los notarios. Ca maguer que las cartas vengan á mano 
de los chancelleres, todavia los notarios lievan mayor trabaio cunti- 
nuadamiente en ordenarlas e en guardarlas. Ca ellos son puestos so- 
bre todos los escribanos, e an á mandar fazer los registros en que son 
las notas de todas las cartas. Onde por todas estas cosas los llaman 
notarios. E demás an aguardar los seellos del rey. E pues el rey en 
todas estas cosas los onra, derecho es que sean onrados e guardados. 
Onde qualquier que desonrase alguno dellos de desonra que non 
sea ferida, mandamos que peche, quinientos sueldos 3 . E si el fijo ma- 
yor del rey el que a de seer heredero o qualquier de los otros fijos 

1 f. podieren. 3 es catando el sueldo por cada uno sais 

2 esta conjunción parece que sobra. mrs. desta nuestra moneda. 
TOMO I. F 2 



44 LIBRO II. 

del rey lo federe o lo matar aya tal pena como dudemos en la ley 
de los capellanes mayores. E si otro fijo del rey que non fuese de 
mugier a bendecion lo ferier de qualmanera quier o lo matar , man- 
damos que aya tal pena como si lo feziese otro rico orne. E si otro 
orne lo ferier de pie o de mano de guisa que non pierda mienbro, 
pierda la tierra que del rey tiene, e sea echado del regno e aya el 
rey de lo suyo quinientos mrs. e el ferido quinientos mrs. E si lo fe- 
rier de arma pierda la tierra, e sea echado del regno, e aya el rey de 
lo suyo dos mili mrs., los mili para si e los mili para el ferido. E si 
daquella ferida perdiere mienbro , o de ferida quel fiera de pie o de 
mano , peche dos mili mrs. al rey e dos mili al ferido , e pierda la 
tierra que tiene del rey, e sea echado del regno. E si lo matare mue- 
ra por ello. E si nol l podiere aver pierda quanto que oviere , e sea 
del rey segunt el toviere por derecho. E si otro orne lo ferier de 
mano o de pie de que non pierda mienbro , peche mili mrs. al rey 
e mili al ferido, e échelo de tierra. E si non oviere de que los pechar 
pierda la mano, E si de aquella ferida o de otra quel fiera de p¿© *F 
de mano perdiere mienbro, pierda demás desto la moatad de lo que 
oviere. E si lo matar, muera por ello e pierda quanto que oviere. 



LEY IV. 



Como deven seer ornados e guardados los físicos del rey clérigos 6 legos, 
e que pena deve aver qui los matase 6 los desonrase. 

Todos los clérigos de casa del rey deven seer guardados e orna- 
dos, e senaladamiente lo deven seer los físicos. Ca pues que ellos son 
puestos para guardar salut del cuerpo del rey, derecho es que los 
onre el rey, e todos los de su tierra. E asi como la salut del por 
derecho es pro de todos los de su tierra, asi todos deven onrar e 
guardar aquellos que son puestos para guardarla. Onde qualquier 
que alguno dellos desonrase que non fuese ferido, mandamos quel 
peche quinientos sueldos. E si el fijo mayor del rey e de la reyna el 
que a de seer heredero lo ferier o lo matar, que el rey lo escarmiente 
segunt fallare por derecho. E otrosi si los fijos del rey e de la reyna 
lo ferieren de ferida que non pierda miembro , tuelgal el rey la tierra 
o lo que del tiene. 2 Esi diel ferida de que pierda mienbro , pierda 
la tierra e échelo el rey del regno e peche dos mili mrs. al rey e dos 
mili al ferido. E si lo matare pierda quanto que oviere e échelo el 

1 f. podicren. 2 f . E sil dier. 



TIT. XII. COMO DEVBN ONRAR LOS OMES DE CASA DEL REY. 45 

rey del regno. E si otro fijo del rey que non sea fijo de mugier a 
bendecion lo ferier de qual manera quier o lo matar, aya pena como 
otro rico orne. E sil ferier rico orne de pie o de mano de guisa que 
non pierda mienbro , peche mili mrs. al rey e mili al quel ferio. E sil 
ferier de arma pierda la tierra e sea echado del regno e peche mili 
mrs. al rey e mili al ferido. E si de qualquier destas feridas perdiere 
mienbro, pierda la tierra e sea echado del regno, e peche mili e qui- 
nientos mrs. al rey e mili e quinientos al ferido. E sil matare faga 
el rey aquella justicia en su cuerpo que fallare por derecho. E si 
aver nol podieren pierda quanto que oviere , e sea a merced del se- 
gunt el toviere por derecho. E si otro orne lo ferier de pie o de 
mano peche quinientos mrs. al rey e quinientos al ferido. E si non 
oviere de que los pechar , pierda la mano o el pie con que lo ferio. 
E si lo ferier de arma pierda la mano. E si de aquella ferida per- 
diere mienbro , pierda la tercia parte de lo que oviere , e la meatad 
sea del rey e la meatad del ferido. E si lo matar muera por ello e 
p^rda la meatad de lo que oviere e sea del rey. Esta misma pena 
manaamoa <j Ue aya qualquier de los sobredichos en esta ley, que 
desonrare o feriere o matar algunoo de los otros físicos del rey que 
non son clérigos. 

ley v. 

Como deven seer guardados los otros clérigos de casa del rey , e que 
pena deve aver qui los matase o los desonrase. 

Guardados tenemos otrosi que deven seer los otros clérigos del 
rey que son en consejo del rey. Ca pues que el rey los onra en 
querer que sean en su consejo o para poridat por su bondat o por 
su saber , derecho es que los onren los otros del regno e que los guar- 
den. Onde qualquier que desonrase o feriese o matase alguno dellos, 
mandamos que aya tal pena como si lo feziese ' a alguno de los otros 
físicos del rey. E esta misma pena mandamos que aya qualquier 
que desonrare o feriere o matare algunos capellanes del rey. 

r/i 

LEY VI. 

Como deven seer ornados los escrivanos de casa del rey, e que pena deve 
aver qui los matase 6 los desonrase. 

De los escribanos dezimos otrosi que deven seer onrados e guar- 

1 en el original falta esta preposición. 



46 LIBRO II. 

dados. Ca como quier que ellos sean temidos de fazer .mandamiento 
de los chancelleres e de los notarios, toda via el mayor lazerio e el 
mayor trabajo por ellos pasa de fazer los privillegiose las cartas, ca 
de una parte reciben afán en entender la razón , e de otra en escri- 
virla. E por ende deven seer guardados e onrados. E estos son en 
dos maneras , ca los unos son recibidos por el rey, e los otros por los 
chancelleres e por los notarios. Onde qualquier que desonrase o fe- 
riese o matase alguno de los que son recebidos por el rey de deson- 
ra que non sea ferida , mandamos quel peche quinientos sueldos. E si 
rico orne lo feriere de pie o de mano que non pierda mienbro, pe- 
che trezientos mrs. al rey e trezientos al ferido. E sil feriere de arma 
peche quinientos mrs. al rey e quinientos al ferido. E si de la ferida 
perdiere mienbro o de otra ferida quel dé de pie o de mano , peche 
mili mrs. al ferido e mili al rey. E sil matare esté su cuerpo a mer- 
ced del rey segunt él fallare por derecho. E si otro orne lo feriere 
de pie o de mano peche dozientos e cinquenta mrs. al rey e do- 
zientos e cinquenta al ferido. E si non ovier de que los pechar pier- 
da la mano. E sil feriere de arma peche quinientos rw*. al rey 1 . 
E si non oviere de que los pechar pícida la mano. E si lo matar 
muera por ello. E otrosí mandamos que quien desonrare alguno de 
los otros escrivanos que son recebidos por los chancelleres o por los 
notarios de desonra que non sea ferida quel peche duzientos sueldos. 
E quil feriere de qual manera quier pechel la meatad de la pena 
que si lo feziese 2 á alguno de los escrivanos recebidos por el rey. E 
si non oviere de que pechar pierda la mano o el pie con que lo fe- 
rio. E si lo matar , muera por ello. E si rico orne lo matar , pierda 
amor del rey. 

TITULO XIII. 

r 

COMO DEVEN SEER ONRADOS E GUARDADOS LOS LEGOS QUE TIENEN 
LUGAR EN CASA DEL RET PARA LOS SUS FECHOS EN LAS COSAS 

TENPORALES. 

IVJLaguer que primero fablamos de los clérigos de como deven seer 
guardados e onrados , e esto fazemos por onra de santa eglesia de la 
fe segunt desuso dixiemos , non tenemos que menos devemos mos- 
trar como deven seer guardados los legos que tienen logar para guar- 
dar los fechos del rey en las cosas temporales. Enpero que estos sean 

1 aquí parece que falta en el original la 2 el original dice , alguno. 
multa en favor del herido. 



TIT. XII. COMO DEVEN ONRAR LOS OMES DE CASA DEL REY. 4J 

muchos e de muchas maneras , queremos primero fablar de los mayo- 
res e desi de cada uno de los otros segunt el logar que tienen. 



ley i. 



Como deve seer ornado e guardado el alférez del rey, e qiie pena merece 

' qiúl matase ol desonrase. 

Segunt costumbre antigo Despana el que mayor logar ovo de 
la onra en casa del rey, es el alférez, ca él a a tomar la seña o el 
pendón del rey en todo logar 6 mester fuere, e en corte él a de 
traer las armas del rey , o aquel a quien las él diere de su mano. E 
aun solie seer que el alférez traya el espada del rey antel, e demás 
solían los soterrar cerca de los reyes, e ponian sus escudos cerca de 
los suyos. E porque son guardadores del rey en todas estas cosas, 
por eso ponen sus nombres en los privilleios primeramiente que de 
los otros cerca del rey, que era en la rueda del signo. * Pues que los 
reyes tanto los onran , derecho es que los otros los onren e los guar- 
<*«*• Onde qualquier que alguno a los desonrase que non fues de fe- 
rida, mandamos a qu£» ppche quinientos sueldos. E si orne que non 
fuer fijo del rey nin de reyna nin rico orne lo ferier de mano o de 
pie, mandamos que pierda aquel mienbro con que lo ferio. E si lo 
federe de arma muera por ello, e la meatad de lo que oviere sea del 
rey. E si lo matare muera por ello e pierda lo que oviere e sea del 
rey. E si rico orne lo feriere de pie ó de mano de que non pierda 
mienbro, mandamos quel tuelga el rey la tierra que del tiene e échelo 
del regno , e peche mili mrs. al rey e mili mrs. al que ferier. E si lo 
ferier de arma que non pierda mienbro , échelo el rey del regno e 
tuelgal la tierra que del tiene e peche dos mili mrs. al rey e dos mili 
mrs. al 4 quel ferio. E sil s ferier de que pierda mienbro muera por 
ello e pierda la meatad de lo que oviere e sea del rey. E sil rey 
nol podiere aver pierda quanto que oviere e sea del rey, e el cuerpo 
quando lo aver podiere este á merced del rey segunt el toviere por 
derecho. E si fijo del rey que non sea de mugier á bendecion lo fe- 
riese de qual manera quier o lo matase , aya tal pena como si fuese 
rico orne. E si otro de los fijos del rey e de la reyna lo ferier de 
pie o de mano de que non pierda mienbro , tuelgal el rey la tierra 
que del tiene. E si tierra non toviere échelo el rey del regno. E si 

1 f . E pues, ú Onde pues. 4 £ f l ue - 

2 f. dellos. 5 f. ferier de arma , ó de ferida. 

3 f. quel. 



48 LIBRO II. 

la ferida fuere tal que pierda mienbro o que muera, pierda quanto 
que oviere e échelo el rey del regno. Pero que si el hijo mayor del 
rey que a de seer heredero lo ferierc ó lo matare, escarmiéntelo como 
fallare por derecho el rey. 

LEY 11. 

Como deven seer ornados e guardados ios mayordomos mayores del rey, 
e que pena deve aver qtti los matase 6 desonrase. 

Dezir queremos otrosí de los mayordomos mayores del rey pues 
que dicho avernos de los alférez. E tenemos que tienen muy grant 
logar en casa del rey. Ca ellos an de veer e de saber todas las ren- 
tas que pertenecen á los derechos de.l rey, e recebir las cuentas de 
todo tanbien de los oficiales de casa cdel rey como de los otros del 
regno. E por eso pone el nonbre del mayordomo en los signos de 
los privillegios , porque asi como el a lferez es tenudo de guardar la 
seña del rey e de acabdellar los cavalle ros e las huestes, asi el mayordo- 
mo es tenudo de acabdellar todos los oficios que pertenecen a casa del 
rey , e de recebir todos sus derechos , tanbien de todo el regno a™*^> 
de su casa. E por esto llaman mayordomo porque $* *»l mayor orne 
de casa del rey para recebir sus eos as. Onde pues tanto a de veer en 
fazienda del rey , derecho es que sea onrado e guardado. Por ende 
mandamos que qualquier quel des< enrase ol/eriese ol matase, que aya 
tal pena como si lo feziese al alférez. 

LEY III. 

Como deven seer onrados t guardados los adelantados mayores de la 
corte del rey, e que pena deve aver qul los matase ó los desonrase. 

Queremos que sepan todos quanto logar tienen los adelantados 
mayores de la corte del rey. Ca ellos'son puestos para oyr todas las 
alzadas de los que se agraviaren, tanbien de los alcalles de su corte 
como de los otros alcalles de las tierras, o de aquellos que tienen lo- 
gar de judgar o quier que sean en señorío del rey. E asi como di- 
xiemos de los otros todos que fablamos de cada uno en quales cosas 
es tenudo de guardar al rey, asi dezimos destos que son puestos por 
guardarle su corte e su tierra en los pleitos e en los juyzios. Onde 
pues que el rey los onra en l adelántalos en todas estas cosas que 
dixiemos, derecho es que los otros los onren e los guarden. E por 

1 f. adelantallos. 



TIT. XIII. COMO DEVEN ONRAR LOS OMES LEGOS DE CASA DEL REY. 49 

ende mandamos que qualquief que desonrase alguno dellos ol feríese 
ol matase, que aya tal pena como si lo feziese al mayordomo. 



LEY IV. 



Como deven seer onrados e guardados los merinos del rey, e qiie pena 
deve aver qiá los matase 6 los desonrase. 

Merino mayor dezimos que tanto quiere dezir como el orne ma- 
yor de la tierra para fazer justicia, e emendar las cosas mal fechas del 
rey en ayuso. E pues que el rey le faz grant onra en le dar tan grant 
logar, derecho es que los otros del regno que lo onren. Onde qúal- 
quier que lo desonrase de desonra que non fuese ferida, mandamos 
quel peche quinientos sueldos. E si el fijo mayor del rey el que a 
de seer heredero o qualquier de los otros fijos del rey lo ferier o lo 
matar, aya tal pena como dixiemos en la ley de los capellanes ma- 
yores. E si otro fijo del rey que non fuese de mugier a bendecion 
lo ferier de cual manera quier o lo matare , aya tal pena como si lo 
feziese otro rico orne. E si rico orne lo ferier de pie o mano de guisa 
que non pierda mienbro , picida la tierra qne tiene del rey e sea echa- 
do del regno , e aya el rey de lo suyo quinientos mrs. , e el ferido 
quinientos mrs. E si lo ferier de arma, pierda la tierra e sea echado 
del regno, e aya el rey de lo suyo dos mili mrs. , e el ferido dos mili 
mrs. E si de aquella ferida perdiere mienbro o de ferida quel de de 
pie o de mano, peche mili mrs. al rey e mili al ferido, e pierda la 
tierra que tiene del rey , e sea echado del regno , e si lo matare mue- 
ra por ello. E si el rey non lo podiere aver , pierda quanto que óvie- 
re e sea del rey , e el cuerpo quando aver lo podiere esté a merced 
del rey segunt el toviere por derecho. E si otro orne lo ferier de pie 
o de mano de que non pierda mienbro , peche mili mrs. al rey e 
mili al ferido, e échelo de tierra. E si non ovier de que los peche 
pierda la mano o el pie con que lo ferió. E si lo ferier de arma pier- 
da la mano. E si de aquella ferida o de otra quel faga de pie o de 
mano perdiere mienbro , pierda mas desto la meatad de lo que ovie- 
re. E si lo matare muera por ello , e pierda cuanto que oviere e sea 
del rey. 

ley v. 

Como deve seer onrado e guardado el alguacil de casa del rey , e que 
pena debe aver qui los matase o los desonrase. 

Asi como el merino mayor es puesto para guardar la tierra c 
tomo i. G 



LIBRO II. 



5° 

para emendar las cosas mal fechas con justicia e con derecho , otro- 
sí la justicia de casa del rey que llaman alguazil es puesto para guar- 
darle su corte, vedando e escarmentando las cosas desaguisadas con 
derecho e con justicia. E por ende tenemos que deve seer guardado 
e onrado. Onde qual quier que lo desonrase de dcsonra que non 
fuese ferida , mandamos quel peche quinientos sueldos. E si el fijo 
mayor del rey que a de seer heredero lo ferier o lo matar, que el 
rey lo escarmiente segunt fallare por derecho. E si otro de los fijos 
del rey e de la reyna lo ferier de ferida de que non pierda mienbro, 
tuelgal el rey la tierra o lo que del tiene. E si lo ferier de ferida de 
que pierda míenbro, pierda la tierra que tiene del rey, e sea echado 
del regno, e peche dos mili mrs. al rey e dos mili al ferido. E si lo 
matare pierda quanto que oviere e échelo el rey del regno. E si otro 
fijo del rey que non fuese de mugíer a bendecion lo ferier de qual 
manera quier o lo matar, aya pena como otro rico orne. E si el ri- 
co orne lo ferier de pie o de mano de que non pierda mienbro pe- 
che mili mrs. al rey e mili al ferido. E si de aquella ferida perdiera 
mienbro , o de ferida de pie o de mano , peche mili e quinientos 
mrs. al rey e mili e quinientos al £?rido. E alie matar muera por ello. 
E si non lo pudieren aver , pierda quanto que oviere, e sea del rey e el 
cuerpo quando aver lo podieren , esté a merced del rey segunt el fa- 
llare por derecho. E si otro orne lo feriere de pie o de mano peche 
quinientos mrs. al ferido. E si non oviere de que los peche pierda la 
mano o el pie con que lo ferió. E sil ferier de arma pierda la mano. E 
si de aquella ferida perdiere mienbro, pierda ademas la tercia parte de 
lo que oviere, e sea la meatad del rey e la meatad del ferido. E si lo 
matare muera por ello , e pierda la meatad de lo que oviere e sea del 
rey. 

ley vi. 

Como deven seer onrados e guardados los cavalleros de la mesnada del 
rey, e que pena deve aver qiii los matase o los desonrase. 

Por esta ley queremos fazer entender á los ornes por que an non- 
bre mesnaderos los cavalleros del rey e por que deven seer onrados e 
guardados. Dezimos que mesnaderos son dichos por estas razones , la 
una por que son vasallos del rey, e reciben su bien fecho señalada- 
miente, e viven con el en su casa mas que otros cavalleros del regno. 
La otra por que deven guardar su cuerpo del rey de dia y de noche. 
E pues quellos an a guardar al rey asi como dixiemos, derecho es 
que ellos sean onrados e guardados. Onde qualquier que alguno 



TIT. XIII. COMO DEVEN SER ONRADOS LOS LEGOS DJ6 CASA DEL REY. § I 

dellos desonrase de desonra que non fues ferida, niandamos quel 
peche quinientos sueldos. E si orne que non sea fijo de rey nin de 
reyna e de rico orne lo ferier de pie o de mano, peche quinientos mrs* 
al rey e quinientos al ferido, E si non ovier de que los peche, pier- 
da la mano o el pie con que lo ferió. E si lo ferier de arma, pierda 
pie e mano. E si de aquella ferida perdiere mienbro, pierda la ter- 
cia parte de lo que oviere , e sea la meatad del rey e la meatad del 
ferido. E si lo matare , muera por ello, e pierda la meatad de lo que 
oviere, e sea del rey. E si rico orne lo feriere de pie o de mano de que 
non pierda mienbro, peche mili mrs. al rey e mil al ferido. E si lo fe- 
rier de arma , pierda la tierra e sea echado del regno , e peche mili 
mrs. al rey e mili al ferido. E si de aquella ferida perdiere mien- 
bro o de ferida de pie o de mano , peche mil e quinientos mrs. al 
rey e mil e quinientos al ferido. E si lo matare faga el rey en su cuer- 
po aquella justicia que fallare por derecho. E si non lo podiere aver, 
pierda quanto que oviere e sea del rey , e el cuerpo quando lo podie- 
re aver este á merced del rey segunt el toviere por derecho. E si fijo 
del rey <}ue non fuese de bendecion lo feríese o lo matase de qual ma- 
nera quier, aya tal pena como si lo feziese rico orne. E si otro fijo de 
los del rey e de la reina lo feriere de ferida que non pierda mienbro 
pierda la tierra que del tiene. E sil feriere de ferida que pierda mienbro, 
pierda la tierra que del rey tiene, e sea echado del regno e peche dos 
mili mrs. al rey e dos mil al ferido. E si lo matare pierda quanto que 
oviere e échelo el rey del regno. E si el fijo mayor del rey el que a de 
seer el heredero lo ferier o lo matare, que el rey lo escarmiente segunt 
fallare por derecho. E esa misma pena mandamos que aya quien des- 
onrare o feriere o matare de qual manera quier escudero o donzel del 
rey que sea fijo de rico orne. E si non fuere fijo de rico orne , manda- 
mos que quien lo x desonrare que non sea ferida que peche quatrocien- 
tos sueldos. E si rico orne lo feriere de pie o de mano de ferida de 
que non pierda mienbro, peche trezientos mrs. al rey e trezien- 
tos al ferido. E si lo ferier de arma peche cuatrozientos mrs. al 
rey e cuatrozientos al ferido. E si lo feriere de ferida que pier- 
da miembro, peche mili mrs. al rey e mili al ferido. E si lo ma- 
tare sea a mesura del rey su cuerpo. E si non lo podiere aver pierda 
quanto que oviere, e sea del rey, e el cuerpo quando lo podiere aver, 
e la pena a merced del rey segunt el fallare por derecho. E si otro 
orne lo ferier de pie o de mano peche dozientos mrs. al ferido, e si 

1 f. desonrare de desonra. 
TOMO I. G 2 



LIBRO II. 



non ovier de que los pechar, pierda aquel míenbro con que lo ferio. 
E si lo ferier de arma peche trezientos mrs. al rey e trezientos al fe- 
rido. E si non ovier de que los pechar pierda la mano. E si lo fe- 
rier de ferida que pierda mienbro peche seycientos mrs. al rey e 
otros tantos al ferido. E si non ovier de que los pechar pierda la 
mano. E si lo matare muera por ello. 



LEY VII. 



Como deven seer ornados e guardados los alcalles que juzgan en la. 
corte del rey, e que pena deve aver qui los matase e los desonrase. 

Ya que dixiemos de los adelantados mayores como deven seer 
guardados e onrados derecho es que digamos de los otros alcalles 
del rey que judgan en su corte , que logar tienen e como deven otro- 
si seer guardados e onrados. Ca ellos son puestos para oyr cutiana- 
miente los querellosos e para librallos. E pues ellos sufren tan grant 
afán, e tan grant lazerio por escusar al rey de trabajo, derecho es 
que sean onrados e guardados. Onde cualquier que desonzare algu- 
no dellos z o ferier de qual manera. <picr o matare, mandamos que 
aya tal pena como si lo feziese á alguno de los a mesnaderos del rey. 
E esto mismo dezimos de los que enbia el rey a fazer pesquisa, ma- 
guer non sean alcalles de casa del rey. 



LEY VIII. 



Como deven seer onrados e guardados los que tienen oficios en casa del 
rey, e que pena merece qui los matase o los desonrase. 

Pero que gran logar tengan en la corte del rey todos estos que 
fablado avernos de suso, mucho tenemos que tienen grant logar los 
que tienen otros oficios en casa del rey, asi como coperos, o porteros, 
o reposteros, o el su cocinero mismo del rey, o su despensero, o los 
que dan el pan, o el posadero, o el cevadero. Pero que esto dezimos 
de los mayores porque los oficios que ellos tienen tañen mucho en 
guarda del rey e de su cuerpo e de su casa. E por esto que- 
remos dezir de cada uno dellos apartadamiente porque todo orne 
entendudo 3 puede conoscer por los oficios que ellos tienen , que 
es lo que an de fazer en servicio e en guarda del rey. E por en- 
de queremos que sean onrados e guardados. Onde qualquier que 

1 f. oí. 2 El original dice , alguno di los mtsnadcrcs. 3 f. pueda. 



TIT XIII. COMO DEVEN SEER ONRADOS LOS LEGOS DE CASA DEL REY. 53 

desonrase alguno dellos ■ o feriere o matare, mandamos que aya tal 
pena como si lo feziese a alguno de los alcalles del rey. 



LEY IX. 



Como deven seer onrados e guardados los de criazón del rey, e que pe- 
na merece qui los matase o los desornase. 

Mucho tenemos otrosí que deven seer guardados los de criazón 
del rey , ca el nombre lo demuestra que lo deven seer. Ca tanto 
quiere dezir de criazón como criado de casa del rey o governado 
después por su bien fecho. E por esto tenemos por bien que sean 
onrados e guardados. E esto dezimos de los de criazón que non tie- 
nen de los oficios mayores que dixiemos en la ley ante desta, asi co- 
mo ballesteros o falconeros o los otros que tienen casas o cilleros 
del rey o tienen a recabdar sus cojechas o son en su servicio cutiana- 
miente e an ración para si e para sus bestias. Onde qualquier que 
desonrase alguno dellos de desonra que non sea ferida , mandamos 
quel peche trezientos sueldos. E si rico omc lo ferier de pie o de 
mano de ferida de que non pierda mienbro peche ciento e cincuenta 
mrs. al ferido. E si lo ferier de arma peche dozientos e cincuenta 
mrs. al rey e dozientos e cincuenta al ferido. E sil feriere de 2 ferida 
de que pierda miembro peche quinientos mrs. al rey e quinientos al 
ferido. E si lo matare sea su cuerpo a mesura del rey. E si lo non 
podier aver pierda quanto que oviere e sea del rey. E el cuerpo 
quando aver lo podiere sea a merced del rey segunt el toviere por 
derecho. E si otro orne lo ferier de mano o de pie peche ciento e 
cincuenta mrs. al rey e ciento e cincuenta al ferido. E si non oviere 
de que los pechar pierda el mienbro con que lo feriere. E si lo fe- 
riere de arma peche dozientos e cincuenta mrs. al rey e dozientos e 
cincuenta al ferido. E si non oviere de que los pechar pierda la ma- 
no. E si de la ferida perdiere mienbro peche quinientos mrs. al rey 
e quinientos al ferido. E si non oviere de que los pechar pierda la 
mano. E si lo matare muera por ello. Otrosi mandamos que qualquier 
que desonrase o feríese o matase de qual manera quier alguno de los 
otros menores de criazón del rey que non son desta cuenta aya la 
meatad de la pena que si lo feziese a alguno de los sobre dichos en 
esta ley. E quil matare sí fuere rico orne, pierda el amor del rey. E 

1 f. ol. 2 f. Esto falta en el original. 



LIBRO II. 



54 

si otro carallero , pierda la meatad de lo que oviere. E si otro lo ma- 
tare que sea su egüal , muera por ello. Todas las penas de las leyes 
deste titulo que fablan en la onra e en la guarda de los ornes del rey 
quiersean clérigos quier legos, son puestas por onra del rey contra aque- 
llos que los desonraren e los ferieren o los matasen, demás de la emien- 
da que cada uno dellos deve aver segunt mandan las leyes, o por razón 
de su linage, o por su dinidat que a de santa eglesia, o por privillegio 
que el rey le oviere dado non aviendo el que alguna destas cosas 
sobre dichas feziese razón derecha de las que mandan las leyes por- 
que se puede escusar quien desonra o íiere o mata. 

TITULO XIV. 

COMO DEVEN GUARDAR LA CORTE DEL REY, E POR QUE DEVE SEER MAS 
ONRADA E MAS GUARDADA QUE OTRO LUGAR. 

JLresque mostrado avernos de la onra del rey en sus ornes, derecho 
es otrosí que mostremos de la onra del en las otras sus cosa*. E como 
quier que las cosas sean muchas, tenemos por bien de fablar primero de 
la corte porque tenemos que es la mayor de todas. E por ende que- 
remos mostrar que cosa es corte, e porque deve seer mas onrada e mas 
guardada que otro lugar. 

ley i. 

Que quier dezir corte e j?or que a asi nonhre. 

Corte dezimos que es logar ó son los mayores señores asi como 
apostoligo o enperador o rey o otro grant señor. E a nombre corte 
por todas estas razones. La una por que es logar o se deven catar 
todas las sobeianias de los malos fechos. Ca y es la espada de la justi- 
cia áú señor con que se corta. La otra razón por que a nonbre corte es 
esta, porque se legan y todas las conpanas que an de guardar e de 
onrar e de ayudar al señor de la corte. E otrosi es llamada corte 
porque es y el señor mayor cuyo es el cuydado de la corte dado de 
guardar la tierra en paz e en derecho. 

LEY M. 

Como deven seer seguros los que están en la corte , t los que vienen á 

día, e se van della. 

Guardada e segura deve seer la corte del rey pues tan noble lo- 



TIT. XIV. COMO DEVEN SEER SEGUROS LOS QUE VIENEN &C. 55 

gar es asi como dixiemos en la ley antes desta. E debe aver gran 
meioria mas que otro lugar , lo uno por el rey e lo otro por los que 
y vienen. E por ende mandamos que todos aquellos que llamare o 
enplazare el rey para su corte por qual razón quier que sea, quier 
los llame por si, quier por sus cartas, quier por su mandado x , e otro- 
sí los que enplazaren merinos o alcalles para la corte o ellos venieren 
y por razón de alcallia , que vengan seguros de todo orne , e mayor- 
miente de sus enemigos si los ovieren desde el dia que sallieren de 
sus casas fasta que lleguen al rey faziendo cada dia iornada de siete 
leguas. E eso mismo dezimos quando tornaren para sus casas, non 
les acaesciendo enfermedat o otro enbargo derecho porque non po- 
diesen fazer sus iornadas cada dia segunt que es dicho de suso. Otro- 
sí todo orne que veniere á corte 2 del de su grado, non siendo llama- 
do nin enplazado maguer sea enemigo, mandamos que venga seguro 
desde cinco leguas ante de aquel logar ó es el rey. E quando se par- 
tiere de la corte sea seguro todo ese dia. E non tan solamiente man- 
damos que sean seguros todos estos sobre dichos en sus cuerpos mas 
aun en sus conpanas e en todas las cosas que troxieren. Onde qual- 
quier que matare o feríese n desonrase alguno dellos, avrie tal pena 
como quien mata o fiere o desonra sobre seguranza del rey» 



LEY III. 



Como deven seer seguros los que están en la corte del rey , e que pena 
deve aver qui los matase o los desonrase estando en ella. 

Si los que van á la corte o vienen della deven seer seguros en 
sus cuerpos e en sus cosas asi como dixiemos en la ley ante desta, 
mucho mas lo deven seer los que fueren en ella. E en corte dezi- 
mos que están todos aquellos que son en la cibdat o en la villa o en 
el logar ó es el rey e tres migeros a deredor a todas partes que fazen 
una legua. E otrosí tenemos que non son partidos de la corte aque- 
llos que van fuera destos términos, como a cazar e a recabdar alguna 
otra cosa que ayan grant meester, dexando su conpana en la corte 
para tornarse y en non siendo espedidos del rey. Onde qualquier que 
feríese o matase o desonrase alguno destos que salliesen fuera destos tér- 
minos, aya tal pena como quien fiere o mata o desonra sobre segu- 
ranza del rey. E demás por la osadía que fizo porque non era partido 
de la corte, sil 3 desonrare que non sea ferida peche quinientos sueldos 

X Con la primera tir. iv de los aplazamien- 2 f. del rey. 
fc» lib. del rey. 3 f. desonrare de desonra. 



r£ LIBRO II. 

al rey e quinientos al desonrado. E sil feriere de guisa que non pierda 
mienbro, peehe dos mil sueldos los mili al rey e los mili al ferido. E sil 
feriere l de que pierda mienbro, peche tres mili sueldos, la meatad al 
rey e la meatad al ferido. E si lo matare, peche cinco mili sueldos los 
tres mili al rey e los dos mili a los herederos del muerto. E los que des- 
onraren o federen o mataren en los términos sobré dichos, que non 
sea dentro en la villa o en logar poblado ó el rey fuere , o si fuer en 
hueste que no sea otrosi dentro en la albergada, mandamos que aya 
tal pena como dixiemos de suso. E demás porque el fecho serie 
cerca del rey por la osadia que fizo , peche quinientos mrs. los tre- 
zientos al rey e los dozientos al que recebio la desonra o el daño , o 
a sus herederos si aquel murier. Mas si esto fuer fecho dentro en la 
villa ó el rey fuere , o en otro logar poblado , o en albergada si fue- 
re en hueste o en otra posada fuera de poblado en tiendas, o dotra 
manera maguer en hueste non sea, peche la pena doblada que desu- 
so dixiemos de los quinientos mrs. el que lo feziere demás de la otra 
pena sobre dicha. Otrosi mandamos que quien desonrare alguno en 
casa del rey o en las tiendas o en otro logar 6 posare, maguer e * re y 
non sea delante, quel peche la caloña de la desonra c al rey por la osa- 
dia mili mrs., e destos mrs. aya el desonrado la tercia parte. E si non 
oviere de que los peche sea su cuerpo a merced del rey. E quien 
sacare arma contra alguno en los logares sobre dichos e non riera 
con ella peche mili mrs. al rey. E si non ovier de que los peche 
pierda la mano. E quien ferier a otro o bolvier pelea de que venga 
a feridas, maguer el rey non sea delante, muera por ello. Enpero si 
rico orne fuer tomel el rey lo que toviere, e échelo del regno. Quien 
y matare, muera por ello, e pierda la meatad de lo que oviere e sea 
del rey. Quien desonrare alguno de palabra antel rey pechel la ca- 
lopña de la desonra al que desonró, e desdígase del mal que dixo 
si non fuer cosa que diga en razón que faga al pleito. E peche demás 
por la osadia al rey dos mili mrs. , e destos mrs. aya la tercia parte 
el recebiente , e si non ovier de que los peche sea su cuerpo a merced 
del rey. Quien sacare arma contra otro antel rey maguer non fiera 
con ella, pierda la mano. Quien feriere alguno antel rey o bolviere 
pelea de que venga a feridas antel, muera por ello, e pierda lo que 
oviere e sea del rey. E esta emienda e esta onra mandamos que ayan 
todos aquellos que recebieren alguna desonra o algún daño destos 
logares sobre dichos, demás de la que deven aver segunt mandan 
las leyes. E esto por onra del rey e de la corte. 

1 f. de guisa que. 



TIT. XIV. COMO DEVEN SEER SEGUROS LOS QUE VIENEN &C. 57 

LEY IV. 

Que pena deven los que quebrantasen algunas de las casas del rey , o 
sacasen ende por fuerza aver que el rey y toviese. 

De las casas del rey que son por todo el regno mandamos por 
guardar la onra del rey x que qualquier que quebrantase alguna dellas 
sacando ende por fuerza aver que el rey toviese y condesado, asi 
como tesoro de qual manera quier que fuese, que lo peche al rey do- 
blado e demás por la osadía cinco mili mrs. E si non oviere de que 
los peche, sea su cuerpo a merced del rey. E si veniere con conpana 
con armas a tomarlo , demás desta pena sea echado del regno. E si 
aquel aver que levo fuese legado en aquella casa por dar 2 a partir á 
los vasallos del rey, péchelo al rey segunt es sobre dicho, e otrosí a 
los que lo avien aver doblado. E si sacar armas o conducho o otra 
cosa que en casa del rey sea, que lo peche asi como de suso dixie- 
mos e aya tal pena. E esto dezimos non siendo y el rey o su mugier 
o sus fijos o sus herederos. 3 Mas si alguno dellos y fuere, manda- 
mos que muera por ello el que mal fecho fezíere después de la pena 
sobre dicha. E si otro daño y feziese, péchelo doblado e cinco mili 
mrs. de mas al rey por la osadía. Otrosí mandamos que si alguno 
fuxiese 4 a alguna de las casas del rey qualquier que sea la casa del 
rey, que sea y seguro. E qualquier que lo y matare, muera por ello e 
quanto que oviere sea del rey. E sil feriere quel corten la mano e 
peche mili mrs. al rey por la desonra. E sil sacar ende quel torne y 
sin lision e peche cinco mili mrs. al rey por la osadía. E si qualquier 
destos non toviere de que pechar las penas asi como sobre dicho ave- 
rnos, pierda quanto que oviere e sea del rey e el cuerpo sea a su juy- 
zio, Enpero si el que 5 fuxiere a alguna casa del rey fuer traydor co- 
ñoscido e judgado por alevoso o hereie manifiesto de moneda o de 
seello de rey , qui quier que lo y prisiere o lo sacare ende o lo ma- 
tar queriendo se -defender, non aya la pena sobre dicha. Pero si 
otro alguno se acogiese a casa del rey que fuese forzador de mugier, 
o robador de caminos, o quemador de casas o mieses, o quebranta- 
dor de eglesias, o ladrón conoscido, o preso con furto, o si matase a 
sabiendas por cuidar se anparar en aquellas casas del rey, estos áta- 
les mandamos que los pueda ende sacar la justicia de la tierra. E si 
lo otro sacar fezier ayudando á la justicia, e otro que lo non pueda 

1 Dcsto diz la 1 tít. xva. 11 partid. 3 Aquí con la ti. tit. xvii. 11 partid. 

2 f. o. 4 a ' ^ttyiese. 5 al fuyicrc. 
TOMO I. H 



.g LIBRO II. 

fazer si acaesciere por aventura que sus naturales del rey fiziesen al- 
guna cosa destas sobre dichas por guerra con otros señores , o por si 
queriendo fazer mal al rey o a su tierra , tenemos por derecho que 
les tome el rey lo que ovieren , e non entren mas en la tierra fasta 
que esto emienden al rey asi como sobre dicho es. 



LEY V. 



Como deven seer ornadas e guardadas las cartas e el seello del rey , e 
que pena deve aver quifezier o dixier alguna cosa contra ellos. 

Las cartas e el seello del rey deven otrosí seer muy onrados , la 
carta porque es palabra del rey e demuestra su voluntad , e el seello 
por que a en el su imagen e su señal confirmamiento e testimonia 
que el rey quier lo que la carta dize. E por ende mandamos a aque- 
llos que las cartas del rey recebieren , que las obedezcan e las onren 
como si el por su persona dixiese lo que su carta dize. E non las 
desdeñen en dicho nin en fecho nin en contenente, diziendo pala- 
bras villanas e sobervias , e ronpiendolas o echándolas en tierra , e 
non las queriendo tomar. E si alguno por su atrevimiento feziere al- 
guna cosa destas, peche quinientos mrs. al rey, e si non oviere de 
que los peche , sea su cuerpo a merced del rey , e sea tenudo de 
conprir lo que la carta dize. 

ley. vi. 

Como deven seer onradas e guardadas las imagines que fueren pinta- 
das o entalladas en figura del rey, e que pena deve aver qui las 

quebrantase. 

Por la razón que en esta ley desuso dixiemos de como deve 
seer guardado el seello del rey por la señal de la su imagen que es 
en el , por esa misma razón dezimos que deven seer guardadas las 
otras imágenes que fueren pintadas o entalladas en figura del rey, 
por 6 quier que sean. Por ende dezimos, que quien quier que las 
quebrantase , o las feríese , o las rayese , faziendolo adrede por cuy- 
dar fazer al rey pesar , que peche al rey mili sueldos e faga la fazer 
tal como estava primero. 

LEY VII. 

Que pena merecen los quefieren en el escudo que el rey trae, o lo descla- 
villan o ronpen o tajan su seña o su pendón. 

Si pena merecen los que en las imágenes del rey fazen daño se- 



TIT. XIV. COMO DEVEN SEER SEGURAS LAS COSAS DEL REY. fg 

günt que dixiemos, quanto mas los que feríeren en el escudo que 
el rey trae o otro, o lo desclavillan o fazen en el otro daño a mala 
parte, o ronpen o tajan su seña o su pendón. Por ende dezimos que 
quien tal cosa feziese si fuer de los mas onrados de la tierra, qué 
pierda lo que del rey tiene e sea echado del regno. E si tierra non 
toviere del rey , peche mili mrs. al rey e salga de la tierra. E si otro 
orne lo fezier, corten le la mano. E si non lo podieren aver , pierda 
la tercia parte de lo que oviere. E qüahdól podieren aver este* a 
merced del rey. E eso mismo dezimos de quien Tónpiese o feríese 
adrede por mal fazer los paños que el rey mismo troxiese , maguer 
non los toviese vestidos, non los aviendo dados a otó Llí,i 

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Que pena deven aver los que furt aren o mataren- las bestias y o las ' 4ves f 

o los canes del rey. , ,. ;. ... ., C | H 

,'■...• ...... ^ . ví - ' r. " 

bj Otros cosas y a en que el rey debe seér otrosí guardado asi cómo 
en sus bestias de su cuerpo, o en sus aves, o en sus canes. Ca non 
gelos deve ninguno furtar nin camiar nin enagenar nin matar nih es- 
camar. Onde qualquier quel fur tase alguna destas cosas o camiase, 
peche dos tanto que si lo feziese a otro orne. E si matare alguna 
destas cosas péchela doblada al rey, e por la osadía mili sueldos. E 
si por aventura alguno por su atrevemiento escemaré alguna déjStas 
cosas a sabiendas, si fuer rico orneo otro orne de grant guisa pierda 
merced del rey e sea echado del regno. E si lo fezier otro orne, mue- 
ra por ello. .i 

. , • LEY IX. ,.,r r • ■ »fc M 

Que pena deven aver los que robasen ganados o aver del rey. 

En las [ otras cosas que son del rey asi como ganados o aver o 
donas quel aduxiesen oltoviesen condesado en algunos logares , tene- 
mos otrosí por derecho que sea guardado. Onde dezimos de prime- 
ro de las donas e del aver que qui quier que lo robaré que lo peche 
al rey a tres duplo , e demás mili mrs. por la osadía quél fizo. E si 
Jo tomare en casa de alguno ó lo tenga condesado para él rey, peche 
al rey a quatro duplos lo que tomare, e al dueño de la casa quinien- 
tos mrs. por el quebrantamiento de su casa. E si robare ganados o 
pan o vino o otras cosas que pertenescen al rey, mandamos qué lo 
peche a tres duplo. É si matare o feriere en tomándolo o en roban- 
dolo, muera por ello si rico orne non fuere, E si rico orne fuere, pier- 
tomo i. H 2 



60 . <,£ JHd • LIBRO II. 

da .la tierra que tiene del rey , e sea echado del regno. E esto dezí- 
mos que se entiende siendo fecho en tiénpo de paz , mas si fuer fe- 
cho en tienpo de guerra, quien quier que lo tomare o lo robare aya 
talipena como aquel : qu$ tomare alguna cosa de casa del rey en guerra. 






iTITULíO.XV. 



eOtóO DEVEN GUARDAR A XA REYNA EN SUS MUGIERES, E EN SUS OMES, 
, E EN SUS HEREDADES , E EÑ TODO : LO AL QUE HA-* ! •■ : 

e la onra e: de la guarda del rey en sus cosas vos avernos ya bnwK 
trado. E agora queremos mostrar de la onra e de la guarda de la 
reyna. Otrosí en las suyas , asi como en sus mugieres e en sus ornes 
e en sus heredades e en todo lo al que a. E de cada una destas cq-, 
sas 'diremos en su logai* como conviene. Pero queremos primero fa- 
blar de las mugieres. E tenemos que es razón, ca asi como la corte 
déla, reyna íQSvseñaladamiente de las mugieres e estas son en muchas 
maneras,, ca las unas son ,parientas -del rey o de la reyna," e, las otras? 
son tricas fenfras ,, e las otras son criadas de la reyna fijas dé ricos, 
ornes o de otros cavalleros. Otra manera ya,: asi como dueñas casa- 
das, o vibdas-o'de orden, e aun mas sin todas estas ay otra manera 5 
que es de las.cpvigerajS e de las serviéntas dhristianas o moras o otras- 
mugieres sie&yas de qual manera quier que sean. E de cada una des-¿ 
tas^fablaremos ©mostraremos comoi ¡deven seer guardadas \<h onradas.' 

LEY I. 1 & 

Quantos males faze qui yaze con p atienta del rey o de la reyna en casa 
-, an ,de,la_feyna y e que pena deve aver. ... ^v\ 

T Quien,yaz$ ; con parienta derfe^ode reyna en casa de la feyna 
fa^e.quatro malgs. El primero que desonraaicrey pues qué en linagb 
de los reyes ; faze ■ tal cosa, e mayormiente porque lo faze y en c'ása' 
de su rnugier que es sénaiadamienfe-en casa, del' rey. El segundo qu'é 
faze; pecara la reyna silo sabe elOÍ consiéntele fazel perder buena 
f^mapues que su casa es mal enfamada.^ Edemas si alguna densos 
parientas de la reyna lo faze non puede seer que non .venga ende 
denuesto a ellae verguen?a v E el ¡tercero que enbarga casamiento '^á 
aquella duepa s¿ r es por tasar. E aunque non gelo pueda i enbarga'í 
siempre sera ( spspechada , que pues en casa de la reyna fizo t tal mal4 
4at .siendo como era tan; guardada mas lo fara quando fuer por si en 



TIT. XV. COMO DEVE SER GUARDADA LA REYNA &C. 6 I 

su poder. E el.quarto que da mal enxenplo e osadía a las otras que 
lo sopieren de fazer nemiga, lo que deve seer muy guardado que 
non salga mal enxenplo de casa de la reyna. Onde qui tal cosa faze 
de que tantos males vienen e tan grandes , si yace con aquella pa- 
riente por fuerza , quier sea vitgeñ quier casada o viuda o de orden , 
faze una.de las mayores aleves que pueden. seer. E mandamos que 
muera por ello como alevoso , e pierda lo que oviere e sea del rey, 
e los ayudadores Qtro tal, e mayormiente si es fija del rey. E*si lo 
fiziere de , su grado della en casa de la reyna ó en otro logar 6 la 
dexasen el rey. o la reyna, si ella es virgen mandamos que muera él 
como alevoso, e pierda la meafcad de lo que oviere e sea del rey, e 
ella muera otrosí, e los conseieros e los mandaderos quier sean varo- 
nes quier mugieres. E si fuere casada pierda amor del rey e de la 
reyna, e la merced quel fazien e sea metida en poder de su marido 
para fazer della lo que quisiere. E si fuer viuda aya tal pena ella e 
él como desuso dixiemos de la virgen. E si fuere de orden pierda 
bien fecho e merced del rey e de la reyna e sea enbíada a su mó- 
nesterio ól den aquella; pena (que merece) ségttntrsu- orden. ( 



LEY II. 



Como deven seer onradas e guardadas las ricas fenhr as en casa, de la 
reyna y e que pena. deve aver qiii yogulere con alguna dellas», 

T , Vl De las ric^s fenbras que son encasa de la reyna dezimos otrosí 
que deven seer muy onradas e guardadas. E an nonbre ricas fenbras 
por estas razones, ó porque son fijas de ricos ornes o tienen casas 
por. si seyendo x donzellas, o porque son casadas con ricos ornes o 
lq, (fueron-, e son ya viudas quier sean al segle o de orden. 'Onde qüí 
quier que con alguna dellas yoguiese por fuerza en casfcídélá réyná 
mandarnos; que muera por ello por- ello cómo alevoso' é pietda h! 
mentad de lo que oviere e sea del rey e esp mismo dezimos 'de tb9 
ayudadores. E si lo feziere de su grado della en casa dé la reyna sí 
es ella virgen , mandamos que muera por ello cómo alevoso e : ella* 
minera otrosí e los conseieros e^os* mandaderos quier r seán varones' 
quier mugieres. E si fuer casada pierda amor del rey '& dé la reyna e 
sea dada a yuyzio de su marido para fazer della lo qué- quisiere. 'E 
si fuere viuda aya tal pena ella e él como dixiemos de la virgen. E si 
fuer de orden pierda bien fecho del rey e de la reyna, e * enbiela a 

1 el original dice, dozfttlla. 2 f. cnbicnla. 



6 2 .-.•/ LIBRO II. 

su monesterio ol r deven aquela pena que merece segunt su : regla. 



LEY III. 



Como deven seer onradas e guardadas las criadas de casa de la reyna, 
e que pena deve aver qui yogui 'ere con alguna dellas. 

JLas criadas 2 otrosí de la reyna dezimos 3 otrosí que deven seer 
niuy guardadas , quier sean fijas de ricos ornes o de otros cavalleros, 
que ninguno non yaga con ellas en casa de la reyna. Ga qualquier 
que lo feziese farie los quatro males que dixiemos en la ley de suso. 
E demás pues que la reyna es tenuda de criar e casar asi como el 
rey de criar e de armar , enbargarie la crianza e el bien que la reyna 
feziese, e podrie por y perder la merced que esperava aver de la 
reyna. E por ende qui tal cosa feziese, si lo feziere por fuerza es ale- 
voso, e mandamos que muera por ello como alevoso, e pierda la ter- 
cia parte de lo que oviere e sea -del rey, e los ayudadores mueran 
otrosí. E si lo feziere de su grado della faze aleve e deve morir él e 
ella , e los mandaderos quier sean varones quier mugieres. 

LEY IV. 

Como deven seer onradas e guardadas las dueñas casadas ¡que están 
encasa de la reyna , e que pena deve aver qui yogui ere con alguna. 

dellas, 
' j - ' -" \ 

Dueñas y a casadas en casa de la reyna que son de otra manera 
asi como mugieres de otros cavalleros que non son ricos ornes. De- 1 
zimos que quien por fuerza yoguiese con alguna dellas en casa de la 
reyna que faze aleve e adulterio. E por ende mandamos que muera 
por ello como alevoso, e pierda la tercia parte de lo que oviere e sea 
^el rey, e Iqs ayudadores mueran otrosí. E si lo fezier de su grado 
della muera como alevoso, e ella pierda amor del rey e de la reyna^ 
e metan la, en poder de su marido que la judgue como toviere por 
bien. Otrosí mandamos que mueran los conseieros e los mandade- 
ros quier sean varones quier mugieres. 

] ' i: 

1 <kn aquella. 2 3 Una de estas palabras parece que está de' mas. 



TIT. XV. COMO DEVEN SEER GUARDADAS LAS AMAS &C. 6¿ 



LEY V. 



Como deven seer onradas e guardadas las dueñas vihdas o de orden, 
que están en casa de la reyna* e que pena merescen los que yoguieren 

con ellas. 

Derecho es que ya que mostramos de las dueñas casadas como 
deven seer onradas e guardadas , que mostremos de las otras dueñas 
viudas o de orden que están en casa de la reyna , e son de tal guisa 
como las casadas que dixiemos en las leyes ante desta, por casamien- 
to o por linaje , e dezimos que deven seer muy guardadas por onra 
del rey e de la reyna. Onde qualquier que con alguna dellas yo- 
guiese por fuerza en casa de la reyna, mandamos que muera por ello 
como alevoso él e los quel ayudaren , e pierda la tercia parte de lo 
que oviere e sea del rey. E si yoguiese con ella de su grado si fuer 
de las viudas faze aleve e deve morir por ello x , e los mandaderos e 
los conseieros quier sean varones quier mugieres. E si es de las de 
orden muera por ello , e ella sea enbiada a su monesterio a recebir 
aquella pena que manda su orden, e pierda bienfecho del rey e de 
la reyna para sienpre. 

LEY VI. 

* Como deven seer onradas e guardadas las amas que crian los fijos 
del rey , e que pena deve aver qul yogukre con alguna dellas* 

Non tenemos que menos deven seer guardadas las amas que 
crian los fijos e las fijas del rey e de la reyna , que las otras dueñas 
que dixiemos en la tercera ley ante desta por el daño que podrie 
ende venir a sus criados o peligro de muerte. E por ende qui quier 
que yaze con alguna dellas por fuerza , si es el ama que cria el fijo 
mayor del rey mientre quel da la leche , mandamos que muera por 
ello como traydor , e pierda lo que oviere e sea del rey. E si aver 
non lo podieren tomel el rey todo quanto oviere. E quando aver lo 
podieren sea su cuerpo a yuyzio del rey. E si fuere ama que crie 
otro fijo o fija del rey o de la reyna mientre quel diesen la leche, faze 
aleve e deve morir por ello , e perder las tres partes de lo que oviere 
e sea otrosi del rey. E esto mismo mandamos del ama si por su gra- 
do lo feziere, o si fuere forzada e non lo dixiere. Enpero si su ma- 
rido yoguiere con ella, e lo dixiere ante que dé la leche al criado, non 

1 Aquí dice el original , ella ; pero parece 2 Aqui debiera decir 6l original , como 
que debiera decir , 'el* deve seer guardada la reyna en sus mugieres. 



¿4 LIBRO II. 

ayan pena el nin ella. E quien yoguiere con alguna dellas por fuerza 
o por su grado después del tienpo que non diere la leche al criado, 
aya tal pena como si yoguiese con alguna de las dueñas que dixie- 
mos en la tercera ley ante desta , e los ayudadores otrosí. E ella si lo 
fezier de su grado si fuer casada judguela su marido como toviere 
por derecho. E si fuer viuda aya tal pena como manda la ley ante 
desta , e los conseieros otro tal. De las otras amas que crian en casa 
del rey fijos e fijas de ricos ornes o de otros cavalleros, mandamos que 
quien yoguiese con alguna dellas por fuerza en casa de la reyna , que 
muera por ello como alevoso , e si de su grado saquen le los ojos a 
él e a ella. 



LEY VII. 



Como deven guardar las cobigeras de la reyna , e que pena deve aver 
qui yoguiere con alguna dellas. 

De la otra manera de las mugieres de casa de la reyna que es 
de las cobigeras e de las servientas christianas o moras de qual ma- 
nera quier que sean , dezimos que quien yoguiese con alguna dellas 
en casa de la reyna , que faze desonra al rey e a la reyna si lo sabe 
e lo consiente , e fazel perder buena fama pues que su casa es mal en- 
famada , e da osadía a los otros que lo sopieren de fazer tal'nemiga, 
lo que deve seer muy guardado. E demás porque sus servicios son 
mas privados que de las otras , podrie la reyna seer mal enfamada 
mas ayna por ellas e caer en yerro. E por ende qui quier que con 
alguna dellas yoguiese por fuerza , si fuer la cobigera que guarda las 
arcas e los paños de la reyna , es alevoso de una de las mayores ale- 
ves que fazer podrien, e deve morir por ello e perder la tercera parte 
de lo que oviere. E si lo fezier de su grado deven morir el e ella. E 
quien forzare otra cobigera en casa de la reyna muera por ello como 
alevoso. E si de su grado yoguiere con ella saquen le los ojos a él e 
a ella. E demás corten a él los pies con que fue a fazer tan atrebuda 
aleve. E quien yoguiese por fuerza con alguna de las otras servientas 
en casa de la reyna de qual-manera quier que sea , muera por ello 
como alevoso. E si con su plazer della lo feziere saquen le los ojos a 
él e a ella. Otrosi dezimos que qui quier que yoquiese por fuerza con 
alguna cobigera o serviente christiana o mora de las que son de las 
ricas fenbras que ande en casa de la reyna , que muera por ello. E si 
con ella yoguiere de su grado , saquen le los ojos a amos. 



TIT. XV. COMO DEVE SEER GUARDADA LA REINA &C. 6$ 



LEY VIII. 



Én qiiaíes logares deven seer guardadas las mugieres aiie andan éñ 
casa de la reyna asi como x en su casa. 

En todas las leyes deste titolo pusiemos pena a los que yoguie- 
sen con mugieres de las que andan en casa de la reyna por fuerza o 
de grado segunt es sobre dicho. E por que algunos entenderien que 
casa de la reyna non era sinon de las puertas adentro ó ella posava, 
por toller esta dubda dezimos , que casa de la reyna es quanto a esta 
guarda toda la villa ó ella es , o otro lugar 6 ella fuese en yermo o 
en poblado, o viniendo en su rastro o en su conpana, o enbiandolas 
a otro logar 6 estudiesen de morada, en todos estos logares deve 
aver la pena que dize en las leyes sobre dichas deste titulo. Pero si 
acaesciere que alguno de los que feziesen estas cosas sobre dichas 
non podiese seer fallado, porque feziesen aquella justicia del que 
mandan las leyes , tenemos por derecho que pierda lo que oviere. E 
quandol podieren aver, que esté a merced del rey. 

LEY ix. 

Que pena deve aver el qiie asechare a casa de la reyna. 

Porque algunos y a que quando non les guisa para yazer con al- 
guna mugier en casa de la reyna, asechan sobre los teiados o por los 
furados que a en las paredes, o que ellos fazen por meterlas en mal 
precio , e bien semeia que los que esto fazen , a mas yrien si podie- 
sen, e non catarien en ello onra del rey nin de la reyna, e nos por 
castigar este atrevimiento e esta aboleza mandamos que si lo fezier 
orne de grant guisa _, que pierda merced del rey e sea echado del 
regno. E si otro orne de menor guisa lo fezier _, saquenle los ojos. 
E esto dezimos si fuere en las casas do estavan las otras dueñas. Mas 
si en las casas ó está la reyna lo feziere, si fuer orne de grant guisa, 
pierda lo que toviere e sea echado ett presión del rey. E si otro orne 
lo fezier de mas baxa guisa _, muera por ello. 

1 El original dice ,ts. 



TOMO I. 



¿5 LIBRO II. 

LEY X. 

Que pena deve aver qui desonrare o feriere o matare en casa de la 
reyna, o en el lugar o ella fuere , o de los que ella llamare. 

Desuso mostramos en las leyes como deven seer guardadas las 
mugieres, que andodieren en casa de la reyna, quanto en las cosas 
que son a daño de las almas, e a mal estanza de los cuerpos. E agora 
queremos fablar de la guarda que pertenece a sus cuerpos en otras 
maneras , asi como de las non desonrar , nin las ferir , nin las matar. E 
todo esto por onra de la reyna e de su corte. E por ende mandamos 
que qualquier que fuese tan atrevido e de tan mala parte , que des- 
onrase alguna dellas, o sacase arma contra ella, o la feries de qual 
manera quier, o la matas, o a otro orne qualquier ante la reyna, o en 
la villa o en el lugar o ella sovier , non seyendo y el rey , que aya 
tal pena como si lo fezies antel rey o en casa del rey o en la villa o 
en el logar 6 el rey fuese. E esta emienda e esta onra mandamos, 
que ayan las mugieres que andudieren en casa de la reyna, demás de 
la que deven aver segunt mandan las leyes, o por su linaje, o por 
privillegio que les oviese dado el rey, o por razón de sus maridos. 
E r aya la pena de las caloñas destas emiendas tan grant parte como 
a el rey de las que son fechas antel, o en estos logares sobre dichos, 
c lo al ayalo la que recebiere la desonra o el daño, o sus herederos 
si ella fuere muerta. Otrosí mandamos que todos aquellos varones o 
mugieres a qui llamare la reyna que vengan a su corte, o los que ve- 
nieren a ella por recabdar sus faziendas , que ayan tal seguranza en 
yendo e en veniendo como an los que llama el rey , e vienen a su 
corte siendo cosa sabida que vienen a ella. E qualquier que alguno 
dellos o dellas desoñrase o feríese o matase, aya tal pena como si lo 
feziese 3 a alguno de los que llama el rey. 

LEY XI. 

Como deven onrar e guardar el chanceller, e los capellanes, e los escri- 
banos de la reyna y e que pena deve aver qui los matase o los desoñrase. 

Dixiemos fasta aquí de la guarda de las mugieres de casa de lá 
reyna, pues derecho es otrosí que digamos de sus ornes, como deven 
seer guardados e onrados. E primeramiente dezimos del chanceller 

1 f. aya en. 2 Eita partícula falta en el original. 



TIT. XV. COMO DEVE SEER GUARDADA LA REYNA &C. 6j 

que quien lo desonrare ol ferier ol matar, que aya tal pena como si 
lo feziese al l notario del rey. Otrosí dezimos 2 que sus capellanes, 
que quien desonrase alguno dellos ol feriese de qual manera quier 
ol matase , que aya tal pena como si lo fezies al capellán del rey, non 
de los mayores mas de los otros que dizen cutianamiente las oras. De 
los escrivanos de casa de la reyna dezimos otrosí, que deven aver tal 
onra e tal emienda de qui les feziese alguna destas cosas sobre dichas, 
como los escrivanos del rey, que son recebidos por mano de los 
chaneelleres o de los notarios. 



LEY XII. 



Como deven guardar el mayordomo, e los oficiales, e los de criazón de 
la reyna , e que pena deve aver qui los matase o los desonrase. 

El mas onrado orne de casa de la reyna es por derecho el ma- 
yordomo, que como quier que non aya tanto de veer como el mayor- 
domo del rey, pero ese mismo logar tiene en casa de la reyna. Por 
ende mandamos, que si el mayordomo fuer rico orne, que aya tal pena 
quil desonrare ol feriere de qual manera quier ol matare * como si lo 
feziese al mayordomo del rey. E si fuer otro cavallero , aya tal pena 
el que lo feziere como por el merino mayor. De los otros que tie- 
nen oficios sinalados en casa de la reyna dezimos, que si fueren cava- 
lleros que ayan tal onra como los de criazón del rey que tienen 
otrosí oficios en su casa. Los otros menores de criazón de la reyna 
mandamos, que ayan tal onra e tal emienda como los menores de 
criazón del rey; 

LEY XIII. 

De la guarda e de la onra que deven fazer a la reyna en sus cosas, 
e que pena deven aver los que algún daño le Je zi eren en ellas. 

La reyna mandamos que sea guardada e onrada en todas las 
otras cosas como cilleros e heredades e ganados, e en todo lo al que 
a , quier mueble o rayz, asi como el rey en las suyas segunt sü ma- 
nera. E qui quier que y feziese algunt daño o desonra , o fuerza , o 
furtase o robase alguna de las cosas muebles o rayzes/aya tal pena 
como si lo feziese en las del rey. 

I El original dide , notorio. 2 f . de 
TOMO I. 12 



¿g LIBRO II. 

TITULO XVI. 

' DE LA ONRA E DE LA GUARDA, QUE DEVEN FAZER A LOS FIJOS 

DEL REY EN SUS COSAS. 

Asaz avernos mostrado en las leyes de suso como deven seer orna- 
dos e guardados el rey e la reyna en sus cosas. Agora queremos fa- 
blar en la guarda e en la onra de sus fijos del rey otrosí en las su^ 
yas , e mayormiente del fijo mayor que es heredero por derecho. 

ley i. 

Que deven facer al Jijo mayor del rey , que es heredero del regno 

en sus cosas. 

En esta ley de suso dixiemos que el fijo mayor del rey es here- 
dero por derecho. Agora queremos mostrar como lo es por estas 
tres maneras , por razón natural e por ley e por costumbre. Por ra- 
zón se proeva , ca pues el padre e la madre naturalmiente codician 
aver linage que herede lo suyo , e por eso se casan * , el fijo primero 
los faze ciertos ende , natural razón es que asi como ellos se gozaron 
con el para conprir su deseo en lo que dixiemos desuso , que el se 
goze de los bienes de ellos, e los herede pues que el señorío de aque- 
llos bienes departir non se puede. E demás natural cosa es que el 
que nace primero llega mas ayna z e govierna el pueblo e tener lo- 
gar de su padre. E por ley se proeva, ca los padres santos a los pri- 
meros fijos davan la bendición, porque eran señores de sus hermanos. 
E por ende heredavan sus bienes. Por costumbre , ca todos los reyes 
del mundo asi lo usaron 6 el señorío derecho e entero fue, e lo usan 
oy en dia, e aun otros altos ornes señores de grandes tierras, o de 
villas , o de castiellos , o de otros logares ó el señorío quisieron que 
fuese uno. E eso mismo dezimos de la fija mayor si fijo y non ovie- 
re. Pero maguer la fija nasca primero que el fijo , e oviere después 
varón aquel lo deve heredar. Esto queremos otrosi provar por ley e 
por razón de derecho. Por ley, ca en el viejo testamento el fijo he- 
redava e non la fija , maguer fues menor quanto mas el fijo primero 
que según esa misma ley era llamado santo de Dios. 3 Por razón de 
derecho , ca el fijo mayor puede por si mantener el poderío , lo que 

1 y e e '- 3 En el original no se pone el punto has- 

2 f . a governar. ta la palabra ca; pero debe colocarse aquí. 



TIT. XVI. DE LA GUARDA DE LOS FIJOS DEL REY EN SUS COSAS. 69 

non puede fazer la fija. Onde por todas estas razones que dixiemos 
el fijo mayor del rey deve heredar el señorío de su padre , o la fija 
mayor otrosí si fijo non oviere. E qui quier que contra esto veniese 
o lo quisiese enbargar en dicho o en fecho j dezimos que es traydor 
e mandamos que muera por ello , e pierda lo que oviere e su linage 
nunca sea heredado eri lo suyo. 

LEY II. 

Que derecho deven fazer contra el rey muerto. 

Mostramos ya en la ley ante desta, que el fijo mayor del rey es 
heredero del regno e del señorío de su padre. Pues derecho es otrosí 
que digamos como deven venir a él a recebirle por rey, e tomarlo 
por señor después que el padre fuer muerto. Pero en ante conviene 
que digamos qual es aquel derecho que an de fazer los del regno 
contra el rey muerto* porque las razones de que fabla el libro venga 
cada una en su logar ó pertenece. Onde dezimos asi ¿ que todos los 
mas onrados ornes del regno, o los que mayor logar y tienen tan- 
bien de orden como seglares , e todos los que villas o castiellos o 
tierra tovieren del rey o sus vasallos , fueren por su aver o fueren de 
su mesnada o de su criazón , o otros sus ornes que an de veer algu- 
nas sus cosas _, e los otros del regno que lo fazer podieren sin grant 
daño de si e de la tierra , que estos todos deven venir luego que su- 
pieren muerte de su rey lo mas ayna que podieren a su enterramien- 
to , o a lo mas tarde fasta quarenta dias. E esto deven fazer por de- 
recho e por lealtad. Por derecho , ca pues que comunal derecho es 
entre los ornes de onrarse unos a otros a la muerte, mayormiente lo 
deven fazer a su rey e a su señor sus vasallos e sus naturales. Por 
lealtad lo deven fazer, lo uno por mostrar el amor quel avien do- 
liéndose porque perdiendol se parten del, lo al que es como despe- 
dimiento para sienpre. Otrosí dezimos, que deve seer guardado e on- 
rado en todas cosas, asi como si vivo fuese fasta que el heredero que 
finca en su logar sea apoderado del regno. E quí quier que contra 
esto veniese, aya tal pena como si en su vida de aquel rey lo fe- 
ziese. Otrosí dezimos quel lugar 6 rey fuere soterrado, que deve 
seer onrado e guardado en todas cosas , asi como las cosas del rey 
vivas que a por todo el regñó , e esto por onra del rey que y yaze. 
E qualquier que alguno dañó y fezies , o sacase ende por fuerza orne 
o otra cosa, mandamos que aya tal pena como dize en la ley que 
fabla de aquellas mismas cosas. E qui alguna cosa ende furtare aya 



^ LIBRO II. 





tal pena como si lo furtase del tesoro del rey. Esta pena mandamos 
que ayan los que tal cosa feziesen, demás de la pena que deven aver 
por razón de santa eglesia. 

LEY III. 

Que pena deven aver los que non quisieren venir al rey nuevo o darle 
los cas t kilos e las fortalezas del otro rey. 

En el comienzo de la ley ante desta dixiemos que mostraríamos 
como deven venir al fijo mayor del rey a tomarle por señor, e rece- 
birle por rey después de muerte de su padre *. E por ende dezimos 
en esta ley que todos aquellos que tovieren villas o castiellos o forta- 
lezas o tierra de rey, que deven yr al fijo mayor del rey, o a la fija., 
al que derechamiente hereda el regno a dargelos e recebirlos depues 
de su mano,, e por su portero aquellos a qui el * lo quisiere dar e fa- 
zerle omanage si non gelo 3 oviere fecho. E 4 este dezimos que s deVe 
fazer luego que sopieren que el rey es muerto, o a lo mas tarde fasta 
treynta dias. E qui esto non feziere nin quisiere venir a su rey non 
aviendo escusa derecha, asi como de enfermedat o de ferida o de 
prisión , o non fincare por guardar villas o castiellos o fortalezas que 
toviese del rey finado para dar al rey nuevo , o para apaziguar la 
tierra si la viese solevantada o en bollicio, en guisa que podiese seer 
a daño de aquel rey , o por defender o anparar tierra o regno da- 
quel rey mismo que es señor , o por otra escusa derecha , qui alguna 
destas escusas non oviere, e fincar que non quisier venir a conprir to- 
das estas cosas , asi como sobre dicho es , es tal traydor como aquel 
que rebiella con castiello a su rey, e a su señor natural, e aya tal pena. 
Pero si fijo o fija o nieto o nieta o heredero non oviere y que des- 
cenda de la liña derecha que herede el regno , tomen por señor al 
hermano mayor del rey. Esi hermano mayor y non oviere, tornen 
al mas propinco pariente que oviere. E todos los del regno sean 
tenudos de fazerle aquella onra, e aquel derecho que farien al fijo 
mayor del rey segunt que dixiemos desuso. E quien asi non lo fe- 
zier, aya tal pena como dize en esta ley. 

LEY IV. 

Que pena deven aver ios que non quisieren venir al rey nuevo a conos- 
cerle por rey e por señor por razón de las villas e de las fortalezas. 

Nos mandamos en esta ley sobre dicha; que todos aquellos que 

1 N. Quien deve heredar el regno e en que manera. 2 f. los. 3 ovleren. 4 esto. 5 deven. 



TIT. XVI. DE LA ONRA E DE LA GUARDA DE LOS FIJOS DEL REY. 7 1 

villas o castiellos o tierras tovieren del rey, que vengan a fazer oma- 
nage al rey nuevo , e entregarle de todo asi como dicho avernos , e 
non se tengan por eso por escusados de non venir a el los que an 
villas e castiellos e fortalezas e tierras por heredamiento, o por dona- 
dio del rey, o por conpra, o por camio en su señorio de quel aya 
de fazer algún derecho , asi como de guerra o de paz o de hueste o 
de moneda, o asi como de apoderar los castiellos al rey o de rece- 
bir las fortalezas , o asi como de non fazer labores nuevas nin acre- 
centar en las fechas , o de averie a servir con cavalleros por aquel 
heredamiento, o otras cosas señaladas quel ayan a fazer por pleito. 
Todos estos sobre dichos deven venir al rey nuevo, luego que lo su- 
pieren que es rey, a conprir todo aquel derecho quel deven fazer, 
non aviendo alguna escusa de las que dixiemos en la ley de suso. 
E qui de otra guisa dexare de venir por non querer o por encobrir 
al rey sus derechos , dando pasada porque el rey lo perdiese por tien- 
po , * e este atal puede gelo el rey tomar e desheredar dello. Mas 
sil negase el señorio que avie en estos logares sobre dichos, quier por 
alguna destas razones que dixiemos, o por naturaleza oí rebellase 
con ello nol queriendo fazer ende aquel derecho que devie, o lo 
vendiese o lo enagenase por quel rey perdiese y su derecho , estos 
tales ayan tal pena como quien deshereda su señor. Pero si alguno 
de los sobre dichos en esta ley, e en la de suso non podiese venir 
por alguna escusa derecha de las que dize en la ley de suso, e non 
por otro despreciamiento nin por otro engaño, develo enbiar dezir 
al rey nuevo asi como a señor por qual razón finca, e non aya la pena. 

LEY v. 

Como eleve seer guardado el rey e el regno. 

Podrie acaescer, que quando rey moriese e dexasé fijo niño que 
serien en desacuerdo los ricos ornes , e todos los otros del regno de 
qui lo ternie o qui lo criarie, e por este logar podrie venir algún 
desacuerdo o levantamiento que serie a daño del rey, e a menosca- 
bamiento del regno. Onde nos por guardar los males e los daños 
que podrien acaescer por esta razón , mandamos que quando rey mo- 
riere, e dexare fijo pequeño, que vayan todos los mayores ornes del 
regno ó el rey fuere , asi como desuso es dicho en la ley que fabla 
de como deven venir al rey nuevo. E esto dezimos por los arzobis- 
pos e obispos , e los ricos ornes , e otrosí por los otros cavalleros íí- 



LIBRO II. 



iosdaleo de la tierra, € otrosí por los ornes buenos de las villas \ E 
por eso mandamos que vayan y todos, porque a todos tañe el fecho 
del rey, e todos y an parte. E si fallaren que el rey su padre lo a 
dexado en tales ornes que sean a pro del e del regno , e que sean 
para ello, aun con todo esto tenemos por bien, que tal recabdo to- 
men dellos e tal firmedumbre, de manera que non venga dende daño 
al rey e a su tierra. E si fallaren que el rey su padre non lo dexó en 
mano de ninguno, juren todos sobre santos evangelios, e fagan pleito 
e omanage sopeña de traycion, que caten los mas derechos ornes que 
fallaren , e los meiores a quien lo den , e después que esto ovieren 
jurado escojan cinco , e aquellos cinco escoian uno , en cuya mano 
lo metan que lo crien e lo guarden. E este uno si fuere de aquellos 
cinco, faga con conseio de los quatro todo lo que feziere en fecho 
del rey e del regno. E si non fuere dellos, aquel que escogieren 
faga lo que feziere con conseio de los cinco. E estos que dixiemos 
quier sean cinco o quatro fagan todo lo que fezieren con conseio de 
la corte quanto en las cosas granadas. Pero lo que fezieren en tal 
manera lo deven fazer, que sea a pro del rey e del regno. E pues 
que ellos sus vasallos son , e para esto son escogidos si al feziesen 
farien trayzion conoscida al rey e al reyno , e deven aver pena de 
traydores. E este uno en cuya mano lo dexaren , mandamos que non 
sea orne atal, que aya codicia de su muerte por razón de heredar el 
regno o parte del, mas dezimos que sea orne que codicie su bien e su 
onra , e que quiera pro del rey e de los pueblos , e que aya razón 
de lo fazer por naturaleza e por vasallaje. E si el niño non fuere 
de edat este reciba los omanajes por él, e recabde todas las cosas que 
para el fueren, e guarde todos los derechos del rey e del regno , con 
conseio de aquellos quatro o de los cinco. E 2 estos con ayuda de 
los otros del regno defienda el regno e enparelo e téngalo en paz e 
en justicia e en derecho fasta que el rey sea de edat que lo pueda 
fazer. E ninguno que contra esto feziese o robase sus bodegas o sus 
cileros o sus rentas o sus judíos o sus moros , o tomase otra cosa de 
lo que del rey fuese por fuerza , si fuese alto orne mandamos que sea 
echado del regno e que sea desheredado. E si fuere otro orne reciba 
muerte por ello, e pierda lo que oviere. E esto dezimos por que fa- 
zen dos aleves conoscidos al muerto e al vivo , e por eso 3 le man- 
damos dar esta pena. 

1 La ni, íit. xfr, li partida. 2 f. este. 3 f. le*. 



TIT. XVI. DE LA ONRA E DE LA GUARDA DE LOS FIJOS DEL REY. 73 

LEY VI. 

Que derecho deve fazer el rey nuevo contra el muerto. 

Por guisado tenemos que pues que el rey nuevo es heredero de 
los bienes que el rey finado avie, que sea tenudo de guardar fazienda 
de su alma \ Ca derecho es que asi como toma la onra del otro, 
otrosí tome la carga para conprir lo que era tenudo de fazer, asi 
como en pagar sus debdas las que bien e derechamiente fueron fe- 
chas, e otrosi sus mandas non siendo fechas a mengua del señorío, 
o en departimiento de las leyes , o dotra manera que fuesen a grant 
daño de la tierra o del rey nuevo. E otrosi deve emendar las otras 
cosas , que el otro rey oviese fecho sin derecho e sin razón. E deve 
guardar sus donaciones e sus privillegios , todo esto siendo fecho de- 
rechamiente segund mandan las leys. E otrosi deve fazer por su 
alma muchos bienes, asi como en misas cantar, e como en oracio- 
nes e en otras alimosnas , lo meior e lo mas conplidamiente que po- 
diere. E otrosi deve guardar e onrar los ornes que del otro rey fue- 
ron, e fazerles bien e merced a aquellos que bien e lealmiente le 
servieron. Otrosi dezimos que es tenudo de fazer guardar su fama 
del rey muerto , e dar pena a los que lo enfamaren. Ca pues que el 
2 rey non puede tomar venganza por si , derecho es que el rey vivo 
que finca en su logar lo vengue desta guisa , que si aquel que dixíer 
mal fuere de los mas onrados ornes , que se desmienta por corte de 
aquel mal que dixo , e si non quisiere sea echado del regno , e non 
sea y cabido fasta que desta manera se desdiga. E si fuere cavallero 
o otro orne onrado, que non sea de los mayores, desdígase otrosi 
por corte e sea echado del regno fasta algunt tienpo , que toviere el 
rey por guisado. E si desdezir non se quisiere, sea echado del regno 
como dixiemos , e pierda el quinto de lo que oviere. E si por aven- 
tura acaesciere, que otro orne vil proeve de fazer tal cosa, mandamos 
que por tal atrevemiento pierda la lengua. E si orne de orden esto 
feziere , mandamos que su perlado e la orden donde él fuere lo 3 es- 
carmientasen de guisa , que otro de aquella orden non se atreva de 
dezir tal cosa. 

LEY VII. 

Que guarda deven fazer a los fijos del rey de hendeclon en sus cosas. 
Por que en el comienzo deste titulo dixiemos que quedemos fa- 

1 La iv, tit. xv, n partida fabla desto. 2 f. rey muerto. 3. f. escarmienten. 
TOMO I. K 



-4 LIBRO II. 

blar de la guarda e de la onra de los fijos del rey en sus cosas , e pri- 
meramiente del fijo mayor por que es heredero , pero porque las ra- 
zones que después mostramos desta guarda e desta onra sobre dicha 
fueron siendo el padre finado , agora queremos mostrar como deve 
seer onrado e guardado en estas cosas mismas seyendo el padre vivo. 
Onde mandamos que sea guardado e onrado en sus ornes e en todas 
cosas , e aya aquella emienda de quien daño le feziese en ellas como 
la reyna su madre en las suyas. E esto mismo dezimos de la fija 
mayor si fijo y non oviere. De los otros fijos del rey e de la reyna, 
dezimos que qui los desonrase o feriese o matase sus ornes , quier 
cavalleros , quier de criazón o de otra manera qualquier que fuesen, 
que aya doble pena que si lo x feziesen al mayor rico orne de la 
tierra. E esto mismo dezimos de quien le feziese daño en las otras 
sus cosas, tan bien muebles como rayzes. 

LEY VIII. 

Que guarda deven fazer a los fijos del rey de ganancia en sus cosas. 

De los otros fijos del rey que son de ganancia dezimos que de- 
ven seer guardados e onrados en sus ornes e en sus cosas, asi como 
los otros ricos ornes del regno. E quien en elas mal o desonra les fe- 
ziese y aya esa misma pena. Pero que si el rey quisiere meiorar a al- 
guno dellos - por su bondat o por su merecimiento , o por onra de 
su linage de parte de su madre } si ella fuese de grant guisa , puede 
lo fazer. . 

AQUÍ se acaba el libro segundo 

E COMIENZA EL TERCERO. 



TITULO I. 

DE LOS QUE LLAMA EL REY. 

VJomo quier que en el segundo libro fablamos de la guarda e de la 
onra del rey , e de su mugier , e de sus fijos en sí mismos e en sus 
cosas , enpero dezimos en este tercero libro , que la guarda e la onra 
non se puede fazer en todo conplidamiente , si los del regno estas 

1 f. feziese. 



TIT. I. DE LOS QUE LLAMA EL REY. 75 

quatro cosas non fezieren. La primera que vengan quando los el 
rey llamare. La segunda que vayan ó los enbiase. La tercera que 
estén ó los el posiere. La quarta que acorran ó mester fuere maguer 
que los non llamen. E de cada una dellas diremos como deven seer. 
Mas primero queremos fablar de como deven de venir los que lla- 
mare. E los llamados dezimos que son en muchas maneras. Ca o son 
para corte , o para conceio , o para enbiarlos do mester fuere , o para 
responder a los que se querella dellos, o para tomar cuenta dellos, 
o para saber fecho de su tierra , o para en hueste. E de cada uno 
destos diremos como an de uenir, e si non uenieren qual pena de- 
ven aver. 

LEY I. 

Que pena deve aver el qiie llamare el rey para corte e para conceio si 

non quisiere venir. 

De los que son llamados para corte dezimos, que qualquier que 
el rey llamare para su corte , el pusiere dia señalado a que venga , e 
non quisiere venir, despreciando su mandamiento, non mostrando 
escusa derecha de las que mandan las leyes, maguer venga después 
del dia señalado , si fuere rico orne que tenga tierra o mrs. del rey, 
pierda aquello que del toviere. E si fuere otro que non sea rico 
orne, pierda otrosí lo que del rey tiene, e non sea cabido en aque- 
lla corte. E si esto feziere otro qualquier que non tenga algo del 
rey , peche por la osadía quinientos mrs. E si el rey enbiare a algún 
conceio por ornes señalados quel enbien, deven gelos enbiar al plazo 
de la corte , que el rey les posiere. Pero si acaesciere desavenencia 
entrellos , fáganlo saber al rey ante del plazo, porque el rey les pue- 
da mandar quales vengan * a aquel plazo señalado. E esto dezimos 
non siendo el mandamiento tan apresurado por que non podiesen 
al rey fazer gelo saber ante del plazo. E si asi non lo feziere , como 
dicho avernos , si por todo el conceio fincare , peche mili mrs. al rey. 
E con todo aquesto non dexe de enbiar los ornes, que el rey mando 
quanto mas ayna podieren. E si el desacuerdo fuere en los mayo- 
res, pechen ellos los mili mrs. E esto dezimos de los conceios ma- 
yores , mas si fueren de los menores sean a bien vista del rey para 
dar la pena segunt qual fuere el conceio. Otrosí, si el rey enbiare 
por algún orne para aver su conseio apartadamiente con el, e non 
quisiere venir despreciando su mandamiento, si non oviere escusa de- 

1 El original dice , aquel. 
TOMO I. K 2 



7 6 



LIBRO III. 



7" ~ "y 

recha , segunt que desuso dixiemos , si fuer rico orne , pierda lo que 
del rey tiene en bien fecho e en onra. E si fuer otro orne onrado, 
que non tenga nada del rey , peche por la osadía mili mrs. E si fuere 
otro cavallero o orne bueno de villa , sea echado del regno. 



LEY II. 



Que pena deve aver el que llamare el rey para enbiarle a algunt logar 
para responder a los que se querellaren del si non quisiere venir. 

Si llamare el rey algunos para enbiarlos a algún logar deven yr 
al plazo que les el posiere , de la manera que les el rey enbiare de- 
zir. E si asi non lo fezieren, ayan tal pena cada uno dellos segunt 
qual orne fuere, como dixiemos en la ley ante desta de los que son 
llamados a corte e non vienen. Otrosí, los que fueren llamados del 
rey, que vengan a responder a los que se querellan l , deven venir 
como el rey mandare e a los plazos que les posiere. E si asi non 
venieren , ayan tal pena como mandan las leys , que fablan de los 
plazos, e senaladamiente daquellos que el rey llama o enplaza, e 
todo esto 2 non aviendo escusa derecha. 



LEY III. 



Que pena deven aver los que el rey llamare para tomar cuenta dellos 
para saber fecho de su, tierra e para hueste , si non quisieren venir. 

Quando el rey llamare a algunos quel vengan a dar cuenta de 
los que tienen sus cilleros , o sus rendas , o sus bodegas , o sus here- 
damientos, o sus coiechas, o sus pechos, o sus ganados, o sus la- 
vores , dezimos que deven venir luego sin otro tardamiento , e apa- 
reiados en todas cosas para conprir aquello que an de fazer segunt 
que el rey les mandare. E el que asi non lo feziere deve perder lo 
que oviere, e su cuerpo sea a merced del rey. Otrosí dezimos que 
si el rey llamare a los merinos , o a otros qualesquier que vengan 
luego para el , para judgar o para fazer justicia , queriendo saber de- 
llos fecho de su tierra } o para alguna otra cosa que les aya mees- 
ter , deven venir luego sin otro tardamiento como les el rey manda- 
re. E el que asi non lo feziere, si fuere de los mayores, e de los 
mas onrados destos que dixiemos , sea echado del regno, e pierda lo 
que oviere. E si fuere de los menores, muera por ello e pierda 

1 se querellan dellos. 2.° cod. 2 Todo esto se entiende. 2.° cod. 



TIT. I. DE LOS QUE LLAMA EL REY. 77 

quanto mueble oviere. Otrosí dezimos de aquellos que el rey lla- 
mare que vengan para yr en hueste, que deven venir quando les el 
rey mandare , asi como dizen las leyes deste titulo que fablan de las 
huestes , e los que non quisieren venir deven aver tal pena, como en 
sus leyes dize. 

TITULO II. 

DE LOS QUE EL REY INBlA A ALGUNT LOGAR, QUE PENA DEVEN 
AVER LOS QUE NON QUISIEREN YR. 

Xues que fablado avernos de como deven venir los que el rey 
llamare , agora devemos dezir como deven yr los que el rey enbiare. 
E este yr dezimos que es en dos maneras, ca o es en paz, o es en 
guerra. E si es en 1 paz , o es para yr en mensaieria para recabdar 
alguna cosa , o es para algún fecho señalado que les mande el rey 
fazer. E si es en guerra , o es para yr en hueste , o en otra guerra de 
qual manera quier que sea. Pero de la mensaieria dezimos que orne 
ninguno non deve dexar de yr en ella mandañdogelo el rey , e re- 
cabdar aquello quel mandare lealmiente e conplidamiente, non men- 
guando nin creciendo ninguna cosa de lo quel fuere mandado que 
a daño fuese del rey. E esto deve fazer de manera que el sea temi- 
do por bueno e por leal , e el señor quel enbió sea del onrado e 
guardado. E si el rey lo enbiare para fazer otro fecho señalado de- 
zimos que lo deve fazer acuciosamiente e conplidamiente, de guisa 
que non se enbargue nin se destorve por él el fecho de su señor. 
E non se deve mostrar por codicioso de tomar cosa ninguna por que 
el fecho de su señor menguase , e non veniese a acabamiento , nin 
deve posponer la de su señor por pro de si nin de otre. E qualquier 
de los sobre dichos que non quisiere yr mandando gelo el rey, como 
dize en esta ley, si es orne que tenga algo del rey, develo perder. 
E si fuer orne que non tenga algo del rey , si por aventura el pleito 
non fuere comenzado por el , peche mili mrs. al rey , e si el pleito 
fuere comenzado por él, peche los mili mrs. e pierda su amor. E 
esta pena ponemos si tal fuere el pleito que él oviese comenzado, 
que tornase a daño de su señor si él y non fuese. E si fuer orne de 
menor guisa, que non tenga nada del rey, sea echado del regno, E si 
errare en alguna de las otras cosas que son sobredichas en esta ley, 
si fuere por su culpa , aya tal pena segunt qual fuere la erranza. 

1 El original tiene aqui añadidas por equivocación las palabras , o es en guerra. 



7 8 



LIBRO III. 



LEY I. 

Que pena deven aver los que el rey enviare en hueste. 

De las otras dos maneras que dixiemos a que deven yr por 
mandado del rey, que son guerra, asi como en hueste o en guerra, 
o en qual manera quier que sea , dezimos que qui non fuere que aya 
tal pena como dizen las leys en el titulo que fabla de las huestes. 
E todo esto que dixiemos en esta ley, e en la otra que es ante desta, 
se deve asi entender, non aviendo escusa derecha de las que man- 
dan las leyes. 

TITULO III. 

QUE LOS VASALLOS DEVEN ESTAR Ó LES EL REY MANDARE. 

IVlostrado avernos ya en estas leyes de suso como deven venir los 
vasallos quando los el rey llamare , e como deven yr ó los enbiare. 
Agora queremos aqui dezir como deven estar 6 los él pusiere. E 
esto puede seer en muchas maneras , asi como en frontera , oen 
hueste, o en batalla, o en otro logar ó menester fuere. E de cada 
una destas cosas diremos en su logar , mas queremos primero dezir 
de los que manda estar en frontera. 

ley i. 

Que los que el rey pusiere para tener frontera en algunt logar , non se 
deven toller dende sin su mandado. 

Si manda el rey a ricos ornes , o a ordenes , o a otros cavalleros, 
o a conceios que estén en frontera en alguna parte de su regno, de- 
zimos que lo deven fazer e non se partir ende sin su mandado, ca 
si dotra guisa lo feziesen podrie por ende acaescer muy grandes da- 
ños, ca si ellos dexasen aquel logar o estudiesen, podrie seer quel 
tomarien los enemigos , e bastecer lo yen de guisa que podrie venir 
al rey por ende como deseredamiento o otro grant daño. E aun- 
quel non tomasen, podrien por y entrar a fazer daño en la tierra, 
pues que non fallasen quien gelo enparase, o podrien otrosí aque- 
llos lugares contra quien ellos fuesen puestos en frontera perderse, si 
fuesen en tienpo de se dar, o bastecerse de guisa que ' serien des- 

1 El original dice , serie. 



TIT. III. QUE LOS VASALLOS DEVEN ESTAR Ó EL REY &C. 79 

pues malos de ganar. E pues que l todos males podrien ende nascer, 
qui de tal lugar se veniese sin mandamiento del rey, merece tal pena 
como aquel que 2 viene de cerca de castiello, o de villa ante de 
tiempo, quier sea seglar quier de orden. E demás si el rey fuese 
deseredado de tal villa o de tal castiello donde podiese venir a ma- 
yor deseredamiento , aya tal pena el que se fuere ante que el rey 
gelo mande como quien desereda su señor. E si fuere otro desere- 
damiento mayor como en tierra llana , sea deseredado de lo suyo 
el que se dende fuere. 

LEY 11. 

Que ¡os que el rey mandare estar en hueste non se deven yr ende sin 

su mandado. 

Ya dixiemos de los que manda el rey estar en frontera, agora 
queremos fablar de los que manda seer en hueste, de que dezimos 
otrosi que non deve ninguno venir fasta que aya su tienpo conpli- 
do, asi como mandan las leys o fabla de como se deven fazer las 
huestes. Enpero de los mayores ornes dezimos que non an tienpo 
señalado quanto en si para venirse de la hueste fasta que venga el 
rey o aquel que está y en su logar , o los mande venir sinon por 
enfermedat o otra cosa quel acaesciere 3 a alguno dellos porque con 
razón gelo oviese a mandar. E qualquier dellos que de otra guisa 
se veniese , deve aver tal pena como quien se veniese de hueste que 
toviese cercada villa o castiello. Otrosi de los vasallos e de los ricos 
ornes dezimos que non se deven venir de la hueste ante del plazo, 
e si lo feziere aya tal pena segunt qual fuere en la hueste, como dize 
en las leyes del titulo de las huestes. Pero si al plazo conplido se 
quisieren yr, deven lo dezir a sus señores que lo digan al rey. E si 
sus señores non lo quisieren fazer y deven gelo ellos mostrar. E si 
asi non lo fiziesen e se fuesen , ayan la pena sobredicha. E si fue- 
ren conceios los que se quisieren yr , deven venir otrosi al rey, p 
4 aquel que en su lugar y fuere, doze de los meiores ornes de aquel 
conceio a dezirle como an conplido su tienpo , e desta guisa se de- 
ven yr e non de otra guisa. E si de otra guisa se fueren a furto, 
non lo diziendo al rey , o s aquel que en su logar y fuese, aya tal 
pena como dize en esa misma ley. 

1 f. todos estos. 4 f- a a q ue l« 

2 f. se viene. 5 f . a aquel. 

3 En el original falta esta partícula. 



8 LIBRO III. 

LEY III. 



Que ¡os que el rey mandare estar en batalla o en otro lugar non se 
deven ende toller sin su mandado. 

De los que en batalla ponen dezimos que deven y estar asi como 
les el cabdiello mandare. Pero el cabdiello deve esto fazer con con- 
seio de los mas sabidores de armas x que fueren en el logar. E esto 
mismo dezimos en fazienda, o en lid, o en conbatir villa, o castie- 
11o , o otro logar , oen robar el lugar que fuere cercado ,oen tener 
carreras de noche , o en guardar cavas , o engeños , o otra cosa qual- 
quier que desta guisa sea. Onde dezimos que qualquier que non es- 
tudíese en estos logares sobre dichos ól mandase seer el rey o aquel 
que fuese y en su lugar , aya tal pena como si derraiase. 

TITULO IV. 

DE COMO DEVEN ACORRER LOS VASALLOS 6 FUERE MESTER. 

J_jas tres maneras avernos dichas de como deven fazer los vasa- 
llos lo que el rey les mandare, asi como venir quando los él lla- 
mare, o de yr 6 los enbiare, o de estar ó los posiere. Agora que- 
remos fablar de la quarta que es de como deven acorrer ó fuer mes- 
ter, maguer el rey non los llamare. E esto dezimos que deven fazer 
por dos cosas. La una por naturaleza e por el señorío que a el rey 
sobrellos 2 . E la otra por la naturaleza que ellos an en el regno. E 
esta naturaleza puede seer en muchas maneras, asi como por seer y 
nascido 3 , asi como por heredamiento quel venga de padre , o de 
su linage, o de parte de su mugier, o si porfijó algún natural de la 
tierra, o a otro estrano, o por <:onpra, o por donadío, o por mo- 
ranza que faga y de dos años conplidos, o dende arriba, o si es 
siervo el aforran en aquella tierra. Onde por todas estas razones son 
tenudos de acorrer o meester fuere. E este acorrer dezimos que es 
primeramiente a su cuerpo del rey, asi como si los enemigos ve- 
niesen a darle batalla, e 4 dentro en la batalla sil derribasen ol ferie- 
sen, ol prisiesen, ol viesen entre sus enemigos, o sil matasen el ca- 
vallo. E esto mismo dezimos que deven á fazer en otro logar qual- 

1 e de guerra, 2.° cod. 3 e como por heredamiento , 2.° cod. 

2 Desta naturaleza fabla la ir, tit. xxiv, 4 e andando en la batalla, 2.° cod. 
iv part. 



TIT. IV. COMO LOS VASALLOS DEVEN ACORRER &C. 81 

quier 6 viesen que fuese meester. E otrosí deven acorrer a su seña, 
e a su pendón. Ca todo esto atañe al rey mismo e al regno. Otrosí 
deven acorrer si algunos quisiesen y fazer mal , o cercasen villa , o 
castiello,, o se alzasen en el regno, o feziesen y otro daño. E estos 
acorros deven a fazer asi , como diremos de cada uno dellos e alli 
do conviene. 

TITULO V. 
. ■> ■ '■>■ i ~ ' ■ * ' - 

1 DE LAS HUESTES. 

JLJe las quatro cosas que dudemos en las leyes ante desta , avernos 
ya fabladoj sin que non pueden seer guardados e onrados conplida- 
miente el rey, nin su regno. Agora queremos dezir de las huestes e 
de las guerras porque razón se deven a fazer > e mostrar en quantas 
maneras son , e el bien que nasce dellas. E dezimos que se fazen 
por estas dos razones , o por tomar venganza del mal ya fecho , o 
por destorvar el mal que se podrie fazer. E cada una destas se de- 
parte en otras dos maneras : ca el mal que es ya pasado , o el que 
podrie seer , oes contra Dios o es contra los ornes , asi como en sus 
personas o en sus cosas. Onde por tomar venganza del mal que es 
ya fecho contra Dios e la fe , e por destorvar lo que se podrie fazer, 
devemos todos guerrear contra herejes , e con moros , e con todos 
los otros que son enemigos de santa eglesia , o que non son de nues- 
tra fe. Otrosi para vengar e destorvar el mal que es ya fecho, o que 
se podrie fazer contra los ornes e sus cosas, devemos guerrear con 
los soberviosos que nos fezieren mal , o que nos lo quieren fazer , o 
que nos tomaron lo nuestro , o nos lo quieren tomar o enbargar nues- 
tro derecho. E porque guerreando ganamos paz, porque semeja grant 
maravilla % paz nos mueve para todas estas maneras de guerra, e 
de hueste, maguer que semeja estraña cosa de ganarse paz por guer- 
ra, pero non podemos estar que non tangamos destas quatro cosas 
que dixiemos , ya porque todo el fecho de las huestes salle dellas. 
Ca los que las huestes e las guerras fazen, o vienen a ellas llaman- 
dolos y o van a ellas enbiandolos , o están en ellas mandando gelo, 
o acorren por si ó menester es. Mas agora queremos dezir en quan- 
tas maneras se deven fazer las huestes. 

1 Que fabla de las huestes, 2.° cod. 2 la paz, 2.° cod. 



TOMO I. 



32 LIBRO III. 



LEY I. 



Que las huestes e las guerras que se fazén las unas para conquerir, 

e las otras para defender. 

Las huestes e las guerras se fazen por estas dos cosas, o para de- 
fender l lo suyo de los enemigos , o para conquerir lo que ellos tie- 
nen. E cada una destas dos puede seer en tres guisas. Ca si es para 
defender lo suyo, o es quando entran los enemigos para correr la 
tierra e fazer y otro mal e sallirse , o es para cercar villa o castiello, 
o es quando entran a dar batalla conoscida al rey e a los de aque- 
lla tierra. E si es para ganar e a conquerir de los enemigos , es otrosi 
en estas tres maneras. Pero mucho tenemos que es mayor la pena de 
aquellos que non quieren yr a defender la tierra de su señor ó ellos 
son , que non es de los que non van a conquerirlo de los enemigos, 
asi como diremos adelante. 

LEY II. 

Como deven venir a hueste quando los enemigos entran a correr 

la tierra* 

Primeramiente dezimos que los que el rey llamare para hueste 
quando los enemigos entraren en la tierra para robarla, o para que- 
marla, o para correrla, o para fazer y otro mal, asi como para des- 
troyr los panes e las viñas, e los arboles, que deven venir luego to- 
dos aquellos a qui el llamare, o aquel que la tierra toviere por él ó 
los enemigos entraren, e viniendo asi fazen lo que deven, ca defien- 
den lo de su señor e lo suyo , e non dexan a los enemigos enrique- 
cer dello. Pero los que llamare aquel que toviere la tierra del rey, 
non se entiende sinon por aquellos de aquella tierra misma, o de 
otras tierras que comarcan con ella, que son mas acerca para acorrer. 
E estos deven venir luego quanto mas * podieren , como en apelli- 
do , qui de cavallo , qui de pie , cada uno lo meior que podiere, para 
echar los enemigos de la tierra e fazer mandado de su señor , ma- 
yormiente del rey e de su señor natural. E dezimos que tal hueste 
como esta non a tiempo señalado, por que el fecho es tan apresura- 
do que si tardanza y oviese, poder se ye tornar en grant daño. Onde 
quien non veniese seyendo llamado asi como dicho avernos, sin to- 

1 oxaft lo suyo , 2.° cod. 2 mas ayna , 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. 8| 

das otras malestancias que l farie , errarie estas dos maneras , la una 
que non guardarle su señor de desonra e de daño, e la otra que 
non querrie ayudar a anparar la tierra ó vive, 2 e adonde es natu- 
ral. E por ende dezimos que si el rey y fuese en tal hueste como 
dicho avernos , que merecen tal pena los que non veniesen como los 
que non fuesen a batalla aplazada , que su rey oviese aver fuera de 
su tierra. Pero si los llamare aquel que la tierra oviere, asi como de- 
suso dixiemos, los que y non quisieren venir pierdan lo que ovieren 
e sean echados del regno. E por eso mandamos que pierdan lo que 
ovieren , porque non quisieron venir a anparar lo del rey _, cuyos va- 
sallos son, e cuyos naturales e lo dexaron perder, e que sean echa- 
dos del regno , dezimos que es derecho por quel non quisieron de- 
fender. E como damos pena a los que non quisieren venir , asi da- 
mos por galardón a los que vienen por la lealtad e el derecho que 
fazen , que todo lo que ganaren cada uno que sea suyo , fueras ende 
villa, o castiello, o tal preso por que el rey pudiese acabar todo su 
fecho, o ganar tierra señalada de los enemigos, e por tal preso que 
dé el rey por el dos mili mrs. a aquel quel prisiere. 

LEY III. 

Como deven venir a hueste qiiando los enemigos cercasen villa o castie- 
llo de su rey. 

La otra manera de hueste que deven fazer llamándolos el rey 
para acorrer villa o castiello que los enemigos toviesen cercado , de- 
zimos otrosi que deven todos los del regno venir al plazo que les el 
rey posiere , quanto meior guisados pudieren para acorrer aquel lu- 
gar cercado e levantar los enemigos ende. E esto deven a fazer por 
lealtad , ca deven aguardar heredamiento de su señor , que non sean 
los enemigos herederos en ello. E otrosi fazen su pro, ca si aquel 
lugar se perdiese , podrien ellos por ally perder lo suyo. E maguer 
ellos sean tenudos de lo fazer, asi como en el libro segundo dize ally 
o fabla como deven venir a defender los castiellos , tenemos que son 
mas tenudos de lo fazer senaladamiente porque el rey los llama para 
ello. E de tal hueste como esta dezimos, que non an plazo de se tor- 
nar della, sínon segunt que el fecho se les parare , e el rey toviere que 
sera mas su pro. Onde qui a tal hueste non veniese al plazo que el 
rey les pusiere asi como sobre dicho es , farie los dos yerros que di- 

1 que farie , erraría en estas dos maneras, 2.° cod. 2 f . e dende. 
TOMO I. L 2 



g¿ LIBRO III. 

xiemos en la ley ante desta , e demás * quel semejaría que nol pesava 
de deseredamiento de su señor. E si la Villa o el castiello se perdiese, 
fincarie por traydor e merece tal pena como quien non quiere de- 
fender su rey de deseredamiento , o de muerte , ode presión , o de 
desonra. Ca todo esto podrie acaescer yendo el rey en aquel acorro. 
E si el castiello non se perdiese , nin el rey non recebiese y ningún 
daño de los sobre dichos , es alevoso, pues el rey le llamó para yr 
con su cuerpo, e para acorrer e defender su heredamiento, e non 
quiere venir. E por que podrie acaescer que el rey serie luene de 
aquel castiello o de aquel lugar cercado, e non lo podrie tan ayna 
saber , si aquel que el castiello o el lugar cercado toviese por el rey 
llamase aquellos que fuesen acerca de aquel castiello, a los que enten- 
diese que lo podrie mas ayna fazer quel veniesen acorrer , quier los 
llamase por si, quier por otri de qual manera quier que fuese, dezimos 
que deven otrosi 7 - venir. E si otro orne qualquier que fue a servir 
al rey , o por conprir su derecho los llamase para acorrer aquel cas- 
tiello, dezimos otrosi que deven venir. E qualquier que non quisiese 
venir acorrerle, seyendo llamado por qualquier destas dos maneras 
que dixiemos , si el castiello se perdiese , aya tal pena como quien 
consiente deseredamiento de su rey. E si se non perdiese el castie- 
llo, pierda el lugar que oviere, e sea echado del regno. E esa misma 
pena mandamos que ayan los que non venieren a tal hueste, seyen- 
do llamados , si alguno se alzare en la tierra o guerreare della. 



LEY IV. 



Como deven venir a hueste quando entra otro rey , o otras gientes en la 
tierra para dar batalla al rey. 

La tercera manera de hueste que deve seer fecha es quando en- 
tra rey o otras gientes en la tierra para dar batalla al rey, ca a tal 
hueste como esta deven todos sus vasallos e sus naturales venir ayu- 
dar a su rey e a su señor natural , llamándolos el , quanto mas ayna 
podieren, e meior guisados de armas de lo que les fuere mester. E 
los que asi vienen fazen su derecho en ayudar su señor , lo que son 
tenudos de fazer fasta a la muerte , e demás guardanse de caer en 
la pena de los que non vienen a tal hueste. E sin todo esto podrie 
seer, que por el mal que allí recebiese su señor de muerte , o de pri- 
sión , o de seer vencido, que perderien ellos lo que oviesen. E desta 

1 f. que. 2 venir luego , 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. 85 

hueste non se puede escusar por derecho , nin por ninguna razón, 
ningún su natural que pueda tomar armas, que non venga , asi como 
dixiemos, a seer con el en la batalla para ayudarle, sinon por enfer- 
medat o por tal enbargo quel acaesciese en la carrera , porque non 
podiese yr por ninguna manera, nin aun por seer vasallo de otro rey 
o de otro señor } nin por ser enemigo de aquel rey , cuyo natural es, 
nin por se desnaturar del. Ca maguer se puede desnaturar del por 
cosas señaladas , segunt dize en el libro 6 fabla de los vasallos , e de 
los señores , dezimos que este desnaturamiento non puede seer fecho 
para seer en batalla contra él, nin en otro lugar o el rey sea, para 
fazerle mal en su cuerpo, que non fuese traydor por ello. Onde qual- 
quier que non veniese a tal batalla a ayudar a su rey, seyendo su 
vasallo o su natural } es traydor si el rey fuese en aquella batalla 
preso , o muerto , o vencido _, e deve morir por ello, e perder lo que 
oviere. Otrosi si el rey non recebiere y ningún destos daños sobre 
dichos, porque non quiso venir deve perder lo que oviere, e seer 
echado del regno por alevoso. Pero que dixiemos que aquel que se 
desnaturar del rey con derecho, que non deve venir contra el, non 
tenemos que deve aver la pena, que los otros de que fablamos, por 
non venir en su ayuda. 

ley v. 

Como deven venir a hueste qiiando el rey quiere entrar en la tierra de 
los enemigos , e que pena deven aver los que non venieren o se tornaren. 

Tres maneras y a otras de hueste a que deven venir los que el 
rey llamare, que son para conquerir. E son asi como en aquella ma- 
nera que las tres que dixiemos que son para defender. Ca o son 
para entrar en la tierra de los enemigos para fazerles mal de pasa- 
da, o para fincarles y cerca de las villas o castiellos, o faziendoles 
y bastidas y o otras pueblas para conquerirlas , o para dar batalla al 
rey , e a las gientes de aquellas tierras. E destas huestes es la primera 
quando el rey quisiere entrar en la tierra de los enemigos, para cor- 
rerla o para fazerle y otro mal de pasada. E el bien e la pro que 
de tal hueste nace al rey e al regno , es esto que ganan lo que ante 
non avien, e enriquecen de lo de los enemigos, enpobreciendolos e 
enfraqueciendolos que es carrera para estroyrlos , e para conquerir 
dellos mas ayna las villas , e los castiellos , e lo que oviere , o para 
fazerles tornar a su señorío , que es grant onra del rey e de los de 
su tierra , o para vencerlos mas ayna después que fuesen enpobreci- 
dos, si les quisiesen dar batalla, ca por esto pueden seer peor guisa- 



o£ LIBRO III. 

dos de armas e de cavallos. E por ende dezimos, que los que el rey 
llamare para tal hueste como esta, que les deve dar plazo a que 
vengan , segunt que el fecho fuere porque se puedan meior guisar 
para venir con las cosas que ovieren meester. E esta hueste a tres 
meses de plazo para venir, e para estar en ella. E devense contar es- 
tos tres meses del dia que sallieren de sus casas , e de sus tierras , para 
yr al rey , o r aquel que feziere la hueste en su logar , o a los otros 
señores que ovieren, faziendo sus jornadas derechas e sin engaño % 
el rey los oviere meester, e gelo fezier saber. E después que ovieren 
acabados los tres meses en servicio del rey, segunt dicho es, pueden 
se venir mostrándolo a sus señores, segunt dize la ley de aquellos 
que el rey manda estar en hueste. Pero si después que el rey e el 
cabdiello de la hueste fuer entrado en la tierra de los enemigos, avi- 
niese alguna cosa porque non podiese tan ayna sallir, o que oviese 
de tardar mas de los tres meses, acaesciendol algunos fechos porque 
podiesen fazer mas de mal a los enemigos , que se tornase en pro e 
en onra del rey, lo que todos los del regno deven querer por de- 
recho , e viniendo a peligro de si e de su hueste , dezimos que deven 
fincar con el rey e con sus señores, por derecho e por naturaleza, 
por guardar los de peligro e de desonra. E qualquier que desta 
guisa non quisiese fincar , si el rey o su señor fuese muerto , o pre- 
so , o mal ferido , es traydor. E si fuese vencido e desonrado en otra 
manera, es alevoso, pues que por mengua del a recebido su señor 
aquel daño, e aquella desonra. E si ninguna destas cosas non acaes- 
ciese, deve aver tal pena como quien se torna de hueste sin manda- 
do de su señor. Mas quien a tal hueste como esta non veniese al 
plazo quel pusiese el rey , non aviendo escusa derecha asi como la 
ley manda , sin los tres yerros que farie , errarie senaladamiente en 
desmandarse a su señor. E porque podrie acaescer al rey los peligros 
que ya dixiemos si non veniesen , mandamos que si fuere rico orne, 
o otro qualquier que tenga del tierra o mrs. , por quel deva fazer 
hueste, que pierda su amor , e lo que del tiene , e lo que del rece-* 
biera por aquella hueste, o para aquel fecho , péchelo doblado. E 
esta pena misma ayan los otros cavalleros, que non tovieren con sus 
señores en la hueste del rey, quando ellos gelo mandaren. E esto 
mismo mandamos de los que llaman acostados, que tienen tierra o 
mrs. dalgunos, non siendo sus vasallos, non los aviendo mester el 



1 F. a aquel. facer saber, porque si los oviere menester, 

2- fasta llegar al rey, e llegados debengelo 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. 87 

rey, o los señores cuyos fueren. E si fuere orne de orden que tenga 
lugar onrado , si non veniere , tuelga gelo la orden. E si la orden 
non lo quisiere fazer, tuelgales el rey lo que del tovieren. E esto 
dezimos de las ordenes que son de cavalleros. Mas si fuere obispo* 
o abad, o prior que tenga alguna cosa del rey por quel aya de ser^ 
vir , e non veniere a esta hueste , tomel el rey aquello que del to- 
viere. E tan bien ~de la orden de los cavalleros como destos otros 
que dixiemos, lo que les el rey tomase, non tenemos por derecho 
que gelo torne fincando en el lugar que ante tenie aquel perlado, 
que non quiso venir a la hueste. E si fueren aquellos que non ve- 
nieren de cibdades o de villas , asi como ornes señalados, o todo el 
conceio, estos dezimos que deuen pechar al rey de lo suyo quanto 
él toviere por guisado. E si fueren cavalleros soldados de conceio, 
pechen quanto que ovieren recebido doblado. E si non ovieren re- 
cebido nada, pechen de lo suyo quanto les avia a dar el conceio, por- 
que otorgaron que yrien , e non fueron, e enbargaron al conceio 
que pudiera enbiar otros. Pero el conceio enbie tales: que fagan r aquel 
servicio al rey. E esta misma pena, que dixiemos que oviese cada uno 
destos segunt su manera , si non veniesen , mandamos que ayan otro- 
si los que se tornasen de tal hueste sin mandado del rey o de sus 
señores. 

ley vi. 

Como deven venir a hueste para cercar villa o castiello de los enemigos, 
e qiie pena deven aver los que non venieren o se tornaren de lia. 

Aquellos que fueren llamados para la segunda manera de hues- 
te , que es para cercar villas o castiellos de los enemigos , deven yr 
guisados para tres meses de las cosas que ovieren meester, e que per- 
tenecen a tal hueste como esta, segunt que el rey les mandare. E 
esto deven á fazer, porque es deseredamiento de los enemigos, e acre- 
centamiento del regno de que nacen todos estos bienes , asi como 
onra , e poder y e pro , e lealtad. Ca quanto su señor fuer mas on- 
rado, e mas poderoso , tanto mas onrados, e mas poderosos son ellos. 
Pro les viene otrosi ende , ca quando la villa o el castiello fuere ga- 
nado serán y muchos herederos , e avran de los otros bienes que y 
fueren. En su lealtad acrecen que es la meior cosa del mundo , ca 
non tan solamiente es lealtad en guardar orne a su señor , e a sus 

1 buen servicio, 2.° cod. 



38 LIBRO III. 

cosas mas aun en acrecentargelas, quanto podiese de fecho e de con- 
seio. Onde los tres meses que dixiemos desta hueste se deven cun- 
tar del día que llegaren a la cerca. E esto dezimos porque mayores 
proyes nacen desta hueste, que de las otras que dixiemos. E qui a tal 
hueste non veniese al plazo quel posiese el rey, nonaviendo escusa 
derecha, o si se tornase sin mandado, errarie en lo que dicho es de- 
suso en la ley ante desta. E demás mostrar se ye , que non avie sa- 
bor de ayudar acrecer señorío de su señor lo que es tenudo por de- 
recho de acrecer , e por ende merece tal pena como es dicho en esta 
ley misma. E demás porque non quiere crecer señorío de su señor, 
e enbarga su heredamiento nol ayudando , puédelo el rey con dere- 
cho echar de su tierra si quisiere. Enpero si conceio se viniese sin 
mandado , fágalos el rey tornar o aquel que fuere y en su logar , e 
estar y a su costa, e a su misión otros tres meses, e maguer que di- 
xiemos que tres meses deven estar en tal hueste como aquesta, man- 
damos que finquen, si el rey los oviere grant meester, de manera que 
por yda dellos pudiese caer en alguno de los peligros que dixie- 
mos en la ley de suso , o que se le enbargase de ganar aquel logar 
que toviese cercado, quier sean vasallos de ricos ornes, quier sean 
asoldados a mano de los concejos, dándoles el rey todas las cosas 
que ovieren meester, como gelas avien a dar sus señores , o los con- 
ceios si fuesen asoldados a tienpo señalado. Ca si fuesen asoldados 
fasta que el rey los mandase venir , non se pueden venir ende nin 
demandar al rey despensa. E estos átales que son asoldados a tien- 
po señalado, dezimos que si la hueste fuere tan cara que les non am- 
pian sus soldadas , que las faga el rey conprir a sus señores , o a sus 
conceios, segunt la carestía de la hueste. E si los conceios vinieren 
a su costa , e a su misión, deve dar el rey a cada uno dellos lo que 
oviere meester, segunt qual orne fuere, e quanta conpana troxiere 
después que su plazo fuere conplido. E lo que dize en esta ley e 
en la otra ante della del plazo de los tres meses , entiéndese de aque- 
llos que an a servir al rey e a sus señores, por soldada o por otra 
cosa señalada. Mas de los otros que an bienfecho del rey o de sus 
señores * sin medida f tenemos otrosí por derecho que los sirvan sin 
medida 2 , quanto los señores los ovieren meester, e non se vengan de 
la hueste sin mandado del rey o de sus señores. Ca qualquier que se 
tornase sin mandado, si el rey o sus señores fuesen y presos _, o muer- 
tos por mengua de su venida o de su tornada , son traydores. E si 

1 sin término limitado, 2.° cod. 2 de tiempo , 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. 89 

fueren desonrados son alevosos. E maguer que ninguna destas co- 
sas non les acaesciese de seer presos , o muertos , o desonrados _, sol 
por el desmandamiento deven perder amor del rey , e su bien fazer, 
e de los otros señores cuyos fueren. 



LEY VII. 



Que galardón deven aver los que primer amiente entraren cibdat } o villa 

ó castiello por fuerza. 

Quanto tienpo deven seer en cerca de villa o de castiello avernos 
ya mostrado , e que pena deven aver los que non venieren a tal 
hueste como esta , o se fueren della sin mandado. Pues por derecho 
tenemos de dezir, que galardón deven aver los que primeramiente 
entraren , quando conbatieren villa o castiello. E dezimos que si cib- 
dat o villa conbatieren ¿ o castiello cabdal , que sea sobre si e aya 
termino , que el primero que entrare por fuerza en qualquier destos 
logares sobre dichos , deve aver del rey mili mrs. E si fuere cibdat o 
villa, deve aver otrosi las meiores casas que y oviere, que non sean 
alcázar o otras casas señaladas del rey, con el heredamiento de aquel 
cuyas fueren las casas. E si fuere castiello cabdal, aya las casas del 
alcayde sinon fuere fortaleza. E si fuere fortaleza deve aver las me- 
iores otras casas del castiello con el heredamiento de aquel cuyas 
fueron. E el que entrare en par del , aya quinientos mrs. , e las otras 
meiores casas que y oviere, sacadas las del primero. E el tercero 
deve aver dozientos e cinquenta mrs. e unas casas buenas. E este 
galardón damos a qualesquier ornes que esto fezieren. Pero si ornes 
onrados o de grant guisa lo feziesen, fágales el rey otro bien demás 
desto , segunt quales ornes fueren. E si fuere castiello bueno e fuerte, 
que non aya termino, mandamos que el primero que entrare aya 
del rey mili mrs. El que entrare en pos él aya quinientos mrs. El 
tercero dozientos e cinquenta mrs. 

LEY VIII. 

Que galardón deven aver los qiiefurtaren villa o castiella , o otra for- 
taleza de los enemigos. 

Razón es e derecho, que digamos otrosi que gualardon deven 
aver los que furtaren villa o castiello , o otra fortaleza de los enemi- 
gos. Ca si aquellos que les entran les fazen grant esfuerzo, otrosi te- 
nemos que lo fazen según su manera los que los furtan. E por ende 
tomo 1. m . 



q LIBRO III. 

dezimos , que qualquier que furtase villa o eastiello que aya termino 
según dixiemos, que aya del rey mili mrs. en galardón. E si fuer 
otro eastiello fuerte , aya quinientos mrs. De las otras villas menores, 
o castiellos, o torres, o fortalezas dezimos, que los que las entraren 
por fuerza , o las furtaren , que deven aver galardón del rey segunt 
qual fuere el logar. 

LEY IX. 

Como deven venir a la hueste para dar h atoll a a los enemigos , e qns 
pena deven aver los qiie non venieren , o se tornaren della. 

Si los que son llamados por las dos huestes que dixiemos, como 
para entrar en la tierra de los enemigos , o para cercar las villas o 
castiellos , deven venir por las razones que avernos dichas en estas 
tres leyes, mucho mas lo deven fazer aquellos que el rey llama, quan- 
do quisiere entrar en la tierra de los enemigos, para dar batalla al 
rey e a los de aquellas tierras , o si pone batalla , que sea en come- 
dianedo. Ca a tal hueste deven venir mas ayna e meior guisados de 
ornes, e de armas, que a estas otras dos huestes, e todos los males 
que en estas otras avernos dicho. Ca si su señor vencier , pueden ve- 
nir ende todos los proes que mostramos , e si fuer vencido todos los 
daños. E por ende mandamos, que qualquier que non veniese a tal 
hueste como esta al plazo que el rey les posiere , non aviendo escusa 
derecha , o se tornare della sin mandado , quier sea rico orne o otro 
cavallero, o otro orne qualquier, si el rey fuere en aquella batalla 
muerto o preso , faz traycion porque deve perder lo que oviere , e si 
fuere vencido deve seer echado del regno por alevoso. E maguer 
ninguno destos daños non acaesciese al rey , solamiente porque non 
quiso venir a ayudar a su señor, e a los del regno ó era, deve perder 
la meatad de lo que oviere. E como posiemos pena a los que non 
venieren, otrosi tenemos por bien > que los que mas ayna fueren e 
meior guisados, que ayan por ende galardón , asi que si fuere vasallo 
del rey e fuere orne para aver tierra , que aya galardón en tierra. E 
si fuere para soldada que aya otrosi galardón en soldada. E si fuere 
otro orne estraño , que sea para aver don , que lo aya- E si fuere 
vasallo de rico orne , que aya otrosi galardón de rico orne en su sol- 
dada o en otro bien. E si fuere de villa, el rey e el conceio donde 
fuere , quel fagan otrosi meioria en aquellos derechos e en aquellas 
onras, que deven aver aquellos que van en hueste. 



TlT. V. DE LAS HUESTES. 



LEY X. 



9* 



Que los que el rey manda, yr en hueste, que pena deven aver si non 

fueren a ella. 

Mostrar queremos en esta ley de los que manda yr el rey en 
hueste o en otra guerra non yendo y él , pues que fasta aquí dixie- 
mos de los que llama para yr con su cuerpo en alguna destas cosas 
sobre dichas. E esto podrie acaecer seyendo el rey muy viejo, o mal 
enfermo , o mal ferido , o aviendo guerra a muchas partes , porque 
non podiese seer en todo l con su cuerpo. E por ende mandamos, 
que los que el rey enbiase en hueste para defender la tierra, si los 
enemigos entrasen para correrla e fazer y mal, segunt que dixiemós 
en la otra ley deste titulo, que vayan luego segunt que les fuere 
mandado. Onde qui 2 tal hueste non fuese enbiandolo el rey, man- 
damos que pierda lo que oviere, e sea echado del regno. Otrosi de- 
zimos , que los que el rey enbiase para correr villa o castiello que 
los enemigos toviesen cercado, que los que non quisieren yr, si el cas- 
tiello o la villa se perdiese, que ayan tal pena como los que consien- 
ten deseredamiento de su rey. E si non se perdiese, porque vieron 
peligro de deseredamiento de su rey, e non quisieron acorrer , e ma- 
yormiente porque se le desmandaron e non quisieron venir , pierdan 
lo que ovieren , e sean echados del regno. E si por aventura otro rey 
entrase en la tierra de los enemigos para dar batalla al rey e a los 
del regno , e el rey enbiase y sus vasallos e sus naturales , porque él 
non podiese y seer por alguno de los enbargos sobre dichos, man- 
damos que qualquier que non y fuese , que pierda lo que oviere , e 
sea echado del regno por alevoso. E esto mandamos, porque non 
quiso guardar su señor de desonra e de daño quel podrie acaecer si 
los suyos fuesen vencidos. E maguer que alguno toviese privilleio 
de non yr en hueste sinon con su cuerpo del rey , dezimos que non 
se puede escusar por él de non yr en qualquier destas tres huestes 
de que fabla esta ley, porque son para defendemiento del rey, que 
es señor del regno que es comunal de todos. Mas de los que enbiase 
el rey en hueste para conquerir , dezimos , que el que y non fuese 
merece tal pena en lo que ovier , como mandan las leyes deste ti- 
tulo que fablan de las otras tres maneras de hueste que son para 
conquerir. . . \ 

1 lugar su persona , 2. 6 cod. 2 a tal hueste , 2.° cod. 
TOMO I. M 2 



g 3 LIBRO III. 



LEY XI. 



Que pena deven aver los que el rey pusiere en frontera, o en otra guer- 
ra si se venieren sin mandado. 

En el tercero titulo deste libro mostramos , que los vasallos del 
rey deven estar 6 los él posiere , asi como en frontera , oen hueste, 
o en batalla , o en otra guerra de qualmanera. quier quesea, e que 
ninguno non se deve venir ende sin su mandado. Otrosí avernos di- 
cho en las leyes deste titulo quanto tienpo deven estar en las hues- 
tes. Pero non podemos fazer que non fablemos mas en ello, por de- 
mortrar quanto tienpo an de estar los que el rey posiere en frontera^ 
p los que mandar a ptri poner, quier sean puestos para defender, 
quier para conquerir. Onde dezimos, que los que fueren puestos para 
defender non an tienpo señalado de servir. Ca pues que puestos 
son para defender el regno, que es heredamiento de su señor, non se 
deven ende venir sin . mandado del rey, en quanto la tierra fuere en 
peligro de las tres cosas que dixiemos de que la deven enparar de 
los enemigos, nin se puede 11 escusar.de estar y por peligro que ayan. 
Onde qualquier que se fuere ende sin mandado , deve aver tal pena 
como dize la ley que fabla de los. que el rey pone en frontera,, e se 
van ende sin su plazer. Mas si los mandare estar en frontera para 
conquerir , deven aver tal plazo como los que van en hueste para 
cercar villa o castiello,, e otrosí, tal; pena si non y estudiesen e ve-*- 
niendose sin mandado.. . \ r M 

LEY XII. -.,;.. . ■ IIOJI 

• - • . 1 

■ • ■ ; TU 'j 

Que pena deven aver los que non acorriesen o fuese mesier , e que ga- 
lardón los que { lo' bien feziesen. 

Nos avernos fablado en el quarto titulo deste libro porque razo 1 
nes, e en quantas maneras deven acorrer sus vasallos e sus naturales 
al rey e al regno ó menester fuere, maguer non sean llamados. Mas 
porque dixiemos que fablariemos de cada una dellas alli ó conviU 
niese, cada uno que pena deve aver el que non acorriese, e que ga- 
lardón el que lo feziere bien. Onde dezimos que el primero acorro 
deve seer al cuerpo del rey , e esto puede seer en dos maneras. Ca 
o deven acorrer al rey, si los enemigos le vienen dar batalla en su 
tierra , o desque fuer dentro en la batalla , e para acorrerle quando 
los enemigos le vienen dar batalla dentro en su tierra , deven ve- 
nir todos sus vasallos e sus naturales, por derecho e por naturaleza, 



TIV. V. DE LAS HUESTES. ty§ 

segunt dixiemos en la ley deste titulo que comienza, la tercera* m&- 
nera. E qualquier que non y veniese, de ve aver tal pena quafcdizé 
en esa misma ley, que nol quisiese acorrer en-alguna ; destas tres ma- 
neras, sobre dichas *, 6' viese que oviese meester cavallo, e nol' qui- 
siese dar otro pudiéndolo fazer/ faz traycion , e deve perder el 'cu-eí*- 
po, e lo que oviere. E qualquier que acorriese al rey en algunas' desa- 
tas cosas que dichas avernos /faz lealtad e< deve aver señalado galár L 
don por ello según qual orne fuere. Si fuere rico orne que tenga 
tierra el que esto feziere , devel crecer en ella el rey, e darle hereda- 
miento, e fazerle otro grant galardón. E si tierra non tpyiere e fuere 
orne para averia , deve gela dar e heredarle , asi como dixiemos. É si 
fuere orne que non sea para aver tierra , tenemos por derecho quel 
dé heredamiento segunt qual orne fuere. E si fuere orne que merez- 
ca cavalleria, que gela dé el rey, e quel faga otro bien segunt enterí- 
dieire que merece. E si fuere orne de menor- guisa qué estos dttfás 
que dixiemos, devel el rey escusar de pecho a el e a los que del' vi- 
nieren, o fazerle otro: bien señalado. Otrosi dezimos que quakjüier 
que matase o prisiese el cabdiello del otra' ¡parte, tenemos otrOsi por 
¡derecho, que su señor quel dé galardón por ello segunt que podiere*, 
e fuer guisado. ■■'<■■■ > ¡¿ o. f i*- ^oq > 

LEY XIII. 

Que pena deven aver los que non acorriesen a la seña del rey, o de sus 
., v.í, •> smores y o de sus conceiof.' • ^ ua'íwQ 

De las Señas dezimos otrosi que deven seer guardadas mas que 
otra cosa de los cuerpos de los señores en fuera. Ca p¡ó;r ; es0 <a non L 
bré seña, por que es señal de aquel cuya es, para seerrCOtfíoscidb'e 
guardado de >sus vasallos en todo fecho de armas. E por- ende Cada 
uno es temido de guardar la seña de su señor, o de su conceio¿'-e 
maiormiente todos deven aguardar a la seña del rey^ ca todas las 
otras toman esfuerzo della, e es onra grant del rey, ca non la deve 
traer sinon rey o rico orne, que sea al menos señor de,.cient cay^ar 
lleros, o maestre de orden, o el que fuere en su logar,, e. esto por 
razón del conceio. E por eso deven seer muy guardadas tan bien 
en batalla , como en fazienda , como en lid- Por ende mandamos, 
que si acaescier en batalla, que quebranten o que baxen seña de ré'y*. 
él que podier acorrer para alzarla , e non lo quisiere fázer , dezimós 
que vale menos por ello , e deve perder amor del rey por ende. E 

1 asi como si oviese menester cavallo , 2.° cod. 



LIBRO III. 



94 

si fuere la seña de rico orne, si su vasallo fuere el que la podiese acor- 
rer e non lo feziere , deve perder otrosí amor de su señor. E si fue- 
re de conceio la seña , e alguno de aquel conceio la podiese acorrer 
e non quisiese , sea echado de aquella villa. Enpero si aquel que pu- 
diera acorrer o alzar la seña, lo lexó de fazer por acorrer al rey o 
al su señor, o por matar o prender al cabdiello del otra parte, 
non tenemos por derecho que aya la pena sobre dicha. 

LEY XIV. 

Que galardón deven aver los que acorren a las serías } o prisiesen la 

seña de la otra parte. 

Si alzare otrosi alguno seña quebrantada o derribada , si la seña 
fuere del rey , aquel que lo feziere aya galardón segunt qual orne 
fuere. E si la seña fuer de rico orne, o de maestre de alguna orden, 
o de conceio, aquel cuya fuere la seña quel dé otrosi buen galar- 
dón. E porque non es 1 meior esfuerzo de yr prender o quebrantar 

la seña de los enemigos, queanparar la 2 mandamos, que todo 

orne que prisiere o quebrantare la seña de la otta parte y que aya tal 
galardón por ello , como si alzase o enfestase seña de la su parte. 

LEY xv. 

. ■ , . '■■- ■ . '. • " .-■ 

Que las señas de los cornetos non las deven dar por suerte. 

Asi como todos aquellos que an seña punan en darla a orne se- 
ñalado porque sea 3 guardada e onrada, otrosi tenemos por bien e 
mandamos , que los conceios a tales ornes den sus señas porque ellos 
sean onrados , e las señas guardadas , e que lo non metan por suer- 
te. Ca tenemos, que non es 4 derecho de meter lealtad e onra en 
ventura de suerte. 

LEY XVI. 

Que pena merecen aver los que non acorrieren al regno quando meester 
fuere maguer non sean llamados , e que galardón los que acorrieren. 

Bien es e derecho que entre todas las otras maneras que fabla- 
mos de acorremiento , que digamos de como deven acorrer al reyno, 
si mester fuere, maguer non los llamen, entrando los enemigos en la 

- - ■ ' : - '"• ; i . 

1 menor esfuerzo , 2.° cod. 3 mejor guardada e onrada, 2.° cod. 

2 la suya, 2.° cod. 4 bien ni derecho , 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. O 5 

tierra para fazer y mal, o para cercar villas o castiellos, o alzándo- 
se en la tierra algunos para guerrearla. E esto que dixiemos de non 
seer llamados , podrie seer por alguna destas razones , o por seer el 
rey muy viejo, niño, o mal enfermo, o muy luene de aquel logar. 
E por ende dezimos, que todos aquellos que sopiesen, que los ene- 
migos eran en la tierra en alguna destas maneras que dixiemos, los 
que morasen ciento migeros a deredor de aquel logar ó los enemi- 
gos fuesen, que deven venir luego acorrer bien , como si el rey los 
llamase. E desta hueste non se puede ninguno escusar por privilleio, 
nin por otra razón ninguna , si non fuese por enfermedat de su 
cuerpo, o por otro grant enbargo que acaesciese porque non lo pu- 
diese fazer en ninguna manera. E el que asi non veniese acorrer 
mandamos , que pierda lo que oviere e sea echado del regno , como 
aquel que non quiso enparar heredamiento de su señor. E como da- 
mos pena a los que non acorriesen , asi damos por galardón a los 
que lo fezieren bien, que todo lo que ganasen sea suyo, asi como 
dixiemos en la tercera ley deste titulo. 

LEY XVII. 

Quesería deven aver los qiie fuyen de la h atoll a de x ando y sus señores» 

Si por derecho an pena los que non vienen a las huestes e se 
tornan dellas asi como dixiemos, quier sea para defender, quier 
para conquerir , muy mas la deven aver los que fuyen de la batalla 
dexando y sus señores e los cabdiellos , e este foyr puede seer en 
alguna destas maneras , ca o fuyen ante que entren en las azes ve- 
yendo los enemigos venir, o fuyen seyendo ya las azes paradas, o 
fuyen siendo la batalla buelta. Onde l cada uno destos foyres que- 
remos dezir que pena avera el que lo feziere. E dezimos que aquel 
que fuye ante que las azes sean paradas, que faze traycion porque 
dexa su señor veyendo los enemigos venir , e da les esfuerzo 2 por- 
que podrie seer muerto , o preso , o vencido. E por ende el que tal 
traycion como esta faze, deve seer echado del regno por sienpre. 
Del que fuye seyendo las azes paradas dezimos, que faze mayor 
traycion que el otro que dixiemos , ca da mayor esfuerzo a los otros, 
e enflaquece mas a los suyos , seyendo ya guisado e puesto para en 
batalla , e demás porque dexó su señor mas cerca de los enemigos, 

1 de cada uno , 2.° cod. 2 c a los suyos flaqueza porque podrie el señor , 2.° cod. 



q£ libro III. 

e mas x aprieto de recebir algunt daño de los que dicho avernos. E 
por ende deve perder lo que oviere , e sea echado del regno por tray- 
dor e nunca seer y cabido. Mas del que fuye desque vienen a feri- 
das, o la batalla es buelta, non fuyendo con su señor para aguardar- 
le, o por su mandado, dezimos que faze mayor traycion que estos 
otros. Ca veyendo los enemigos, o seyendo las azes paradas , podrie 
acaecer pleytesia o adobo porque se parterie la batalla. Mas después 
que la batalla es buelta otra pleytesia non puede aver, sinon de ven- 
cer o de seer vencidos. E por ende quien tal lugar dexa a su señor 
en quel pueden acaescer tantos peligros , deve perder el cuerpo como 
-traydor, e si aver nol podieren, pierda otrosi lo que oviere, e nun- 
ca sea cabido en el regno. Enpero la pena que dixiemos que deven 
de aver los que fuyesen ante que las azes fuesen paradas o depues, 
entiéndese non seyendo y sus señores muertos , o presos , o venci- 
dos. Mas si alguno destos daños y recebiesen , deven morir como 
traydores e perder quanto que ovieren, ca derecho es que el que 
dexa su señor matar , o prender , o aontar, e en tal fecho nol qui- 
siere ayudar, que muera por ello. 

LEY XVIII. 

Que pena deven ater los qiie fuyen con las señas. 

Ya que mostramos qual pena deven aver los que fuyen, e dexan 
sus señores en alguna de las maneras que dixiemos en esta ley, ago- 
ra queremos mostrar otrosi qual pena merecen los que fuyen con 
las señas. E queremos primero fablar de la seña del rey , e dezimos 
que el que fuye con ella , que faze una de las grandes trayciones que 
puede fazer, ca desanpara su 2 señor. E demás porque la seña del 
rey con que el fuye da achaque a los otros que fuyan , e fuyendo 
con las señas mete muchas vezes desmayamiento en los ornes , por- 
que an de foyr. E por esto dezimos que faze traycion al rey e al 
regno. Onde qui tal traycion como esta faze, deve perder el cuerpo, 
e quanto que oviere , e devenle derribar las casas , e nunca deven 
seer otra vez fechas por señal de escarmiento. E qui fuye con la 
seña de otro su señor de batalla , es traydor e deve morir por ello, 
e perder la meatad de lo que oviere, e si aver nol pudieren, pierda 
quanto que oviere, e vaya por traydor. E quien fuye de batalla con 
seña de conceio , deve otrosi aver tal pena como quien fuye con seña 
de su señor, que non fuese rey. 

1 en aprieto , 2.° cod. 2 su rey e su señor natural , 2.° cod. 



TIT. V. DE LAS HUESTES. §7 

, ■ ■ j. :. : í ;.::.: 

LEY XIX. 

Que pena deven aver los qtie des auparan las señas en batalla, o en fa- 
zienda o en lid* 

Grant derecho es que digamos otrosí qual pena deve aver el que 
desanpara la seña del rey, o de otro su señor, o de conceio en ba- 
talla, o en fazienda o en lid. Pero ante que desto fablemos quere- 
mos dezir , que departimiento a entre batalla e fazienda e lid , por- 
que muchos cuydan^ que todo es de una manera , nos por sacarlos 
de aquel cuy dado dezimos, que batalla es llamada do a rey de amas 
las partes , o de la una, e fazienda es ó a ricos ornes o a cabdiellos 
señores de señas de la una parte o de amas, que las an por derecho, 
segunt dize la ley deste titulo que comienza De las señas. E lid es 
quando lidian unas gientes con otras , non seyendo y rey, nin rico 
orne , nin otro que aya seña asi como dixiemos. E por ende quien 
desanparase seña de rey en batalla, non seyendo y él, enbiando otro 
en su logar lo que podrie acaescer por las razones que dixiemos en 
la otra ley deste titulo, que comienza Fasta aqui, dezimos que deve 
seer echado del reyno por alevoso. E qui desanpara seña de otro 
señor en fazienda, faze aleve por que deve perder bienfecho de su 
señor para sienpre. Otrosi el que desanpara seña del conceio en lid, 
dezimos que deve seer echado por malo de su conceio, porque des- 
anpara la seña que les diera el rey , e que deviera guardar como en 
logar de su señor. Ga sabida cosa es, que los conceios non deven aver 
otra seña sinon la que les diere el rey , e por eso las ronpen cada 
que el rey muere, porque las an de recebir del rey K 

TITULO VI. 



COMO SE DEVEN ACABDELLAR EN LAS HUESTES O EN LAS CAVALGADAS, 
E QUE PENA DEVEN AVER LOS QUE DERRANIAREN 2 . 

IMuestra voluntad es de fazer entender a nuestras gientes aquellas 
cosas por que meior sepan guardar e acrecer onra e pro de su rey, 
e de su tierra, e de si mismos. Pero esto dezimos, que non pueden 
bien fazer a menos destas dos cosas, de defender lo suyo, e ganar de 
1í> de los enemigos. E esta ganancia acaece mas vezes por guerra 

1 que regnarc , 2.° cod. 2 que es los que se desordenaren, 2.° cod. 
TOMO I. N 



Q 3 LIBRO III. 

que por paz, e la guerra se faze en muchas guisas , asi como por 
huestes o por cavalgadas, o por otras maneras muchas que ya, mas 
para fazer esto conplidamiente a meester que sean avenidos , e para 
seer avenidos deven guardar tres cosas. La primera que sean bien 
mandados al cabdiello que y oviere. La segunda que sean bien ave- 
nidos en partir lo que ganaren. La tercera que tengan bien e firme- 
miente justicia entre si para castigar los que fezieren mal. E de cada 
una destas tres cosas mostraremos, que pro viene, e que daño si non 
fueren guardadas. 

ley i. 

Que pro viene del acabdell amiento , e que daño si non fuere guardado. 

En toda guerra deven seer acabdellados los ornes por muchos 
bienes que se siguen ende, senaladamiente estos tres. El primero que 
del cabdellamiento nace seer unos, e seyendo unos pueden vencer 
meior los enemigos , e venciendo los enemigos acaban lo que quie- 
ren. E el segundo que se muestran por leales , mandándose por sü 
señor, o por aquel que está como en su lugar. E demás muestranse 
por de buen recabdo en fazer su fecho con acuerdo. E si por aven- 
tura les viene algún daño _, non an tan grant culpa , ca lo fazen con 
recabdo. E el tercero que todas las cosas que son fechas acordada- 
miente en uno , fazense mas ayna e mejor , e mas poderosamien- 
te. Otrosí dezimos que del x desacabdellamiento nace muchos ma- 
les , e senaladamiente estos tres. El primero desacuerdo , e por des- 
acuerdo pueden seer vencidos, e non acabar ninguna cosa de lo 
que quieren. El segundo que non guardan derecho de lealtad en 
seer desmandados por ó podrie venir grant daño al rey e al regno, 
e a si mismos , e muestranse por de mal recabdo en fazer su fecho 
desacordadamiente e sin conseio. E si algún mal les viene ende de- 
ven seer mas culpados. El tercero que todas las cosas que se fazen 
desacordadamiente, fazense mas tarde e peor, e mas flacamiente. E 
pues que tantos bienes vienen de seer los ornes acabdellados, e tan- 
tos males de non lo seer por derecho , tenemos que 2 sea acabdella- 
miento, ca si en todas las cosas que los ornes fazen por derecho e 
por razón deven seer fechas acabdelladamiente , quanto mas fecho 
de armas , que es cosa tan peligrosa onde pueden venir tantos ma- 
les, si se non fazen como deven. E por ende todos deven ser cab- 
dellados primeramiente por el rey ó el fuere , que es señor de to- 

1 descaudiüarse , 2.° cod. 2 sean acaudaladamente , 2.° cod. 



T1T. VI. DEL ACABDELLAR DE LAS HUESTES. 90 

dos e desi , por los otros cabdiellos que les el diere , o que ellos 
ovieren entre si segunt los fechos les acaescieren. Onde dezimos que 
qualquier que este cabdiello non guardase o contra él feziese , deve 
aver tal pena qual mostramos en este titulo segunt el cabdiello fue^ 
re , o el derramador , o el peligro del lugar o fuere fecho. 

LEY 11. 

Que pena deve aver qiii derramase pasando la hueste cerca de villa 

o de cástiello. 

Muchas son las maneras del derramar/ ca los unos defranian pa- 
sando ante villa o cástiello de los enemigos , e los otros derranian 
quando tienen villa o cástiello cercado , e los otros derranian seyen- 
do ya las azes paradas, o viendo los enemigos en otro lugar 6 pue- 
den a ellos yr. E esto puede acaescer seyendo y el rey, o otro se- 
ñor cabdiello. Pero nos queremos primero fablar qual pena deven 
aver los que derramaren seyendo y el rey. Onde dezimos, que quanr 
do el rey pasare ante villa, o cástiello, o fortaleza dé los enemigos, 
que ninguno non deve derraniar nin por asallidores que les vengan 
asallir, nin aunque los íieran. E por ende dezimos, que el que en 
tal lugar derramare, l que faze aleve conoscida. E si fuere rico orne, 
pierda amor del rey , e quanto troxiere en aquella hueste , e sea 
echado del regno. E esto dezimos porque podrien tantos yr con el 
que farie la hueste 2 derraniar, e podrie seer que se perderie y tal 
orne , por que el rey receberie grant daño , e que se enbargarie todo 
su fecho. Otrosi todos los que con él derramaren, si sus vasallos fue- 
ren, pierdan todo quanto troxieren en aquella hueste. E si otros ca- 
valleros derraniaren, sean presos desondradamiente , e pierdan lo 
que ally troxieren. Mas si por aventura acaesciere , que por la muebda 
de aquel derramamiento se moviese toda la hueste, e el rey oviese 
y a yr , e fuese y muerto o ferido aquel o aquellos por que el derra- 
mamiento se comenzó , dezimos que son traydores e deven morir 
por ello. E si alguno derraniase en hueste ó non fuese el rey , si el 
cabdiello era su señor de aquel que fizo el derramamiento, sea pre- 
so desonradamiente , e pierda quanto que ally troxiere. Pero si por 
el su derraniamiento oviese y a yr su señor , e fuese y preso , ó muer- 
to o ferido, mandamos que pierda quanto que oviere e sea echado 
de tierra por alevoso. E si el cabdiello non fuese su señor , quanta 

1 o se desordenare desmandándose, 2.° cod. 2 toda, 2. a cod. 
TOMO I. N 2 



IOO LIBRO III. 

desonral feziere en prenderle * mandamos , que nuncal pueda seer 
demandada del , nin de otro ninguno. Pero si por aquel derraniar 
fuese y muerto o ferido el cabdiello, tenemos por derecho que pier- 
da quanto que oviere 2 . 

LEY III. 

Que pena deve aver qiú derrama en cerca de villa o de castiello. 

De los otros que derramaren de la hueste teniendo el rey cerca- 
da vilía , o castiello , o fortaleza , dezimos que deven aver grant pena 
porque podrie ende acaescer los males, que dixiemos en la ley ante 
desta. E demás que los enemigos podrien prender tal esfuerzo por- 
que el rey non podrie ganar aquel logar, de que podiera seer here- 
dado, e en que podiera heredar a ellos , e a los otros sus vasallos. E 
por ende dezimos que faze aleve. E si fuere rico orne, deve perder 
amor del rey, e la meatad de quanto que oviere, e sea echado del 
regno. E los que derramaren con él, si sus vasallos fueren, pierdan 
quanto que ally troxieren, e sean echados del regno. E si otros ca- 
valleros derramaren, sean metidos en presión desonradamiente, e pier- 
dan lo que ally troxieren, e de todo lo al que ovieren la meatad. 
E si por aquel derramamiento fuese el rey muerto o ferido , aya tal 
pena el que derraniase, como dize en la ley ante desta. Eso mismo 
dezimos si otro su señor o su cabdiello fuere y muerto o ferido. 

LEY IV. 

Que pena deve aver el que derrama de las azes en la batalla , o en 

fazienda , o en lid. 

Quando alguno derrania seyendo las azes paradas para batalla^ 
o para fazienda, o para lid, este dezimos que faze mayor mal, que 
ninguno de los otros que dixiemos. Ca como quier que faga mal el 
que derrania , quando la hueste pasa ante algún logar ó sean los 
enemigos , o teniendo cercada villa o castiello , o otro lugar ó ellos 
yagan, enpero porque el esfuerzo es mayor de los de fuera, non 
mete tanto en aventura fecho de rey o de señor, como el que der- 
rania seyendo las azes paradas e yendo unos contra otros , ó semeia 
el fecho mas comunal , e porque podrie caer mas ayna su señor en 
peligro de muerte, o de presión, o de desonra. E sin todo esto faze 
grant aboleza veyendo los suyos yrse matar con los enemigos e 

1 o en castigarle, 2.° cod. 2 e sea tenido por ynfame , 2.° cod. 



TIT. VI. DEL ACABDELLAR DE LAS HUESTES. 101 

non puede sofrir el miedo con ellos. E por ende mandamos , que si 
el que entrare en batalla derraniare , si fuere rico orne , o otro orne 
poderoso con que vaya conpana , de guisa x por que tal portiello fin- 
case en ellos , por que los suyos pudiesen seer vencidos , o que los 
otros oviesen a derramar en pos él, este dezimos que deve morir 
por ello. E si aver non lo podieren, pierda quanto que oviere , e sea 
echado del regno por alevoso por sienpre. E si el rey fuese y preso 
o muerto, muera él por traydor, como quien guisa por que muera su 
señor, o sea desonrado. E si otro qualquier lo feziese, si el rey 
y presiese alguno de los males que dixiemos , muera por ello. 
E si otro daño non y recebiese, sea preso muy desonradamiente, 
e echado : del regno. E si en fazienda o en lid alguno derramase 
ó fuese su señor , e si por el su derramamiento fuese su señor muer- 
to y muera él por ello como alevoso 2 . E si recebiere otra desonra su 
señor , asi como de seer vencido o preso , sea aquel que derranio 
preso abiltadamiente e desonrado , e nunca sea par de otro en nin- 
guna cosa. E si el cabdiello de aquella fazienda o de la lid non fue- 
re su señor, e fuese y muerto por su culpa de aquel que derramase, 
asi como dixiemos, sea echado del regno e non sea par de otro. E 
si el cabdiello recebiese y otra desonra , asi como de seer vencido ó 
preso , sea él preso e desonrado , asi como el rey toviere por bien. 

ley v. 

Que pena deve aver qiá derrama de celada. 

Si algunos yoguieren en celada para fazer mal a los enemigos , e 
entran en ella por mandado de su señor o de otro cabdiello , dezi- 
mos que non deven sallir della sin mandado , maguer vean los ene- 
migos. Ca qualquier que de tal logar derraniase, si la celada fuese 
echada para ganar villa o castiello > o para prender tales 3 presos 
porque podiese acabar su guerra, o ganar alguna tierra de los ene- 
migos , dezimos que si la villa o el castiello fuere cabdal , o aquellos 
que cuydaren prender por aquella celada , eran tales por que lo pu- 
diesen acabar. E si esto se perdiese por culpa de aquel que derra- 
niase , deve perder el heredamiento que oviere , por que enbargó 
heredamiento , 4 que podiera seer heredero su rey o su señor. E si 

1 que se ficiese tal portillo en la batalla, 2 e malo, 2.° cod. 

por do los suyos pudiesen seer vencidos, o que 3 personas, 2.° cod. 

los otros oviesen a derramar o se desordenar 4 en 9 ue pudiera seer heredado su rey o 

en pos del, este dezymos que deve morir por su señor, 2.° cod. 
ello , 2.° cod. 



I0S LIBRO III. 

tal heredamiento sobre que era la calada fuese menor o aquellos 
que quisiesen, por que lo cuydavan ganar , non fuesen tan buenos, 
nin tan onrados como los otros que dixiemos , mandamos que aquel 
que derramare pierda la meatad del heredamiento que oviere. Mas 
si la celada echaren para correr, o para robar , o para fazer otro mal 
a los enemigos, que non sea en alguna destas maneras que dixiemos, 
mandamos que el que derramare sea preso desonradamiente , e pier- 
da quanto alli troxiere, porque enbargó fecho de su señor o de su 
cabdiello. E si por aventura acaesciese que el rey yoguiese en tal 
celada como esta , e por el derraniamiento de alguno oviese de yr 
a tal logar por que fuese muerto , o ferido , o desonrado , aya tal 
pena el que lo feziere , como dize en la ley ante desta^ E si fuere 
otro señor o cabdiello , aya tal pena el que derramare como dize en 
esta ley misma. 

ley vi. 

Que los de las huestes e de las cavalgadas non deven mover nin yr 
por otra parte , nin posar en otro lugar sinon do el cabdiello le 

mandare. 

En otras muchas cosas que son meester en fecho de guerra , de- 
ven seer todos acabdellados e mandados a su señor e a su cabdiello, 
asi como en queriendo yr la hueste de un logar a otro, ca ninguno 
non deve mover a menos que alguno destos gelo mande. E esto de- 
zimos porque tal orne podrie seer el que esto feziese , que si fuese 
muerto o preso , que se tornarie en grant daño de la hueste. E por 
ende el que de otra guisa se quisiese yr , todo escarmiento que el 
cabdiello íiziese matandol las bestias o tomandol lo que ali troxie- 
sen , tenemos que es derecho. Otrosí en yendo la hueste de un lo- 
gar a otro, deven seer cabdellados, e non deven yr esparzidos, ca 
mas ayna podrien por ende recebir daño e seer desbaratados , mas 
deven yr todos en uno e por do les mandaren, e apercebidos de 
manera que non les puedan fazer mal los enemigos. E qui asi non 
lo quisiere fazer, porque es cosa de que podrie venir daño a la hues- 
te , e semeia como derraniamiento, si el cabdiello feriere a él , o a la 
hestia en que fuere, o gela matare , mandamos quel non pueda seer 
demandado de ninguno > nin de otra cosa ninguna quel faga por 
razón de acabdellamiento. Otrosi en posar la hueste deven seer to- 
dos acabdellados , ca non deven posar sinon do les mandare el cab- 
diello , e todos en uno en tal manera , que les sea la posada como 
fortaleza, para que ayan por ó se acorrer unos a otros, si mester 



TIT. VI. DEL ACABDELLAR DE LAS HUESTES. I 03 

fuere , e guardar su hueste fasta que sea posada e asosegada, de gui- 
sa que non reciba daño. E qualesquier que asi non posasen, toda des- 
onra que el .cabdiello les feziese en derribándoles las tiendas o tras¿ 
tornándoles las azinas o otros escarmientos, que desta manera fuese 
por razón de acabdellamiento , dezimos que lo puede fazer con de>- 
recho. E demás si algún daño recebiese la hueste, que se podiese 
emendar en l fiuza de aquellos que asi posasen, mandamos que lo 
peche todo doblado. É esto mismo dezimos en las cavalgadas, si al- 
guno moviere ante que gelo mande el cabdiello , o se apartare en 
yendo la cavalgada de un logar a otro, o posare sinon oí mandare 
su cabdiello. 



LEY VII. 



Como se deven guardar en las huestes e en las celadas tanbien de no- 
che como de dia , e que pena deven ctver los que federen cosa que sea 

contra esta guarda. 

Después que la hueste fuere posada deven seer todos acabdella- 
dos e apercebidos para guardarla en poner sus atalayas, porque la 
hueste non se arrebatase, nin reciba daño. E non deven dexar yr al- 
gunos por yr por yerva, nin por leña, nin por las otras cosas que 
ovieren meester, sin 2 conpana que los guarde de los enemigos. E 
los que se apartasen para yr por algunas destas cosas sin mandado, 
decimos que el cabdiello los deve mandar prender, e fazer algún es- 
carmiento en ellos , por que los otros non se atrevan a fazer tal cosa, 
e non deven dexar yr sus bestias fuera de la albergada , a menos de 
qui las guarde. — Ca podrien los enemigos levarlas o matarlas. E 
por que todo esto serie daño de la hueste , mandamos que si el cab- 
diello mandare a algunos que las vayan tomar, e que las rieran o 
las maten , que ninguno non sea osado de gelas enparar , nil podrie 
seer demandado nin acaloñado a él, nin aquellos a qui lo mandar 
fazer. Mas en ninguna sazón non deve tanto seer guardada la hues- 
te como de noche , ca entonce podrie recebir mayor daño , por que 
están los ornes desarmados e asosegados para dormir. Onde a mees-r 
ter de seer acabdellados, que se guarden con escuchas , e con roldas, 
e con todas las maneras que podieren. E aquellos que fueren pues- 
tos para ello, deven seer muy apercebidos, de guisa que la hueste 
non reciba grant daño por su culpa dellos. E si asi non lo feziesen 
por adormecerse, o por non querer estar en -aquel lugar j que les 

1 fiuzia, 2.° cod. 2 guarda, 2.° cod. 



j04 LIBRO III. 

mandare, si la hueste fuere desbaratada, deven morir. E si fuere y 
muerto o ferido , o preso , o desbaratado su señor o otro su cabdie- 
11o , son por ende alevosos e deven morir. Mas si en rey esto acaes- 
ciese, son tray dores e deven morir por ello, e perder quanto que 
ovieren. E demás dezimos , que si alguno de las roldas e de las es^ 
cuchas fallasen dormiendo, quel pueden matar sin pena , porque pp- 
drie acaescer por su culpa los daños que dixiemos , ca si por dere- 
cho pueden matar los que velan castiellos, si los fallan dormiendo 
con mayor derecho lo deven fazer aquellos que son puestos para 
guardar su rey, o otro su señor, o otro su cabdiello, e sin todo esto 
otras gientes muchas que son en las huestes e en las cavalgadas. ■ > 

LEY VIII. 

i j 

Como deven seer guardadas las recuas e los qiie sallieren de la hues- 
te por las cosas qiie ovieren menester. 

Quien sabor a de fazer mal a sus enemigos en todas cosas se 
deve guardar de su daño, tan bien en las pequeñas como en las gran- 
des. E qui esto sabe fazer , métese por esforzado e por sabidor. E 
estas dos cosas aduzenle acabar lo que quiere. E por ende deximos 
que deven seer guardados aquellos, que mandan yr por yerba e por 
leña o por las otras cosas tales que son meester en la hueste. E de- 
ven y r acabdellados e apercebidos, de manera que non reciban daño. 
Otrosi dezimos de las recuas tanbien de aquellos l porque enbian, 
como de los otros que vienen de suyo que deven seer guardados e 
acabdellados. E deven venir apercebidos los que con ellos venieren 
de guisa que non reciban daño. E devense mandar todos por aquel 
cabdiello que ovieren. E qualquier que se le desmandase toda cosa * 
que el cabdiello en él feziese , tenemos por derecho que non aya 
pena por ello, nin le pueda seer demandado de ninguno. 

LEY IX. 

Que pena deven aver 3 para guardar los engenos , o cavas , o otras 
cosas si por su culpa se perdieren o veniere ende otro daño. 

Asi como los enemigos están todavía asechando para fazer mal> 
otrosi los otros deven estar apercebidos para guardarse dellos. E los 
que esto fazen non pueden recebir grant daño, e si. por aventura lo 

1 que enbian por provisión , como de aque- 2 de castigo , 2.° cod. 
líos que vienen de suyo , 2.° cod. 3 los que son puestos , 2.° cod. 



TIT. VI. DEL ACABDELLAR DE LAS HUESTES. I05 

recebieren , non son de culpar como los otros a quien viene por su 
desden o por su culpa. Onde por esto tenemos por guisado que 
quando tovieren cercada villa o castiello , los que fueren puestos para 
guardar engeños, o cavas 3 o guaridas _, o otras cosas que son meester 
para ganar aquel lugar, que sean apercebidos e acabdelados para 
guardarlos bien. Ca pues que por esto se podrie bien ganar aquel 
logar de que serie el regno acrecentado, e su señor onrado e hereda- 
do, e ellos mismos mucho deven seer apercebidos de lo guardar. 
E si non lo feziesen, asi como errarien en estas tres cosas que dixie- 
mos, ca demostrarien que non avien voluntad de acrecentar el 
regno _, nin de onrar > nin de heredar su señor y nin a si mismos, 
pues que non guardaron aquellas cosas porque podiera seer guarda- 
do aquel lugar y e demás fazerle y en perder la costa e la misión que 
y avie metido y e por la tardanza del fecho avrie alongar mas las 
misiones. E por ende dezimos que deve perder amor del rey, e lo 
que del tovieren. Pero si aquel logar non podiese seer ganado por 
aquel yerro que ellos fezieron } demás de la pena que dixiemos , mari- 
damos que sean echados del regno. E esto dezimos de los mayores 
ornes, e de los mas onrados. Mas si fueren de los menores , tenemos 
por derecho que les faga el rey escarmiento en los cuerpos e en los 
averes, segunt toviere por bien. 

ley x. 

Que pena deve aver qiil matase , ofértese, o desonrase a su cabdiello. 

En todas las cosas que dixiemos en este titulo ,een otras mu- 
chas, que non podemos todas nonbrar , deven seer mandados e acab- 
dellados todos los que van en las huestes e en las cavalgadas, pri- 
meramiente por el rey 9 que es señor sobre todos, e desi por los otros 
señores que ovieren , o por los cabdiellos. Ca pues que por ellos se 
deven acabdellar e fazer su mandado en logar de señores , los an a 
tener para guardarlos e onrarlos. Onde dezimos , que qualquier que 
su cabdiello feríese o matase, que faze traycion, e que deve morir 
por ello. E quil desonrase faze aleve , e deve seer echado del regno 
por alevoso. 



tomo 1. 



io 6 LIBRO III. 

TITULO VIL 

DE LO QUE GANAN EN LAS HUESTES, E EN LAS CAVALGADAS COMO 

LO DEVEN PARTIR. 

Una de las cosas que deven seer mucho guardadas x es fecho de 
guerra , e partir lo que ganaren bien. Ca asi como el cabdellamiento, 
que dixiemos les da esfuerzo e poder para venir a lo que cobdician, 
asi el bien partir lo que ganaren , les da la voluntad de saber para 
acometer aquello que quieren acabar. E bien asi como el cabdiello 
allega las personas de los ornes que sean como unos por poder, 
otrosi el bien partir ayunta las voluntades e los corazones dellos en 
uno por amor. E porque el partir non puede seer a menos de ga- 
nar primero _, e el ganar es de muchas maneras , tenemos por bien 
de las mostrar ante que fablemos de la partición. Ca o ganan los 
de las huestes _, e de las cavalgadas , corriendo la tierra e robándola, 
o ganan quebrantando villas o castiellos , o otros lugares , o ven- 
ciendo batalla, o fazienda o lid. E cada una destas diremos como 
deven fazer, e en qual manera deven dar al rey su derecho, o al 
otro señor, o a cabdiello que ovieren, e como devenlo al 2 partir 
entre si. Pero pues que mostramos quantas maneras son de cavalga- 
das , por fazer entender abiertamiente como deve seer partido lo que 
ganaren , tanbien en las huestes como en las cavalgadas , por que 
destas nacen todas las maneras de guerra que seer pueden, e en ellas 
mismas tornan. Onde dezimos, que las cavalgadas se fazen destas 
quatro maneras. Ca o sallen de hueste, o de otro lugar ó es el 
rey, o de otra hueste en que es otro cabdiello por el rey, o sallen 
de villa o de castiello , que es heredamiento de alguno, pero es en 
señorío del rey. 

ley i. 

Como deven facer de lo que ganaren en cavalgada que salga de hueste 
de rey y e como se deve partir. 

De aquellos que ganan alguna cosa corriendo la tierra de los 
enemigos, e robándola dezimos, que si esta corredura, o esta ca- 
valgada moviere de la hueste en que rey fuese , que todo quanto ga- 
naren por robo o por otra manera qualquier , deve seer todo 3 aloga- 

1 en fecho de guerra, es partir , 2.° cod. 2 que fincare , 2.° cod. 3 allegado , 2.° cod. 



TIT. VII. COMO DEVEN PARTIR LO QUE SE GANA &C. íbj> 

do e aducho alli ó él fuere , e deve el rey aver en su parte el quin- 
to de todo quanto y oviere. E demás , si preso fuere tomado en 
tal guerra como esta, o en otra de qualmanera quier que sea, que 
vala mili mrs. , o dende arriba , o que sea alcayade de villa o* de 
castiello, o de alguna fortaleza que deve seer del rey, dando por el 
ciento mrs. a aquel que lo ganare. E tanbien estos ciento mrs., cbmo 
todo lo al que y fuere ganado, devenlo adozir todo a montón, e 
sacado el quinto para el rey, asi como dicho avernos, dé lo al deven 
conprir las menguas , e refazer los daños , e partir * segunt diremos 
adelante. Pero si tal preso, como dixiemos, sacase alguno de almone-r 
da ol copíese en su parte, deve seer del rey, dando por él tanto 
como desuso diz. . r , , : 

. LEY II. '' ■ ••: >hül J 



lf!. 



Como deven Jazer de lo que ganaren quando miraren jpót fuerza villa, 

o cas ti ello. 

:. : ■- : : : \, ,. ...:.■'.-. oíasíiM 

Por derecho tenemos, que quando entraren villa o castiello, ó 
otro logar por fuerza, non se paren a robar ninguna cosa fasta que 
el fecho acaben. E esto dezimos porque muchas vezes fue, e podrié 
seer, que por pararse a robar entrando por las casas, cobravan los 
enemigos, e porque los fallavan esparzidos, matavanlos e echavan- 
los de aquel logar, que era como ganado, e fazien geló perder. E 
sin esto venie ende otro mal, que algunas vegadas sobre aquello que 
robavan matavanse unos a otros, onde crecie esfuerzo a los enemi- 
gos del daño que ellos se fazien. E por ende dezimos qu el que des- 
ta guisa robase, farie tres yerros. El primero faze abolleza en que- 
rer ante robar que vencer los enemigos. El segundo métese por malo 
e por ladrón en robar ante que deve, e en sazón que los otros están 
en priesa, e non lo pueden saber, porque semeja que a sabor de lo 
encobrir. El tercero que es peor que todo lo al, que da carrera a los 
otros para fazer el mal que el faz, porque podrien caer en aleve si 
aquel fecho non se acabase por tal culpa. Onde mandamos ,¿ que 
qui tal cosa fiziere^ que muera por ello. Mas esto es el derecho, que 
después que el lugar fuere ganado, que aduga cada uno lo que ga- 
nare a montón , e den al rey si fuere y su quinto , segunt dixiemos 
en esta otra ley , e partan ellos lo al como en otra cavalgada. 



1 lo que quedaré , 2.° cod. 



TOMO I. 2 






IO £ LIBRO III. 

... LEY III. 

Cotruy deven fazer de lo que ganaren quando vencieren batalla, e como 

se deve partir. 

Defendemos firmemiente que ninguno non sea osado de pararse 
a robar en batalla , fasta que los enemigos sean vencidos ¿echados 
del campo , de manera que non puedan cobrar. E esto dezimos por-- 
que muchas vezes acaesce , que aquellos que van como vencidos, 
quando veen a los otros robar , tornan a ellos e vencenlós , porque 
este lugar esmas peligroso para rey, o para señor , e para si mis^ 
mos , que los otros que dixiemos , e porque fazen todas las abolezas, 
e todos los males que dicho avernos en la ley ante desta, mas des- 
cobiertamiente e mas sin vergüenza, mandamos que los que asi ro- 
baren, mueran por ello e pierdan todo lo que allí troxieren. Mas 
tenemos por derecho que después que la batalla fuere vencida, e 
los enemigos fueren corridos del lugar _, e los del alcance fueren tor- 
nados , que todas las cosas que y fueren ganadas , que las ayunten e 
las adugan antel rey o ante aquel que fuere por cabdiello en razón 
del, e el rey tome su parte segunt* que dixiemos en estas otras leys, 
e lo al pártanlo ? a cada uno dellos segunt qual orne fuere , e como 
lo él merescio en aquel fecho. E esta partición que dixiemos non se 
entiende de otra batalla sino de aquella que es fecha dentro en la 
tierra de los enemigos o en comedianedo. Ca la otra batalla es 
quando los enemigos entran en la tierra, e dezimos que todo quan- 
to ganare cada uno , deve seer suyo segunt dize en el titulo de las 
huestes, 6 fabla como deven fazer de lo que ganan en fazienda^ 
quando los enemigos entran a correr la tierra. E aun dezimos que 
tanbien en batalla como en fazienda en que venzan a los enemi- 
gos de la fe o del rey su señor, que otro ninguno non les deve 
entrar en el canpo fasta nueve dias para tomar, nin para robar nin- 
guna cosa de las que fueron de los vencidos. E o quier que las fa- 
llasen fasta nueve dias pneden las tomar sin culpa, e ninguno non 
gelas deve anparar nin tener. 

LEY IV. . 

Que deven guardar en fazienda e en lid. 
En fazienda e en lid dezimos , que ninguno non deve pararse 

1 dando a cada uno , 2.° cod. 



TIT. VII. COMO DEVEN PARTIR LO QUE SE GANA &C. 1 00, 

a robar fasta ; que los enemigos sean vencidos, asi como dixiemos en 
esta otra ley. jCa los que lo fezieren deven seer presos por malos,, e 
perder quanto que allí troxieren. E si por aquello que ellos andavan 
robando , e non ayudavan a los i orros sus señores, o aquellos con 
quien ellos eran fuesen vencidos 5 deven seer echados del regno por 
alevosos, e perder todo lo que' alli troxieren. Mas después que ellos 
ovieren vencido a los enemigos, , todo lo que alli ganaren , deve seer 
ayuntado. E si el señor o el cabdiello de aquella fazienda, o de 
aquella lid , fuere su señor por naturaleza o por bien fecho , segunt 
dize ó fabla de los vasallos e de los señores , devenle dar el sétimo 
de todo lo que ganaren. E si fuere otro cabdiello que ellos ayan 
tomado por si, devenle dar el diezmo, e el señor o el cabdiello de- 
ven escoger ornes bonos dellos mismos , que pártanlo jal segunt dize 
en la ley ante desta. E esto dezimos si el señor, o el cabdiello l fuere 
de su heredar, o de heredat de otro que non sea del a rey, quando 
fuer a aquella fazienda o aquella lid. Mas si 3 sallieren de tierra del 
rey , o por su mandado , para alguna destas cosas que dixiemos, de- 
ven dar al rey su quinto de todo, lo que ganaren, ca ninguno non 
deve aver quinto sinon rey, o aquel a qui lo él diere por su pri- 
villeio. 

LEY V. 

Que lo que cada uno ganare en torneo * deve seer suyo. 

Sin estas maneras de guerra que dixiemos , que los ornes pueden 
ganar, aun otras y a de que diremos, asi como en torneo o en 
espolonada, e nos queremos departir de cada una dellas, que es e 
mostrar como deven fazer de lo que ganaren en ellas. Pero que 
queremos primeramiente fablar del torneo. Torneo dezimos, que es 
quando tienen villa o castiello cercado } o pasa la hueste de la ca- 
valgada de pasada cerca dellos , e sallen algunos de los de dentro 
para fazer daño a los de fuera , e non sallen en az, nin en tropel, 
nin sacan seña, nin pendón, mas sallen pocos como para fazer dar- 
mas. E otrosi los de fuera van a ellos desta guisa misma. Pero esto 
deven fazer con plazer de su señor o de su cabdiello, ca de otra 
guisa serie derramar. Otrosi es torneo quando pasa una hueste cerca 
de Otra, e sallen de amas las partes algunos para justar o fazer de 
armas , asi como dixiemos. Onde dezimos , que lo que cada uno ga- 

. <) \ , 

1 saliere de su heredad , 2.° cod. de fallaren , que esta en el texto con puntos 

2 logar del rey , 2.° cod. debajo. 

3 Esta palabra está en el original en lugar 4 ° escaramuza , 2.° cod. 



ll0 LIBRO III. 

nare en tal lugar, que deve seer suyo, e es derecho que pues que 
el cabdiello les da suelta , que vayan fazer lo meior que podieren, 
que lo que ganare cada uno que lo aya, sacado ende tal preso como 
dize en la tercera ley del titulo de ; las huestes , e en la segunda deste 
titulo. E esto mismo dezimos si un cavallero demandare justa a otro. 
Mas qui en otro logar derribare cavallero, deve aver destas tres có 1 ' 
sas la una, el escudo , o la espada, o la siella. • 

ley vi. 

t ■■ . . , ■ .... . 

Como deven partir lo que ganaren en espolonada. 

Espolonada dezimos, que es quando la hueste o la cavalgada pa- 
san cerca de algún logar 6 están los enemigos, o les dan asallido- 
res, o si tienen villa o castiello de los enemigos cercado , e los de 
dentro dan algunos que les vayan fazer daño. E el señor o el cab- 
diello manda, que aguisen con ellos > e les muestra como fagan. De- 
zimos que estos que asi van, todo lo que ganaren que lo deven par- 
tir entre si, pues que riiovieron enuno, e lo fezieron por mandado 
e acordadamiente , e non deven dar dello quinto nin otra cosa nin- 
guna, fueras ende si prisieren tal preso como dixiemos, o de aque- 
lla espolonada ganasen villa o castiello, que deve seer del rey, e 
otrosí el quinto de lo que ganasen daquella entrada, si la villa o 
el castiello tomasen. 

LEY VII. 

¡¿•'j O t <r.'«, \) l: ;tv : .< 

Como deven partir lo que ganaren en algara o en cavalgada, 

, Algara es dicha quando los de la hueste, o los de la cavalgada 
enbian algunas conpanas a correr a los enemigos. E por ende estos 1 
que asi Van, son llamados algareros o corredores. E dezimos que 
todo lo que ganaren que lo deven alegar en uno. E dando al rey 
su quinto , primeramiente si fuere en la hueste onde ellos sallieron, 
e sacando después las erechas para refazer los daños que ovieron rece- 
bado , e conpliendo las otras cosas asi como dixiemos , lo que finca- 
re devenlo partir entre si, segunt la ley les manda que fabla de 
Como deven partir. Otrosí dezimos , que si cavalgada salliere de hues- 
te , o de villa, o de castiello 6 el rey fuere, a otra parte tanbién de 
lo que ganare la cavalgada , como de lo que ganaren los del algara, 
que deven dar al rey su quinto primeramiente, e lo al que fincare 
devenlo partir en la manera que dixiemos suso en esta ley. Mas si 
la cavalgada saliere de villa , o de castiello , o de otro lugar del rey 



TIT. VII. COMO DEVEN PARTIR LO QUE SE GANA &C. I I I 

6 non sea él , e el algara se estremare de tal cavalgada como esta, 
primeramiente deven seer las erechas } e las otras cosas que mandan 
las leyes _, e después el quinto , e lo al que fincare pártanlo entre si 
toda la cavalgada por cavallerias , e por peonías segunt diremos ade- 
lante. Enpero dezimos , que si el señor o el cabdiello de la hueste o 
de la cavalgada , enbiaren senaladamiente algunos a prender lengua 
de los enemigos para aver sabedoría dellos, que de todo lo que ga- 
naren deven aver la meatad , e la otra meatad sea de la hueste o de 
la cavalgada, e esto tenemos que es derecho, porque estos van a 
mayor peligro que los del algara. 



LEY VIII. 



En que logar e por que razón deven dar el quinto de lo que fuere ga- 
nado en hueste , o en cavalgada , o en otra manera de guerra. 

Por que sobrel quinto de que dixiemos en las leyes de suso_, que 
deve el rey aver de las huestes e de las cavalgadas, podrie acaescer 
contienda en quales logares se deve dar e como , para toller esta 
dubda querérnoslo mostrar en . esta ley. E dezimos , que el quinto 
se deve dar en algunos destos logares , si salliere la hueste o la ca- 
valgada donde el rey fuere e tornare , devenlo dar al rey en aquel 
logar mismo onde movieron. E otrosí gelo deven dar si sallieren de 
aquel logar ó el rey fuere , e arribaren a otra parte con la ganancia. 
Pero si tal guerra , o tal enbargo les acaesciese de los enemigos por 
que non podiesen tornar a aquel lugar o el rey fuese , con lo que 
ganasen , dezimos que deven dar el quinto para el rey , allí ó arri- 
baren , asi como lo darien ó él fuese. Otrosí dezimos , que si movie- 
ren de otro lugar qualquier, e arribaren allí 6 el rey fuere con aque- 
llo que ganaren, que alli gelo deven dar. E aun mas dezimos , que si 
sallieren de villa , o de castiello , o de otro lugar que sea del rey, 
que deven y dar su quinto al rey de lo que ganaren, quier arriben y 
quier en otro logar. Mas si por aventura acaesciese, que aquellos ovie- 
sen tanto de tardar porque renovasen talegas , o las acreciesen en otro 
lugar, tenemos por derecho que den al rey su quinto desta manera, 
e la meatad alli donde movieron , e la otra meatad 6 renovaron las 
talegas o do las acrecieron. Otrosí dezimos, que si cavalgada salliere 
de heredamiento que sea en señorío del rey, e oviere y tomado ta- 
legas, si son sus vasallos del señor de aquel lugar, devenle dar el 
seysmo de lo que ganaren. E si non son sus vasallos, devenle dar 
el diezmo. E esto deven dar segunt la manera que dixiemos en esta 



I 13 



LIBRO III. 



ley del quinto. E este quinto que dan al rey, dangelo por reconos- 
eemiento de señorío, e aun para ayuda de las grandes despensas 
que a de fazer, que es cosa que se torna en pro comunal de toda la 
tierra. Ca asi como dan moneda de las cosas que avien ante en se- 
ñal deste señorío, por esa misma razón le dan quinto de las cosas 
que ganan nuevamiente por guerra, e por ende otro ninguno non 
lo deve aver sinon rey , o aquel a quien lo él diere por su priville- 
gio , si fuere por heredamiento , o por su carta , si fuere para tienpo 
señalado. E esto que dixiemos de las ganancias que se fazen por las 
huestes , e por las cavalgadas en razón del derecho del rey o del se- 
ñor del logar, é eso mismo dezimos de las ganancias que fueren en 
todas las otras maneras de guerras , en qual guisa quier que sean. E 
si por aventura acaesciere que alguno furtase o encubriese alguna 
cosa del quinto del rey, mandamos que aquello que encubriere o 
furtare que lo peche con novenas. E si lo robare o lo forzare, que 
lo peche asi como el rey toviere por bien , e demás que reciba pena 
por ende segunt qual fuere el orne. 

LEY IX. 

Quien deve tomar el quinto e quien non* 

El quinto de que fablamos en la ley ante desta en que logar se 
deve dar , e porque razones , queremos aqui mostrar por quien se 
deve tomar , e como. E dezimos , que en hueste o en otro lugar 
ó el rey fuere, el su mayordomo lo deve fazer recabdar, fueras 
ende si el rey lo oviere dado a otri. E en las villas , e en los cas- 
tiellos , e en los otros lugares que del rey fueren , devenlo recab- 
dar aquellos que tienen las rentas del rey, o de los otros aqui lo 
oviere él dado por heredat o por tierra , asi como dixiemos en la ley 
ante desta. E tomar dezimos que se deve en esra guisa , en la hues- 
te , o en el lugar 6 el rey fuere , dezimos que en escogencia es de 
aquel que lo oviere de recabdar por el rey , de tomar el quinto de 
todas las cosas que se podieren quintar ante que sean metidas en al- 
moneda , o de lo que valieren después que sean almonedadas. Mas 
en otros logares o el rey non fuere , deven primero almonedearlas, 
e después dar el quinto al rey , asi como dixiemos. 



TIT. VII. COMO SE DEVE PARTIR LO QUE SE GANA &C. I I c$ 

LEY X. 

Que las atalayas e las escuchas deven seer primero pagadas. . 

Cosas y a otras que deven seer dadas e conplidas , ante q\ie la 
partición se faga, e son estas, asi como atalayas o escuchas, e ere- 
chas, e guardas, e quadrellerias. E de cada una destas queremos 
mostrar porque deven seer pagadas ante que la partición sea fecha. 
E dezimos, que asi como las atalayas son puestas de dia para fazer 
estas dos proes, para guardar por vista los que son en guerra que 
non reciban daño de los enemigos, e para mostrarles como les pue- 
dan fazer mal, asi las escuchas los guardan de noche por oyda desa 
misma manera. E pues que estas proes se llevantan dellas , e otrosí 
están en mayor peligro de perder los cuerpos que todos los otros, si 
non fezieren como deven estas cosas que dixiemos , derecho es que 
estos sean primeramiente pagados de aquello que ganaren. 

LEY XI. 

Como se deven fazer las herechas de los daños que reciben en los cuer- 
pos , e porque an asi nombre , e que pro nace dellas. 

En otros logares comenzamos x de las erechas que deven seer 
en guerra. Mas porque non fablamos en ellas cunplid amiente, que- 
remos mostrar por esta ley, porque an asi nonbre , e que pro viene 
dellas , e porque se deven fazer , e como ante de la partición. E de- 
zimos que erechas an nonbre por esta razón , porque ayudan a orne 
a erzer del daño en que cayó. E los proes que dellas vienen son es- 
tos , fazen a los ornes aver mayor sabor de codiciar los fechos de 
guerra , e otrosi de comenzarlos de grado, e fazerlos mas esforzada- 
miente. E todo esto fazen por que saben que les ayudaran a cobrar 
los daños que recebieren , e avran parte de lo que ganaren , ante de 
la partecion se deven fazer por esta razón,, porque después que las 
herechas fezieren , mas sin contienda pueden partirlo al que fincare. 
Pero destas erechas las unas son de los daños que reciben en sus cuer- 
pos y e las otras son de los daños que reciben en sus cosas. E nos 
queremos primeramiente fablar de las erechas de los cuerpos , porque 
son mas onrada cosa que las otras. E esto puede seer seyendo vivo, 
asi como de seer cativo , o ferido de manera que guarezca. Otrosi 

1 dczir, 2.°cod. 
TOMO I. P 



JI A LIBRO III. 

puede seer perdiendo el cuerpo por muerte , o alguna partida del 
por lision. E por ende dezimos, que si alguno de los que van en 
cavalgada , o en otra guerra cativase , deve dar la cavalgada otro por 
el de los que ellos cativasen , segunt qual orne fuere cavallero o peón. 
E si non cativasen ninguno que pudiesen dar por él , denle otro tan- 
to de la cavalgada de que conpre otro de la guisa que dixiemos en 
ayuda que de por si. E de tal cativo, nin de los mrs. que dieren 
para conprarle , non deven dar quinto , nin sesmo , nin diezmo , nin 
otro derecho ninguno. E si fuere ferido de guisa, que non pierda 
mienbro, si la ferida fuere en la cara que non pueda encobrir con 
los cabellos , deve aver doze mrs. E ferida de la cabeza , de que se 
sacare hueso , diez mrs. E por otra ferida de quel non saquen hueso, 
cinco mrs. E por ferida del cuerpo quel pase de parte en parte diez 
mrs. Por ferida del l cuerpo o de la pierna , que pase de parte en 
parte , cinco mrs. E por ferida que non pase , la meatad desto que 
dixiemos , de ferida que pase de parte en parte por quebrantadura 
del brazo o de la pierna , que non sea lisionada , doze mrs. Mas si 
fuere ferida de que muera si fuere cavallero de la cavalgada 2 por 
él , ciento e cinquenta mrs. E si fuere peón setenta e cinco mrs. E 
destos mrs. den la meatad por su alma que Dios le aya merced de 
sus pecados , e la otra meatad a sus herederos de que tomen algunt 
conorte por la perdida que recebieron. E esto es gran derecho , ca si 
los que reciben mayores daños en sus cuerpos an herechas, muy mas 
las deven aver estos que mueren por la fe , o defendiendo su tierra, 
o por onra de su rey , que es señor natural. E dezimos , que los que 
asi reciben muerte, como quier que los cuerpos mueran, non deve 
morir el bien que fazen, nin el galardón que merecen. E por dere- 
cho a estos tales , mas los deben llamar pasados que muertos , ca cier- 
ta cosa es que el que muere en servicio de Dios e por la fe , que 
pasa desta vida a parayso. Otrosi el que muere en defendemiento de 
su tierra, o por su señor natural, faze lealtad e mudase de las cosas 
que se camian cada dia, e pasa a ganar nonbradia firme para si e 
para su linage para sienpre. E si acaesciere que alguno pierda ojo, 
o nariz, o mano, o pie, por cada uno destos, deve aver cient mrs. 
E por el oreia quarenta mrs. E qui perdiere el brazo fasta el cobdo, 
o la pierna fasta la rodiella, o dende arriba, denle ciento e veynte 
mrs. , qui perdiere el pulgar de la mano , deve aver cincuenta mrs. 
E por el segundo dedo cerca del pulgar quarenta mrs. E por el 

1 brazo o de la pierna , 2.° cod. 2 dense por el , 2.° cod. 



TIT. VII. COMO SE DEVE PARTIR LO QUE SE GANA &C. I I 5 

tercero treynta mrs. E por el quarto veynte mrs. E por el quinto 
diez mrs. E por los quatro dedos , si acaescier que gelos corten en 
uno , ochenta mrs. , si el polgar fincare. E si perdiere de los dientes 
delante de los quatro de suso , e de los quatro de yuso , por cada 
uno dellos deven dar cinquenta mrs. E por ferida de que fuese li- 
siado y asi como quebrado o fadrubado, deve aver cient mrs. 

LEY XII. 

Como se deven fazer las her echas de los daños que reciben en sus cosas, 

Erechas se deven otrosí fazer de los daños que recebieren en sus 
cosas desta manera , el cavalgador que perdiere cavallo o otra bestia 
de siella , después que sallieren en cavalgada por qualquier destas 
guisas , si gela mataren o sil saliese de mano que non lo pueda to- 
mar , o sis le murier , o si gelo furtaren _, deven gelo la cavalgada 
pechar desta guisa , devenle dar por ella tanto quantol costo , si la 
muerte o la perdida fuere en aquel año en que la conpró , e del año 
en adelante devenle dar tanto por ella quanto * la feziere , con su ju- 
rar , con dos cavalleros de los de la cavalgada e non con otros , quier 
sean fijos dalgo o non. Quien perdiere bestia mular o cavallar de 
carga o cavallo , o se muriere , o gelo mataren , denle por ella quan- 
to jurare fasta veynte mrs. E por bestia asnal quanto jurare fasta en 
cinco mrs. Si cavallo o bestia de siella perdiere ojo ol cortaren la 
cola , o oviere otra lision de que non pueda guarir, tómela la caval- 
gada e 2 erechela a cuyo era , segunt la manera que dixiemo desuso. 
E si oviere otra ferida de que entienda que pueda guarescer, fágala 
guardar el cabdiello, o el adalid, fasta treynta dias, e si sanare fasta 
aquel plazo y denla a su señor , e si non pechen gelo los de la caval- 
gada, e fagan de aquello lo que quisieren. E esto dezimos si la mos- 
trare al cabdiello , o al adalid fasta tercer día. E eso mismo dezimos 
de todas las otras bestias, de qual manera quier que sean. Otrosí 
qui perdiere armas en cavalgada ; oen algara aviendo batalla o fa- 
zienda o lid , erechen gelas de lo que ganaren por quanto jurare el 
que las perdió con dos cavalleros de la cavalgada. E si de otra gui- 
sa las perdiere por su culpa, non es derecho que gelas 3 erechen. 
Otrosí las armas e el cavallo del que cativaren , o mataren los ene- 
migos , si se perdieren allí, ol mataren, ol cativaren, erechen gelo los 
de la cavalgada , a el o a sus herederos. E demás dezimos , que si 

1 juraren dos cavalleros de los de la ca- 2 pagúela a cuya era, 2.° cod. 
valgada , 2.° cod. 3 paguen , 2.° cod. 

TOMO I. p 2 



j x 6 LIBRO III. 

alguno se murier su cavallo o gelo mataren , quel deven dar la ca- 
valgada alguna bestia de siella con que venga de aquellas que gana- 
ren fasta quel erechen la suya. E si fuere enfermo o ferido, erechen- 
le el aloguer de la bestia con que veniere , si non oviere ganado bes- 
tial quel den en que venga. 

LEY XIII. 

Porque razones eleven pagar las guardas e las quadrellerias ante 

de la partición. 

De las guardas e de las quadrellerias dezimos otrosi , que se de- 
ven pagar ante de la partición por estas razones , las guardas por que 
son puestas para guardar todas las cosas que ganan los de la caval- 
gada, que se non pierdan , nin las roben , nin las furten. E por esta 
razón que dellas viene, derecho es que sean pagadas ante de la 
partición. E los quadrelleros deven otrosi seer pagados ante que 
partan por esta razón, que son puestos para saber e recabdar todas 
las cosas que son ganadas en las huestes e en las cavalgadas , e en 
las otras maneras de guerra. E porque todo lo que ellos an a rece- 
bir e departir , es en estas quatro maneras , ca o son presos , asi como 
varones o mugieres grandes o pequeños , o son bestias o ganados de 
qualmanera quier que sean , o son armas , o otro mueble , asi como 
ropa o aver monedeado , o de otra manera qualquier , e por esto an 
nombre quadrelleros. E dezimos , que las atalayas, e las escuchas , e 
las guardas, e las quadrellerias se deven pagar a bien vista de la ca- 
yalgada, segunt fuere la ganancia grande o pequeña. E eso mismo 
dezimos de las erechas si lo que ganaren fuere tan poco que non 
cunpla para fazerlas. 

LEY XIV. 

Que la partición deve seer fecha segunt que cada uno levare ornes , t 

armas , e bestias, 

Conplidas todas estas cosas de que fablamos en este titulo , que 
deven seer sacadas e dadas ante que la partición se faga , lo al que 
fincare mandamos, que lo partan entre si, segunt que cada uno 
levare ornes , e armas , e bestias. Pero en esta guisa , qui levare ca- 
vallo , e espada , e lanza , deve aver nna cavalleria , e por loriga de 
cavallo otra cavalleria , e por loriga conplida con almófar una cava- 
lleria. Por brafoneras conpridas, que se cingan , media cavalleria. Por 
loriga e por escudo e capiello de fierro , una cavalleria. Por loriga, 
que legue la manga fasta el cobdo e con brafoneras , una cavalleria. 



TIT. VII. COMO SE DEVE PARTIR LO QUE SE GANA &C. I I 7 

Por camisote e perpunte, una cavalleria. El que levare guardacores 
con perpunte e capiello de fierro, una cavalleria. E dezimos que el 
lorigo es el que lega la manga fasta el cobdo , e non pasa mas ade- 
lante faz a la mano. El camisote es el que llega la manga fasta la 
mano. El guardaeos el que es sin mangas. El que troxiere fojas con 
capiello de fierro, una cavalleria. El que troxiere fojas conpridas 
con mangas de lorigon fasta el cobdo, e con faldas de loriga, una 
cavalleria. Ballestero de cavallo por su balesta con cuerda e con 
avancuerda , con su cinto , e con su carcax con ciento e cinquenta 
saetas, o dende arriba , una cavalleria. E por sus armas e su cavallo, 
segunt que es sobre dicho. El ballestero de pie por su ballesta con 
todo su conplimiento , asi como sobre dicho es , una cavalleria. El 
peón que levare lanza con dardo o con porra , deve aver media ca- 
valleria, e si non nada. Por cavallo o por otra bestia de siella, o 
por azemila , media cavalleria. Por bestia asnal , media peonía.. Mas 
dezimos, que el cabdiello e el que llevare la seña, deve aver dos 
cavallerias. Enpero si muchas adaliles y fueren, non deven aver do- 
bles cavallerias, fueras ende si lo posieren en la cavalgada, sacado 
ende el que los guiare que la deve aver. 



LEY XV. 



Si dos cabalgadas se echaren en celada sobre una villa , o sobre un 
camino , como deven fazer e partir lo qiie ganaren. 

Si acaesciere que dos conpanas de cavalgada se echaren en ce- 
lada sobre una villa , o sobre un camino , e non sopieren los unos 
de los otros , si corrieren cada una conpana , aya lo que ganaren , e 
non sean tenudos de dar parte la conpana de la una cavalgada a la 
otra. Mas si la mayor conpana oviere sabeduria de la menor, de- 
venles fazer saber que quieren correr, e como son mas que ellos, e 
que non les destorven, e que dexen a ellos salir primero , e luego 
que sopieren que son sallidos de la celada corran ellos otrosí. E todo 
lo que ganaren los unos e los otros , pártanlo en uno como dize en 
la ley de suso. E si esto nou quisieren fazer la menor conpana , dexe 
correr a la mayor e después corran ellos , e lo que ganaren sea suyo. 
Otrosí dezimos , que si dos cavalgadas se fallaren en uno , e vienen 
amas con acuerdo de correr en un logar, que deven todos correr en 
uno , e lo que ganaren pártanlo segunt que dixiemos desuso. E si 
la menor conpana esto non quisiere fazer , dexe correr a la mayor 
primero, e después corran ellos, e cada uno dellos aya lo que ganaren. 



I j8 LIBRO III. 

LEY XVI. 

Que derecho an en lo que saguden los que van en apollido. 

Muchas vezes aviene que quando los enemigos entran en la tier- 
ra del rey, e roban alguna cosa aquellos que sallen en apellido , e 
van en pos dellos , si les fuellen todo lo que lievan , o alguna cosa 
dello , quieren selo para si por razón del trabaio que llevaron. Otro- 
sí por que las cosas eran mas enagenadas , por que tenien que aque- 
llos cuyas fueron en ante non las deven aver. Otrosi los dueños, 
por que fallavan lo suyo, e sabien quien lo avie, tenien que non lo 
devien perder, e sobresto nascien muchas contiendas entre aquellos 
que l los segudieran, e los otros que lo demandavan. Onde nos por 
sacarlos de dubda mandamos, que si algunos sallieren en tai ape- 
llido , e siguieren el robo ante que los enemigos lo tengan en su 
salvo en alguna fortaleza de las que ellos toviesen , o cabo della, de 
guisa que los otros non gela podiesen toller, que sea todo de sus 
dueños, e los otros non ayan ende nada, fueras ende si ellos les 
quisieren dar alguna cosa de su grado , o lo ovieren de aver segunt 
la postura de aquella tierra. Mas si después que lo ovieren metido 
los enemigos en tal logar , como desuso dixiemos, qui quier que lo 
gane dellos tolliendo gelo , deve seer suyo. Pero a se de partir entre 
aquellos que lo ganaren segunt parten las ganancias de las otras ca- 
valgadas, sacando ende si cavallo fuese levado en tal robo, que deve 
seer de su dueño fasta un año , dando por el un mri. a aquel a qui 
lo fallare. 

LEY XVII. 

Que derecho deven avjer de los cuerpos de los ornes los que los sagú- 

dieren. 

En esta otra ley mostramos , que derecho an de aver los que 
van en apellido de las cosas , que seguden del robo que lievan los 
enemigos , o en las que ganan dellos después que las tienen en su 
salvo. E por que algunos de poco entendemiento cuydarien que se 
entiende tan bien de los cuerpos de los ornes , como de las otras 
cosas, nos por sacarlos desta nescidat dezimos, que si fueren chris- 
tianos aquellos" que los enemigos levavan presos , que aquellos que 
los segudieren , o gelos tollieren después que los tovieren en su sal- 

1 las sagudicran , c los ottos que las demandaran , 2.° cod. 



TIT. VII. COMO SE DEVE PARTIR LO QUE SE GANA &C. I Iq 

vo , asi como dixiemos , que los non deven mandar por suyos , nin 
ayan ningún derecho en ellos. E si fueren judíos dezimos, que los 
deven de.xar en aquel estado en que eran ante , e non deven tomar 
ninguna cosa dellos, sinon si ellos gela diesen de su grado, mas 
non por razón que los sagudieron de los enemigos. Ca los judíos 
son quitamiente de los reyes , e ninguno non los puede aver , sinon 
aquellos a qui ellos los dieren por sus privelegios. E si fueren mo- 
ros cativos, e los sagudieren de los enemigos ante que los metan en 
su salvo *, deve aver su derecho dellos, asi como de las otras cosas 
que les tollieren. E si los metieren en su salvo, qui quier que gelos 
gane, dellos después deven seer suyos, asi como si ganasen otros 
que non oviesen seydo cativos. Mas si fuesen forros devenios tornar, 
asi como eran ante. Pero si aquellos que los levaron desque los tu- 
vieron en su salvo los dexaron por quitos , e ellos non se quisiesen 
tornar a aquel logar donde fueron levados , qui quier que los gane, 
develos aver como si ganase otros moros de guerra. 

TITULO VIII. 

DE LA JUSTICIA QUE DEVEN FAZER EN LAS CAVALGADAS , E EN LAS 
OTRAS MANERAS DE GUERRA. 

J-^el acabdellamiento e de la partecion avernos mostrado por que 
se deve fazer e como. Ca destas cosas nacen muchos bienes , asi como 
mostramos allí ó fablamos de cada una dellas. Mas agora queremos 
dezir de la tercera , que es justicia , porque sin ella non pueden fazer 
estas dos cosas senaladamiente. E si en las otras cosas que los ornes 
an en paz, an meester justicia quanto mas en las qne ganan por 
guerra , e con peligro grande por que tenemos que lo an estos mas 
meester que los atros. E por 2 esta justicia sea estable a meester qué 
la 3 guarde firmemiente tan bien en las huestes como en las cavalga- 
das, como en otra manera de guerra qualquier que sea. E esta justi- 
cia es en dos maneras , la una en guardar las posturas que posieren 
entre si o con otros qualesquier. E la otra de dar pena a los que la 
merecen. Pero queremos primeramiente fablar en las posturas, e 
después en la justicia. Onde dezimos, que las posturas que pusieren 
entre si, o con otros qualesquier amigos o enemigos, que las deven 
guardar , non siendo contra la fe , o contral rey , o contral regno 

1 deven , 2.° cod. 3 guarden , 2.° cod. 

2 E por que esta justicia , 2.° cod. 



!20 LIBRO III. 

donde fueren naturales , por qualquier destas naturalezas , que dize 
en el quarto titulo deste libro, o contra otro su señor. 



ley i. 



En cuantas maneras ss departe la justicia para escarmentar los que 
fazen algún mal en guerra. 

La otra parte de justicia, que es para escarmentar los que fezie- 
ren mal, se parte en tres maneras. La primera es contra los que fe- 
zieren deslealtad, o engaño contra los de las huestes, o de las caval- 
gadas. La segunda es contra los que mataren , o ferieren , o bolvie- 
ren pelea. La tercera es contra aquellos que furtaren, o robaren, o 
encubrieren, o fezieren otra cosa que se tornase en daño de las 
huestes, o de las cavalgadas. E nos fablaremos de cada una destas 
en su logar , asi como conviene. 

LEt II. 

Que pena deve aver qui diere sabedaria a los enemigos de los de la 
su parte , e como deven fazer para guardarse de daño. 

De las grandes deslealtades que podríen fazer algunos de los 
que andodiesen en las huestes, o en las cavalgadas, o en las otras 
maneras de guerra, serie esta en dar sabiduria a los enemigos de los 
de la su parte. E porque por aquella sabeduria que dellos oviesen, 
podrien seer los de aquella conpana 6 ellos fuesen , presos o ven- 
cidos, dezimos que esta cosa deve seer mucho escarmentada, e muy 
vedada en aquellos que lo fezieren. Mas por guardarse deste daño, 
e para saber quales son los que en tal culpa cayesen , mandamos que 
tan bien en la hueste ó el rey fuese , como en otra hueste , o en ca- 
valgada, o en otra manera de guerra, que el rey o el cabdiello, o 
el adalid faga saber ciertamiente por escripto, o por otra manera 
quantas conpanas y son, e quantos ornes a en cada conpana, por- 
que si orne estrano y veniere, que puedan saber quien es, o que 
demanda , o por quien viene. E si sopieren que viene de parte de 
los enemigos , por aver sabeduria de aquellos que son en guerra , asi 
como en hueste, o en cavalgada, o en otra guisa, quel maten por 
ello. E el que lo sopiere , e non lo descubriere quel fagan otro tal. 
Otrosí quando alguno de los de la su conpana fuere a otra parte 



TIT. VIII. DE LA JUSTICIA QUE SE DEVE FAZER &C. 12 1 

que lo * pueda saber en esta manera que dixiemos. E si 2 fallare que 
alguno fue a los enemigos para fazerles saber alguna cosa de la 
hueste , o de la cavalgada de aquellos con quien era , dezimos que 
si en tal hueste fuese el rey o su fijo, aquel que a de seer heredero, 
que aquel que esta sabeduria diese a los enemigos, que deve morir 
como traydor, e perder lo que oviere. E si era lijo del rey e de su 
mugier a bendecion, deve morir por traydor el que esto feziere, e 
perder la meatad de lo que oviere. E si fuere y otro fijo del rey 
por cabdiello , que non sea de mugier de derecho , segunt manda 
santa eglesia , muera el que tal cosa feziere como traydor. E esto 
mandamos por onra del rey e de su linage. Pero si otro cabdiello 
y fuese en vez del rey, muera por traydor aquel que esto fiziere. E 
si lo feziere otro que sea vasallo del cabdiello de aquella cavalgada, 
o de aquella guerra , muera otrosí por traydor. E si non fuer su 
vasallo muera por alevoso. E esto dezimos tan bien en las cavalga- 
das como en las otras maneras de guerra , quier sean fechas por ricos 
ornes, quier por otros vasallos , o por conceios , o por almogávares, o 
por otra giente, quier de pie, quier de cavallo. Ca todos estos son 
tenudos de guardar su rey, e su señor, e su cabdiello, e su adalid, 
que es en manera como de cabdiello. Pero dezimos, que aquel que 
fuese a dar sabeduria a los enemigos que aquella conpana 3 onde el 
fuer , que lo deve fazer saber en ese mismo dia , o al segundo al rey, 
o al otro señor, o al cabdiello que y fuere. E si asi non lo dixiere, 
los que lo sopieren yazen en aquella culpa misma, por que semeja 
que a sabiendas lo encubrieron. 

LEY III. 

Que pena deven aver los que fezieren engaño en tas cosas que gana- 
ren en guerra. 

Los engaños que los ornes fazen en las cosas que ganan por guer- 
ra son de tantas guisas , que non las podemos nos todas cuntar. Pero 
queremos aqui nonbrar alguna dellas, e mostrar como se deven es- 
carmentar. E tenemos , que esto sera carrera por ó se podran vedar 
los otros que aqui non nonbramos. E esto que aqui queremos de- 
zir 4, faze en dos maneras. Ca o los faze ante que partan o en la 
partición. E dezimos, que estos engaños se podrien fazer ante de 

1 puedan , 2.° cod. menos , lo deve fazer saber , 2.° cod. 

2 se fallare , 2.° cod. 4 se face , 2.° cod. 

3 donde el andava , o de do fue fallado 

TOMO I. O 



I22 LIBRO III. 

la partición, asi como si matasen algún preso que oviese a seer del 
rey ol pleyteasen ante del almoneda , ol diesen por otro cativo, por 
tal que oviesen mas por él que avien aver por toller su derecho al 
rey, o si camiasen algunas de sus cosas por otras meiores de las de 
la cavalgada , asi como moros e bestias , o armas , o alguna otra cosa 
atal. Onde por toller estos engaños que dixiemos , mandamos que 
ninguno non sea osado de pleytear preso, nin de darle por otro, 
nin fazer camio nin almoneda de ninguna destas cosas que gana- 
ren , a menos del cabdiello , o del adalil , o del orne del rey , o del 
otro señor que aya de aver su derecho. *. E si fuer fecho non vala, 
e sean temidos los que lo fezieren de adozir todas aquellas cosas al 
almoneda, e demás pierda su parte de aquello que ganaron. E si 
adozir non las podiere , pechen de lo suyo dos tanto de lo que va- 
lien aquellas , segunt judgare el cabdiello o el adalil. E si non ovie- 
re de que las pechar, asi sean sus cuerpos metidos en presión del 
rey. E si el cabdiello, o el adalil feziere este engaño en preso que 
oviese a seer del rey , pierda su parte de la ganancia , e peche el qua- 
tro duplo. E si non oviere onde las pechar, pierda lo que oviere , e 
sea su cuerpo a merced del rey. Mas si lo feziesen en las otras cosas 
de la cavalgada , péchelas dobladas , segunt que asmaren que valien 
tres ornes bonos de la cavalgada de los que non fueron sabidores, o 
consentidores de aquel engaño. Otrosi dezimos , que si alguno fe- 
zier engaño en la partecion, asi como fazerse escrivir dos vezes, o 
mas ornes , o mas bestias , o mas armas que non levare por levar 
mas raciones, o meter en la cuenta 2 mas rayciones que non son, o 
si tiene alguna cosa de las que ganaron , e non las descobrio el dia 
de la partición , deve perder su parte , que devie aver de la caval- 
gada , e seer echado por malo. E si cabdiello , o adalil , o quadri- 
llero feziere alguna destas cosas , aya la pena sobre dicha , e demás 
nunca aya onra de cabdiello, nin de adalil 3 , nin el quadrellero ofi- 
cio en ningún logar. 

LEY IV. 

Que pena deve aver qiii desonrase , o Jiriese, o matase a otro en hues- 
te , o en cavalgada. 

Escarmiento dezimos otrosi , que deve seer fecho muy grande 
en aquellos que en las huestes, o en las cavalgadas , o en otras mane- 
ras de guerra movieren contienda por que alguno prenda desonra, 

1 del rey, 2® cod. 3 nin de quadrillero, nin otro oficio en 

2 mas partes que non son , 2.° cod. ningún lugar, 2.° cod. 



TIT. VIII. DE LA JUSTICIA QUE SE DEVE FAZER &C. I 2 3 

o ferida, o muerte. E esto es grant derecho. Ca pues que ellos van 
para fazer daños a los enemigos, si ellos entre si se destruyeren, o 
se mataren, que les sea escarmentado mas cruamiente que a otros. 
Por ende mandamos, que quien en tal logar desonrare a otro, que 
aya doble pena que sil desonrase en otro lugar, sacado ende corte 
de rey. E quien feriere de cuchiello , o de otra arma , o de pie , o 
de mano , córtenle la mano o el pie con que feriere. E si de aquella 
ferida perdiere mienbro, pechel demás desto cient mrs. E qui ma- 
tare a otro, métanle so el muerto ". 



LEY v. 



Que pena deven aver los quefurtan en hueste o en cavalgada* 

Muy cruamiente dezimos, que deven seer escarmentados los 
que furtaren en qual manera quier de guerra a los de su parte. Ca 
pues que ellos van acordados de ganar de los enemigos , non es de- 
recho que se furten unos a otros lo que tovieren , o lo que ganaren. 
E si los que en otro logar furtaren merecen pena, mucho mas la 
deven aver los que en tal logar lo fezieren. E por ende mandamos, 
que qualquier que y fuese preso con furto , el fuese provado con dos 
ornes bonos de la cavalgada, si fuer de los menores que lo peche 
doblado, e señálenlo de guisa que parezca , porque se de alli adelan- 
te otro furto feziere , que amos los furtos le sean testimonios para 
morir. E si fuere de los mayores, péchelo quatro doblado, e sea 
echado de aquella tierra ó mora. E esto dezimos por la primera vez, 
mas si otra vez lo feziere por que lo tomó por uso , denle muerte, 
segunt qual orne fuere , e esto dezimos que es derecho. Ca quanto 
mayor orne es, tanto meresce mayor pena porque faze lo que non 
deve. Pero si furtase de las cosas que troxiesen para governarse a 
ellos , e a sus bestias , a que llaman tallegas , peche lo que furtare a 
quatro doblo, si fuer de los menores , e córtenle las oreias. E si fuere 
de los mayores , peche dos tanto , que por otro furto que feziese en 
tal logar. E esto dezimos por la primera vez , mas si qualquier des- 
tos sobre dichos lo feziere otra vez , mátenle de fanbre. 



1 E quien en la hueste o en el real ma- trerrelos asi a entramos, 2.° cod. 
tare a otro, métanle vivo so el muerto, e en- 



TOMO I. Q 2 



¡24 LIBRO III. 

LEY VI. 

Que pena deve aver quien furto, o encubre de las cosas que ganan en 

hueste o en cavalgada. 

Si merecen pena los que furtan en hueste o en cavalgada , asi 
como desuso dixiemos , muy mas la deven aver los que preassen o 
tomasen por fuerza alguna cosa de las que oviesen ganado. Onde 
mandamos , que qualquier que tomase en estos logares mismos al- 
guna cosa desta guisa, si fuere de los menores, péchelo a quatro 
doblo , e si de los mayores a seys duplo. E si alguno destos non 
oviere de que lo pechar asi , reciba tal pena en el cuerpo qual tu- 
viere por bien el cabdiello o el adalil. Mas si el cabdiello , o el ada- 
lil fiziese tal cosa , peche dos tanto que otro de los otros. E si algu- 
no dellos non oviere de que lo pechar, este a bien vista de la ca- 
valgada en esta guisa , que escojan cinco ornes de los mayores ornes 
que y fueren, e qual pena todos acordaren, ola mayor parte dellos, 
que merece tal pena por tal fecho , que tal gela den en el cuerpo. 
Enpero si el cabdiello fuese rico orne, o otro orne onrado, que este 
su cuerpo a bien vista del rey. E si ovieren mester de los ganados 
que troxieren para comer , dezimos que el cabdiello o el adalil deven 
mandar que den a cada uno dellos segunt quanta conpana troxie- 
ren. Otrosi dezimos , que qui encubriese cosa furtada , o preada de 
los de la hueste o de la cavalgada , condesándola o guardándola, que 
deve pechar tanto como el que lo fizo. E si lo encobriese veyendo- 
lo e non lo dixiese , peche la meatad que el que lo fizo. 

LEY VII. 

Si dos conpanas yoguiere en celada sobre una villa , o sobre un camino^ 
que pena deve aver la menor conpana si non acordare con la mayor. 

Fueras ende estas cosas que dixiemos en las leys deste título, 
que fazen los ornes , que se tornan en daño de las huestes e de las 
cavalgadas, que deven seer escarmentadas por justicia, e aun y a 
otras de que queremos fablar , que lo deven otrosi seer. Ca por ellas 
pueden recebir grant daño los que son en guerra , asi como si dos 
cavalgadas o dos conpanas yaciesen en celada sobre una villa o ca- 
mino , e la mayor conpana oviere sabeduria de la menor , e les en- 
viasen dezir que los dexen correr primeramiente , si la menor esto 
non quisiese fazer , e corriese primero , mandamos que todo quanto 



TIT. VIII. DE LA JUSTICIA QUE SE DEVE FAZER &C. I 25 

allí ganaren , sea de la mayor conpana , e demás que sean sus cuer- 
pos a juyzio del rey, por quel fezieron perder por aventura tales 
presos , por que podiera aver la villa _, e fazer tal fecho que serie 
grant onra del rey , si la mayor conpana oviese corrido primero. E 
esto mismo dezimos , que si dos conpanas se fallasen en uno > e ve- 
niesen con acuerdo de correr amas en un logar , e la menor conpa- 
na non dexase correr a la mayor primero. 

LEY VIII. 

Como deven fazer aquellos que non guardan sus talegas , o non pagan 
al plazo lo que sacan del almoneda. 

Aun y a otras cosas que deven seer castigadas, que se podrien 
tornar en daño de las cavalgadas , asi como si perdiese alguno de las 
talegas l , o las comiese ante que los otros. Onde por escusar este daño 
deven todos adozir las talegas a un logar, e partirlas con el. E esto 
deven fazer fasta dos vezes , mas si la tercera vez le conteciese que 
las non guardase _, o que las coma ante que los otros, devenle pren- 
der por que se non torne , e sean descubiertos por el e levarle preso 
fasta que su fecho acaben, e non le deven dar que coma, sinon si 
alguno le quisiere fazer amor. Otrosi dezimos , que si alguno quisie- 
re fincar en la zaga , que non gelo deven consentir. E si por aven- 
tura tanto porfiare e non quisiere yr 2 , devenle prender como di- 
xiemos del que pierde las talegas por que non los descubra. Otra 
cosa y a que se podrie tornar en daño de la cavalgada , asi como de 
rion pagar a nueve dias aquello que sacaren del almoneda. E por 
ende mandamos, que qui aquel dia non pagase quel prendan lo 
quel fallaren e venderlo luego , e si al tercer dia non quitaren, aque- 
llos peños sean perdidos. E si aquellos peños non conplieren a lo 
que él devie, lo que fincare péchelo doblado. 

LEY IX. 

Que pena deven aver los qué non quisieren ayudar al cahdiello > o al 

adalil a fazer justicia. 

La justicia que dixiemos, que deve seer fecha en toda manera 
de guerra, tenemos por derecho que se faga por mandado del cab- 
diello , o del adalil ó el rey non fuere. E estos sean alcalles para 

1 por mal recabdo, 2.° cod. 2 delante, 2.° cod. 



l2 6 LIBRO III. 

fazer justicia de todos los malos fechos, e de todas las contiendas 
que acaescieren , tan bien sobre la partición, como sobre todas las 
cosas en la cavalgada , o en otra manera de guerra. E si por aven- 
tura ovieren sospecha que alguno , que tiene alguna cosa de las de 
la cavalgada, o de las otras encubierta o furtada, ellos deven man- 
dar escudrinar las posadas de aquellos en que sospecharen. E por 
que su juyzio non valdrie nada, si non oviesen poder de fazerle con- 
prir por alguna premia, mandamos que todos sean tenudos de ayu- 
darles a fazerlo conprir. E si alguno non les quisiere ayudar sin la 
malestanza , que dixiemos que farie , tenemos por derecho que pier- 
da quanto allí troxiere , e sea echado de la cavalgada. 

AQUÍ se acaba el libro tercero, 

E COMIENZA EL CUARTO LIBRO. 



TITULO I. 

DE LA JUSTICIA , COMO SE DEVE FAZER EN CADA LOGAR. 

JtLl grant amor que nos avernos a nuestras gientes, nos faze pensar 
e trabaiar. E por que les podamos fazer entender todas aquellas co- 
sas , que sean mas a su pro e a su onra. E por que mas derechamien- 
te fagan todos sus fechos, e sean guardados de caer en yerro de que 
les podiese venir daño. E por ende les mostramos en el primer li- 
bro lo que nos entendiemos, por que mas podrien ganar amor de 
Dios y e esta es la fe de que fablamos y. Ca sin ella non puede orne 
fazer cosa que a Dios plega. E en el segundo libro les mostramos 
aquellas cosas que mas conplidamiente podrien fazer lealtad , que es 
una de las meiores cosas del mundo. Ca el que esto non a , non pue- 
de otrosi ganar amor de Dios nin del mundo , e tanxiemos en las 
mayores cosas y por que esta lealtad mas se podrie ganar, asi como 
en guarda e en onra de su cuerpo del rey, e de su mugier, e de 
sus fijos, que son mas cérea del, e del señorío, e de las otras cosas 
que son de dentro en el que mas apareiadamiente pertenesce al rey. 
E después les feziemos entender en el libro tercero por quales cosas 
podrien seer mejor guardados el rey e el regno de so uno, defen- 
diendo lo suyo de los enemigos , e conqueriendo dellos. E por esta 
carrera ganan paz para sus tierras. Mas en este quarto libro , que- 



TIT. I. DE LA JUSTICIA, COMO SE DEVE FAZER &C. I 27 

remos mostrar como mantengan esta paz entre si con derecho e con 
justicia. Ca si ellos esto non fezieren , non pueden bien defender lo 
suyo , nin mucho ganar de los enemigos. E por que justicia es cosa 
que da a cada uno su derecho _, tenemos que deve seer muy guar- 
dada, e muy tenuda senaladamiente de los reyes. Ca a ellos es dada 
mas que a otros ornes, e ellos la deven mas amar e fazer. Pero que 
los reyes non pueden seer en sus castiellos en cada lugar , para fa- 
zer esta justicia , conviene que ponga y otro de su mano , que lo 
faga , asi como alcalles o juezes , o otros de qual manera quier , que 
sean , e a qui es dado poder de judgar. Otrosi merinos , e alguaziles, 
o otras justicias de qual guisa quier que sean, que an a conprir lo 
que ellos judgaren. E porque la justicia non se puede fazer conpli- 
damiente, a menos de seer judgada, nos queremos primeramiente 
mostrar de aquellos que an de judgar , e de conprir , e desi de las 
otras cosas que pertenescen al juyzio , sin que non puede seer nada 
conplidamiente , asi como deve. 



LEY I. 



Quaks personas son mester en el pleito para legarse el juyzio , e venir 

a acabamiento* 

Todo el fecho de los pleitos se departe en dos maneras, ca la 
una es de las personas de los ornes que son mester en el pleito para 
llegarse el juyzio. E la otra es de los fechos dellos sobre que el juy- 
zio viene después. Mas nos queremos primeramiente fablar de los 
ornes, e después fablaremos de los fechos. E dezimos, que las per- 
sonas de los ornes, que los unos son mayores en que cae todo el fe- 
cho de los pleitos, e los otros son de aquellos que los ayudan por 
que los pleitos vengan a acabamiento. E los que son los mayorales 
en los pleitos son estos quatro , asi como el demandador, e el defen- 
dedor, e los testigos , e el alcalle. E las otras personas , que son me- 
nores para ayudar son estos, asi como personeros, e vozeros, con- 
seieros , e pesquiridores, escrivanos, e seelladores. Pero nos queremos 
ante fablar de las personas mayores , e comenzar primeramiente de 
los alcalles, e de aquellos a qui es dado poder de judgar de qual ma- 
nera quier que sea , o qualquier nonbre que ayan , e después dire- 
mos de los otros. E destos que an poder de judgar } queremos mos- 
trar seys cosas. La una qui deven poner. La otra quales deven seer. 
La tercera en % que manera deven seer puestos. La quarta como de- 



, 2 3 LIBRO IV. 

ven seer guardados e onrados. La quinta , de aquellas cosas que ellos 
an a guardar. La sesta de las que deven fazer. 

TITULO II. 

DE LOS ALCALLES QUI LOS PUEDE PONER, E DE LAS COSAS QUE AN DE 

FAZER E DE GUARDAR. 

Aquellos que an poder de judgar los pleitos , deven seer puestos 
por mano de los que aqui diremos. Los adelantados mayores , que 
deven judgar los grandes fechos en corte del rey _, asi como de riep- 
tos, o de pleito, que sea entre un rico orne e otro, sobre hereda- 
mientos , o sobre otra cosa , o pleito que sea entre un conceio , e 
otro sobre términos , o sobre otros pleitos granados. Otrosi pleitos 
que fuesen de grandes ornes , asi como entre ricos ornes e ordenes' 
o conceios , que oviesen pleito con ordenes o con ricos ornes. Ca todo 
esto deven ellos judgar por mandado del rey. Otrosi las alzadas de 
los alcalles de casa del rey, e de los otros que judgan en las tierras 
onde cada uno dellos fuer adelantado, seyendo ellos mismos y en la 
corte. E por ende dezimos , que tales adelantados como estos , non 
los puede otro ninguno poner sinon rey. Pero si estos adelantados 
mayores quisieren dexar otros en su logar, puedenlo fazer desta gui- 
sa , dándolos el rey, e otorgando gelo. Otrosi los alcalles que son 
puestos para judgar los pleitos cada dia en la corte , ca non los pue- 
de poner otro ninguno sinon rey. E los adelantados menores qué 
an poder de judgar los pleitos por aquellas merindades, o de aque- 
llas comarcas donde a el adelantamiento , dezimos otrosi que el rey 
los deve poner , e otro non. E los adelantados mayores , por razón 
del rey , los deve poner. Pero a los adelantados * mayores quando 
los ovieren a poner por mandado del rey , asi como dixiemos , non 
lo deven fazer sinon en las comarcas de aquellas tierras onde ellos 
son adelantados. Los alcalles, que son puestos para judgar las cib- 
dades e las villas, non los deve otro ninguno poner sinon rey, si- 
non si fuese su heredamiento , que oviese dado el rey a alguno con 
aquel derecho que el avie, con otro heredamiento, que oviese de par- 
te de su linage , o por casamiento , o por otra manera en que aya 
tal señorío por que lo pueda fazer. Otra manera y a de aquellos que 
dan para judgar pleitos señalados. E estos 2 non puede otro ningu- 

1 f. menores. 2 f. non los. 



TlT. II. COMO S£ DEVE FACER LA JUSTICIA EN CADA LOGAR. ISO, 

fio poner sinon rey , o los otros que lo pueden fazer en sus hereda- 
mientos, asi como dixiemos de suso. Aun y ha otros alcalles á que 
llaman de avenencia. E estos pueden seer puestos con plazer de amas 
las partes. Onde otro ninguno non deve poner alcalle, nin juez, nin 
otro ninguno que aya poder de judgar sinon estos que desuso dixie- 
mos. Pero si acaesciese que algunos destos sobredichos asi como ade- 
lantados menores, que an a judgar las merindades o otras tierras co-; 
mo desuso dixiemos , si los alcalles que an a judgar en las villas en- 
fermasen o oviesen otro embargo derecho de guisa que non podie- 
sen judgar, o fuesen en mandado del rey o por pro de la tierra, o 
de sus conceios , o por pro de si mismos que non podiesen escusar: 
en todas estas maneras pueden poner otros en su logar que judga- 
sen. Eso mismo dezimos de los alcalles que son dados para pleitos 
señalados , fueras ende si el pleito fuese de justicia o de otro grant fe- 
cho, que tangiese en fecho del rey o del regno. Ca en tales cosas co- 
mo estas non puede poner otro en su logar, fueras ende si lo fezie- 
re por mandado del rey. Onde qualquier que alcalle posiese de 
otra manera, sinon cómo dize en esta ley, tomando por su atrevi- 
miento este poder que señaladamiente pertenesce al rey, mandamos 
que muera por ello. 

LEY i. 

Como deven seer escogidos losjuezes , o x quien puede seer juez y o i quien non. 

Escogidos deven seer mucho los que son puestos para judgar los 
pueblos con derecho é con justicia , tan bien los que la an de fazer 
judgando, como los que la an a conprir por fecho. Ca derecho es, que 
pues ellos tan grant logar an a tener, que lo merezcan por bondat e 
por buenos fechos. E por ende dezimos que ninguno non sea de 
otra fe sinon de la de nuestro señor Iesu Christo , que non deve tener 
lugar para judgar , nin para fazer justicia , nin descomulgado segunt 
mandamiento de santa eglesia, nin orne que case con su parienta 
sin mandamiento del apostoligo , nin aquel que oviere su mugier vi- 
va í bendecion, e casare con otra, nin el que casare con mugier de 
orden que sea ende sacada contra derecho. Ga todas estas cosas son 
contra ley. Nin tenemos otrosi por derecho que tenga tal lugar el 
que feziere trayzion , o aleve * o otra cosa porque vala menos, en ma- 
nera que non pueda seer par de otro , nin otrosi falsario de moneda 
o de seello del rey, o de privillegio, o de carta de rey, o de otros 
ornes, nin aquel que fuere provado que dixo falso testimonio, nin 

1 y 2 f. c. 

TOMO I. R 



j^O LIBRO IV. 

aquel que se perjuró por fazer perder alguno lo suyo , nln el que ro- 
vo algún lugar destos, e lo perdió por algún mal que feziese. Ca to- 
das estas cosas e otras muchas desta manera son contra lealtad, segunt 
dize en el titulo que fabla de las trayziones , e de las aleves , e de las 
otras cosas , porque vale menos orne. Nin semeia otrosi cosa con gui- 
sa que tal lugar como este tenga mugier , nin orne que non aya treyn- 
ta años conplidos , nin sordo , nin ciego , nin loco , nin siervo. Ca 
todas estas cosas deven seer guardadas, porque son contra natura e 
contra razón. Pero si alguno destos sobre dichos quisiere el rey fazer 
grant merced, después que el le oviére perdonado, por darle a tener 
alguno destos logares que dixiemos, por algún buen fecho que después 
feziese, puede lo fazer, sinon fuere traydor, o alevoso, ó descomul- 
gado. Ca ninguno destos non lo puede fazer por derecho. 

LEY II. 

En que manera se entiende lo que diz en la ley ante desta contra los 

que non pueden seer jueces. 

Por el departimiento que feziemos en la tercera ley deste titulo, 
en que mostramos quantas maneras son de aquellos que an poder de 
fazer justicia, e porque algunos entenderien por la ley ante desta, 
que á todos los que fuesen tales como en esa misma ley dize, que 
les tolliemos que non podiesen aver aquellos lugares, queremos lo 
mostrar por esta ley de quales se entiende, e en qual manera. Onde 
'dezimos que esto non se entiende de los alcalles de avenencia , sinon 
en cosas señaladas, asi como si el alcalle que posiesen por avenidor 
fuese siervo, o loco, o sordo que non oyese nada, o menor de edat 
de xx años. Mas esto que dixiemos entiéndese de los que son pues- 
tos para librar todos los pleitos cada uno en su logar, asi como ave- 
rnos dicho. E otrosi de los que son dados para judgar pleitos sena- 
lados, e aun de aquellos que ana conprir la justicia por obra. Pero 
la manera que dixiemos en que se deven entender, es esta, que pues 
que el rey los a puestos para judgar todos los pleitos, que ninguno 
non los deve desechar por ninguna daquellas razones que non jud- 
gue, en quanto el rey le consentiere que tenga aquellos logares , ca si 
lo feziesen , denostarien los alcalles , e darien á los ornes razón de lo 
fazer. E por esta razón alongar se y an los pleitos , e non se librarían 
tan ayna. Enpero si algunos los quisieren acusar para ante el rey 
de alguna destas cosas , bien lo pueden fazer, si non fuere el acusador 
de aquellos que son defendidos en las leyes, que non pueden acusar 



TIT. II. QUI PUEDE PONER LOS ALCALLES E JUECES. I31 

a otro. Mas si alguna destas cosas fuere razonada e provada ante 
alguno de los que fuesen dados para librar algún pleito señalado, 
pueden lo desechar que lo non judgue. Enpero non puede esto fazer 
aquel mismo que lo pediere por alcalle. 



LEY III. 



En que manera deven seer puestos los juezes , e que cosas deven jurar 

e guardar. 

En estas maneras deven seer puestos aquellos, que an a librar los 
pleitos de que fablamos en la ley ante desta , todos aquellos que fue- 
ren dados para judgar en la corte- del rey, quier sean adelantados ma- 
yores, o los otros que ellos dejan y de su mano, o -los alcalles de 
la corte. E otrosi los otros alcalles o adelantados que an a judgar las* 
tierras , o las comarcas, o las cibdades o villas, quando los el rey pu- 
siere deven venir antel e fincar los ynoios, e meter las manos en- 
tre las suyas, e jurar en estas dos maneras. E destas la una es 
que tañe al rey e a su regno. E la otra es que tañe a todos co- 
munalmiente. E la qiie al rey tañe es esta, que jure primeramien- 
te a Dios, e desi a el como a rey e a señor, que guarde su cuerpo 
de todo daño e de todo mal. E otrosi quel guarde su poridat que 
non la descubra a cosa que en el mundo sea de ninguna manera 
que seer pueda. E otrosi quel guarde su señorio, e todos los 
otros sus derechos, e en todas las cosas que sopiere su pro, que lo 
alogue, e su daño, que lo desvie. La otra que por pro de todos 
comunalmiente es que deve jurar que judgue derechamiente a todos 
aquellos que a su juyzio venieren. E por estas leyes que son escrip- 
tas en este libro , e non por otras , e por amor , nin por desamor \ nin 
por miedo, nin por don quel den, nin quel prometieren, que non 
judgue en otra manera. E estas dos juras deven fazer en uno en ma- 
nos del rey. Mas si el rey enbiare a otro que ponga alguno destos de 
su mano, deven recebir dellos estas dos juras conplidamiente por elrey, 
asi como dixiemos , e non deven camiar ende ninguna cosa, sinon asi 
como jurare entre las manos del rey, que jure poniendo las manos so- 
bre los evangelios. Onde dezimos que ninguno non debe recebir el 
alcaldia, nin judgar ante que faga esta jura. E si alguno por su atreve- 
miento ante judgare , non vala su juyzio , e pierda aquella vez el alca- 
llia. E qualquier que contra la primera jura que tañe al rey veniese, 
sin la traycion que faze , e la pena que merece , segímt mandan las 
leyes deste libro , que fablan en estas cosas , mandamos que ninguno 

TOMO I. R 2 



LIBRO IV. 



13» 

que de su linage decenda derechamiente , nunca tenga tal lugar co- 
mo aquel quel tiene, nin otro lugar ninguno en casa del rey. E si venier 
contra la segunda jura , que es a pro de todos, judgando por otras le- 
yes, pechen quinientos mrs. , e non vala su juyzio. E si de otra gui- 
sa judgare tuerto , aya la pena que mandan las leyes de aquellos que 
a sabiendas judgan mal. 



LEY IV. 



Como deven ser puestos los alcalks para librar los pleitos señalados, 
c otrosí los ale alies de avenencia. 

Los alcalles o aquellos que son dados para librar señaladamiente 
algunos pleitos, deven seer puestos por carta del rey, o por palabra, 
o del otro señor, que a poder de los poner, segunt dixiemos en la 
tercera ley ante desta. E en la carta deve dezir sobre que pleitos lo« 
fazen alcalles, e los nombres de aquellos entre quien es el pleito que 
an de librar. Los otros alcalles que llaman de avenencia , que ponen 
amas las partes entre si en algún pleito, deven seer puestos en esta 
manera : las partes deven dar fiadores el una al otra , o peños, o pro- 
meterse que lo que judgaren aquellos alcalles en aquel pleito, que les 
meten en mano, que lo ayan por firme , e estén por ello , ca de otra 
guisa non valdrie su juyzio , fueras si las partes se callasen , que non 
refertasen fasta tercer dia. 

LEY V. 

Como deven seer guardados ¡os adelantados \ que son puestos por las me- 
rindades, e por las comarcas de las tierras. 

De como deven seer guardados e onrados los adelantados mayo- 
res, e los alcalles de casa del rey, dicho lo avernos ya en el segundo 
libro. Mas agora queremos mostrar de los otros adelantados que son 
para las merindades, e para las otras comarcas de las tierras , e otrosí 
de los alcalles o juezes que son puestos para judgar en las villas co- 
mo lo deven seer otrosi. E dezimos que deven seer guardados, que 
ninguno non los desonre de palabra, ca el que lo feziere mandamos 
quel peche quinientos sueldos por onra del rey. E quil feriere de pie 
o de mano de que non pierda miembro , pechel dozientos e cinquen- 
ta mrs. , e si non oviere de que los pechar , pierda el miembro con 
que lo ferio. E si lo ferier de arma, pierda la mano. E si de qual- 
quier ferida quel dé perdiere miembro , córtenle la mano al quel fe- 
riere , e demás pierda la quinta parte de lo que oviere , e sea del fe- 



TIT. II. QUI PUEDE PONER LOS ALCALLES E JUEZES. 1 33 

rido. E sil matare, muera por ello , e pierda la cuarta parte de lo que 
oviere, e sea del rey. E sil feriere rico orne de pie o de mano, pe- 
che quinientos mrs. al rey, e quinientos al ferido. E sil feriere de 
arma, pierda demás la tierra que toviere del rey. E si de qualquier 
ferida quel de perdiere miembro , peche mili mrs. al rey , e mili mrs. 
al ferido. E sil matare, faga el rey en el aquel escarmiento que to- 
viere que es derecho. E si aver nol podieren, pierda lo medio de 
lo que oviere , e de aquello aya el rey la meatad e los herederos del 
muerto la otra meatad. 

LEY VI. 

Como deven seer ornados los adelantados , e los ale alies, e los juezes 

que tienen logar del rey. 

■ ■ 

Onrados deven otrosi seer los adelantados e los alcalles o juezes, 
pues que lugar tienen del rey para judgar el derecho onde vie- 
ne la justicia. Ca non deve ninguno desonrar, nin ferir , nin ma- 
tar antellos, mientre que sovieren judgando. E qualquier que des- 
onrase a otro ante alguno dellos, mandamos que peche quinientos 
sueldos. E destos sea la meatad del rey, e al que desonrare pechel 
la caloña doblada de lo que avie á pechar, si en otro logar lo deson- 
rare. E qui feriere ante alguno dellos , peche cient mrs. e destos sea 
la meatad del rey , e la meatad del adelantado o del alcalle ante qui 
lo fizo , e peche al ferido la caloña doblada. E qui matare , mandel 
luego el alcalle fazer del justicia , si non diere escusa derecha porque 
lo fizo, asi como mandan las leyes en el titulo que fablan de los ome- 
ziellos e de las calopñas. E si por aventura nol podieren aver, pier- 
da la tercia parte de lo que oviere , e sea el tercio del rey , e el otro 
tercio del alcalle, e el otro de los herederos del muerto, e denle 
por fechor, porque fuyó, e non quiso venir mostrar escusa derecha 
si la avie. E si el alcalle fuere prender tal orne como este , e alguno 
gelo enparase, peche cient mrs. el anparador, E qui gelo tolliere, 
después que travare del en prendiéndolo, peche dozientos mrs. por- 
que lo fizo como por fuerza , e sea tenudo de tornargelo en su po- 
der luego , o a lo mas tarde fasta tercer dia , para conprir del lo 
que dicho avernos en esta ley. E si non lo feziere , aya aquella pena 
que el otro deve aver. E si rico orne fezier alguna cosa destas sobre- 
dichas , o el adelantado o el alcalle faga lo saber al rey e el rey faga 
y aquel escarmiento que toviere por derecho. En esta misma mane- 
ra mandamos que guarden e onren amas las partes al alcalle que les 



1( 34 LIBRO IV. 

fuere dado en algún pleito sinado, e si non lo fezieren, que aya l 

esta misma pena. 

LEY VII. 

En que manera deven usar de sus oficios los que an poder de judgar. 

Lo que deven guardar todos estos sobredichos que dixiemos que 
an poder de judgar es esto , que si algunos venieren ante ellos para 
entrar en pleito, que sepan primeramiente si son aquellos señores del 
pleito, o si son personeros. E maguer digan que son personeros non 
los deven recebir a menos que lo muestren asi como mandan las leyes 
del titulo de los personeros. E si de otra guisa lo recebiesen, todo 
juyzio, e toda cosa que el alcalle feziere entre las partes con tales 
personeros, mandamos que non vala. Otrosi deven guardar que non 
judguen en los dias de las fiestas, segunt dize en el titulo que fabla 
de las ferias, ca si lo feziesen, lo que judgasen en aquellos dias non 
valdrie. E deben guardar otrosi que non se tengan mas con la una 
parte que con la otra, por amor, nin por desamor, nin por miedo, 
nin por ninguna cosa que les prometan, nin les den. E esto fazien- 
do, faran como buenos alcalles e derecheros. E demás guardaran las 
juras que juraron quando les fue dado poder de judgar. E si de otra 
guisa feziesen , deven aver la pena que mandan las leyes alli ó fablan 
de los que mal judgan. E deven otrosi seer mesurados en sus palabras 
contra los que venieren a pleito antellos , en oírles bien e non los de- 
nostar. Ca qualquier dellos que a otro denostare, sil denostare el otro 
a el de otro tamaño denuesto , o de menor , non aya la pena que 
mandan las leyes que fablan de la guarda de la onra de los alcalles. 

LEY VIII. 

Como deven guardar los juezes de non judgar en tierra en que non aya 
jurisdicion , e que pena deven aver los que contra esto fezieren. 

Guardar deven otrosi aquellos que dixiemos que son puestos pa- 
ra judgar las tierras e las villas, que non judguen en otro logar que sea 
de fuera de su alcallia , nin á los de la tierra 6 non an poder de jud- 
gar, nin a otros, nin apremien, nin preynden, nin usen de ningu- 
na cosa del poder que an en los logares do fueren dados para judgar, 
si non fuere por el avenencia de las partes. E si alguno contra esto 
feziere, lo que judgare non vale. E si entregare o prendare alguna co- 

1 Aquí tiene el original una laguna. 



TIT. II. QUE DEVEN GUARDAR LOS JUEZES E ALCALLES. Í35 

sa por si o por su mandado, tórnelo todo doblado a aquel a 5 8ui 
lo tomó, e por la osadía que fizo, peche veynte mrs. los diez mrs. 
al rey, e los otros diez al adelantado o al alcalle de aquella tierra 
en que feziere alguna destas cosas que dixiemos. *E si mandare fazer 
justicia en cuerpo de orne o de mugier, de muerte o de lision o de 
otra manera qualquier , reciba tal pena en su cuerpo , qual fizo o man- 
dó fazer en aquel que fue justiciado. E esto mandamos por derecho, 
ca non tenemos que es justicia , pues que lo fizo en lugar ó non de- 
ve. K desta pena non se puede escusar por ninguna manera, sinon 
si lo feziere por mandado del rey* 



LEY IX. 



Como deven guardar los juezes ds non judgar á orne de otra jurisdic- 
ción y salvo en casos señalados. 

Estos mismos que an poder de judgar de que dixiemos en la 
ley ante desta, qué deven guardar de non judgar sinon en aquélla 
tierra en que son puestos, dezimos que guardar deven otrosí que 
en aquel lugar ó ellos an poder de judgar _, que non judguen a orné 
de otra parte que demanden ante alguno dellos, fuera en estas co- 
sas señaladas que aqui diremos, asi como si alguno oviese fecho 
en aquel lugar mismo cosa porque meresciese pena en-el cuerpo, o 
en el aVer, o lo oviese fecho en otro lugar, el fallasen allí. Ca qui 
tal fecho como este feziere, bien asi comol podrien demandar si 
lo feziese alli ó es morador , bien asil pueden demandar en el lu- 
gar ó feziere el malfecho , o alli 61 fallare. E eso mismo dezimos 
si demandaren alguno de otra alcaldía antel por razorí de emprés- 
tame! , o de qonpra , o de vendida , o de enpenamientó , o de postu-* 
ra, o de avenencia, q de otro fecho de qual manera quier : que 
sea , qué fizó y , o por razón de alguna destas cosas sobredichas qué 
fizo en otro logar, e puso de la eonprir allí. E esto 'dezimos fa- 
llándolo el demandador en aquel logar. Pero si acaesciére ; que el 
que feciere alguna destas cosas sobre dichas fuer orne que ande re- 
fuyéndo o ascondiendp por quel non fallasen en aquel logar o es 
morador , nin en aquel que fizo pleito , nin alli ó puso de lo eonprir, 
mandamos que aquel que judgare la tierra ó fuere fallado; tal revol- 
toso como este, quel faga venir a fazer derecho a Uno destos tres loga- 
res, qual mas quisiere el demandador* Gtrosi dezimos qué si efeman- 

1 N. Esta ley acuerda con la vn ley. tit. iv. ni part. empieza Lugares. 



1^5 LIBRO IV. 

daré antel a orne de otra alcallia , casa , o vina , o otra cosa que sea 
rayz, que sea en la villa o en la tierra que el a de judgar, que deve 
responder antel , maguer sea morador en otro lugar. E eso mismo de- 
zimos si demandare a alguno bestia, o siervo, o otra cosa que sea mue- 
ble, que diga el demandador quel furtaron o que perdió , que allí de- 
ve responder el que la troxiere 6 fuere fallado con ella. Enpero si 
fuere orne que non sea sospechoso, dé recabdo que venga á los pla- 
zos facer derecho , e dexen le yr con aquella cosa. E si fuere orne 
de otra guisa , ponga la cosa en mano de fiel , e dé recabdo que ven- 
ga á los plazos quel pusiere el alcalle a fazer derecho sobre aquella 
cosa. E si fuere sospechoso, que oviera la cosa de furto o de robo, 
c ge la demandan asi , e non diere tal recabdo , sea preso fasta que 
parezca si a derecho en ella, o si es en culpa o non. E aun demás 
dezimos, que sí demandare alguno por razón de alguna cosa que he- 
redó , que allí deve responder , e fazer derecho , fallándolo y ó la de- 
vie fazer aquel de quien heredó. Otrosi dezimos que si alguno fuere 
enplazado delante su alcalle, e después del enplazamiento se fuer 
morar a otra tierra, que allí faga derecho ó fue emplazado primera- 
miente sobre aquel pleito. Ca el pleito ó se comienza, allí se deve 
acabar, fueras si el rey lo mandare librar en su corte. E ninguno des- 
tos sobredichos a qui demandaren , non se puede escusar de non res- 
ponder por dezir que non es de aquella alcallia. Et si acaesciere quel 
demandado otrosi quisiere demandar alguna cosa á su demandador 
ante que el juyzio afinado le den sobrel pleito primero delante aquel 
alcalle 61 demandavan a el , quier sea de los alcalles que son dados 

Í>ara todos los pleitos, quier de los otros que son para pleitos sena- 
ados, dezimos que lo pueden fazer, fueras ende si demandaren al- 
guna cosa por razón de fuerza , ca estonce nol puede demandar el 
demandado sinon por razón de otra fuerza , o fueras ende si el de- 
mandador demanda al demandado cosa porque deva morir , o per- 
der miembro , o seer echado de tierra , ca en tales demandas non es 
lenudo de responder allí. 

LEY X. 

Que cosas deven fazer los juezes que son para pleitos señalados. 

Los que dan para librar pleitos señalados , deven judgar apar- 
tadamiente, que non pasen a mas, nin fagan otra cosa sinon quanto 
les mandare el rey por sus cartas , o aquellos que an poder de los 
dar , segunt dize en la quinta ley deste titulo. Ca non an poder de 
judgar otras cosas, nin entre otros ornes, sinon quanto les fuere 



TIT. II. DE LOS ALCALLES QUIEN LOS PUEDE PONER &C. 1 37 

mandado por las cartas que les fue dado poder de judgar. E por 
ende las deven mostrar á las partes, e darles traslado dellas si gelo 
demandaren. Enpero si el demandado quisiere fazer alguna deman- 
da aquel quel demanda, ante del juyzio afinado, ante estos alcalles 
de que fabla esta ley, puédelo fazer, segunt dize en la ley ante des- 
ta, ca de otra guisa recebrie tuerto el demandado. Ca si el deman- 
dador pudiese fazer toda su demanda conplida, e el demandado 
oviese otra demanda contra el, porque aquella el podiese toller o 
minguar della, e non gela quisiese librar por esta razón, levarie el 
demandador todo su derecho conplidamiente , o el demandado po- 
der sele y alongar de guisa que lo podrie perder. E deven otrosí 
guardar estos alcalíes sobredichos, que non pongan otros en su logar, 
sinon en aquella manera que dixiemos que los pueden poner los al- 
calles que son dados para todos los pleitos. E non deven .judgar por 
otras leys, nin por otro fuero , sinon por este libro. E lo que contra 
esta ley feziere mandamos que non vala. E otrosi dezimos que los 
alcalles , que son puestos por avenencia de las partes , deven guardar 
que non reciban el poder de judgar , sinon fuere puesto de la mane- 
ra que dize en la quinta ley deste titulo. Pero si las partes se ave- 
nieren que les libren el pleito por juyzio , o por avenencia , o por 
mandamiento , si lo libraren por juyzio , deve se librar por estas le- 
yes. E si por avenencia o por mandamiento , maguer non lo libren 
por estas leyes, mandamos que vala. Otrosi estos alcalles de avenen- 
cia deven guardar que non reciban pleito de justicia, nin escarmien- 
to , nin de cosa de eglesia que tanga en spiritual , nin pleito de afer- 
ramiento , que demande alguno a otro por siervo , ca non valdrie el 
juyzio que diesen sobre tales cosas como estas, 



LEY XI. 



Como los pleitos granados deven judgar los adelantados de la corte del 
rey guando los el non p o di ere librar. 

Aquellas cosas que deven guardar los que an poder de judgar 
avernos mostrado en estas leyes. E agora queremos dezir de las que 
deven fazer. E dezimos primeramiente, que los adelantados mayores 
deven judgar los grandes pleitos en la corte del rey por su mandado 
los que el non podiere oyr o non quisiere , asi como pleito de riep- 
to, o de otras demandas que fuesen entre ornes poderosos, asi como 
dixiemos en la tercera ley deste titulo. Otrosi si alguno 1 se agraviase 
del juyzio de los alcalles de casa del rey, e se alzare a estos adelan- 
tomo 1. s 



jo8 LIBRO IV. 

tados que dixiemos, deven los ellos oyr e librar , siendo en la corte. 
E esto mismo dezimos que deven fazer en los pleitos que se alzaren 
a ellos de aquella tierra onde fueren adelantados, quier sean en la 
corte, quier en esta tierra misma. De los otros, que ellos dejan en su 
lo^ar en la corte quando se van ende , dezimos que deven oyr las al- 
zadas de aquella tierra onde son adelantados aquellos que los dejaron, 
e deven oyr otrosi e librar los otros pleitos que les el rey mandare. 
E los alcallcs de casa del rey deven oyr las alzadas de aquellas tier- 
ras que les el rey señalare. E deven otrosi dar cartas á los querello- 
sos sobre sus querellas, segunt dice en el titulo de las cartas. 

LEY XII. 

Quales ■pleitos deven librar los adelantados , e qnales non , e que pena 
deve aver qu¡ julgare los pleitos que otro non los puede librar sinon 

el rey. 

Los adelantados de las merindades e de las comarcas de las tier- 
ras deven judgar los pleitos con que venieren antellos, tan bien de 
mueble como de rayz, de los ornes de aquellas tierras onde son ade- 
lantados , e de los de las otras tierras sobre las cosas señaladas, que di- 
xiemos en la dezena ley deste titulo. E otrosi de las alzadas de aque- 
llos que se alzaren del juyzio de los alcalles de las villas dalli donde 
ellos son adelantados. E deven judgar de los pleitos de justicia , fue- 
ras ende pleito de riepto, que sea sobre fecho de traycion o de aleve. 
Ca esto non lo puede otro ninguno judgar sinon rey o adelantados 
mayores, mandando gelo el, asi como dixiemos en la ley ante des- 
ta. E otrosi pleito de tregua quebrantada , e de seguranza de rey, o 
pleito de orne que feziese falsidat en moneda de rey , o en su seello, 
o en su carta , non lo pueden esto judgar los adelantados nin de las 
comarcas de las tierras. Ca estas cosas pertenescen a juyzio del rey. 
E por ende non las puede otro ninguno librar si el rey non , o aquel 
que lo feziere por su mandado señaladamiente. Pero esto mas perte- 
nesce á los que judgan en su corte que á otros. Mas todos estos de 
que fablamos , que an poder de judgar , son tenudos de fazer esto, 
de mandar á los merinos, o a los alguaziles, o aquellos que deven 
fazer la justicia, que los recabden para antel rey a todos aquellos 
que tales fechos fezieren. E si estos non fueren en el logar, o non los 
quisieren prender, deven los ellos mandar prender á otros qualesquier, 
porque non se pierda la justicia. Otrosi dezimos que este mismo po- 
der an de judgar e de mandar en todas cosas los alcalles de las vi- 



TIT. II. DE LOS ALCALLES QUIEN LOS PUEDE PONER &C. igo 

lias, que los adelantados de las merindades de que dixiemos, fueras 
ende que non pueden oyr alzada. Mas si por aventura alguno des- 
tos sobredichos judgare alguna cosa destas señaladas, que pertenesce a 
juyzio de rey, sinon por su mandado asi como dixiemos, su juyzio 
non vale , e pierda el lugar que tenie , e por la osadía peche quinien- 
tos mrs. al rey. E si non oviere de que los pechar , sea su cuerpo a 
merced del rey. E si sobre el juyzio que el diere fuere fecha justicia, 
reciba él otra tal pena en su cuerpo qual mandó dar al otro. E si 
por su mandado fuere suelto, reciba él tal pena qual el otro avie 
aver, si riol pudiere aver al plazo que el rey fallare por derecho. 



LEY XIII. 



Como los jueces deven dar vozeros a la parte que gelo demandare, e 
otrosí a las personas coytadas , e que pena deve aver el vozero que lo 

non quisiere asi fazer. 

Cada uno destos que dixiemos que an poder de judgar, que mos- 
tramos en las otras leyes ante desta algunas cosas de aquellas que de- 
ven fazer, dezimos que aun y a otros que son tenudos de fazer por 
derecho , asi como dar vozeros a amas las partes, si gelos demandaren, 
o a la una délas , si entendiere que non es sabidor de razonar su plei- 
to. Mas si por aventura dueña , viuda o huérfano de padre o de ma- 
dre, o orne de orden, o cavallero que non aya señor, o otro qué 
sea reptado ovier pleito antel rey, e non podiere aver vozero, devé 
gelo dar el adelantado mayor. E si aquel con qui alguno destos ovie- 
re pleito fuere tan poderoso , por quel adelantado nol pueda dar otro 
tan poderoso por vozero , el adelantado lo puede seer por mandado 
del rey. Enpero mientre que lo fuere , deve dexar el adelantamiento. 
Otrosi los adelantados que son puestos por mano de los mayores e 
los alcalles del rey deven dar vozeros a las partes en los pleitos que 
contra ellos tovieren, de aquellos vozeros que en la corte fueren. E 
si el alcalle mandare a alguno de los vozeros, que suelen tener las vo- 
zes cutianamiente en la corte , que tenga la voz de alguno , e non lo 
quisiere fazer, devel el alcalle defender por pena que no tenga voz 
fasta un año en ningún pleito , sinon en aquellos que lo puede fazer 
por derecho , segunt dice en el titulo que fabla de los vozeros. E si 
fuere otro orne sabidor de derecho, que suela tener algunas veces voz, 
mas no cutianamiente asi como estos otros que dixiemos, atal como 
este devel rogar el alcalle que tenga la voz. Pero si non lo quisiere 
fazer, non deve por ende aver pena. E esto mismo dezimos que de- 
tomo i. s 2 



1 40 LIBRO IV - 



1 el V- 1 

ven fazer los adelantados de las merindades, e los alcalles, e los jue- 
zes de las villas, cada uno en aquellos logares en que an de judgar, 



LEY XIV. 



Que ¡os que atí poder de judgar deven tomar cometeros , e que pena de- 
ven aver los estorvadores de los pleitos. 

Deven otrosí fazer todos aquellos que dixiemos que an poder de 
judgar, que en los pleitos que antellos venieren, aquellos cuyo fuere 
el pleito, e sus vozeros e sus conseieros sean antellos quando los ra- 
zonaren, e los otros que non ovieren que veer en el pleito, sean a 
otra parte , porque los pleitos por roydos nin por vozes non sean des- 
torvados. E otrosi cada uno destos que an de judgar los pleitos, si qui- 
sieren, pueden tomar algunos con que los oyan con ellos e con quien 
se conseien. Pero tales deven tomar para esto que sean sabidores de 
derecho, e de que non aya sospecha que ayudaran alguna de las par- 
tes. E si esto non quisiere fazer, pueden ellos librar los pleitos por 
si. Mas si fueren en pleito de justicia, dezimos que en todas guisas 
son tenudos de los tomar, porque la justicia se faga mas derechamien- 
te, e mas sin dubda , e deven sacar ende a todos aquellos que entendie- 
ren que ayudaran a la una parte, e destor varan a la otra. Pero si aquel 
que a de judgar el pleito mandare tan bien aquelos, que non an na- 
da de veer en ello , como los que destorvarien a alguna de las par- 
tes que se vayan daquel logar ó el está judgando , e non lo quisie- 
re fazer, peche diez mrs. cada uno dellos que se non quisieren yr, la 
meatad al rey e la meatad a aquel que judgare el pleito. E demás 
sean echados del pleito. E si acaesciere, que ante alguno de los que 
an de judgar venieren muchos a cada parte, o que tengan el pleito, 
e lo quisieren todos razonar cada uno lo suyo , non gelo deven con- 
sentir el que judgar, mas faga que cada una de las partes den sendos 
razonadores, que razonen el pleito por todos, e los otros callen, e non 
destorven a los que razonaren. E si non quisieren callar por manda- 
do del judgador , faga los echar ende. E si non quisieren sallir, ayan 
tal pena como estos otros que dixiemos de suso. E dezimos otrosi 
que si muchos querellosos venieren antel que oviere de judgar, cada 
uno por razonar su pleito , que deven luego oyr e librar al que que- 
rellare primero , fueras ende si fuere que sea ante comenzado pleito 
de varón o de mugier , que sea tan coytado por que si non gelo li- 
brase luego, que se le tornarie en grant daño. 



TIT. II. DE LOS ALCALLES QUIEN LOS PUEDE PONER &C. I41 

LEY XV. 

En quales pleitos e fasta que ora deven juagar los juezes , e corno de- 
ven fazer preguntas á las partes para librar los pleitos mas derecha- 
miente* 

Mas deven aun fazer los que son puestos para judgar , por que 
puedan mas ayna e meior librar los pleitos , ca deven se levantar de 
buena mañana , e comenzar a oyr los pleitos de que saliere el sol fas- 
ta el medio dia. E esto desde mediado otubre fasta la pascua mayor. 
E de la pascua mayor fasta mediado otubre deve comenzar a esa 
ora misma , e oyr los pleitos fasta que el tercio del dia sea pasado. 
E otrosi deve acortar los pleitos lo mas ayna que podiere, non dan- 
do grandes plazos nin sobeianos a los ornes, mas deven gelos dar 
mesurados , segunt mandan las leyes , e aun deven mas fazer para li- 
brar meior los pleitos, e dar mas ciertos los juyzios, que si acaesciere 
que en las razones que ante ellos fueren tenudas, veniere alguna dub- 
da por que el juicio non pueden dar complido, deven preguntar las 
partes en aquel logar ó entendieren que la dubda fuere, fasta que las 
dubdas sean tollidas , e las razones vengan lanas e conplidas, sobre que 
el juyzio se pueda dar ciertamiente. Enpero esta pregunta deven fa- 
zer en tal manera , por que semeie que non a sabor de ayudar , nin 
de mostrar a ninguna de las partes como razonen, mas que quieren 
saber la verdat por que puedan judgar derechamiente. 

LEY XVI 

Como non deven judgar por otro libro sinon por este } e que pena deve 
aver quien lofeziere , e que deve seer guardado quando acaesciere plei- 
to, que por este libro non se pueda judgar* 

Fazer deven otrosi por derecho aquellos que an poder de judgar, 
que si alguno aduxiere libro de otras leyes para razonar por el, quel 
ronpan luego , e demás fazer aquel que lo aduxo, que peche quinien- 
tos mrs. al rey. Ca como quier que nos plega , e queremos que los de 
nuestro señorio aprendan las leyes que los ornes usan en las otras 
tierras , e todas cosas, porque sean mas entendudos e mas sabidorcs, 
1 non tenemos por bien que las razonen en los pleitos , nin que jud- 
guen por ellas, sinon si fueren tales que acuerden con estas. E si aquel 
que a de judgar el pleito ante que aduxieren el libro non lo feziere 
luego ronper ante si, mandamos que aya la pena sobredicha, que di- 



14g LIBRO IV. 



xiemos de aquel quel aduxo. E si judgare por el, aya la pena que 
dize de suso en la sesta ley deste titulo. Pero si acaesciere atal plei- 
to que por las leyes deste libio non se pueda librar , deven lo enbiar 
dezir al rey aquellos ante que el pleito veniere en esta manera, pri- 
meramiente deve fazer saber el pleito como comenzó, e sobre qué , e 
desi las razones como fueron t . nudas , e después la dubda o la min- 
gua que fallaron en las leyes, porque non lo podieron librar, e la 
carta que fezleron desto para enbiar al rey deve seer fecha ante amas 
las partes , de manera que lo oyan e entiendan si fueron escriptas to- 
das las razones asi como fueron tenidas. E si el rey fallare que la 
mingua o la dubda fuere tal por que deva fazer ley, sobre aquella ley 
que fuere fecha, sea escripta en este libro allí ó conviene. 



LEY XVII. 



Como los juzgadores deven condepnar al vencido en las costas salvo en 

cosas ciertas. 

Conviene aun que fagan los que lugar tienen de judgar, que 
en todo pleito que fuere vencido, quel peche las despensas al que ven- 
ceó, fueras ende en estas cosas que mostraremos en esta ley, asi como 
aquel que venció non quisiere venir nin enbiar personero por si a re- 
cebir el juyzio él dia quel mandaren que veniese , o si podiere mos- 
trar el que fue vencido escusa derecha, que aquel pleito nol deman* 
do, o nol defendeó por facer mal nin daño á la otra parte, mas 
teniendo que era su derecho, asi como si fuese cosa que heredase do- 
tro , o oviese ávido por otra manera de que non fuese bien cierto 
del derecho que en ello avie. Ca razón es que mas dubde orne en el fe- 
cho ageno que non en el suyo. E por ende mandamos que el que tal 
escusa mostrare que non peche las costas. E otrbsi sacados ende los 
pleitos de las alzadas asi como mostramos allí ó fablaremos dellos. E 
estas cosas de que fablamos deven seer dadas por asmamiento del que 
judgare, segunt dice en el titulo de las costas. ¡ r> 

.- ■ 

LEY XVIII. 

Como los qiie an poder de judgar deven fazer conprir sus juyzios por 

si o por otrL 

Tan bien los adelantados mayores como los que dexan en sus 
logares, e los alcalles de casa del rey , e los adelantados de las merin- 
dades, c los alcalles o juezes de las villas todos estos deven fazer 



TIT. II. DE LOS ALCALLES QUIEN LOS PUEDE PONER &C. 1 40 

conprir sus juyzios. E los adelantados de las merindades e los alca- 
lies o juezes de las villas deven fazer conprir los juyzios de los otros 
alcalles que son dados para pleitos señalados, e otrosí de los otros 
de avenencia, en aquellos logares cada uno dellos 6 a poder de jud- 
gar. E si ellos non los podieren fazer conprir , deven lo mandar a los 
otros que son puestos para fazer justicia , asi como merinos , o algua- 
ziles , o otros que la an poder de fazer, que los cunplan con poder del 
rey. E otrosi ellos deven apremiar a los alcalles de avenencia, que los 
pleitos que recebieren, que los libren. E qualquier destos sobredichos 
que an poder de judgar, que non quisiere estas cosas que dixiemos 
fazer , pierda el logar que tiene , e peche las costas e las misiones a 
aquel quel demandava, quel feziese conprir el juyzio. E si aquel que 
a de fazer la justicia non la quisiere fazer conprir por mandado del 
judgador, asi como dixiemos, aya la pena que el adelantado o el al- 
calle avrie , si non lo quisiere fazer conprir. 

LEY XIX. 

Como deven seer onrados e guardados los que son puestos por los ade- 
lantados , e por los alcalles , e por los juezes. 

De todos los que an poder de judgar por el rey , o por los otros 
que an heredamiento en que los puedan poner , asi como mostramos 
en la tercera ley deste titulo, avernos dicho como deven seer puestos, 
e que son aquellas cosas que deven guardar e fazer. Mas por que 
non avernos fablado de aquellos que ponen de su mano los adelan- 
tados de las merindades e de las tierras, e los alcalles o juezes que 
deven judgar en las villas, quando y ellos non pueden seer por al- 
guna de las cosas que dixiemos en esta misma ley, queremos aquí 
mostrar en que manera deven seer puestos , e otrosi como deven seer 
guardados e onrados, e que son las cosas que ellos deven guardar e 
fazer. E dezimos que quando alguno de los adelantados de las me- 
rindades o de las tierras , o alcalle o juez de la villa oviere de poner 
alguno en su logar , deven catar primeramiente que sea orne bueno, 
e coñusca bien el derecho, e deven recebir del jura qual el rey recebió 
del mismo, o el otro quel puso por mandado del rey, o por si mis- 
mo en su heredamiento. E si alguno destos que asi fueren puestos fezié< 
re contra aquella jura, aya la pena que avrie aquel quel puso en su lo- 
gar, si quebrantase la jura quel fizo quandol posieron para judgar. x 

1 En el original falta el epígrafe de la ley que se sigue, que es la xx. 



1 aa LIBRO IV. 

LEY XX. 

Guisada cosa es, que estos que son puestos para judgar por mano 
de los adelantados, o de los alcalles, o juezes, que an poder de lo 
fazer , que maguer el rey non los ponga , que sean guardados e on- 
rados , pues que an poder de judgar ó los ponen aquellos , que son 
puestos por el rey o por su mandado. Ca como quier que estos sean 
mas alongados del rey, en non seer puestos por el, nin por su 
mandado , enpero el poder que an , del les viene. Onde por esta 
razón , e por las otras que dixiemos , deven los guardar e onrar. 
E qualquier que los desonrase , o los feriese , o los matase a ellos o 
a otros algunos antellos , aya la meatad de la pena que avrie si lo 
feziese aquel quel puso, o a otro antel. Pero dezimos, que estos 
que son puestos por mano de los sobredichos , que non pueden po- 
ner otros en su logar en ninguna manera. 

LEY XXI. 

Que cosas deven guardar é fazer estos juezes que son puestos por 

mano de los otros. 

Las cosas que deven guardar estos, que son puestos para judgar 
por mano de los otros, asi como dixiemos, que non deven poner 
otros en su logar en ninguna manera , ca si los posiesen , el juyzio 
que diesen aquellos non valdrie , e demás por la osadía pecharie 
dozientos mrs. al rey el que lo feziese. E si otra vez se atreviese a 
fazer tal locura como esta , mandamos , que aya tal pena como dize 
en la tercera ley deste titulo. E otrosi , deven guardar todas las co- 
sas, que avien a guardar aquellos que los posieron en su lugar, tan 
bien de non judgar en las fiestas , como en todas las otras cosas que 
dixiemos en las leyes sobredichas, que fablan en lo que deven 
guardar los que an poder de judgar. E otrosi, deven fazer todas 
las cosas, que avrien a fazer aquellos que los y posieren en su lo- 
gar , fueras ende que non pueden judgar pleito de justicia de muer- 
te, nin de lision. E esto dezimos por estas razones, porque son 
mas luene del rey , e dura su poder poco tienpo , e non con tanta 
onra como los que los posieron. E demás , por que pleito de justi- 
cia es de grant peligro , e deve seer bien catado , e fazerse con ma- 
yor recabdo. E por ende la deven fazer aquellos adelantados, o los 
alcalles o juezes que pone el rey, e non otros. Pero bien pueden 
ellos prender e recabdar a los malhechores , asi como lo pueden fa- 



TIT. II. DE LOS ALCALLES QUI LOS PUEDE PONER &C. I 45 

zer aquellos que los posieron en su logar , e deven los mandar tener 
bien guardados en la prisión del rey , fasta que vengan aquellos, 
cuyo logar ellos tienen , que los judguen , e manden fazer dellos 
aquella justicia que mandan las leyes. 



LEY XXII. 



Qus cosas deven fazer en sus oficios los juezes puestos por mano de 
los otros y maguer mueran los que los pusieron. 

Suele contecer muchas vegadas , que quando los adelantados de 
las merindades , e de las tierras , o los alcalles ó juezes , que son 
puestos para judgar en las villas , ponen otros que judguen en su 
logar por enfermedat, o por alguna de las cosas que manda la 
ley porque lo deven fazer, e teniendo estos átales poder de judgar, 
mueren aquellos que los posieron , e finca aquel logar sin judgador, 
pues que mueren aquelos que recebieron del rey poder de judgar. 
E quanto por esta razón non an poder de judgar aquellos que fin- 
cavan , pues que muertos eran los que los y pusieron , e por este 
lugar fincava la tierra muchas vegadas sin judgador. E alongavanse 
los pleitos por esta razón > de guisa que non podien los ornes tan 
ayna aver derecho. E por ende nos catando pro de nuestras tier- 
ras mandamos , que quando acaescier tal cosa como esta , que aque- 
llos que asi fueren puestos , que ayan poder de fazer aquellas cosas 
que fazien en vida de aquellos que los posieron , asi como dixiemos 
en la ley ante desta, fasta que el rey lo sepa, e ponga y otros, o 
mande a ellos como fagan. Enpero dezimos , que ellos mismos lo 
deven fazer saber al rey , luego que los otros fueren muertos , por que 
non semeje que an codicia de tener su logar sin mandado del rey. 

TITULO III. 

DE LAS COSAS QUE DEVEN GUARDAR E FAZER LOS MERINOS MAYORES, 
E LAS JUSTICIAS DE LA CORTE DEL REY, E LOS ALGUAZILES, E LAS 

JUSTICIAS E LOS JUEZES. 

JLja una de las dos maneras de aquellos que an a fazer justicia , de 
que dixiemos en el comienzo del titulo ante deste, avernos mostra- 
do , e esta es de todos aquellos que la fazen judgando. E agora 
queremos dezir de la otra, que es de los que la fazen por obra, 
cunpliendo por fecho lo que los otros judgan. E los que esto an de 
fazer , son los merinos mayores de los regnos , c otrosi la justicia 
tomo 1. T 



j .6 LIBRO IV. 

mayor de casa del rey, a que solien llamar alguazil, o los que de- 
xan en su lo^ar , e los otros merinos , que son puestos por las tier- 
ras por mano de los merinos mayores, e los alguaziles, o justicias, 
o juezes , o dotra manera como quier ayan nombre , que son pues- 
tos por las cibdades e por las villas para conprir esta justicia. E 
primeramiente queremos dezir , qui los puede poner , e en que ma- 
nera deven seer puestos, e como deven seer guardados e onrados, 
e que es lo que ellos an a guardar e a fazer. 



ley 1. 



A anales personas conviene de poner merino mayor , e como los meri- 
nos mayores , e los alguaziles pueden poner otros en sus lugares. 

Ninguno non puede poner merino mayor sinon rey, nin la jus- 
ticia mayor de la corte, nin otrosi los alguaziles, nin las justicias o 
juezes , que son puestos por las cibdades e por las villas , non los 
puede otro ninguno poner sinon rey, fueras ende aquellos que an 
heredamientos en que pueden poner que judgue, asi como dixie- 
mos en el titulo ante deste , que pueden otrosi poner ornes que fa- 
gan justicia en lo suyo. E deven a estos dezir tales nombres, qua- 
les usaren llamar a los otros, que fueren puestos para fazer justicia 
en las villas del rey , donde aquellos heredamientos fueren vezinos. 
Onde qualquier que se atreviese a fazer tan grant locura de poner 
algunos de los que nombramos , que son puestos para fazer justicia, 
sinon como en esta ley dize, aya tal pena como manda la tercera 
ley del titulo ante deste, contra aquellos que por su poder, o por 
su osadía, ponen algunos de los que an de judgar en la tierra del 
rey sin su mandamiento. Pero dezimos, que los merinos mayores 
bien pueden poner otros de su mano en las merindades de las 
tierras. E la justicia otrosi de casa del rey puede poner otro en su 
logar desta guisa, yendo el a otra parte, o aviendo a fazer justi- 
cia en tantos logares , que el por si non podiese conprir. Mas todo 
esto deve seer fecho con mandamiento del rey o Con su plazer. E 
otrosi , los alguaziles e las justicias , o juezes , que son puestos por 
las cibdades e por las villas , bien pueden poner otros en sus loga- 
res de la manera que dixiemos, que lo pueden fazer los que an po- 
der de judgar. E aun en otra manera pueden poner otros de su 
mano si acaesciere, que ayan a fazer justicia a muchas partes, o de 
recabdar algunas cosas que pertenecen para fazer la, porque ellos 
por si se non podiesen a todo conprir. 



TIT. III. DE LAS JUSTICIAS DE LA CORTE DEL REY. I 47 

LEY II. 

Que cosas deven jurar e guardar los que an de fazer justicia , quando 

¡os posieren en estos oficios. 

En esta guisa deven seer puestos los que an de fazer justicia, 
primeramiente quando el rey quisiere fazer merino, deve mandar 
llamar todos aquellos que en su corte fueren , e quando fueren ayun- 
tados, deve nombrar qual es aquel que quisiere fazer merino, e dar- 
le poder que lo sea , e tomar la jura del en esta manera , que guar- 
dará su cuerpo del rey de todo daño , de dicho e de fecho , en su 
señorio , e todos sus derechos , e que non descubrirá su poridat , nin 
su conseio, en guisa que se tornase en menoscabo nin en perdida. 
E si sopiere pro del rey e de su tierra , que lo faga e lo recabde. E 
si sopiere su daño , que lo destorve quanto podiese , e sinon que 
gelo faga saber. E si esta jura quebrantase en alguna destas cosas, 
que dichas avernos , sin la traycion que farie porque merecerie pena 
segunt las leyes deste libro mandan , que fablan en la guarda del 
rey, mandamos, que nin el nin orne que de su linaje descenda de- 
rechamiente, nunca sea puesto en aquel lugar que el tiene, nin en 
otro lugar ninguno en casa del rey porque sea onrado. Otrosi de- 
zimos, que deve fazer jurar, que nol diga, nin le enbie dezir nin- 
guna cosa por razón de mezcla , nin se acaloñe a ninguno a tuerto, 
nin le faga mal con el poder del rey , por razón de enemiztad , nin 
de malquerencia que aya con él, nin prenda , nin mate, nin suelte 
a ninguno que tenga por amor, nin por desamor, nin por miedo, 
nin por servicio quel fagan , o quel prometan y sinon por aquellas 
cosas que mandan las leyes. E si contra esto feziese, deve perder el 
lugar que tiene , e demás desto deve gelo el rey escarmentar e vedar 
segunt el fecho fuere , mas que otro orne , por que tiene mayor lo- 
gar para fazer justicia. E esta misma jura deve tomar el rey a la jus- 
ticia mayor de su casa , e a los otros que son puestos para fazer 
justicia en las cibdades e en las villas. E otrosi el merino mayor 
deve tomar esta jura a los otros , que son puestos para fazer justicia 
en las cibdades e en las villas. E otrosi, el merino mayor deve to- 
mar esta jura a los otros que pone de su mano por las merindades. 
E qualquier destos que veniere contra la jura , o los otros que po- 
nen de sus manos, que dixiemos desuso, deve aver aquella mis- 
ma pena. 

tomo 1. t 2 



j^g * LIBRO IV. 



LEY III. 



Como deven ser onrados e guardados los alguaziles, e los juezes, e los 
merinos menores , que son puestos por las cihdades e por las villas. 

De la oñra e de la guarda del merino mayor , e de la justicia 
de casa del rey , avernos mostrado en el dezeno titulo del segundo 
libro. Agora queremos dezir , como deven seer guardados e onra- 
dos los alguaziles, o juezes, o justicias que son puestos por las cib- 
dades e por las villas. E otrosi los merinos menores _, que son pues- 
tos por mano de los mayores por las merindades. E dezimos , que 
qualquier que alguno destos sobredichos desonrare o feriere, quel 
deve pechar quinientos mrs. por onra del rey, e por razón del lu- 
gar que tienen, e esto sin caloña de la desonra, o de la ferida quel 
pecharie, sinon toviese aquel lugar. E qui matare alguno dellos, mue- 
ra por ello, fueras ende si lo matare defendiéndose, queriendol el 
otro ferir a el o matar sin derecho. E si rico orne lo matare , pier* 
da la meatad de lo que oviere, e sea echado del regno. Otrosi 
dezimos , que si alguno feriere o desonrare al que dexa en su lugar 
la justicia de casa del rey ; o el alguazil , o el juez , o la justicia de 
la cibdat o de la villa, que deve pechar la meatad que pecharie 
si lo feziese al que dexó en su lugar , e qui lo matare, muera por 
ello , fueras ende si lo matare rico orne , que non deve pechar mas 
de la meatad que pecharie si lo feziese a aquel que dexó en su \o-< 
gar. E demás aun dezimos , que si alguno matare o feriere alguno 
de los peones del merino mayor , o de la justicia de casa del rey, 
que deve aver tal pena como si lo feziese alguno de los merinos de 
casa del rey , segunt dize en la postrimera ley del dezeno titulo del 
segundo libro. Mas qui feriere o matare alguno de los sayones, que 
son puestos para enplazar , e prender , e asentar , e para entregar 
quando gelo mandaren los alcalles, o aquellos que an poder de 
judgar , o de los peones que andan con aquellos que an de fazer la 
justicia en las cibdades e en las villas o en las merindades , que pe- 
che dos tanto de lo que pecharie , si gelo feziese ante que fuese 
puesto en aquel lugar. 



TIT. III. DE LOS MERINOS MAYORES DE LA TIERRA &C. I 49 



LET IV. 



Que cosas deven guardar los merinos mayores f e en que manera que 
se non fagan fuerza , nin robos, nin otras malas cosas en la tierra 

que ovieren de guardar. 

Derecho semeja e razón , que pues que dixiemos en este otro 
titulo , que cosas deven guardar e fazer los que an poder de judgar, 
que fablémos en este de su manera de aquellos que son puestos 
para conprir las justicias de obra , e los juyzios por fecho. E los 
que deven esto fazer son estos , asi como los merinos mayores , que 
son puestos por los regnos , o los otros que ponen de su mano 3 e 
la justicia mayor de casa del rey , o los que andan en su logar , e 
los alguaziles , o juezes, o justicias, que son puestos por las cibda- 
des e por las villas, o los otros que son puestos por ellas, e los 
sayones , o los otros que andan con ellos , que les ayudan a conprir 
esto , qual nonbre quier que ayan, de que dixiemos de cada uno de- 
Uos por sij que deven guardar e fazer. Mas primeramiente dezi- 
mos del merino mayor, que a de guardar el regno, o la tierra so- 
bre que fuer puesto , de robos , e de furtos , e de todas malfetrias, 
así como de. tomar conducho o otras cosas por fuerza. E otrosí a 
de guardar, que non dexe fazer abonadas en la tierra. E a de guar- 
dar las eglesias, que ninguno non las quebrante, nin las queme, 
nin las derribe, nin las entre por fuerza. E todas las cosas de los 
perlados , e de las ordenes , e de los otros religiosos, de la manera que 
manda en el libro quinto , ó muestra de como deven seer guarda- 
das e onradas las cosas de santa eglesia. E otrosí , a de guardar las 
casas de los cavalleros e de las dueñas _, que non sean quebrantadas, 
nin ellos nin ellas muertos nin desonrados, y seyendo., E a de 
guardar que los caminos del rey sean seguros, que non los que- 
brante ninguno, matando, nin feriendo, nin robando. E otrosí , deve 
guardar, que en todo su poder non sea mugier forzada, casada, 
nin por casar , nin vibda , nin de orden , nin de otra manera qual- 
quier que sea. E a de guardar, que en aquella tierra sobre que el a 
poder de judgar, non sea fecho castiello de nuevo _, nin torre , nin for- 
taleza sin mandado o sin plazer del rey. E otrosí tenemos , que deve 
guardar que non faga justicia en cuerpo de orne, nin de lision, nin 
de otra pena en los dias de las fiestas que dixiemos en el titulo de las 
ferias. E demás mandamos, que el viernes sea guardado desta ma- 
nera misma por onra de nuestro señor Iesu Christo , que fue puesto 



jro LIBRO IV. 



en tal dia en cruz, e reccbio pena e muerte por nos. Pero guardar 
deven, que los que en tales días fueren presos, non se puedan yr, 
mas que estén recabdados, de guisa que se cunpla la justicia en 
ellos en los otros días, así como dizen las leyes que fablan dé lo 
que deven fazer los que son puestos para conprir la justicia. Mas sí 
por aventura alguna déstas cosas sobredichas fuese fecha , que se po- 
diera estorvar si el merino quisiese , sabiéndolo él ante por qual ma- 
nera quier , o desque fuere fecho non lo quisiese escarmentar , man- 
damos, que pierda aquel lugar que tiene, e peche de lo suyo a 
aquel que fezieron el tuerto quanto daño recebio, por que semeja 
quel plogP > consentiendolo e non 1q queriendo escarmentar. 



LEY V. 



Que sosas deve guardar el mermo mayor usando de su oficio , e en 

que manera. 

Mas cosas y a de las que dixiemos en esta otra ley , que deve 
guardar el merino mayor, asi como de non meter a ninguno en 
presión dando fiadores, que cunpla cuanto mandare el rey, fueras 
ende si fuese traidor , o alevoso conoscido , o encartado derecha- 
miente por rey, o por merino mayor, o por los adelantados de las 
tierras, o por los que judgan en las cibdades o en las villas, o si 
fuese quebrantad or de eglesia, o robador de camino , o forzador 
ele mugier, o ladrón preso con furto, o falsario de seello , o de mo- 
neda de rey, o orne que fallase tesoro, e non lo quisiese mostrar, 
porque el rey perdiese su derecho, o que matase concejeramiente 
alguno sin derecho. E otrosi deve guardar , que non dé a ninguno 
pena nin tormento de qual manera quier que sea , por fazerle conos- 
cer alguna cosa de que fuese acusado , si non fuere orne de mala 
fama , o fallasen contra él algunas señales daquel fecho , o sil acu- 
sasen de alguna cosa que fuese contra el rey, o x al regno en qué 
fuese ydo en fecho o en conseio. E esto dezimos aun, que cuando 
pena oviese a dar por alguna destas maneras , que non lo deve fa- 
zer a menos de seer ornes buenos delante , que oyan comol pregun- 
ta , e lo que dixiere , porque sean pesquisas en aquel fecho , para 
fazer en él justicia , o por lo soltar. Onde si el merino contra esto 
feziere por amor o por desamor de si o de otri , o por miedo , o 
por don quel ayan dado o prometido, mandamos, que dé otro tal 
como aquel que se pare aquella prisión, o aquella pena que el otro 

1 f. el , ó contral. 



TIT. III. DE LOS MERINOS MAYORES DE LA TIERRA &C I 5 I 

ovo. E si aver, o otra cosa tomo del por tal razón, tornegelo do- 
blado. E sinon , si el otro se quisiere avenir con él de su voluntad, 
e sin premia , ante que la querella venga antel rey. Pero si alguno de 
los merinos menores esto feziere , o de los alguaziles , o de los 
otros juezes o justicias de las cibdades , o de las villas , mandamos, 
que reciban en su cuerpo otra tal pena, o tal prisión qual el otro 
recebio, e lo que tomó del, péchelo doblado. 



ley vi. 



Que pena deve aver el merino , que non guarda ¡as cosas que perte- 

nescen a su oficio. 

Apercebido deve seer el merino en guardar todas estas cosas 
que dixiemos en estas otras leyes , e demás aun que non ponga 
merino en ninguna merindat por aver , o por don , nin por servicio 
quel fagan , nin le prometan. E si contra esto feziere , pierda la me- 
rindat , e peche al rey doblado quanto tomó por tal razón. E otro- 
sí, deve guardar, que non tome conducho si non fuere en las villas 
realengas o abadengas, e deve tomar tanto en cada logar quanto el 
rey le mandare, e quanto feziere merino, e non mas, e esto una 
vez en el año. E si mas conducho tomare , o mas vezes, péchelo do- 
blado a aquellos a qui lio tomare. Pero si acaesciere que aya de yr a 
desfazer algunas asonadas, o levantamientos algunos, si se feziesen 
en la tierra , o por prender ladrones o otros malfechores , dezimos 
que puede tomar conducho en las befetrias, e develo pagar a nue- 
ve dias , asi como qualquier de los diviseros de aquella tierra. E si 
asi non lo pagare , aya la pena que avrie qualquier de los diviseros, 
que non pagase a este plazo. 

LEY VII. 

Que cosas deven fazer e guardar los merinos, que son puestos de mano 

del merino mayor. 

Los merinos, que son puestos de mano del merino mayor, de- 
zimos que deven guardar quanto podieren todas estas cosas, que ei 
tenudo de guardar el merino mayor, en los logares ó ellos fueren 
puestos. Ca pues que ellos juran esa misma jura que el merino 
mayor, derecho es que guarden todas las cosas que él avie a guar- 
dar , cada uno segunt su poder. E deven estos guardar demás , que 
non metan otros en su logar, ca non lo pueden fazer por derecho, 



LIBRO IV. 



152 

fueras ende si fuese alguno dellos a alguna parte por mandado del 
rey o del merino mayor _, o por enfermedat que oviese , ole acaes- 
ciere de yr fuera de merindat por alguna cosa que non podiese es- 
cusar. Enpero bien puede traer peones o otros ornes que les ayu- 
den. Ca qualquier dellos que non guardase estas cosas , o alguna de- 
llas, o de otra guisa feziese contra esto que nos mandamos en esta 
ley , aya tal pena como si lo feziese el merino mayor _, fueras ende 
que non pueda dar otro en su lugar, que reciba la pena por aquellas 
cosas que lo puede dar el merino mayor, segunt dize en la ley ante 
desta. E ninguno destos, nin el merino mayor, nin los otros, non 
deven fazer pedido en su merindat, nin otro por ellos, de pan, nin 
de vino , nin de ganados , nin de otra cosa , ca tenemos que se po- 
drie enbargar la justicia por ende. E qualquier que lo feziese , man- 
damos quel tuelga el merino mayor aquel lugar que tenie , el faga 
tornar doblado todo quanto tomó por tal razón, a aquellos que gelo 
dieron en esta manera. 

LEY VIII. I 

Que cosas deve fazer e guardar la justicia de la corte del rey. 

Aquel que es puesto para guardar la corte del rey, a que lla- 
man justicia , deve guardar ó el rey fuere , todas aquellas cosas que 
el merino mayor a de guardar en la tierra que él a de veer. E de- 
mas a de guardar , que se non fagan y baraias , nin peleas sobre las 
posadas nin sobre otra cosa. E otrosí a de guardar > que se non 
fagan tafurerias , porque nascen ende peleas e furtos e otros males. 
E a de guardar otrosi _, que non reciban daño los de aquel logar ó 
el rey fuere , en sus panes y nin en sus viñas , nin en sus huertas , nin 
en otras cosas ningunas , robandogelo o tomandogelo por fuerza. % 
es tenudo otrosi de guardar , que non camien y las medidas , nin 
las fagan falsas, nin vendan las cosas por mas que non deven, en 
manera que sea $in guisa. E otrosi a de guardar , que ninguno non 
tome conducho por fuerza, que adugan y a vender, nin lo que adu- 
xieren senaladamiente para alguno. E deve guardar de noche el lu- 
gar 6 el rey fuere , que se non fagan y furtos nin otros males. E 
estas cosas sobredichas deven seer guardadas por la justicia de casa 
del rey , e todas las otras cosas , que fueren desta manera. E si él asi 
non lo guardase, serie en culpa contra el rey , e devegelo escarmen- 
tar , pues en su casa es , e en aquella guisa quj toviere por derecho. 



XIT. III. DE LOS ALGUAZILES E DE LOS MERINOS &C. I 53 

LEY IX. 

Que pena deven aver los alguaziles e los merinos , que non guardan ¿o 

que en esta ley dize. 

Los alguaziles, e los merinos, e los juezes, e las justicias que 
son puestos para conplir la justicia de fecho en las ciudades e en 
las villas , asi como dixiemos que an de guardar muchas cosas , de- 
ven guardar las tierras , e los logares ó ellos fueren, de robos , e de 
fuerzas , e de furtos , e de peleas ,ede feridas , e de armas , o de 
otra manera qualquier que sea, o de muertes de ornes , o de 
fuerzas de mugieres , e de quebrantamientos de eglesias , e de casas 
e de caminos. E deven guardar otrosí , que non anden y seellos 
falsos de rey, nin de otri, nin cartas, nin moneda, nin los metales 
otrosí , que non los falsen de ninguna manera. E deven guardar 
que los derechos del rey nin sus rendas , non se pierdan nin se min- 
guen en ninguna manera por su culpa dellos , nin metan ningún 
orne en presión , a menos de mandado de aquel que a poder de 
judgar en aquella tierra. E deven guardar, que non se achaquen a 
ninguno , demandandol cosa alguna sin derecho por razón de levar 
algo del , e que non traya consigo ornes malfechores , nin mal 
enfamadós, e que tomen algo de las mugieres malas por razón de 
consentirlas que fagan nemiga de sus cuerpos , ca esto es grant pe- 
cado contra Dios, e grant malestanza quanto al mundo, e non 
deve seer fecho en ninguna manera. E otrosí, deve guardar que 
quando ornes estranos ovieren a prender, que non lo fagan tan 
bravamiente como a los de la tierra, que son mas conoscidos, e an 
mas amigos que les ayuden a anparar sus derechos, e saben mas 
las costumbres de las tierras. Onde qualquier destos que dixiemos, 
qne non guardase las cosas que esta ley manda , pues que es pues- 
to para guardarlas, mandamos, que pierda aquel lugar que tiene, e 
todo el daño que recebiere por su culpa en estas cosas sobredichas, 
non lo queriendo vedar nin escarmentar, péchelo todo doblado a 
aquellos que el mal prisieren. E si prisieren como non deven , o me- 
tieren alguno a turmento , aya tal pena el que lo feziere como dize 
en la sesta ley deste titulo. Mas el que matare sin derecho, non lo 
faziendo segunt las leyes deste libro, mandamos , que muera por ello. 



tomo 1. 



I 54 LIBRO IV. 

LEY X. 

Que eos ai deven guardar e fazer los sayones , e los peones de las jus- 
ticias e de los juezes , usando de sus oficios. 

Los sayones e los peones de todos estos sobredichos , que de- 
ven ayudar a fazer la justicia, tan bien a los que la an de judgar, 
asi como dixiemos en el primer titulo deste libro, como a los que 
la an a conprir por obra de que fablamos en este titulo segundo ', 
deven seer apercebidos para guardar todas estas cosas que manda 
esta ley. Primeramiente deven guardar , que non pasen a mas de 
quanto les mandaren, nin otrosí que non dexen de conprir aquello 
que les fuere mandado , segunt las cosas que ellos an de fazer por 
el logar que tienen. E deven guardar , que quando los enbiaren a 
fazer entregas , o prender, o recabdar ornes, o fazer otra cosa en 
razón de justicia, que cunplan de fecho lo que les fuere mandado, 
mas que non denuesten, nin maltrayan a ninguno. Ca la justicia 
non se puede fazer por denuestos , nin por escatimas , mas con cor- 
dura e firmemiente. E otrosí , deven guardar que non tomen de 
ninguno mas de lo que ovieren de aver con derecho, por razón 
de sus soldadas segunt mandan las leyes. E si mas tomaren, pé- 
chenlo doblado a aquellos de qui lo tomaren. E qualquier dellos 
que non guardase todas estas cosas sobredichas en esta ley, sin la 
pena que deve aver por derecho por lo que fezíere o dixíer de mas 
de lo quel fue mandado , mandamos que aquel cuyo fuere , que lo 
eche de aquel logar que tiene desonradamiente. 

LEY XI. 

Que cosas deve fazer el merino mayor desque oviere jurado segunt deve. 

Bien semeia cosa guisada, que pues que mostrado avernos que 
es lo que deven guardar los merinos mayores e la justicia de la cor- 
te del rey, e los alguaziles, e las justicias o juezes de las cibdades e 
de las villas, e los otros que les ayudan a conplir la justicia, asi 
como dixiemos en las leys ante desta, que digamos otrosí, que es lo 
que deven fazer estos mismos. E dezimos, que quando el rey fi- 
zíere el merino mayor, e oviere tomado la jura del, la primera cosa 
que deve fazer el merino es , que desafie todos los íí josdalgo del 

• 

1 Debe decir , tercero. 



TIT. III. DE LOS ALGUAZILES E DE LOS MERINOS &C. I 55 

rcgno por non errar en el amiztad, que es puesta entre los fijosdal- 
go quanto por razón de la fidalguia , asi como mostramos en el 
titulo de los desafiamientos , e de los rieptos que acaesce entrellos. 
E como quier que quanto en si, escusado era de toda cosa que fe- 
ziese por razón de justicia e por mandamiento del rey, nos por te- 
ner la costumbre antigua Despaña , e por guardar su fama del , man- 
damos, que faga esto que dixiemos. E luego que esto oviere fecho, 
deve yr por todas las merindades, e en los logares do fallare los 
merinos buenos e de buena fama, develes fazer bien e dexarlos en 
sus logares. E ó fallare los de mala fama , tollerles ende e fazer los 
emendar todas las malfetrias que ovieren fechas. E si fallare por- 
que deva facer justicia dellos, que la faga, e desi poner otros que 
sean de buena fama, e ornes buenos e derecheros. E tan bien a los 
que dexare en sus logares, como a los otros que él pusiere, deve- 
los fazer jurar, segunt que es sobredicho en la tercera ley deste 
titulo. 



LEY XII. 



Que deve fazer el merino desque fuere en su merindat. 

Tenudo es el merino mayor, luego que fuere en su merindat , de 
fazer enderezar todas las malfetrias , e fazer conprir los juyzios que 
non fueron conplidos, que eran judgados, tan bien por los adelan- 
tados, como por los otros que avien poder de judgar en aque- 
lla tierra. E para fazer esto deve llamar los adelantados de aque- 
lla merindat ó fuere. E si non oviere adelantados, deve tomar 
de los otros que fueren puestos para judgar en las villas , con que 
libren los pleitos que antél venieren, tan bien en las cosas que 
deva fazer justicia, como en las otras. E si fallare mala fama en 
los del pueblo, de malfetrias que fezieron, puede el por si mandar 
fazer pesquisa a los pesquiridores del rey. Mas si esta malfetria fa- 
llare en los fijosdalgo, develo fazer saber primero al rey. E si el 
rey mandare fazer pesquisa a los pesquiridores de la tierra , si fuere 
fecho sobre conducho tomado , develo luego fazer entregar , segunt 
en la pesquisa fallare , de la manera que las leyes mandan. E si fue- 
ren fechos sobre otras cosas en que non aya pena de muerte de orne 
nin de lision, develo fazer emendar segunt la manera quel fecho 
fuere, asi como las leyes deste libro mandan. E si fuere fecha so- 
bre otras cosas en que non aya pena de muerte o de lision , si aque- 
llos que lo fezieren fueren de menores ornes, bien puede él fazer la 
tomo 1. v 2 



! '6 LIBRO IV. 

justicia en ellos , asi como mandan las leyes. E si fueren de los fi- 
jos dalgo, o de los meiores ornes de las villas, develos recabdar e 
meter en presión , fasta que lo faga saber al rey, que mande fazer de- 
ltas lo que toviere por bien. Pero si tales ornes como estos fueren fa- 
llados faziendo el malfecho, o fueren encartados conoscidos, bien 
puede él por si fazer justicia deltas. E otrosi si alguno si querella de 
otro al merino , quel feze tuerto , que non puede aver derecho del , el 
merino deve apremiar a aquel quel deve fazer derecho. Enpero si el 
querelloso oviere señor , non deve el merino oyr su querella, a menos 
de seer su señor delante, o merino, o otro su orne, que a de recabdar 
sus derechos en aquel lugar, fueras ende si el señor non quisiere 
querellar del, e esto dezimos de los solariegos de bienfetrias. 



LEY XIII. 



Que deven fazer los merinos que son puestos por las comarcas e las 

tierras. 

De los merinos menores, que son puestos por las tierras e por 
las comarcas de mano de los mayores merinos de los regnos, quere- 
mos otrosi dezir que es lo que deven fazer. Dezimos que deven con- 
prir en sus merindades los juyzios que judgaren los adelantados e los 
otros que an poder de judgar en aquella merindat que ellos tovieren, 
si ellos non lo podieren fazer conprir. E pueden tener aquellos de 
quien se querellaren algunos , que son malfechores , e levarlos a los 
adelantados o a los que judgan en aquella tierra , e fazer deltas aque- 
lla justicia que judgaren , segunt mandan las leyes. Mas si fallaren al- 
guno con furto , o en otro malfecho porque merezca pena , o que sea 
encartado manifiesto , pueden le justiciar. Enpero sil fallaren con fur- 
to, o con otro malfecho porque merezca pena, o que es encartado, 
pueden lo prender e levarlo al merino mayor , que faga del aquella 
justicia que fallare por derecho. Ca de otra guisa non deven pren- 
der a fidalgo , fueras ende si gelo mandare el rey o el merino. E quan- 
do oviere a demandar calopña alguno que sea de villa o de benfetria 
o solariega, devela pedir con el merino del dueño de aquel lugar, 
porque los ornes de aquellos logares non sean mas apremiados que 
deven, por los engaños que les suelen fazer , demandándoles el merino 
unas caloñas , e el otro otras sobre un fecho. 



TIT. III. DE LOS MERINOS MAYORES. I 57 

LEY XIV. 

Que deve guardar í a justicia mayor de la corte del rey. 

El que es llamado justicia mayor de la corte del rey queremos 
otrosi dezir que es lo que deve fazer. Primeramiente dezimos que si 
alguno desafiare á otro en qualquier logar que el rey sea, que la jus- 
ticia los deve meter en tregua. Ca non es derecho que a la corte del 
rey, do se deven enderezar todos los males e todos los tuertos \ se co- 
mience cosa de que pueda venir mal nin daño. Otrosi si alguno ve- 
niere y deseafiado de otra parte , él le deve fazer dar tregua por po- 
der del rey, emendando luego o dando recabdo que emiende aquel 
fecho sobre que fuere desafiado, sil fue provado. Mas si el fecho pro- 
vado non fuere , o non lo podieren provar en la corte del rey , deve 
dar recabdo que lo emiende y , o en el lugar onde es , o alli ó el fe- 
cho fue, en qualquier destas guisas ó el rey entendiere que se puede 
mejor provar e emendar. E si alguno esto non quisiere fazer , si fuer 
rico orne , o otro orne poderoso , develo fazer saber al rey , porque 
gelo faga conprir. E si fuer de los otros, asi como mesnadores del 
rey, o infanzones , o ornes estraños que sean fijos dalgo, deven lla- 
mar dos alcalles de casa del rey, e levarlos consigo como por afruen- 
tas de como les manda de parte del rey , por el poder que del tiene, 
que den esta tregua asi como dixiemos. E si dar non la quisieren, de- 
venios recabdar quanto que alli tovieren , e fazerlo saber al rey , que 
gela faga dar. Mas si otros cavalleros fueren ornes buenos e onrados 
de villas, non los deven consentir que salgan de los logares ó sovie- 
ren fasta que den tregua. E si otros ornes fueren asi como escuderos, 
o peones, o otra giente baldía , deven los prender fasta que lo fagan* 
E si alguno destos sobredichos se fuere, non queriendo conprir, estas 
cosas que dixiemos, deve lo fazer saber al rey. E si fuere rico orne, 
o otro orne poderoso, devel el rey toller la tierra que del toviere* 
E si tierra non toviere del, échelo del regno. E si fuere mesnadero 
del rey, pierda merced del rey, e lo que del toviere. 1 E si fuere in- 
fanzón, devel el rey echar del regno. E si fueren otros cavalleros, o 
ornes onrados de villas, develes el rey tomar lo que ovieren. E si 
non fallaren que les tomar, préndanlos, e aduganlos antel rey, E 
si fueren escuderos, o peones, o otra giente baldía, deve el rey enviar 
su carta, que los fagan prender ó quier que los fallen, e los adugan 

1 ...que deve ...er fecho contra los que deste título, 
non quieren dar seguranzas, e diz dello la xvi 



ic% LIBRO IV. 

antel rey, c el faga dellos aquella justicia qee toviere por derecho. 



LEY -xx. 



Como deve seer sahldor la justicia ds casa del rey de fazer lo qiie diz 
esta ley , e en la de ante desta. 

Sabidor deve seer la justicia de casa del rey de fazer conprir las 
cosas que dixiemos en la ley ante desta, e demás deven prender los 
que ferieren, o mataren, o tomaren por fuerza algunas cosas en los 
logares 6 fuere el rey, para fazer dellos aquella justicia que mandan 
las leyes. Pero si rico orne , o otro orne onrado feziere alguna destas 
cosas , que nol deven prender nin fazer otra justicia del , a menos de 
mandado del rey. E si fallare que los que venden pan, o vino, o 
cevada, o carnes, o otras cosas, feziere engaño en venderlas, en qual 
manera quier, o toviere falsas medidas o falsas pesas, deve gelo es- 
carmentar en los cuerpos e en los averes , asi como mandan las leyes, 
e qual fuere el engaño quel feziere. Otrosi él deve librar todas las 
contiendas e los pleitos que acaescieren entre los ornes que andodie- 
ren en casa del rey e de la reyna, por avenencia primeramiente se 
podiere. E si asi non lo pudiere librar, deve tomar algunos de los 
alcalles de casa del rey que lo judguen, e él develo fazer conplir, 
segunt que fuere judgado. E deve otrosi fazer conprir las debdas o 
las fiaduras que fueren fechas alli ó el rey fuere. E las otras de aque- 
llos que las fezieren en otros logares , e venieren a la corte del rey por 
escusarse, que los non prendan, nin los afinquen por ellas. Otrosi 
él deve fazer llegar a juyzio antel rey o ante los alcalles a los que 
venieren a la corte sobre alzadas , o sobre otros pleitos , e andan re- 
fuyendo por fazer despensas a sus contendedores, o que non puedan 
tan ayna alcanzar derecho dellos. Otrosi deven recabdar todas las 
conpanas baldias que se llegan al rastro del rey , asi como los tafures, 
que manifiestamiente tienen las tablajerias, o fazen dados de engaño, 
o los retrahen a fazer, o otros juegos para engañar los ornes, e fa- 
zer aquella justicia dellos que fallaren por derecho segunt este fuero 
manda, e después echarlos de la tierra muy aontadamiente. E eso 
mismo dezimos que deven fazer , si fallaren y alcahuete o alcahuetes 
conoscidos , que andan sosacando por las villas e por los lugares las 
fijas c las parientas de los ornes buenos. 



TIT. III. DE LA JUSTICIA DE CASA DEL REY. I 59 






LEY XVI. 



Como deven guardar losjuezes, e los merinos, e los alguaziles de las 
villas } e en que manera deven usar de Su oficio. 

Los jüezes , e los merinos , e los alguaziles , e las justicias que son 
puestos por las cibdades e por las villas , dezimos que deven fazer to- 
das estas cosas. Lo primero, de guardarlas, cerrando las puertas de 
noche, e andando ellos por si e con sus ornes, guardándolas de fur- 
tos, e de fuerzas, e de robos , e de otros males, porque de noche se 
fazen todas estas cosas, mas encobiertamiente que de día. E lo que 
fallaren que andan sin recabdo , deven los prender fasta otro dia, 
que sepan en que manera andan. E porque ellos non podrían tanbien 
guardar esto , si los muros fuesen derribados , o las villas non ovie- 
, sen puertas, deven lo fazer adobar de las rendas qué fueren señaladas 
para ello. E si non las y oviere , deven lo fazer saber al rey , que 
lo mande adobar. E si esto non fezieren , asi como sobredicho es, 
develes el rey toller el logar que tienen. E ellos otrosi deven pren- 
der e guardar todos los malfechores. E si non los quisieren prender, 
o los soltaren después que fueren presos, o non los quisieren guar- 
dar, deven recebir tal pena en los cuerpos o en los averes, qual devien 
aver aquellos malfechores. Otrosi dezimos que si oyeren vozes o roy- 
' do de noche o de dia, deven luego yr allá con ornes, armados, por- 
: que si fueren de pelea, que la puedan departir. E , si algún daño y 
oviere fecho, que recabden a los que lo fezieren. E si non lo qui- 
sieren fazer, ayan tal pena en sus averes -e en sus cuerpos, qual me- 
rescen aver los que fezieren el daño _, e ayalo el rey, E si fueren 1 las 
voces de fuego, o de aguaducho, o de otro peligro alguno, deven 
otrosi yr allá para fazerles acorrer, e guardar que non robe y nin- 
guno nada, nin faga y otro daño. ^ si asi non lo feziese, pudiéndo- 
lo fázer o sabiéndolo, peche de lo suyo quanto alli fuere robado* a 
aquellos que lo perdieron. E si alguno fuere desafiado y o se temie- 
re de otro, e lo dixiere alguno destos sobredichos > devenios fa^er 
qué ayan ruego treguas , e mostrallo aquellos que an poder de jud- 
gar, porque se libre aquella contienda. É si alguno destos non quisiese 
tomar la tregua pudiéndolo fazer, si mataren a aqueL que la deman- 
da, peche otro tanto como el omeziello aquel que lo non quiso Yo- 
f maf. * E si fuere ferido o desonrado,,. pechel; las calbpnias segunt 

1 En la xiv ley deste tit. fabla otrosi como deve seer sacada la tregua. 



j6o LIBRO IV. 

fueren las feridas o la desonra. E deste omezillo aya la meatad el 
rey, e la otra meatad los parientes del muerto. E de las calopnias 
aya la meatad el rey , e la otra meatad el ferido o el desonrado. E 
esto mandamos sin las penas e sin las caloñas que pueden demandar 
al que matare, o feriere, o desonrare. E si aquel a quien demanda- 
ren la tregua non la quisiere dar , si fuer cavallero , recabdenle lo que 
oviere, e quantos dias estudiere que non la dé, peche diez mrs. la 
meatad al rey, e la meatad al que deve sacar la tregua. E si en esta 
porfía estando, matare, dando el otro fiadores que cunplan de de- 
recho, muera por ello. E si feriere o desonrare, aya doble pena de 
la que deve aver, si nol oviese demandado la tregua. E si fuere 
otro orne , e non quisiere dar tregua , metan lo en presión fasta que 
la dé. 



LEY XVII. 



Como los que an poder de judgar deven saber los malos fechos , e que 
pena deven aver si lo non fezieren. 

Queremos aun e mandamos que quando algunos malos fechos se 
fezieren en las villas e en las cibdades , asi como de muertes de ornes, 
e de furtos , o de fuerzas , o de robos , o de otras sobeianias, que es- 
tos an a fazer todas estas cosas que dixiemos en la ley ante desta, 
busquen por quantas maneras e partes pudieren saber la verdat, qui 
lo fizo, e para mostrarlo a los que an poder de judgar, que fagan 
ende aquella justicia que conviene, o para mostrarlo al rey de todas 
las malfetrias , e de todos los daños que y fueren fechos , pues que 
él les pone su tierra en poder. E si asi non lo quisieren fazer , pier- 
dan el lugar que tovieren, e estén a merced del rey. E otrosi que 
ellos cunplan por si e por sus ornes los juyzios de aquellos que an po- 
der de judgar, si ellos non los podieren fazer, o si alguno rebellase 
peños a los sayones de los alcalles cuando los enviasen prender. E si 
por esto non pudieren , qué ló digan al conceio de parte del rey, 
que les ayuden porque lo puedan conprír. E si el conceio esto non 
quisiere fazer, fágalo saber al rey para saliir ellos de culpa. E 
qualquier dellos que asi non lo feziese , deve pechar aquel por quien 
fue dado el juyzio, quantas despensas e quanto menoscabol viniere, 
por razón de lo que este ovo a fazer, e non lo quiso conprir. E 
aun mandamos que los presos que fueren metidos en cárcel o en otra 
presión, que non podiesen seer luego judgados, que los adugan cada 
selmana en el día del mercado ante los alcalles que los judguen, sinon 
si fuere dia de viernes, o si acaesciere en aquel dia de las fiestas, en 



TIT. III. DE LOS MERINOS. I S'l 

que non deven judgar, como dize en el titulo de las ferias. E los 
que fueren judgados para muerte o para justicia , que la fagan en 
aquel día que la vean los pueblos , e tomen ende escarmiento. E los 
que non fueren fallados en culpa, que los suelten otrosí en aquel dia. E 
qualquier dellos que asi non lo aduxiese , peche por cada uno dellos 
cada dia un mri. E desto sea la meatad de los alcalles porque lo afin- 
quen, e la otra meatad de los presos, pero la meatad de los que fue- 
ren para justiciar deve seer del rey. E si alguno de los presos, que 
deven seer sueltos muriere en la prisión después de aquel dia quel 
ovo adozir, sea su cuerpo de aquel que lo tovo en la presión a me- 
sura del rey. E si fallaren que algunos andan armados de dia o de 
noche por la villa , o trayendo grandes cuchiellos , o otras armas des- 
aguisadas , mandamos que gelas tuelgan. Ca átales como estos todo 
orne puede entender que non las trayen, sinon para facer nemiga 
con ellas. , 



LEY XVIII. 



Que deven guardar e fazer los ornes qiie andan con el merino mayor. 

De los ornes que andan con el merino mayor, e con la justicia 
de casa del rey , e con los merinos que son puestos por las tierras e 
por las comarcas: e otrosi los que andan con los alguaziles, e con 
las justicias , e con los merinos de las cibdades e de las villas , quere- 
mos dezir quales son aquellas cosas que deven fazer. Deven fazer man- 
damiento de aquellos con quien andudieren en prender los malfecho- 
res, e en fazer dellos aquella justicia que les mandaren. E si acaesciere, 
que aquellos a quien ovieren de prender, se quisieren anparar o defen- 
der, de manera que los ayan a ferir, non por razón de los matar, mas 
por prenderlos, si alguno dellos moriere, non son en culpa nin deven 
aver pena aquellos que los mataren o los ferieren , por razón de la 
muerte nin de las feridas , si dellas non morieren. Pero que si aquel con 
quien ellos andodieren , viere que alguno non se quiere dar á prisión 
por las feridas , e los mandaren que los maten, devenlo fazer por man- 
dado de su señor. Ca si pena y yaze , devela aver aquel que lo mandó 
fazer á tuerto. E deven andar guardando las cibdades e las villas de 
dia e de noche, de lá manera que sus señores les mandaren, e partir las 
peleas quanto podieren, e acorrer a los peligros que dixiemos en la 
tercera ley ante desta, asi como de fuego o de aguaducho , mas ma- 
guer sus mayores non y fuesen , e ellos non oviesen poder de lo 
fazer. E los sayones que son puestos por mano de los alcalles o de 
Jos que an poder de judgar, deven enplazar, e prender, e entregar, 
tomo i. x 



l62 LIBRO IV. 

e asentar. E quando alguna destas cosas ovieren a fazer , deven levar 
consigo testigos que vean lo que fezieren , porque sea cierto lo que 
fezieren e non pueda seer negado , e non puedan dezir que fezie- 
xon mas de lo que les mandaron '. 

TITULO IV. 

DE LOS DEMANDADORES, E DE LOS DEFENDEDORES, E DE LAS COSAS 
QUE DEVEN GUARDAR E FAZER. 

wueriendo nos mostrar mas conplidamiente todas las cosas que 
pertenescen a justicia , fablamos primero de aquellos que la an de 
fazer por juyzio. E después dixiemos de los otros que la an de fa- 
zer por obra. Mas porque esto non lo pueden fazer a menos de 
aver razón para venir a ella , asi como por las demandanzas e las 
querellas que an los ornes los unos contra los otros , por ende nos 
queremos dezir e mostrar primeramiente de los demandadores que 
fazen estas demandas e estas querellas , que es lo que deven fazer 
ante que la querella o la demanda fagan. Otrosí, quando la fezieren, 
por que non cayan en yerro por sus demandanzas , nin ayan a fazer 
despensas de balde , nin recebir otros daños que les podrie venir por 
este lugar. Onde dezimos, que por non caer en este yerro deve 
guardar el demandador estas seys cosas. La primera , que es lo que 
demanda,. La segunda , a qui lo demanda. La tercera , quanto es lo 
que demanda. La quarta, en que tienpo lo demanda. La quinta, 
ante quien lo demanda. La sesta , que demanda para aver derecho, 
e non a mala parte para fazer daño al otro a qui demanda. E de 
cada una destas mostraremos como se deven entender. 

ley i. 

Como deve fazer el demandador su demanda sobre cosa mueble o rayz. 

El demandador deve catar que es lo que demanda , asi como 
dixiemos en esta otra ley, primeramiente si demanda rayz o mue- 
ble, o si demanda emienda de tuerto o de daño quel ayan fecho 
en su cuerpo , o en sus cosas vivas o non vivas , o a otri porque lo 
deva él demandar. E si demanda rayz , deve nonbrar la cosa qual 
es, e en que lugar, e do es, e senaladamiente los linderos, o al 

1 Aquí con la ur ley, 11b. v., tit. i deste 11b. 



TIT. IV. DE LOS DEMANDADORES E DEFENDEDORES &C. I 6'7 

menos los dos x . E deve aun dezir si demanda toda la cosa. E si 
fuere la demanda de diez mrs. , o dende arriba , devela dar por es- 
cripto segunt que desuso dixiemos, porque el demandado pueda 
aver conseio en el tercer dia que deve aver de plazo, si se desanpa- 
rara de aquello quel demanda , o si querrá aver pleito sobrello. E 
porque el alcalle pueda dar juyzio sobre cosa cierta. Mas si la de- 
manda fuere de diez mrs. ayuso, non sea tenudo el demandador 
de la dar por escripto sinon quisiere. E esto tenemos por bien por 
guardar los ornes , que non ayan a fazer costas e misiones sobre las 
pequeñas demandas. E demás dezimos aun , que si la demanda 
fuere fecha sobre cosa que sea rayz, asi como dixiemos en esta ley, 
que el demandador non es tenudo de dezir por que razón le de- 
manda , pues que dize que la demanda es suya o quel pertenece. 
Ga después parescerá por las proevas o por el otro recabdo que 
mostrare , por que razón lo demanda , o que derecho a en ella. 
Pero si el demandador señalare alguna razón por que lo demanda 
e fuer vencido della , non lo puede mas demandar por aquella ra- 
zón misma. Mas bien lo puede demandar de cabo por otra razón, 
que non aya que veer con aquella , nin se levante de aquel fecho 
mismo. 

( , . , . • LEY II. .,..,. 

Como puede orne fazer demanda generalmknte , maguer non diga cada 

tina cosa por su 

Quien demandanza faze a otra cosa que sea rayz , si la deman- 
da fuer tal que cabo prenda muchas cosas, asi como si demandase 
villa o castiello , o otro heredamiento con sus pertenencias , o bue- 
na de alguno por razón quel deviese heredar , o le demandase cuen- 
ta de las cosas que toviere en guarda de alguno , tan bien de huér- 
fano como de otro , ol demandase otrosi cuenta de alguna cosa que 
oviese ganado por razón de conpra _, non es tenudo en tales de- 
mandas de señalar todas las cosas cada una por si , asi como di- 
xiemos en la ley ante desta. Ca abonda , pues que lo demanda todo 
en uno, para responder aquel o aquellos a qui la demanda faze, 

1 Con la xu , tit. ii , ni partió'. 



TOMO I, X 2 



,6a LIBRO IV. 

LEY III. 

Como deve orne demandar la tenencia de alguna cosa de qiiel forzaron* 

1 El que demandare tenencia a otro de alguna cosa que sea rayz 
de quel sacaron , ol forzaron , o le entraron en ello seyendo él tene- 
dor, lo que llaman despoiamiento , o le enbargan non gelo dexan^ 
do tener en paz , tal demanda como esta , si fuere sobre una cosa, 
dezimos , que la deve señalar el que la feziere , asi como dixiemos 
en la segunda ley deste titulo. Mas si fuere la demanda sobre mu- 
chas cosas, asi como dize en la ley ante desta, non a por que las 
señalar. Otrosi dezimos, que si alguno demanda quel metan en 
tenencia de alguna cosa en que a derecho , e diz que la tiene su 
contendor a tuerto , tenemos que la deve mostrar , asi como dixie- 
mos en esta ley , pero esto si fuere una cosa. Mas si fuere una de- 
manda en que aya muchas cosas, asi como ya avernos dicho por 
esta ley e por otras, dezimos, que non es tenudo á mostrar cada 
una cosa por si. 

LEY IV. 

Como la demanda de las cosas muelles se parte en dos maneras. 

De las demandas que son sobre cosas que es rayz , de como se 
deve fazer avernos dicho. Agora queremos mostrar de aquellas que 
son muebles , tan bien las que son vivas como las que lo non son. 
E la demanda desto es en dos maneras. Ca el demandador, que 
faze su demanda sobre cosa cierta, que se pueda mostrar señalada- 
miente, asi como orne que sea siervo, o cavallo, o vaso, o paños, 
o otra cosa qualquier que sea en esta manera, o la faze la demanda 
sobre cosa que la non pueda mostrar, asi como quantia de aver, o 
sobre alguna labor , o otra cosa quel ovo a fazer e non gelo fizo , o 
pena que ovo de pechar por que lo ovo a conprir a plazo señalado, 
e non gela conplio. E si demanda cosa que se pueda mostrar, non 
es tenudo de dezir porque razón la demanda , mas devela nonbrar 
senaladamiente , e demandar que parezca. E si demanda cosa que se 
non pueda mostrar, asi como pieza de oro o de plata, o dineros, 
o pan , o vino , o otras cosas tales , deve dezir el peso , o la quantia, 

1 La ni, lib. v. deste lib. en el titulo vix dicho ▼ libro, 
fabla deito. E otrosi, la xxvni, tit. vni del 



TIT. IV. DE LOS DEMANDADORES E DEFENDEDORES &C, I 65 

o la mesura, e deve dezir porque razón lo demanda. E si asi noíi 
lo fezier, non es tenudo de responder a la demanda, 

ley v. 

Como puede omejpedir emienda en juycio de daño , o de desonra, o a\ 

fuerza que oviese recebido. 

Si emienda demanda alguno a otro de tuerto que recibió, o de 
daño que fizieron a él , o a sus cosas , o a otri , porque él deva de- 
mandar: e si es de dicho, es asi como sil denostase a el. Otrosí, 
de dicho serie asi como si aconseiase a su orne, o a otro qualquier 
cosa de quel podiese venir daño o desonra. E por ende qui tal de- 
manda como esta feziere , deve nonbrar el dicho , porque vea el 
que deve judgar si es tal que se le torne en denuesto o en daño, 
porque merezca pena el que lo dixo. JE si es de fecho, o gelo fe- 
zieron en su cuerpo o en sus cosas : e en su cuerpo , asi como sil fe- 
riesen o sil lagasen ol prisiesen: en sus cosas, asi como si gelas tollie- 
sen por fuerza , ol matasen sus bestias o sus ganados , -ol cortasen 
sus arboles, ol feziesen otro daño, en cada una destas cosas deve 
dezir el fecho como fue. E si asi non lo dixiese , non es tenudo el 
demandado de responder, porque el alcalle non podrie dar sobre 
tal demanda juycio cierto. 

ley vi. 

Como el demandador deve catar que cosa es aquello que quiere 

demandar» 

Catar , dezimos , que deve otrosí el demandador quando su de- 
manda quisiere fazer, a quien la faze. Si la demanda fuere sobre 
querella de mal que aya recebido en si, o en lo suyo , porque aquel 
que lo fizo merezca pena en su cuerpo de muerte o de lision, non 
deve demandar a otro sinon aquel que lo fizo. Ca non es derecho 
que el juyzio sea dado en pleito de justicia sobre otro, sinon sobre 
aquel que fezier el mal. Mas si la demanda fuere sobre fecho que 
non aya justicia , atal demanda como esta dezimos , que bien la 
puede fazer aquel de, quien recebio el tuerto , o a otri por el , asi 
como a su heredero, o a su fiador. Enpero al heredero non puede 
demandar, sinon por quanto heredó, por estas razones. La una por 
que los bienes de aquel que el tuerto feziera, eran ya temidos 
aquel que el daño o el mal recebio. La otra por el mal fecho que 
el otro fizo, non merece el heredero pena en lo suyo, si culpa non 



j{>6 LIBRO IV. 

ovo en el fecho , asi como dize en el titulo de los tuertos e de los 
daños que se fazen unos a otros. 



LEY VII. 



Como la demanda de la cosa mueble se deve sienpre Jazer al tenedor 
della, salvo en cosas ciertas. 

Si demanda quisiere fazer uno a otro sobre cosa que sea mueble 
o rayz, devela demandar l aquel aquien aquella cosa que demanda 
fallare , fueras ende si dixiere aquel tenedor que la tiene por otri , o 
diere otor, por quien la tiene, o por quien la ovo. E sobresto deve 
aver plazo a que venga aquel que nonbró , a fazer derecho sobre 
aquella cosa, o que enbie quien lo faga por él. Enpero dezimos, 
que si alguno quisiere demandar a otro alguna cosa diziendo , que 
gela tomaron sin su grado , o que esta forzado della , en su esco- 
gencia sea del demandador de fazer esta demanda a aquel a qui la 
cosa fallare , o al otro que la forzó por si, ol mandó a otro forzar 
della, o al que la recebio de aquel que sabie que la avie forzado. 
Otrosi dezimos, que si alguno temiendo quel demandarán alguna 
cosa que tiene , la enagenare a otro mas poderoso que si , o que sea 
de otro fuero , por fazer mas trabaiar al que entiende quel quiere 
mover pleito sobrella, puédela demandar al que la toviere, si ia re- 
cebio a sabiendas. Otrosi , puédela demandar al que la enagenó 
quanto daño le viene de aquel enagenamiento. Pero si non quisie- 
re demandar a aquel que la cosa tiene, bien puede demandar la 
valia de aquella cosa a aquel que la enagenó. Mas después que 
aquel precio que dixiemos levare de aquel , non puede demandar de 
cabo al que la cosa tenie. Ca pues en su escogencia avie de deman- 
dar a qual destos quisiere, e él fue escoger la menor demanda, suya 
es la culpa si menoscabol veniere por ende. 

LEY VIII. 

En quantas maneras ponen los demandadores en sus demandas mas 

de lo que deven. 

Mucho deve meter mientes el demandador quando su demanda 
faze, que diga quanto demanda a . Ca cierta cosa deve demandar c 
non mas de lo que deve. E dezimos , que demás demanda aquel a 

1 La vía del Kb. ▼, tit. i. La xxix, titu- 2 La xtn , tit. n, ni partid 
lo a, i u part. 



TIT. IV. DE LOS DEMANDADORES E DEFENDEDORES &C í 6j 

quien deve uno, e pide uno e medio , o dos, o si a parte en la 
cosa e la demanda por suya, o mayor parte de lo que y a. Otrosí 
demás demanda a qui ól mandaron alguna cosa non señalada , e él 
la demanda cierta senaladamiente. E esto puede seer en esta mane- 
ra , asi como si deviese o mandase uno a otro un cavallo , e el -de- 
mandador gelo pediese cierto senaladamiente, o si deviese o man- 
dase uno a otro de dos cosas la una, e aquel que la oviese de aver 
demandase la una apartadamiente. Otra manera y a en que deman- 
da orne de mas , como si deviese o mandase uno a otro alguna cosa 
quel pusiera de dar a dia señalado, o feziese con él postura de darle 
alguna cosa cierta el dia que acaesciese lo que él dice , asi como si 
dixiese : darte tanto el dia que el rey entrare en tal lugar , o que 
conteciere tal cosa , e sobresto el otro gelo demandase ante de aquel 
dia, o ante que aquella cosa se conpliese, tan bien de dia cierto co- 
mo del otro que dixiemos de la postura. Otrosi podrie orne de- 
mandar demás en otra manera , asi como si alguno oviese de dar 
alguna cosa en logar señalado, e el demandador ge lo pediese en 
otro logar , non faziendo emiente en su demandanza de aquel logar 
en que avie de seer pagado, 



LEY IX. 



En que pena cae el demandador qiiando demanda mas de lo que deve 
aver } e qiie deve el juez fazer sobre l lo. 

Sobre las razones que dixiemos en la ley ante desta , en que 
faze demás el demandador demandando mas que non deve , que- 
remos mostrar por esta ley, que pena deve aver el que tal demanda 
faze, e que es lo que deve fazer el alcalle. E dezimos, que si algu- 
no demanda mas de lo que y deve aver, o mayor parte en alguna 
cosa que nol deven , o sil devien , ol mandaran alguna cosa senala- 
damiente cosa cierta , si porfiare, en su demanda , fasta que el pleito 
sea comenzado por si o non, que deve pechar las despensas al de- 
mandado. E el alcalle, después que fuere cierto por testigos o por 
otra manera, que el demandador pedio mas que non devie en al- 
guna destas maneras que dixiemos x , non deve quitar por juyzio al 
demandado, nin dar por cay do al demandador, mas deve judgar 
las despensas que dixiemos desuso. Pero si el demandador pudiere 
mostrar razón derecha e fazer la verdat , que por yerro fizo tal de- 

1 Aquí con la xim , tit. 11 , ni partid. 



j59 LIBRO IV. 

manda, non deve pechar las despensas, e aquel que a de judgar el 
pleito non deve otrosí por eso dexar de dar juyzio sobre quanto 
provare el demandador. Otrosí dezimos , que si alguno demandase 
a otro alguna cosa ante del dia señalado en que gela devie a dar, o 
ante que la postura se conpliese que pusieron asi con el , como di- 
xiemos en esta otra ley, desque provadol fuere , dezimos, que aquel 
quel oviere a judgar, deve saber quanto tienpo Encava fasta el pla- 
zo , e desque lo sopiere , deve dar otro tanto de tienpo a que pa- 
gue el demandado aquello que deve , después de aquel plazo seña- 
lado a que lo avie a dar. E quando fuere conplido aquel tienpo, 
non -deve responder el demandado fasta quel peche el demandador 
las despensas que fizo, demandandol ante del plazo *. Tenemos por 
bien otrosí , que si alguno demandare a su debdor lo quel devie en 
otro logar ó non gelo prometiera de dar, si tal demandanza le 
feziere antel alcalle , de cuya alcallia es el demandado , que aquel 
alcalie pueda judgar tal pleito como este. Enpero pechar deve el 
demandador quanto menoscabo recebio el demandado, por razón ¿q 
la paga que fizo en otro logar ó non prometiera de pagarle. 



ley x. 



Como el demandador deve guardar de non fazer su demanda en - 

tiendo feriado. 

El tienpo dezimos otrosí , que deve catar el demandador quan- 
do su demanda quisiere fazer , que non sea en las fiestas que dizc 
en el título de las ferias en que non deven judgar , nin otrosí en 
los tienpos que son para coger el pan e el vino, segunt que en 
este mismo titulo dize. Ca si en tales días fezíese su demanda _, nin- 
gún juyzio que sobrello fuese dado non valdrie, maguer amas las 
partes fuesen avenidas. E esto dezimos de los dias señalados de las 
fiestas. Otrosí, el día del viernes en que manda en aquel titulo 
sobredicho , que non fuese dado juyzio de muerte nin de lision \ 
Mas de los otros tienpos que son para coger el pan e el vino de- 
zimos , que si amas las partes se avenieren para entrar en pleito, tan- 
bien el demandador como el defendedor, el juyzio que les fuere 
dado deve valer, seyendo dado derechamíente , como mandan las 
leyes. 

1 Con la xiv , ait. u, m partid. 2 n 4¡í. ckste lib. ir, en la iv ley. 



TIT. IV. DE LOS DEMANDADORES E DE LOS DEFENDEDORES. I 69 



LEY XI. 



Como el demandador deve fazer su demanda anteljuez que a poder de 
judgar al demandado , e que pena si lo non faze asi. 

El que quisiere fazer demanda a su contendor para llegarle a 
quel faga derecho , deve catar ante quien lo lieva a juyzio. Ca nol 
eleve demandar sinon ante aquel que es dado para judgar en la 
tierra ó es morador el demandado, sinon por alguna de aquellas co- 
sas señaladas que dixiemos en el primer titulo deste libro. E esto 
dezimos de las cosas seglares. Mas en las cosas que son de juyzio de 
santa eglesia, asi como sacrilleios o pleito de casamientos o de usu- 
ras , o pleito de heregia _, o todo otro pleito que sea sobre cosa spi- 
ritual , e algunas otras cosas tenporales de que fablamos en el quinto 
libro , dezimos , que se deven judgar por fuero de santa eglesia } asi 
como establecieron los padres santos. Onde mandamos que el de- 
mandador que contra esto feziere e levare su contendor a juyzio 
ante otros sinon como esta ley manda , que peche a su contendor 
tanto quanto el otro pecharie a él si fuese enplazado o llamado 
para ante su alcalle, e non veniese. E maguer el demandado en- 
tienda que non es tenudo de responder delante aquel para 6 es en- 
plazado , non deve por eso escusarse de yr allá para mostrar por que 
razón non deve responder antel. E si asi non lo feziese , dezimos, 
que caya en aquella pena que dixiemos de aquellos que son llamados 
para ante sus alcalles , e non quieren venir. 

LEY XII. 

Como el demandador se deve guardar de fazer su demanda mintirosa 
a sabiendas , e que pena a si lo feziere. 

Todo aquel que demanda quisiere fazer a otro , deve guardar que 
la faga para aver derecho si tuerto recebio , ca non para fazer a sa- 
biendas daño al otro. E esta demanda que puede fazer al otro , es 
en dos maneras. Ca o es la demandanza sobre cosa mueble o rayz, 
o es pleito de justicia en que cae muerte o lision. Onde dezimos, 
que si es la demanda de mueble o de rayz, el que la faze a sabien- 
das , deve pechar las despensas e las costas al demandado , segunt 
dize en el titulo de las costas e de las misiones. E si la faze sobre 
pleito que quepa justicia de muerte o de lision, deve recebir tal pena 
en su cuerpo, qual el otro recebrie, sil fuese averiguado aquel fe- 

tomo i. Y 



I7 LIBRO IV. 

cho de quel acusavan al otro , fueras sil acusasen sobre algunt fecho 
de aquellos señalados de que pueden acusar sin pena, asi como di- 
xiemos en el titulo de las acusaciones e de los rieptos. 

TITULO V. 

DE LOS DEMANDADOS E DE LAS COSAS QUE DEVEN CATAR. 

\_Jq los demandadores avernos dicho de como deven fazer sus de- 
mandas, e en que manera, e de las cosas que deven catar e guar- 
dar quando las fezieren. Agora queremos otrosí dezir de los de- 
mandados, e mostrarles que deven guardar e fazer quando les de- 
mandaren. Ca nuestra voluutad es que desengañemos a todos, e 
mostremos a cada uno las cosas que deven fazer, e de que se deven 
guardar , porque non cayan en yerro. Onde dezimos , que los que 
fueren demandados deven catar seys cosas , asi como dixiemos de 
los demandadores. La primera, que es aquello quel demandan. La 
segunda , quien gelo demandó. La tercera, quanto es lo que les 
demandan. La quarta, en que tienpo gelo demandan. La quinta, 
ante quien les fazen la demanda. La sesta , en que manera gela fazen. 
E de cada una destas diremos en su logar como se deven entender* 

ley i. 

Que conseio deve aver el demandado ante que responda a la deman- 
da quel fazen de que se deve guardar. 

Si fuere fecha demanda a alguno , deve catar el demandado, si 
gela fazen en alguna de aquellas maneras que dixiemos en el titulo 
ante deste. E si en aquella manera gela fezieren, deve responder 
luego si quisiere. E si asi non se atreviere a responder , deve de- 
mandar tercer dia de plazo para aver conseio si entrará en pleito 
por aquello quel demandan, o si lo desanparará. E aquel plazo so- 
bredicho si quisiere entrar en pleito , deve catar que demande plazo 
para demandar a su octor , que venga a defender aquello quel de- 
mandan, si lo ovo del por conpra o por canbio, o por tal dona'- 
cion que gelo ayan a fazer sano. E si asi non lo feziere , e primero 
entrare en pleito ante que demande a su octor , que gelo venga a 
fazer sano, si fuere vencido non a demandanza ninguna contra 
aquel de quien la ovo aquella cosa, fueras si podiere mostrar quel 
non vencieron por su culpa, asi como dize en el titulo de las con- 



TIT. V. DE LOS DEMANDADOS E DE LAS COSAS &C. I71 

pras c de las vendidas. Deve otrosi catar, que non entre en pleito 
sobre cosa de que non sea tenedor. Ca si lo feziere e fuere vencido 
della , temido es de dar al demandador tanto quanto valie aquella 
cosa de quel venció x . Enpero esto dezimos, si el demandador non 
sabie como el demandado non era tenedor de aquella cosa quel 
demandava , e lo negare , si el demandador provare que lo tiene, 
que gela deve dar el judgador , maguer non proeve que es suya. 



LEY II. 



Que preguntas puede fazer el demandado ante que responda a la de- 
manda quel fazen , de que se deve guardar. 

Aun dezimos , que mas deve fazer el que fuere demandado, 
ca deve preguntar a aquel su demandador quel aduze a pleito , sil 
demanda por si , o sil demanda por otri. E si dixiere que por otri 
demanda , nol deve responder si non mostrare tal recabdo , o nol 
diere tal seguranza como mandan las leyes del titulo de los perso- 
neros, porque recebrie grant daño. E si fuese vencido el demandado, 
e lo quisiese aver por firme aquel en cuyo nombre él demandava, 
valdrie el juyzio , e si él venciese al otro , nol valdrie nada si el due- 
ño della non lo quisiese otorgar, fueras si tal demandador como este 
oviese en guarda algunos huérfanos, que non fuesen de edat, o al- 
gún orne loco porque feziese tal demanda, ol mandase el rey que 
pudiese demandar por alguno, e lo que feziese en el pleito que 
valiese. 

LEY III. 

Como deve catar el demandado que es lo quel demandan y e que deve 
fazer para meter en pena al demandador si demanda mas que 

non deve. 

La manera de como deve demandar el demandador dixiemos 
en el titulo ante deste. Agora queremos mostrar en esta ley lo que 
deve catar el que fuere demandado en esta misma razón, porque 
dezimos , que como quier que el demandador deve catar que cierta- 
miente faga su demanda , mucho mas lo deve catar el demandado, 
que es aquello quel demandan , porque mas ciertamiente pueda res- 
ponder, por estas razones. La primera, que si el demandador le de- 
mandare mas que nol deve, que se sepa guardar de su daño , e me- 

1 En este caso con la ni ley , tlt. 111 , lib. m. 
TOMO I. Y 2 



-j-2 LIBRO IV. 

térle en aquella pena, que dize en la dezena ley del titulo , que es 
ante deste: Ga en está : pena que 'dicho avernos caerie el demanda- 
dor fueras ende si la demanda que feziese non fuese fecha señala^ 
lamiente a niala parte *. Mas J si demandase a sabiendas mas de lo 
que el ótró avie a dar , e el demandado le pudiese Vencer mos- 
trando, qué: el otro su contendor a mala parte lo demandava, devc 
perder el demandador tan bien lo que devie el demandado, como 
lo quel demandava mas 2 . 

LEY IV. 

■ Otoño el demandado deve catar en que tíenpo lejazen demanda sí es 

- feriado o non. ' 

En la dozena ley. 'del titulo ante deste mostramos de como el 
demandador deve guardar en que tienpo faze su demanda, e mos- 
tramos y por que razones lo deve fazer. Mas agora queremos mos- 
trar por esta ley, como el demandado deve catar otrosi en que 
tienpo le demandan , por esta razón. Ca maguer que en aquella on- 
zena ley sobre dicha dixiemos, que el juyzio que fuese dado en los 
dias de las fiestas non valdrie en ninguna manera , nin él que fuese 
dado en el tiempo de las ferias, que es paracojer el pan e el vino, 
non valdrie sinon con consentimiento de amas las partes , con todo 
aquesto dezimos, que el demandado apercebido deve seer que si 
judgarlo quisiere en estos dias sobredichos -y en las ferias, que lo 
cqntradiga, e que muestre que non deve seer. E si asi non lo.fe- 
ziere , e si callare , e juyzio fuere dado sobre aquello quel demanda- 
ren , deve valer aquel juyzio bien como si amas las partes fuesen ave- 
nidas para entrar en pleito. ;} 

LEY V. _.• ,/\ 

Como el demandado deve responder ante l rey qiiando lo fallaren en 
su corte y salvo en cosas ciertas. 

Mostrar queremos en esta ley, ante quien deve el demandado 
responder quandol demandaren. E dezimos, 'que si non quisiere él 
demandado , non deve responder- en juyzio ante otro alcalle sinoh 
ante aquel que es puesto para judgar la tierra ó él mora, fueras 
ende en aquellas cosas que dixiemos en las leyes del primero titulo 
deste libro» E otrosi, en las que pertenecen a juyzio d¿ santa egle- 
b ¡i - .■■' _• . . r - '■ I ' : 

1 Nota aquí que es provechoso. Mas non cae en pena qui demanda mas que 

2 Aquí con la xnv, tit. n, ni partida e non deve, salvo si atiende sentencia sobrello 
la x del ni, hb. codig. fabla desta manera, e se da. 



TIT. V. DE LOS DEMANDADOS E DE LAS COSAS &C. I '(J § 

sia, de que dixiemos en la dezena ley del titulo ante deste. Enpe- 
ro todo pleito deve responder éí' demandado antel rey, e non se 
puede escusar por dezir que aquel pleito nunca fue comenzado ante 
su alcalle, nin por otra razón ,' fueras ende si este demandado vinie- 
se a la corte con su señor el oviese a guardar, o veniese y por al- 
zada, o por seer testigo en algiant pleito , ■! o ! sil llamase el rey por 
alguna cosa que oviese de veer con él, o si veniese y por mensaje 
de su señor o de su conceio, ó si vino y por recabdar alguna otra 
cosa de su fazienda, de "guisa -que lo : podiese ; mostrar como el rey 
fallase por derecho. Énpero en qualquier destas cosas sobredichas 
que veniese a la corte del rey, -si vendiere, o conprare j o feziéré y 
otro pleito qualquier a daño o 'ademas alguno, y deve responder 
por ello» Otrosi dezimos , que en qualquier destas maneras sobre- 
dichas que venga alguno a casa del rey , si quier y demandar a otro,; 
o aquel a quien feziere la demanda demandaré a él quel faga dére-' 
cho sobre otra cosa , ante quel juyzio afinado les den sobre! primer 
pleito, que y deve responder y .i fueras ende si la primera demanda 
que el feze fuese por razón de tuerto, que le oviesen y fecho. Ca se- 
yendo movida la primera demanda sobre tal cosa cómo esta sobre- 
dicha y o otra semeiante , non le pueden y fazer otra, e si gela fe-r 
ziesen, non serie tenudo de responder, a ella. E esto es porque de- 
manda emienda de tuertq que recebio en aquel logar. 
- ■■ ■ on o f " ' -ükó ::, ¡n< \Aj <.\ 

LEY VI. 

Como el demandado nott-deve responder a la acusación del pleito cri- 
minal fasta qiie la otra parte se obligue a la pena qiie dizen de 
talion, salvo en cosas ciertas. 

Meter deve mientes el demandado en que manera le fazen la 
demanda , porque sil demandaren pleito de acusamiento sobre que 
pueda venir justicia de muerte o de lision, que non responda a me- 
nos que el demandador ponga én su razón de aquello de quel acu- 
sa, que se pare a la pena que él devie aver si gelo provase. Esto 
dezimos, que deve fazer en todos pleitos que desta manera le fue- 
ren fechos, fueras ende en aquellas cosas señaladas que diz en el 
titulo de las acusaciones, e de los rieptos, en que se non puede nin- 
guno escusar de non responder , maguer que el demandador non se 
ate a la pena sobre dicha. 

r 



jjA LIBRO IV. 

TITULO VI. 

DE LAS QUERELLAS E DE LAS CARTAS. 

_L/os cosas tanxiemos en la primera ley del titulo ante deste, de que 
nascen todos los pleitos , que se an a librar derechamiente por juy- 
zio. Estas son las demandas que los ornes se fazen unos a otros , e 
las querellas que fazen unos de otros. E pues que fablado avernos 
de las demandas, queremos dezir de las querellas, e queremos mos- 
trar que departimiento a entre querella e demanda. E desi fablare- 
mos de las cartas que sallen de casa del rey, porque las mas dellas 
son dadas sobre las querellas que los ornes fazen en la corte. E des- 
pués que fablarémos de las cartas, tan bien de los privillegios como 
de las otras abiertas e cerradas, o de qualquier manera que sea. 

LEY I. 

Que departimíento a entre demanda e querella. 

El departimiento que a entre demanda e querella queremos mos- 
trar en esta ley. E dezimos, que demanda non se puede fazer a 
menos de seer su contendor delante , o aquel a qui demanda. E la 
querella puédese fazer seyendo delante su contendor, o non lo se- 
yendo. E por ende queremos que los ornes sean apercebidos quan- 
do sus razones mostraren antel rey, o ante algunos daquellos que di- 
xiemos en las leyes de suso , que les an de judgar, en saber depar- 
tir querella de demanda , por que sus razones puedan mostrar apues- 
tamiente, e puedan entender porque lugar podran alcanzar mas 
ayna derecho. Pero de las querellas que dixiemos que se fazen non 
siendo los contendores delante, queremos en ellas fablar mas, por- 
que nacen dellas las cartas que sallen de casa del rey , que manda 
el mismo dar , o las que dan aquellos a qui da poder que judguen 
y, e libren los pleitos, e de las otras cartas que dan los que an po- 
der de judgar por las tierras. 

LEY II. 

Quantas maneras son de cartas de qiiefabla este titulo. 

De las cartas que sallen de casa del rey , queremos dezir prime- 
ramiente , e fazer entender quien las puede dar , e quien las deve 
judgar si acaesciere alguna dubda sobreñas. E que fuerza an aques- 



TIT. VI. DE LAS QUERELLAS E DE LAS CARTAS. I 75 

tas cartas , e quanto tiempo duran. E quales son que prenden mu- 
chas cosas, e quales son sobre cosas señaladas ciertamiente , e por 
quales reciben poder de judgar aquellos a quien son enbiadas , e qua- 
les son de gracia, e quales foreras. E quales deven luego seer con- 
plidas sin pleito ninguno. E desi qual pena deve aver. E de cada 
una destas maneras fablaremos en su logar como conviene , e mos- 
traremos como es. 

LEY III. 

Qui a poderío de dar cartas en casa del rey e en su corte» 

En casa del rey, nin en su corte, ninguno non deve dar cartas 
sinon estos que aqui diremos luego. Primeramiente dezimos , que 
carta ninguna que sea de gracia o de merced, que el rey faga a al- 
guno , que otro non la pueda dar sinon el rey , o otro por su man- 
dado de aquellos que lo deven fazer , asi como chanceller o nota- 
rio, o alguno de los otros que an poder de judgar ert la corte, asi 
como adelantados o alcalles. Mas de los privillegios dezimos, que 
otro ninguno non los deve mandar fazer de nuevo, nin confirmar 
sinon el rey mismo, nin aun maguer que los mande fazer chanceller 
o notario , non los deve dar ninguno destos , mas después que fueren 
escriptos e plomados, deven los adozir ante el rey. E si el enten- 
diere que son fechos derechamiente develos dar de su mano. E esto 
dezimos de los privillegios que el rey da nuevamiente de gracia o 
de merced que faga a algunos, o de los otros que manda confir- 
mar sin entredicho ninguno. Mas otros privillegios , en que dize en 
la confirmación, que valan asi como valieron en tienpo de los otros 
reyes , o en el tienpo de aquel quel confirmó , o en los que dize sal- 
vos sus derechos de los privillegios de los otros, estos tales bien 
los pueden dar los chancelleres o los notarios. Las cartas foreras o 
de los juyzios que judgaren, dezimos otrosi, que las pueden dar los 
adelantados o los alcalles de casa del rey. Las otras cartas , que son 
en razón de las cosas que el rey manda recabdar, o fazer tan bien 
en fecho de justicia como de rendas, o de coj echas , o de cuentas , e 
otrosi de mercaderias, o en las otras cosas que tangán en fecho del 
rey o de su corte , o de su casa , o de las otras cosas que son suyas 
conoscidamiente por el regno , ninguno non las deve dar sinon rey, 
o aquel a qui las él mandare dar senaladamiente. Onde dezimos, 
que qualquier que feziese contra lo que esta ley manda _, dando pri- 
villegio o carta de otra manera , que es falsario , e mandamos , que 
aya la pena que dize en el titulo de los falsarios. 



j~6 LIBRO IV. 



LEY IV. 

Quien puede judgar los privillegios e las cartas , e como se deven juagar. 

Quien eleve judgar los privillegios e las cartas, si alguna dubda 
y acaescicre , querérnoslo mostrar por esta ley. Onde dezimos , que 
privillegio de donadío del rey non lo deve ninguno judgar sinon él 
mismo, o los otros que regnaren después del. Los otros privillegios 
de confirmación en que diga que valan, asi como valieron _, fasta en 
aquel tienpo en que fueron confirmados , o fasta otro tienpo señala- 
do, o como valieron en tienpo de los otros reyes , o en los que 
dizen, salvos los derechos de los privillegios de los otros , estos áta- 
les bien los pueden judgar aquellos que son puestos para judgar 
aquellas tierras en que los privillegios fueren mostrados , en tal ma- 
nera , que si aquellos contra quien los aduzen los que los allegaren, 
que non valieron asi _, que lo manden provar a aquellos que los mues- 
tran, e los libren por juyzio segunt que fuere provado. E si fueren 
privillegios en que diga en la confirmación } salvos los derechos de 
los privillegios de los otros, e dixieren aquellos contra quien los 
aduzen , que tienen privillegios que fueron dados ante que aquellos, 
deven les fazer adozír tan bien los unos como los otros, e catar 
quales fueron dados primero, e mandamos que valan si fueren usa- 
dos como deven. E si tal dubda y fallaren , que ellos non la pue- 
dan librar por si , deven enbiar a amas las partes con los priville- 
gios al rey, que la libre él. E si en las cartas foreras o de gracia 
que rey faga, nasciere dubda sobrellas, deven las otrosi judgar 
aquellos que son puestos para judgar en aquellas tierras, o en los 
lugares ante quien parescieren a la meior parte, e a la mas derecha, 
e mas provechosa , e a la mas verdadera segunt derecho. E si algu- 
no de los que las ovieren a judgar feziere contra lo que en esta ley 
dize, jud gando alguna dellas a sabiendas maliciosamiente a mala 
parte , non deve valer lo que judgare , e deve el seer dado enfama- 
damiente por malo , e las partes deven yr al rey que les libre aque- 
lla dubda como él toviere por bien. 

LEY V. 

\¿tie fuerza an las cartas e los privillegios > e en cuantas maneras se 

deven judgar. 

La fuerza que an los privillegios , e las cartas de qual manera 



TIT. VI. DE LAS CARTAS E DE LOS PRIVILLEGIOS &C, 1 77 

quier que sean , queremos lo mostrar por estas leyes , e departir de 
quantas guisas son, e en que manera se ganan. Onde dezimos asi, 
que las unas se ganan segunt fuero, e las otras contra fuero. E la 
tercera manera es de otras cartas que non se ganan segunt fuero, 
enpero non son contra él. E nos queremos fablar en esta ley de las 
primeras cartas que se ganan segunt fuero. E dezimos, que estas 
que asi son ganadas , son aquellas en que manda el rey , o los otros 
que dan las cartas por él, conprir alguna cosa señalada segunt fue- 
ro. E por ende tales cartas como estas dezimos , que an fuerza de 
ley, e devense entender e judgar sin escatima e sin punto, asi como 
ley. Los privillegios dezimos otrosí, que an fuerza de ley sobre 
aquellas cosas en que son dados , ca privillegio tanto quiere dezir 
como ley apartada, dada senaladamiente a pro de alguno o de 
algunos. 



LEY vi. 



Que las cartas que son ganadas contra la fe , non valdrán , e como 
las que fueren ganadas contra los derechos del rey , non deven seer 

conplidas. 

Cartas y a de otra manera , que son contra fuero e contra de- 
recho , e estas pueden seer ganadas en muchas guisas. Ca o son con- 
tra derecho de nuestra fe, de que fablamos en el primer libro, o 
son contra los derechos del rey, o son contra derecho del pueblo 
comunalmiente , o senaladamiente contra derecho dalguno. E de 
cada una destas diremos , que fuerza an, e quales deven valer , e qua- 
les non. E dezimos, que si son contra nuestra fe, non an fuerza 
ninguna , nin deven seer recebidas en ninguna manera , nin deven 
valer. E si fueren contra los derechos del rey , non deven seer las 
primeras conpridas, ca non an fuerza ninguna, porque podrían seer 
dadas con grant priesa de afincamiento , o con grant coy ta , non po- 
diendo al fazer por desviar grant su daño, o aviendo de veer otras 
cosas porque non pudiese y parar mientes *. Mas aquellos aqui las 
enbiasen, devenlo fazer saber al rey como recebieron tales cartas, 
que eran contra sus derechos , e contra su señorío , e que les enbie 
dezir como fagan. E si les enbiare la segunda carta en aquella mis- 
ma razón , devenías conprir. Pero devenlo enbiar dezir al rey que 
las conplieron , mas que eran a su daño , e contra su derecho. E esto 
deven fazer por conprir lo que el rey manda. 

1 Con la decretal Si quando c. de Rescripus 1. 1. 
TOMO I. 2 



i 7 8 



LIBRO IV. 



LEY VII. 



Que las cartas que son ganadas contra los derechos dalgun pueblo , o 
de otro alguno, como non las deven conprir , e en que manera deven valer. 

Si contra derecho del pueblo comunalmiente fueren dadas las 
cartas , que dixiemos en la ley ante desta , non deven seer conplidas 
las primeras , ca non an fuerza , porque son a daño de muchos , mas 
devenlo mostrar al rey, rogandol e pidiendol merced sobre aquello 
que les enbia mandar en aquella carta. Enpero después si el rey qui- 
siere en todas guisas que sea , deven conprir lo que el mandare. E 
si son contra derecho de alguno senaladamiente , asi como quel to- 
men lo suyo sin razón e sin derecho , o quel fagan otro tuerto co- 
noscidamiente en el cuerpo o en el aver , tales cartas non an fuer- 
za ninguna , nin se deven conprir fasta que lo fagan saber al rey 
aquellos a quien fueren enbiadas, que les enbie dezir la razón por- 
que lo manda fazer l . Enpero en una manera dezimos, que podrie 
valer tal carta como esta , que fuese dada contra derecho dalguno, 
asi como si fuese dada sobre cosa señalada que oviesen a dar alguno 
a dia sabudo, o mandase el rey por su carta por fazer merced a 
sus debdores , quel alongase el plazo fasta otro tienpo 2 . Eso mismo 
dezimos si alguno se querellase que non podie aver derecho por 
alongamiento del fuero , e el rey mandase por fazerle merced , que 
non diese plazo de alongamiento a su contendor, o que gelo die- 
sen menor que el fuero manda. E otrosi dezimos, que puede seer 
en otra manera, entendiendo el rey que se pueden encortar los 
pleitos mas ayna , e da carta contra ley, dezimos , que tal carta valer 
deve. Pero deve nonbrar en aquella, aquella ley contra que es dada. 

LEY VIII. 

Que las cartas que el rey diere de gracia deven valer, e que fuerza an. 

Pueden seer ganadas otras cartas que non son segunt fuero , en- 
pero non son contra el. E estas son las que da el rey, queriendo fa- 
zer gracia e merced a los ornes , asi como en darles heredamientos, 
o quitarles de pechos , o de hueste , o de fonsadera , o de otras co- 
sas señaladas, para fazerles bien e merced. E dezimos, que tales 

1 N. en quales cosas vale la carta dada tulo xun, ni partid, qui gana tal carta deve 
contra derecho de alguno. dar fiador que ponga al plazo. 

2 E en este caso segunt diz la xxxin , ti- 



TIT. VI. DE LAS CARTAS E DE LOS PRIVILLEGIOS &C. I 70, 

cartas como estas an fuerza de ley. Pero la carta que fuere dada de 
quitamiento de hueste , o de fonsadera , non deve valer sinon en 
vida daquel rey que la da, porque estas cosas están ayuntadas sien- 
pre al señorío del rey. E destas cartas que el rey diere non se deve 
ninguno agraviar, e deven seer guardadas como ley. Ca maguer el 
rey mande fazer alguna cosa, que sea grave a algunos, todavia deven 
la obedecer e conprir , pues que el rey lo faze por merced , e por 
fazer pro a otros. Ca otrosí deven tener aquellos, que el rey les 
puede fazer merced quando quisiere , como lo fizo a los otros que 
dio las cartas r . E de mas razón e derecho es, que pues el rey te- 
nudo es, e poder a de fazer merced, que ninguno non gelo con- 
tralle nin gela enbargue , que la non faga allí do él entendiere que 
conviene. Enpero bien pueden tanto fazer aquellos a quien el rey 
enbiare tales cartas en fazerle saber por si o por otri, por que les 
es grave de lo fazer. E faziendolo asi, non lo deve tener el rey 
por mal. Mas con todo esto , si el rey toviere por bien que sea , de- 
ven obedecer lo que él mandare. Ca esto non es conoscencia dellos 
si es derecho o non , mas es en la del rey. 

¡i 

LEY IX. 

Quanto tienpo duran las cartas e los privilhios. 

Quanto tienpo duran las cartas e los privillegios , querérnoslo 
mostrar por estas leyes» E dezimos primeramienté , que las cartas 
foreras que son dadas por mover pleito , asi como demanda que 
quiera fazer alguno de nuevo , o dotra que sea comenzada de que 
non pueda aver derecho, tales cartas como estas an tienpo de du- 
rar fasta diez años , siendo vivos aquel que la mandó dar , e el que 
la ganó, e aquel contra quien fue ganada. Ca muriendo alguno des- 
tos, non deve valer la carta, si el pleito non fuere comenzado al 
menos por enplazamiento. Ca las cartas de los pleitos desta manera 
son , que non an fuerza sinon entre aquellos que son nonbrados en 
ellas. Mas pues que comenzado fuere desta manera, deve valer la 
carta para librarse el pleito dende adelante por ella , entre aquellos 
cuyo es el pleito o sus herederos. Enpero si el contendor daquel 
contra quien fue ganada la carta, ganare otra sobre aquel mismo 
pleito contra aquel su contendor , que ganó la primera , e non qui- 
siere de aquella carta usar fasta un año , pudiéndolo fazer , dezimos, 

1 La.... iv, tit.... lib. ni. La decretal Si quando de Rescriptis, líb- 1.° 
TOMO I. Z 2 



jg Q LIBRO IV. 

que la primera carta piérdese, porque non usó della en aquel tienpo 
del año, segunt dixiemos, e deven judgar. por la segunda. Mas. . si 
fuere carta , que sea ganada sobre pleito de alzada, o sobre juyzio 
afinado tal carta de ve valer para todavía, para poderse defender 
por ella. JPero ( $il demandaren, e non la quisiere mostrar para de- 
fenderse con ella, si entrare en pleito, ese defendiere por otra ra- 
zón, e dieren juyzio contra el, pierde la carta, e dalli adelante non 
se puedes defender por ella, porque non fue mostrada en el tiempo 
que devie. ;-.>• 

\. } ,. ,- LEY X. . : , , . . .;';; 

Por que cosas se pierden las cartas que son ganadas de, casa del ,rej } 
e si dubda acaesciere sobrellas, quien las deve guardar ejudgdf." 

Perder se pueden las Cartas de que dixiemos en muchas maneras, 
de guisa que non valdrien, e nos queremos las mostrar en esta ley. 
E dezimos asi, que si carta fuere ganada diziendo mentira , e enco* 
briendo verdat, que se pierde e non deve valer. Otrosi dezimos , que 
si alguno gana carta sobre alguna cosa , e su contendor ganare otra 
en que faga emiente della , que non deve valer la primera e piérde- 
se. Mas si non faze emiente della , deve valer la primera , e non la 
segunda. E esto dezimos si el que gana la primera se quiere defen- 
der por ella razonando , como non faze emiente en la segunda 
carta de la, suya que éL ganó. E si asi non lo razonare , deve valer 
la segunda , e lo que por ella fuere judgado. Enpero si alguno gaz- 
nare sobre .alguna cosa carta, e su contendor ganare otra sobre aquel 
mismo pleito > deve valer la segunda si fiziere emiente de la primea- 
ra. Mas si non feziese emiente della , deve valer la primera , segunt 
que dixiemos, desuso. E si amas las cartas fueren para un alcalle, ® 
nasciere dubda sobrellas, asi como si fueron dadas en un dia, o dé 
Otra manera qualquier, que non pueda entender el alcalle qual fue 
dada primero , non deve judgar por ninguna dellas , mas develo en- 
biar dezir al rey que mande y lo que toviere.por bien. E si fueren 
ganadas tales cartas , el una para un alcalle, e la otra para otro, des- 
que los alcalles lo sopieren, devense ayuntar en uno ,; ¡e . acordarse 
qual dellos deve judgar aquel pleito. E si por aventura ellos non se 
podieren acordar , deven yr o enbiar sus cartas al rey, si fuere cerca 
de aquella tierra fasta tres iornadas, que les libre aquella dubda. E 
simas alexos fuere, deven yr o :i enbiar al adelantado, mayor del 
rey, si fuere otrosi en aquella tierra, o alguno de los adelantados 
menores, que les libre aquella dubda. E esto que dkiemos de los 



.i 



TIT. VI. DE LAS CARTAS E DE LOS PRIVILLEGIOS &C. I 8 I 

adelantados, entiéndese si el pleito fuere en aquella tierra 6 los a. 
Mas si fuere tierra ó non aya adelantados , deven yr a algunos de 
aquellos que an poder de judgar en las cibdades o en las villas^ 
qué les libre ótrosi aquella dubda. 

t+\\\ * .. . . . . . 

LEY XI. 

Que las cartas que son ganadas con engaño non deven valer..- n > 

Mas de maneras y a aun porque se pueden perder las cartas de 
las que dixiemos en estas otras, leyes. Epor ende es bien que' las 
digamos en estas otras leyes adelante. Onde dezimos, que si alguno 
gana carta sobre algunt pleito señalado, e su contendor gana, otra 
carta general l , en que cabo prende muchas cosas , maguer que en 
esta segunda faga emiente de la primera, si non fablare de aquella 
cosa señaladamiente sobre que el otro ganó la primera carta , dezli 
mos, que se pierde la segunda, e deve valer la primera. Otrosí def* 
zimos, que si alguno gana dos cartas sobre. un pleito, tal la una 
como la otra para sendos alcalles por fazer trabaiar su contendor* 
que se pierden amas a dos, e non deven valer, si aquel pleito de~¿ 
mandare por amas las cartas. Ca non es derecho que vala la cosa^ 
que es ganada con engaño, ante dezimos , que deve pechar las cos- 
itas e las misiones a la otra parte , que fizo por esta rázon , ca tanto 
es como si ganase u na \ carta sola de aquel engaño. Más si ganare 
dos cartas, ; amas de una manera para un alcalle, valer deven. Ca 
tanto es como si ganasen una carta sola. Ca bien semeia que lo fizo 
mas por guardarse, que si perdiese la una, quel fincase la otra, que 
non por fazer mal a otri. E dezimos mas- /aun j que si gl'gunos'se 
énplazaren para dia señalado antel rey , quier sé enplazen ' ellos pof 
'si oíos enplaze otri: e otrosi aquellos queovieren alzada- a casi, 
del rey, o algunt logar otro ó se devan alzar con derecho, tanbieh 
de los unos como de los otros destos sobredichos, el que se ade- 
lantare e ganare carta ante del plazo sin su contendor, quier la gane 
de casa del rey, o de los otros lugares ó avie a librar su enplaza-: 
miento, o su alzada, dezimos, que tal carta como esta piérdese, e 
non deve valer porque fue ganada arteramiente e con engaño. . 

1 Con la xxx vil, tlt. xíau del ni IÍK Setenario., . 

3 . ■ ■■ ,!;..; -,rr' ■ • -■,■•— 'í»1 



,8j, libro iv. 



LEY XII. 



Como la carta que el descomulgado gana , nin el que la gana encu- 
briendo alguna cosa del pleito que sea comenzado o d¿ olí 'o fecho , non 

deve valer. 

Perdidas otrosí tenemos , que son aquellas cartas que se ganan 
en alguna destas maneras que diremos en esta ley, asi como si el 
que fuese descomulgado, segunt derecho de santa eglesia, ganase 
carta para mover pleito nuevamiente contra alguno, ca tal carta 
como esta piérdese e non deve valer. E si gana otrosi alguna carta 
.de casa del rey , sobre pleito que sea ya comenzado ante los alca- 
lies, o ante aquellos que an poder de judgar, que su contendor non 
aya derecho, o el pleito se desate o se rebuelva non siendo el 
pleito acabado, tal carta dezimos que se pierde e non deve valer. 
E esto dezimos , si non fezier emiente en la carta todo lo que es ya 
pasado en el pleyto ante aquellos que lo oyeron e que lo deven 
judgar. Mas si esto fiziere emiente en ella, agraviándose de tuerto 
quel fagan, mostrando razón derecha porque lo pueda ganar , dezi- 
mos, que bien deve valer la carta que ganare en esta razón. Otro 
tal dezimos de aquel que gana carta , diziendo quel fezieron tuerto, 
o demás sabiendo la razón por quel fue fecho, e negándola e non 
la queriendo dezir. Otrosi dezimos, que si alguno ganare carta del 
rey de perdón sobre malfetrias , que aya fecho, sobre entrega o otra 
cosa quel fagan , diziendo alguna partida de aquello por quel pidie 
perdón , o por quel ruega, e encubriendo lo al , dezimos , que tal 
carta como esta piérdese , e non vale porque negó la verdat. E toda 
cosa que por ella sea fecha , o dada , o prometida , non deve otrosi 
•valer. Mas si fuere de perdón de su cuerpo senaladamiente por mal- 
fetrias que oviese fecho, deve valer en aquellas cosas sobre que él 
demandó perdón, e non en mas. 

LEY XIII. 

Como la carta que sea ganada contra otra , o contra alguna postura, 
non vale si non fiziere emiente de la carta o de la postura, nin la que 
fuere ganada por otri sin personería. 

Por otras maneras muchas se pueden perder las cartas de guisa 
que non deven valer , que queremos aqui dezir, asi como si alguno 
toviere carta de gracia o de merced que el rey le aya fecho, e otro 



TIT. VI. DE LAS CARTAS E DE LOS PRIVILLEGIOS &C. I 83 

alguno ganare carta que sea contra aquello , non deve valer la se- 
gunda carta, si non feziere emiente en ella, que la otra primera 
carta non vala. E otrosi dezimos , que si ricos ornes o conceios pu- 
sieren alguna postura entre si, que sea a pro del rey e del regno, e 
que non sea a su daño, e otro alguno ganare carta que sea contra 
aquella postura, que tal carta cómo esta non deve valer. Ca piérdese 
por esta razón, porque fue ganada como non devie, encubriendo la 
verdat. E esto mismo dezimos si fuere ganada contra privillegio que 
tenga alguno de heredamiento o de franqueza, o otra merced que 
el rey le aya fecho. E otrosi dezimos, que se pierde la carta que es 
ganada sin personeria de aquel cuyo es el pleito, si non fuer aquel 
que la gana de aquellos que pueden razonar pleito dotro sin perso- 
neria , asi como dize en el titulo de los personeros. 

LEY XIV. 

Quales privillegios valen, e por qtie cosas se pierden. 

Los privillegios an sus tiempos en que deven valer, e otros en 
que se pueden perder, nos diremos primero de los tiempos en que 
valen, e después de como se pierden. Onde dezimos, que los pri- 
villegios de franqueza que son de quitamiento de pecho de rey o 
de portadgo , que non den por sus regnos , o los quitase de otro 
servicio , o de otra cosa que deviesen fazer al rey senaladamiente, 
que tales privillegios valen por sienpre. Enpero por este logar se 
pierden, si aquellos que los tovieren non usaren dellos fasta treynta 
anos del dia que les fueren dados, faziendo aquellas cosas que les 
son dadas por privilleios. E otrosi, privillegios y a de otra manera, 
que da el rey en que otorga, que aquellos a. qui los da que fagan 
alguna cosa nuevamiente , que non podien fazer sin mandado del, 
asi como feria o mercado, o si les mandase que sacasen alguna 
cosa del regno, que por vedamiento non osasen ante sacar, o si 
usasen de vender por una medida , e les otorgase que vendiesen por 
otras, o otras cosas qualesquier que fuesen destas maneras, tales 
privillegios como estos duran por sienpre , si usan dellos fasta diez 
años del dia que les fueren dados. Mas si fasta este tienpo non 
usan dellos, dende adelante pierdense e non deven valer. Otrosi 
dezimos, que si alguno toviere privillegio de donación del rey, e" 
usaré mal del, asi como si pasare a mas, o fezier mas cosas que en 1 
el privillegio le fueron dadas, tal privillegio piérdese, e lo que 
por él fue dado. Ca derecha cosa es que aquellos que usan mal de 



1 <¿a LIBRO IV. 

la gracia o de la merced que los reyes les fezieren , que la pierdan. 

LEY XV, 

Quien face contra su privilleio como non deve , piérdelo. 

Pues comenzado avernos a fablar de los privillegios , queremos 
dezir aun otras cosas en esta ley, por que deven valer, e otrosi por 
quales cosas se pierden. E dezimos, que si ricos ornes o conceios, o 
otro feziere alguna postura entre si, que plega al rey, e aquella pos- 
tura les confirmare por su privillegio, tal privillegio como este deve 
valer por siempre. Enpero la primera vez que ellos fezieren contra 
él , piérdese , e non deve valer dende adelante a aquellos quel que- 
brantaren. E sin esto deven pechar al rey la pena , que fuere puesta 
en aquel privillegio. Otrosi dezimos, que si el rey da privillegio de 
donación a alguno , e en aquella sazón que fue dado non se torna va 
en grant daño, e después aquel o aquellos a qui el rey lo diere, 
usaren del en tal manera, que se torne en daño de muchos comunal- 
miente , tal privillegio como este , dezimos que del ora que comien- 
za a tornarse en daño de muchos, como dixiemos, que se pierde, e 
non deve valer. Otrosi dezimos que si alguno toviere privilegio quel 
aya dado rey sobre algunas cosas, el demandaren en juyzio alguna de- 
ltas, e non se defendiere por él , razonando como tenie privillegio sobre 
aquella cosa, si juyzio fuere dado contra él en aquel pleito, piérdese 
el privillegio por siempre , quanto en aquello senaladamiente sobre 
que fue dado el juyzio. 

LEY XVI. 

Quales cartas son generales , e quales especiales. 

Por tornarnos á nuestra razón , que dixiemos en el comienzo des- 
te titulo, de como mostraremos de las cartas quales son las que con- 
prenden muchas cosas, e quales son sobre cosas señaladas e ciertas, 
querérnoslo agora fazer entender en estas leyes , e mostrar como es. E 
por ende dezimos que aquellas cartas son, que prenden muchas cosas 
non señalando ninguna , asi como las cartas en que diz : a todos los 
que esta carta vieren, o en la que diz: mandovos que recabdedes, o 
enplazedes, o fagades tal cosa señalada a todos aquellos que tal fecho 
fezieron , o a los que vos dixiere este que lieva la carta. Otrosi las otras 
que el rey enbiase por si en esta manera misma, sobre alguna cosa 
que acaesciese. E demás dezimos aun que si carta fuese enbiada en 
que nonbre senaladamiente a alguno sobre alguna razón, e después la 



TIT. IV. DE LAS CARTAS E PRIVILLEGIOS. 1 85 

bolviese con otras muchas, asi como si querellase: fulan me fizo este 
tuerto e otros muchos > o dixiese: demanda tal cosa o otras muchas, 
tales cartas como estas, maguer non nonbren en ellas personas seña- 
ladas o cosas ciertas, porque las buelve con otras muchas, tornase a 
seer en aquella manera que las otras que cabo prenden mucho. E 
todas estas cartas sobredichas en esta ley an nonbre generales, por- 
que cabo prenden en si muchas cosas. 



LEY XVII. 



Quantos ornes pueden traer á pleito por la carta general del rey sin los 

que son nombrados. 

Los entendemientos de los ornes son departidos en muchas ma- 
neras, asi como dixiemos en el comienzo deste libro. E por ende al- 
gunos y a que quieren usar en las cosas, mas segunt su voluntad, que 
por derecho. Onde nos, teniendo que algunos querian sacar el en- 
tendemiento engañoso de la ley ante desta , por ganar cartas con en- 
gaño, para fazer mal a otros con ellas, queremos mostrar todos es- 
tos engaños como se deven entender, e como non deven valer. E 
dezimos que si alguno ganare carta contra otro en que diga: fulan 
se me querelló de fulan, e de otros muchos, queriendo por esta pa- 
labra adozir muchos a pleito , por fazerles daño , mandamos que por 
tal carta como esta non pueda llamar a pleito mas de quatro , fueras 
ende aquellos que senaladamiente nonbre en la carta por sus non- 
bres. x E aun dezimos que estos quatro que dixiemos, que non nonbió 
senaladamiente, que non deve nin puede llamar tales, que sean mas 
poderosos ornes, nin mas onrados ornes que aquellos que nonbró, 
mas que sean tales o menores como aquellos de qui fizo la querella 
senaladamiente, en poder e en onra. Ca si de otra guisa fuese, un orne 
pobre o vil podrie llamar tales ornes e tan onrados, que trayendo- 
íos a pleito, que les farie perder lo que oviesen, o grant partida de- 
11o, por tal engaño como dixiemos. E aun dezimos mas, que si aquel 
que ganase la carta general , asi como de suso avernos dicho, en que 
nonbrase senaladamiente a algunos , si después quisiese demandar a los 
que non nonbró senaladamiente ante que a los otros , el alcalle o aquel 
a qui fue enbiada la carta, nol deve oyr. Ca bien semeia que lo fa- 
ze con engaño , fueras ende si aquel o aquellos que nonbró fuesen 
muertos, o mal enfermos, o y dos en servicio del rey o de otro se- 

1 La xivi. lib. ni. tit. xvm de las escripturas. 
TOMO I. AA 



jg5 libro iv. 

ñor, o en mensageria de su conceio, o en romería, porque non les 
podiese ante demandar a aquellos que a los otros. E maguer dixie- 
mos de suso que el que ganase tal carta, que non podie llamar mas de 
quatro, sin los que fuesen nonbrados senaladamiente en ella; pero si 
la demanda fuese de pleito que tanga a muchos , pues la razón una es, 
e un razonador an a dar por ella a todos, dezimos que [pueden de- 
mandar como a uno, e non se pueden escusar por dezir que son mas 
de quatro. 

LEY XVIII. 

Porque razones a poder de judgar aquel a qui enbia el rey carta sobre 
pleito señalado , mas ornes o mas cosas que dize en ella. 

De las otras cartas que son dadas sobre cosas señaladas e ciertas, 
queremos dezir e fazer entender por esta ley en que manera son, e 
como non deven valer los engaños, que fueren fechos por ellas. E 
esto fazemos porque los ornes se sepan guardar de non recebir daño 
enganosamiente. E dezimos asi _, que carta señalada es aquella en que 
nonbra ciertas personas por sus nonbfes, asi como si dixiese, tal orne 
o tal mugier. E otrosi aquella en que nonbra ciertas cosas , asi como 
tal viña, o tal casa, o tal heredat, o otra cosa semeiante destas, que 
fuese rayz. E eso mismo dezimos de las cosas que son muebles, asi 
como si dixiese, tal cavallo, o tal ganado, o tantos mrs., o algunas 
otras cosas , que son desta manera , non bolviendo en la carta algu- 
na de las palabras que conprenden muchas cosas, asi como dixiemos 
en las dos leyes ante desta. Mas dezimos que por tal carta como es- 
ta non puede judgar aquel a quien fuere enbiada, mas ornes, nin 
mas cosas de quanto dixiere en la carta senaladamiente, fueras ende 
en estas dos cosas que se fazen como engaño. E la una es quan- 
do aquel contra qui gana la carta , enagena la cosa sobre que es gana- 
da a otri , por enbargar a aquel que ganó la carta contra el. E por en>- 
de dezimos, que aquel a quien es enbiada tal carta, que deve fazér 
responder a aquel que por tal engaño recebio la cosa, tan bien como 
farie al otro contra quien fue ganada la carta , maguer que non faga 
emiente en ella de aquel que la cosa tiene. La otra razón es si aque- 
lla cosa sobre que fuer ganada la carta 3 fuer camiada por otra, e el 
demandador la quisiere demandar. Otrosi aquel a quien fuere enbia- 
da la carta, dezimos que tan bien puede judgar sobre aquella cosa 
porque fuer camiada, como farie sobre aquella misma por que fue 
enbiada la carta. E dezimos, que aquel a quien fuer enbiada tal carta, 
que puede judgar a todos estos sobredichos, tan bien aquel contra 



TIT. IV. DE LAS CARTAS E TRIVILLEGIOS. I 87 

quien fuer ganada la carta, como al que la toviere la cosa enagena- 
da, o camiada, o a todos los otros quel forzasen, ol enbargasen tal 
cosa como esta- E puede otrosí judgar las rendas e los fructos que 
saliesen de tales cosas como estas. E dezimos otrosí que pueden apre* 
miar las testimonias, asi como dize en el titulo de los testigos. E de- 
zimos demás que tal pleito como este non lo puede otro ninguno 
judgar, sinon aquel a quien lo manda el rey por su carta, fueras en- 
de si después lo mandase a otro judgar por sü palabra, o otrosí por 
su carta misma ; non queriendo que aquel primero lo judgase, o en- 
tendiendo que lo non podie judgar , o non devie. Enpero si el rey 
enbiase su carta a alguno que judgase tal pleito, o en la carta non 
fuese puesto senaladamiente su nonbre , si aquel a quien fuese enbia- 
da tal carta muriese, bien puede judgar tal pleito aquel que fue pues¿ 
jto en su lugar. Mas sí en la carta fuere sinalado el nonbre de aquel 
a quien fue enbiada , non lo puede otro ninguno judgar , sinon aquel 
a qui lo el rey mandare por su carta o por sü palabra. 

LEY XIX. 

Por qiiales cartas reciben poder de judgar aquellos a guien son zubia- 
das y e quales son foreras. 

Porque las cartas se entiende que reciben poder senaladamiente 
de judgar aquellos a qui son enbiadas, querérnoslo mostrar por es- 
ta ley. E dezimos que aquel a qui enbia el rey carta , en que manda 
que faga aver derecho a algún orne o alguna mügier , o en quel man- 
da fazer alguna otra cosa, el enbia dezir en ella, si asi es, por está 
palabra se entiende quel da el rey poder, que conosciendo del pleito 
si es asi o non, que lo puede judgar. Eso mismo dezimos si dixiere 
en la carta , que faga llamar las partes , e que oya sus razones , e que 
les libre, o que les judgue fuero e derecho. E si dixier en la carta, 
que si fallar que es verdat aquella querella quel fezieron , que faga o 
cunpla aquello que la carta dize. Onde dezimos , que si estas pala- 
bras fueren puestas en las cartas, o otras semeiantes destas, que dan 
poder a aquellos que son enbiadas, de judgar entre aquellos ornes e 
por aquellas cosas sobre que las enbian. 

LEY XX. 

'■ f;í 

Quantas maneras son de cartas de gracia. 

De gracia ay otras cartas que dan los reyes e los otros señores, 
tomo 1. aa 2 



gg LIBRO IV. 

que por derecho las pueden dar. E estas se dan por alguna destas 
tres razones. La primera, por pro que ende nace , o que puede na- 
cer. La segunda, porque acaescen cosas porque a mester que sean 
dadas, e si asi non fuesen, que podrie tornar en daño. La tercera, 
por merecemiento de servicio que aya alguno fecho, o por bondat 
que aya en si. E dezimos que las cartas de gracia que son dadas por 
pro, son en estas maneras, asi como en aquellas que dan de quita- 
miento de pecho o de portazgo a los que pueblan algún logar , o 
fazen algunas labores de villas, o de castiellos, o de puentes, o de 
otros logares que sean a pro de la tierra. E otrosí aquellas que son 
dadas de quitamiento de pecho a los que recebieron algún daño, asi 
como por guerra o por tenpestad, que les mellen sus fructos o los 
otros bienes que an, a aquellos que reciben algunas ocasiones en su 
cuerpo, porque el rey les faze otrosí merced en quitarlos de pecho, 
o les faze otra gracia señaladamiente. E otrosí aquellas que son da- 
das quando perdona el rey algunos malfechores o ayrados , por cuy^ 
dar recebir algunos grandes servicios, que sean a pro del rey e del 
regno. 

LEY XXI. 

De las cartas de gracia que da el rey porque non venga daño a su tierra. 

Otra gracia ya que pueden fazer los reyes por sus cartas, quan- 
do acaescen cosas porque conviene que la fagan , e si non la fezieseri, 
que se podrie tornar en daño , asi como si oviese echado de tierra 
a algunos, e oviese a aver tal gracia, porque les oviese acoger, o to- 
yiese presos algunos malfechores , e los oviese a soltar por esta razón 
misma, o perdonase a otros que oviesen fecho alguna cosa por que 
meresciesen pena en los cuerpos e en los averes, o si deviese el rey 
debda a algunos de fuera del regno, e les feziese gracia que sacasen 
del regno algunas cosas devedadas, porque non acaesciese prendas o 
otras cosas que fuesen a daño del regno. E en estas cosas les puede 
fazer el rey gracia quando quisiere, e en otras semeiantes, guardan- 
do que non pudiese por ende venir daño a él, nin a los del regno. 

LEY XXII. 

De las cartas de gracia que da el rey jpor bondat o por merecimiento. 

Fermosa gracia es la que el rey faze por merecemiento de servi- 
cio quel aya alguno fecho, o por bondat que aya en si aquel a qui 
la gracia faze. Por merecemiento de servicio, asi como si criase ai 



TlT. IV. DE LAS CARTAS E PRIVILLEGIOS. i8tt 

rey, o alguno de sus fijos, o acorriese al rey e al regno en tienpo de< 
guerra o en otra sazón que lo oviese mester , en alguna de las mane- 
ras, que dixiemos en el libro tercero en el titulo de las huestes jrol 
oviese a fazer galardón de gracia, asi como en heredamiento oeñ 
franqueza, quitandol algunas cosas que era. temido de dar o dé-nfa* 
zer al rey, o otorgandol otras onras señaladas para faz erle gracia, 
dandol poder sobre algunas tierras $ o sobre algunas villas , o ¡dandol 
algún logar en su corte , de que oviese onra e pro. E otrosi co^ien^ 
dol, sil oviese echado, o perdonandol por servicio quel oviese^ ffe^- 
cho, o otros servicios quel podrie fazer semeiantes dbstos, o dotrá 
manera, porque meresciese alguna gracia del rey, Otrosí dezijmós 
que por bondat que falle el rey en el orne* quel puede fazer gracia* 
asi como sil fallase leal, e sesudo, o de buen conseio_, o buen, -cava-* 
llero darmas, o por otras bondades que aya en él, porque el rey 
le aya a fazer gracia a él, o a otros algunos por el. Ga tal gracia; co- 
mo x esta puédela el rey fazer a estos que dixiemos que lo merecen 
por bondat, e a los otros que dixiemos de suso, que lo merecen jpoff 
servicio quel ayan fecho. <í j : < , , 'v 

LEY XXIIÍ. 

Quaks cartas son foreras , e porque an asi timbre» 

Foreras cartas y a otras, que sallen de la corte d¿l rey dé que 
queremos en esta ley dezir. E maguer ementamos en la quinta ley 
ante desta algunas cosas, porque se pueden conoscer las cartas que 
fueren fechas en esta manera, querérnoslo aun mostrar* en esta ley 
mas abiertamiente , porque los ómes lo entiendan, e lo sepan meíot\¡ 
Onde dezimos que aquellas cartas son foreras, en que manda el rey 
a alguno de aquellos, que an poder de las dar en su corte por él, qué 
fagan o cunplan alguna cosa de las que dize en las leyes deste li4 
bro_, o en el fuero de aquel lugar 6 la carta fuere enbíada. E-mo* 
iormiente si dixiere en la carta: llamad las partes, e judgadles -fuero 
e derecho, o alguna de las otras cosas que dixiemos en la ley de 
que feziemos emiente en esta, ■ i. '..'■■ f r¡ 

. j i ■"iks O' :.:.;. i < 5 

LEY. XXIV, Ai (l 

De las carta que deven ser conpridas sin pleito e sinjuyzío ninguno* 
Quales cartas deven seer conplidas sin pleito e sin juyzio ninguno, 

1 Esta palabra falta en el original. 



f g LIBRO IV. 

querérnoslo aqui mostrar. l E dezimos que estas son aquellas en que 
manda el rey a alguno fazer algún fecho señalado, asi como sil man- 
dase prender o matar algún orne, o derribar torres, o casas , o otras 
fortalezas, o fazer conprir algún juyzio, o otro fecho señalado quel 
mandase fazer ciertamiente , diziendol en la carta : fazed tal cosa lue- 
go que esta carta vierdes. E sobresto dezimos que aquel contra quien 
ya la carta non puede poner defensión ninguna ante si , porque non 
cunpla aquello quel fuere mandado por tal carta , fueras ende si pu- 
diere mostrar que aquella carta es falsa, o si fuere carta en que man- 
de comprir algún juyzio, e pudiere provar que aquel juyzk) fue da- 
do por falsos testigos, o por falsas cartas. Enpero aquel a quien fue- 
re enbiada tal carta, bien puede recebir proebas sobre tales defen- 
siones, e fazer lo saber al rey, que mande y lo que toviere por bien, 
mas el non deve julgar sobr ellos, pues que la carta le manda fazer 
cosa señalada,. e nol da poder de judgar. E del fecho que feziere aquel 
a quien fuere enbiada tal carta, non se puede ninguno alzar, fueras 
ende -si fizier mas y o dotra manera de cuanto por aquella carta le 
fuere mandado. ¿ 



LEY XXV. 



Que pena deve aver aquel que gana carta del rey con mentira. 

Non es sin razón que ayan pena aquellos que ganan cartas del 
rey, encobriendo la verdat, e diziendo la mentira. Ca destas se le- 
vantan muchos males. Lo uno que engañan aquellos que van las car- 
tas, e fazen les errar en ellas. Lo al que fazen daño a aquellos contra 
quien son ganadas, faziendolcs trabaiar, e espender lo suyo sin dere- 
cho. E otrosi enbargan como non deven a aquellos a quien lievan 
las cartas, que les judguen, destorvandoles de otras cosas que podrien 
librar con derecho , en quanto se detenien en sus revueltas e en sus 
mentiras. E por ende mandamos que qualquier que tal carta ganare, 
que peche los daños a aquel contra quien la ganó, asi como los el 
otro recebió, e las costas dobladas. Mas si la carta fuere ganada pa^ 
ra fazer justicia de alguno de muerte o de lision , o por prenderle, 
o fazerle otra desonra, o otro daño en su cuerpo o en lo suyo, e 
usare della, mandamos que reciba otra tal pena el que la ganó, qual 
recebió, o deviera recebir aquel contra quien fue ganada. 



• 



1 Con la ni ley. tit. xvm del m lib. Setenario. 



TIT. IV. DE LAS CARTAS E PRIVILLEGIOS. Ipi 

TITULO VIL 

DE LOS TESTIGOS* 

De las cuatro maneras de ornes que son mayores en los pleitos, 
de que fablamos en la segunda ley deste libro quarto, avernos ya 
mostrado las tres , asi como de los alcalles e de los demandadores 
e de los demandados. Agora queremos dezir de la quarta, que es de 
los testigos con que deven provar los pleitos, quando venieren a nie- 
go. Pero queremos primero fablar de muchas cosas que an meester, 
que sean guardadas en los testigos. Primeramíente , quales pueden 
seer testigos e quales non. E quando los deven adozir en el pleito. 
E quantos plazos deven aver, e en que guisa aquellos que los ovie- 
ren á adozir. E en que manera , e por que cosas pueden desechar los 
testigos* E si desacordaren los testigos, diziendo el uno una razón e 
el otro otra , qual dellos deve seer mas creydo , e en quantas mane- 
ras. E en quales pueden adozir otros testigos, después que sopieren 
las partes que an dicho los otros en ante. E quales testigos deven 
seer apremiados que vengan firmar, e quales non. E de cada una 
destas razones mostraremos por nuestras leyes como se deven en- 
tender. 

ley i. 

Que el siervo non puede testiguar contra su señor nin contra otro , salvo 

en casos ciertos. 

Todo orne puede seer testigo, sinon sí fuere siervo. Enpero este 
bien lo puede seer en cosas ciertas , asi como en fecho de que acusan 
alguno , que fuese contral rey o contral regno. Ca en tal fecho todo 
orne puede ser testigo que sentido aya, fueras ende si fuer enemigo 
mortal de aquel contra quien lo traen, en manera quel deva matar con 
derecho, asi como dize en el titulo de los omezillos. E si fuere orne 
que aya fecho fabla o jura, o aya seydo en ella para buscar mal a aquel 
contra quien lo aduzen por testigo. Otrosí bien puede provar el sier- 
vo, si acaesciere algunt fecho en, que non se acierten ornes libres que 
puedan seer testigos , pero todavía fallando algunas señales de que 
devan aver sospecha contra aquellos , que asman que el fecho fezieron 
porque ayan adozir los siervos por testigos. E testiguar pueden estos 
siervos que dixiemos en otra manera , asi como si fuese algún lugar 
poblado dellos, e nasciese contienda entre los señores e los herede- 



JQ2 LIBRO IY. 

ros , o entre los moradores de aquel logar sobre sus términos , porque 
non podiesen aver otro testimonio , sinon el suyo de aquellos sier- 
vos. Mas con todo aquesto dezimos, que estos siervos non pueden 
testiguar contra sus señores en ninguna cosa, sinon si fuere en fecho, 
que sea contral rey o contra el regno , o si aquel su señor fezier 
traycion a otro su señor , nin pueden testiguar contra sus señoras si- 
non si fueren acusadas en adulterio o de traycion que ayan fecho o 
quieran fazer contra sus maridos. E otrosi dezimos, que non pue- 
den testiguar por sus señores, nin por sus señoras, asi como dize 
adelante en otra ley deste titulo que comienza asi : Desechados pue- 
den seer los testigos. Mas estos siervos que dixiemos , que deven seer 
creydos quando lo dixieren por algún tormento que les den, por- 
que los siervos son asi como desanparados por la servidumbre en 
que son , e deve orne sospechar que dirien mas ayna mentira , e eh- 
cobrerien la verdat , si alguna premia non les diesen. E esta pena 
dezimos , que deve seer fecha de manera , que non sepa porque gela 
dan, asi como dixiemos en el titulo de los tormentos. Enpero estos 
siervos que dixiemos , deven seer tales , que non puedan seer des- 
echados por aquellas cosas que podrien desechar a los- otros ornes 
libres. 

LEY II. 

Quando vale o non el testimonio del que dize qiie es siervo. 

Si alguno aduxiere a otro para seer testigo en algún pleito , e 
aquel contra quien lo aduze para testiguar diz que es siervo, e que 
non deve seer recebido , si aquel respondiere e dixiere que non es 
siervo, nin lo fue, non lo deve dexar de recebir aquel que a de 
judgar el pleito. Pero quando veniere el plazo a que deve mostrar 
lo que dixieron los testigos , siendo amas las partes delante , si aquel 
que dixo , que era siervo lo podiere provar , non deve valer su tes- 
timonio daquel, mas si provar non lo podiere, valer deve. E si aquel 
a que dizen que es siervo conosciere que lo fue , e dixiere que non 
lo es ya , deve mostrar la carta por que es quito. E si asi non lo fe- 
ziere , non lo deven recebir por testigo. Pero si dixiere que aquella 
carta tiene en otro lugar , devenle dar plazo a que la aduga , e oyr 
su testimonio. Mas si la carta non aduxiere al plazo, non deve va- 
ler lo que testiguó, sinon si gela toviesen forzada, o la oviese en- 
penada por debda que deviese. Ca tal carta como esta devela fazer 
mostrar al alcalle , porque non pierda el otro su derecho. Mas si 
dixiere que ovo carta e que la perdió por agua , o por fuego , p 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 1 93 

por alguna ocasión, deve provar que la ovo, e que la perdió. E si 
esto non provare, non deve valer su testimonio. Otrosi dezimos, 
que si alguno seyendo siervo, vio o se acertó en alguna cosa por 
quel aduxiesen después en testimonio en tienpo que fuese libre , de- 
zimos que non pueden desechar su testimonio, mas que deve 
valer. 

LEY III. 

En quales pleitos puede testiguar la mugier , e en quales non. 

Mugier dezimos otrosi, que non deve testiguar en las cosas que 
aquí diremos , asi como en testamento que faga alguno por carta 
quando finase , o manda que faga por palabra estando en tal ma- 
nera , que non podiese fazer testamento. Pero si acaesciese , que al- 
guno oviese a fazer su manda con cueyta en tal lugar, que non po- 
dies aver varones para testigos, faziendola ante dos buenas mugie- 
res o mas , en tal manda como esta dezimos , que bien pueden tes- 
tiguar las mugieres. Otrosi dezimos, que non pueden testiguar en 
pleito que sea de justicia de muerte, nin de lision en cuerpo de orne 
o de mugier , o porque perdiese lo que oviese , o fuese desterrado, 
sinon se acaesciese que el mal fecho se fezkse en tal lugar que 
non podiesen aver varones que testiguasen, e oviese a preguntar a 
las mugieres para aver entrada de sabiduría, porque metiesen a pena 
o a tormento , a aquellos enfamados para saber la verdat de aquel 
fecho. En todas las otras cosas pueden testiguar las mugieres seyen- 
do de buena fama, e non aviendo en si alguna de aquellas cosas, 
porque puedan seer desechados los testigos. 

LEY IV. 

Como los testigos non deven seer menores de quinze años , e por- 
que razones. 

Varón nin mugier non puede testiguar en ningún pleito , a me- 
nos de seer de edat de xv años, e esto es con razón. Ca fasta los 
siete años es llamado niño, porque non a en si cierto entendemien- 
to , para conoscer las cosas. E qüando cunple los otros siete años 
que se fazen catorce , entra en edat para saber entender las cosas, 
e departir entre bien e mal , e llega a sazón para poder casar. Onde 
por estas razones se entiende que bien podrie testiguar segunt esta 
edat , mas nos por guardar los ornes de yerro , e porque mas con- 
tomo 1. BB 



!Q4 LIBRO IV. 

plidamiente puedan dezir su testimonio, mandamos que non pue- 
dan testiguar fasta que ayan quinze años conpridos. Pero dezimos, 
que en pleito de justicia de muerte, o de lision , o de desterramien- 
to o "»or que podiese alguno perder quanto que oviese , non deve 
ninguno seer testigo a menos de a ver edat de veynte años*. Mas si 
alguno siendo niño de siete años arriba, vio algunas cosas, o se 
acertó en algunos fechos, sobre quel aduxiesen para testiguar des- 
pués que oviese edat de quinze años o de veynte dezimos , que lo 
que testiguare en esta manera deve valer quanto por razón de su 
edat. 

LEY V. 

Que ¡os qiie son de otra ley non 'pueden testiguar contra los christia- 

nos en casos ciertos. 

Testigo non deve seer orne que s?a de otra ley, asi como ju- 
dio, o moro, o herege, o orne que aya otra crencia que non sea de 
la nuestra. Ca atal como este non puede testiguar contra christiano, 
sinon si fuer en algún fecho malo que feziese alguno, o quisiese 
fazer, o fuese en conseio de lo fazer contral rey o contra el reg- 
no, o en otro fecho malo que feziese otrosí, en algún logar que 
non acaesciesen y christianos con que lo podiesen provar. Ca en tal 
manera como esta, tanbien deven yr sus testimonias de ornes, que 
sean de otra ley, seyendo tales, que non los podiesen desechar de 
testimonio otros ornes que fuesen de su ley misma. Pero dezimos, 
que testimonio de tales ornes como estos non cunple para todo el 
fecho. Mas si aquellos que fuesen acusados desta manera fuesen en 
ante enfamados dotro fecho malo, dezimos que el testimonio des- 
tos que dixiemos con el enfamamiento , que aquellos acusados avian 
ante , es ayuda para metello a tormento para saber la verdat de 
aquel fecho. 

ley vi. 

Quien puede seer testigo e quien non. 

Testiguar non deve orne que aya perdido el seso , por qual ma- 
nera quier que sea , en quantol durare la locura , nin otrosí ornes 
que son de mala vida , asi como ladrones o robadores de lo ajeno 
sin derecho, o alcahuetes conoscidos, nin orne que aya natura de 
varón e de mugier , o que ande en semeianza de mugier , o tañí- 
res manifiestos que andan por las tabernas e por las tafurerias , o 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 1 95 

otros ornes pobres e viles , que usan andar por tales logares como es- 
tos , nin aquellos que dixieron falso testimonio , o los que se perju- 
rasen de lo que oviesen jurado derechamiente , nin los que oviesen 
fecho omenaje e nol toviesen, deviendolo conprir e pudiendo. Nin 
otrosí , aquellos que se tienen por adevinos , nin los que echan suer- 
tes , nin los que van a las encrucijadas , e fazen cercos , cuydando 
allegar los diablos , creyendo que sabrán dellos la verdat de ks co- 
sas que les quisieren preguntar * nin otrosí aquellos que fazen fe- 
chizos , antojandoseles que podran fazer a alguno bien o mal con 
ellos, nin los que desotierran los muertos, o van a ellos de noche, 
nin los que van a los enforcadosj o los descuelgan, teniendo que pue- 
den fazer con algunos dellos alguna, obra de bien o de mal. Todos 
estos sobredichos , que estas cosas fazen , e todos aquellos que se 
van aconseiar con ellos en estas cosas mismas , dezimos que pue- 
den ser desechados de testimonio. 



LEY VII. 

i 



Quaks personas otrosí non pueden testiguar. 

Otros y a que non dixiemos , que queremos ementar en esta ley 
que non deven otrosi testiguar } asi como aquellos que dan yerbas 
b pozon en qual manera quier que lo den, para matar los ornes, ó 
para fazerles otros daños en los cuerpos , o para fazer perder los 
fijos a las mugieres preñadas, nin otrosi aquellos que matan los 
ornes sin derecho, nin aquellos que son casados e tienen barraganas 
conoscidas y nin aquellos que fuerzan las mugieres , quier las lieven 
o non , nin los que sacan las que son en orden , nin varón nin 
mugier que salle de orden, e andan sin licencia de su mayoral, nin 
¿los que casan con sus parientas fasta él quarto grado, que defiende 
santa eglesia a menos de despensacion, nin ninguno que sea traydor 
o ¡alevoso , o dado conoscidamienté por malo, ¿o el que faga fecho 
por que vala menos en tal manera , que non pueda seer par de otro. 
Todos estos sobredichos en estas leyes que dixiemos , que non de- 
ven testiguar, dezimos que desta manera se deven a entender es- 
tando en alguno de aquellos yerros, o de aquellos pecados que 
avernos dichos , e non se queriendo partir dellos. Mas desque fue- 
ren emendados e quitos de lo non fazer _, bien pueden seer testigos, 
sacados ende los traydores e los alevosos, e los perjuros en la ma- 
nera que desuso dixiemos , e los que dixieron falso testimonio , o el 
que fezier malestanza por que non pueda seer par de otro, fueras 
tomo 1. bb 2 



jg5 LIBRO IV. 



ende sel quitare el rey por su corte. Ca derecho es, que pues ellos 
fezieron tales cosas, de que non puedan seer nunca quitos , que otrosí 
nunca ayan onra de poder testiguar como otros ornes. 

LEY VIII. 

Comp la pobreza del testigo fasta que qiiantla se entiende. 

Por sacar los ornes de dubda de que podrie nascer contienda e 
éribargo sobre algunas cosas, que fablamos en estas otras leyes , qúe^ 
remoslo mostrar en estas mas abiertamiente. E dezimos que los po- 
bres, de qué dixiemos en la tercera ley ante desta, que non podrien 
testiguar, que por estos se deve- a entender e non por otros, asi como 
aquellos que non an en su valia en mueble e en rayz de veynte 
mrs* arriba, con todo esto que son de mala vida \ Mas si fuere 
orne, que aya tanto en valia en mueble e en rayz, como desuso. áU 
xiemos, e fuere conoscido por de buena vida, e que non aya sos- 
pecha contra él , que dixiese falso testimonio por aver nin por otra 
cosa , nol pueden desechar por esta razón que non sea testigo. 



LEY IX. 



Qomo non deven recebir los testigos ante que d pleito sea comenzado* 



sinon en cosas ciertas. 



?0 • - ¡ ■ ^ M ...... 

gol Los testigos non deven seer recebidos ante que el pleito sea cpf 
Ytt&tia&do en tal manera, que el demandador aya fecho.su demanr 
da, e el demandado aya respuestoa ella de si o de rion^ sobre que 
ayan a venir los testigos. Pero cosas y a porque se deven ante i rer 
cebir , que si non lo feziesen podrie perder el demandador su derer 
cho. E esto es como seyendo los testigos, porque oviese aprovar sú 
entencion, enfermos o viejos de manera que temiesen, ¡que se mu- 
ririen ante que huviasen dezir el testimonio , o si por aventura los 
testigos fuesen apareiados para yr en hueste, o en romería, o ea 
otro lugar ,6 oviesen a fazer grant ; tardanza, porque fuesen en dubda 
de su venida. E estos testigos que dixiemos, que deven seer receba 
dos ante que el pleito sea comenzado, dezimos otrosí, que los pue+- 
den recebir, quier sea el pleito movido quier non \ Ca pleito, moví? 
do es, quando llaman o enplazan a alguno por qual manera quier* 
que venga a fazer derecho o a recebirlo. E pleito comenzado jCs 

1 Nota hoc de quo usque nunc dubitavi. movido e pleito comenzado. 

2 Nota que departimiento a entre pleito '\ J 



T1T. VII. DE X©S iXESTIGOS. IQ/ 

quándo entran en sus razones en manera que el demandado viene á' 
conoscencia o a niego. Mas quando aquel, quel pleito a de judgar, 
oviere de recebir tales testigos como de suso dixiemos , develo fazer 
sal^er a aquel contra quien los recibe, que los venga a veer si quisiere, 
e oyr como juran. E si non quisiere venir, aquel que el pleito a de 
judgar non los deve dejar de recebir por eso. Pero develos fazer ju- 
rar ante ornes bonos, e fazer escrivir lo que dixieren, e seellarlo con 
su seello, e fasta el tiempo que sea mester, deve seer guardado. E si 
por aventura aquel contra quien; los recibe non fuese en la tierra, 
develos recebir asi como dixiemos, e fazer gelo saber desde que fue- 
ren recebidos, quando quier que venga fasta un año, porque aquel 
pueda mostrar alguna defensión, si a contra ellos. E si asi non lo fe* 
ziere , desque pasare el año non deve valer. Pero si aquellos testigos 
fueren vivos., e los troxíere el demandador para testiguar en aquel 
pleito mismo, non los deve desechar el demandado, maguer diga 
que fueron ya recebidos , e non valió su testimonio, porque non gelo" 
fezieron saber fasta un año. Mas esto que dixiemos en esta ley, que los 
testigos deven seer recebidos ante que el pleito sea comenzado, ñóri 
se entiende pleito de justicia. Ca en tal pleito como este non se de- 
ven recebir, a menos de seer el pleito comenzado, e seer delante aquel 
contra quien los aduxíeren, fueras, ende si el rey mandase fazer pes- 
quisa sobre algunos , asi como adelante se muestra, v 

fcllí.O ' líOfc í! '■" í'i'j ¡ uí:, O f '! - : ' O-» '. - ¡-> 'i-v 

r¿ ',-..:: f c'O- : \-. ;-'olL:<r:< let::x. 

En que pleito dé pesquisa pueden recebir testigos ante que el pleito sen, 
\ } comenzado por demanda e por respuesta* 

, . ■ ■ ... 

En otra manera aun pueden los testigos seer recebidos a menos 
de seer el; pleito comenzado como dixiemos en- esta otra ley. E esto 
dezimos, quees en todo pleito de pesquisa, que mande fazer rey a al- 
guno por él , o los otros que an de fazer en aquellas cosas que cohr' 
viene, segunt dize en el titulo de las pesquisas. Ca tales testigos co- 
mo estos luego se deven tomar , .pues que non son aduchos sobre ra- 
zón de demandador, nin cíe defendedor, "íms.llámanlos por saber de- 
líos verdat de las cosas 5 qué son mal fechas, ascondidas e dubdosas, 
de que algunos ornes son. enfangados; E tales testigos como estos dé- 
zimos, que los deven fazer jurar , asi como dize en la ley ante desta, 
aquellos que .tomaren testimonio dellos¿ E esta' jura deven recebir 
ante que ninguna cosa del testimonio digan. ;IJ eso riiisino dezi- 
mos que en cualquier otro pleito en que vengan para seer testigos 



!q8 LIBRO IV. .TíT 

que ante los deven fazer jurar, que reciban el testimonio dellos. 



LEY XI. 



Sobre anales otras cosas pueden seer recebidos testigos ante aue el plei- 
to sea comenzado. 

Recebidos pueden seer los testigos en otra manera, non siendo 
el pleito comenzado, segunt mostraremos en esta ley. x E esto po- 
drie seer pornjando uno a otro derechamiente , asi como manda en 
el titulo que fabla de los porfijamientos , o dandol o prometiendol 
alguna heredat, o poniendol renda o otro aver para cada año, o fa- 
ziendol algün otro pleito por palabra, en alguna destas maneras o 
en otra semeiante destas. ante testigos, e aquel a qui fuese daño o 
pro, mandase alguna cosa de lo que es dicho, por fazer su pleito 
mas seguro j e porque- después non veniese en dubda, pidiese mer- 
ced al rey, o rogase aquel que a; de judgar en aquel logar 6 el plei- 
to fuese, que feziese recebir aquellos testigos, o mandase ende fazer 
carta al escrivano del rey o del conceio, segunt el lugar ó fuese. E 
esto porque aquel fecho non veniese en olvido. E quando estos tes- 
tigos ovieren a, recebir, devenlo fazer saber a aquel contra quien ios 
quieren recebir o a sus herederos, que vengan seer ai recebimienro 
destos testigos si quesiere. E aquel judgador «que los recibe, deve fa- 
zer carta de como gelo fizo saber , o fágalo escrivir en aquella carta 
misma en que escrivieron los dichos de aquellos testigos , porque si 
negase que non gelo fezieran saber, pudiese seer provado por aque- 
lla carta. Otrosí dezimos que si algún juyzio fuese dado sin escrip- 
to, e alguna de las partes se temiese que! camiarian las razones, 
o se olvidarle el juyzio de como fuera dados,- e pidiese" al alcalle que 
recebiese aquellos testigos, sobre las razones que vino dfr juyzio, en 
que manera fue dado. • Eso mismo dezimos si pidiese merced al rey 
quel mande dar ende carta. '• • kj-j • ■• ■ x ¿ 

• . • LEY : XII. ' \'j 

Como en pleito de alzada , e en quitamiento de siervo pueden ucehir 
testigos sin comenzar el pleito. 

, Ante que el pleito sea comenzado, asi como mostramos en las otras 

7 % Nota. Esta es la segunda manera de recebir te dé lo que dixieren. E acuerda con la decre- 

testigosantedelit,contestada,edízenleen latin, tal Alberiéus tit. de testibus lib. n. 

á perpetua memoria. E estos testigos tales se' 2 En este periodo queda pendiente el sentido, 

deven luego. publicare dar fe el juez ala par- < - -" 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 199 

leyes d$j$us&, dezimos que bien pueden seer recebidos los testigos 
sobre pleito de alzada, que sea fecha derechamiente, asi como dize 
en el titulo* de las alzadas. Pero en esta manera aquel que se agra- 
viare de lo quel mandaren en su pleito, ol judgaren, sobre que aya 
a demandar alzada, desque lo dieren aquellos que oyeren el pleito, 
si viniere [el que se alzó al plazo, e non veniere su contendor a mos- 
trarle como tovo su plazo, de como el otro non vino, e sobresto qui- 
siere dar testigos del pleito en como pasó , e en que manera se agra- 
vió el que se ovo de alzar, e como seguió su alzada e vino a su 
plazo, deven gelos recebir. x En otra manera aun dezimos que pue- 
den seer recebidos los testigos ante que el pleito sea comenzado. E es- 
to podrie seer, si alguno en su vida mandase a su heredero que afor- 
rase algún su siervo a su finamiento, o el mismo lo dixiese, e aquel 
siervo pidiese merced al rey , o rogase aquel que oviese poder de jud- 
gar en aquel logar ó el siervo fuese , que gelo feziese conprir , pue- 
de adozir testigos, para provar esto ante que el pleito sea comenza- 
do , e deve gelos recebir e después conplir su testimonio en aquello 
que testiguare. 

LEY XIII. 

Como del demandado deven seer recebidos * ante que el pleito sea co- 
menzado , si el demandador fuere porfiado , que non quisiere seguir el 

pleito. 

Sin comenzar el pleito pueden recebir testigos en esta guisa , asi 
como quando algunos fazen saber al rey, de los que tienen la tierra 
por el, o de los merinos, o de los alcalles, o de los otros que an 
de fazer justicia, o de sus ornes, que andan por la tierra cogiendo 
sus rendas, o recabdando sus derechos, que pasan mandamiento del 
rey, e agravian las gientes de aquella tierra, usando mal de su ofi- 
cio, o faziendoles fuerzas o otros males. E si sobresto aduxieren de- 
rechos testigos para provarlo antel rey o ante qui él mandare, de- 
venios recebir, e desi fazer y el rey aquello que toviere por derecho. 
E aun dotra guisa dezimos que pueden seer recebidos los testigos, 
ante que comiencen el pleito. E esto serie si alguno moviese pleito 
contra otro, faziendole enplazar, e desi aquel que lo moviese non 
lo quisiese seguir , nin venir al plazo quel posiese aquel que lo ovie- 
se a judgar , e el demandado temiéndose quel podrie venir daño a 
él o a sus herederos , veniese al rey , o aquel otro que lo a de jud- 

■ • -■ ¡ • 

1 Desto fabla la v. tit. xvi. 11 part. palabra testigos. 

2 Aquí parece que falta en el original la 



soo LIBRO IV, 

gar, e dixiese quel recebiese sus testigos, o qucl librase et pleito, de- 
ven llamar a aquel demandador si fuere en la tierra ol podíeren fa- 
llar , e ponerle día a que venga seguir el pleito. E si él yHion fuere, 
develo fazer saber en su casa. E si por todo esto non veniere , de- 
venlé recebir los testigos , e librar el pleito segunt fallaren por dere- 
cho. Ca bien puede orne sospechar, que pues que fizo enplazar a su 
contendor , e non quiso seguir el pleito, que maliciosamente lo fizo. 



LEY XIV. 



Sobre defensión fue den recebir testigos, maguer non sea el pleito 

comenzado. 

En otra guisa se pueden aun recebir los testigos ante que el 
pleito sea comenzado, asi como mostraremos en esta ley. E esto es 
quando alguno pone defensión contra otro , asi como contra el alca- 
lie quel a de juagar, diziendo quel a sospechoso, e mostrando algu- 
nas razones de las que dize en el titulo que fabla de las sospechas, o 
contra su contendor, diziendo que nol deve responder, porque tal 
pleito fizo con él, que nol demandase aquello quel demanda, e que 
esto quiere provar, o diziendo que ovieron ya juyzio finado sobre 
aquella demanda, o que fezuron alguna avenencia sobre lia, porque 
se libró aquel pleito, o contra alguno dé los que estudieren en el 
pleito, asi como los conseieros, diziendo quel guarden dellos, e mos- 
trando alguna razón por que los deva aver por sospechosos, o con- 
tra la carta que fuese ganada encubriendo la verdat e diziendo la 
mentira. Ca sobre qualquier destas cosas pueden recebir testigos, ma- 
guer el pleito principal non sea comenzado. 

LEY XV. 

Como deven jurar los testigos , ante que digan su testimonio. 

De lo que deven jurar los testigos, ante que digan su testimo- 
nio , queremos fablar , e dezimos asi : que deven poner las manos so- 
bre los evangelios, e jurar que digan verdat de lo que sopieren en 
aquel pleito derechamiente , asi como la saben, e que non añadan 
y ninguna palabra nin ninguna cosa, e otrosi que non la crezcan y, 
e que por amor , nin por desamor , nin por cosas que les den nin 
que les prometan, nin otrosi por miedo de amenaza nin de fecho, 
nin por ruego , nin por peligro , nin por daño , nin por pro que ellos 
atiendan ende aver , non digan sinon la verdat , tanbien por la una 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS 201 

parte, como por la otra, e que en todas estas cosas que dixiemos, que 
digan todo lo que sopieren , quier gelo pregunten , quier non. E otro- 
sí deven jurar que non digan a la una parte nin a la otra ningu- 
na de aquellas cosas, fasta que los alcalles mostraren los dichos de- 
llos a las partes. E todas estas cosas deven jurar por Dios , e por sú 
nonbre , e por las palabras que son en aquellos santos evangelios so- 
bre que juraron, seyendo las partes delante. 

■ ■ _ ■ 

LEY XVI* 

Como deven jurar ¡os testigos en pleito de justicia* 

Jurar deven fazer en esta guisa, que dixiemos en esta ley , aque- 
llos que son como en manera de testigos t en que el rey quiera fazer 
pesquisa , o alguno de aquellos que la an poder de fazer , asi como 
dize en el titulo de los pesquiridores. E estos deven jurar, conju- 
rándolos de aquella manera que dixiemos en esta otra ley, que di- 
gan verdat destas tres cosas sobre aquel fecho que les demandan* 
La primera , lo que saben ciertamiente. La segunda ¿ de lo que oye- 
ron dezír. La tercera, lo que creen sobre aquel fecho de que los pre- 
guntan , si es asi o non. Estas tres cosas que dixiemos , deven jurar 
en fecho de pesquisa. Pero dezimos que si el rey óviere de fazer la 
pesquisa , que les puede tomar la jura desta guisa , a menos de libro, 
tomando las sus manos dellos entre las suyas, e conjurándoles por to- 
das las cosas que dixiemos en esta otra ley, e demás por el señorío 
que a sobreños, e sobre aquella pena que entendiere que merecen* 
segunt que el fecho fuere, sil negasen la verdat, 

LEY XVII. 

Quien puede recebir los dichos de los testigos desque ovieren jurado. 

Recebida la jura de los testigos, seyendo las partes delante, asi 
como dixiemos en la tercera ley ante desta, deve aquel que los tes- 
tigos recebiere , apartarse en tal lugar que ninguno nort los oya , e 
llamarlos uno a uno , e aver un escrivano consigo , que escriva lo que 
dixierert. E si aquel que los oviere a recebir fuere alguno de los que 
an poder de judgar en cibdad o en villa , deve llamar al escrivano 
del conceio de aquel kigar. E si los testigos ovieren a recebir en 
otro lugar 6 non aya escrivano de conceio ¿ aquel que los oviere a 
tomar, puede aver otro escrivano. Pero deve seer tomada la jura del 
en aquella manera, que dize en el titulo de los escrivanos. É si los 
tomo i. ce 



20 2 MBRO IV. 



testigos ovieren a recebif los adelantados mayores en otro logar, que 
non sea en casa del rey» si lo fezieren por su mandado'/ deven Jos 
recebir con los escrivanos de su corte. E si ellos los recebiereh por 
si sin mandado del rey, pueden los recebir con los escrivanos de- 
llos mismos. Pero deven seer conjurados asi como dicho avernos de 
suso. E si los testigos ovieren a recebir los adelantados \ que son 
puestos por las comarcas de las tierras , deven lo fázer con alguno 
de los escrivanos de la cibdat o de la villa donde son los testigos. 
E si fuere otro lugar, do non los puedan aver, deven los recebir 
con otros escrivanos, asi como dixiemos de suso. Mas todos los tes- 
tigos que fueren recebidos en la corte del rey, o en otro lugar por 
su mandado, deven seer recebidos con los escrivanos de su corte. 
Otrosi dezimos, que los testigos qué fueren recebidos sobre fecho' de 
pesquisa , que cada uno destos sobredichos los deve recebir con aque- 
llos escrivanos que de suso dixiemos. 

LEY XVIII. 

Que preguntas deven fazer á los testigos los que ovieren de escrivir. lo 

que dixieren. 

Provar deven los testigos, preguntando a cada uno dellos apar- 
tadamiente todas las cosas que fezieren a aquel pleito sobre que fue- 
ron aduchos, porque meior puedan saber la verdat dellos, si ellos 
non la dixieren conplidamierite. E estas son las cosas que les deven 
preguntar. Primeramiente , si cónoscen aquellos ornes j sobre cuyo 
pleito vienen a firmar, o de que manera los cónoscen, l si de una eve- 
gada que los oviesen visto en algún logar , o por amiztad , o por con- 
pania que oviesen ávido con ellos, o si por vencindat, o de otra ma- 
nera qualquier. E si dixieren que son amigos, deve preguntar aquel 
que los recibe si el amiztad era nuevamiente , o si dante. E si sopiere 
que nuevamiente, deve? aun preguntar si avien ante algún desamor, 
deve aun saber dellos en qual manera Jo ovíeron. Ca J$ór estas fjfe 2 - 
guntas, o por señales que vera en ellos, en contenente o en oirá 
manera, entendrá si dize alguna cosa por amor -o por desamor. Pero 
esto dezimos que esto non deve '-fazer a otros, sinón -aquellos qué 
ovieren sospecha, que dirien ante mentira que' verdatl E despuésííqüé 
esto les oviere preguntado, develes demandar que es lo qué sábeii 
daquel fechó sobre qué los adu^err.' E si dixieren qué 4o ; saben ,' de- 
ven dezir como lo saben, o de ^ué manera / si por vlstiyb por r óf± 
<da. E si dixieren que cíe vista, deven dezir en que manera lo vieron: 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. £QA 

E si por oyda, cómo lo oyeron e de que guisa. E otrosí lea déve 
preguntar , que aquel fechó sobre que vienen testimoniar , que digan 
en que logar conteceó* e en que tienpo. E sin todo esto* les deve 
demandar que fama an aquellos ornes en aquel fecho sobre que vie- 
nen testimoniar. E otrosi de que fama, o de que vida eran en las 
otras cosas. E aun sin esto deven saber dellos, que es lo que creen 
de aquel fecho, si dixieren los testigos que non lo saben por vista. 
Todas estas cosas deven facer escrivir a alguno de los escribanos, que 
dixiemos en la ley ante desta , por que aquel que oviere a judgar 
él pleito , pueda saber mas ciertamiente quanto es lo que deve creer 
en aquello que testimoniaron. - * 



LEY XIX. 



Como los dichos de los testigos deven acordar en cinco cosas para valer 

lo que firmaren* 

Preguntados los testigos, cada uno dellos apartadamiente , asi 
cómo ya avernos dicho, e escripto aquello que dixieren, si los di- 
chos dellos non acordaren en estas cinco cosas, que diremos en está 
ley , non deve valer su testimonio , e son estas. La primera si el uñó 
firma de una cosa e de un fecho, e el otro dotra e de otro fecho, 
asi como si alguno demandase a otro alguna debda, e el un testigo 
firmase que gelo devie por razón de una casa , e el otro por razón 
de una viña. E si alguno querellase dotro quel feriera , e el un tes- 
tigo firmase quel feriera de piedra, e el otro efe palo o de otras 
cosas semerables ert que se desacordasen. La segunda es si desacor- 
dasen en las personas de los ornes , asi como si querellasen sobre al 1 
gun fecho, e el un testigo firmase que lo feziera Un orne, e el otro 
firmase que lo feziera otro. La otra si desacordasen en grado de pa- 
rentesco, asi como si alguno demandase buena dotro que deviesé 
heredar, e el un testigo firmase que era primo cormano, e el otro 
que era segundo cormano. La quarta si desacordasen en el logar, fir- 
mando el un testigo que aquel fecho sobre que viene firmar, con-*- 
teciera en un logar, e el otro dixiese que en otro. La quinta si des- 4 
acordasen en tienpo, diziendo el un testigo que fuera en una sazón, 
e el otro que fuera en otra. Pero en esto qué dixiemos del tienpo; 
deve catar el que recebiere el testimonio dellos, si es cosa que non 
podiese seer feeha mas de una vez, asi como muerte dé ó'nie, o per- 
demiento dé mienbro, ó corronperníento de mügier virgen, o otra 
cosa, si la y a, semeiante destas. Gaen tal cato como este¿ si firmase 
tomo i. ce 2 



204 LIBRO IV# 



el un testigo que fuera en una ora, e el otro en otra, non deve va- 
ler su testimonio. Mas si es cosa que se pueda fazer muchas vezes, 
asi como adulterio, o fornicio, o feridas, o furto, o fuerzas, o otros 
fechos malos, si los testigos acordaren en el fecho maguer desacor- 
dasen en la ora, bien deve valer su testimonio. 



LEY xx* 



Quantos testigos cumplen para firmar en los pleitos. 

De quantos testigos ahonda para testiguar én los pleitos e én las 
otras cosas queremos fablar en esta ley. E dezimos, que en todo 
pleito ahonda dos testigos derechos. Pero deven seer tales , que non 
los puedan desechar por aquellas cosas que mandan las leyes. Pero 
si alguno quisiere adozir mas testigos para fazer mayor conplimien- 
to de proeva , bien puede adozir fasta doze e deven gelos recebir 
todos , o dellos quantos él quisiere dar , asi como mandan las leyes. 
Mas dezimos, que en ningún pleito un testigo non cunple nin deve 
valer su testimonio, quanto quier que sea bueno e onrado , pues que 
fuere aducho por testigo, sacado ende apostoligo, o enperador, o 
rey. 

LEY XXI. 

Quantos plazos deven aver los que ovieren a dar testigos , e en qiie 

manera* 

Los plazos que deven aver los que ovieren adozir testigos , que- 
remos mostrar en esta ley. E dezimos , que aquellos que los ovie- 
ren adozir , deven aver estos plazos , si los testigos fueren en la villa 
ó el pleito fuere, deven les dar primeramiente plazo de tercer dia. 
E si al tercer dia non los aduxieren, deven les dar plazo de otro 
tercer dia. E si a estos plazos non los podieren adozir, devenles 
aun dar plazo de otro tercer dia. Mas si los testigos non fueren en 
aquella villa 6 es el pleito , e fuesen en el termino o y luego _, deven 
les dar el primer plazo de nueve dias. E si mester fuere , otro de 
otros nueve dias. E aun otro desa misma guisa, en manera que sean 
tres plazos cada uno de nueve dias. Pero si los testigos fueren mas 
luene, deven les dar plazo a que los adugan de treynta dias, non- 
brando los testigos luego aquel que los a de traer, jurando que lo 
non faze por alongar el pleito, mas que tiene que aquellos ornes 
*on sabidores de aquel fecho, e que lo firmarán. E si a este plazo 
non los aduxiere , deve aver otros dos plazos , cada uno de treynta 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 205 

días si mester fuere a que los traya. E este plazo qué dixiemos de 
los treynta días , non se entiende sinon daquellos que son de aque- 
lla tierra ó es el pleito, e andan fuera del termino a recabdar sus 
faziendas, o otras cosas que non puedan escusar. E si los testigos 
fueren muy luene en tierra estraña, asi que non los podiese adozir 
a los plazos sobredichos, deve seer en albidrio daquel que a de jud- 
gar el pleito x de acordarse con aquel que los a adozir , para darle 
plazo a aquella sazón, que entendiere que los podrá traer. 



LEY XXII* 



Que deve guardar el juez quando los testigos, que lasarte quisiere dar. 
gara firmar su pleito, non fuer en en el lugar. 

Por guardar los ornes de costas e de muy grandes despensas 
que avrien a fazer , si oviesen a traer los testigos de muy lueñe , que 
oviesen mester en sus pleitos, dezimos, que si acaesciere esto a al- 
guno , que asi los aya adozir , que lo deve mostrar a aquel que a 
de judgar el pleito, que pues que el non los puede traer , que los 
enbie el a recebir allá 6 ellos fueren. Estonces aquel oydor del 
pleito deve enbiar su carta al otro , que a poder de judgar en aque- 
lla tierra o fueren los testigos , que los reciban segunt mandan las 
leyes, e aquello que firmaren los testigos y develo enbiar escripto e 
seellado con su seello, de manera que las partes non sepan nada de 
lo que dixieron los testigos , fasta que tornen ante aquel que los a 
de judgar , e las costas que fueren fechas en yda e en venida a re- 
cebir los testigos , deve las pagar aquel que a de proVar con ellas. 
E aun dezimos, que aquel que las enbiar a recebir, deve dezir a 
aquel contra quien deven seer recebidas, que vaya si quisiere veer 
jurar los testigos , e conoscerlos , porque pueda después dezir contra, 
ellos. E otrosi dezimos , que aquel que los a de recebir en la tierra 
p ellos son, que deve enbiar dezir por su carta, por que ornes los 
tiene , e en quanto entiende que deven seer creydos en aquello que 
testimoniaron. E esto que dixiemos, que deven enbiar a recebir los 
testigos, entiéndese si aquel, que los a mester por firmar con ellos, 
non tomó plazo señalado para adozirlps: si el plazo tomare e non 
lo dixiere fasta tercer dia después quel tomó a aquel que a de jud- 
gar el pleito que los enbie recebir , asi como desuso dixiemos , si des- 

; '.'( ;"; " V... ¡í¡ ■ ■■. , 

1 Aquí declara mas la xxtuí , tít. xvi , ni partid. 



2 o6 LIBRO IV * 

pues lo dixiere non gelo deve otorgar, por que semeía que lo faze 

con engaño por razón de alongar el pleito. 



LEY XXIII. 



Que deve guardar el juez, quando los testigos qite la parte quisiere dar 
para firmar su pleito , fueren ornados , o viejos , o enfermos. 

El que oviere adozir testigos para provar su pleito , si fueren 
ornes onrados , asi como arzobispos , o obispos , o otros perlados de 
santa eglesia, que tengan grandes logares > o ricos ornes poderosos, o 
mugieres onradas que non dcvan o non quieran venir con aquel 
que los a mester por su ruego o por su palabra , o si fueren otros, 
que sean feridos o enfermos, o ocasionados de manera que non 
puedan venir , o viejos o muy flacos , que otrosi non ayan poder 
de los traer para testimoniar , dezimos , que aquel que a de judgar 
el pleito , deve yr por si o enbiar qui los faga jurar } asi como di- 
xíemos en las otras leyes de suso , e fazer escrivir aquello que dixie- 
ren. E los testigos que desta manera fueren recebidos , dezimos que 
deven valer tanto como si ellos mismos los veniesen dezir. 

LEY XXIV. 

Por quales razones pueden seer destellados los testigos por razón de 

sus personas. 

Desechados pueden seer los testigos en algunos pleitos por estas 
dos razones que queremos mostrar. La primera es por razón de sus 
personas. La segunda es por razón de sus dichos. E nos queremos 
primero fablar del desechamiento que puede seer fecho por razón 
de las personas. E esto podrie seer en dos maneras, la una ante 
que diga el testimonio por palabra, o ante que lean el escripto de 
los dichos que ellos dixieren. La otra es después que ovierert dicho 
el testimonio, o que fuere ley do el escripto de lo que testiguaren. 
Pero si aquel contra quien an de seer recebidos quisiere desechar al- 
guno dellos , ante que muestre el otro su testimonio , diziendo con- 
tra su persona , que es descomulgado , o falsario , o siervo , o mugier 
que aya en si alguna de las otras cosas que mostramos en las leyes 
de suso en este titulo , porque non puede seer testigo , bien lo pue- 
de fazer. Pero dezimos, que este daño se le puede seguir a aquel 
que dixo , quel querie desechar por alguna destas razones , si después 
non lo podiere provar, que si alguna cosa dixiere por él, maguer 



TIT. Vil* DE LOS TESTIGOS. 207 

sea su pro, nol deve seer creyda sin ayuda de otros testigos,; o de 
otras cartas que sean aduchas para provar ¡aquel pleito. '■' 

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LEY XXV. 

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Como los parientes que descenden por la l'ma derecha } ¿fel¡ parentesco 
nin de travieso non pueden testiguar unos pprl otros ,> { s.qho en coscas 

. » ciertas, , ,j; . <} ¡ ... ^ . ¡ rJ r x 

En las personas de los testigos dezimósy que pueden dezir para 
desecharlos en esta manera, después que ovíeren dicho su teáimío- 
nio por palabra, o mostrado por éscripto, primeramíehfe en paren- 
tesco , asi como el padre que non puede firmar por su fijo , nin otro- 
si el fijo por su padre , nin ninguno daqüellos que descenden o su- 
ben por la liña del parentesco derechamiente , asi como mostramos 
en el árbol, que departe e demuestra los grados del parentesco. Otro- 
sí, non puede firmar hermano por hermano, nin ninguno daqüellos 
que vienen de la liña de travieso fasta el conprimiento del tercero 
grado, asi como se departe en este mismo árbol. Pero esto dezimos, 
que se entiende en pleito que sea entre estranos. Mas ' si fuere el 
pleito entre parientes ¿ bien puede el uñó firmar contra el otro, 
aviendo tanto parentesco cort el una parte como con el otra, nol 
podiendo desechar por alguna de las razones que mandan las leyes 
tan bien por razón de su persona , como por sus dichos e por sus 
fechos, porque pueden desechar otros testigos. ■ ; 

LEy xxvi, ; '■ ' i 

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I i , .¡ . . ■ . . U ■'•..'! \\j:i .■ v f :\ ..'. 

En quales pleitos pueden, los padres por los jijos r e los, parientes por los 

. ■ ft -.-.■■ parientes testigiiar contra otros i m , ,/. -\ 

Padre por fijo jo pariente ipór otro pariente' daqüellos que í di* 
xiemos ert Ja ley ante desta , que non pueden testiguar contra estra- 
nos, dezimos que esto non se entiende en todos fechos. Ca en cosa 
y a en que lo; v pueden fazer coma mostraremos en est^Jey ? .asicon\Q 
en manda cpe fe¿iesé^l ( fijd a p&P¿ O, si ^cae^ciese dubda por razón 
de edat dalguno de sus fijos , sobre algún pleito o sobre algún fe- 
chó, porqüd J quisieseíi saber la Verdát del padre. Deziñíós¿ que en tal 
léaso bien p'üé^e seér f tekjgd.C)?rb^i testigo' puede séer el padre > sí 
acaesciese pleito o contienda . entre sus fijos e entre aquellos que 
'descendieren de lá liña der'jecíjL^».! sobre qüal pleito quier que acaezca 
entrellos por razort de su linage. E aun en Otra manera dezimos, 



2 o8 LIBRCVIV. 

que puede seer testigo el padre , asi como en pleito de casamiento, 
que casase su fijo o su fija, que fuese con otro que fuese su ygual 
en onra e en riqueza , 6 menor que él. Mas si lo ■ en otro logar que 
fuese mas onrado o mas rico que él , non puede seer testigo. Ca 
sospecharien contra él que lo fazie por casarlos bien. E esto mismo 
dezimos de la madre, que puede testiguar por sus fijos e por sus fijas 
en estas quatro cosas sobredichas en que dixiemos que lo puede fa- 
zer el padre , seyendo ella tal que non la podiesen desechar de testi- 
monio por alguna de las razones que mandan las leyes de los parien- 
tes. Otrosí dezimos, que pueden seer testigos en estas cosas sobre- 
dichas en esta ley, fueras en testamento que non lo pueden seer. 



LEY XXVII. 



Que ningún orne non sea testigo en su pleito , nin los vasallos por sus 
señores, nin puede seer testigo el ale alie del pleito que judgare. 

Desechar dezimos, que pueden a todo orne que en su pleito 
mismo quiera seer testigo , o en otro pleito o demanda en que aya 
parte. Pero si el pleito acaesciere con algún conceio sobre algunas 
cosas que sea de su común , bien pueden testiguar en tal pleito unos 
contra otros , maguer ayan parte en aquellas cosas. Otrosí dezimos, 
que desechar pueden al alcalle o a otro qualquier que aya poder de 
iudgar, que non sea testigo en aquel pleito que el mismo judgare. 
Mas en las otras cosas valer deve su testimonio como de otro orne. 
Dezimos otrosí, que aquellos que fueren personeros o vozeros, non 
pueden testiguar en los pleitos en que lo fueren, ca si lo quisiesen 
seer, pueden los desechar. Otrosí , los vasallos non pueden seer testi- 
gos por sus señores, nin los otros que viven con ellos en sus casas, 
e fazen su mandado, quier sean cavalleros o escuderos, o de cria- 
zón, o labradores, de qual manera quier que sean. 



LEY XXVIII. 



Que ninguno non deve de ¿ir su testimonio por carta , e los testigos que 
diere alguno por si contra otri, como lo deve recebir. 

Testimonio que sea enbiado tí dado por cartas, dezimos que 
bien lo pueden desechar aquellos contra quien lo dieren 2 * Ga non 

1 Aquí parece que falta en el original la testimonias e de las testimonianzas, lib. ir, 
palabra casase. nuestr0 Fucro# 

2 Acuerda con la v ley del tit. ni de las rt ' 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 20O 

tenemos por derecho, que ninguno diga su testimonio por escripto, 
mas quando lo oviere de fazer, él mismo deve venir a dezir la ver- 
dat de lo que sopiere ante aquel que a de judgar el pleito, o ante 
otro ante quien él mandare que lo reciba por él. Mas aquel que lo 
oviere de recebir , develo fazer escrivir asi como dixiemos desuso , e 
faziendolo desta guisa , nol pueden desechar por aquella razón que 
dixiemos. Otrosi dezimos,, que si alguno acusare a otro de algún 
mal fecho , e aduxiere sus parientes por testigos, que los pueden des- 
echar fasta el tercero grado. E dezimos mas, que si alguno oviere 
pleito contra otro, e aduxiere testigos para firmar en aquel pleito, si 
aquel su contendor aduxiere aquellos testigos mismos en otra deman- 
danza contra él _, dezimos que non los puede desechar por razón de 
sus personas. Ca derecho es que pues él los aduxo por buenos con- 
tra otros, que los reciba por buenos desa manera contra si mismo, 
fueras si provare que después que los aduxo en su pleito primera- 
miente, acaescio entrél e ellos enemiztad , o fezieron después tal fecho 
porque los pueda desechar segunt mandan las leyes deste titulo. E 
esto dezimos en razón de las personas dellos. Pero contra los di- 
chos bien se puede defender, mostrando razón derecha porque los 
pueda y desechar asi como mandan las leyes. Otrosi, los testigos 
non deven firmar sobre otras cosas, sinon en las que tañen a aquel 
pleito sobre que vienen firmar , e de que juraron que derien verdat, 
Ca si sobre otras cosas firmasen que non fuesen daquel pleito , non 
deven seer creydos quanto en aquello sobre que firmaron demás, si- 
non fuesen tales que tanxiesen en aquel pleito mismo. 



LEY XXIX* 



Como el testimonio que el rey diere por carta o sin caria , maguer non 

jure, que vale. 

El nuestro señor Iesü Christo quando subió a los cielos dexó 
dos espadas en la tierra , la una que tajase en lo espiritual , e la otra 
en lo tenporal, e esto son los dos poderes ¿ el uno que dio a sant 
Pedro en tanto que fue en este mundo , e después fincó en los apos- 
tóligos que fueron fasta aqui, e será en los que serán daqüi adelan- 
te. E este es el poder qué les dio en razón de las animas f que tañe 
en todas cosas de lo espiritual. E el otro poder en razón de lo ten- 
poral dio al rey, que feziese justicia e derecho , e dexolo por su 
alcalle, e mandó quel llamasen asi como a él mismo, rey, e tomó 
este nonbre de reger, que quier dezir governar. E asi a de governar 

TOMO I. DD 



^ IQ LIBRO IV. 



el rey a los del regno de justicia e de derecho. E otrosí , rey tanto 
quier dezir como regla, ca por la regla se conoscen las torturas. 
Otrosí el rey deve fazer emendar todos los tuertos e castigar los 
malos. E porque el rey a este poder de Dios , e es tenudo de dar 
cuenta de lo quel dexó en guarda : e lo uno por esto , e lo al por 
el nonbre que lieva de Dios, asi el rey faz verdat, e diz verdat, e 
manda derecho, e por esta razón vale e tiene el testimonio que diz 
por su carta sin jura , ca porque a de dar cuenta , ende non dirie al 
sinon verdat, por ende deve seer conplida su carta en esta razón, e 
su testimonio finca valedero , pues el nonbre suyo es el de Dios , asi 
las sus obras , e lo que él faz es a servicio de Dios *. 

ley xxx. 

A peales testigos deve el juez mas creer qiiando acaesciere desacuerdo 

en sus dichos. 

Si desacuerdo ovíere entre los dichos que los testigos dixíeren, 
de guisa que los unos digan de una manera , e los otros dotra , que- 
remos demostrar quales dellos deven seer mas creydos. E este desa- 
cuerdo puede seer en muchas guisas. E nos queremos algunas dellas 
tañer en esta ley. Onde dezimos , que los testigos que contradizeh 
unos a otros, pueden seer aduchos de amas las partes o de la una. 
E si el pleito fuere tal que amas las partes los ayan adozir, e los 
de la una parte contradixieren a los de la otra , el que a de judgar 
el pleito sobre que ellos fueron aduchos ,' deve catar quales son inas 
e mas onrados , o meiores en vida o en costumbres , o quales dellos 
se acuestan mas sus dichos a la verdat , diziendo razón que tan- 
ga mas señaladamiente al fecho, e segunt aquello deve judgar. Pe^ 
ro si de la tina parte fueren muchos testigos , e de la otra pocos , e 
aquellos menos fueren mas onrados, e meiores en vida e en costum- 
bres , o pirovasén mas eonplidarniente el fecho que los otros , dezi- 
mos que el testimonió destos menos deVé mas valer que el de r los* 
muchos. E si esto que dixieren non o vieren los menos, dezimos que 

1 En el original se halla añadida al mar-; ziese alguno. La segunda es sobre debda qué 

gen la siguiente ley , de la misma letra que lo deva uno a otro , por razón de aver o de otra 

restante del códice, ley xxix. Cómo deven seer cosa quel aya enprestado o acomendado. La ter- 

los testigos rogados e llamados para valer su cera es sobre paga que faga alguno de aver o de 

testimonio. Quatro cosas querernos mostrar en- al que deyiese, de qual manera quier qu$. fuese» 

ésta ley, que por cada una 'del las pueden seer La quarta es en conoscencia que alguno faga 

desechados los testigos que vienen firmar, non : de debda qüeí deva dar a otro, asi como de aver 

seyendo llamados para seer testigos en algunas o de otra cosa,, o en conoscencia que faga que 

destas cosas. La primera, en testamento que fe- recebio lo quel devien. 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. «! t 

deve valer mas lo que dixieren los mas. Mas esto que dixiemos en 
esta ley, non se entiende, sinon quando aduzen amas las partes tes*- 
tigos en uno , para provar sobre un pleito. 



LEY XXXI. 



Qüando las partes aduzen testigos en diversos tienpos en un pleito* 
guales deven seer mas creydos* 

En la ley ante desta mostramos quales testigos deven seer mas 
creydos, quando amas las partes los aducen en uno para firmar en 
un pleito. Mas agora queremos aqui dezir de aquellos , que aduzen 
para testiguar otrosi en un pleito , pero en senos tienpos. E esto po- 
drie seer si algunos dixiesen su testimonio sobre muerte de algún 
orne, o otra cosa que fuese fecha en tienpo o en dia cierto, o en lo- 
gar señalado. E después que el testimonio de aquellos fuese mostra- 
do a los de la una parte, ellos aduxiesen sus testigos con que prova- 
sen, que aquella sazón e aquel dia que los otros testiguaron, era aquel 
contra quien firmaron en otro logar luene dende. Dezimos, que 
aquel que oviere el pleito de judgar, deve mas creer a los segundos 
que a los primeros, si fueren mas e meiores. E por esto dezimos, 
que deven seer mas creydos los postremeros que los primeros, se- 
yendo tales como desuso díxiemos , porque si átales non fuesen, 
devien sospechar contra ellos , que lo fezieran por ruego o por don, 
después que sopieron el dicho de los otros testigos. E si desta ma^ 
ñera non fuese, deven seer mas creydos los primeros, e deve seer 
el pleito librado por ellos , e non por los otros. 

LEY XXXII. 

Que deve guardar e fazer el juez guando taparte trae testigos , e fir- 
man los unos por ella, e los otros contra ella y e guales deven seer mas 

creydos, 

Seer podrie que qüando alguno aduxiése muchos testígoá en stf 
pleito, que los unos firmarien por él, e los otros por su contendor. 
E quando esto acaesciere , deve catar el judgador quales dellos son 
meiores , e que semeja que se acercan mas sus dichos a la verdat da- 
quel pleito, e los dichos destos deven Valer mas que de los otros. 
Pero si los mas pocos testiguaren mas, o se acercaren mas a lá ver- 
dat del fecho , seyendo tales que non puedan seer desechados, valer 
deve su testimonio ante que de los otros que son mas, asi como di-* 

TOMO I. DD 2 



flia LIBRO IV. 



xiemos en la tercera ley ante desta* Mas si por aventura fuer que 
sean tantos los testigos de la una parte como de la otra, e dixieren 
su testimonio egualmiente, en guisa que tanto digan los unos por la 
su parte, como lo otros de la otra, dezimos que deven seer creydos 
los mas onrados e los meiores ante que los otros. Ca cierta cosa es, 
que la onra les da meioria sobre los otros. Otrosi dezimos que los 
ancianos deven seer mas creydos que los mancebos, porque vieron 
mas , e pasaron mas por las cosas , e deven mas saber en los fechos. 
Otros! dezimos que mas deve seer creydo el fidalgo que el villano, 
que bien semeja que mas ayna errarie el villano en lo que oviese a 
dezir, por miedo nin por premia, que el fidalgo* Ca mas temido es 
de guardarse de fazer cosa porque cayese en vergüenza , por si e por 
su linage el fidalgo que el otro. E mas deven creer al rico que al po- 
bre, porque bien semeja que el pobre mas ayna derie mentira por 
codicia, o por promesa, que el rico. E mas creido deve seer el var 
ron que la mugier, porque a el seso mas cierto e mas firme. E mas 
deve seer creydo aquel que non es tan su amigo daquel por quien 
firma, que el que lo fuere. 

LEY XXXIIÍ. 

Quando los testigos son eguales i como devéjudgar el juez a pro de la 
parte y que meior firmare en las cinco cosas que aqui diz. 

Pocas vegadas acaesce que los testigos sean yguales en todas 
aquellas cosas que dixiemos en la ley ante desta. Pero si fuere , dezi- 
mos que deve seer mas creydo el testimonio de los testigos que fir- 
man por el demandado , que el de los otros 9 e aquel que oviere de 
judgar el pleito , mas deve dar el juyzio sobre lo que firmaren aque- 
llos. Ca piadat deve mover al judgador de acorrer ante al demanda- 
do, que aquel quel demanda, fallando razón llana e derecha, atal 
como esta que desuso dixiemos, porque lo pueda fazer. Pero cinco 
cosas son , que maguer los testigos sean egüales , asi como desuso di- 
xiemos, quier sea de parte del demandador, quier del demandado, 
aquellos que firmaren mas a pro de alguna dellas, deven seer mas 
creydos , e valer su testimonio. E destas cinco cosas , es la primera 
testamento de orne muerto. E esto seríe qüando alguno lo quisiese 
desfazer. La segunda es libredunbre. E esto otrosi podrie seer, si al- 
guno diz que es libre, e le contrallan díziendo que es siervo. La ter- 
cera es en fecho de casamiento, como si alguno demanda alguna 
mugier, e se anpara por si o por otri por ella, mostrando alguna 
de aquellas razones que manda el derecho de santa eglesia. La quar- 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 21 3 

ta es etí razoií de arras, que demande alguna mugier, o otri por 
ella y o que gelo contralle otri a ella , diziendo que non las deve aver. 
La quinta , es en las rendas , o en las cosas del rey, comunalmiente 
de los pueblos , de los logares. Ca a estas dos cosas deven todos ayu- 
dar , porque todos se ayudan dellas. Onde dezimos que en estas cin- 
co cosas deven judgar por el testimonio de aquellos que mas ayuda- 
ren* Mas sí los testigos fueren eguales ert cuenta , e de la una parte 
oviete mas onrados, e de la otra mas ancianos, e otrosi de la otra 
fueren mas ricos, e de la otra mas fijos dalgo, el judgador deve ca- 
tar estas cosas , e asmando las unas cort las otras , si fallare que son 
eguales, deve judgar asi como dixiemos en el comienzo desta ley. 
Pero si el por su albidrio no se atreviere a librarlo , deve lámar 
ornes bonos con quien se conseie, asi como dize en el titulo de los 
conseieroSé 

LEY XXXIV. 

Quando dos demandadores demandan una cosa, e prueva cada uno qué 

es suya y qual la deve aver. 

Si dos demandadores o mas ficíerert una demanda contra algu^ 
no de una cosa señalada, e provare cada uno dellos con sus testigos 
que deve seer suya , si los testigos fueren eguales en todas cosas , asi 
como dixiemos en estas otras leyes , e el testimonio que dixieren fuer 
egual, que non proeven mas los unos que los otros, aquel quel plei- 
to oviere de judgar, deve catar si es cosa que se pueda partir. E si 
desta guisa fuere, deve dello fazer tantas partidas egualmiente, quan- 
tos fueren los demandadores , e dar a cada uno su parte , pues que 
egualmiente provarom E si cosa fuere que se non pueda partir, de- 
ve fazer echar suertes sobrella , e darla aquel aqui cayere por suerte. 
Pero sí tal pleito como este oviere de judgar rey, si tal fuere la 
cosa que se non pueda partir, asi como desuso dixiemos, deve asmar 
segunt sü entendemiento , qual á mayor derecho en ella, e darla aquel, 
e sinon al que entendiere que la a mas meester. Otrosi dezimos que 
si en pleito de casamiento acaesciere tal egualdat de testigos corrió 
esta que avernos dicho de suso, maguer que este pleito se deva librar 
por santa eglesia, tenemos que deve el juez preguntar a la mugier, 
que a qual quier mas de aquellos dos ornes , e darla a aquel que ella 
quisiere. E si dixiere que non quiere a ninguno delíos, devela dar al 
mas noble e mas onrado. E sí amos fueren eguales en estas cosas, 
deve mandar que echen suertes sobrella, e darla a aquel a quien 
cayere por suerte. 



S i4 LIBR0 IV - 



LEY XXXV. 



Guando los testigos contradizen tinos a otros > que deve guardar el juez, 
e como vale el testigo que catnia las razones. 

Aviene muchas vegadas que algunos aduzen dos testigos o mas, 
que firmen en su pleito , e acaesce desacuerdo en su testimonio , de 
manera que si son dos, contradize el uno al otro. E si por aven- 
tura son mas , podrie seer que contradirie el uno a todos , como fa- 
blamos en estas otras leyes desuso. Dezimos que quando los testi- 
gos fueren dos, e contradixiere el uno al otro, non deve valer su 
testimonio de ninguno dellos, porque cada uno dellos finca solo, e 
su testimonio de uno solo non cunple, asi como dixiemos desuso 
en la otra ley deste titulo. E otro tal dezimos que si uno contradi- 
xiere a muchos, que su testimonio daquel, pues que es solo , non va- 
le. Otrosi dezimos que si alguno contradixiese a si mismo en su tes- 
timonio, diziendo una palabra, e después otra de otra manera que 
fuese contra aquella, que non vale su testimonio. Eso mismo dezimos, 
que non deve valer su testimonio daquel que camiase las razones que 
dixiese en muchas maneras , fueras si lo feziese como por yerro , cuy- 
dando dezir una cosa , e dezir otra , e lo emendase luego. 

LEY xxxvi. 

Quantos pares de testigos pueden seer dados en tos pleitos. 

En quantas maneras pueden adozir otros testigos , después que 
sopieren las partes que firmaron los primeros. l E esto puede seer 
quando alguna de las partes quisiere firmar con otros testigos, que aque- 
llo que firmaron los primeros contra ellos , fue mentira , e que lo fe- 
zieron por aver o por otra cosa que les dieron o les prometieron 
porque lo feziesen. Ca sobre tal cosa como esta bien los pueden ado- 
zir. Otrosi dezimos que aquel que aduxo los primeros testigos , pue- 
de adozir otros , si quisiere , contra estos segundos , para desecharlos, 
mas dende adelante non puede adozir mas testigos ninguna de las 
partes. Pero si amas las partes aduxieren sus testigos a ora para fir- 
mar su pleito , bien pueden adozir otros testigos de dos vezes , pa- 
ra desechar los unos a los otros, asi que con los primeros sean tres 
pares de testigos, e non mas, e daqui adelante non pueden sobir. 

1 Acaso faltan aquí en el original las palabras » queremos loaqui mostrar» ú otras equivalentes. 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 2I r 

LEY XXXVII. 

Como en razón de alzada pueden traer testigos después que sopleren 

que dixieron los primeros. 

En razón de alzada, pueden otrosí adozir otros testigos, pues 
que sopieren las partes ío que dixieron los primeros. E esto podrie 
seer, como si alguno demandase a otro quel entregasen de alguna 
cosa quel avie vendida, e el otro razonase que non lo devie fazer, 
diziendo que non le avie fecho pagamiento daquello que oviera a 
dar. E sobresto el demandador oviese a adozir testigos para provar- 
le aquella paga que el otro negase, e provandogela por aquellos 
testigos , e judgase el judgador quel entregase de aquella cosa. Onde 
si el demandado, agraviándose de atal juyzio, pidiese alzada, e des- 
pués razonase ante aquel a quien se alzara i alguna cosa de las que 
non dixiera primero ante aquel judgador, que de comienzo oviera de 
juzgar su pleito _, o que pertenesciese a aquel su fecho , sobre que el 
pleito fuera comenzado , diziendo que aquello que provara su con- 
tendor por aquellos testigos, que era verdat, mas que por esto nol 
entregara de aquella cosa, porque se oviera de servir della en toda 
su vida o fasta tienpo sabido, e que esto querie provar si su con- 
tendor gelo negase , bien puede este que dixíemos , adozir otros tes-» 
tigos para provarlo sobre los otros primeros que el otro aduxo- : 

■ ■.-.■■ r '• i 
LEY XXXVIII. 

En que manera pueden seer dados los testigos en pleito dos vezes. 

Si metieren algunos su pleito en mano de alcalles de avenencia, 
e aduxiere alguno dellos testigos para provar antellos lo quel nega-^ 
se su contendor, si acaescier que tal pleito non se librase por alguna 
manera qualquier ante estos alcalles sobredichos, porque el plei- 
to oviese a venir ante otro alcalle, que non fuese puesto por avenen- 
cia de amas las partes, bien puede adozir a los testigos aquel qué los 
aduxo primero , o otros sobre aquel pleito mismo , maguer amas las 
partes sopiesen lo que avien dicho los primeros. E en otra manera 
dezimos que pueden adozir unos testigos dos vezes en un pleito ,» e 
sobre una cosa misma. E esto dezimos que podrie seer, si camiasen 
la manera de la demanda, asi como quando alguno feziese deman- 



2I 6 LIBRO'. IV. 

da a otro, e viniese otro tercero *, que aquel pertenescia aquello, e 
provase que era suya aquella cosa, o que avia algún derecho en el. 
E después que esto oviere provado, si acaesciere que aya de entrar 
en pleito sobre aquella cosa misma, bien puede adozir aquellos tesr 
tigos para provar que es suya, o que a algún derecho en ella. 

LEY xxxix. 

Que deve seer guardado en los testigos, que son dados ante los ale alies 
de avenencia , quando non se libra el pleito ant ellos , e torna a los 

jnezes del fuero. 

Quy dos vegadas aduxiere testigos en un pleito , asi como dixie- 
mos en esta otra ley , primeramente ante alcalles de avenencia , o 
ante otros que oviese el rey dado, que librasen aquel pleito señalada- 
miente, o aquellos que los pueden poner, segunt dixiemos en el ti- 
tulo que fabla de como deven seer puestos aquellos que an poder 
de juagar, e después veniesen con aquel pleito ante otro quel ovie- 
se de judgar, tan bien daquellos que el rey diese para pleitos seña- 
lados, como de los otros del fuero , si los dichos de aquellos testigos;, 
que fueron recebidos en el primero juyzio ante aquellos alcalles que 
dixiemos desuso , non fueren mostrados a amas las partes, en su esco- 
gencia sea daquel que los aduxo de ayudarse de aquellos dichos con- 
tra su contendor, si quisiere, sinon de fazer adozir los testigos otra 
vez, que digan su testimonio como de nuevo. Mas si los dichos de 
los testigos fueren ya mostrados ante aquellos alcalles primero , será 
en escogencia de aquel contra quien son aduchos, de recebir el testi- 
monio que dixieren, e defenderse contra ellos quanto podiese, o de 
fazergelo dezir otra vez como de cabo. E esto dezimos siendo vi- 
vos. Mas si fueren muertos, deven fincar por el testimonio que ovie- 
sen dicho , salvo ende que se puede defender aquel contra quien son 
aduchos , diziendo contra sus personas o contra sus dichos , asi como 
dixiemos en las leyes desuso. 

LEY XL 2 . 

Fecho de recebir testimonio es de muchas guisas. É porque a en 
el muchas dubdas e muchos enbargos, queremos lo fazer entender 

1 Parece que debe continuar asi : diziendo 2 En el original falta el epígrafe desta ley 

que a el pertenescia aquello , e provase que era y los de las que se siguen correspondientes a 

suya aquella cosa , o que avia algún derecho este titulo. 
en ella. 



TIT. VII. DE LOS TESTIGOS. 2 I 7 

abiértamiente en estas leyes. E nos, queriéndolas toller, queremos 
fablar en todas las maneras que nos entendemos que son mester en 
adozir los testigos e en recebirlos, porque los ornes nos entiendan 
mas llanamiente. E dezimos que otra manera y a aun, en que des- 
pués que los dichos de los testigos fueren mostrados a las partes, que 
les pueden preguntar otra vez. E esto es quando alguna de las par- 
tes da algunas preguntas señaladas escripias a aquel que a de recebir 
-los testigos , que les demande. E si cuando abrieren los dichos de 
los testigos non fallaren y aquellas preguntas , bien puede demandar 
aquel que los dio al que recebio los testigos, que les pregunte de 
cabo aauello quel dio escripto, e el develo fazer. E desta manera 
pueden preguntar los testigos otra vez , después que las partes sopie- 
ren lo que dixieren primero. Otrosi quando el rey feziere pesquisa, 
o alguno de los otros que an poder de la fazer por su mandado, 
o dotra manera , asi como muestra el titulo de las pesquisas, si quan- 
do abrieren aquella pesquisa , fallaren los dichos dubdosos, o enpe- 
zados, o rebueltos, de manera que non los puedan entender bien, 
los pueden otra vez llamar, e preguntar como de cabo, por sallir 
daquella dubda , e enderezar el fecho de la pesquisa porque se pueda 
librar derechamiente. 

LEY XLI. 

/ Sobre todas estas cosas que avernos tomado en fecho de los tes- 
tigos, queremos aun mostrar como deven fazer aquellos que an de 
judgar los pleitos , después que ovieren recebido los testimonios de- 
líos. E por ende dezimos , que ante que los abran e los muestren 
á las partes, les deven preguntar si quieren adozir mas testigos en 
aquel pleito. E si dixieren que non quieren mas adozir, devenles 
mostrar los dichos daquellos que firmaron , fueras ende si aquel que 
oviere de provar , oviese aducho fasta doze , asi como dixiemos de- 
suso en el titulo x . Ca mas de aquellos non deven adozir. Pero esto 
non deve seer fecho sinon seyendo amas las partes delante, bien 
asi como non deven recebir la jura dellós a menos de seer otrosi 
amas las partes delante, fueras sinon quisiese alguna de las partes ve- 
nir al plazo que les posiesen a estas dos cosas que dixiemos, o pa- 
ra veer jurar los testigos , o para veer abrir las testimonias , o viniese 
e se fuese sin mandado ante que viese jurar los testigos , o ante que 
viese abrir las testimonias dellos. Ca estonce, aquel que a de judgar 

1 En la ley xx que comienza: De quantos. 
TOMO I. EE 



21 8 LIBRO IV. 

el pleito, bien les puede fazer jurar, e oyr lo que dixieren, o abrir 
el escripto de los dichos dellos después que fueren recebidos, tan 
bien como si amas las partes estudiesen delante. Mas si non gelo 
feziese saber, o non les posiese plazo a que veniesen, non valdrie 
lo que feziesen en el pleito. E después que fueren abiertas las testi- 
monias, deve el judgador dar traslado dellas a amas las partes, e 
ponerles plazo de tercer día, a que vengan dezir, si quisieren, tan- 
bien en las personas como en los dichos de los testigos. E si dixie*- 
ren contra las personas o contra los dichos dellos cosa que devan 
provar, deven aver sus plazos, segunt que dixiemos en este titulo. 



LEY XLII. 



Por non olvidar ninguna cosa de las que dixiemos en la primera 
ley deste titulo, de que fablariemos, por ende queremos dezir ante 
que el otro sea acabado, quaies testigos deven seer apremiados, si 
non quisieren venir a firmar, e quaies non. E dezimos que todo 
orne puede seer apremiado que venga a firmar lo que sopiere en to- 
do pleito-, quier sea de justicia, quier otro, fueras el fijo, que non 
deve seer apremiado que firme nin venga dezir su testimonio con- 
tra su padre, nin el padre contra su fijo, nin ninguno daquellos que 
descenden o suben por la liña derecha, nin otrosi ninguno de los 
otros parientes, que vienen por la liña de travieso, fasta el quarto 
grado conplido , nin suegro contra yerno , nin yerno contra su sue- 
gro , quier sea el casamiento conprido , quier desposado , nin padras- 
tro contra antenado , nin antenado contra padrastro. 



LEY XLIII. 



Otras personas y a de ornes onrados e aun de ornes de otras 
muchas maneras, de que queremos mostrar en esta ley, que non de- 
ven seer apremiados que vengan firmar. Mas pero bien les puede 
fazer alguna premia, que digan su testimonio allá ó fueren. E estos 
son arzobispos, o obispos, o otros perlados de santa eglesia, o ricos 
ornes, o otros ornes onrados, o cavalleros, mientre estudieren en 
servicio de sus señores en guerra, o en otra mandaderia en que les 
enbiasen , nin los que fueren en hueste con sus conceios , nin aque- 
llos a qui es defendido que non entren en aquella tierra ó es el plei- 
to, por alguna malfetria que oviesen fecha, nin los que cojen las 
rendas del rey , o los portadgos , nin los que fazen sus labores , nin 
aquellos que tienen oficios señalados en su casa , nin los que levaren 
conducho o otras cosas que ayan mester en huesee, nin los que son 



TIT. VII. DE IOS TESTIGOS. S I p 

mercadores fuera del termino de la cibdat o de la villa 6 fuer el 
pleito, nin los viejos que fueren de setenta años en arriba, nin los 
enfermos , nin mugieres buenas vergoñosas, que non suelen venir ante 
los judgadores por pleito. E esto de que dixiemos que non deven seer 
apremiados que vengan firmar, mas que los puedan apremiar que 
digan su testimonio allá ó fueren, entiéndese en los pleitos que non 
sean de justicia. Ca en pleito de justicia non deve ninguno firmar 
sinorí ante aquel que 'lo a de judgar. 



LEY XLIV. 



Las premias que deven fazer a los que dixiemos en estas dos le- 
yes sobredichas, que non quieren venir firmar, o non quieren dezir 
su testimonio 6 ellos están, deven seer fechas en esta manera. Si fue- 
ren arzobispos, o obispos, o otros perlados de santa eglesia, develes 
fazer saber por si o por otri aquel que oviere el pleito de judgar, que 
digan su testimonio , e si non quisieren , develo fazer saber al rey o 
al merino mayor de la tierra, al que mas cerca fuere , quel faga pren- 
der sus vasallos e los otros ornes que ovieren > e los ganados , fasta 
que digan su testimonio. E esto dezimos si fuer en pleito que non 
sea de justicia. Ca en tal pleito ellos, nin otros clérigos de qual or- 
den o de qualquier religión que sean, non deven dezir testimonio. 
Mas si aquellos que ovieren a seer apremiados fueren legos, asi co- 
mo ricos ornes, devenles prender los vasallos e lo que ovieren. E 
eso mismo dezimos de los cavalleros. E si fueren ornes de menor 
guisa, devenles prendar aquello que les fallaren. E si non fallaren 
en que les prender, devenles prendar en los cuerpos fasta que di- 
gan su testimonio. E :i estas premias dezimós que les deven fazer, 
por -que tenemos que non es menor yerro de encobrir la verdat, que 
dezir 'mentira. Pero deven las fazer de comienzo mesuradamiente. 
E si porfiaren que non quieran dezir su testimonio, devenles mas 
apremiar fasta que lo digan. E aun dezimos que los testigos, desque 
venieren antel judgador, que non se deven yr ante que digan su tes- 
timonio , nin se deven yr sin mandado daquel que los avie de re- 
cebir. E qualquier qué de otra guisa se fuese, deve pechar tanto 
como si fuese enplazado que veniese fazer derecho antél rey, siendo 
el i pleito ante!, o ante otro judgador, e non veniese. Enpero sí 
aquel plazo fuese finado a que o viese de firmar aquel testigo que sé 
Riese asi, por derecho tenemos que peche quanto perdiere aquel 

quel aduxo en el pleito, porque se fue ante que firmase. 

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TOMO I. EE 8 



.320 ' UBR P IV - 



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Ornes .y a de otra manera que non dudemos, que' non deven 
seer apremiados que digan su testimonio , nin lo deven de¿ir, asi co- 
mo aquellos . que fueron siervos e son libres. Ca estos non deven 
testimoniar ¡contra sus señores, nin contra fijos desús señores, nin 
contra aquellos qué . descendén dellos, o suben por la liña dere- 
cha, nin otrosí el que fuere siervo de alguna mugier, -e lo fizoella 
libre, non deve testimoniar contra su marido, nin otrosi el que fue 
siervo de su marido , non deve testimoniar contra la mugier del. E 
si por aventura dixiese testimonio contra alguno dellos, non deve 
Valer. Pero todos estos sobredichos en esta ley e en las otras ante 
della, que^dixiemos que non deven seer apremiados que vengan ínv 
mar, non se ' entiende en todos. Ca si fecho acáesciere, de que acu-r 
sen a alguno, que sea contra el rey! o contra el regno, dezimos que 
deven seer apremiados que digan su testimonio, tanbien contra aque-7 
líos que dixiemos qué non deven firmar como contra los otros esf ra- 
nos. Ca en esto non deve ninguno seer escusado, sinon si fuere ene- 
migo conoscido daquel contra quien lo aduxieren por testigo. 

. . ! . ■ : . . ' h j. • 

< y :,, , TITULO VIII. 

-O.; :-./"); . -i •■•■"' - v- .,;:'. ':.■/• ¿Oh'j ■ , i fi. 

'¿\ .: ¡.\ro\v-.i ■ í j *>£ LOS P>RSONEItO[$» .' ,- c -yA\U ."t ■. . . 

Dfft 'Aj >■>'' .:;:'! ' . .íO'iA) ■ J -r- t>\> ¡HV;l í. ■.'■" fíl Ufc'J 

e'las mayorales personas que son meester en los pleitos,; avenios 
ya dichonas! como de aquellos que an de.judgar la justicia, »e. de 
los que la an, de fazer por obra* É¡ otrosi dejos que vienen, antellos* 
asi como- del ¡demandador , e del demandado í; e de los testigos «>porq 
que se firman los ( pleitos, por proey/a después que s0n. comenzados., 
Mas porque :-.tanbien ^demandador, como, aquel a quii demanda^ laé 
mas vega4as non !puejden por s] Remandar; sus .pleitos *. o- defender-r: 
los* ovo m^ester que ; pusiesen ptrosr en suptogar que ; lío.feziesen* fe 
estos son, aquellos que llaman perspneros. ;E inos queremos primer* 
ros dellos pablar. É después diremos de lodos los qtfosí, que .ayti-j 
dan en los ¡pleitos a aquellos mayores que?, desuso dudemos. ¡Pero. 
destos .personeros queremos mostrar prirnaramjente (juncosas r spri> 
e. porque an asi nombre, e quales -los pueden seer, e'qualés 'non*: 
$ >que seguranza deve. j dar¿ el personero » e iquando la -ideve dar^ fe 
otrosi , en que manera, e que] cosas deve .fazer el ¡ personero , e 
que provecho nace de la personería. E en cada una destas cosas fa- 



OT 



TIT. VIII. DE L0$ PERSONEROS. ¿21 

bkíemos e mostraremos como se deven entender, porque los ornes 
se puedan meior aproyechar dellas e ayudar en los pleitos. 

,0 ' t ■ .. . .■.'.■■•■;., 

LEY I. 

- Personero dezimos, que es aquel que recibe pleito ageno para 
demandar o para defender a otri, por mandado daquel que es señor 
del pleito ¿ asi como señor. E a nonbre personero , porque él recibe 
el pleito en vez de la persona daquel cuyo es. Ca pues que lo re- 
cibe por mandado del dueño, desde alli entra en -voz de la perso- 
na del, para razonarlo tan bien como él mismo farie, o meiór si 
podiere. , 

LEY II. 

Unos ornes a que pueden seer personeros , e otros que non lo 
pueden seer. E nos queremos mostrar por esta ley guales lo pueden 
seer e quales non. Onde dezimos, que todo orne que aya veynte 
años o dende arriba puede seer personero , fueras ende el qué fuere 
descomulgado. Ca este non lo puede seer; hin dar otro por si' que 
lo sea para demandar, nin el que fuese traydor 9 nin alevoso V nin 
otrosí mugier sinon por su padre o por sü madre, seyendo viejos 
o enfermos , o por sus fijos, seyendo desta misma guisa, non podien- 
do otro aver. Pero Ja mugier bien puede demandar o defender su 
pleito. Otrosí, orne que sea de alguna orden non puede seer per- 
sonero, sinon fuere en pleito de aquella orden misma que él fuere, 
pero esto por mandado de su perlado, asi como maestre, o abad, 
o comendador, o por otro su mayoral de qual manera quier que 
Sea, a qui deva obedecer, segunt su orden. Nin clerigoqué sea' or- 
denado de pistola o dende arriba non puede seer personero , sinon 
fuere en pleito de su eglesia, o de su perlado, asi como arzobispo, 
o obispo, ó- otro daquellos a qui deva obedecer, o en pleito de 
rey- o de otros que él le mandase, e en todos los otros pleitos en 
qué él puede seer vozero,- asi como diz en el titulo de los voze- 
rtísi'Nin otrosi, non puede seer vozero orne que sea contanido de 
locura o de demonio , de guisa que pierda algunas vezes el seso e 
el entertdémiento. Eso» mismo dezimos del siervo sinon en pleitos 
que fuese Sobre cosas del rey, o dejeglesiaj o de su señor, o de su 
señora, o dejóme, o 1 < de mugier pobre. bru ios 

\./> ■■■'.' ;> . : iii'JifV.vj v , tilíyj ' n \i v: • 

LEY III. 

Nonbrar queremos en esta ley quales ornes pueden dar perso- 



252 LIBRO IV. 

ñeros por si, porque aquellos que ovieren a aver pleitos puedan mas 
ciertamiente entrar en ellos. E dezimos, que todo orne que por si 
mismo puede razonar en juyzio, puede dar personero en su pleito. 
Pero algunos son que maguer puedan dar personeros , non deven 
por si mismos razonar en juyzio, asi como rey, o fijo de rey, o 
arzobispo, obispo, o noble orne señor de cavalleros que tenga tierra 
del rey, o otro orne onrado o poderoso , asi como maestre de al- 
guna orden, o grant comendador, o abad, o prior, o otro orne 
onrado de villa que tenga logar señalado. Ca estos átales non deven 
entrar en pleito para razonar con menores que si. E esto por dos 
razones , la una porque podrie seer que en razonando el otro me- 
nor para defender su pleito , que dirie alguna cosa contra el mayor 
que se le tornarie como en desonra. La otra porque por el poder 
del mayor , e por su miedo , non osarie el menor razonar conplida- 
miente su pleito , e non fallarie quien lo razonase , e por aqui po- 
drie perder o menoscabar su derecho. Mas estos mayorales que di- 
xiemos, bien pueden razonar sus pleitos unos contra otros, fueras 
ende contra rey con qui non deve ninguno razonar en pleito sinon 
otro rey. E como quier que los otros que pueden razonar sus plei- 
tos por si pueden dar personeros , pero ninguno dellos non deve dar 
personero mas poderoso que su contendor, maguer que el sea mas 
poderoso. Mas si orne pobre oviere pleito con poderoso , bien pue- 
de dar personero tan poderoso como su contendor f que razone su 
pleito. 

LEY IV. 

Sin dubda queremos que sepan por esta ley, que el fijo mientre 
que es en poder del padre , asi como dize en el sesto libro en el ti*- 
tulo ó fabla por quales cosas salen los fijos de poder de los padres, 
maguer el fijo sea de edat non puede dar personero, fueras sil acaes- 
ciere pleito sobre cosaque oviese ganada de señor, o en guerra, o 
sobre cosa quel cayese por heredamiento , o por manda , o por do- 
nadío que alguno le oviese dado. E esto se entiende, non siendo 
el padre en el logar. Ca si fuese y, non puede dar personero sin 
otorgamiento del. E sin esto dezimos, que orne de orden que aya 
mayoral sobre si non puede dar personero , nin puede él mismo ra- 
zonar su pleito sin mandado daquel so cuya obediencia está *. Pero 
si alguno dellos toviere alguna bayllia, o comienda, o portadgo de 

1 La vía del tit. i. Líb. Flores. 



TIT. VIII. DE LOS PERSONEROS. £23 

qual orden quier que sea, derechamiente con voluntad de su ma- 
yoral, quisiere demandar alguna pro para aquel lugar que tiene, o 
fuerza, o tuerto que ayan fecho a él mismo, o a su conpana, o a 
las otras cosas que tiene de su orden en aquel logar, bien lo pue- 
de él mismo fazer , o dar personero que lo faga , si non fuere here- 
damiento , asi como villa , o castiello , o otra cosa que sea rayz. Ca 
bien asi como non puede meter tales cosas como estas a juyzio, de- 
mandando nin respondiendo, sin carta de personeria de su mayoral 
señaladamiente sobre aquella cosa, con otorgamiento de su conven- 
to, otrosi non puede dar personero para demandar nin para defen- 
derlos. Mas si acaesciere que alguno demande a estos sobredichos, 
que tienen cosas de orden, cosa que sea mueble, o alguna cosa otra 
de las que de suso dixiemos que ellos podrien demandar a otros, 
dezimos que deve responder e fazer derecho por si o por su per- 
sonero. 

ley v. 

■■>..' .... ■ •-.',! 

Fallamos por derecho en esta ley, que aquel que non oviere 
edat de quinze años conplidos, que non pueda dar personero, nin 
razonar su pleito por si. Eso mismo dezimos de las mugieres. E esta 
dezimos en todos fechos, fueras en cosas señaladas que aqui diremos, 
en que puede razonar qualquier destos que desuso dixiemos, o dar 
personeros, asi como en pleito de casamiento, porque el orne, se- 
gunt derecho de santa eglesia, puede casar de catorze años o de 
treze arriba, e la mugier de doze o de onze arriba. E pues que ca- 
sar pueden en esta edat , si pleito les acaesciere sobrel casamiento, 
bien lo pueden razonar por si, o dar personero. E esto dezimos, por* 
que la onra del casamiento les faze eguales de los otros que an edat 
de quinze años. E otrosi dezimos, que si alguno fuere casado ante 
que sea de edat de quince años, asi como desuso dixiemos, e qui- 
siere acusar a otro de tuerto quel tovo con su mugier , que lo pue-? 
de fazer por si o por su personero. Otro tal dezimos daquellos qué 
fueren niños metidos en orden o entraren ellos por si, que si les 
acaescier pleito que se quieran ende sallir , o porque los quieran y 
tornar , si fueren ende sallidos , que estos átales pueden razonar por 
si o por personero, maguer non ayan edat de quinze años conpri- 
dos. E esto mismo dezimos que pueden razonar por si, o dar per^ 
sonero que razone, todos aquellos que fueren de menor edat de, quin- 
ze años, si les acaesciere que ayan a demandar muerte de -sus padres. 



2 24 LIBRO IV. . , r 

E esto se entiende de queovierende diez años arriba VGa pues que 
de diez años puede fazer testamento si veniere a cueyta de muerte, 
derecho es que de tal edat pueda demandar muerte de su padre o 
de su madre si quisiere. 

ley vi. 

Poder dezimos que non a el siervo de dar personero en su pleito 
en ninguna cosa, fueras ende en las que mostraremos en esta ley. E 
esto serie si andando el por libre , moviese alguno pleito contra él, 
por tornarle a servedunbre. Eso mismo dezimos que puede bien dar 
personero , andando el otro libre , si el demandare a otro algún plei- 
to, ante que sea sabido del ciertamiente , si es libre o siervo. Ca si 
siervo dalguno oviere demanda contra otro orne qualquier, o otro 
contra él , el señor es tenudo de demandar o de responder por él , o 
de dar personero por él , o de desanpararle. Pero si fuere siervo plei- 
teado, él mismo puede demandar o responder por si, o dar perso- 
nero, fueras ende si fuese pleito en que copiese justicia de muerte o 
de lision. Ca en tal cosa puede demandar el señor por él , o respon- 
der por él si quisiere, e non otri. 

\ LEY VII. 

En qiie manera deve ser fecha la personería por testigos , e en quales 

pleitos se puede fazer. 

En quantas guisas deve seer fecha la personería , quando alguno 
quisiere dar personero en su pleito , querérnoslo mostrar por esta ley. 
E esto es en dos maneras. La primera es por testigos, la otra por 
carta. E nos queremos primero fablar de la que es por testigos , asi 
como en pleito, que sea de diez mrs. en ayuso. E esto porque non 
fagan costas e misiones en los pleitos pequeños, asi como dixiemos 
en la segunda ley del titulo que fabla de los demandadores. Pero el 
personero que fuere dado, tal personero como este a de adozir sus 
testigos él mismo, o aquel quel da por personero ante aquel que a 
de judgar él pleito. E esto se entiende , seyendo aquel contra quil 
dan por personero vezino o morador de la villa o de aquella tierra 
en que a poder de judgar el que a de librar el pleito. E si estos tes- 
tigos firmaren antel judgador sobredicho, que fue dado aquel por 
personero. para demandar o para responder a aquel a qui deman-i 

1 N. que los que an diez años pueden fa- Fuero e con la xxxv. tit. iíi. 11b. iv. Fuero, que 
zer testamento , e acuerda con la x. tit. iv. iib. n. comienza. Porque los huérfanos. ¡. s 



TIT. VIII. DE LOS PERSONEROS. 22? 

da, e en aquel pleito mismo que demande o que defienda, que por 
quanto él feziere en aquel pleito, que fincará por ello aquel que lo 
dio por personero, dezimos que tal personería como esta deve va- 
ler. Pero esto se deve entender, non seyendo delante aquel quel 
da por personero , e cuyo es el pleito. Mas si el dueño del pleito 
fuere antel judgador , abonda que otorgue todas estas cosas sobredi- 
chas, que deven firmar los testigos, seyendo su contendor delante, 
é ornes buenos que~ sean en ello para firmar, si acaesciere dubda so- 
bre aquella personería. 

LEY VIII. 

JEn que manera deven ser fechas las personerías por cartas , e quien 
las puede mandar fazer y e en que manera» 

Por cartas se deven dar los personeros en toda demandanza, que 
sea de dies mrs. arriba. E estas cartas de personería se pueden fazer 
en dos maneras , la una por mano de escrivano conóscido de conce- 
jo. Pero desta guisa, que aya en la carta los nonbre^s de dos ornes 
derechos escriptos con sus manos mismas , o de mas si quisiere aquel 
que la manda fazer. La otra manera en que deve seer fecha la carta 
es por mano de alguno destos escrivanos sobredichos, o por mano 
de otros escríbanos dalgunos ornes onrados , asi como arzobispos , o 
obispos, o ricos ornes, o otros., quier sean clérigos, quier legos, o 
de orden , que ayan escrivanos conoscidos. E deve seer seellada con 
seello conóscido de alguno destos sobredichos, o de conceio, o de 
cabillo. Pera si arzobispo, o obispo, o maestre de alguna orden, 
o. otro perlado qualquier diere personero en algún pleito que aya 
con otro , sobre cosa que sea apartadamiente de su mesa o de su cá- 
mara, o de otra manera que non pertenesca a su cabillo o a su con- 
vento , si en la carta de tal personería como esta dixiere que lo faz 
con otorgamiento de su cabillo o de su convento, e fuere seellada 
con su seello, o con el seello de su cabildo, o de su conventó sil 
oviere, e si nol oviere, que escrivan y dos testigos de los del ca- 
bildo o del convento sus nonbres con sus manos mismas , dezimos 
que tal personería que es derecha , e deve valer. E eso mismo dezi- 
mos si el cabildo o el convento oviere pleito sobre cosa que sea su- 
ya apartadamiente, que deven fazer la personeria con otorgamiento 
de su obispo, o de su maestre, o de otro su perlado, de qual ma- 
nera quier que sea, e devenlo seellar otrosi con su seello. E si el 
pleito fuere sobre cosa que sea de perlado , o de cabildo, o del con- 
ví nto , la personeria deve seer fecha en nonbre dellos comunalmien- 
tomo i. ff 



22 6 LIBRO IV. 7 . 

te. E deven en ella poner sus senos. Mas si el pleito fuere 'entre el 
perlado e su cabildo, o su convento, ninguno dellos non puede dar 
personero, a menos de mandado de su mayoral que a de judgár 
aquel pleito,: asi como dize en el quinto libro. 

oí* 'i . ; - -' ;: ; - ; : ' J ' *' .''' '■ ' ■ ■ :> 

-,-j , .. ., ., } LEY IX. '■• '.*■■ ' -h.i. JlAÜ 

■ i ' ■ t 

Quantas cosas se deven contener en la personería que es fecha por carta. 

En la personería que fuere fecha por carta deved^zü estas coi 
sas que aqui mostraremos. Primeramiente deve y seer nonbrado el 
nonbre daquel que faze el personero. E desi aquel contra quien es 
dado, e el pleito sobre quel da, eel judgador ante quien sé deve 
librar el pleito, e qub'tanbien le dá por personero para demandar, 
como para responder. E deve y dezir que estará por quanto y fe- 
ziere e razonare el personero en aquel pleito. E sobre todo esto de- 
ve. y seer esctipto el lugar en que la fezieron , e el dia. y e el mes_¿ e 
el: era del ario en que fue fecha. E la carta de la personería qué ei¿ 
ésta manera fuere fecha, deve valer. E esto mismo dezimos si mu* 
chos féziererí un personero en un pleito o en muchos pleitos ^p 

si el pleito o los pleitos fueren ante un judgador ó ante muchos^ 

. , \ 

■ : \\ . . . . - ■ ' ■ > ..'.< > 

•'j r LEY x. y.'i o . />.. virio 

*' ; ' T ;• ■ ,, .• ■ , ■ , , i 

En' que manera pueden ser muchos personeros en un pleito, é unpersáh 

neto en muchos pleitos , e por quales cosas se remata ¿l poder dellos. 

Dado puede seer un personero en muchos pleitos;,! o muchos 
personeros en un pleito, asi como dudemos en la ley ante, destas. E 
esto dezimos quier sean comenzados los pleitos , quier por comen* 
zar. Enpero quando muchos personeros fueren dados en; un pleito o 
en muchos, si aquel que lo dixiere, dixiere que da a x:ada uno dellos 
nonbradamiente por sj, 'el que primero comenzare el pleito, es per* 
sonero e non ¡los otros. Pero si todos venieren en uno ál pleito, e 
non se acordaren entre si qual dellos lo comenzará, devé el judgár 
dor recebií ; por personero al que viere que es mas guisado para ra- 
zonarlo, e al que toviere que lo fará meior. Mas si dieren dos perso- 
neros , o mas de so uno, e non dixiere que faz señaladamiente acá- 
da uno dellos por si , non puede ninguno dellos entrar en el pleito 
hin razonarlo , a menos del otro o de los otros que fueren dados 
con él. E mas dezimos aun , que en dos maneras se puede toller el 
personero, la una de fecho e la otra de dicho. De fecho, quando el 



TIT. VIII. DE LOS PERSONEROS. 2 2J 

dueño de la voz da otro personero en el pleito, o viene él a razo- 
narlo por si mismo. Ca dalí adelante non deve valer lo que el per^ 
sonero razonare , si nol otorgare la personería otra vez. De dicho 
es quando abiertamiente^ diz que non quiere que sea su personero. 
Enpero quando asi lo quisiere toller , develo fazer saber a aquel que 
a de judgar el pleito , e a su contendor. E si non lo feziere asi , de- 
ve valer quanto el personero razonare en aquel pleito, tan bien co- 
mo si non lo oviese tollido. Pero dezimos que después quel tollie- 
re , quel deve dar su galardón , segunt lo oviere merecido , non fa- 
ziendo porque perdiese la personeria por su culpa, o el galardón 
que devie aver por ella. Otrosi dezimos que si el dueño déla voz 
muriere ante que el pleito sea comenzado , que non vale la personeria. 
E si muriere después que el pleito fuere comenzado, deve yr el 
personero adelante por el pleito, fasta que gelo tuelgan aquellos 
a quien pertenece aquella cosa sobre que es el pleito , e valer lo que 
y oviere fecho. E si el personero muriere ante que el pleito sea 
comenzado, non vale la personeria, mas si muriere después, deve 
valer lo que y oviere fecho , e sus herederos deven haber galardón 
segunt que lo oviere el merecido. 



LEY XI. 



Quaks personas pueden demandar por otri sin carta de personería » e 
en qiie manera lo pueden fazer x . 

Non seyendo dados por personeros , por testigos o por carta, 
asi como desuso dixiemos , ornes y a que pueden demandar e res- 
ponder por otros. E estos son asi como marido por mugier, o pa- 
riente por pariente, fasta el quarto grado conplido. E esto mismo 
dezimos de los que fueren herederos de una cosa , o conpaneros , ^ 
de clérigos en pleito de su eglesia. Pero desta manera , dando recab- 
do cada uno destos que dixiemos de suso, que sobrelieve por quanto 
que asi oviere la valia de la pena que pusiere el judgador, segunt 
dize adelante en esta ley, o diere fiadores, que estará aquel por 
quien él razonare , por quanto él feziere en aquel pleito en deman- 
dar e en responder. E que si el dueño de la voz non .quisiere es- 
tar por quanto él feziere en aquel pleito , que peche él , o los fiar 
dores que diere , alguna pena cierta , qual toviere por guisado aquel 
que el pleito oviere de judgar , segunt que el pleito fuere grande ó 

1 Esta ley acuerda con la x ley. tit. v. ni partid, comienza Ningún orne. 
TOMO I. FF 2 



22 8 LIBRO IV. 

pequeño, e finque el pleito en aquel estado que era quando fue da- 
do este recabdo que desuso dixiemos. Mas si alguno quisiere defen- 
der pleito dotro que sea llamado a juyzio, e non venier al plazo 
que fuer puesto, bien lo puede fazer, dando recabdo en la mane- 
ra que dixiemos desuso, que cunpla por aquel por quien el quiere 
responder, quanto fuere judgado en aquel pleito. Pero esto que di- 
xiemos desuso, que puede dar recabdo para defender, dezimos quel 
non deve seer recebido para demandar , aunque darlo quiera. Otrosí 
dezimos que si alguno fuere dado para coger rendas, o portadgos, 
o cojechas del rey, o de algún conceio, o de su señor, quier sea 
seglar o de orden, que si esto fuere provado, bien puede demandar 
estas cosas sobredichas a aquellos que las ovieren a dar. E si él non 
lo podiere demandar, o non quisiere, puede dar personero que las 
demande. 



LEY XII. 



En qitales pleitos pueden ser dados personero* 9 e en quales non* 

Pleitos y a en que pueden seer dados personeros, e otros en que 
non. Onde dezimos, que en toda demanda pueden dar personero, 
quier sea mueble, quier rayz, tanbien de eglesia como de seglar, quier 
daño que alguno y aya recebido , o que diga quel ayan fecho. Mas 
en pleito que sea de justicia de muerte, o de lision, o de otra pena 
de cuerpo, ninguno non puede dar personero, nin en pleito de acu- 
sación nin de riepto. E esto dezimos, porque la justicia non se po- 
drie fazer derechamiente en otro, sinon en aquel que fizo el yerro. 
E por ende aquel mismo deve venir razonar por si ante el judgador. 
E otrosi dezimos , que en pleito que tanga comunalmiente a algún 
pueblo sobre daño que alguno faga cavando las carreras, o ensan- 
gostándolas , o faziendo algunas labores , o foy os , o muradales , por- 
que enbargasen las calles, o las carreras, o otras cosas que tornasen 
a daño de todos comunalmiente, dezimos que en tales cosas como 
estas ninguno daquel pueblo non puede dar personero para deman- 
dar. E esto porque cada uno lo puede demandar por si x . Mas si al- 
guno recebiere mayor daño , por qualquier destas cosas sobredichas, 
que los otros , bien puede dar personero por si que lo demande. E 
esta demanda deve fazer el que la feziese, de manera que sea a pro 
del conceio , e non para fazer daño a aquel a qui lo demanda. Ca 
si a mala parte feziere tal demanda , e fuere vencido della , deve pe. 

1 Desto fabla la xi ley del tit. xi del v lib. deste Lib. 



TIT. VIII. DE LOS PERSONEROS. 2 2Q 

char las costas, e las misiones, e los daños al demandado, que rece- 
biese por razón de aquella demanda , asi como dixiemos en el titulo 
de los demandadores. 

LEY XIII. 

En qiiales cosas puede seer dado personero en pleito criminal. 

En acusamiento, nin en otro pleito que sea de justicia, non pue- 
den dar personero , asi como dixiemos en la ley ante desta. Pero al- 
gunas cosas y a en que lo puede fazer, asi como quando alguno afor- 
ró su siervo, o fijo, o nieto de aquel que franqueó, o otro de los 
que pueden demandar con derecho , quisiere acusar a aquel que . fue 
siervo , diziendo que a fecho cosa porque deva tornar a servidunbre, 
asi como dize en el titulo que fabla de las franquezas e de los afor- 
ramientos. Dezimos que aquel que esto demandare, bien puede de- 
mandar por personero en tal demandanza como esta , e el demanda- 
do otrosí para defenderse. Otrosí dezimos, que si alguno que aya 
huérfano con sus bienes en guarda, fuere llamado a pleito, por ra- 
zón que aya sospecha contra el, que echa lo de aquel huérfano a 
mal, o lo malmete, maguer que por este fecho deva seer dado por 
de mala fama, si provadol fuere, bien se puede tal como este defen- 
der por personero. Eso mismo dezimos, que si alguno pediere mer- 
ced al rey, que mande fazer pesquisa sobre algún pleito dubdoso de 
fecho malo que alguno oviese fecho, e el rey lo otorgase, aquel 
que ganó del rey que la mandase fazer, bien puede dar personero 
que siga el pleito de aquella pesquisa, fasta que sea fecha e judgada. 

• : ■ ¡ : !■'■■■■ 

LEY XIV. 

En quales pleitos no son temidos los ornes de dar personeros. 

Departido avernos en estas leyes desuso en quales pleitos, e so- 
bre que cosas pueden dar personeros, e en quales non. Mas por fa- 
blar mas conplidamiente en las cosas que pertenescen al fecho de 
personería , queremos aun mostrar otras cosas en que non son tenu- 
dos los ornes de dar personero si non quisieren, maguer puedan. E 
esto podrie seer si alguno fuese enplazado sobre algún pleito gran- 
de quel demandasen, tal porque podiese perder todo quanto que 
oviese _, o sil demandasen que tornase a servidunbre, o que perdiese 
el logar que toviese, asi como merindat, o alcaldía, o otro logar 
onrado , o otro bienfecho , que oviese de señor. Ca en tales cosas de- 
zimos que non es tenudo de dar personero , aviendo tal enfermedat 



2 rt Q LIBRO IV. 



o otro enbargo, porque él por si non pueda venir, asi como dize en 
el titulo de íos enplazamientos. Pero como quiex que dixiemos en 
estos pleitos sobredichos, que non es tenudo de dar personero si non 
quisiere, si el rey le enbiare enplazar, que venga por si o por su 
personero , develo fazer. Ca maguer que dixiemos otrosí que en plei- 
to de justicia non puede dar ninguno personero para razonarlo, en- 
pero non tollemos que bien lo pueda fazer para escusarse, mostran- 
do alguna defensión si la oviese, porque non pudo venir al plazo 
quel fue puesto. 

LEY XV. 

Qual seguranza deven dar los ornes que quieren demandar por otri sin 

carta de personería. 

Seguranza deven dar aquellos que quisieren demandar en razón 
de otros , si fueren de los que lo pueden fazer sin personería , asi co- 
mo dixiemos en la quinta ley ante desta. E deven la dar si gela de- 
mandaren ante que el pleito sea comenzado. Ca después no son te- 
nudos de lo fazer. E la seguranza deve seer fecha en esta manera, 
que sobrelieve aquel que quiere seer personero , e sobre quanto que 
asi oviere la valia, o de fiadores, que peche la pena que el jud- 
gador le pusiere, si aquel por qui él quiere demandar, non quisie- 
re estar por quanto él feziere e razonare en aquel pleito , asi como 
dixiemos en la ley de que feziemos ya emiente en esta 1 . E demás, 
deve aun dar seguranza que si el contendor quisiere demandar a él 
alguna cosa en razón de aquel por qui él se mete por personero, an- 
te del juyzio finado , que responda por él , el defienda en aquel plei- 
to. E si fuere vencido, que faga conprir lo quel fuere judgado a 
aquel cuyo pleito defiende, o que lo cunpla él de lo suyo. 



LEY XVI. 



Qual seguranza deven dar los ornes que quieren defender a otri sin 

carta de personería. 

Esta misma seguranza que dixiemos en la ley ante desta , dezi- 
mos que deve dar otro qualquier que venga defender pleito ageno, 
non mostrando personería. E si tal seguranza non quisiere dar, 
non deve seer recebido en el pleito. E como quier que estos de 
que dixiemos en esta ley, e en la otra ante della, que pueden de- 

1 La tiii del lib. 11. Código. 



TIT. VIII. DE; LOS PERS0NER0S. 23 f 

mandar o defender pleito ajeno sin personería de aquel cuyo es, en- 
pero ninguno non lo deve fazer contra su defendemiento sinon por 
dos cosas V La una es , si judgan alguno a muerte ,. e non se quisiese 
alzar de á^úél juyzib. jS la otra es, si dan juyzío contra álgunoi 
que torne a servidumbre, e otrosí non se quiere alzar de aquel juy- 
zio» Ca en estos dos pleitos dezimos ¡que. qualquier se puede alzar 
para defender al que fuere asi judgado, si entendiere quel judgan 
mal, maguer él lo contradiga. Ca asi como estas dos cosas, muerte 
e servidumbre son las mas graves. del mundo , asi deven. aver mayores 
conseios e maiores acorros de los ornes, aquellos que fueren judgaidos 
para ellas, por estorcerlos ende con derecho si. pudieren. .: i,^ 

;..';!■• OJíJLIJü *roq :,' ." < '. ¡:p > r 1 \ ob 

. •; hí.i LEYi xvii. ...; -\j. 1 iton oitj) /.riixob 

Como deve/sérgnir ~ei personero el J fiI¿Ífo, } é Como sé : aeve afáárMe i'Üt 
sentenciaré que pena á si 'non; ib Tejiere ^. * 

'. .. ••■ ... 1 !f , r\\;-\.\ ■ ... \ '■. , .. I l.rpj y::.L\ip 'iü ¡ UTjíioa 

, , , Que cosas : deve fazer el ■ personeró , querérnoslo r aqui ^mostrar *>& 
dezimos que desde que oviere recebido la personería, que: eleve, se- 
guir el pleito fasta que sea acabado, ca nol puede dexar sinon por 
enfermedat , o por otro enbargo derecho. Ca si de otra guisa lo de- 
xase, deve perder el galardón que ovo o devíe avér¿ e pechar el 
daño al dueño de la voz/que por aquella' Culpa o por otra recebiese 
jai aquel pleito _, asi eomo si conos^iese^ por engaño alguna cosa que 
fuese a pro del pleito v e non lo quisiese mostrar. Mas ; si ele otra giíi- 
isa se perdiere i el pleitp fi o se menoscabare; sin ( su culpa * develo sofrir 
el dueño de la voz, asi comp tomarie la ¡ prg (Juel ende; veniese. E 
si el personero se agraviare del juyzio, devele alzar, e puede seguir 
el alzada por, aquella personería., ,E si non la quisiere seguir [¿ develo 
fazer saber al dueño 4? k voz que Ja sjga. E-,si asi non lo feziere, 
deve pechar al dueño de la vozquanto daño le veniere por estaLr^r 
zon. E otrosí! dezimos que el personero, después que eí pleito ovjer 
re ; vencido > sil entregaren* de alguna cosa daquello que venciere, que 
Jo deve dar al dueño de la voz fasta tercer, d¿a. E si, asi nonio fe- 
ziere, de aquel dia adelante- mancamos que gelo dé doblado. i q 

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1 La vi. tít. xxni. ni partid. 2 La vm del lib. 11. Código. a t'i.tü 

i . ¡ '-o! í>\\ i • T rí'í 



LIBRO IV. 



532 

•rnr: LEY XVIII. 



Como non puede el personero meter ajuyzio mas de quanto le es otorga- 
do en la carta de la personería* ¡ 

Non puede el personero mas cosas razonar en el pleito , nin me- 
ter a juyzio, de quantol fuere mandado e otorgado por la persone- 
ría, seyendo fecha en la manera que dixiemos en las leyes desuso 
en este titulo. E si amas pasare, non deve valer lo que fiziere en el 
pleito. Enpero bien puede dar vozero, maguer non lo diga en la 
personería. E como quier que en la personería diga, que el dueño 
de la voz que estará por quanto el personero fiziere en el pleito, 
dezimos que non puede fazer avenencia nin postura, nin quitar la 
demanda* nin dar la jura a otro, convidandol que jure el otro ante 
que él, nin aún que el diga quel fará estar a aquel por quien es per- 
sonero , por quanto aquel su contendor jurare , fueras ende si el due- 
ño de la voz gelo mandase fazer señaladamiente por personería o 
dotra guisa. 

! LEY XIX. 

Como deve valer lo que feziere el personero , e quales cosas non valen, 

maguer las faga» 

A que tiene pro la personería queremos mostrar en esta ley. E 
dezimos que tiene pro a esto, quanto el personero faze en el pleito 
deve valer tanto como %i lo feziese el señor mismo del pleito. E eso 
mismo dezimos, si el señor del pleito diese poder al personero que 
feziese postura o avenencia por él , con el otra parte , de qual ma- 
nera quier que fuese, segunt dixiemos en las leys ante desta. Enpero 
cosas podrien acaescer* que si las feziese aquel que dixiemos que era 
dado por personero, que non valdrie lo que él feziese en el pleito. 
E esto podrie seer si razonase después quel tolliesen la personería, 
faziendolo saber al que oviese de judgar el pleito , oasu contendor. 
E eso mismo dezimos , si fuese provado que aquel quel diera por 
personero era siervo. Ca pues que el siervo non puede por si mismo 
razonar, non puede otrosí dar personero que razone por el. E de- 
más dezimos aun, que si alguno quisiere recebir a otro sin persone- 
ría, non siendo de aquellos que lo pueden seer sin ella, asi como 
dixiemos en la dozena ley deste titulo , que non deve valer ninguna 
cosa que sea fecha con él en el pleito. 



TIT. IX4 DE LOS VOZEROS. 

■ 



2 33 
TITULO IX. 



DE LOS VOZEROS. 

JUe los personeros avernos mostrado en el titulo ante deste todas 
las cosas que deven fazer. E agora queremos fablar en este de los 
vozeros , e mostrar otrosí todo aquello que les conviene que fagan, 
e que pertenesce a su fecho. E dezimos que el meester de los voze- 
ros es muy provechoso para seer mejor librados los pleitos , e mas 
ciertamiente. Ca los buenos vozeros enderezan las razones , e dan 
carrera al judgador por que los libre mas ayna. E otrosi es pro para 
los dueños de las vozes. Ca muchos y a que por mengua de saber 
razonar, o por miedo, o por vergüenza, o por non seer usados de 
los pleitos , podrien perder su derecho , que los vozeros gelos ende- 
rezan porque vienen a acabamiento o a buen estado. E aun y a otra 
pro , que si los vozeros yerran , mas sin vergüenza e sin daño de si 
pueden emendar el yerro a aquellos que los mandan razonar , que 
non farien si ellos mismos errasen. E pues que tanta pro viene de- 
llos, faziendolo derechamiente , asi como deven , queremos mostrar 
en este titulo quales pueden seer vozeros e quales non. E que deven 
fazer e guardar. E que pena deven aver si lo mal feziesen. E por 
que cosas los pueden desechar. E que galardón deven aver por su 
trabaio. E de cada una destas diremos por si apartadamiente como 
conviene. 

ley 1 *. 

\ ...... 

Vózero dezimos que puede seer todo orne que non es siervo en 
ningún tienpo , seyendo sabidor del fuero , e usando en los pleitos. 
Enpero destos que dixiemos que lo podrien seer , algunos y a que 
an poder de lo fazer por si , e por ornes onrados. E tales y a que 
pueden razonar por si mismos, e non por otros. E aun otros y a 
que non pueden tener su voz nin de otro ninguno por aquellas ra- 
zones que diremos en este titulo. E destas tres maneras de ornes que 
aqui dixiemos , mostraremos adelante de cada una dellas , de que gui- 
sa son, e como se deven entender. 

LEY II. 

Voz pueden tomar por si e por ornes contados aquellos de que 

1 En el original faltan los sumarios de las leyes que aquí van en blanco. 
TOMO I. GG 



s 3 4 LIBR0 IV * 

fablaremos en esta ley. E son estos, clérigo que sea ordenado depis- 
tola o dende arriba, o clérigo que sea beneficiado en alguna eglesia, 
maguer non sea ordenado. Tales dezimos que pueden razonar por si, 
e por sus eglesias, o por sus vasallos, o por los ornes que moran con 
ellos, e están a su mandado, e por su padre, e por su madre, o por 
sus parientes fasta en el segundo grado. E otrosi pueden seer voze- 
ros por ornes pobres , faziendolo por merced por que alcanzen de- 
recho, e non por otro galardón que ende reciban. Eso mismo de- 
zimos , que orne que sea dado por mal enfamado , o que lo sea por 
fecho que fizo, que non puede seer vozero sinon por si, o por su 
padre, o por su madre, e por sus fijos e sus fijas, e por sus herma- 
nos e sus hermanas, e por suegro o suegra, e por su yerno, e por 
su nuera, e por su padrastro, e por su madrastra, e por su antenaU 
do, e por su antenada, e por huérfano, e por orne, e por mugier 
que aya perdido el seso, o que sea sordo, o por aquellps quel afo- 
raron si fue siervo, e por los que descenden dellos derechamiente, 
o por alguno que aya grant enfermedat e durable , de que non pue- 
da sanar tan ayna. Pero en estos non metemos traydor iiin alevoso. 
Ca tales como estos non pueden seer vozeros en ningún pleito por 
otri. Otrosi judio o moro non puede tener voz, sinon por si mismo o 
por otros algunos que sean de su ley , mas non la deve tener contra 
christíano '. 

LEY III. 

' '.,.">■ ' ' • ' • - 

Por si mismos pueden razonar e non por otros algunos destos que 
diremos en esta ley. E otros y a de que fablaremos en ella, que non 
pueden razonar por si nin por otros. E los que pueden razonar por 
si e non por otros son estos , asi como mugier que non puede razo- 
nar por otri. Ca non conviene a las mugieres razonar pleitos ajenos, 
porque esto non pertenesce sinon a los varones. Otrosi dezimos que 
el ciego non puede ser vozero por otro. Ca pues que non veé al jud- 
gador, non puede fazer aquella onra que deve, nin a los otros ornes 
buenos que estén oyendo el pleito. Nin otrosi aquel que es judgado 
por muerte, o dado por alevoso, nin el que fuere enfermo de ga- 
fedat, non pueda seer vozero por otri* Mas los que non pueden 
seer vozeros por si nin por otros, son estos: aquel que non a edat 
de veynte años, o el sordo que non oye ninguna cosa, porque non 
podrie oyr lo que el judgador mandase, nin le sabrie responder a lo 

1 Nott hoc quod nunquam invcni ita dírcctc et clare sicut hic in juribus regüs. 



TIT. IX. DE LOS VOZEROS. ^ 3 í 

que dixiese, e asi caerie en pena por lo que non oyese, non cun- 
pliendo lo quel fue mandado. E eso mismo dezimos que monje nin 
calonge reglar que non pueden seer vozeros por si nin por otri , si- 
non por los monesterios o por las eglesias ó fazen mayor moranza, 
o por los otros logares que pertenescen a estos. Pero esto deven fa- 
zer con mandado de su perlado. Descomulgado dezimos otrosí que 
non puede tener voz por si nin por otro ninguno. Enpero sil de- 
mandaren , bi©n puede responder por si , e razonar su pleito. 

LEY IV. 

Mientes metudos deven seer los vozeros, dé que dixiemos en 
estas otras leyes, de fazer e de guardar muchas cosas que mostrare- 
mos en esta ley. Onde dezimos que la primera cosa que deve fazer 
el vozero es de escoger e de parar mientes que el pleito que toma 
que sea derecho. Ca si tal non fuere, e lo recebiese faziendo fiuza 
que el dueño de la voz que lo él vencerá, devel pechar quanto da- 
ñol viniere, e las despensas que feziere por razón de aquel pleito. 
E deve razonar estando en pie, e non seyendo, fueras sil mandare 
el judgador seer , o si oviere alguna enfermedat por que non pueda 
estar. 

LEY V. 

Guardando el vozero tres cosas que diremos eri ésta ley, faze 
conplidamiente lo que deve. E son estas, que sea mesurado e ver- 
dadero e leal. E mesurado deve seer en razonar apuestamiente , non 
escarneciendo , nin denostando , nin diziendo mal al judgador , nin 
a- aquel contra quien razonare. E si por aventura alguna razón 
acaesciere en el pleito que sea denuesto e faga a la voz , non lo diga 
el vozero, mas dé la escriptura al judgador, ó la dexe dezir al due- 
ño de la voz. E el vozero que contra esto fizieíé , non razone mas 
pleito por otri , e aya la pena que manda en la ochava , e en la no- 
vena ley del primer titulo deste libro quarto. Verdadero deve otrosí 
el bozero seer non razonando falsamiente las leys, nin diziendo 
otras razones mintirosas , nin aduziendo falsas proevas, nin siendo 
puntero , nin escatimoso , nin demandando plazos por razón de 
alongar aquel pleito a sabiendas. Otrosí dezimos , que deve seer leal 
el vozero en razonando, non dexando de razonar ninguna cosa de 
las que entendiere que son meester en el pleito. Ca si por su culpa 
alguna cosa perdiese el dueño de la voz , él gelo deve todo pechar. 
Otro tal dezimos, que después que él oviere recebido el pleito de 

TOMO I. GG 2 



2 g6 LIBRO IV. 

la una parte, que non deve tomar ninguna cosa de la otra, nin les 
deve conseiar que fagan nin que digan. Ca si lo feziese , es por ello 
enfamado, e non deve mas tener voz por otro, nin seer testigo. E 
deve pechar doblado quanto oviere recebido a aquella parte de qui 

lo tomó. 

ley vi. 

Desechar o toller puede el judgador al vozero , maguer non lo 
demande aquel contra quien viene tener voz , segunt mostraremos 
en esta ley. E esto puede seer quando el judgador toma a alguno 

por conseiéro, e aquel seyendo en su * quier seer vozero en 

aquel pleito mismo, por alguna de las partes, en que fue tomado para 
aconseiarse. Ca atal como este por derecho bien lo puede desechar 
el judgador. Otrosi dezimos, que puede toller el vozero el que a 
el pleito de judgar , quando de la una parte vienen muchos vozeros 
e sabidores del fuero , e de la otra pocos e non tan sabidores. Es- 
tonce el judgador puede tomar uno de aquellos que mas sopieren , e 
darlo al otra parte que oviese mengua de buen vozero. E aun de- 
zimos, que si algún vozero fuere desechado de manera que non 
deva tener voz ante algún judgador por alguna de las razones que 
mandan las leyes porque non lo puede seer, quel puede desechar el 
otro judgador ante quien veniese tener voz , maguer lo quisiese con- 
sentir que la toviese aquel contra quien veniere razonar. Otrosi dezi- 
mos , que el contendor puede desechar el vozero que viene contra 
él, sil podiere provar que pleiteó con alguno por razonar su pleito 
quel diese mayor galardón de lo que mandan las leyes. Otro tal 
dezimos del que tomase precio de alguno por tener voz contra él. 

LEY VII. 

Desechados deven seer con grant derecho aquellos que fueren 
vozeros o conseieros en algún pleito de la una parte , si después 
quisieren seer vozeros o conseieros en aquel pleito mismo por el 
otra. Enpero si alguno toviere voz ajena contra otro, e muriere 
aquel contra quien lo denegante que sea librado el pleito, e el fijo 
o los fijos daquel muerto ovieren a fincar en guarda deste vozero 
por alguna de las maneras que dize en el sesto libro en el titulo 
que fabla de la guarda de los huérfanos , bien puede seer vozero 
de aquel o de aquellos huérfanos en aquel mismo pleito contra aquel 

1 Aquí falta en el original la palabra logar, ú otra semejante. 



TIT. IX,. DE LOS VOZEROS. 207 

cuya voz tenia primeramiente , o cuio conseiero fuera. Mas dezimos, 
que si alguno fue llamado o rogado que fuese vozero , o que die- 
se conseio en algún pleito , e non lo quisiese seer , o non lo quisiese 
dar, que bien puede seer vozero o conseiero de la otra parte, fueras 
ende si aquel que demandava, porque toviese su voz o quel diese 
conseio, le oviese descubierto o mostrado todo el fecho de su plei- 
to. Pero si alguno feziere esto maliciosamiente por toller vozero a 
su contendor > mandamos que el judgador non sufra tal engaño como 
este. Ca sinon podrie seer que el mas poderoso > o el mas rico, o el 
mas conoscido enbargarie a su contendor por este logar , diziendo 
su pleito a muchos vozeros porque el otro non pudiese aver ningu- 
no dellos. E por ende dezimos , que el judgador deve dar tales vo- 
zeros como estos al quel non pudiere aver, maguer que les aya di- 
cho su pleito el otra parte. 



LEY VIH* 



El galardón que deven aver los vozeros por su trábalo, faziendd 
lo que deven en los pleitos lealmiente , asi como desuso dixiemos, 
querérnoslo aqui mostrar. E dezimos, que el vozero non deve aver 
mas por galardón, de la valia de la veyntena parte de toda la de- 
manda, o dende en ayuso como se aviniere con el dueño de la 
voz. Pero este galardón deve tomar desta manera , el tercio desque 
el pleito fuere comenzado , e el otro tercio después que fuererí 
entradas las vozes, en guisa que nonayanmas que razonarlas par- 
tes, e esto ante que den el juyzio afinado. E el tercio postremero» 
después que el juyzio fuere conplido* Mas por este galardón non 
tenemos por derecho que sea tenudo el vozero de seguir el alzada, 
fueras ende sil diere sus despensas el señor del pleito. E como quier 
que el vozero se deve tener por pagado deste galardón que desuso, 
dixiemos en esta ley , si el pleito fuere en casa del rey , el galardón 
deve seer a bien vista del rey , segunt que el pleito fuere , o aquel 
que el rey diere por vozero* 

Ley ix. 

• 

Vozeros pueden seer los clérigos en pleitos de ornes onrados, 
asi como dixiemos desuso en este titulo. Pero non tenemos por gui- 
sado, que reciban galardón dellos por aquellas razones que aqui mos- 
traremos. La primera * que sí ellos tienen vozes de ornes pobres ? fa- 
zenlo por piadat e por ganar amor de Dios. E pues que ellos atien- 
den galardón de Dios , non es guisado que tomen galardón de ta- 



¿3$ LIBRO IV * 

ks ornes , a quien ellos son tenudos de dar de lo suyo. La segunda, 

que se tienen vozes de sus eglesias, non es razón que demanden otro 
galardón , ca tenudos son de las defender a derecho , e ganarles el 
pro que podieren , pues que cada dia reciben bien fazer dellas. La 
tercera, que si tienen voz de sus parientes o de sus ornes, asaz an- 
sí les acaban aquello que quieren , o les fazen aver derecho, lo que 
son tenudos de fazer naturalmiente. E aun y a otra razón sin estas, 
que si ellos usasen tomar gualardon teniendo vozes agenas , algunas 
vezes los vencerie la codicia, porque avrien a dexar e a menoscabar 
en el servicio de Dios e de santa eglesia , que son tenudos de fazer 
e de conplir de cada dia. Onde por todas estas razones non tenemos, 
que deven tomar ningún galardón por tener vozes ajenas, fueras ende 
si lo feziese alguno por mandado del rey , ca estonce bien puede 
tomar lo que el rey toviere por bien. 



TITULO X. 

DE LOS CONSEIERÓS. 



V 

Verdadera cosa es, e todos los ornes sesudos e sabidos se acuerdan 
en ello, que todas las cosas que son fechas con conseio, se fazen 
mas enderezadamiente que las otras , e vienen a meior acabamiento. 
E como quier que los ornes ayan meester conseio en las otras cosas, 
mucho tenemos que lo an meester en dar sus juyzios aquellos que 
an poder de judgar. Ca pues que juyzio tanto quiere dezir como 
mandamiento que da a cada uno su derecho, razón es que sea dado 
con conseio. Onde nos por guardar los judgadores de yerro que tie- 
nen nuestro lugar quanto en judgar x a los que vienen antellos de 
daño, tenemos por bien que en los grandes pleitos, e mayormiente 
en los que an de fazer justicia, que tomen consigo ornes buenos con 
quien se conseien para librar meior los pleitos, e entender mas cier- 
tamiente aquellas 2 que y fueren de dubda. E por ende queremos mos- 
trar quales deven seer los conseieros , e que pena deven aver si mal 
conseiaren al judgador. 



LEY I. 



Estos conseieros de que dixiemos en esta otra ley , dezimos que 
deven seer ornes buenos , e de buena fama , e entendudos e sabido- 



1 Aqui parece dtbt leertt t a los qut vitnett &c. 2 Parece que falta la palab 



ra cosas* 



TIT. X. DE LOS CONSEIEROS. 20O 

res de fuero e de derecho destas nuestras leyes, é que non sean sos- 
pechosos a ninguna de las partes. E el que fuere conseiero non deve 
tener voz por los unos nin por lqs otros , mas deve conseiar al que 
a de judgar el pleito, mostrando por razón de leyes, que aquello que 
el conseia al judgador que judgue, que es derecho, e él que lo deve 
fazer segunt que las vozes fueren tenudas, e el pleito fuere provado. 
E dezimos, que pues el judgador los toma quel conseien porque 
pueda judgar derechamiente, si alguno dellos a sabiendas lo conseia- 
re mal, deve aver tal pena como el judgador que a sabiendas judga 
tuerto , asi como dize en el titulo de los juyzios. E si dixiere o mos- 
trare razón , porque semeie que riol dio tal conseio a sabiendas , si 
non gelo pedieren provar, sálvese asi como se salvarie el. judgador, 
$il pusiesen que judga tuerto. 



LEY lié 



Aver pueden los pleiteses conseieros, si quisieren, que les conseien 
en sus pleitos. E esto dezimos tanbien por el demandador como por 
el demandado. E como quier que los judgadores los devan aver 
para conseiarse con ellos, porque mas ciertamiente puedan judgar 
los pleitos , tenemos otrosi que lo non an menos meester aquellos 
que se vienen razonar antellos. Ca muchas vegadas pierden los ornes 
buen pleito por su mal razonar , non aviendo quien los enderece a 
ello , nin quien los conseie como deven fazer. E por ende dezimos* 
que todo orne deve aver uno o dos conseieros en su pleito. E estos 
pueden seer con él antel rey o ante aquel que el pleito oviere de 
judgar quando lo razonare. Enpero lo que estos le conseiaren deven 
gelo dezir apartadamiente. E si ante el judgador le quisieren con- 
seiar, devenle dezir aquello quel conseiaren al oreia. Ca si de otra 
guisa lo feziesen, mas semeiarien vozeros que conseieros , e poderlos 
y é el judgador desechar con derecho, e ponerles pena , asi como 
diz en la diez e setena ley del titulo x . 

TITULO XI. 

DE LOS PESQUIRIDORES. 

Una partida de los ayudadores que an meester los que an de jud- 
gar los pleitos avernos ya mostrado, asi como personeros e vozeros 

\j " i '.■«.» t'.j 

1 Aquí parece que falta expresar el titulo a que se refiere. 



24 LlBRO IV ' 



e conseieros. Mas agora queremos de otros dezir, que son mucho 
meester e de quien nace otrosí grant ayuda a los que la an de jud- 
gar e muy grant pro a aquellos que an de fazer la justicia. E estos 
son'los pesquiridores. E queremos nos fazer entender que quier de- 
zir pesquiridores , e quien los puede poner , e quales deven seer , e 
que deven fazer e guardar, e que pena merecen si non fezieren lo 
que deven lealmiente. E otrosi , como deven ellos seer guardados 
e onrados. 



ley i. 



Pesquiridores son dichos aquellos que son puestos para escudri- 
nar la verdat de las cosas fechas encobiertamiente _, asi como de 
muerte de orne que matasen en yermo o de n¿che, o en qual lpgar 
quier que fuese muerto , e non sopiesen quien lo matara , o de egle- 
sia quebrantada o robada de noche, o de mugier forzada que non 
fuese fecha la fuerza en poblado, o de casa que quemasen o que- 
brantasen foradandola o entrándola por fuerza o de otra manera , o 
ÚQ mieses que quemasen , o de viñas o de arboles que cortasen , o 
de camino quebrantado en que fuesen ornes robados , o feridos, 
o presos , o muertos. Ca todas estas cosas si fueren fechas encobierta- 
miente , asi como dixiemos , quier sean fechas de dia o de noche, 
porque vienen muchos males dellas e grandes daños, e los ornes 
non se pueden ende guardar, deven seer pesquiridas e sabudas por 
los pesquiridores , solo que non sea fecha alguna destas querellas de 
personas ciertas , ca estonce non se podrie fazer. Pero algunas cosas 
y a en que pueden fazer pesquisa , maguer non sean fechas encobier- 
tamiente , asi como sobre conducho tomado o sobre fuerzas e robos 
que sean fechas, e piden merced al rey que lo mande pesquirir , o so- 
bre otra cosa qualquier que se avengan las partes antel rey o ante 
alguno de los otros que an poder de judgar, e tan bien de los al- 
calles de avenencia que dixiemos, como de los otros que mandan 
ellos saber la verdat. 



LEY II* 



Puestos deven seer los pesquiridores los unos de mano del rey, 
e los otros por mano de los que diremos adelante. Mas los que pone 
el rey son asi como aquellos qne son dados para pesquirir las cosas 
que diremos adelante en las comarcas de las tierras , o los otros que 
enbia el rey de su casa , o los que manda por su carta que pesqui- 
ran sobre cosas señaladas , o sobre fecho de alguna tierra, o de al- 



TIT. XI. DE LOS PESQUIRIDORES. 24 1 

guna villa. E los otros que dixiemos , que pueden poner pesquirido- 
res son los señores de las heredades cada uno en su lugar. Pero esto 
se deve entender de aquellos que pueden y poner judgadores otrosí 
quien faga y justicia. E otros pesquiridores y a que deven seer pues- 
tos para pesquirir en las cibdades e en las villas. E estos deven los 
poner aquellos que an poder de judgar e de fazer justicia con el 
conceio o con ornes bonos señalados de cada collación. »n 



LEY III. 



Buenos ornes e que teman a Dios e de buena fama deven seer 
los pesquiridores, pues que por su justicia an muchos de morir e 
sofrir otra pena en los cuerpos , o daño en los averes , segunt el fe- 
cho que fallaren que fezieron aquellos contra quien fizieron la pes- 
quisa. E deven seer tales, que asmen fazer servicio lealmiente al 
rey, e a los otros que los y metieren de aquellos que los pueden 
poner, asi como dixiemos en la ley ante desta. E deven querer pro 
del pueblo, e non seer vanderos por * aquellos contra quien ovie- 
sen de fazer la pesquisa, pudiesen sospechar contra ellos que la fa- 
rien a su daño. Ca si vanderos fuesen o non oviesen en si los bie- 
nes que desuso dixiemos , non valdrie la pesquisa que feziesen. Otrosí 
deven seer acuciosos para saber la verdat quanto mas ayna podie- 
ren , e apercebidos de demandarla afincadamiente en muchas mane- 
ras fasta que lo sepan todo , o lo mas que ende podieren saber. 

LEY IV. 

Clérigos nin ornes de orden, maguer sean de buena fama, asi 
como dixiemos en la ley ante desta, non pueden ser pesquiridores 
en pleito que sea de justicia , porque ninguno por la su pesquisa 
oviese a recebir pena en el cuerpo , o en el aver , nin en otra cosa 
sinon en aquellas cosas que manda el derecho de santa eglesia , nin 
aun en pleito seglar sinon en aquel que fue metido en su pesquisa 
por avenencia de amas la partes. Ca si desta guisa non feziesen , fa- 
rien contra derecho de santa eglesia, porque podrien caer en peligro 
de sus ordenes. E demás enbargarien el derecho seglar. Ca si ellos 
non feziesen la pesquisa derechamiente , non podrien conprir en ellos 
aquella justicia que deverien los que la oviesen de judgar asi como 
en otros ornes legos. 



1 Parece que debe leerse porque aquellos. 



TOMO I. HH 



3 ¿3 LIBRO IV. 

LEY V. 

Apercebiendo los pesquiridores porque non cayan en yerro quan- 
do las pesquisas fezieren, queremos mostrar que son las cosas que 
deven fazer e guardar. Primeramiente diremos de quantas maneras 
son las pesquisas. Onde queremos que sepan, que las pesquisas son en 
tres maneras. La una es quando fazen pesquisa comunalmiente sobre 
una grant tierra , o sobre una partida della , o sobre alguna cibdat o 
villa, o otro logar, que sea fecha sobre los que y moraren , o sobre al- 
guno dellos. Esta pesquisa atal puede seer fecha en tres guisas , ca o 
será fecha querellándose algunos de males o de daños que recebieron 
de aquellos lugares que desuso dixiemos, non sabiendo ciertamien- 
te quien lo fizo , o lo faran por mala fama que venga antel rey , o 
ante aquellos otros que an poder de la mandar fazer en los logares 
sobredichos , o la fará el rey andando por su tierra para saber el fe- 
cho della, maguer non se querelle ninguno, nin aya ende mala fa- 
ma. E esto puede el rey fazer por derecho, porque muchas vegadas 
los ornes non se quieren querellar , nin mostrar el estado de la tierra 
por querella nin por fama , e esto podrie seer por amor o por mie- 
do. Onde el rey puede fazer pesquisa por parar meior su tierra, e 
por castigar los ornes que non sean osados de fazer mal. 

LEY VI. 

Pesquisa puede seer fecha sobre la segunda manera. E esta se 
departe en dos maneras, ca o la fazen sobre fechos de que alguno 
o algunos son mal enfamados, o sobre otros fechos señalados que 
non saben quien los fizo , o sobre fechos señalados o ornes conosci- 
dos. E esto podrie seer asi como sobre conducho tomado, o sobre 
las otras cosas que dixiemos en la segunda ley deste titulo que non 
son fechas encobiertamiente. La tercera manera es quando amas las 
partes se avienen queriendo que el rey , o aquel que el pleito a de 
judgar, mande fazer pesquisa. 

LEY VII. 

Contadas avernos las tres maneras en que deve seer fecha la pes- 
quisa. E agora queremos mostrar de los pesquiridores , que es lo que 
deven fazer e guardar. E dezimos, que lo primero que an de fazer 
después que fueren puestos es esto , deven jurar en las martos del 
rey, silos él pusier por la naturaleza del señorío que a sobreños, o 
sobre santos evangelios si los pesquiridores mandare poner a otri , o 



TIT. XI. DE LOS PESQUIRIDORES. 243 

si los pusieren algunos de los otros que dixiemos en la tercera ley 
deste titulo, que los an poder de poner. E esto deven jurar , que fa- 
gan la pesquisa lealmiente, e que por amor, nin por desamor, nin 
por miedo , nin por don que les den, o les prometan, que non ca- 
rmen ninguna cosa, nin sobrepongan, nin minguen de lo que falla- 
ren en verdat , nin dexen de perguntar aquellas cosas porque pueden 
mas saber la verdat , asi como dixiemos en el titulo de los testigos. 
E non deven apercebir a ninguno , que se guarde de las cosas que 
entendieren en la pesquisa de quel podrie nascer daño. 



LEY VIII. 



Al deven fazer los pesquiridores , que queremos dezir en esta ley, 
deven fazer jurar al escrivano si al rey jurado non oviere sobre 
aquel fecho que escrivan los dichos de aquellos testigos , que vienen 
dezir la pesquisa derechamiente. E devenle tomar la jura en la ma- 
nera que ellos juraron , segunt dixiemos en la ley ante desta. E otro- 
sí , deven fazer jurar a aquellos que vienen dezir la pesquisa , asi co- 
mo dixiemos en la diezesetena ley del titulo de los testigos que co- 
mienza x Jurar deven. E después que les ovieren tomado la jura 
deven preguntar a cada uno dellos apartadamiente , e desquel ovie- 
ren preguntado , e dixiere que non a mas que dezir , devenle defen- 
der por la jura que fizo , que non descubra ninguna cosa de las que 
dixo en la pesquisa a orne del mundo , fasta que la pesquisa sea ley- 
da. E esta pesquisa deve seer fecha fasta tercer dia, o a lo mas tar- 
de fasta nueve dias. E desi denla a aquel o aquellos que la ovie- 
ren de judgar. E esto se entiende de los pesquiridores de las cibda- 
des o de las villas. Mas si el rey la mandare fazer , o enbiare a al- 
guno que la faga , deve seer fecha fasta aquel plazo , que les el po- 
siere por si o por su carta. E deven gela enbiar cerrada e seellada 
con sus seellos, e la carta que les el rey enbiare porque la fagan 
dentro en la otra. E si la carta del rey fuere abierta, deven gela 
enbiar otrosi en la pesquisa con tal orne e con tal recabdo , que " se- 
guramiente venga a mano del rey. E si la pesquisa fuere fecha a 
querella de alguno contra ornes ciertos o por avenencia de las par- 
tes, deven los enplazar que la vengan oyr. 



LEY IX. 



Seyendo la pesquisa fecha sobre alguna cosa señalada de las que 

1 La ley que comienza con estas palahras es la xvi. 
TOMO I. HH 2 



LIBRO IV. 



244 

dbriemos en la segunda ley deste titulo, o contra orne cierto que fue- 
se enfamado de alguno de los fechos que dixiemos en esa misma ley, 
quier la faga el rey o la mande fazer a otri, o la faga por si sin que- 
relloso, mostrar deven los nonbres e los dichos de las pesquisas a 
aquel o aquellos contra quien fuere fecha , porque se pueda defender 
a su derecho, diziendo contra las personas de las pesquisas, o en los 
dichos dellas , e ayan todas las defensiones que avrien contra otros 
testigos. Mas si el rey fiziese pesquisa sobre alguna cibdat o villa o 
otro lugar, o sobre alguna tierra, o sobre alguna partida della , non 
deven seer mostrados los nonbres , nin los dichos de las pesquisas a 
aquellos que fallaren por malfechores x de que fuer fecha, develo el 
rey veer , o aquel a qui la él mandare judgar para aver acuerdo so- 
brella , para juagaría segunt que fuer derecho. 



ley x. 



Meester es que los pesquiridores, que fueren puestos para pes- 
quirir en las comarcas de las tierras o en las merindades , que guar- 
den estas cosas que aqui diremos. Primeramiente , que non fagan 
pesquisa sobre el estado de aquella tierra en que son puestos para 
pesquirir, nin sobre alguna partida della, amenos de mandado del 
rey o del merino mayor , aviendo gelo el rey mandado por si ó 
por su carta. Mas si la pesquisa se oviere de fazer sobre fecho de 
mala fama, que oyesen dezir de un orne o de muchos, bien pueden 
fazer tal pesquisa como esta por mandado del merino mayor. Eso 
mismo dezimos de los pesquiridores de las cibdades e de las villas; 
que non deven fazer pesquisa sobre ninguna de las cosas, que dicho 
avemos a en que an poder de pesquirir, sinon por mandado de aque^ 
líos que deven judgar en aquel lugar do ellos son puestos por pes- 
quiridores. o i- * :,i ■''•'*'& 



LEY XI. 



Guarda deven tomar en si mismos los pesquiridores, quando pes¿ 
quisas ovieren a fazer, que non las fagan con otros escrivános sinbfr 
con estos que aqui diremos. Ca si desta guisa non lo fiziesen , po- 
drien caer en yerro de que serien sopechados , e por aventura ento- 
garse y en que non podrien saber verdat de aquello sobre que qui- 
siesen fazer justicia, descubriendo se les aquello que ellos querien te- 
ner en poridat. E por ende dezimos, que quando el rey enbiare 

1 Parece que déte leerte: mas de que fuer fecha , devela el rey veer. 



TIT. XI. DE LOS PESQUIRIDORES. 24^ 

a algunos de su casa para fazerla, non la deven fazer con otros es- 
crivanos sinon con los de la corte del rey. Mas si enbiare carta a al- 
guno que la faga, él deve tomar tal escrivano quel ayude porque 
bien e lealmiente la pueda fazer. E los que la fezieren por manda- 
do del merino mayor, o de alguno de los otros que an poder de la 
mandar fazer, deven tomar tales escrivanos con que la fagan, como 
dixiemos en el titulo de los testigos en la ley que comienza: Rece- 
bida la jura, 

LEY XII. 

Las penas que merescen los pesquíridores si non fezieren las 
pesquisas leales e derechas, asi como mandan las leyes , querérnoslo 
aqui mostrar. E esto dezimos por muchos daños, e por muchos ma- 
les que fallamos que acaescieron, e podrien seer por las pesquisas 
que non fueron fechas como devien. E por ende mandamos que 
los pesquiridores de qual manera quier que sean , que caten que las 
pesquisas que las fagan lealmiente e sin vanderia, non catando amor* 
nin desamor, nin miedo de ninguno, nin ruego, nin precio que les 
den o les prometan, porque la dexen de fazer, asi cómo dixiemos. 
Ca qualquier que fuese fallado , que de otra guisa lo feziese, camian^ 
dola de ótía manera que non dixieron aquellos de quien sopieron 
la pesquisa, conseiandoles que dixiesen alguna cosa que non supie- 
sen, o apercibiendo a aquel o aquellos contra quien la feziesen, o 
enbargandola dotra manera qualquier , porque conplidamiente non 
podiese por ella seer sabida la verdat , sin la deslealtad e el tuerto 
que fazen a Dios, e al rey, e aquel contra quien faze la pesquisa, 
dezimos que deve aver tal pena en el cuerpo o en el aver quaí 
ovo, o devie aver aquel contra quien fuese fecha la pesquisa falsa. 

•ipj j <> 

LEY XIII. 

U!0 Onra merecen aver los pesquiridores,"que son puestos para saber 
la verdat de las cosas que dixiemos en las leyes desuso. E^ otrosí de- 
ven seer guardados, porque seguramiente puedan fazer ks pesquisas 
segunt que deven e les fuere mandado. E dezimos que la onra e 
la guarda deve seer desta manera. Los que el rey enbiare por fa- 
zer pesquisa en algunt lugar, o la feziesen alli ó él fuere; deven seer 
onrados e guardados asi como los alcalles de su corte. E qualquier 
que los matase, o los feríese, o los desonrase, deve aver aquella 
misma pena. E los pesquiridores que feziere el rey sobre las comar- 
ca^ de las.merindades, deven seer onrados como los adelantados 



s 4 6 LIBRO 1V - 

menores desos mismos logares, o como los alcalles mayores de 
aquellas tierras. Otrosi dezimos que los pesquiridores de las cibda- 
des o de las villas, que deven aver tal onra como los alcalles desos 
mismos logares, e otra tal pena qui desonrase, o feriese, o matase a 
qualquier destos sobredichos. 



LEY xiv. 



Quantos pesquiridores deven seer en fazer la pesquisa queremos 
lo aqui mostrar. E dezimos, que quando alguna pesquisa fuer de 
fazer, quier la fagan por mandado del rey o de alguno de los otros 
que lo pueden mandar, que deven seer en fazerla dos pesquiridores 
al menos , e un escrivano de aquellos que dixiemos en la quarta ley 
ante desta. E esto dezimos , porque las pesquisas se fagan meior e 
mas lealmiente, e non puedan sospechar contra aquellos que las fe- 
zieren. E porque ellos meior se puedan acordar en demandar aque- 
llas cosas, que entendieren que son meester en las pesquisas, para 
saber mas ciertamiente la verdat. Pero si contienda acaesciere entre 
algunos sobre términos , o sobre otra cosa qualquier , que non fuese 
de los derechos del rey, e si avenieren en meterlo en pesquisa, e 
cada uno dellos diere pesquiridores por si, el rey les deve dar el 
tercero. Pero si amas las partes se avenieren en un pesquiridor, deve 
gelo el rey otorgar, 

LEY xv. 
■•.'.-• • 

Escusar non se puede ninguno de non seer pesquiridor mandan- 
do gelo el rey, o alguno de aquellos que an poder de lo fazer. 
Onde dezimos que aquellos que el rey mandare que sean pesquiri- 
dores , que lo deven seer. E non puede ninguno aver escusa sinon 
por enfermedat , o seyendo mal ferido, o por enemiztad que aya de 
que se deva temer con derecho , ca a esto el rey les deve dar con- 
seio , o aquel que mandare fazer la pesquisa , o aviendO de veer otra 
cosa que tanxiese en fecho de la persona de su señor. Ca qualquier 
que non lo quisiese seer non aviendo ninguna destas escusas sobre 
dichas, mandamos que aya tal pena como manda la primera ley 
del segundo titulo del tercero libro. Otrosi dezimos, que los que 
fueren escogidos de los conceios de las cibdades o de las villas para 
seer pesquiridores, que non lo pueden refusar sinon si fueren enfer- 
mos o mal feridos, o por grandes pleitos que ayan, o por otras co- 
sas que devan recabdar por mandado de sus señores. E si alguno 
non lo quisiere seer, non aviendo alguna destas escusas sobredichas, 



TIT. XI. DE LOS PESQUIRIDORES. 247 

mandamos que peche cient mrs. al conceio, porque despreció man- 
damiento de la ley, e non quiso sofrir embargo por su conceió. ; 



LEY XVI. 



Onde deven aver los pesquiridores sus despensas mientra que las 
pesquisas fezieren , querérnoslo aqúi mostrar. E dezimos que quando 
la pesquisa fezieren por mandado del rey sobre malfetrias de algu- 
na tierra, ó de alguna partida della, o sobre algún logar, o sobre 
fecho señalado, asi como dixiemos en las leyes deste titulo, que él 
rey gelas deve dar. Mas si la fezieren por avenencia de amas las par- 
tes > dezimos que las partes les deven dar las despensas. E si los pes- 
quiridores de los conceios las fezieren, deven les dar las despensas el 
conceio. Eso mismo dezimos de los que él rey da para departir al- 
gunos términos, o que sean veedores, como los apiedgan por juyzio 
de su corte , que las partes les deven dar sus despensas. 

TITULO XII. 

DE LOS E SC RI VANOS. 

XLl antuguedat del tienpo es cosa que faze olvidar a los ornes los 
fechos pasados. E por ende era meester que feziesen escriptura , por 
lo que ante fuera fecho non se olvidase, e sopiesen los ornes las co- 
sas que eran escaescidas, bien como se nuevamiente fuesen fechas. E 
pues que de las escripturas tanto bien viene que en todos los tienpos 
tiene pro, como que faze menbrar las cosas olvidadas, e afirma las 
que son de nuevo fechas } e muestra carrera por ó se enderecen las 
que an de seer, derecho es que se fagan lealmiente, e guardado muy 
mas es derecho que lo sea en aquellas de que pódrie nascer contien- 
da entre los ornes, asi como en las cartas que se fazen en la corte 
del rey, de qual manera quier que sean _, de que devemos fablar pri- 
mero y porque son sobre todas las otras. E después fablaremos de las 
otras que se fazen en las tierras, e en las cibdades, e en las villas, 
asi como en las cartas de las vendidas, e de las conpras, e de ca- 
mios, e de enprestidos, e de casamientos, e de porfijamientos, e de 
acomendamientos , e de testamentos, e de pleitos, e de juyzios, o de 
otros escriptos de qual manera quier que sean. E por ende quere- 
mos dezir quien puede poner estos escrivanos, que estos escriptos fe^ 
zieren. E quales ellos deven seer. E de que manera deven seer pues- 
tos. E que es lo que deven guardar e fazer. E como deven seer fe- 



248 LIBRO IV - 

chas las cartas que ellos fezieren. E quales deven valer , e quales 
non. E que galardón deven aver por cada una carta. E como deven 
ellos seer guardados e onrados. E todas estas cosas mostraremos ade- 
lante en las leyes deste titulo. 



ley i. 



Poner escrivanos non conviene tanto a ningún orne como al rey. 
Ca él los deve poner primeramiente en su casa , como dixiemos en 
el libro segundo en el titulo de la guarda de los ornes del rey. E los 
puede otrosi poner para fazer las pesquisas en quantas maneras ellas 
son, asi como dixiemos en el titulo de los pesquiridores. E él a po- 
der de los poner en las cibdades e en las villas para fazer los es- 4 
criptos, que dixiemos en la ley ante desta. E esto por muchas ra- 
zones. La una, porque es pro e guarda comunalmiente de todos. 
Ca todo esto es tenudo el rey de guardar mas que otro orne, e por 
eso los deve él poner. La otra, por toller el desacuerdo que solie 
acaescer entre los ornes, quando avien a poner escrivano. Ca esto 
pocas vezes aviene que se faga por acuerdo. La otra, porque los l 
son metidos por escrivanos por mano de algunos , tienense mas por 
debdores de catar pro de aquellos que los y meten , que non del rey 
nin del conceio de aquel lugar en que son puestos. E otrosi aque- 
llos que los y meten , tienen que deven fazer mas por ellos que por 
los otros. E por esta razón fazen como un vando ellos e aquellos 
que los y meten. E nos por toller los males que podrien venir por 
todas estas cosas que avernos dichas , e porque los escrivanos guarden 
a cada unos sus derechos egualmiente en fazer las cartas , tenemos 
que el rey los deve poner en los logares sobredichos e non otri , fue- 
ras sí lo fezier alguno por su mandado. Pero dezimos, que aquellos 
que pueden poner judgadores en sus logares, segunt dixiemos en la 
tercera ley del primero titulo deste libro quarto, que bien puede otro- 
si poner escrivano en estos logares mismos. 

LEY II. 

Los fazedores de las cartas de la corte del rey , a que llaman 
escrivanos, deven seer ornes buenos, e de buena fama, e escogidos 
por tales, por que las cartas que fezieren sean fechas lealmiente, e 
que sepan bien escrivir, e fazer buena letra, que se pueda bien leer, 
e que bien semeie que de corte del rey salle, e orne entendudo lo 

1 Parece que debe leerse : los que son. 



TIT. XII. DE LGS ESCRIVANOS. 249 

fizo. E otrosí deven seer entendidos de lo que les díxieren, porque 
non les ayan a dezir muchas veces. una razón. E que sepan bien guar- 
dar poridat, e que sean ornes conoscidos e de buenos lugares. Todas 
estas cosas an meester, que ayan los escrivanos de la corte del rey. Ca 
pues que ellos an de fazer cartas de poridat del rey, e de otros 
grandes fechos, e privillegios,e cartas, e otras de justicia o de otros 
pleitos ^ de qual manera quier que sea, derecho es que sean tales co- 
mo dixiemos. 

LEYIIÍ. 

En las cibdades, e en las villas, e en los otros lugares en que el 
rey deve poner escrivanos , segunt dixiemos en la tercera ley ante 
desta, queremos otrosi dezir qúales deven seer aquellos escrivanos 
que y posieren. E dezimos que deven seer tales como dixiemos en 
la ley ante desta, quanto en seer ornes buenos. e de buena fama, e 
en saber bien escrivir, e en seer entendudos de razón. E demás dezi- 
mos que deven seer vezinos de aquellos lugares do fueren escrivanos, 
porque conoscan meior los ornes entre quien fezieren las cartas. E 
otrosi quando ovieren a I fazer cartas por mandado del conceio , que 
sean mas tenudos de las guardar, e de las fazer mas a su pro, por 
la naturaleza de la vecindat que a con ellos. E aun dezimos otra 
cosa, que deven seer legos, porque an de fazer cartas de pesquisas e 
de otros pleitos, en que cae pena de muerte o de lision, lo que non 
pertenesce a clérigos nin a otros ornes de orden. E demás , porque 
si feziesen algún yerro por que meresciesen pena , non se po'drie en 
ellos conprir la justicia como en los legos. 

LEY IV. 

Ayna podría seer , que cuando algunos veníesen antel rey , o los 
aduxiesen para seer escrivanos, que non serien tales como dixiemos 
en la tercera ley ante desta. E esto serie grant daño del rey e de su 
•corte. E por ende, quando algunos veniesen antel, o fueren adu- 
chos por esta razón que dixiemos, si fueren para seer escrivanos de 
su corte , o para fazer pesquisa allí do él fuere o en otro lugar , de- 
ve el rey saber de aquellos que mas conescedores fueren en su casa 
destas cosas , si son tales como dixiemos en la tercera ley ante desta. 
E esto deve el rey provar si es asi. E si tales fueren, develos recebir, 
e de otra guisa non. Mas si fueren para seer escrivanos en las cibda- 
des e en las villas, deve el rey saber de los ornes buenos de aque- 
llos logares donde son aquellos que quiere fazer escrivanos , o de los 
tomo 1. 11 



2 < LIBRO IV. 

de su casa o de otros qualesquier por quien meior lo pueda saber. 
E si son tales como dixiemos en la ley ante desta, estonce pue- 
den seer recebidos e non de otra manera. Pero los escrivanos de la 
corte del rey deven jurar que fagan las cartas lealmiente , e sin alon- 
gamiento, e que non caten y amor, nin desamor, nin miedo, nin ver- 
güenza, nin ruego, nin don que les den o les prometan. E sobre to- 
do que guarden poridat del rey, e su señorío, e su cuerpo, e su 
mugier , e sus fijos , e todas las cosas que a él pertenescen , ; segunt 
aquello que ellos deven fazer. E los escrivanos de las cibdades e de 
las villas deven jurar que guarden otrosi al rey, e a su señorío, e 
todas las cosas que le pertenescen, asi como desuso dixiemos. E 
otrosi que guarden pro e onra de sus conceios quanto ellos podieren 
e sopieren, e que fagan las cartas lealmiente, guardando todas las 
cosas que dixiemos , que deven guardar los escrivanos del rey en fa- 
zer las cartas. 

ley v. 

Segunt diremos en esta ley, a meester que guarden los escriva- 
nos aquellas cosas que aqui mostraremos. E guardando esto, faran 
mas derechamiente aquello para que son puestos. E las cosas que de- 
ven guardar son estas. Primeramiente si el rey les mandare fazer 
cartas de poridat, que non las deve mostrar a ninguno 1 , nin fazer se- 
ñal nin muestra de ninguna manera por si nin por otri, porque pue- 
da entender lo que en ellas dize , sinon a aquellos a quien el rey 
mandare, nin otras cartas ningunas, maguer non sean de poridat, 
nin las deven mostrar si non aquellos a quien son tenudos de lo fa- 
zer, asi como el chanceller, o el notario, o el seellador. E otrosi 
deven guardar que las cartas que les mandaren fazer , que las fagan 
de sus manos mismas , e non las den a otri a fazer. Pero si acaescie- 
re que fueren enfermos, o que ayan otro enbargo o otras priesas ta- 
les porque por si non lo puedan conprir, bien las pueden mandar 
fazer a otros. Mas aquel que la feziere , escriva y su nonbre como 
la fizo por mandado del otro. Ca si de otra guisa lo feziese , serie 
la carta falsa, e non valdrie, e el avrie pena de falsario. E otrosi 
deven guardar , que en las cartas fuereras non pongan palabras por- 
que semeien de gracia. E los privillegios que mandare el rey que 
valan, asi como valieron en tiempo de algún rey o después, fasta 
tiempo señalado, que non pongan en ellos otras palabras porque 
semeie que son confirmados sin entredicho ninguno, o que valan 
por toda via. Ca esto serie falsidat si ellos por si mismos lo fezie- 



TIT. XII. DE LGS ESCRIVANOS. 2 f I 

sen sin mandado del rey. E otrosí las cartas que el rey les manda* 
re fazer para enbiar algunos que oyan algún pleito, e que, lo li- 
bren, non las deven fazer de manera que semeie que gelo manda 
librar sin oyr las razones de amas las partes. E otrosí deven guardar, 
que las cartas que les mandaren fazer en una forma, de qual mane- 
ra quier que sea, que non las camien en otra, mas que fagan cada 
una segunt la manera que de ve seer. 



ley vi. 



Escrivir deven tanbien los escrivanos de la corte del rey como 
los de las cibdades e de las villas , en los privilleios e en las cartas 
que fezieren, cosas señaladas que mostraremos en esta ley, por guar- 
dar que non venga yerro nin contienda en sus escriptos. E estos es 
que en los privillegios e en las cartas que fezieren, de qual mane- 
ra quier que sean, que non pongan una letra por nonbre de orne e 
de mugier, asi como A. por Alfonso, nin en los nonbres de los lo- 
gares, nin en cuenta de aver nin de otra cosa, asi como C. por 
ciento, nin en la era que posieren en ellas, nin escrivan ninguna des- 
tas cosas entellinadas , mas todas las letras conpridamiente. E qual- 
quier de los escrivanos que de otra guisa lo feziese, sinon como esta 
ley manda, si fuere de los de la corte del rey, peche ciento mrs. 
al rey. E si fuere de los otros de las cibdades e de las villas , peche 
cient mrs. al rey o dende ayuso, a bien vista del rey. 



LEY VII. 



Registradores son dichos otros escrivanos que a en casa del rey, 
que son puestos para escrivir cartas en libros , que an nonbre regis- 
tros. E nos queremos dezir porque an nonbre asi estos libros, e que 
pro viene dellos. E otrosí estos escrivanos que los an de escrivir, que 
deven fazer e guardar. E dezimos que registro tanto quiere dezir 
como libro , que es fecho por remenbranza de las cartas que son fe- 
chas. E tiene pro, porque si carta se perdiere o se ronpiese , o se des- 
faze la letra por veiez, o por otra cosa, o si veniere alguna dubda 
sobrellas para seer creyda, o dotra manera qualquier, por el regis- 
tro se pueden cobrar las perdidas , e renovarse las viejas. Otrosí por 
él pueden perder las dubdas de las otras cartas de que an los ornes 
sospecha. E aun yace y otra pro, que si alguna carta diesen como 
non devien, por el registro se puede provar quien la dio, o en que 

TOMO I. II 2 



3 r a LIBRO IV. 



manera fue dada. E lo que deven fazer e guardar los registradores 
es esto : que escrivan las cartas lealmiente , como gelas dieren , non 
minguando nin añadiendo ninguna cosa en ellas. E non deven, mos- 
trar el registro, sinon al notario, o al seellador, o a otro alguno por 
mandado del rey o destos sobredichos , o alguno -de aquellos que an 
poder de judgar , o de fazer justicia , si alguna carta oviere mester 
de aquellas que pertenescen a lo que ellos deven fazer, e deven sina- 
lar en el registro , e poner cada mes sobre si , porque puedan saber 
mas ciertamiente quanto fue fecho en el. E por este logar pueden 
saber a cabo del año todo lo que en él fue fecho. 



LEY VIII. 



De los escrivanos que pone el rey en las cibdades e en las villas 
para fazer las cartas que dixiemos en la primera ley deste titulo , de- 
zimos que son tenudos de guardar e de fazer todas estas cosas,, que 
aqui mostraremos. Primeramiente , que deven aver un libro para re- 
gistro en que escrivan las notas de todas las cartas. Enpero desta ma- 
nera, asi que quando mandaren fazer carta a algún escrivano, de jüy- 
zío o dotra manera qualquier, deve fazer primeramiente la nota, e 
pues que fuere acordada ante aquellos que la mandaren fazer , deve- 
la escrivir en el registro, e ronper la nota, e fazer la carta, e darla 
a aquel que la a de aver, maguer que la otra parte geía defendiíese, 
fueras si el alcalle gelo defendiese por alguna razón derecha que el 
otro muestre. E por eso la mandamos escrivir en el registro , por- 
que si la carta se perdiere o viniere alguna dubda sobrella, que pueda 
meior provar por alli, asi como dixiemos en la ley antedesta. Otro- 
sí dezimos que en cada cibdat e en cada villa deve aver otro registro 
en que escrivan las cuentas de las rentas de su conceio, por saber 
quantas son, porque si el rey quisiere demandar cuenta de como 
fueron espensás, que lo pueda saber por alli, e porque non sean de- 
mandadas las cosas a aquellos que non son en culpa, "J 



LEY IX. 



Avenir podrie mucho ayna que perderie alguno su carta, e ver- 
nie al escrivano de conceio quel diese otra tal, diziendo que avie la 
suya perdida. E si el escrivano gela diese asi por palabra, non guar- 
darle aquellas cosas que es tenudo de guardar. Ca podrie acaescer 
que receberie engaño, porque caydrie en yerro. Ca alguno le dirie 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS. 250 

que la avie perdida, e non serie asi. Onde dezimos qué por esto non 
gela deven dar, nin le deven mostrar el registro, a menos deoyr 
el judgador a amas las partes, e mandar al escrivano que gela dé. 
Pero si tal carta fuese de vendida, o de camio, o de donadío , o de 
otro fecho jque conceio oviese dada, dezimos que non a porque gela 
fazer el escrivano, mas deve yr antel judgador con aquel que la de- 
manda, e dezirle como le pide tal carta. E estonce el que lo a de 
judgar deve enbiar por seys ornes buenos de los del conceio , o por 
mas si quisiere, que enparen la razón del conceio. E si el judgador 
fallare que la a de aver , devela fazer el escrivano , e dar gela por 
su mandado. 



LEY X. 



Renovar se pueden las cartas si fueren dañadas o desfechas por 
veiez , o por alguna de las otras cosas que dixiemos en la quarta ley 
ante desta. E por ende dezimos, que quando alguno demandare al 
escrivano quel renueve su carta , que non lo deve fazer a menos de 
adozirle antel judgador. E si fallare que non es rayda en logar sos- 
pechoso, nin desfecha de guisa que se non pueda leer, nin razada 
nin rota, mas que es derecha , e que lo a meester , devela fazer el es- 
crivano por mandado del judgador , e darla a aquel cuya es , e do- 
tra guisa non. E las cartas que asi fueren fechas e renovadas , deven 
valer como las primeras. Mas si alguna destas cartas que dixiemos 
non fuere fecha por mano de escrivano del rey o de conceio , el jud- 
gador deve llamar las partes , e si fallare por derecho que deve seer 
Tenovada, mande la fazer al escrivano de conceio. Enpero en todas 
las que asi fueren renovadas o fechas, asi como dixiemos en la ley 
ante desta, deve dezir que fueron fechas por mandado del judgador, 
porque las primeras fueron perdidas , o porque avien meester de seer 
renovadas por alguna de las razones sobredichas. 



LEY XI. 



Conoscer deve el escrivano los ornes entre quien faze carta por 
si o por otros, quel sepan dezir quien son. E otrosí deve preguntar 
e saber los nonbres dellos , e donde son , e do moran. Ca todo esto 
a meester de saber para escrivirlo en la carta. E después que la car- 
ta fuere fecha, deve fazer su señal en ella, porque sea sabido que la 
fizo. E otrosí señale la nota en el registro de aquella misma señal, 
porque parezca que carta fue fecha deíla. E él mismo deve fazer las 
cartas quel mandaren de su mano, e non las deve mandar fazer a otro. 



LIBRO IV. 



254 

E si alguno de los escrivanos non podiere fazer las cartas quel man- 
daren por enfermedat o por otro enbargo, vayan a algunos de los 
otros escrivanos del conceio que las fagan ■. E si por aventura alguno 
dellos fiziere nota para fazer carta sobre algunt pleito , e la oviere ya 
escripia en el registro, si muriere ante que la carta sea fecha, el jud- 
gador mándela fazer a alguno de los otros de conceio por aquella 
misma nota, si alguna de las partes la demandare , e vala tanto como 
si el escrivano que la escrivio en el registro la oviere fecha. E quan- 
do alguno de los escrivanos muriere , los judgadores de aquel logar 
deven recabdar el registro de todas las cartas que fizo , e darlo a aquel 
que metieren en su logar por mandado del rey. Mas si el escrivano 
perdiere este registro por su culpa, si algún daño ende veniese a 
aquellos cuyas cartas eran registradas en el , devegelo él pechar. E 
si non oviere de que lo pechar , sea su cuerpo a mesura del conceio. 

LEY XII. 

Trabaio podemos aver en demostrar de quantas maneras se de- 
ven fazer las cartas. Pero porque entendemos que es pro comunal de 
todos , queremos lo sofrir de grado. E por ende dezimos , que asi co- 
mo las cartas son de muchas cosas , asi las maneras de fazerlas se de- 
parten en muchas guisas. Ca las unas son mayores, asi como privi- 
llegios. E otras cartas y a que son promadas, pero non las llaman 
privillegios. E a y otras abiertas , e seelladas con seello de cera. E 
estas son de muchas maneras. E otras y a que son cerradas. E des- 
tas las unas son foreras , e las otras de mensaieria, e dotras cbs^s 
muchas. E de cada una destas cartas mostraremos en que manera 
deven seer fechas. Mas primero queremos fablar de los privillegios, 
porque son las mayores cartas e las mas onradas. 

LEY XIII. 

Privillegio dixiemos que quiere dezir en otra ley en el titulo que 
fabla de las cartas. Mas agora queremos mostrar en esta ley comol 
deve fazer el escrivano de la corte del rey. Onde dezimos que desta 
guisa deve seer el fecho , segunt costunbre de España. Primeramien- 
te, deve comenzar en el nonbre de Dios, e después poner y palabras 
buenas e apuestas , segunt conviene a la razón sobre quel dieren. E 
desi deve y dezir como aquel rey quel manda fazer en uno con su 
mugier de bendeciones, e con sus fijos que aya della o dotra que aya 

1 Esta ley acuerda con el lib. de Flores en el lib. 1. tít. de los escrivanos públicos. 1. ir. 



TIT. XII. DE LOS ESCRI VANOS. 255 

ávido que fuese velada, nonbrando primeramiente; el mayor que 
deve seer heredero, e después los otros fijos varones urio en pos otrq¿ 
segunt que fuere mayor de días. E si fijos x mayores non ovíere, non- 
brando la fija mayor, e después las otras, asi como dixiemos de los 
fijos. E si hermano y non oviere, nonbrando el pariente mas pro- 
pinco, asi como dize en el titulo de los heredamientos.- E por esto 
pone y los fijos, e los hermanos', e los otros parientes que son mas 
de cerca , porque como quier que todos son temidos de lo guardar^ 
que lo sean mas por esta razón. E desi los otros , non faziendo ellos 
porque pierdan el heredamiento. E después que esto oviere nonbrado, 
deve dezir como da a aquel o aquellos que en el privillegio fueran 
nonbrados, aquel donadio de. heredamiento o dotra cosa, o otorga 
aquella franqueza, o da aquel fuero, o faze aquel quitamiento, o par- 
te aquellos términos, o confirma aquellas cosas de las que los otros 
dieron , que fueron ante que él , o que mantuvieron en sus tienpos. 
E si fuere donadio de heredamiento , deve nonbrar todos los térmi- 
nos de aquel donadio o de aquel heredamiento, asi cómol diere. E 
si fuere dotra franqueza, deve nonbrar como los quita aquella cosa 
quel fezieren, o quel avien de fazer por derecho. E si fuere de fuero, 
deve nonbrar la razón porque gelo da, o porque gelo camia. E si 
fuere de quitamiento, deve nombrar en qual guisa lo faze, e porque 
razón. E deve dezir en él comol quita por fazer o fazerles bien e 
merced. E si fuere de partir términos, deve nonbrar los logares que 
era la contienda, e por 6 los parte él dalla adelante. E si fuere de 
confirmamiento, deve dezir como vio privillegio de tal rey o de tal 
orne, cuyo es el privillegio que quiere confirmar. E deve seer es- 
cripto todo en aquel quel da del confirmamiento. E después que 
qualquier destos privillegios fuer escripto en la manera que dixiemos, 
deve dezir como el sobredicho rey en uno con su mugier e con sus 
fijos, asi como diz desuso, otorga aquel privillegio, el confirma, e 
manda que vala, e sea firme e estable para sienpré en todo tienpo. 
E después desto puede poner qual maldecion quisiere a aquel o 
aquellos que fueren contra aquel privillegio , ol quebrantaren , e quel 
pechen en coto quanto aquel rey quel diere ol confirmare toviere 
por bien. E esta maldecion puede fazer enperador o rey, quanto en 
los fechos seglares que a ellos pertenesca, porque tienen lugar de 
Dios en tierra para fazer justicia. Pero si fuere de confirmamiento de 
algún privillegio que rey non quisiere confirmar a sabiendas , o de que 

1 Acaso debe decir varones , como se lee en que es copia esta con muy ligera variación, 
la ley n , tit. xviu de la partida ni , de la 



2 r6 • ■ ' >' LIBR( > IV ' -'• ti' 

non sopiese la razón sobre, que fue dado o. confirmado, deve dezir 
que confirma lo que los otros fezieron, e que manda que vala asi 
como valió en íienpo de los otros quel dieron. E desi deve escrivir 
en el, como es fecho por mandado del rey, e el logar, e el día, 
e el mes, e el era en quel fezieron. E si algún fecho ; señalado. que 
sea a onra del e del señorío, acaesciere en aquel año. ¿ develo y fa- 
zer escrivir, E después desto deve y otrosi escrivir los nonbres de 
los reyes e de los infantes, e de los condes que fueron sus vasallos, 
que les confirman, tan bien de otro señorio como del suyo. E desi 
deve fazer la rueda del signo , e escrivir en medio I el rey de aquel 
que la da, e en el cerco mayor de la rueda deve escrivir el nonbre del 
alférez e del mayordomo, como le confirman por las¡ razones que 
mostramos en las leyes del segundo libro: de la una parte e de ; la 
otra de la rueda deve escrivir los nonbres de los arzobispos , e de los 
obispos , e de los ricos .ornes de los regnos , non faziendo ellos cosa 
por que pierdan esta onra. E después destos^ sobredichos, deven es- 
crivir sus nonbres de los merinos mayores, de aquellos que deven 
fazer la justicia , e de los notarios 2 , e en las ruedas que desuso de 
la regla, e en cabo de todo el privillegio el nonbre del escrivano 
quel fizo , e el año en que aquel rey regnó , que manda fazer o con- 
firmar el privillegio. 

LEY XIV. 

,./ ■_ Conplir deve el escrivano lo que dixiemos en la ley ante desta, 
e después que lo oviere conprido, asi como en esta ley mostramos, 
deve lo levar al notario, que vea si es fecho segunt la nota quel dio 
el rey o el notario , ol dixieron por palabra. E si fallare el notario 
que es asi fecho comol dixieron ol mandaron, del al escrivano quel 
fizo quel registre en su libro , e lievel a la chancelleria quel seellen. 
E el que lo oviere dé seellar fagal escrivir en el registro de la chan- 
celleria, e pongal cuerda de seda, e seellelo con el seello de plomo. 
Por eso dezimos que ponen cuerda de seda en el privillegio, e el see- 
llo con plomo por dar a entender que es dado para seer firme e es- 
table por sienpre, non se perdiendo por alguna de las razones que 
dize en la quinta ley del titulo que fabla de las cartas. E desque fue- 
re plomado, denlo al rey quel de por su mano al quel oviere de 
aver , segunt dize en la quarta ley dése mismo titulo. 

1 Parece que debe leerle : el nonbre de aquel son desuso de la rueda : como se lee en la cita- 
rty que la da. ¿ a ley u. tit. xvni de la partida jij. 

2 Parece que debe decir : en las reglas que 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS. 257 

LEY XV. 

Seello de ploirio e cuerda de seda pueden poner en otras caitas 
que non llaman privillegíós ¿ e estas deven seer fechas en esta ma- 
nera. Primeramiente dezir en el nonbre de Dios, e después que co- 
miscan e que sepan los que aquella carta vieren, como aquel rey 
que la manda fázer da tal heredamiento, o otorga tal cosa, o faze 
tal quitamiento o franqueza. E si feziere postura o avenencia, deve 
nonbrar con quien la faze. E desi poner todas las cosas > asi como 
en el privillegio que pertenesce a cada una destas maneras que di- 
xiemos desuso. Enpero non deven y ementar su mugier, nin sus fi- 
jos , nin deven y poner maldecion ninguna , nin confirmación de 
ningunos de quantos dixiemos en la tercera ley ante desta , sinon si 
fuere carta de avenencia, o de postura que faga con rey o con al- 
gún alto orne. Ca en tales cartas deve poner aquellas palabras que 
en uno acordaren, segunt el avenencia o la postura fuere. Otrosí, 
en ninguna destas cartas sobredichas non deve y fazer rueda con 
signo nin otra señal ninguna sinon la del escrivano que la fezier, 
mas deve y poner coto qual quisiere el rey. Pero si la carta fuere 
de avenencia o de postura, segunt que dixiemos desuso _, non deven 
y poner coto sinon segunt se avenieren. E deven dezir en cada uña 
destas cartas como la faze por mandado del rey , e el logar , e el 
dia , e el mes , e el era en que es fecha _, e el escrivano que la fezie- 
re, e el año en que regnó aquel rey que la manda fazer. E deve 
seer registrada segunt que dixiemos de los privillegios , e dada ál 
rey que la dé por su mano a aquel que la a de aver. 

LEY XVI. 

De cera deVen seer otras cartas seelladas con seello colgado. E 
estas son de muchas maneras , ca las unas fazen en pergamino de 
cuero , e las otras en pergamino de paño. Pero a este departimiento 
entre las unas e las otras, ca las que an a seer en cuero son estas¿ 
asi como quando da el rey alguna merindat o alcaldía , o alguazi- 
ladgo , juradia , olquita de pecho o de portadgo para en toda su 
vida , o si perdona el rey alguno por que! aya a dar Carta , o de ar- 
rendamiento, que faga con él o con otro por su mandado, o de 
cuenta quel ayan dada, o de avenencias de pleito, o de contiendas, 
o de otras cosas que an ricos ornes entre si o otros ornes , o de plei- 
tos que fazen algunos con el rey de lavores, o de otras cosas quel 
aya de guardar en su renta o en su señorío , o de las que da el 

tomo 1. KK 



$ rg LIBRO IV. 

rey a algunos, que anden salvos e seguros por su tierra con sus ga- 
nados o con sus cosas , o de peteciones que anden por sus regnos. 
Todas estas , e otras que las semeien , deven seer en pergamino de 
cuero. E las que deven seer en pergamino de paño son estas , asi 
como las que dan para sacar cosas vedadas del regno , o las otras 
que van a muchos conceios de mandamientos que les enbia mandar 
el rey, o de recabdar algunas cosas, o de coiechas de mrs. del rey 
o de guiamiento , todas estas deven seer en pergamino de paño , o 
otras de qual manera quier que sea semeiante destas. 



LEY XVII. 



Adelantado mayor, o merino, o almirante, o alcalle, o juez, o 
jurado quando feziere el rey alguno dellos, la carta quel diere, 
deve seer fecha en esta manera, como sepan todos los conceios e 
todos los ornes que la carta vieren , que el rey que la mandó fazer 
faze en toda su tierra, o en algunos logares, o en algún conceio 
señaladamiente a fulan su adelantado o su merino, ol da algunos 
de los otros logares sobredichos , e que les manda que fagan por él, 
asi como por orne a quien da aquel poder señalado. E porque esto 
non venga en dubda , quel mandó dar aquella carta abierta e seella- 
da con su seello de cera colgado. 



LEY XVIII. 



Quitamiento de pecho faze el rey a algunos , e las cartas que les 
^nde diere , deven seer fechas en esta manera , como sepan quantos 
la carta vieren, que tal rey quita a fulan del pecho del marzo, o 
de la martiniega , o de todo pecho , o de toda fazendera , e de mo- 
neda para en su vida, o quita a él e a su mugier, e a sus fijos, o 
a tales parientes, segunt que fuere la merced que el rey le quisiere 
fazer. E deve y dezir comol faze aquel quitamiento para fazerle 
£>ien e merced por servicio quel fizo, o por ruego de fulan que rogó 
por él. E porque esto sea firme, quel manda dar aquella carta seella- 
da con su seello de cera. Enpero tal carta como esta deve seer 
seellada con cuerda de seda. E por eso dezimos , que deve y seer 
nonbrada la moneda señaladamiente 5 si el rey le quisiere fazer aque- 
lla merced quel quiera quitar della , porque maguer diga quel quita 
de todo pecho, non se poclrie escusar della si señaladamiente non lo 
y nonbrase, nin otrosí, non es quito de la moneda portal carta, 
fueras en vida de aquel rey quel faze aquel quitamiento , si non dize 
en ella (juel quita para sienpre. Ca la moneda es pecho que tomó 



TIT. XII. DE LOS ESCRI VANOS. 2^0 

el rey en su tierra apartadamiente en señal de señorío conoscido 
del rey. 

LEY XIX* 

Portadgo puede quitar el rey a alguno de que deve seer fecha 
la carta desta guisa. De nos tal rey a todos los portadgueros e a to- 
dos los ornes del regno que la vieren salut. Sepades que nos quita- 
mos a fulan de portadgo en todos nuestros regnos de las sus cosas 
propias. E deve y otrosi dezir la razón por quel faze aquel quita- 
miento, segunt dixiemos en la ley ante desta, o por cuyo ruego. 
Onde manda que ninguno non sea osado del enbargar, nin de con- 
trallar por ello , sinon quel pecharie tanto en coto , e la otra pena 
que pusiere el rey. Mas por tal quitamiento como este non se en- 
tiende y que deva sacar cosas vedadas del regno , sinon si lo dixiese 
señaladamiente en aquella carta , non se entiende quel escusa el rey 
de portadgo en otros logares, sinon en aquellos 6 lo a el de aver. 
Nin otrosi , non se puede ninguno escusar por tal carta de non dar 
su derecho al rey de las cosas vedadas, que non a a sacar del regno, 
a menos de dar aquella postura que el rey pusiere. E deve seer 
seellada tal carta, segunt que dixiemos de la otra del quitamiento 
del pecho* , 

!'; .• LEY XXé , .., . \ ... ;.. •. r 

De perdón que el rey faga a alguno por malfetria que aya fe- 
cho porque yaga en pena de cuerpo o de aver , deve seer fecha la 
carta en esta manera , como sepan los que la carta vief en , que tal 
rey perdona aquel o aquella que fuer nonbrado en aquella carta de 
tal culpa en quel yaze, e quel da por quito, salvo de aleve o de 
traycion, é que manda que ninguno non sea osado de demandarle 
ninguna cosa por esta razón. Mas por tal carta como esta non se 
entiende que se puede escusar de fazer derecho por el fuero a los 
que querella ovieren del , ca el rey non le quita en tal carta como 
esta, sinon tan solamiente la justicia, nin otrosi non es quito sinon 
de aquella cosa que señaladamiente fue nonbrada en la carta de que 
el rey le perdonó. E deve dezir en ella, sil perdona por ruego de 
alguno, o por servicio que aquel o aquellos le ayan fecho, a qui 
faze el perdón. E esta carta deve seer seellada, asi como dixiemos 
en la ley ante desta. : .< 

TOMO I. KK ¿ 



3 5o LIBRO IV. 

LEY XXI. 

De arrendamiento que el rey faga de almoxarifadgos de puer- 
tos , o de salinas , o de algunos otros sus derechos , deve la carta seer 
fecha en esta manera , como sepan los que la carta vieren que aquel 
rey que la mandó fazer arrienda a fulan tal almoxarifadgo , o tales 
puertos, o tales salinas /o tales derechos que a en tal lugar, o de 
tales cosas por tantos mrs. cada año e por tanto tienpo. E deve y 
dezir a quales plazos a á dar los mrs. , e que es , e quanto lo que 
deve tomar el arrendador. Pero esto non se entiende de otras cosas 
sinon de aquellas que son de los derechos que el rey a de aver , o 
que pertenescen al arrendamiento, segunt la postura de aquel que 
arrenda. Mas si otras aventuras acaescieren dotras cosas grandes que 
non fueren de aquellas rentas , deven seer del rey si non fueren non- 
bradas senaladamiente en la carta del arrendamiento. E deve y de- 
zir , que aquel arrendador que aya aquellos derechos salvos e se- 
guros en aquel tienpo que la carta dixiere cunpliendo los mrs. e los 
pleitos segunt pusiere con el rey. 

LEY XXII. 

Cuentas dan al rey muchas vezes aquellos que lo suyo an de 
veer o de recabdar, que quieren aver carta de pagamiento. E si el 
rey gela mandare dar , deve seer fecha en esta guisa , como sepan e 
comiscan los que la vieren , que atal rey recebió cuenta de fulan de 
tantos mrs., o de tal marzadga, o de tal pecho, o de tal moneda, 
ó de tal renda que cogió, que es ende pagado. E porque ninguno 
nol pueda mas demandar esta cuenta , nin él non sea tenudo de re- 
codir por ella , quel da ende aquella carta abierta. Mas pero que tal 
carta tenga, non se puede escusar si alguna cosa tomó que non de- 
vie, o si cogió mas mrs. de que non dio cuenta, que non gelo pue- 
dan demandar a él , que non aya de recodir por ello. E esta carta 
nol quita sinon de quanto nonbra en ella sinaladamiente. 

LEY XXIII. 

De avenencia qué fazen muchas vegadas ricos ornes o cavalle- 
ros, o otros ornes entre si sobre contienda que ovieron, o de otros 
pleitos que ponen para judgarse que sean a servicio del rey , si ellos 
venieren avenidos, e pidieren merced al rey quel plega, e quel 
otorgue , e que mande poner en la carta que ellos fezieren de esta 
avenencia su seello, deve dezir en cabo della como le otorga, e que 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS. 2 6l 

manda poner su seello en aquella por ruego dellos. E esto deve es- 
crivir alguno de los escrivanos del rey. Mas si aquellos que fezieren 
avenencia pidieren merced al rey que mande él fazer la carta , de- 
vela otrosi fazer el su escrivano en esta manera _, como sepan los que 
la carta vieren e oyeren , que ante tal rey venieron aquellos que fue- 
ren nombrados en la carta , sobre contienda que avien de tal here- 
damiento , o de tal demanda que avien entre si , sobre tal pleito que 
pusieron unos con otros , e quel piden merced que les otorgue aque- 
lla avenencia o aquel pleito. E deve y seer escripto todo aquel fe- 
cho , segunt el avenencia o el pleito fezieren. E desi deve y dezir 
como el sobredicho rey otorga, e confirma aquella avenencia o 
aquel pleito, e que manda que vala, asi como sobredicho fuere en 
la carta. E porque non venga en dubda que manda y poner su 
seello. 

LEY XXIV. 

Si lavores mandare fazer el rey de castiellos , o de puentes , o 
de navios, o otras qualesquier por precio señalado, deve y aver 
dos cartas partidas por abecé, la una que tenga el rey, e la otra 
aquel que oviere de fazer la lavor , porque el rey sepa lo que a de 
dar , e el otro lo que a de fazer. E deven seer fechas en esta guisa, 
como sepan los que la carta vieren, que tal rey pone tal maestro , o 
tal orne quel faga tal lavor , e en tal logar , e en tal manera. E deve 
y dezir todo como se a de fazer , e fasta que tienpo , e el rey quel 
a de dar tal aver o tal gualardon en precio de aquella "obra. E si 
aquel que la lavor a de conprir pusiere alguna pena sobre si, deve 
seer puesta en la carta, conpliendol el rey el aver o el galardón , asi 
como fuere puesto. E estas cartas deve fazer escrivano del rey o otrq 
escrivano del conceio e con testigos, e deven seer seelladas con el 
seello del rey. E si el escrivano de conceio escriviere la carta } si al-n 
guna cosa otorgare en ella el rey, deve seer escriptcrpor mano de, 
alguno de los sus escrivanos. ,.-..,? 

LEY XXV. 

Mandan los reyes muchas vezes guardar puertos de mar , por 
que non saquen cosas vedadas del reyno, t) por que non vengan 
por y navios de que veniese daño a su señorío _, e otrosí otros loga-* 
res temerosos que son en la tierra, porque puedan andar los ornes 
seguros. E si aquellos que an de fazer esta guarda la fazen por pre* 
ció sabudo, deve y aver carta, e el escrivano a la de fazer en esta 



2 6 2 LIBRO IV - 

guisa , como sepan los que la carta vieren e oyeren, que tal rey pone 
a fulan orne que guarde atal puerto de mar o de tierra , segunt qual 
fuere que non dexe sacar por y cosa vedada , nin pasar por y navio 
de que podiese venir daño a la tierra. E otrosí, el puerto de la tier- 
ra que lo tenga guardado en guisa, que los ornes que por y pasa- 
ren , vayan salvos e seguros con todas sus cosas si non fueren veda- 
das del rey, dando y aquellos derechos que dar devieren. E por esta 
guarda que an a fazer quel da el rey en precio tal aver o tal renta, e 
dandol el rey aquello que con él pusiere , si por su culpa, o por su ne- 
gligencia , o por engaño de aquel guardador algún daño y veniere, que 
sea temido de lo pechar. 



LEY XXVI. 



A ornes de otros regnos da el rey a las vezes cartas de comien- 
da o de defendemiento. E esto se entiende de aquellos que non 
son naturales del regno de ninguna de las maneras que dixiemos en 
la ley del quarto titulo del tercero libro. E tal carta deve seer asi 
fecha, como sepan quantos la carta vieren, como el rey recibe en 
su comienda e en su defendemiento a tal orne , e a todo quanto que 
a, e que manda que ande salvo e seguro por todas las partes de su 
regno con mercadorias, e con todo quanto que troxiere, e dando 
sus derechos ó los oviere a dar, e non sacando cosas vedadas del 
regno, que ninguno non sea osado defazerle tuerto, nin fuerza, nin 
demás, nin contrallarle, nin prenderle, sinon fuere por su debda 
misma, o por fiadura que él mismo oviese fecho. E qualquier que 
lo feziese, que pecharie la pena que en la carta mandase poner, e 
aquel que el tuerto recebiese todo el daño doblado. E aun y a otra 
manera de carta de comienda, que da el rey a las vezes a ornes de 
otros regnos, que son de mayor guisa, de como los recibe el rey en 
su comienda e en su defendemiento a ellos , e a sus herederos y é 
quanto que an. E qui quier que les feziese tuerto o fuerza o demás 
que gelo caloñarie quanto podiese. Otras cartas y a que da el rey a 
las vezes a ornes de sus regnos en esta razón misma , sacando que 
non manda y poner comienda nin defendemiento. 

LEY XXVII. 

• Merced piden al rey algunos de los que an ganados, que les dé 
sus cartas porque anden mas seguros e pazcan por su tierra , e que 
ninguno non les faga daño. E tales cartas deven seer fechas en esta 
manera, como sepan todos los que las cartas vieren o las oyeren, 
que manda él rey que los ganados de aquel o daquellos a qui die- 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. s6g 

re la carta qué anden salvos e seguros por todas las partes de sus 
regnos , e pazcan las yerbas , e beban las aguas , non faziendo daño 
en mieses , nin en viñas , nin en otros logares acotados, e dar sus de- 
rechos ó darlos devieren , e que ninguno non sea osado de gelos en- 
bargar nin de gelos contrallar. Ca qualquier que lo feziese pecharle 
tanto en quanto al rey, e al querelloso el daño doblado. 



LEY XXVIII. 



En pergamino de paño deven seer fechas las cartas que el rey 
da para sacar cavallos o otras cosas vedadas del regno, por quanto 
tienpo quier que sean , e anse de fazer en esta manera. Del rey a los 
portadgueros e a todos los que la carta vieren como les faze saber, 
que él manda a fulan, que saque del regno tantos cavallos o tantos 
ganados, o otras cosas de las vedadas, e que defiende que ninguno 
non sea osado de contrallarles por sacamiento del regno. Ca qual 
quier que lo feziese a él, e a quanto que oviesé, se tornarie por ello. 
É deve y dezir si fuere la carta para una vegada , que non vala mas 
de aquella vez, e en cabo del regno sea rota. E si fuere para ma- 
yor tienpo, develo dezir en la carta , e que daquel tienpo en adelan- 
te non vala. E en tales cartas como estas > algunas vezes por fazer 
mayor merced a aquellos que las da , manda que non den portadgo. 



LEY XXIX. 



Peteciones fazen los ornes con cartas del apostóligo, o del arzo- 
bispo, o del obispo para eglesias, o para espitales, o para sacar ca- 
tivos, o para otras cosas de merced, e demandan al rey cartas que 
les otorgue, que pidan por sus regnos. E estas deven seer fechas asi, 
como sepan que el rey manda que tal obispo , o tal abad , o tal me- 
nistro , o tal prior , o otro qualquier pidió merced al rey , que man- 
dase que tal petición andudiese por sus regnos. E él por fazer bien 
e merced a aquel que gela demanda , o aquel lugar , que tiene por 
bien e manda que ande y , e aquellos que dar y quisieren sus ali- 
mosnas que las den , e que defiende que ninguno non gelas enbar-¡ 
gue nin gelas contralle. E qualquier que lo feziese, quel pesarie, e 
a él se tornarie por ello. E si por aventura por cruzada o por algu- 
na otra razón oviere ante defendido, que aquella petición non ande, 
deve dezir en la carta que por aquella razón non se enbargue, 

ley xxx. 

A conceios algunos enbia el rey muchas vezes sus cartas en ra- 



2 64 LIBRO IV. 

zon que reciban bien algún orne onrado quando viene a su tierra, 
e quel faean onra, o quel den conducho, o algún su hermano quan- 
dol enbia a alguna parte sobre fecho señalado , o que tenga algunas 
posturas, o que venga a su corte, o que vaya en hueste, o sobre 
algunas otras cosas que acaescen. E tales cartas como estas deven asi 
dezir, como el rey les faze saber que tales cosas e tales le acaescie- 
ron , e deve dezir todo el fecho en la carta , e desi que les manda 
el rey l aquellos que tiene por bien segunt que el fecho fuere , qual 
quier que lo non feziere, ponga el rey su pena qual él quisiere. 



LEY XXXI. 



Marzadga , o moneda , o martiniega , o fonsadera , o otras co- 
gechas , manda el rey coger algunos muchas vegadas o fazer padrón. 
E las cartas que an meester los cogedores o el fazedor del padrón, 
dezimos que deven seer fechas en esta manera. Del rey a un con- 
ceio, o a los que la carta fuere mostrada, como les faze saber que 
él manda a tal orne o a tales que fagan tal cojecha , o que reciban 
tales mrs. , o que fagan el padrón de tal lugar, e que manda que 
recudan con el pecho o con los mrs. a aquel orne , e que gelos den 
fasta el plazo señalado que en la carta dixiere, o quel ayuden a fa- 
zer el padrón, segunt que la carta mandare. E aquellos que non lo 
feziesen, que manda que les prenden e los afinquen. E qui peños le 
enparase que aya la pena que el rey tovier por bien. E pueden po- 
ner algunas vegadas en las cartas si el rey lo mandare , que quando 
non quisiere recodir sobre la prenda, que la vendan. E si por aque- 
lla carta non lo conprare , bien puede fazer otras cartas para ornes 
señalados que la conpren, e de como les vala a aquellos que la con- 
praren. 

LEY XXXII. 

Desaguisadas cosas fazen los ornes muchas vegadas sobre que a 
el rey mandar fazer pesquisa, asi como quando roban o quebrantan 
caminos o eglesias , o fuerzan mugieres , o fazen algunas de las otras 
cosas que dize en el titulo de las pesquisas , sobre que manda el rey 
por sus cartas que lo pesquieran, o manda que recabden a aquellos 
de quien querellaren, de guisa que parezcan antel. Mas si fuere para 
fazer pesquisa, deve seer fecha en esta guisa. Del rey a aquellos a 

1 La ley xxii deltit. xvni , de la par t. 3. a cualquier que lo non feciese, ponga hi su pena 
que es la misma que esta , continua: aquello cual el quisiere, 
que tiene por bien : segunt el fecho fuere : e 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. s6$ 

qui manda fazer la pesquisa , como les faze saber que sobre quere- 
lla quel fizo tal orne de tal fecho malo quel fezieron , o sobre ave- 
nencia que fezieron de contienda que avien entre si, de que piden 
merced al rey que lo sepa por pesquisa, o sobre algunas otras cosas 
que fezieron al rey entender, que lo manda él pesquerir de suyo. E 
como manda el rey a aquellos a qui los pesquiridores demandaren la 
verdat, que gela digan. E los que dixieron que lo vieron, que digan 
como lo vieron , e los N que lo oyeron , que digan como lo oyeren , e 
los que lo eren, que digan como lo creen, e que les digan tal verdat 
que el rey non falle y al, e que non fagan ende al, sinon que a ellos 
se tornarle por ello. E la pesquisa que fezieren , que manda el rey que 
gela enbien escripta en su carta cerrada e seellada con sus seellos , e quel 
enbien su carta porque les manda fazer aquella pesquisa. E si carta fuere 
para recabdar a aquellos de qui querellaren , que manda el rey a los al- 
calles, e a los que la carta vieren, que 6 quier que aquel que la car- 
ta levare, les mostrare aquel o aquellos malfechores, que los recab- 
den fasta que den buenos fiadores o buen recabdo, que parezcan 
antel rey. E si en la carta non dixiere que los den por fiadores, non 
los deven dar. 

ley xxxiii. 

Temiendo algunos ornes de fuera de los regnos que les faríen 
mal ornes de la tierra, o les enbargarien, demandan al rey algunas 
vezes cartas con que vayan salvos e seguros , e deven seer fechas en 
esta guisa. Del rey a todos los de sus regnos , que la carta vieren e 
oyeren , como les manda , que aquel que la carta traye que Vaya sal- 
vo e seguro, e que ninguno non sea osado de contrallarle, nin de 
fazerle tuerto nin fuerza nin demás a él nin a ninguna de sus cosas^ 
E qualquier que lo feziese , quel pesarie , e que gelo acalopnarie en 
el cuerpo e en las otras cosas, segunt que en la carta dixiese. 

LEY XXXIV. 

Mensaieros del rey, o otros ornes van algunas vezes a otras 
partes fuera de sus regnos, e an meester cartas de como vayan 
guiados. E estas deven seer fechas en latin , porque las entiendan 
los ornes de las otras tierras, en esta manera. A los reyes, e a los 
condes , e a otros grandes ornes de fuera de los regnos que la car- 
ta vieren, como les faze saber que él enbia tal orne en su manda- 
do, e que les ruega que quando pasare por las sus tierras, o por los 
sus logares , quel den ellos seguro guiamiento a y da e a venida a él, 

TOMO I. LL 



2 66 LIBRO ir - 

e a sus ornes con todas sus cosas. E que quier de bien e de onra 

quel fagan, que gelo gradescerá mucho. 



LEY XXXV. 



, Todas las maneras de las cartas que usaron a fazer en las cortes 
de los reyes avernos dicho : non entiendan los ornes por esto, que se 
non puedan camiar en meior manera, cada que la fallaren. Ca asi 
como es maldat de camiar las cosas de bien en mal, asi es grant 
bondat de las camiar de bien en meior. E pues que destas cartas 
de la corte del rey avernos dicho, queremos tablar de las otras que 
se fazen por las tierras ¿ e por las ciudades, e por las villas, en fecho 
de los ornes, de que podrie nascer contienda entre los ornes, asi co- 
mo dixiemos en la primera ley deste titulo. E prirrieramiente de las 
cartas de las vendidas e de las conpras, que non pueden los ornes 
escusar, ca es cosa que acaesce mucho a menudo. E dezimos que 
carta de vendida deve seer fecha en esta guisa. Deve comenzar en 
el nonbre de Dios, e como sepan todos los ornes que la carta vieren 
e oyeren t como tal orne vende a fulan tal casa , o tal viña ¿ o tal 
heredat, que es en tal lugar, e deve y nonbrar los linderos, e el 
precio de la vendida. E deve y dezir como aquel que vende aquela 
cosa la fará sana a aquel que la conpra , con quanto que a aquel dia 
qué la vende, e por cosa señalada, segunt dize en el titulo de las 
conpras é de las vendidas. E deve y nonbrar el dia , e el mes , e el 
era en que fuere fecha la carta. E después deven y escrivir sus non- 
bres con sus manos mismas los testigos que y fueren llamados se- 
naladamiente por aquella vendida, e al menos deven seer átales que 
entiendan la Carta e la sepan leer. E otrosi el escrivano de conceio 
que escrivier la carta deve y escrivir su nonbre , e fazer y su señal 
conoscida en cabo de toda la escriptura, e que sea como encerra- 
miento de todo lo al. E la carta que desta guisa fuere escripia, será 
fecha derechamiente. 

LEY xxxvi. 
■ ■;■ o ■■ ; ■ 

Camios fazen los ornes unos con otros de que an meester cartas, 
e quando las feziere el escrivano de conceio , develas fazer en esta 
manera. Deven comenzar asi como dixiemos en la ley ante desta, e 
después dezir asi : como sepan quantos la carta vieren e oyeren co- 
mo tal orne faze camio con tal, una cosa por otra, nónbrando cada 
cosaqual es. E si fuere, el camio de cosas que sean rayz_, deve y 
nonbrar los linderos. E deve y dezir como cada uno dellos es tenu- 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. 267 

do de fazer sana aquella cosa que camia al otro con quien la camia, 
con quanto que a aquel dia e avrá dende adelante _, o quel dexará la 
suya con aquela pena, que pusieren entre si. E deste camio deven 
seer fechas dos cartas partidas por abecé, amas de una manera. E 
amas las cartas deven dezir como fueron fechas ende tales dos cartas, 
e deve tener el uno la una , e el otro la otra. E desi deve y dezir el 
dia, e el mes, e el era, e los testigos, segunt dixiemos en la ley an- 
te desta. 

LEY XXXVII. 

Enprestanse los ornes unos a otros muchas vezes algunas co- 
sas sobre que an meester carta, e el escrivano deve fazer tal carta 
en esta guisa. Deve poner primeramiente en el nonbre de Dios, e 
como sepan los que la carta vieren e oyeren _, como tal orne conosce 
e otorga sobre quanto que a, que deve dar a fulan tantos mrs., o tan- 
to pan , o otra cosa qualquier. E deve y dezir como es debda buena 
e sana e derecha , e que la deve dar a tal plazo. E si a aquel plazo 
non la diere , deve pechar tanto por pena quanto pusiere con aquel 
que gela enpresta. E si fiador le diere , develo dezir en la carta como 
mete atal orne por fiador. E deve otorgar el fiador sobre quanto 
que a, e sobre quantia señalada, como es tenudo de pagar aquel 
deudo á los plazos, que fueren nonbrados en la carta, con las penas 
que y fueren puestas si el debdor non pagare. E deve y dezir el lu- 
gar _, e el dia , e el mes , e el era en que fue fecha la carta. E desi 

encerrar la carta, asi como dixiemos en la ley ante desta. 

■> . * 

LEY XXXVIII. 

Donadíos fazen otrosí los ornes a las vezes porque an meester 
cartas , porque non venga en dubda , e tal carta deve seer fecha asi. 
En el nonbre de Dios, como sepan quantos la carta vieren e oyeren, 
como tal orne faze tal donación a fulan por servicio o por ayuda 
quel fizo, e aquel donadío quel da, que lo faze de su grado, e de 
buena voluntad , e sin entredicho ninguno. E que él nin aquellos 
que ovieren de heredar lo suyo , non gelo pueda demandar nin con- 
trallar. E que gelo da que lo aya libre e quito por juro de heredat 
para sienpre , para ellos , e para aquellos que lo suyo ovieren de he- 
redar, en tal manera que lo pueda vender, e enpeñar, e camiar, e 
enagenar, e fazer dello todo lo que quisiere como de lo suyo mis- 
mo. E si gelo diere para en toda su vida, o para tienpo señalado, 
develo nonbrar. E de si deve dezir en la carta el lugar, e el dia, e 

TOMO I. LL 2 



2 63 LIBRO IV. 

el mes, e el era, segunt que dixiemos en la quarta ley ante dfcstaL 

LEY XXXIX. ■ ,. ./ ..7:- 

Uncus manera deven seer fechas las cartas, de las dotes, e de las ar- 
ras qne los maridos dan a sus mugieres,. 

- Dotes o arras, que es todo una cosa, quando alguno los dier a 
su mugier , e mandare ende fazer carta , devela fazer el escrivano en 
esta manera. En el nonbre de Santa Trinidat, que es Padre, e Fijo, 
e Spiritu Santo. Porque casamiento fue la primera ordenación, que 
Dios fizo quando fizo a Deva de Adam, e dixo Adán quando lo 
vio primeramiente ; por esta dexará orne su padre e su madre, e se- 
rán amos marido e mugier como una cosa. E esta palabra confirmó 
Dios después en el evangelio, quandol preguntaron los judíos si de.- 
xarie orne -su mugier por alguna razón, e el confirmando lo que 
Adán avie dicho , dixoles : lo que Dios ayuntó orne non lo depar* 
ta. E otrosi el apóstol sant Pablo dixo que cada un orne toviese su 
mugier conoscida, porque non pecase con otra. E pues que el casa- 
miento tan buena cosa es e tan derecha, yo don fulan escogí a vos 
doña fulana por mi mugier: ,e porque tanbien en la vieja ley como en 
la nueva ningún casamiento non se fazie sin arras, por ende yo don 
fulan fago esta carta de ,dote a vos doña fulana mi esposa, como 
vos do tanto de mi aver por arras , o que ayades tanto en ello si 
fuere heredamiento, nonbrandolo, o otra cosa qualquier que sea: 
E demás que ayades vuestra parte en quanto Dios nos diere a ganar 
daqui adelante, e meioráremos en nuestro aver. E deve y nonbrar 
todo lo que a el marido , e otrosi lo que a ella, atan bien mueble co- 
mo rayz. E deve poner las arras della con lo al que avia ante, pa- 
ra saber quanto avie cada uno el dia que fezieron su casamiento, por* 
que se alguno dellos moriere, mas ciertamiente puedan saber sus he- 
rederos quanto deve aver cada uno en las ganancias. E después de+ 
ve señalar la. carta con su mano aquel que la manda fazer, ante los 
testigos que fueren llamados para escrivir y sus nonbres , e antel es- 
crivano que la escrivió. E esta carta deve dar el marido a la mugier 
el dia que el casamiento fizieren. 

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TIT. XII. DE LOS ESCRIVANQS E DE LAS CARTAS. 269 



LEY XL. 



Como eleve seer fecha la carta del porfij amiento quando alguno porfija 

a otro. 

Fijos herederos, o otros que devan heredar derechamiente , fa- 
llecen muchas vezes a los ornes , porque an de porfijar algunos que 
hereden todo lo suyo o dello. E los que lo fezieren deven ende fa- 
zer carta , e deve seer fecha en esta guisa. Como sepan los que la 
carta vieren e oyeren, como yo fulan porfijo, e fago heredero a fu- 
lan en todos quantos bienes he e avré daqui adelante. E si este por- 
íijamiento fuere fecho a orne libre , casado , o que non sea en po- 
der de padre o de madre , deve y dezir como fue fecha con man- 
dado e con plazer del rey. E si fuere en poder de padre, o de 
madre, o de señor, deve seer fecha antel judgador de la tierra, e 
deve dezir en la carta , como fue fecha por su mandado. E después 
desto deve y dezir, que por que aquel fecho non venga en dubda, 
que mandó ende fazer carta al escrivano de conceio ante aquellos 
testigos que escrivieron en ella sus nonbres. E deve y dezir el lu- 
gar, e el dia, e el mes, e el era. 

LEY XLI. 

Como deve seer fecha la carta del quitamiento, que un conceio faze a 
algún orne de qualesquier cosas. 

Quitamientos fazen muchas vezes los conceios de cosas, que per- 
tenescen a su común. Ca de las que pertenescen al rey non lo pue- 
den fazer. E daquel quitamiento que fazen pidenles carta, e el escri- 
vano devela asi fazer. Como sepan todos los que la carta vieren e 
oyeren , como tal conceio quita a fulan orne de todas las cosas , o 
de alguna senaladamiente , que los vezinos de aquel conceio an de 
fazer por razón de vencidat. E aquel quitamiento, que gelo fazen 
por servicio que les fizo en guerra o en otro logar, o les faze en su 
meester. E deve y dezir sil fazen aquel quitamiento fasta tienpo sa- 
budo, o en toda su vida, o si lo fazen a él e aquellos que del de- 
cendieren. E porque esto non veniese en dubda, que mandaron al es- 
crivano del conceio quel diese ende su carta. 

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LIBRO IV. 



LEY XLII. 

Como deve seer fecha la carta quando alguno aforra su siervo. 

Forros eran los ornes de comienzo naturalmiente , mas por su 
merecemiento e por su maldat fueron unos siervos , e fincaron los 
otros libres. Onde yo fulan, asmando como nuestro señor Iesu Chris- 
to recebio carne, e prisó muerte porque librase a los ornes de la ser- 
vidunbre del diablo en que eran, e les tornase en el primer estado, 
e entendiendo por esta razón que grant merced era de aforrar los 
siervos , e tornarlos en aquella franqueza que deven seer por derecho 
natural, aforro a fulan mia siervo que sea quito e forro de aqui ade- 
lante, e quantos del decendieren, en tal manera que yo nin orne de 
mío linage non lo podamos contrallar, nin enbargar, nin deman- 
darle alguna cosa por razón de servidunbre. E dol poder a él e a 
todo su linage que puedan fazer de si e de quanto que an e avran 
de aqui adelante, asi como todo orne libre puede fazer de si e de lo 
suyo. E porque esto non venga en dubda, mandé fazer esta carta 
a fulan escrivano, e ante estos testigos que escrivieron en ella sus 
nonbres con sus manos. Enpero si algún derecho quisiere que finque 
en él senaladamiente , demás de aquello que dize en el sétimo libro 
en el titulo de los aforramientos , develo dezir en la carta. 

■ 

LEY XLIII. 

Como deve seer fecha la carta de las cosas, que los ornes contiendan 

unos a otros. 

Encomiendan los ornes sus cosas muchas vegadas unos a otros, 
e temiendo que por muerte de alguno dellos que venga en dubda, 
manda fazer cartas ende, e develas el escrivano fazer en esta mane- 
ra. Deve dezir en ella como conosce aquel que recibe la comienda 
que recebio tales cosas de fulan, e develas nonbrar en la carta que 
cosas son , e quales , e como es tenudo aquel que las tiene en comien- 
da de recodir con ellas a aquel que gelas acomendó , o aquel que él 
mandare al tienpo que con él posiere, quando quier que gelas de- 
mande. E porque esto non venga en dubda, nin pudiese venir 
contienda entrellos , que mandaron ende fazer dos cartas partidas por 
abecé, la una que toviese el uno, e la otra el otro. Enpero maguer 
que en la carta dixiese que non es tenudo de recudir con aquellas co- 
sas sinon aquel que gelas encomendó, dezimos que tenudo es, si 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. 2J I 

aquel móriere, de responder con ellas para darlas a sus herederos 
daquel, que gelas dexó en comienda. 



LEY XLIV. 



En que manera deven seer fechas las cartas de los testamentos , que aU 

gunos ornes fazen a su fin. 

Testamento fazen los ornes de sus cosas, de que mandan fazer 
cartas. E quando el escrivano feziere tal carta, devela fazer en esta 
guisa. En el nonbre de Dios, yo fulan, en mió buen seso e en mió 
buen acuerdo, fago mios cabezales o mansesores sobre todo mió 
aver, mueble o rayz, o sobre alguna partida dello, segunt dixiemos 
en el titulo de los testamentos , a fulan e a fulan , que ellos lo den e 
lo departan asi como yo mando en esta carta. E después desto de- 
ve dezir todo quanto manda, e en que manera lo manda e a quien, 
$ como si alguno quisier venir contra aquella su manda, quel des- 
hereda de todo su aver , o de aquella partida dello , segunt que lo él 
podier fazer por derecho , asi como dize en el titulo de que feziemos 
emiente en esta ley. E deve y dezir como con este testamento pos- 
tremero que faze , desata todos los otros testamentos e mandas que 
avie fechas fasta aquel día. E porque non venga en dubda, que man- 
da fazer esta carta al escrivano de conceio , ante los testigos que es-: 
crivieron y sus nonbres. E si aquel que el testamento faze , pidiere 
merced al rey que lo mande conprir, develo dezir en la carta como' 
le pidió merced, que la mandase seellar con su seello. 

LEY XLV. 

JEn que manera deve seer fecha la carta del alzada , que los ornes to- 
man de los pleitos que an ante los alcalles. 

Vienen los ornes a juyzio muchas vegadas, e acaesce que an 
meester carta de alzada, que fazen del judgador, o quel demandan 
que les dé carta de aquel juyzio afinado. E si fuer carta de alza- 
da, á de seer fecha asi. Deve aquel judgador enbiar su carta al rey, 
o adelantado, o aquel a quien se alzaren de su juyzio. Edeve de^ 
zir en ella como sobre pleito que avie fulan contra fulan que vinie- 
ron antel, e oydas las razones de amas las partes en la manera que 
fueron temidas, que íes dio atal juyzio, e fulan se agravió, e se alzó 
de aquel juyzio. E porque entendió él, segunt aquellas razones , que 
se alzava sin derecho , que non dexó por eso de yr adelante por el 



572 



LIBRO IV. 



pleito. O si dubdare sobre aquel agraviamiento, deve dezir como 
por onra daquel a quien se alzava reeebio el alzada, e que enbia a 
amas las partes a el , e les puso plazo para atal dia , e el que ende- 
resce en el juyzio lo que toviere por derecho. E si fuere carta de 
juyzio afinado, deve y dezir como fueron las razones tenudas, e el 
juyzio como fue dado. E deve seer fecha la carta sobre qualquier 
destas maneras por mano del escrivano del conceio, e seellada con 
el seello de aquel o de aquellos, que judgaron el pleito. 



LEY XLVI. 



Por quales razones non valen las cartas de casa del rey , e otrosí las 
cartas que los escrivanos fazen en las villas e logares. 

Razones y a muchas porque non valen algunas cartas de las que 
sallen de casa del rey , asi como mostramos en el quarto titulo des- 
te libro quarto , que fabla de las cartas. Mas aun y a otras maneras, 
porque tanbien las que sallen de casa del rey, como las que fazen 
los escrivanos en las comarcas de las tierras, o en las cibdades, o en las 
villas , que pueden seer desechadas con derecho. E dezimos que son 
estas las maneras. La una si la carta fuere desfecha , que se non pue- 
da leer, nin tomar entendemiento verdadero della. La otra si fuere 
rayda, o oviere y letra camiada o desmentida en el nonbre de aquel 
que manda fazer la carta , o la da , o del que la recibe , o en el tien- 
po del plazo, o en la quantia de los mrs. , o en la heredat, o en la 
cosa sobre que es fecha la carta, o en el dia, o en el mes, o en el 
era, o en los nonbres de los testigos o del escrivano, o en el non- 
bre del logar ó fue fecha. Pero si la raedura , o la letra desfecha , o 
camiada, o dejada por yerro del escrivano, fuere en otro lugar en la 
carta, que non sea destos sobredichos, e que se non camie por y la 
razón, o que non venga dubda en ella al judgador o otro orne sa- 
bio, que fuese fecha a mala parte, dezimos que non deve seer des- 
echada por ende. Otrosi dezimos que si la carta es sopuntada, o tes- 
tada , o tajada r , e qualquier destas que sea en la carta , non vale, 
fueras ende si aquel que la aduze quisiere provar quel fuera fecho 
sin su grado , por fuerza de otri o por ocasión. Otrosi si la carta fa- 
llaren que sea desemeiada con otras de las que sea el nonbre de 
aquel escrivano que dize en ella que la fizo , non deve seer creyda, 
fueras ende si vieren ornes buenos e conoscedores de letra que juren 

1 Parece que aquí deve lcerie : por qualquier destas cosas que sea en la carta. 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. 2jo 

primero que digan verdat, e dixieren que aquella desemeianza es 
por razón de la tinta o del pergamino, mas que la materia de la le- 
tra una es. Otrosí non vale la carta en que los nonbres de los testi- 
gos que fueren escriptos en ella se semeje la letra del uno con la le- 
tra del otro. Ca non puede seer que se semeje tanto la letra del un 
escrivano con la del otro, porque non aya alguna desemeianza en- 
trenas. Non vale otrosí la carta en que non sea escripto el día, e el 
mes, e el era en que fue fecha, e los nonbres de dos testigos que 
sean y escriptos con sus manos mismas , nin la carta que dixiere que 
fue fecha ante unos testigos, e ovier escripto en ella los nonbres de 
otros. Otrosí si alguno aduxiere dos cartas que contradiga la una a 
la otra en un mismo fecho, non vala ninguna dellas. Ca en su po- 
der era de mostrar la que ayudava a su pleito , e non la otra. 



LEY XLVII. 



En qtiantas maneras pueden seer fechas f ais tdades en las cartas , por- 
que pueden seer desechadas qiie non valan. 

Falsedades podrían seer fechas en las cartas por que después las 
desecharían en pleito o en juyzio. Esto serie escriviendo alguno fal- 
samiente carta en que posiese nonbre dotro, queriendo fazer enten- 
diente que aquel otro la escriviera, o poniendo y signo que semeia- 
se al daquel en cuyo nonbre es fecha, o escriviendo nonbres de al- 
gunos por testigos, que non se acertasen en fazer la carta nin el fe- 
cho de que fabla , e dixiese que fuera fecha ante aquellos. Falsedat 
faze otrosí el escrivano que rae alguna parte en la carta que non fizo, 
e mete y otra, o sil manda que tome traslado dalguna carta, e es-^ 
crive dotra manera que non es en la primera , o non dize en el tras- 
lado como falló en la primera carta raedura en algún logar, o testa- 
dura en las letras , que se faze en dos maneras. La una quando fa- 
zen señal con la tinta por el escriptura, e la otra quando fazen pun- 
tos so la escriptura porque non la lean , o non dize otrosí en el tras- 
lado como avie sobreescripto en la carta, o parte desfecha en -tal lu- 
gar, o tajadura. Otrosí falsedat fazen los que enbian carta al rey o 
a otro señor en nonbre de conceio , o dotra conpana de cavalleros, 
o dotros ornes de qualquier manera que sean , non gelo mandando 
ellos, o non siendo fecha con coriseio de la mayor parte dellos, e 
de los meiores, e se nonbrase conceio, dezimos que aquella carta 
non vale e es falsa. E aun se fuesen tantos de la una parte como de 
tomo i. MM 



$74 LIBRO IV. 

la otra, e non fuesen los meiores, e se nonbrasen conceio, dezimos 
que aquella carta non vale e es falsa. E si de la una parte fueren 
mas pocos e meiores, e de la otra mas e non tan buenos, la carta 
que fuese fecha por mandado de qualquier de las partes en nonbre 
de conceio, es falsa. 

LEY XLVIII. 

En quantas maneras pueden seer fechas falsidades en las cartas del 

rey porque non valen. 

En las cartas del rey fazen algunas falsedades en muchas mane- 
ras. La primera, si alguno faze carta en nonbre del rey, non gelo 
mandando el, o alguno de los otros que dixiemos que lo pueden 
mandar, o la seellen con seello falso, que semeie al del rey. La se- 
gunda, que se saca el seello de la cuerda en que fue puesto en la 
carta del rey, e después ponel con otra cuerda o con aquella misma 
en otra carta falsa en nonbre del rey, o sil corta alli 6 es la legadu- 
ra de la carta, dentro del seello del plomo o del de cera, el cose 
tan maestramiente que a duro parezca. La tercera manera de falsi- 
dát es si alguno rae en. la carta del rey, después que gela an dada 
en la chancelleria, alguna parte sutilmente para camiarla. Todas es- 
tas falsidades podrie bien conoscer el que fuese acucioso en catarlas, 
o catando escriptos verdaderos con que los confieran, o en el tenor de 
la carta, o en la cuerda, o en el seello, si non es desmentido en 
alguna cosa, o si paresce el seello que fue movido o traydo con 
manos o .con otra cosa, o que non es en algún logar egual, como 
suele sallir del seello,- o si a alguna raedura muy sotil, que parán- 
dola al sol, non puede seer que non parezca. E todo esto que di- 
xiemos entiéndese de Jas cartas abiertas. Mas en las cartas del rey 
que van cerradas, non enpeesce raedura, nin sopuntadura, nin so- 
brescripto. ;:; . ; 

LEY XLIX. 

-,. : ; ■■;■. . . ' '. üoíj »» ..,:•■!. I ; : 

Corno de la carta que alguno muestra en juyzio , non deve dar tras^ 

lado a la parte del dia en que fuese fecha , nin de la era, fueras ende 

si la parte que pide el traslado dize que la carta es falsa. 

f n.v,, . ,, ... ..- . 

, Tantos son los engaños ¿que los ornes malos e falsos se proevan 

de fazer en las cartas, que. si el judgador non fuere muy acucioso 

en saberlas buscar e escudrinar, que podrien ende venir muy gran- 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. 275 

des daños. Mas para guardar esto dezimos, que quando alguno adu- 
xiere carta en juyzio para provar lo que demanda , o para enbar- 
gar lo quel demandan, que ladeve leer e mostrar al contendor antel 
alcalle, e dar le traslado della si lo demandare. Enpero en el trasla- 
do quel dieren non deve y poner el dia , nin el era en que fue fe- 
cha la carta , fueras ende si aquel que el traslado demandar, dixier 
que la carta es falsa. Ca si por tal razón la pidiere , estonce todo el 
traslado le deven dar conplido. E después que el traslado toviere 
devel dar el judgador tercer dia de plazo a que venga mostrar al- 
guna defensión derecha, si la a contra la carta , asi como de paga o 
de otra cosa qualquier. E para mostrar que es falsa nol deven dar 
todo el traslado , asi como desuso dixiemos , a menos que jure pri- 
mero que es falsa aquella carta , e que non lo faze por alongar el 
pleito , nin por otra rebuelta , nin por otro engaño , e desta guisa le 
deven dar el traslado conplido , e non dotra. 



LEY L. 



Como puede el juez ser saludo por qiial razón es la carta falsa , t 
como puede seer recusada defalsedat. 

Buena cosa es para los ornes de saber conoscer las falsidades def 
las cartas, e mayormiente a los judgadores, ca el mal non puede 
seer esquivado a menos de seer conoscido. E por ende dezimos que 
el daño que se levanta de la falsidat de las cartas, se puede provar 
en dos maneras. La primera es si la carta fuere rayda en logar sos- 
pechoso , o si ha en ella letra desmentida , o alguna de las. otras co- 
sas que dixiemos en la quarta ley e en la tercera ante desta, o si 
fallaren que desacuerda de las otras cartas que fizo aquel escrivano, 
en cuyo nonbre es fecha. Eso mismo dezimos si la letra de los tes- 
tigos se desacuerda con otra que ellos mismos oviesen fecha en otras 
cartas. Pero esto se entiende si el escrivano fuere muerto , o los tes- 
tigos que escrivieron y sus nombres , por que non los podrien avef 
para provar con ellos aquel fecho. Mas si fueren vivos ellos, deven 
venir antel judgador, e conoscer si escrivieron ellos aquella letra o 
non. La segunda manera otrosi que dixiemos para provar esta fal<- 
sedat , es si aquel contra quien aduzen la carta proeva que aquel dia 
que en ella dize quefizo aquel pleito , que non .era en aquella villa, 
nin en aquel logar 6 aquel escripto fezieron, asi como si dixiese 
la carta , que feziera aquel pleito en una villa o en un logar , e el 
tomo i. mm a 



27 6 LIBRO IV. 

otro provase que aquel día era en otra villa o en otro lugar luerie 
de aquel, de manera que non podiese seer en amos aquellos logares 
en ese dia. E esto deve provar con mas testigos e meiores, e pro- 
vandolo desta guisa , muéstrase que la carta es falsa e non deve valer. 



LEY li. 



Quaks son las cartas que talen para provar por ellas en juyzio en 
los pleitos, e en las cosas sobre que son fechas. 

Valer deven las cartas para provar con ellas en los pleitos sobre 
que fueron fechas, non aviendo en ellas alguna de las falsedades 
que mostramos fasta aqui en las leys deste titulo, por que puedan seer 
desechadas. Mas aun porque los ornes sepan mas ciertamiente qua- 
les son, queremos las aqui mostrar. Onde dezimos, que toda carta 
que sea fecha entre algunos , e fuere seellada con seello de rey o de 
arzobispo , o de obispo , o de cabdiello , o de abad beneyto , o de 
maestre, o de los mayores priores dalguna de las ordenes que son 
de cavalleros, que deve valer para provar aquello que en ella fue es- 
cripto, fueras si aquel contra quien fuer la carta la podier desfazer 
con razón de derecho. Eso mismo dezimos, que deve valer la carta 
que fuer seellada de seello de conde, o de rico orne, que ayan seña 
de conceio. E aun dezimos , que toda carta que sea fecha por mano 
de escrivano de conceio, en que aya escriptos los nonbres de dos tes- 
tigos con sus manos , e el dia , e el mes , e la era , e el logar ó fue 
fecha, que vale para provar lo que en ella dixier. Eso mismo dezi- 
mos aun, que la carta en que fueren escriptos los nonbres de dos 
testigos que los escrivan por sus manos , maguer non sea escripta 
por mano de escrivano de conceio, que deve valer en vida de aque- 
llos que escrivieron en ella sus nonbres , jurando ellos que asi fue el 
pleito como diz la carta. E dezimos aun , que si alguno faze carta 
por su mano , o la manda fazer , que sea contra si mismo , e pone en 
ella su seello , que pueden provar contra él por aquella carta , si la 
demanda fuere por razón de aquel mismo que fizo la carta , o la man- 
dó fazer, asi como de préstamo quel demanden de pan o de dine- 
ros, o de otro mueble que non se pueda mostrar aquello mismóS 
mas puédese mostrar otro tal como aquello. Mas si la carta fuere 
sobre cosa señalada, asi como sobre vendida de casa o de vina o de 
otra cosa, non vale nin puede provar por ella, como quier que faga 
presunción , mas deven valer estas otras que dixiemos. 



TIT. XII. DE LOS ESGRIVANOS E DE LAS CARTAS. 277 

LEY LII. 

Que galardón deven aver los escribanos jjor las escrituras que fe- 

zieren. 

Gualardon deven aver los escrivanos, que estas escripturas fezie- 
ren que avernos dicho, por el trabaio que lievan en las fazer. E co- 
mo fablamos primeramiente de los escrivanos que fazen los escriptos 
de la corte del rey , otrosí queremos aquí dellos dezir primero , e 
mostrar que galardón deven aver por su trabaio. E como quier que 
los reyes les fagan bien e merced en otra manera, derecho es que 
reciban luego algún don , asi como mostraremos en estas leyes , de 
aquellos a quien fizieren los escriptos , e después fablare.mos de los 
otros que fazen los escriptos en las cibdades e en las villas. E tan 
bien los unos escrivanos como los otros queremos que sepan, que es 
lo que an de tomar, e otrosi que les an a dar los ornes por los es- 
criptos que les fezieren , de qual manera quier que sean de las que 
avernos dicho. Mas estos escrivanos que dixiemos de la corte del 
rey, mandamos que el que feziere privillegio que tome por galardón 
un mri. , e por el signo e por el escriptura del. E por carta ploma- 
da en que non aya signo, medio mri. : por carta de cuero abierta e 
seellada de cera con el seello mayor , medio mri. 

LEY Lili. 

Que cosa es chancelleria, e qiianto deven tomar por las cartas que 

y seellaren. 

Chancelleria es cosa de que devemos fablar e mostrar porque es 
asi dicha, e que es lo que deven y tomar e porque. Onde dezimos, 
que chancelleria es logar ó deven adozir todas las cartas para 
seellar , e aquellos que las ovieren de veer deven las catar , e las 
que non fueren bien fechas deven las ronper e quebrantar , e las que 
fueren fechas derechamiente deven las mandar seellar. E por esto 
la llaman chancelleria , por que en ella se deven quebrantar e canee- 
llar las cartas , que fueren mal fechas. E lo que deven guardar es 
esto, que non tomen cartas de otro orne sinon de escrivano o de 
portero del rey. E las cartas de poridat que dieren a qualquier de 
los que estudieren en la chancelleria por mandado del rey, o por 
mano de alguno de los notarios, dezimos que deve guardar aquel 
a qui las dieren, que non las muestre sinon a los notarios, a aquellos 



2 -8 LIBRO IV. 

que las ovieren de registrar, e otrosí a los que las deven seellar. 
E an de guardar otrosi , que non seellen las cartas ante que sean re- 
gistradas, fueras ende aquellas que el rey mandare que non regis- 
tren. E an otrosi de guardar, que non tarden por su culpa aque- 
llos que ovieren a aver los privillegios e las cartas , e que les non 
tomen por ellas sinon quanto dize adelante en estas leyes. E lo que 
deven fazer es e/sto, que luego que las aduxieren las cartas, que las 
vean , e las que non fueren bien fechas , que las ronpan e las que- 
branten, asi como desuso dixiemos, e las que fueren bien fechas, 
que las den luego a registrar e las fagan seellar, por que non tarden 
por ellas aquellos que las ovieren aver. E aquellas que ronpieren 
deven las dar a los escrivanos que las fizieren, o aquellos que las 
mandaren fazer, que emienden aquello por que fueron rotas. E lo 
que deven tomar mostrarlo emos adelante por las otras leyes. E la 
razón por que lo deven tomar es por el seellar, e por dar galardón 
a los escrivanos por el trabajo que lievan. 

LEY LIV. 

Quanto deven tomar en la chancelleria por privillegio que y dieren. 

•Cobdiciando los ornes aver algo , toman a las vezes de las cosas 
mas que non deven. E por que la chancelleria del rey es fecha por 
pro de todos comunalmiente , queremos guardar que non venga 
ende daño a aquellos que la non pueden escusar e la an meester 
para privillegios , o para cartas de qual manera quier que sean. E por 
ende mostramos que es lo que los ornes an a dar á aquellos que la 
an de aver e de guardar , e ellos que an otrosi de tomar por razón 
della. Onde dezimos , que si el rey mandare dar privillegio a algu- 
na villa de fuero nuevo que les dé , que deven dar por el priville- 
gio ciento mrs. E si fezier puebla nueva e que les diere heredamien- 
to de termino poblado , deven dar por el privillegio cinquenta mrs» 
E si el término non fuere poblado, que den por él veynte mrs. E 
si alguna cibdat o villa grande diere termino poblado , deve dar por 
el privillegio ciento mrs. E si el termino fuere yermo, dé por él 
cinquenta mrs. E si termino poblado diere a otra villa menor, de- 
ven dar por él cinquenta mrs. E si fuere por poblar, veynte mrs. 
Pero si el termino que les diere fuere tan grande, que sea tan a su pro 
daquella villa , como podrie seer otro que fuese poblado , den otro 
tanto por el privillegio. E si fuere mas a su pro, den por él quanto 
el rey toviere por guisado. E si quitare alguna villa de pecho o de 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. 2 JQ 

portadgo , an a dar por cada uno destos privillegios ciento mrs. E si 
quitare algún orne desto mismo, si fuere rico orne dé a la chance- 
lleria cincuenta mrs. E si fuere pobre, de por él diez mrs. Otrosi 
dezimos que la cibdat o villa a que diere el rey feria, que dé a la 
chancelleria por el privillegio ciento mrs. E el logar a que diere 
mercado que dé treynta mrs. E si diere el rey heredamiento a rico 
orne que vala de renta cient mrs. , dé por el privillegio o por la 
carta treynta mrs. E si valiere mas o menos, que dé su derecho a 
esta razón. E si diere heredamiento a obispo o algún orne de or- 
den de los mayorales, asi como maestre o abad beneyto, e gelo die- 
ren por la orden , deve dar por el privillegio , o por la carta ciento 
mrs. E si lo diere a qualquier dellos para si mismo, si valiere la ren- 
ta ciento mrs. , dé por el privillegio o por la carta treynta mrs. E si 
lo diere a cavallero de mesnada o a clérigo de su casa , o a su alca- 
lie de aquellos que an a judgar en la corte , o a orne de su criazón, 
deve dar por el privillegio o por la carta veynte mrs. , si el heredad- 
miento valiere de renta ciento mrs. E si valiere mas o menos, que 
dé su derecho a esta razón. E por el privillegio de confirmación de 
termino, o de donadío de heredamiento que ayan dado a muchos 
comunalmiente , asi como a ornes de orden de qual manera quier 
que sean , o a conceio, que den por él veynte mrs. Otro tanto dezi- 
mos que deve dar el rico orne por privillegio de confirmación dé 
termino o de heredamiento. E por todos los otros privillegios dé 
confirmación, que den por cada uno diez mrs. 



LEY LV. 



Quanto deven dar los ricos ornes , o otros ornes qiialesquier por las car^ 
tas que les dan en la chancelleria , qtiando el rey les pone tierra. : 

Ricos ornes quando les pone el rey tierra, o quando 1 faze alfe-* 
rez, o mayordomo, o merino, o alcalle, deven dar tanto por las 
cartas a la chancelleria, como dize en esta ley. Onde dezimos, que 
quando el rey posiere mri. en tierra de nuevo a algún rico orne , ó 
a otro qualquier que los ponga , que deve dar por la carta de cera 
de cien mrs. tres mrs. a la chancelleria , una vez a la entrada de la 
tierra e non mas. E quando feziere alférez o mayordomo > que dé" 
cada uno dozientos mrs. a la chancelleria. E quando fezier chance- 
11er, que dé quinientos mrs. E quando feziere notario mayor o me-' 
riño mayor en su tierra, o almirante mayor en su tierra, que dé 
cada uno dozientos mrs. E quando fezier alguazil de su casa, que, 



s 9 LIBRO IV. 

de treynta mrs., ca maguer que grant logar tenga, porque a mayor 
trabaio e su renta es poca del que bien e lealmiente lo feziere, por 
eso tenemos por guisado que non dé mas de treynta mrs. E quando 
feziere alcalle de su corte , dé treynta mrs. , ca otrosí si bien e leal- 
miente lo feziere , mas querrá ganar amor de Dios e del rey , que 
tomar servicio nin ruego de los ornes. E quando feziere mandade- 
ros para tierra de moros, que dé cada uno dozientos mrs. E esto 
dezimos por que las ganancias dellos son grandes e de muchas ma- 
neras. E quando fezier copero mayor, o portero , o repostero , o 
despensero , que dé cada uno dellos quarenta mrs. E quando fezier 
cozinero mayor, o zatiquero, o cavallerizo, o posadero, o ceva- 
dero , que dé otrosí cada uno destos veynte mrs. E quando el mayor- 
domo mayor metiere otro en su logar, que dé veynte mrs. aquel 
que posiere. E quando feziere a alguno alcalle , o juez , o merino de 
alguna villa o de alguna merindat, sí merino mayor y non oviere, 
que dé cada uno destos diez mrs. E quando feziere escrivano de 
conceio o entregador, que entregua las debdas de los judíos, que dé 
cada uno destos ciento mrs. E quando feziere rabí de alguna grant 
tierra, deve dar dozientos mrs. E quando feziere almoxarifes en 
las grandes villas , que dé cada uno dellos ciento mrs. E quando 
feziere almoxarifes en las menores villas, que dé cada uno cinquenta 
mrs. E quando fezier viejo mayor, que es segunt los judíos e los 
moros como adelantado , el pusiere sobre alguna tierra para oyr las 
alzadas, e para librar los pleitos, deve dar atal como este ciento 
mrs. Mas sil pusiere en alguna aljama señalada , dé veynte mrs. E 
esto que dixiemos en esta ley, que deven pagar a la chancelleria los 
oficiales de casa del rey, se entiende daquellos que levaren ende 
cartas por aquellos oficios, mas si non las levaren, deven aver dello 
el mayordomo mayor, e dello los oficiales, asi como departiremos 
adelante en este libro. 



LEY LVI. 



Quanto deven dar a la chancelleria por la carta de avenencia que al- 
gunos fazen entre si. 

Yuntas fazen a las veces un conceio con otro, e un rico orne 
con otro, o otros ornes qualesquier sobre pleitos o contiendas que 
an entre si, en que facen avenencias por camio o dotra guisa. E por 
que sea mas firme piden merced al rey que les dé ende sus cartas. 
Porque dezimos , que si el avenencia fuere entre ricos ornes , o obis- 
pos , o conceios , o ordenes , que deve dar cada una de las partes 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS. .28 I 

por la carta a la chancelleria veynte mrs. E si fuere el avenencia de 
un orne con otro, que non sea destos ornes sobre dichos , deven dar 
amas las partes diez mrs. Mas si la contienda o el pleito fuere entre 
un conceio e otro sobre términos, e npn <se avinieren que se libre 
por juyzio, la parte que venciere e salliere con los términos dé a la 
chancelleria por la carta diez mrs. 

LEY LVII. 

Quanto deven dar por la carta que l rey diere a alguno para que saque 
del regno algunas cosas de las que son vedadas» 

Locura fazen muy grande los que se atreven a sacar del regno al- 
guna de las cosas , que el rey defiende, sin su mandado. Pero si el Rey 
feziere a alguno gracia quel quiera dar su carta, que saque del regno 
alguna de las cosas vedadas, dezimos que deve dar a la chancelle- 
ria tanto como esta ley dize. Si para sacar oro, o plata, o argent 
vivo , o grana , o seda , o coneios , o penas , o otra coranbre , o cera > 
o cordovanes, o alguna de las otras cosas devedadas, deve dar de 
aquello que costó lo que levare de cada ciento mrs. un mri. a la 
chancelleria. E si fuere para sacar cavallos, o rocines, o bestias, deve 
dar por el ^avallo dos mrs. 3 e por el rocín un mri. , e por mulo e 
la muía un mri. Mas si diere carta a alguno que ande seguro por su 
tierra con todas sus cosas , deve dar por ella ciento mrs. Otrosí si 
alguno arrendare puertos o salinas, o otro arrendamiento del rey, 
que de dozientos mrs. de uno a la chancelleria , la primera vez que 
feziere el arrendamiento. 

LEY LVIII. 

Quanto deven dar por la carta de la sentencia que dan en casa del 
rey } e de la carta que dan para entregar alguna cosa judgadá. 

Juyzios que se dan acabados muchas vezes en corte del rey , de 
que an meester cartas los ornes, otrosí deven dar cartas a aquellos 
a qué manda entregar de alguna cosa. Onde dezimos, que quando 
oviere pleito antel rey o ante alguno de aquellos que judgan en su 
casa , e les diere carta de como fueron temidas las razones , e del juy- 
zio como fue dado , si non oviere y entrega alguna dé las partes, 
deven dar por tal carta ciento sueldos. E si por aventura oviere y 
entrega que manden fazer a alguno , daquello quel mandaren en- 
tregar, que dé a la chancelleria de cada ciento mrs. uno. E si fuere 
carta de perdonamiento que faga el rey a alguno , que meresciese 

TOMO I. NN 



2 g 3 LIBRO IV. 

iusticia en el cuerpo , dé el rico diez mrs. a la chancelleria , e el po- 
bre cinco mrs. E si fuere el perdonamiento de aver, deve dar de 
cada ciento mrs. uno. E otrosi, quando alguno diere cuenta al rey- 
de quel dieren carta de apagamiento , si fuere la cuenta fasta mili 
mrs., dé por la carta un -mri. E si fuere de mili mrs. arriba, dé por 
ella dos mrs. E si el rey le diere carta a alguno de mrs. quel deva, 
e crelos pusiere en lugar señalado, deve dar a la chancelleria de cada 
dozientos mrs. un mri. E si una vez pagare la carta , e mas cartas 
oviere mester para aquellos mrs. , que non pague nada por ellas. E 
si diere carta a algunt conceio, que les atiendan los judíos por las 
debdas , deve dar la villa mayor con sus términos doze mrs. , e la 
villa mediana seys mrs , e la menor tres mrs. E si alguno levare 
carta o portero, quel entregue de alguna debda quel deven , quier sea 
christiano o judio, deve dar a la chancelleria de cada ciento mrs. uno 
de quantol entregaren. E si el que levare la carta non la podiere pa^ 
gar luego , el portero que fuere fazer la entrega , sea tenudo de re- 
cabdar estos mrs. , e darlos quando veniere a la chancelleria. 

LEY LIX. 

Quanto deven dar a la chancelleria por las cartas de sinple justicia , o 

de otra manera qiialqiúer. 

Cerradas y a otras cartas que son de muchas maneras de que de- 
ven otrosi dar algo a la chancelleria. E dezimos, que si carta dier 
alguno de mrs. que el rey le mande dar , si fuer de diez mrs. arriba 
fasta ciento, que dé por ella cinco sueldos. E si fuere de ciento mrs. 
arriba, deve dar de cada ciento un mri. E si fuer de diez en ayuso, 
non pague nada por ella. E si mas cartas levare por razón destos 
mrs. , non pague por ellas ninguna cosa. E si fuere carta de simple 
justicia , que sea ganada por mandado de algún conceio , deve dar por 
ella un mri. E por la carta que mande el rey dar a alguno quel 
atienda por mrs. que deva, que dé por ella un mri. si fuere lá 
debda de ciento mrs. o dende arriba. E por las cartas que levaren 
e se perdieren , e por merced quel quiera el rey fazer de gelas man- 
dar dar otra vez, que den su derecho como de primero. E todo 
esto sobredicho que dixiemos en este titulo, que deve dar a la chan- 
celleria por razón de los privillegios e de las cartas , entiéndese de 
aquellos logares que non dan cosa señalada. 
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-J'.J- i 'M'IílÜ - ■ • i . : ■ ■ ■ • 



TIT. XII. DE LOS ESCRIVANOS E DE LAS CARTAS, 283 

LEY LX. 

Quanto deven dar á los escrivanos públicos de las villas e de las cib- 
dades por las cartas qiie fezieren. 

Recebir deven gualardon los escrivanos de las cibdades' e dé las 
villas por el trabajo que levaren en fazer las cartas. Onde dezimos 
que. quando alguno dellos íiziere carta de cosa que vala de mili mrS. 
arriba, que deve aver de aquel a qui la carta feziere quatro sueldos. 
Esi fuere la carta de mili mrs. en ayuso fasta ciento, quel den por 
ella dos sueldos. E de ciento mrs. en ayuso, quel den por ella un 
sueldo. E de las cartas que feziere sobre mandas , o sobre pleitos 
de casamientos ,o de particiones , o de aforramientos , que aya por 
cada una dellas seys sueldos. E por la carta que fezieren a los ju- 
díos sobre las debdas que les devieren algunos _, tomen de cada una 
dellas de mili mrs. arriba, o de mili mrs. ayuso la meatad de lo 
que dixiemos desuso de las cartas de los christianos. Mas si fezieren 
cartas de vendidas , o de conpras, o de las otras que dixiemos de- 
suso a judios o a moros, den por cada una dellas tanto como los 
christianos. E lo que dixiemos en este titulo que deven pagar por 
los privillegios e por todas las otras cartas, dezimos que deve seer 
de la moneda meior que corriere en la tierra, que non sea de oro 
nin de plata. 

ley lxi. i 

Como deven seer ornados e guardados los escrivanos de las cibdades 
c de las villas , e qiie pena meresce quien los feriere o los desonrare 

en alguna manera. 

Voluntad avernos que sepan los ornes como deven seer onrados 
e guardados los escrivanos de las cibdades e de las villas, por que 
tienen logar que es a pro de todos comunalmiente, Ca ya dixiemos 
en el segundo libro como deven seer guardados e onrados los es- 
crivanos de la corte del rey. E por ende conviene que digamos aqui 
destos. E dezimos que qui desonrare o feriere a alguno dellos _, que 
peche dos tanto de lo quel avie de pechar , si non toviese aquel lu- 
gar, de lo que mandan estas nuestras leyes en el titulo de las penas. 
E qui matare muera por ello, si non mostrare escusa derecha de las 
que dixiemos en el titulo de los omezillos. 

tomo 1. nn 2 



3 34 LIBRO IV. 

TITULO XIII. 

DE LOS SEELLADORES E QUE COSAS DEVEN FAZER E GUARDAR. -VÁJ 

.r eziemos nos entender lo mas conplidamiente que podiemos en el 
titulo ante deste , que pro viene de los escrivanos. Mas por que las 
cartas de casa del rey non podrien aver firmedunbre en este tienpo 
a, menos de seellarlas , nin otrosí algunas de las que feziesen en. las 
cibdades e en las villas, e por ende queremos fablar en este titulo 
de los seelladores , e mostrar quien los deve poner , e quales deven 
seer, e quantos, e que deven fazer e guardar, e que galardón de- 
ven aver , e como deven seer guardados e onrados. 

LEY I. 

Quien puede poner los seelladores en casa del rey , e en las cibdades , e 
en las villas , e quales deven seer , e quantos. 

Chanceller o notario , después que ovieren recebidos los seellos 
de mano del rey, deven catar a quien los den, que seellen las cartas. 
Estos son llamados seelladores. E en las cibdades e en las villas de- 
velos poner el rey. E dezimos, que deven seer ornes buenos e dere- 
chos e sabidores, e que sean de buena vida e de buena fama. E de- 
ven tomar la jura dellos segunt diremos adelante. E los de la chan- 
celleria del rey deven seer tantos quantos el rey entendiere , que se- 
rán meester para guardar las cartas , que vayan derechas e sin yerro. 
E los de las cibdades e de las villas deven seer dos en cada logar; 
por que tenga el uno la una tabla , e el otro la otra , por que mas 
lealmiente seellen las cartas , e mas sin engaño. 

LEY II. 

Que es lo que deven fazer e guardar los seelladores de casa del rey, 
e los de las cibdades e de las villas. 

Verdat e lealtad es cosa que deven guardar mucho los ornes en 
todos sus fechos. Esto tenemos que tañe mucho a los seelladores, e 
mayormiente a los de casa del rey. Ca pues que ellos tienen los 
seellos del rey en mano, si esto non guardasen, podrie por y venir 
grant daño al rey e al regno. E otrosi , los seelladores de las cibda- 
des e de las villas deven esto guardar , ca maguer que non tienen 



TIT. XIII. DE LOS SEELLADORES. 285 

tan grant logar como estos otros que dixiemos , nin an tanto de veer; 
temidos son de guardar eso mismo. Ca otrosí podrie por y venir 
daño, si non lo feziesen. E por ende queremos dezir que son las cxh 
sas que deven fazer e guardar asi los unos como los otros, para 
guardar esta verdat e esta lealtad. E dezimos que lo primero que 
deven fazer los seelladores de la chancelleria del rey , es que deven 
jurar en mano del rey, que lealmiente seellen las cartas, e que 
non seellen carta ninguna , si non dixier en ella que la manda fa- 
zer el rey, o el chanceller, o notario, o alcalle, e que non descubrai 
poridat ninguna de las que en las cartas fueren. E que por amor", 
nin por desamor, nin por ruego, nin por don que les den, nin les 
prometan, que non enbarguen a ninguno su carta, nin gela detar- 
den. E otrosi los seelladores de las cibdades e de las villas deven 
jurar, que seellen las cartas lealmiente, que les mandare seellar el con^ 
ceio , o la mayor parte. E que non seellen carta que sea contra el 
señorío del rey, o de sus derechos, o que sea a daño de aquellos 
conceios de quien tienen los seellos. E que por vanderia, nin por 
amor, nin por desamor de ninguno, nin por ruego, nin por don 
que les den, o les prometan, que non dexen de seellar las cartas, 
nin las enbarguen a aquellos que las o vieren a a ver, nin gelas de- 
tarden. 

LEY III. 

Que deven aun guardar los seelladores demás de lo que es dicho en la 

ley ante desta. 

Tenemos por derecho que los seelladores de la chancelleria del 
rey guarden, que non seellen privillegio nin carta ninguna abierta, que 
puede seer desechada por alguna de las razones que dixiemos en el 
titulo de los escrivanos en la ley que comienza: Razones y a mu- 
chas. E otrosi deven guardar que non seellen carta ninguna, a me- 
nos de seer registrada, nin la den otrosi del registro sin mandado 
del rey, o de alguno de los otros que las pueden mandar, asi como 
dixiemos en la ley ante desta. E deven guardar en las cartas cerra- 
das, que si letra o alguna parte menguare en ellas, que las fagan 
emendar porque non vayan menguadas. E deven otrosi guardar que 
si carta alguna les aduxieren, que sea contra la manera que usan en 
la corte , que non la seellen , a menos de la mostrar a aquel que la 
mandó fazer. E deven guardar los registros que non se pierdan, e 
que fagan registrar las cartas cada una en el registro quel conveniere. 
É deven guardar en los privillegios de confirmación que ovieren de 



2 86 LIBRO IV. 

plomar, que acuerden con aquellos de que los trasladaren, que non 
sean rozados , nin sopuntados, nin aya en ellos ninguna de las cosas 
porque los pueden desechar, segunt dixiemos en la ley de que fe- 
ziemos emiente en esta. E los seelladores de las cibdades e de las 
villas deven guardar , que quando fuer alguno dellos a otra parte, 
dexe en su 'logar algún orne bueno en quien se eníie, con sabedoria de 
los alcalles , e que seellen las cartas que ovieren meester , porque non 
se enbargue el fecho del conceio , nin de aquellos que ovieren a aver 
las cartas. E tanbien ellos, como aquellos que dexaron en su logar, 
deven guardar en las cartas abiertas que dieren, aquellas cosas que 
dixiemos, que deven guardar los seelladores de la chancelleria del 
rey. 

LEY IV. 

Que galardón deven aver ¡os seelladores, e como deven seer onrados e 

guardados. 

Recelando que los seelladores tomarien mas que non deven por 
el seellar de las cartas , queremos mostrar en esta ley , que es el ga- 
lardón que deven aver por el seellar. E dezimos que los seellado- 
res de la chancelleria del rey , deven aver cada uno dellos tanto co- 
mo cada uno de los otros escrivanos del rey. E dezimos que de- 
ven tomar por los privillegios que plomaren, de cada uno un 
mri. E por las cartas plomadas, de cada una medio mri. E los 
seelladores de las cibdades e de las villas deven tomar cada uno 
dellos por quantas cartas seellaren, de cada una seys seys dine- 
ros de la moneda comunal, segunt dixiemos en el titulo ante des- 
te, en la ley que comienza: Recebir deven gualardon. E si mas toma- 
ren de lo que en esta ley manda , que gelo escarmiente el rey , se- 
gunt toviere por derecho. E estos seelladores de la chancelleria ád 
rey dezimos que deven aver aquella onra, e aquella guarda que los 
otros escrivanos del rey. E quien los desonrare , o los federe o ma- 
tare, que aya otra tal pena. E los seelladores de las villas, si algu- 
no los desonrare de fecho o de dicho, o los feríese, o los matase 
aya doble pena de la que avrie si non toviese el seello, asi como 
dixiemos en la postrimera ley del titulo de los escrivanos. 



TIT. I DE LOS ENPLAZOS. 287 

ííj - , ■; ;.: "■■,..' I 

AQUÍ SE ACABA EL LIBRO CUARTO; 

• • 1 ' ■ 

E COMIENZA EL QUINTO 



TITULO I. 

DE LOS ENPLAZOS. 



1 



¡Siguiendo-' la manera de que fablamos en la segunda ley del primer 
titulo del libro quarto, en que dixiemos que mostrariemos primera- 
miente de las personas de los ornes que son meester en los pleitos, 
e después de los fechos dellos, pues que fasta aquí avernos dicho de 
las personas , queremos mostrar daqui adelante de los fechos dellos, 
que son meester en los pleitos sobre que vienen los juyzios, para 
aver cada uno su derecho. E primeramiente queremos fablar de los 
enplazamientos qui los deve fazer. E en quantas maneras se fazen. 
E como se deven provar. E que pena deven aver los que non ve- 
nieren al enplazamiento. E como deve el judgador yr por el pleito, 
o pasar contra aquel que non veniere. 



• ■ •■ 

LEY I. 



Quien. puede enplazar, e en que manera deve seer fecho el t 

enplazamiento. 

Enplazar non puede otro orne sinon rey o alguno de los otros 
que an poder de judgar, de que avernos ya dicho en el primer titu- 
lo del libro l . E otrosi puede enplazar el querelloso a aquel de quien 
oviere querella , o contra quien oviere demanda. E las maneras de 
los enplazamientos son estas. El rey puede enplazar por si, o por 
su portero, o por su carta. E los que an poder de judgar, pueden 
otrosi enplazar por si, o por su seello, o por su orne conoscido. É 
el querelloso puede enplazar a aquel contra quien quiere mover 
pleito, parandol señal por si mismo, o su orne por él. Enpero si 
algún orné Oviere querella o demanda contra otro , el fallare en la 
corte del rey, bien puede dezir a la justicia de casa del rey que gelo 
enplaze , e el develo enplazar por si o por su orne. E desa misma 

' ■ 1 Aquí parece que debe añadirse quarto. 



2 88 * LIERO v - 

manera dezimos que deven los juezes enplazar , o los merinos de las 
cibdades o de las villas, a aquellos que non fueren y raygados, si 
algunos se les querellaren dellos, diziendo que gelos enplazen. E 
aun y a otra manera de enplazamiento contra aquellos que se andan 
escondiendo o fuyendo de la tierra, porque non fagan derecho a 
aquellos, que querellan dellos. Ca estos átales deven enplazar en sus 
casas, faziendolo saber. á aquellos que y fallaren de su conpana. E 
si casas non ovieren, deven los pregonar en tres mercados, por- 
que lo sepan sus parientes o sus amigos , e gelo fagan saber , que 
vengan fazer derecho a aquellos que querellaren dellos, o que res- 
pondan por ellos, asi como dize eñ la onzena ley del titulo de lo? 
personeros. 

LEY II. 

Como deve seer fecho el enplazo, e en que manera se deve provar guan- 
do fuere negado. 

Baraias e contiendas podrien acaescer entre los ornes sobre los 
enplazamientos , sinon fuesen fechos en manera que se podiesen pro- 
var *. E por ende a meester que quando alguno enplazare a otro, que 
lo faga ante testigos, porque si alguna de las 2 lo negare, que se pue- 
da provar. Enpero si el rey enplazare por si algunos, non a mester 
otros testigos, si él dixiere que los enplazo. Mas si alguno de los por- 
teros mayores enplazare por mandado del rey , e alguna de las par- 
tes lo negare, mandamos que tal enplazamiento se pueda provar por 
el portero con otro testigo. E si fuere de los menores porteros , tene- 
mos por bien que proeve el enplazamiento por dos testigos. E esto 
dezimos porque los ornes non ayan sospecha contra ellos, nin otro- 
sí ellos non puedan aver razón para fazer engaño. 

. Oh;., ; \i Ui 

LEY III. ;,,> 

r 

Que pena deven aver los que son enplazados antel rey, o para su cor- 
te , o para ante otros ale al les } sinon venieren al enplazo , e por quales 

razones non cae en pena. 

■ • ■ ' • <.....■■■..■ 

Pena deven aver los que fueren enplazados sobre algún pleito, 
si non venieren al plazo que les el rey pusiere, por si, o por su por- 
tero, o por su carta en esta manera, quando el rey enplazare algunt 
rico orne, o conceio, o otro orne onrado, asi como arzobispo, o 

1 La postremera tít. ii.líb. iv deste lib. 2 Parece que falta partes. 



TIT. I. DE LOS ENPLAZOS. s8n 

obispo, o maestre, o comendador, o prior, o como quier que aya 
nonbre, que sea como mayor de su orden, si non viniere o non en- 
biare al plazo, o si viniere e non quisier entrar en pleito sobre lo 
que fuere enplazado, peche ciento mrs. al rey, porque desprezó su 
mandamiento, e a su contendor las despensas que feziere por razón 
de aquel enplazamiento , porque nol quiso fazer derecho. E si fuere 
otro orne pobre, treynta mrs. al rey, e a su contendor las despen- 
sas, por aquella razón misma que díxiemos. Mas si por aventura, al- 
guno destos sobredichos dexare de venir por grant enfermedat que 
aya , o por llenas de nieves , o por grandes rios , o por otro enbargo 
que pueda mostrar, de guisa que entienda el rey que es derecho, por- 
que non pudo venir nin enbiar , non sea culpado , nin aya pena nin- 
guna. E si alguno enplazare en corte del rey , quier lo enplaze su con- 
tendor, o alguno de los otros que lo pueden fazer asi, como diz en 
la segunda ley deste titulo, quel venga fazer derecho ante alguno de 
aquellos, que an poder de judgar, si non veniere al enplazamiento, 
mandamos que peche ciento mrs. a aquel ante quien fue enplazado, 
e a su contendor las despensas. E el que negare que non fue enpla- 
zado, si gelo provare, peche la pena doblada al rey, o a aquel para 
ante quien es enplazado , e otrosi las despensas dobladas a su con- 
tendor. E todo esto que dixiemos de los enplazados , mandamos que 
sea guardado contra aquellos que los enplazan, sinon venieren o 
non enbiaren como deven. 

LEY IV. 

Quanto deve pechar aquel que fuere enplazado de su contendor , sinon 
venier al plazo , c Otrosí que pena deve aver el que enplazó al otro, 

sinon venier al plazo. 

Desden tenemos que faze muy grande aquel que es enplazado 
sobre querella dotro en alguna de las maneras que dixiemos en la 
segunda ley deste titulo , si non Veniere al plazo quel fue puesto. E 
por ende dezimos que si non veniere , ñon enbiare , o non quisiere 
razonar, o si se fuere sin mandado del judgador, asi como díxiemos 
en la ley ante desta , que deve pechar un mri al alcalle e otro a su 
contendor. Esa misma pena deve aver el que feziere enplazar, si 
non veniere , o non enbiare al plazo como deve. E si el alcalle non 
lo quisiere enplazar, ol alongare el plazo por ruego, o por amor 
o por ayuda quel quiera fazer, si gelo podiere provar, peche el al- 
calle de lo suyo las despensas que fizo , e el daño que recebio el de- 
mandador, porque non gelo quiso enplazar, o porque gelo alongó 
tomo i. oo 



2^0 LIBRO V. 

sin derecho, e sea creydo el demandador por su palabra sobre las 
despensas e estos daños, a bien vista de aquel a quien se querelló 
del alcalle. E esto mandamos sacado el tienpo en que el alcalle non 
deve judgar. 

ley v. 

Como los contendores se pueden alongar el plazo que el alcalle les po-* 
siere , e que pena deve aver el que non venier al plazo , e como aquel 
que va en romería deve dar personero. 

Avenencia pueden fazer los contendores entre si para alongar 
el plazo, que les fue puesto por el alcalle. E si lo non fezieren con 
otorgamiento del judgador que les puso el plazo , el que non veniere 
aya tal pena como si non veniese al primero plazo , que les puso el 
judgador. Mas si lo alongare sin su mandado , el que non veniere 
non aya pena, sinon qual la pusieren ellos entre si. E si algunos pu- 
sieren plazo entre si a que vengan antel alcalle, non se parando señal, 
el que non veniere non aya otra pena, fueras ende aquella que ellos 
pusieren entre si. Pero si tal enplazamiento fuere fecho con otorga- 
miento del alcalle, aya tal pena el que non. veniere como si fuese 
enplazado del alcalle , e non veniese. E el que fuere enplazado so- 
bre demanda de rayz o de mueble , e después quisiere yr en rome- 
ría o en otro logar, dexe personero que responda por él. E si non 
lo fezier, el alcalle del pleito faga contra él ,• asi como imanda la ter- 
cera ley después desta. Pero si alguno enplazare a otro sobre pleito 
que tanga al rey o al regno por alguna de las razones que dize en 
el segundo libro o en el tercero, dezimos que tales enplazados co- 
mo estos non pueden fazer avenencia, nin alongar el pleito por 
ninguna manera, a menos de mandado del rey, o de aquel a quien 
él mandare librar el pleito. 

ley vi. 

JEn que manera puede un orne enplazar a otro si fuere en la villa, otro- 
sí en que manera lo puede enplazar fuera del termino de la villa. 

Querela aviendo un orne dotro que sea raygado , si el quisiere 
enplazar por si, puede lo fazer, parandol señal para antel judgador, 
que venga fazer derecho otro dia, si fuere de la villa aquel a quien 
enplazan. Mas si del termino fuere, devenle enplazar para tercer dia. 
E si el que fuere asi enplazado non veniere o non enviare , peche 
un mri. al alcalle, e otro a su contendor, porque desdeñó de venir 
a fazer derecho. E si aquel que enplazó non veniere o non enbiare, 



TIT. I. BE LOS ENPLAZOS. 2<\j 

peche otrosí un mri. al alcalle e otro a su contendor, porque se- 
meia que lo fizo a mala parte por fazerle daño. Pero si alguno de^ 
líos mostrare escusa derecha porque non pudo venir , non aya la pe- 
na. Mas si aquel a quien paran la señal non fuere raygado, dé fia-i- 
dor a aquel quel enplaza, quel faga derecho sobre lo quel deman- 
dare. E si non gelo diere , venga luego con él antel alcalle a fazerle 
derecho. E si non quisiere fazerlo , recabdelo luego por si si podie- 
re, e adugalo antel alcalle. E si non se atreviere él por si a recau- 
darle, digalo al merino o al juez que gelo recabde l : E si alguno des- 
tos ol que toviere su logar non gelo recabdare, si se fuere , peche 
al demandador toda la demanda que avie contra aquel que non 
quiso recabdar. 

ley vil* 

i ' 
En que manera e por píate s razones deve el alcalle fazer asenta^ 

miento , e quanto tienpo 2 de tener la parte la cosa en que fuese asen- 
tado por razón de rebeldía. 

Pechar deve la pena que dixiemos desuso en las leyes deste ri- 
tulo , el que fuere enplazado sinon venier al plazo quel pusiesen. 
Enpero el alcalle non deve dexar por eso de yr adelante por el plei- 
to en esta guisa, si al que enplazaren sobre alguna demanda non ve- 
niere , o non enbiare personero al plazo , o non pareciere otro que 
quiera defender aquella voz por el, segunt que dixiemos en el titulo 
de los personeros , luego otro dia de aquel enplazamiento por quel 
mandaron pechar la pena, deve el judgador meter al que demanda 
en tenencia de aquello que pide, por razón de prenda, si fuer rayz, 
o de mueble en que lo puedan fazer. E si esta tenencia fuer fecha 
en rayz, e su señor veniere o enbiare personero para estar a dere- 
cho fasta a seys meses, dé buen fiador que lo cunpla, e pague las 
costas a su contendor del primero plazo a que non vino , e estonce 
devenle tornar en tenencia de aquella cosa quel tomaron por pren- 
da , e esté luego a derecho. E si la prenda fuese de mueble, e el 
demandado viniere fasta a tres meses , e diere las despensas e fiador, 
como sobredicho es, entreguenle su prenda, e esté otrosi luego a 
derecho. E si fasta estos tres plazos sobredichos non veniere el de- 
mandado , o non enbiare , asi como es dicho desuso en esta ley, non 
aviendo escusa derecha, e después viniere o enbiare, el tenedor non 
sea desapoderado de la prenda, e finque por suya la tenencia, asi 

1 La ii. tif. ni. 11b. n. Flores. 2 - Partee debe detiri a de tener. 
TOMO I. 00 2 



2 p2 LIBRO V. 

que en salvo finque a aquel que ante la tenia, que la pueda deman- 
dar por suya fasta xxx años si quisiere, mostrando que a algunt de- 
recho en ella, porque la deva aver, mas non quanto por razón de 
la tenencia x . Otrosi dezimos que si alguno fuer enplazado sobre al- 
guna rayz que tenga, e quando veniere antel alcalle cüxiere que non 
es suya, e que la tenie por otri, deve nonbrar luego el señor de 
aquella cosa de qui la él tiene, e el alcalle pongal plazo qual viere 
que es aguisado 2 , que lo faga saber al señor de aquella cosa quel de- 
mandan, que venga o enbie fazer derecho sobrella. E si non venie- 
re al plazo , meta el alcalle al demandador en tenencia daquella cosa 
en razón de prenda, e faga segunt dicho es desuso en esta ley, si 
veniere ante del plazo o después. Mas si fuere la demanda de tal 
mueble en que non puedan meter al demandador en tenencia, asi 
como debda de pan o de vino , o de dineros , o dotra cosa semeia- 
ble destas, entregue el que judgare al demandador dotro tanto de 
mueble, si lo oviere el demandado en razón de prenda, e sinon dé 
rayz otrosi que vala la demanda. E si fasta a tres meses venier el 
demandado , o enbiare e diere las despensas e fiador como es sobre 
dicho, torne la prenda e esté luego a derecho. E si fasta a los tres 
meses conplidos non veniere o non enbiare, el demandador des- 
pués de los tres meses non sea desapoderado de la tenencia de aque- 
lla prenda , mas téngala por suya. Enpero si el contendor le diere 
las despensas , e fiador que esté luego a derecho , devel tornar su 
prenda , mas non a por quel dar las rentas nin los frutos que levó 
ende , si non quisiere desque pasaren los tres meses queriendo el que 
esta entregado provar el debdo que demanda. Esto podrie seer co- 
mo si alguno demandase a otro debda en alguna manera de las que 
desuso dixiemos , e el judgador le metiese en aquella tenencia por- 
que su contendor nol quisiese venir fazer derecho. Ca estonce non 
gela deve tornar si non quisiere fasta que sea pagado, provando quel 
devie aquello quel demandava. Otrosi deve provar que el judgador 
gelo dio por su debda, o que gelo entregó, o que gelo mandó ven- 
der. Pero esto dezimos que deven fazer en esta manera , que lo que 
valiere de mas, que gelo torne a aquel cuya era aquella cosa de quel 
avien entregado por razón de prenda. 



1 La na , lib. iv del m lib. 2 Acuerda con la x, del tít. m] ni part. 



TIT. I. DE LOS ENPLAZOS. 293 

, . . ; - .¿-r*/ ; • '> ■>.■•;■ ■ ct;/í ..?, - 

LEY VIII. !; r. 

()«£ e¿ lo qiie eleve fazer el judgador qiiando el demandado non •viene 
al plazo qtiel es puesto, siendo los testigos que troxo contra él recebidos, 

o si non fueren recebidos. 

Comenzado el pleito antel judgador, sí aquel que demanda non 
veniere al plazo quel fuere puesto , e los testigos fueren recebidos, 
que aduxiere el demandador, o cartas mostradas para provar aquello 
que demanda, o algunas conoscencias fechas por que aquel pleito 
se podiese librar , el judgador deve dar juyzio afinado segunt que 
fallare por aquella proeva x . Mas si aun los testigos non fueren re- 
cebidos, nin otra proeva ninguna dada por cartas o dotra manera, 
asi como desuso dixiemos , si el demandador los aduxiere , o lo qui- 
siere provar en alguna destas maneras sobredichas, deve los recebir 
el judgador, e librar el pleito por juyzio acabado. Ca non se puede 
escusar por dezir que el contendor non esta delante, pues que non 
vino nin enbio al plazo quel fue puesto. Otrosi , dezímos que si aquel 
a quí demandan ñon veniere o non enbiare al plazo quel pusiere , e 
el demandador veniere, maguer non traya proevas, o non las qui- 
siere dar, si demandare al judgador quel meta en tenencia de aque- 
llo que demanda develo fazer , asi que la tenencia sea suya , e non 
finque otro derecho a su contendor en ella para demandarla, sinon 
quanto en mostrar que es suya, mas non por razón de tenencia, 
maguer la oviese tenida grant tienpo, E esto todo que dixiemos en 
esta ley se entiende si la demanda fuer sobre cosa que sea rayz o 
mueble en que pueda meter en tenencia segunt dixiemos en la ley 
ante desta. Mas si acaesciere que aquel a qui demandan veníese o 
enbiase, e non el demandador, estonce si el demandado quisiere 
que el judgador enplaze a aquel que demanda, develo fazer. E si 
non veniere o non enbiare a este plazo quel pusiere, deve el jud- 
gador soltar al demandado aquel plazo quel dio , si su contendor 
non oviese provado primeramiente aquella demanda, e deve otro 
plazo dar al demandador de seys meses a que venga seguir su plei- 
to, si quisiere. E si fasta este plazo non veniere o non enbiare perso- 
nero por si , después oya el alcalle las razones del demandado e sus 
proevas, e dé el juyzio afinado segunt aquello que fallaron que 
provare , quier sea el pleito comenzado quier non. Mas si el deman- 

1 La ix é la x del tit. xxit, 111 part.- 



LIBRO V. 



294 

dador que dixiemos, que deve venir al plazo , non veniese, e oviese 
ante aducho proevas de qual guisa quier para provar su demanda, 
el iud<*ador deve judgar en aquel pleito segunt que fallare por aque- 
llas pruevas. Pero si ante de los seys meses venier el demandador, 
devel oyr el alcalle sobre aquel pleito, pechando ante las despensas 
a su contendor. Mas si aquel demandador tan porfiado fuer, que 
después que esto pechare non quisiere venir al otro plazo quel pu- 
siere, el alcalle o aquel que el pleito ovier de judgar, devel dar por 
caydo de aquella demanda por toda via, e quitar al demandado. 

LEY IX. 

Que es lo que devefazer eljudgador contra aquellos que son llamados 6 
citados personalmiente sobre pleitos criminales, e non quieren venir. 

1 Lamados suelen seer algunos a las vegadas que vengan a los 
plazos sobre muertes de ornes que les demandan , o sobre otras cosas 
porque deven morir , o recebir otras penas en los cuerpos. E por en- 
de quando aquel que el pleito a de judgar enplaza a alguno sobre 
tal fecho , o qualquier de los otros que lo pueden fazer , si aquel a 
quien enplazan fuer en el logar ol quieren fazer la demanda, e 
ovier y rayz porque lo pueda conprir la pena de aquello quel de- 
mandan si fuer vencido, deven le dar plazo de tercer dia a que ven- 
ga fazer derecho. E si en el termino le fallaren, e fuer y raygado 
deve aver plazo de nueve dias. Mas si raygado non fuere en nin- 
guno destos logares que dixiemos, devel recabdar el merino o el 
juez de aquel logar, que faga derecho por si o que dé fiador por 
que lo faga. E si el enplazado fuere raygado , e non venier al pla- 
zo , o non enbiar escusarse, el juez o el merino recabden todos sus 
bienes por escrito , tanbien mueble como rayz , e enplazenlo de cabo 
a otro tercer dia, o a nueve dias segunt dicho es desuso, mas por 
que non vino al primero plazo fazer derecho , peche las costas al 
querelloso , e por el desprez peche cinco mrs. a los alcalles e cobre 
sus bienes. E si al plazo segundo non venier, peche la caloña del 
omezillo o del otro malfecho de quel acusan segunt mandan las 
leyes, e enplazenlo la tercera vez en la manera que desuso dixie- 
mos. E si a ninguno destos enplazos non veniere, denlo por fe- 
chor daquelo quel demandan. 2 E maguer que a los dos plazos non 

1 Desta manera que fabla esta ley e las 2 Acuerda con la ley que se sigue en fin 
dos que se siguen fabla la v, tit. ni, lib. n. della. 
Flores e la i del vn tit., e la vn, tit. vw, 
ni partida. 



TIT. I. DE LOS ENPLAZOS. 2p5 

venga, si veniere al tercero sea oydo sobre aquello quel es puesto 
si lo fizo o non, mas non sobre la calopña sobredicha en que cayó 
por su culpa. .. 

, LEY X. 

Que es lo que el judgador a de fazer contra aquellos que fazen orne- 
zillo o otro malfecho , e non los pueden fallar , como deven seer 

pregonados. 

Algunos y a de los que dixiemos en la ley ante desta a que de- 
mandan que fezieron omezillo porque merezcan muerte o otra pena 
en los cuerpos, que quando los quieren enplazar los alcalles, o los 
que an querella dellos , non los pueden fallar porque se asconden 
o se aluengan de la tierra. Onde si alguno destos tales quier sea 
raygado quier non, si fallar non lo podieren para emplazarle _, fágan- 
le pregonar e dezirlo en su casa 6 morava/que venga fasta un mes 
iazer derecho sobre aquello quel demandan. E si non venier sean 
todos sus bienes recabdados, asi como es dicho en la ley ante desta. 
E pregónenle de cabo e díganlo en su casa^ que venga fasta otro 
mes fazer derecho. E si veniere a este segundo plazo peche las cos- 
tas al querelloso, e cinco mrs. a los alcalles por el desprez , e faga 
■derecho sobre aquello quel aponen. E si non veniere, peche la ca- 
loña del omezillo o del otro malfecho quel aponen, e pregonen le 
-de cabo que venga fasta otro mes. * E si veniere sea oydo sobre el 
-fecho si lo fizo o non, mas non sobre la caloña. E si a. este tercero 
plazo non veniere 2 debenlo dar por fechor. / 

LEY XI. /; I . . 

Como el judgador deve oyr a los que fueren enplazados o pregonados 

si di xi eren que non po dieron venir por algunt enbargo destos, que son 

escriptos en la ley, e lo provare. 

o , Qualquier de los que fueren énplazadós tres vezes. spgunt.que 
t dixiemos en las leyes ante desta, si quisiere mostrar algunt enbargo 
derecho porque non pudo venir, asi como de enfermedat luenga, o 
de prisión de su cuerpo, o de otro enbargo derecho de los que dize 
en la primera ley, después desta , venga ante los judgadores quel erir 
plazaron, e !si podiere provar que non pudo venir al primero plazo 
iO al segundo, que sea. oydo sobre fiador, e según aquello, que pro- 

1 Acuerda con la ley desuso en fin de la. 2 Parece que deve decir r devenlo dar. 



296 LIBRO r - 

vare cobre lo que pechó. E si quisiere provar razón derecha porque 
non pudo venir al tercero plazo, sea recabdado que esté a derecho, 
e siga su pleito como de primero, Mas si non lo pudiere provar , fa- 
gan del aquella justicia que deven. E si él por si non veniere de su 
grado , e dotra guisa lo prisieren , non sea mas oydo en esta razón. 
E quando venir quisiere, enbielo dezir a los que an de judgar, o a 
los otros que deven fazer la justicia, como quier venir fazer derecho 
sobre aquella razón quel enplazaron. E veniendo en tal guisa non 
sea justiciado , mas sea recabdado segunt que sobre dicho es , para 
fazer derecho. 



LEY XII. 



Quales personas son aquellas que maguer sean enplazadas non son 

i mudos de venir al enplazamiento, e quales personas son temidos de 

venir, o de enbiarse escusar. 

1 A las vegadas algunos de los que son enplazados , de aquellos 
que los pueden enplazar, non vienen al plazo que les ponen, non 
aviendo razón derecha porque deven seer escusados. E esto puede 
seer en tres maneras. Ca los unos por derecho non lo deven seer, 
e si lo fueren, non deven venir nin son tenudos de enbiarse por 
ello escusar. E los otros pueden los enplazar, pero an razón dere- 
cha para escusarse de non venir nin enbiar. E aun y a otros a qui 
pueden enplazar , e estos maguer non puedan venir tenudos son de 
enbiar se escusar. E nos queremos fablar primero de los que non de- 
ven seer emplazados, e después fablaremos de los otros. E a los que 
non deven emplazar son estos , como los que an a seer a dia sena- 
lado con el rey en batalla, o con sus señores en fazienda o en lid, 
o los que fincan por guardar villas o castiellos , o fortalezas que tu- 
vieren del rey o dotros sus señores, seyendo en tienpo que temie- 
sen peligro , o aquellos que fincan por apaziguar la tierra si la vie- 
ren alevantada , o en bolicio , si fueren ornes para ello , asi como 
dize en la quarta ley del xiii titulo del libro segundo , o si fincaren 
por anparar tierra o regno de su señor en tienpo de guerra, o los 
que fueren enfermos o feridos de guisa que non puedan venir, o los 
que fueren presos , o clérigo estando en sus armas 2 , nin el dia que 
cantare misa, o evangelio, o pistula nuevamiente, nin los que fe- 
zieren bodas que non deven seer enplazados en aquel dia que las 
fezieren, nin aquellos que les moriere alguno en su casa que devan 

1 Dcsto fabla la xi , tít. vh , m partida. 2 Parece debe decir , en sus oras. 



TIT. I. DE LOS ENPLAZOS. 297 

luego soterrar, o los que estudieren a muerte o a soterramiento de 
su señor, o de pariente, o de amigo conoscido. E eso mismo dezi- 
mos de los que non son de edat o que son fuera de su sentido. E 
los otros que pueden aver razones derechas para escusarse , maguer 
sean enplazados, son estos, los que non pueden pasar los puertos 
por grandes nieves, o los rios por llenas daguas, o los que enferman 
en las carreras , o después que sallen de sus casas , o los que son en- 
plazados e están en señalado servicio del rey, o an de fincar por su 
carta o por su mandado. E los que pueden seer enplazados , e ma- 
guer non puedan venir, son tenudos de enbiar se escusar son aque- 
llos, que enferman después que los enplazan , o los que son desafia- 
dos o an encmiztad de manera que non puedan venir a menos de 
peligro de muerte. Pero esto que desuso dixiemos en ¡ esta ley que 
non son de edat , o que son fuera de su sentido , dezimos que si algu- 
nos ovieren demanda contra ellos , que deven enplazar a aquellos 
que ovieren en guardar a ellos e a sus cosas. Otrosi dezimos, que los 
que ovieren luenga enfermedat, o fueren enemigos, que deven aver 
treynta dias de plazo a que vengan, e si non pedieren venir deven 
enbiar personeros que respondan por ellos. 



LEV XIII. 



Quanto tiendo deven esperar los enplazados a sus contendores en 

cas del rey. 

Esperar dezimos que deven los que son enplazados para la cor- 
te del rey a sus contendores , si alguno dellos viene al dia quel es 
puesto , e los otros non. E esto tenemos que es derecho por dos ra- 
zones , la una por guardar que en la corte del rey non pierda nin- 
guno por arrebatamiento de plazo como en los otros logares. Ca 
este es logar ó se deven fazer las cosas con mayor acuerdo e con 
niayor conseio, porque se non ayan ligeramiente a desfazer. E por 
ende a mester mayor tienpo que aquel señalado que les dan por 
plazo. La otra razón es por guardar de daño al que veniese, que 
cuydaria ganar por arrebatamiento de plazo, e después quando ve- 
niese su contendor, si podiese mostrar razón derecha porque non 
pudo venir donde cuydara aver pro venirle a daño, por que avrie 
otra vez a tornar al pleito e fazer mas despensas , e aquel sabor que 
oviera, cuy dando que avrie el pleito vencido, tornar sele y á en de- 
sabor si por aventura el otro venciese a él. E por ende tenemos por 
bien que todos los que fueren enplazados para la corte del rey* si 
tomo 1. r* 



3 q8 LIBRO Y. 

fueren de aquel regno 6 el rey andudiere o morare, que esperen a 
sus contendores después del plazo tres dias. E si fueren de los otros 
regnos esperen los nueve dias. 

titulo n. 

PE LAS SOSPECHAS CONTRA LOS JUDGADORES, E COMO LAS PARTES 
PEVEN RAZONAR CONTRA EL JUDGADOR QUE LOS FIZO APLAZAR 
PRIMERAMIENTE LA SOSPECHA, SI LA AN CONTRA EL ANTE QUE OTRA 

RAZÓN NINGUNA. "• 



% 



enir deven los ornes a los plazos que les pusieren, asi como 
mostramos en el titulo ante deste para entrar en su pleito e recebir 
juyzio. E como quier que algunas razones pueden aver para defen- 
derse , la primera que deven mostrar tenemos , que es si an sospecho- 
sos por alguna razón derecha a aquellos que los an de judgar. E de- 
zimos tanbien por el demandador como por aquel a qui deman- 
dan. Ca si alguno dellos tal sospecha oviese contra el judgador co- 
mo desuso dixiemos, devela primeramiente mostrar ante que otra 
defensión. Ca si desta guisa non lo feziese e mostrase otra defensión 
primero, e después quisiese esta razonar, dezimos que nol valdrie 
fueras ende en esta manera , si ante que entrase en pleito non la 
oviese y e después acaesciese alguna cosa por que con derecho la de- 
viese aver del judgador. Ca por tal razón bien lo podrie después 
mostrar. E por ende queremos aqui dezir qual judgador puede seer 
desechado por sospecha. E en que manera. E fasta que tienpo. E por 
que cosas. { 

LET I. '•>•>• 

Quaks juezes pueden las partes desechar por sospechas en todo, e a 
quales en dello , e a quaks non pueden desechar en todo nin en parte. ' 

Peligrosa cosa tenemos que es del que se mete a juyzio de aquel, 
que a sospecha por alguna razón derecha en qual manera quier que 
aya poder de judgar, quier sea de los que son puestos para judgar 
todos los pleitos , ode los que da el rey para judgar pleitos sena- 
lados, o de los otros que son llamados alcalles de avenencia. E des- 
tas tres maneras de judgadores queremos aqui mostrar quales dellos 
pueden seer desechados por sospecha, e quales non. E a los unos 
pueden desechar en todo, e a los otros en dello. E los que pueden 
seer desechados en todo son los que dan para judgar pleitos señala- 



TIT. II. DE LAS SOSPECHAS CONTRA LOS JUDG ADORES. 299 

dos. E los que en dello son los que an de judgar todos los pleitos. 
E los que non pueden desechar en todo, nin en dello son los al- 
calles de avenencia. Ca non es derecho, que pues que los escogen, 
e se avienen en ellos , que los desechen por sospecha. 

LEY 11. 

Como la parte que dize que a sospechoso el juez lo deve provar ante 
otro judgador y o ante un orne humo en que se avenga el juez e la 

parte. ^ 

Aviendo cosa cierta por que alguno aya sospecha al judgador 
por quel quiera desechar, que non judgue su pleito, puédelo fazer en 
las maneras que dixiemos en esta ley. Si el judgador fuere de aque- 
llos que son puestos para judgar todos los pleitos , aquel que oviere 
sospechoso , deve dezir antel alcalle aquella cosa por quel quiere des- 
echar. E si non fuer alguna de las que dize en la postrimera ley 
deste titulo, si el judgador lo negare, proevela aquel qúsifc razonó 
ante qual quisiere de los otros judgadores, si fueren en aquel logar 
dos o mas. E si por aventura non oviere y mas de aquel judgador 
a quien quiere desechar, develo provar ante un orne bueno en que 
se avenga él e el judgador. E si la sospecha fuere provada, o el 
judgador la conosciere por si, non deve yr de alli adelante por el 
pleito en su cabo , mas develo judgar con otro de los judgadores de 
aquel logar , si los y oviere e que non sea sospechoso. E sinon tome 
consigo un orne bueno , que non pueda sospechar en él ninguna de 
las partes con quien lo judgue. E desta guisa pierde alguna parte 
del poder que avie segunt que dixiemos en la ley ante desta , pero 
non lo pierde. E si el judgador a quien quiere desechar fuere de 
los que dan para librar pleitos señalados, deve seer provada la sos T 
pecha ante algún orne bueno, en quien se avengan el judgador e 
aquel quel quiere desechar. E si ellos por si non se podieren ave- 
nir o non quisieren, mandamos que el judgador que a poder de 
judgar en todos los pleitos de aquella tierra , afinque prendándolos 
fasta que se avengan en ¡alguno. E si la sospecha fuere provada non 
puede judgar el pleito por si, nin con otro, nin acomendarlo a 
ninguno. E desta manera pierde todo el poder que avie de judga- 
dor en aquel pleito. Mas si el pleito fuere encomendado a dos o a 
mas , si el uno fuere desechado por sospecha o se moriere , o non 
podiere seer en librar aquel pleito por otro enbargo derecho , dezi- 
mos que los que fincaren , quantos quier que sean uno o mas , que 
tomo 1. rr .2 



Q 00 ( LIBRO V, 

non pueden judgar aquel pleito , fueras si dixiere en la carta por que 
recebieron poder de lo judgar, que si amos o todos, si mas fuesen, 
non podiesen seer a oyr aquel pleito, o a judgarlo, que los otros, 
o el uno deilos lo pueda librar, .; p 

LEY III. 

En quales tienpos pueden los ornes mostrar las sospechas contra Iosj 

judgadores r *e como deven razonar esta exebcion ante que otra cosa> 

ninguna , salvo si después dixiere que lo sabe nuev amiente. 

Tienpos y a ciertos que direrríos en esta ley, en que deven mos- 
trar las razones de sospecha aquellos que las ovieren contra los jud- 
gadores, quando los quisieren desechar. Onde dezimos que quando 
alguno quisiere desechar 1 al judgador, diziendo quel a sospechoso por 
alguna de las razones que dize en la postrimera ley deste titulo , que 
lo ídeve.ifttter ante que el pleito sea comenzado por respuesta» E» 
deve razdnsr esta defensión ante que otra ninguna , asi como dize 
en la primera ley deste titulo. Ca si después le quisiere desechar, 
dezimos que non serie tienpo para ello nin podrie , fueras si acaes^ 
ciese nuevamiente alguna de aquellas cosas por que lo puedan fazer, 
ó si jurase que non lo fazie a mala parte por alongar el pleito, mas 
por que non sabia ante aquella cosa por quel quiere desechar. 



LEY IV. i 



Quales son las razones por que pueden seer desechados los juyzhs • 

por sospechosos. 

Sospechas dixiemos en estas otras leyes , que es . cosa por que 
pueden los que an pleitos desechar a los judgadores , que non los 
judguen. E esta sospecha dezimos que naze de muchas cosas, como 
si el judgador a parte én la demanda sobre que es el pleito, o si es 
enemigo de alguna de las partes , o pariente fasta en aquel grado 
que dize en el titulo de los testigos en la ley que comienza: En las 
personas. E esto que dixiemos quel pueden desechar por parentes- 
co, entiéndese en los pleitos de justicia, que non los pueden judgar 
en ninguna manera. Mas en los otros pleitos deven tomar alguno 
con quien los libren, asi como dize en la tercera ley deste titulo. 
Por estas cosas que dixiemos _, pueden desechar el judgador que es 
dado para pleitos señalados , como si es pariente o cuñado del de- 
mandador fasta en el tercero grado conplido, o si es su yerno o 



TIT. III. DE LOS ASENTAMIENTOS QUE LOS ALCALLES &C. 30 1 

su suegro , o su padrastro , o armado , o si fue yozero en aquel plei- 
to mismo, o si es su apaniguado, o si; es su señor o su 'vasallo \j ¡q 
si se alzó alguna de las partes del sobre agravjamiento.quel fizo ea 
aquel pleito mismo. *j • : ■ ; „ i .tiümun 

ififcJ • TITULO TIL; ;■> .«wo ?oI -,b onug 

•. .. íí •■ .b ;.',; ! ..'■.. ! no oHjvi-jÓ 'ioq íí)'-í sriüníLib íy objsl 

i 

DE LOS ASENTAMIENTOS QUE LOS ALCALLES DEVEN FAZER. 1 CONTRA 
AQUELLOS QUE SON ENPLA2AD0S;, E NON QUIEREN VENIR, i <UpJ5 

^ . ••■ • • Li ir* >¡mi[) ■■■ tbi j .• .:, I .< . .■ ifri£i 

VJon guisa es ; que pues -que dixiemós en este otro titulo que deven 
fazer primeramiente los que son enplazadós ¡quando vienen, que di^ 
gamos otrosí en este que deven fazer los jüdgádores cohtra aquellos 
que enplazan, e non vienen o non enbiarí por si , o sbvieneh e noh 
quieren entrar en él , ó se asconden por non venir fazerxterechovb' 
se van sin mandado del rey, o del otro judgador ante^quien anel 
pleito. Ca todos estos deven aver egual pena, e deven-yr los jüdgaf- 1 
dores por el pleito contra ellos, e meter a sus contendores en tenen- 
cia por razón de prenda, segunt' dixiemós en la ochava íei en la nove^ 
na ley del titulo de los enplazamientos. Mas porque algunos con' 
atrevemiento e con poder que an non dexan a los demandadores 
entrar en aquella tenencia que les es judgado , o los fuerzan después 
que son metidos en ella, queremos por ende aqui dezir la manera 
de como se deven fazer los asentamientos. E que deve fazer el jud^ 
gador contra aquel que los enbargare, o non consentiere que se fa- 
gan. E que derecho gana el demandador en aquello en quel man- 
dan asentar, maguer gelo defiendan. E otrosi que pena deve aver el 
que forzare a alguno de aquello en que fuere asentado. E quien 
deve labrar e aver los fructos o las rendas de aquello en que el jud^ 
gador manda asentar a alguno. 

ley 1. 

Que quler dezir asentamiento > e quantas maneras son del , e como 
deven seer fechos ¡ e por cuyo mandado.. 

Palabra de asentamiento quier tanto dezir como asesegar a al- 
guno, metiendol en tenencia por mandado del judgador en aquella 
cosa que demandan i q en otra que vale tanto como ella. E por esto 
por razón de prenda por que nol venieron fazer derecho, asi como 
dize en la ochava ley del titulo de los enplazamientos. E por ende 
queremos aqui mostrar en que manera se deve fazer este asenta* 



LIBRO V. 



302 

miento. E dezimos que el rey lo puede fazer en tres maneras, la 
primera diziendol por su palabra , que asienta metiendo en tenencia 
a aquel demandador por razón de prenda en aquella cosa que de- 
mandan. E este asentamiento dezimos que es mas fuerte que nin- 
guno de los otros. Ca luego que el rey dize estas palabras es asen- 
tado el demandador por derecho en tenencia de aquella cosa, e el 
demandado non gela deve contrastar nin forzarle della. E otrosí, de 
aquel dia se deven cuntar los tres meses, o los seys de aquel asen- 
tamiento. La segunda manera es quando manda a su portero o a otro 
orne de los que son con él que lo faga. E de tal asentamiento de- 
vense comenzar a cuntar los tres meses , o los seys de aquel dia que 
metieron en la tenencia al demandador. La tercera manera es quan- 
do enbia su carta en quel manda que lo faga. E devese cuntar el 
tienpo desté asentamiento como dixiemos en la segunda manera de- 
suso dicha en esta ley. E de todos los otros judgadores dezimos 
que deven fazer el asentamiento por el sayón o por otro su orne 
conoscido. E devese contar el tienpo del asentamiento como desuso 
dixiemos en la segunda manera. E de todas estas maneras de asen- 
tamientos que avernos dichas en esta ley, sacado el que el rey faze 
por su palabra , dezimos que deve meter al demandador aquel que 
lo faze diziendo estas palabras. Yo vos asiento en esta cosa por 
mandado del rey o del otro judgador, que la mandare fazer, que la 
tengades por razón de prenda. E esto deven fazer ante testigos por- 
que se pueda el fecho provar si fuere mester. 

LEY 11. 

Que deve fazer el judgador contra aqtiel que enharga el asentamien- 
to , o non consiente que se faga, e si otri lo enbargare diziendo que es 
suya la cosa como lo deve provar. 

Mandando el rey asentar a alguno en aquella cosa que deman- 
da , o en buena de su contendor en alguna de las maneras que dize 
en la ley ante desta , si aquel que es tenedor dé aquella cosa en que 
manda fazer el asentamiento non consentiere que lo faga, deve en- 
biar el rey al juez o al merino de aquel logar , o a otro orne qual- 
qüier quel eche ende. E si gelo anperare peche ciento mrs. al rey, 
e ciento a aquel que feziere el asentamiento por su mandado , e al 
contendor las despensas que feziere por razón deste asentamiento. 
Mas si el asentamiento fuere fecho por mandado de otro judgador, 
deve el enbiar al que a de fazer la justicia en aquel logar , quel eche 



TIT. III. DE LOS ASENTAMIENTOS QUE LOS ALCALLES &C. 303 

ende a aquel que lo enpara, e asiente al demandador en aquello que 
el juez le mandó. E si a este lo anperase , mandamos quel peche 
diez mrs. , e al judgador otros tantos , e al contendor las despensas 
asi como dize desuso. Esta misma pena dezimos', que aya otro qual 
quier que gelo enbargare, non siendo señor de aquella cosa en que 
lo manda asentar. Pero si alguno lo enbargase diziendo que aquello 
en que querie asentar es suyo , si aquel que esto dixiese lo quisiere 
luego mostrar antel rey, si él mandare fazer el asentamiento, a 
ante el otro judgador que lo oviese mandado fazer, provandolo por 
testigos o por carta, asi como mandan las leyes del titulo de los 
testigos , dezimos que aquel asentamiento non se deve fazer en aque- 
lla cosa, maguer sea la demanda sobre aquella cosa misma. Mas si 
la demanda fuere de debda de pan o de vino, o de otra cosa mue- 
ble , asi como dixiemos en la ochava ley del titulo de los enplazos., 
deven catar otra cosa que sea de aquel demandado en que faga «i 
asentamiento. E si aquel, que dize que es suyo aquello en que quie- 
re asentar , non lo podiere mostrar , asi como sobre dicho es , caya 
en la pena que dixiemos desuso, que deve aver el que enbarga el 
asentamiento. E esto mandamos, por que semeia que mas lo fizo por 
enbargar, que por derecho que y oviese. E los tres meses, o los seys 
que dize en la ley de que feziemos ya emiente en esta ley, cuentan- 
se del dia que fezieron fazer el asentamiento. Ca non es razón que 
por la rebuelta que fizo aquel que la quiso enbargar, gane el que 
fue rebelde en non querer fazer derecho. 



5 \ 

■■-'•■■ 

LEY III. 



Que derecho gana el demandador en la cosa en quel mandaron ascn- 

tar t maguer non se cunpla el asentamiento por, algún enbargo de los 

qiie dize en la ley ante desta. 

Ganar deve algún derecho el demandador, maguer non se faga 
el asentamiento , enbargandose por algunas de las maneras que di- 
xiemos en la ley ante desta. E por ende lo queremos aqui mostrar* 
Onde dezimos que si el rey o otro judgador mandare asentar a al- 
guno en aquello que demanda, o en buena de su contendor por ra- 
zón de alguna cosa quel devan, porque nol quiso venir o estar a de- 
recho segunt dize en la primera ley deste titulo, si aquel que: tovie- 
re la cosa en que mandare el judgador asentar, le defendiere por 
fuerza, o se alzare, de guisa que el asentamiento non pueda seer 
conprido , si pasaren los seys meses si fuer rayz , o los tres si fuere 



304 LIBRO V. 

mueble , que en este plazo non venga desfazer el asentamiento , asi 
como muestra en la ochava ley del titulo de los enplazamientos, man- 
damos que gane la tenencia de aquella cosa, tan bien como si fuese 
asentado en ella sin enbargo ninguno. E demás aquel que lo enbar- 
gó aya la pena que dize en la ley ante desta. 

LEY IV. 

Que pena deve aver el que forzare o tomare al otro aquello en que fue 
asentado por mandado del rey o de alguno de los alcalles. 

Osadia muy grande tenemos que fazen aquellos que fuerzan a 
sus contendores o a otros quales quier, de aquello en que son asen- 
tados por mandado del rey, o de alguno de los otros judgadores. E 
por ende mandamos que si alguno fuere asentado o entregado des- 
ta manera en su demanda, o en buena de su contendor, segunt di- 
ze en la ochava ley del titulo de los enplazamientos , si aquel que 
era tenedor de aquello en que mandaron asentar , lo forzare o lo to- 
mare, o otro qualquier sin mandado de aquel judgador que mandó 
fazer el asentamiento, o de otro que aya poder de judgar, si lo y 
oviere a quien se devan alzar del mandamiento o del juyzio de 
aquel , mandamos que el forzador lo peche doblado a aquel otro que 
era asentado en ello. 

LEY V. 

Como aquel que fuer asentado en alguna heredat la deve labrar e co- 
ger los frutos delta, e como non los deve despender sinon por ciertas 

razones. 

Fructos o rentas que salgan de la heredat en que alguno fuer 
asentado por mandado del judgador, queremos mostrar en esta ley 
quien los deve coger e tener fasta el tienpo sobredicho de los seys 
meses, o de los tres, e orrosi quien deve labrar la heredat. Onde 
dezimos que aquel que fuer asentado en aquella cosa que demanda, 
o en buena de su contendor, si fuere rayz , que nol deve echar della 
fasta los seys meses pasados, o fasta los tres si el asentamiento fuer 
fecho por razón de debda quel deva. Mas cada una de las partes de- 
ve seer tenedor de aquella cosa en que faze el asentamiento. Pero 
desta guisa el demandado deve labrar aquella heredat, e coger los 
fructos que ende venieren , e develos dar por cuenta al demandador, 
que es metido en el asentamiento, mas non los deve despender nin 
vender, fueras ende si los fructos fuesen tales por si, e en tal sazon 9 



TIT. III. DE LOS ASENTAMIENTOS. 005 

que se non podiesen guardar. Ca estonce devenios amos a dos ven- 
der, e recebir el precio aquel que es asentado. E si alguno dellos 
non se quisiese acordar a venderlos , o non fuese en el logar, deve- 
los el otro vender con sabeduria del judgador de aquel lugar ó los 
fructos fueren, e tanbien los fructos, como, el precio dellos e las 
otras rentas , develo todo guardar aquel, que es asentado para tornar- 
lo con la heredat a su contendor, si veniere fasta los seys meses, o 
fasta los tres a desfazer el asentamiento, asi como dize en la ochava 
ley del titulo de los enplazos. E si pasaren los seys meses o los tres^ 
gana el demandador la tenencia, e aquellos fructos, e aquellas ren- 
tas que tenie en guarda , e son suyas , e puede pedir al judgador que 
eche a su contendor de aquella heredat, e él develo fazer. 



LEY Vlé 



Como Sí alguno fiiere asentado en bestias las deve pensar , e non se de- 
ve servir dellas , é como gana la tenencia deltas, e non es temido de res- 
ponder sinon sohrel servicio dellas» . 

Asentamiento pueden otrosi fazer a alguno en cosas muebles cier- 
tas que demanda , o por razón de debda si la demandare , asi como 
dize en la ochava ley del titulo de los enplazamientos. E si la deman- 
da es de cosa mueble cierta señaladamiente , asi como de siervo ¿ o 
de cavallo, o de otra bestia, o de ganado, o de algunas otras cosas 
semeiantes destas, e aquel a quien las dieren en razón de asentamien- 
to por prenda, develas tener e pensar dellas, mas non deve servirse 
dellas, mas tenerlas guardadas. E si fasta los tres meses veniere su 
contendor, e le diere las despensas que feziere tan bien en guardar 
aquellas cosas que dixiemos, como en darles a comer, e otrosi las 
que fizo por razón de aquel pleito, e le diere fiador con pena de 
aquella demanda, segunt el albidrio del judgador quel esté luego a 
derecho , devel tornar aquella prenda , seyendo viva. Mas si los tres 
meses pasaren , e non venier cobrar su prenda , en la manera que di- 
ze desuso en esta ley , de alli adelante gana la tenencia , e puédese 
servir della como de suya, salvo el derecho de su contendor f si la 
quisiere demandar por suya , asi como diz en la ley de los enplaza- 
mientos de que feziemos ya emiente en esta. Eso mismo dezimos 
de otra cosa muebje cierta, que non sea viva, que la deva guardar 
aquel a quien la dan en razón de prenda. Mas non deve usar della 
fasta los tres meses pasados. Mas si a alguno dieren cosa mueble vi- 
va o non viva por prenda, en razón de asentamiento, por debda 
tomo 1. QQ 



306 LIBRO T\ 

quel devan, devela tener asi como diz en la fin de la ochava ley 
del titulo de los enplazos , o puede demandar el judgador que gela 
mande fazer vender , o que gela dé en prezio de aquella debda , e 
el judgador develo fazer en tal manera, que lo que valiere de mas 
de aquello que él deve aver , que lo torne a aquel cuya fue aquella 



cosa. 

LEY VII. 



Como si sospecha aviniese contra aquel que fue asentado, que malmete- 
ría o desgastaría los f rudos que saliesen de los bienes en que fuese 
asentado, los deve poner en jialdat fasta que el tienpo del asentamiento 

sea conplido. 

Tomar deve los fructos e las rentas el que fuere asentado , asi 
como dize en la tercera ley ante desta , mas si fuer tal orne que aya 
sospecha que los despenderle o los malmeterie, deve los meter en 
mano de fiel. E si fasta los seys meses non recudiere el demandado 
a desfazer el asentamiento , segunt dize en la ochava ley del titulo 
de los enplazamientos, deve dar aquellos fructos e aquellas rentas a 
aquel que fuer asentado en la heredat , para fazer dellos lo que qui- 
siere. Otrosi dezimos que si aquel a quien dan alguna cosa mueble 
por prenda > en razón de asentamiento , es sospechoso que la tras- 
porná o se alzará con ella, que lá deven meter en mano de fiel 
fasta los tres meses. E si fasta aquel plazo non recudiere aquel a 
quien prendaron después, devegela entregar el fiel. Eso mismo de- 
zimos si demanda alguno cosa mueble e es sospechoso, que fuyrá 
con ella, o si es rayz, que la destruyrá, o dañará los fructos que de- 
11a sallieren. 

TITULO IV. 



DE LAS DEFENSIONES. 



INonbradas avernos ya algunas cosas de las que tañen en los fechos 
que pertenecen en los pleitos, asi como enplazamientos, e otrosi de 
las sospechas contra los judgadores , e después de los asentamientos. 
E de cada una destas mostramos como se deven fazer. Mas agora 
queremos fablar en este titulo de otras cosas que avienen en los 
pleitos. E esto es las defensiones que an ornes unos contra otros, 
tanbien los demandadores como los demandados. Ca por la defen- 
sión , quando derechamiente se faze , alcanza orne mas ayna su dere- 
cho. E enparase del mal quel podrie venir por razón de la deman- 



TIT. IV. DE LAS DEFENSIONES. 007 

da quel fazen. E es asi como arma con que se defiende orne de sus 
enemigos. E pues que tan provechosa cosa es, queremos mostrar 
quantas maneras son de defensiones. E quien las puede razonar. E 
en qual manera. E quando se deven ayudar dellas. 

LEY I. 

Quantas maneras son de defensiones , e guates son las que aluengan 
los pleitos , e qual es son las que desfajen todo el pleito. 

Defensiones son de muchas guisas, e destas las unas desfazen to- 
do el pleito , e las otras lo aluengan, e cada una dellas viene sobre 
muchas cosas. Mas las que desfazen todo el pleito, queremos aqui 
dezir, e son aquellas que se muestran por tales razones, que quando 
el demandador quiere entrar en pleito con su contendor sobre aque- 
lla cosa quel demanda, quel tuelle que non lo puede fazer x . E esto 
serie como si alguno demandase a otri debda, o otra cosa que di- 
xiese quel debie > e el demandado se defendiese, diziendo que aquel 
demandador le avie fecho tal pleito, que nunca gela demandase , o 
sil demandase alguna heredat que dixiese que devie aver¿ e el de- 
mandado pusiese defensión ante si, que avie tanto tienpo pasado 
que la tenie, que noL devie responder , segunt mostramos en el titu- 
lo del tiempo porque se pierden o se ganam las cosas ¿ o si se de- 
fendiese el demandado, diziendo que avie ávido pleito con aquel 
mismo sobre aquella cosa, o con otro, dónde él teníe que non avie 
razón para demandarla ye que fuera vencido por juyzio. Eso mismo 
dezimos de las otras defensiones que son semejantes destas, que des- 
fazen toda la demanda del pleito en todas las maneras que pueden 
acaescer. 

ley n. 

Quales defensiones aluengan los pleitos , e quales los alongan por algu- 
na sazón , e por quantas razones aviene este alongamiento. 

Aluéngase el tienpo de los pleitos por dos maneras de defensio- 
nes. Ca las unas lo aluengan por grant tienpo , e las otras lo aluen- 
gan por alguna sazón. E este enbargamiento puede seer en quatro 
maneras.. La una es por razón de la persona del judgador. La otra 
por razón de las cosas por que non a poder de judgar. La tercera 
es por razón del demandador. La quarta por razón de aquel a quien 

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1 Nota. Estas defensiones sort perentorias. Ikili 

TOMO I. QQ 2 



008 LIBRO V. 

demanda. Mas la primera es que viene por razón del judgador^ e si 
el demandado pone defensión contra él, razonando que es siervo o 
descomulgado concejéramíente, o que a en. si alguna de las otras: co- 
sas que dize en la quarta ley del primero titulo del quarto libro r o 
quel a sospechoso por alguna de las razones que diz en el titulo de 
las sospechas. E la segunda manera que viene por razón de las co- 
sas por que non a el judgador poder de judgar , se parte en tres ma- 
neras. La primera es quando el judgador quiere judgar a alguno en 
la tierra ó non a poder de lo fazer. La segunda quando quiere jud- 
gar a algún orne de otro logar que non es dé su judgado, maguer 
sea el judgador alli 6 a el poder de judgar. La tercera es quando 
dan a alguno para judgar pleito señalado, e dize el demandado 
contra él que non a poder de judgarle en aquel pleito por aquella 
carta quel dieron por quel judgase. Ca su contendor la ganó encu- 
briendo la verdat, e diziendo mentira , asi como dize en el titulo de 
las cartas. E la tercera manera, que viene por razón del demanda- 
dor o de su personero, si el demandado razona contra él, que es 
descomulgado conceieramiente , o si dize quel forzó de alguna cosa, 
e quel nol deve responder fasta que! desfuerce. La quarta manera de 
defensión, que viene por razpn.de aquel a qui demandan , es quan^ 
do se defiende diziendo asu contendor, que nol deve responder, por- 
que el rey lo enbia en su mandado. Otrosí quando se defiende an- 
tel judgador, razonando que non deve venir al plazo que él le pu- 
so.. Ca el rey le a llamado o enplazado para ante si en aquella sa- 
zón misma.. Otrosi se puede defender para noá razonar , seyendo en- 
fermo, o aviendo alguna de las otras escusas para defenderse, que 
dize en el titulo de los enplazamientos. Lb 



LEY III. 



Quaks son las defensiones que aluengan los pleitos por alguna sazotjx 

Defenderse pueden los ornes por sus razones en los pleitos por 
la otra manera de defensión, que dixiemos en el comienzo de la ley 
ante desta, porque se enbarga el pleito alguna sazón. E esta defen- 
sión viene mas en razan de las pagas que de otra cosa, asi como 
quando demanda uno a'otro alguna-- cosa quel deva, e el I demanda- 
do se defiende razonando que verdat es que gelo deve , mas que 
non es venido el plazo que puso con él quel pagarie, o si se defien- 
de diziendo que ovieron pleito sobre aquella cosa quel demanda, 
mas que non es venido el. plazo a que mandó el judgador quel pa- 



TIT. IV. DE LAS DEFENSIONES. gOO 

gase. Por tales defensiones como estas que dudemos j,, se enbarga el 
pleito alguna sazón en razón de las pagas, de lo que deven algunos 
dar o fazer por si ó por otri, ....... ,. 

LEY IV. 

Quantas defensiones puede poner el demandado contra el demandador, 
e otrosí el demandador contra el demandado , e quien las puede poner. 

Razonar dezimos que non puede ninguno defensiones sinon el 
demandado o el demandador, o otros por ellos, asi como aqui di- 
remos '. Primeramiente pertenece la defensión al demandado si la 
oviere tal que la pueda poner con derecho e con razón. E desi el 
demandador puede razonar otra defensión, si la oviere, a la de su 
contendor. E el demandado de cabo puede poner otra defensión con- 
tra aquella. E en estas quatro guisas se pueden defender el deman- 
dador e el demandado razonando uno contra otro. E queremos aqui 
mostrar por semeianza como podrie acaescer, porque meior lo en- 
tiendan los ornes. E esto serie como si demandare uno a otro que 
avie a dar una quantia de mrs. o de otra cosa, e el demandado se 
defendiese, diziendo quel nol devie responder, ca él gelo avie quito. 
E sobresto el demandador razonase, defendiéndose que si gelo qui- 
tara , que lo feziera por miedo o por fuerza , e su contendor respon- 
diese contra esto, que quando él dize que gelo qui¡tó,; que ; non esta- 
ba entonce en tal logar, nin de guisa que' por ¡ninguna de aquellas 
cosas lo deviese fazer. En estas guisas o en otras pueden ios deman- 
dadores e los demandados razonar defensiones, ñ nos contra otros, o 
otros por ellos, asi como personeros, o vozeros, o sus herederos, o 
sus fiadores. 

ley v. 

<:,, *.\>.v . . v.\ «oí 

Quales son las defensiones que se pueden poner ante del pleito contesta- 
do, e quales después que el pleito fuere contestado fasta que den el 

juyzio. 

u J <j <>■ ¡ ?.i riL'JL'! ' 

Ayudar se pueden los ornes en los pleitos de las defensiones, 
asi como aqui diremos , de las unas ante que el pleito sea comenza- 
do por respuestas, e de las otras después que es comenzado fasta q Ue 
den el juyzio, e de las otras después que el juyzio fuere dado ante 

. •:.-. ■ ;.' : ■• uiü-j ;•; , ' , 

1 La decretal Pastpralis Hb. n. tit. ex- a que ponga todas las exepoiófles dilatorias, 
ceptiones dize que porque los pleitos se alón- sean puestas, e después del plazp que non sean 



gavan por las exepciones que se proponien, oydas si non acáescieren después, o jurare que 

íe" después del plazo las. sopo. .'<; 



que el juez dé termino perentorio a la parte 



LIBRO V. 



3IO 

que sea acabado nin conplido. E aun después que lo fuere , segunt 
que mostraremos adelante. Pero queremos aquí fazer entender en que 
manera las deven los ornes razonar para aprovecharse del las. E por 
ende dezimos que si la defensión fuere tal que desfaga el pleito , que 
si aquel que la quiere razonar sopiere ciertamiente que su contendor 
podrá provar aquello que demanda en respondiendo a ello , puede 
poner luego si quisiere aquella defensión por que quier desfazer aquel 
pleito en esta guisa, ca sil demandaren alguna cosa, puede dezir que 
conosce que gela devie, mas que el gela quitó, o que el mismo fizo 
al otro pago della, o quel venceó por juyzio, o puede poner otra 
defensión semeiante destas si las oviere. E si dubda que la non po- 
drá provar , bien puede razonar el demandado si quisiere , defendién- 
dose que non cree que es temido de fazer aquella cosa quel deman- 
da. E maguer gelo podiese fazer verdat, que por derecho non a 
poder de lo demandar. Ca el a defensión señalada para desfazer 
aquella demanda , e devela nonbrar. Mas por eso non es tenudo de 
la provar skion quisiere, fasta que el demandador proeve lo que pi- 
de. E si sabe que su contendor non puede provar lo que dize, non 
a él porque razonar tal defensión. Pero si alguno quisiere razonar 
tal defensión de las que aluengan el pleito, dezimos que oyda la 
demanda de su contendor , lo deve fazer para ayudarse della , e a la 
de provar ante que responda a la demanda. E si fuere la defensión 
de las que enbargan el pleito alguna sazón en razón de la paga , de- 
vela poner en la manera que mostramos en esta ley de las otras de- 
fensiones, que desfazen el pleito. 



ley vi. 



Quales son las defensiones que si la parte non las posiere en el tienpo 
aue deve , que después non deve tornar a ellas , nin le son de recebir. 

Sabiduría deve aver para non caer en yerro el que quiere ra- 
zonar algunas de las defensiones porque se aluengan los pleitos, pa- 
ra poner cada una en el lugar ó deve, o que conviene. Ca si 
aquel que a alguna destas defensiones non la quisiere razonar ó con- 
viene , e razonare otra dexando aquella , e después quisiere tornar a 
la que dexó , dezimos que non lo puede fazer , nin gela deven re^ 
cebir. E esto podrie seer como si alguno fuese enplazado en tienpo 
, de las ferias, que son para coger el pan e el vino , e él entrase en el 
pleito con su contendor de su grado, e seyendo el pleito comenza- 
do, quisiere después dezir que non deve responder porque es tien- 



TIT. IV. DE LAS DEFENSIONES. OH 

po de ferias , tal como este tenemos que non lo puede fazer, porque 
parece que a sabiendas dexó de poner su defensión en el logar 6 se 
pudiera ayudar della. E eso mismo dezimos que si alguno pusiere 
defensión contra el judgador de las que dizV en el primer titulo del 
libro quarto en la ley que comienza: Escogidos, o otra defensión 
alguna, porque non aya de respender, nin de entrar en pleito an- 
tel, e non la razonare en el comienzo , e mostrare ' otra defensión 
razonando, o aduziendo testigos o cartas él o su contendor, o re- 
cibiendo mandamiento de aquel judgador, que después non la pue- 
de razonar , nin gela deve recebir , fueras ende si aquella defensión 
acaesciese nuevamiente en el pleito, porque con derecho lo podiese 
fazer. 

LEY VII. 

En que manera pueden seer puestas las defensiones contra el juyzio 
que fue dado por falsos testigos } o por falsas cartas ¿ o contra las k^ 

yes, fasta quanto tienpo. 

Juzgado el pleito ante que sea acabado nin conplido , el que 
ovier alguna de las defensiones que dizen en esta ley: devela po*- 
ner en esta manera : si aquel por quien fue dado el juyzio , deman- 
dare al rey o a otro judgador , quel faga conprir aquello quel jud- 
gó, puede razonar su contendor contra él que non lo deve fazer. 
Ca fue dado el juyzio por falsos testigos, o por falsas cartas , o pue- 
de razonar otrosí que aquel que judgó el pleito, que non avie poder 
de lo judgar, o que aquel que tovo la voz en su nonbre, que non 
era su personero nin su vozero, nin lo tovo con su plazer nin. por 
su mandado, o que fue dado aquel juyzio conoscidamiente contra 
las leyes. E si alguna destas defensiones fuese otra vez razonada an- 
te del juziyo , e aquel que la puso non la pudiese provar , e la qui- 
siese razonar de cabo, dezimos que non lo puede fazer, nin gela 
deve recebir el judgador. E qualquier destas defensiones sobredichas 
en esta ley puede poner ante si el que la oviere en estas maneras 
que dixíemos, o en otras semeíantes dellas si las ya, que quier 
que demande su contendor al que judgó el pleito, quel faga con- 
plir aquel juyzio. Mas si el juyzio fuere conplido , e lo quisiere des- 
fazer aquel contra quien lo dieron, puédelo fazer por alguna des- 
tas maneras que dixiemos , e esto que faga a veynte años , mas non 
dende adelante. , > 



ni2 LIBRO V. 

LEY VIII. 

Quales defensiones pueden poner ante del pleito contestado , e guales 
después si nuevamiente acaescieren. 

Desfazense los pleitos e aluenganse por las maneras de las de- 
fensiones que dixiemos en las leyes ante desta. Mas agora queremos 
aqui dezir quando las deven razonar. E dezimos que defensiones y 
a que deven seer razonadas ante que el pleito sea comenzado por 
respuesta, e otras que deven razonar después que el pleito es co- 
menzado fasta que den el juyzio sobre todo el pleito. E ay otras 
que pueden razonar después del juyzio ante que sea acabado o con- 
plido. Mas las que deven razonar ante que el pleito sea comenzado 
por respuesta son aquellas que aluengan el pleito, asi como diz en 
la tercera ley deste titulo. Pero estas que lo aluengan non las pue- 
den poner después que el pleito es comenzado por respuesta , fue- 
ras si acaescier nuevamiente alguna razón por que lo deva fazer , asi 
como diz en la tercera ley ante desta. Eso mismo dezimos de las 
defensiones que enbargan los pleitos por razón de las pagas. Ca 
otrosi estas non las pueden después razonar. Pero bien las pueden 
después provar si ante fueren razonadas que el pleito fuere comen- 
zado por respuesta, asi como dize en la quarta ley deste titulo. 

LEY IX. 

Quales defensiones otras pueden poner después que el pleito es contes- 
tado fasta que el juyzio sea dado , e como aquel que se alza pueds 
mejorar en su defensión antel juez del alzada , e poner otra de nuevo 
maguer non la aya primero puesto. 

Departimiento feziemos en la ley ante desta de quando se de- 
ven razonar las defensiones. E pues que dixiemos en ella de las que 
an de poner ante que el pleito sea comenzado , queremos aqui mos- 
trar de aquellas que se deven razonar después fasta que el juyzio 
sea dado. E estas son todas las que desfazen los pleitos , asi como 
mostrado avernos en la segunda ley deste titulo. Ca estas dezimos, 
que non se deven razonar sinon desde que es el pleito comenzado 
fasta que den el juyzio , o después del juyzio sobre razón de alzada, 
o puede mejorar su voz aquel que se alzare, razonando alguna de- 
fensión si la oviere de las que dixiemos que desfazen el pleito ante 
aquel judgador a quien se alzó , maguer non la o viese puesta ante 



TIT. IV. DE LAS DEFENSIONES. 313 

del juyzio finado ante el otro de cuyo juyzio se alzó. E maguer di- 
xiemos en la ley ante desta, que las defensiones que desfazen los 
pleitos non las deven razonar sinon después que el pleito fuere co- 
menzado , enpero dos defensiones y a destas, que pueden poner ante 
que el pleito se comience e después. La una es si el demandado ra- 
zonar contra su contendor , defendiéndose que aquel pleito que el 
demanda fue otra vez librado por juyzio. La otra si dize que fezie- 
ron avenencia o postura por que non gelo deve demandar, o que 
treynta años o mas a que lo tiene en faz e en paz. 



LEY X. 



Quales son las defensiones que pueden poner contra el juyzio después 
que es dado c el pleito acabado, e en quales cosas. 

Contienden los ornes muchas vegadas por saber quales son las 
defensiones, que pueden poner después que el juyzio es dado sobre 
todo el pleito , por que se puede todo desfazer quanto en aquel plei- 
to fuere razonado , e el juyzio que sobrello dieron. E nos queremos 
las aqui mostrar. Onde dezimos , que si alguno razonare en defen- 
diéndose diziendo, que aquel juyzio que fue dado contra él, que non 
deve valer , pudiéndolo esto mostrar por alguna de las razones que 
dize en la tercera ley ante desta, aquel juyzio deve seer desfecho e 
quanto en aquel pleito fezieron. Otrosi dezimos, que si uno da a 
otro alguna cosa , e le demanda aquel a quien la dio , que gela faga 
sana del todo, e el judgador le da por juyzio que lo faga, bien 
puede dezir aquel contra quien el juyzio dieron, que non es tenudo 
de lo fazer sano, sinon en quanto él podiere , fueras ende se fizo con 
él tal pleito quando gelo dio, que gela feziese sana, asi como dize 
en el titulo de las donaciones. E dezimos aun, que si demandan a 
alguno por razón de fiadura, e le da el judgador por juyzcio, que 
peche todo aqnello que fió , si otros fueren con él en la fiadura, bien 
pueden después del juyzio finado demandar al judgador, quel dé 
aquel poder que avie su contendor para apremiar a aquel o aquellos 
que fueron con él en la fiadura, que paguen su parte, asi como dize 
en el titulo de las fiaduras. E si el judgador mandare a aquel a quien 
fueron fiadores , que lo faga asi , e el non lo quisiere fazer defen- 
diéndose, que juyzio a recebido sobre aquella fiadura, dezimos que 
non se puede defender por tal razón , que nol dé aquel poder que 
avie contra los otros fiadores. 

TOMO I. RR 



3*4 



LIBRO V. 



LEY XI. '/ 



Como al descomulgado non deven responder a demanda que faga } e dé 
como el descomulgado deve responder a las demandas quelfazen , e pue- 
de poner por si todas las defensiones que oviere , e puede apellar. 

Tardarse puede el pleito por otra defensión que queremos mos- 
trar en esta ley. E esto podrie seer tan bien en ante que el pleito 
fuese comenzado por respuesta, como después, quando quier fasta 
que el juyzio fuese conplido. E esta defensión serie quando alguno 
demandase a otro alguna cosa, e el demandador fuese descomul- 
gado conceieramiente , por que aquel a quien demanda le oviese a 
dezir que nol devie responder. Ca atal descomulgado nol deve orne 
aconpanar nin razonar con el , sinon en aquellas maneras que santa 
eglesia manda , asi como mostraremos en el quinto libro. Pero si al- 
guno oviere demanda contra el descomulgado puedel demandar si 
quisiere , e non se puede escusar por razón del descomulgamiento, 
que nol responda. Mas puede poner ante si todas las defensiones 
que oviere, tan bien como si non fuese descomulgado *, mas non pue- 
de reconvenir contra el actor, por que el remedio de defensión non 
se torne a manera de inpugnacion. E sil acaesciere que se aya de 
alzar por razón del agraviamiento quel fagan en aquel pleito quel 
demandan , dezimos que pueda ganar carta e afirmar su voz , e 
nol deve enbargar la descomulgacion. 

TITULO V. , 

DEL TIENPO POR QUE SE GANAN O SE PIERDEN LAS COSAS. 

■ } , 

i\ provechosa cosa tenemos que es de fablar en todas las razones que 
entendemos que pertenescen a los pleitos por toller las contiendas 
que podrien nascer entre los ornes. E por ende dixiemos en el titu T 
lo ante deste de las defensiones, e las maneras dellas. Mas agora que- 
remos aqui dezir de otra manera de defensión de que reciben los 
ornes daño quando non la saben. Ca muchas vezes acaesce que de- 
xan perder sus cosas desdeñándolas, e después mueven pleito so- 
brellas. Esta manera acrece en su daño trabaiando e faziendo des- 
pensas sobre aquello, que por derecho non puede cobrar. Esta de- 

1 La exepcion de la descomunión se deve ta , e non se cuente y el dia que se puso. Dize- 
provar fasta ocho dias del dia que fuere pues- lo Pia de cxceptionibus , lib. vi. 



TIT. V. DEL TIENrO TOR QUE SE GANAN &C. $\j 

fension que dezimos es el tienpo por que se ganan o se pierden las 
cosas. E por ende queremos aqui mostrar quantas maneras son de 
tienpos por que esto aviene. E por quales de aquellos tienpos ganan 
los ornes las cosas o an tenencia dellas. E quales cosas son meester 
para ganar por tienpo. E quales cosas non se pueden perder por 
tienpo. E por quantas maneras se enbarga este tienpo. E que pro 
viene deste tienpo a aquel que se quiere defender por él o ganar al- 
guna cosa. 

ley i. 

Como el fuero despana anti 'guarniente fue todo uno en tienpo de los 
godos y e por (pual razón vino el departimiento, de los fueros en las 

tierras. 

Fuero despana antiguamiente en tienpo de los godos fue todo 
uno. Mas quando moros ganaron la tierra perdiéronse aquellos li- 
bros en que eran escriptos los fueros. E después que los christianos 
la fueron cobrando, asi como la y van conquiriendo , tomavan de 
aquellos fueros algunas cosas segunt se acordavan, los unos de una 
guisa e los otros de otra. E por esta razón vino el departimiento de 
los fueros en las tierras. E como quier que el entendemiento fuese 
todo uno, por que los ornes non podrían seer ciertos de como lo usa- 
ron antiguamiente, lo uno por que avie gran sazón que perdieran los 
fueros, e lo al por la grant guerra en que fueron sienpre, usavan 
de los fueros cada uno en el logar ó era segunt su entendemiento 
e su voluntad. E en lo que mas acaescio este departimiento de non 
entender como solien seer de primero , era en el tienpo por que se 
ganan o se pierden las cosas. Onde nos por toller los ornes deste 
desacuerdo, e tornarlos al entendemiento verdadero, e fazerles saber 
como fue en aquel tienpo, e como debe agora seer, querérnoslo mos- 
trar en este titulo. E dezimos que aquellos que usaron tienpo de 
ciento años por ganar o perder la cosa , que fezieron derecho. Eso 
mismo dezimos de los que usaron tienpo de quarenta años, e de 
treynta, e de veynte, e de diez, e de cinco, e de quatro, e de tres, 
e de año e dia, e de seys meses, e otros de tres e de tercer dia. 
Mas nos queremos fazer entender cada uno destos tienpos a quales 
cosas conviene, e como se deve entender, pero primero fablaremos 
de los tienpos por que se ganan o se pierden las cosas de todo, 
e después diremos de los otros tienpos por que se ganan las te- 
nencias. 

TOMO I. RR 3 



LIBRO V. 



LEY II. 



Como la iglesia de Roma nin el rey non puede perder sus cosas por 
menor tienpo de cient años , e las otras eglesias por quarenta. 

Tenencia de ciento años a mester que aya aquel, que quisiere 
ganar por tienpo alguna de las cosas del rey , asi como tierras 11a- 
bradas, o por labrar, o viñas, o arboles, o otras heredades, que sean 
de sus celleros quel pertenescen por razón del regno. Ca por menor 
tienpo deste non las puede aver ninguno por suyas. Eso mismo de- 
zimos de las cosas e de los derechos que pertenescen senaladamiente 
a la eglesia de Roma, que non se pueden otrosí perder por menor 
tienpo de ciento años. E como quier que todas las otras eglesias obe- 
decen a esta, este tienpo non se entiende sinon desta sola nonbra- 
damiente. E esto por dos razones, la una por que el apostoligo tie- 
ne logar de nuestro Señor Iesu Christo en tierra, asi como mostra- 
mos en el primero e en el quinto libro , la otra por el poder e por 
la onra quel dieron los enperadores tienpo de quarenta años para 
ganar alguna cosa por tienpo. ' Pero esta tenencia se entiende en 
los heredamientos o en las cosas de todas las otras eglesias, tanbien 
de los clérigos como de todas las otras ordenes de qualmanera quier 
que sean. Otrosi dezimos que por este tienpo mismo de quarenta 
años pueden ganar los ornes algunas cosas de las del rey, asi como 
heredades comunales que son tierras, o viñas, o casas, o molinos, o 
otras semeiantes destas de aquellas que oviese comprado o heredado 
de alguno. 

LEY III. 

(guales son las cosas que pueden los ornes ganar por tienpo de xxx 

años. 

Vieneles daño e perdida muchas vezes a los ornes por su culpa, 
non queriendo demandar nin afincar en el tienpo que deven las co- 
sas en que an algún derecho. 2 E nos queremos les mostrar en esta 
ley como se pueda guardar deste daño. E por ende dezimos que si 
alguno tovier como quier por treynta años cosa que sea agena, asi 
como siervo, tierras, o viñas, o casas, o otra heredat de qual manera 
quier que sea, que seguramiente la pueda tener dalli adelante, e de- 
fenderse por este tienpo contra todo orne que gela demandare , ma- 

1 La decretal Cum nobis lib. ir, tít. Pre- 2 Con la xxi, tít. xx. Prescripciones li- 
scription. La xxvt , tit. xxix, m partid. bro m. Setenario. 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 317 

guer que non muestre razón por que la ovo; pero esto non se en- 
tiende de aquellas cosas que por tienpo non se pueden perder nin 
ganar segunt diz adelante en este titulo. Eso mismo dezimos si al- 
guno o viere demanda contra otro sobre postura o sobre avenencia 
que dize que fizo con él, e non gela tovo, que si non gela deman- 
dare fasta treynta años, que non es temido del responder dende ade- 
lante. Pero si el demandador se podiere anparar por alguna de las 
razones que dize en este titulo , non se le puede enbargar su de- 
manda por este tienpo que dixiemos. Otrosi dezimos que si algún 
siervo andodiere fuydo treynta años, e non diere trebuto nin otro 
pecho a ninguno por razón de servidunbre , mas que ande por libre, 
que dalli adelante nol puede ninguno demandar por siervo. 

LEY IV. 

Qualcs son las cosas que los ornes pueden ganar por uso de treynta 

años. 

Uso de luengo tienpo faze a los ornes ganar algunos derechos 
en las cosas agenas, ayudando e serviéndose dellas, asi como aqui 
mostraremos. Esto se entiende en esta manera , como si algunos fe- 
ziesen carreras por heredades ajenas por ó fuesen a las suyas, e en 
las sazones que las heredades labran o cogen los fructos andudiesen 
por ellas. E esto usasen de fazer por xxx años, e los señores de 
aquellas heredades quisiesen demandar o defender que non pasasen 
después por aquellos logares sobredichos, dezimos que non lo pue- 
de fazer, ca este tienpo que dixiemos gelo tuelle. Otrosi dezimos, que 
si algunos se sirven de algunas aguas para molinos, o para regar 
huertas, o mieses, o linares , o otras heredades de qual manera quier 
que sean, usando esto por tanto tienpo como desuso dixiemos, que 
gana derecho en ello, por que dalli adelante non gelo pueden to- 
11er. Eso mismo dezimos de las luvias que caen de unos tejados en 
otros , e pasan de unas casas en otras , que se gana por tanto tienpo 
como desuso dixiemos para non poder después seer contrallados. 

ley v. 

Por quales razones e en qual manera e por quanto tienpo pierden los 
ornes las cosas que avien ganado por tienpo de xxx años. 

Sirviéndose los ornes de las cosas por xxx años, asi como desuso 
dixiemos en la ley ante desta, ganan derecho en ellas. Pero quere- 



-5 i 8 LIBRO V. 

mos aqui mostrar otrosí por quanto tienpo lo pueden perder des- 
pués que lo ovieren ganado. Estas cosas de que se sirven los ornes 
son en dos maneras , ca las unas son en poblado , e las otras de fue- 
ra , asi como diremos. E las del poblado son asi como aquellos que 
tienen sus casas en lugar que an buena vista, e esto usó treynta años 
o mas, e después desto su vezino quisiere alzar sus casas tan altas, 
de manera que tuelga aquella vista, o quel enbargue la lunbre que 
suelen aver , o faz aquellas sus casas tan altas por que descubran las 
suyas veyendo alguna cosa de lo que fazen en ellas. Onde dezimos 
que aquel que tal señorío avie ganado por este tienpo sobredicho so- 
bre las casas de su vezino, que non lo pierde sinon por dos cosas, 
la una que crea aquel que faz la lavor , que la puede fazer con dere- 
cho , la otra que aquella lavor que asi fuer fecha , que sea tenedor 
della diez anos conplidos seyendo en la tierra aquel que gela qui- 
siere enbargar , o veynte non seyendo y. Otrosí dezimos , que si al- 
guno a ganado derecho por tienpo en las casas de su vezino, asi 
como de meter alguna viga en su pared, o de aver feniestra en 
ella por que entre lunbre a sus casas o que ayan de coger las aguas 
de los teiados, o de canales, o de albañares, que después que asi lo 
ovier ganado non lo pierde sinon por dos cosas , la una que crea 
aquel que gela enbarga que non avie tal derecho aquel otro que di- 
xiemos sobre sus casas , la otra que aquel enbargador gelo destorve 
cerrando aquellos logares que avernos dicho, de manera que non pue- 
da usar de aquella servidunbre, pero que este destorvo que dure 
diez años , seyendo en la tierra aquel que este derecho avie , e non 
lo demandando, o veynte años seyendo fuera de la tierra. Mas los 
otros derechos que an los ornes fuera de poblado, asi como de las 
carreras por que van los ornes a sus heredades , o de traer las aguas 
para sus molinos o para regar segunt que dixiemos en la ley ante 
desta, dezimos que por tanto tienpo se pierden como se ganan si 
non fueren usados. 



ley vi. 



Del tienpo de los veynte años e de los diez años por que se pueden 
ganar e perder las cosas por este tienpo. 

Veynte años o diez fazen ganar a los ornes derecho en las cosas 
agenas si las tovieren en algunas de las maneras que mostraremos 
en esta ley. Onde dezimos que si alguno oviere heredat de otro por 
conpra o por otro camio, o por donadío, o por otra manera qual- 
quier que lo pueda aver con derecho , si fuer tenedor della xx años, 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 3 I O, 

que bien se puede defender por este tienpo contra todo orne que 
gela demandare, maguer diga aquel que gela demanda que non fue 
en la tierra. Otrosi dezimos que si alguno tovier heredat de otro 
diez años , que bien se puede defender por este tienpo contra qual- 
quier que gela demandar. Esto se deve entender seyendo en la tier- 
ra aquel que la demanda. Pero si en este comedio del tienpo de 
los diez años andodiere de su voluntad alguna sazón fuera de la 
tierra , dezimos que gelo deven cuntar doblado. E esto por dos ra- 
zones, la una por que asi comol cuentan los diez años doblados 
quando todavía es fuera de la tierra , e gelos tornan en veynte , asi 
como dixiemos en el comienzo desta ley, otrosi tenemos quel de- 
ven doblar el tienpo que menguare de los diez años que non fue en 
la tierra , la otra razón por que non tenemos por guisado que asi 
de ligero pierdan los ornes de todo sus cosas por mengua de poco 
tienpo. Eso mismo dezimos que si algún siervo andudiére por libre 
veynte años en faz de aquel quel demandare por siervo, que dalli 
adelante nol puede demandar nin tornar a servidunbre , maguer di- 
xiese el demandador que aquel tienpo nol deve enbargar, ca non 
sabie que tal derecho avie en él por quel podiese demandar por 
siervo. 



LEY VII. 



Como si alguno en su vida fizo algunt maleficio e pasaren cinco años 

después que fuere muerto , non lo pueden demandar á sus herederos •, 

salvo en cosas señaladas. Otro tal tienpo tuelle a los ornes non poder 

enbargar testamento de otri. 

Cinco años dan a los ornes derecho para defenderse de aquellos 
que les demandan algunas cosas de las que diremos en esta ley. E 
por ende dezimos que si alguno oviese fecho cosa porque merescie- 
se pena en el cuerpo o en el aver, e non gelo demandasen en su 
vida, e gelo quisiesen demandar después a sus herederos por razón 
del heredamiento , que pechasen aquella pena o aquella calopna que 
él oviera a pechar, si esto fasta cinco años non lo demandaren, de 
alli adelante non lo podrien fazer. Ca este tienpo que lo enbarga, 
fueras ende en tres cosas que pueden demandar quando quisieren 
después de su muerte. La una es si oviese fecho traycion contra 
el rey , o al regno , o contra otro su señor por que deviese perder el 
aver. La otra si aquel que moriese oviese seydo herege en su vida 
de manera que moriese en aquella heregia. La tercera si feziese 
manda de su aver a hereges a su finamiento. Otrosi dezimos, que 



gíiO LIBRO V. 

si alguno quisiere contrallar testamento , que oviese otro fecho , para 
desfazer lo que non valiese, por alguna de las razones que dize en 
el titulo de los testamentos x por que se puede desfazer , que si fasta 
cinco años non lo demandaren depues de la muerte de aquel que 
lo fizo, de allí adelante non puede. 

LEY VIII. 

Del tienpo de los quatro años por que pueden los ornes perder e ganar 

tenencia de las cosas. 

Pasando tienpo de quatro años podrie ganar derecho el que ovie- 
se tenencia en alguna cosa que fuese rayz , por se defender por este 
tienpo de non responder por ella a qui quier que gela demande. E 
esto podrie seer sobre tres cosas y la una como si el rey mandase ven- 
der heredat a algunt orne de quien non podiesen aver sus pechos , o 
otros derechos algunos qne oviese a aver del , e el que lo conprase 
seyendo tenedor dello tanto tienpo como en esta ley dixiemos, de 
alli adelante dezimos, que non es tenudo de responder a ninguno 
por ello. Pero tal vendida como esta para seer estable, de ve seer 
fecha conceieramiente asi que la aya aquel que mas diere por ella. 
La otra cosa sobre que viene el tienpo que dixiemos, es como se 
muriese alguno que non feziese testamento , nin manda de lo suyo, 
e non dexase herederos que lo deviesen aver , si aquel que los ovie- 
se de recabdar los derechos del rey en aquel lugar fuese sabido de 
tal cosa, e después alguno fuese tenedor por quatro años de los 
bienes de aquel que asi muriese, dezimos que de alli adelante non 
es tenudo de responder por ellos al rey nin a otro ninguno por él 
en su razón del. Enpero si el orne del rey esto dexare de deman- 
dar por algunt engaño, non lo deve el rey por eso perder, mas de- 
velo cobrar , e devel pechar el su orne otro tanto de lo suyo si lo 
ovier, e sinon sea su cuerpo a merced del rey por que se atreveó a 
fazer engaño en lo suyo 2 . La tercera cosa es si algún renovero fi- 
ziere carta de debda sobre alguno e non demandare fasta quatro 
años aquello que por aquella carta deve aver, dezimos que dalli 
adelante se puede defender por este tienpo aquel contra quien fue- 
se fecha de non responder por ella nin pagar aquel debdo que en 
ella fuere escripto. 



1 Con la iv, tit. viii, vi partida. dos si non los demandan fasta quatro años. 

2 Nota que los renoveros pierden los deb- 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 321 

LEY IX. J 

Del tienpo de los tres años porque se pueden perder $ ganar las 

cosas muebles. 

Menor tienpo de los que dixiemos en las leyes ante desta abon- 
da para ganar orne de todas las cosas muebles. E este tienpo es de 
tres años. Onde si alguno toviere cosa mueble en su poder paladi- 
namiente por este tienpo, e ninguno non salier que gela demande 
o quel afrontare delante el judgador, diziendo e mostrando que ia 
derecho en ella, dezimos que dalli adelante la puede tener por suya, 
e non es tenudo de responder a ninguno por ella, sol que la non 
tenga en alguna de las maneras, que dizen las' leyes deste titulo, por- 
que la non puede ganar. 

LEY X. 

Del tienpo de los dos años porque se pueden perder e ganar algunas 
cosas, e quales son aquellas cosas que se pierden por este tienpo. 

Dos años fazen a los ornes ganar derecho en cosas señaladas , que 
aqui diremos, para defenderse por este tienpo de aquellos que gelas 
quisieren demandar. E esto es sobre dos cosas. La primera es como 
si alguno feziese demanda contra otro, deziendo quel devia dar o 
fazer alguna cosa, e aquel a quien demandan se quisiese defender, 
razonando que non es tenudo de fazer o de conprir aquello quel de- 
mandan, o quel piden, porque gelo fezieron fazer con engaño. On- 
de dezimos , que aquel que tal defensión ovier de engaño que diga 
quel ayan fecho, que si fasta dos años non la razonar desque aquel 
fecho acaescio quel demandan, que dalli adelante non se puede por 
ella defender. La segunda cosa es como si alguno tovier carta sobre 
otro, en que conosciese quel deve dar alguna quantia de dineros o 
de mrs. , e aquel a qui demandaren se quisiese defender, diziendo 
que conoscie que él mandara facer aquella carta, mas que nunca le 
pagara aquel nin otro por él aquella quantia de dineros o de mrs. 
que en la carta dize x . Onde si tal defensión como esta aquel a qui 
demandan pusiere , valel para defenderse por ella fasta dos años , des^ 
de el dia que la carta fue fecha 2 . E devegela recibir el judgador fas- 
ta este tienpo que dixiemos, mas después non, fueras ende si non 
moviere pleito sobre alguna destas razones sobredichas ante de dos 

1 Esta ley acuerda con la ... ley. lib. iv. 2 Acuerda con la ix ley tit. xn de las co- 
Codigo e comienza. Si algún omt. noscencias deste ltbr. Especulo. 

TOMO I. SS 



o 2 2 LIBRO V. 

años, porque se pueda este tienpo enbargar, segunt dize en la ley 
deste titulo que comienza: Enbargase x . 



LEY XI. 



Del tienpo, del año e dia , e de los seys meses 3 e de los tres , e del ter- 
cet "día porque se pueden perder e ganar las cosas, qiiales cosas son 

que se pierden o se ganan por este tienpo*. 

,.'■■' 

,j r . Tantas maneras son de tienpos quantas dixiemos en las leyes 
4este titulo, que son ante desta, porque los ornes ganan de todo las 
cosas, o algún derecho en ellas. Pero aun y a otras maneras que que- 
remos aqui mostrar, de que feziemos emiente en la segunda ley des- 
te titulo , porque ganan tenencia solamiente en las cosas. E para esto 
ay tienpo de año, e dia, e de seys meses, e otrosi de tres. E por 
ende dezimos que si alguno fuere tenedor año e dia de alguna cosa 
que sea rayz , seyendo en la tierra aquel que gela demanda , que ga- 
na la tenencia della por este tienpo, en manera que todavía deve 
seer tenedor della Fasta que otro le venzea della por derecho. Otrosi 
dezimos que si alguno conosciere por carta que recebio algunas cosas 
en voz de arras, que se puede defender quando quier que gelas de- 
mande fasta un año después que el casamiento se partió, quier por 
muerte, quier por vida, razonando que non las recebio. Mas esto se 
entiende si el casamiento duró dos años, e dende arriba fasta diez. 
Otrosi dezimos que gana tenencia por seys meses, e por tres, el que 
toyáere alguna cosa en tal manera, como dize en la ochava ley del 
titulo de los enplazamientos. E puédese defender aun por tres me- 
ses en razón de arras, asi como dixiemos desuso, durando el casá-K 
miento de diez años adelante \ E como quier que dixiemos en esta 
ley que ganan los ornes tenencia en las cosas por año e dia, dezimos' 
otrosi que ganan derecho para defenderse por este tienpo mismo, 
como si alguno oviese demanda contra otro por razón de desonra 1 
quel oviese fecha, que si non gela demandase fasta un año, que des- 
pués non geío pueda demandar 4 . Eso mismo dezimos que ganan los 
Ornes derecho por tienpo de seys meses para defenderse, como si al- 
guno vendiese a su vezino bestia en que oviese alguna ertfermedat 
o maldat porque gela podiese desechar, que si nol movier pleito para 

1 Acuerda con la ix ley. tit. i. v partid, go que las recibe e son estas: dineros, e oro, c 
comienza: Fiuza. , plata, e vino, e pan, e olio. 

2 Vé al iv ley. Codig. l¡b. vn. que comien-* 3 La xxu. tit. ix. vn partid. 

za.i Agora digamos, declara de las cosas que se /^ La lxviii. lib. iv. Código, e la lxv. tit. 
pueden enprestar de que gana orne señorío lúe- v, v. partid. 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 323 

tornargela fastal tienpo sobredicho, que después el otro se puede de- 
fender por este tienpo de non responderle por razón de aquella en- 
fermedat o maldat *. Mas quanto valiere menos de aquello que a él 
costó por alguna destas cosas , puede gelo demandar fasta un año. 
Tienpo de tercer dia otrosi faze ganar derecho en los juyzios a aque- 
llos por quien son dados. Ca si aquel contra quien lo dan se agravia 
de alguna cosa, e non se alza fasta tercer dia, finca el juyzio firme, e 
non se puede desatar, sinon por alguna de las razones que dize en el 
titulo de las defensiones en la ley que comienza: Juagado el pleito. 



LEY XII. 



En quantas maneras se deve orne afirmar para ganar las cosas por 
tienpo y e son iv para ganar tenencia en las cosas a buena fe. 

Afirmar se deve en quatro cosas el que quisiere ganar por tien- 
po aquello quel demandaren. La primera si alguno recebiere alguna 
cosa dotro por razón de conpra, o de canbio, o de donadío, por 
alguna de las otras maneras porque se puede aver derechamiente las 
cosas, que crea que aquel de quien la recebio que es señor de aque- 
lla cosa, e que a poder de la enagenar. E devemos asmar que su 
entencion de aquel que recebio la cosa, tal era, que non sabie que 
aquel que gela dio, que non era señor de aquella cosa, o que non 
avie poder de la enagenar, fueras ende si aquel que demanda la co- 
sa pudiere mostrar que era sabidor, o quel fizo saber, que aquel que 
gela dava non era señor della, nin avie poder de la enagenar, o si 
podiere mostrar otrosi que la recebio contra defendemiento de las 
leyes. La segunda cosa que a meester es que deve mostrar en que 
manera la ovo, si por conpra, o por donadío, o por alguna de las 
otras maneras , porque pueden los ornes aver las cosas con derecho. 
Ca por seer tenedor de la cosa el tienpo solo non le da ningún de- 
recho en ella , si estas otras cosas nol ayudan , fueras ende si fuese el 
tienpo de treynta años , o dende arriba. La tercera cosa es que deve 
mostrar que en aquel tienpo porque^ quiere ganar la cosa que sien- 
pre fue renedor en paz, e que nunca fue desapoderado della. La 
quarta es si aquello que demanda es tal cosa que se puede ganar por 
tienpo. Ca muchas cosas son que se non pueden ganar por tienpo, 
asi como dixiemos adelante en este titulo. 

1 N. Con la x ley comienza : Porque a las vegadas, tlt. de las alzadas. Lib ni, ff. de f. 
TOMO I. SS 2 



o 2 4 LIBRO V. 

LEY XIII. 

Quaks cosas son aquellas que se non pueden ganar nin perder por 
tienpo, maguer las tengan algunos luengo tienpo. 

Ciertas cosas son aquellas que se non pueden perder por tienpo, 
maguer sean algunos tenedores dellas luengamiente. E esto serie co- 
mo si alguno to viese heredat, o otra cosa en peños, o en comien- 
da, o arrendada , o lugada, o forzada. Ca por ninguna destas ma- 
neras non la puede ganar por tienpo el que asi la tovier, nin perder- 
la aquel cuya es de derecho. Otrosí dezimos que si algunos ovieren 
heredat, o otra cosa de so uno que non sea partida, quier la ayan por 
razón de heredamiento, o de otra manera, maguer que alguno de- 
llos sea tenedor de aquella cosa , por alguno de los tienpos que di- 
xiemos en las leyes de este titulo, los otros herederos o porcioneros 
non pierden por ende sus partes, nin se puede defender el tenedor 
que non de su derecho a cada uno dellos , quando quier que gelo de- 
mande. Eso mismo dczimcs que si alguno toviese alguna cosa que 
fuese furtada, o si toviese algunt siervo que oviese foydo de su se- 
ñor, que non se puede defender por tienpo, que non responda a su 
dueño quando quier que gelo demande. 

LEY XIV. 

Como otras cosas y a sin las que son dichas en la ley ante desta , que 
se non pueden perder por tienpo , nin ganarlas aquellos que las tienen. 

Sin aquellas cosas que dixiemos en la ley ante desta , otras y a 
que non avernos dichas que queremos mostrar , que se non pueden 
por tienpo perder, e son estas: asi como moneda, o marzadga, ó 
martiniega , o pechos , o rendas de qual manera quier que sean , o 
otras cosas que senaladamiente pertenescen al señorío del rey. Mas 
quando quier que el rey o otro alguno por el rey demandare algu- 
na de las cosas sobredichas a qui quier que la tenga, que la pueda 
cobrar. E otrosí dezimos que las cosas de santa eglesia que son sa- 
gradas, asi como cálices, o vestimientas , o cruces, o alguno de los 
otros ornamientos que se non pueden por tienpo perder. Mas ó quier 
que sean fallados, devenios tornar a los santos logares onde fueron, 
1 nin se pueden los ornes escusar por tienpo que non den diezmo de 

1 N. Ninguno non puede prescrivír sin diezmos porque es cosa splritual, e asi non 
posesión , e los legos non an posesión en los pueden prescrivir los diezmos. 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 325 

sus cosas a santa eglesia, nin aunque dixiesen que nunca lo dieron. 
Otro tal dezimos que las carreras del rey que son comunales, porque 
van los ornes de unos logares a otros , que non las puede ninguno 
meter a sus heredades, nin se pierden por tienpo, nin los moiones, 
nin las lindes que departen los términos entre las villas o los otros lo- 
gares, o do parten las heredades entre los ornes, non se pueden per- 
der por tienpo , maguer sean desfechos o camiados '. Eso mismo dezi- 
mos que los exidos } nin las rendas que pertenescen senaladamiente 
a algunt conceio o pueblo , non se pierden por tienpo , nin las pue- 
de ninguno de aquel conceio nin de aquel pueblo ganar otrosi por 
tienpo. 

LEY xv. 

Como aquellos que fuesen en presión o echados de la tierra , o fuesen 

romeros a la tierra de ultramar , o en tnesageria de rey , o los que non 

son de edat , o los que pierden el seso non pueden perder sus cosas 

por tienpo. 

Fallar deven los ornes piadat en los reyes , e mayormiente quan- 
do son coytados de alguna premia. E por ende dezimos que qual- 
quier orne que fuese en presión , o echado de tierra , o ydo en rome- 
ría a la santa tierra de ultramar, o en mesaieria del rey, o que non 
fuese de edat , o que oviese perdido el seso , non deve perder su he- 
redat , nin otra cosa ninguna por tienpo a . Ca la pena de perder por 
tienpo non es dada sinon contra aquellos que pueden demandar su 
derecho , e lo dexan de fazer. Otrosi dezimos que demientre que los 
ornes fezieren hueste , o estudieren en frontera guerreando con los 
enemigos , que non pueden perder por tienpo sus cosas , nin los otros 
derechos que ovieren aquellos que en la hueste ó en la guerra fueren, 
nin los otros que fincaren, seyendo en la guerra sus contendores, o 
aquellos que los ovieren de judgar. E aun dezimos que la mugier 
non puede perder sus cosas, maguer sea su marido tenedor dellas 
por tienpo de xxx años o mas , nin el fijo mientre que fuere en po- 
der de su padre, o de su madre, o de otro que lo tenga. 

1 La decretal Causa, tit. Prescript. lib 11. 2 La nr. e la x. tit. xi. lib. u. Flores. 



326 



LIBRO V. 



LEY XVI. 



Quales son las cosas que enbargan a los ornes para non poder ganar 

las cosas por tienpo. 

Enbargaseles a los ornes en muchas guisas aquel tienpo, que dixie- 
mos que es puesto porque pueden ganar las cosas de todo por suyas, 
o algunos otros derechos. Pero todas estas maneras nacen de dos 
cosas. E la una destas se faze naturalmiente , e la otra segunt las pos- 
turas de los ornes. E nos queremos fablar primero de la que se faze 
por natura , porque semeia que viene mas por voluntad e por poder 
de Dios. E depues diremos de la otra que viene por posturas, que 
fezieron los ornes. Onde aquella primera que se faze naturalmiente es 
asi como quando tiene alguno alguna heredat, porque vaya ganan- 
do por tienpo, e sobresto vienen avenidas de aguas, quier de mar 
o de rios, e entran por aquella heredat, e enbarganla de guisa, por- 
que non la puede labrar nin desfructar en el tienpo que devie aquel 
que era tenedor delia. E por ende el enbargo que viene desta mane- 
ra, faze perder todo el tienpo pasado a aquel que tiene la heredat, 
porque la pudiera ganar. La segunda , que viene por las posturas de 
los ornes, es asi como quando alguno es tenedor ¿alguna cosa, quier 
sea rayz o mueble , e otro se querella del , e le enplaza por alguna 
de las maneras que dize en el titulo de los enplazamientos, e le deman- 
da aquella cosa delante el judgador. Onde dezímos que este enpla- 
zamiento es enbargo a aquel tenedor, porque pierde todo el tienpo 
pasado de la tenencia, porque oviera aquella cosa de ganar x . Eso 
mismo dezimos que aviene a aquel que es tenedor de alguna cosa, e 
ante que el tienpo sea conplido porque la podrie aver , querellase al 
rey su contendor dél¿ e gana carta porque enplaze a aquel sobre 
aquella cdsa que tenie , que cuydava ganar por tienpo. Pero si aquel 
quel fizo enplazar se dexare de yr por el pleito ante que sea comen- 
zado por respuesta, piérdese el tienpo pasado, e deve comenzar da- 
111 adelante > e contar el tienpo de los diez años o de los veynte por 
que lo puede ganar, segunt dize desuso en la ley que comienza: 
Veynte años. Mas si el pleito fuere comenzado por respuesta, dende 
adelante non la puede ganar sinon por treynta años, maguer en la 
primera oviese alguna de las razones que mandan las leyes, porque 
la pudiera ganar por derecho, teniéndola veynte años o diez. 

1 La xxxix. tit. xxxix. e la riii. tit. x. in. partid. 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. 327 

LEY XVII. 

Que es lo que deve orne fazer quando alguno a comenzado algunas 
cosas por tienpo , non siendo * en la tierra. 

Quebrantarse podrie aun de otra manera el tienpo, que dixiemos 
porque se ganan las cosas seyendo demandadas, ante que fuese con- 
plido *. E pues que dixiemos en esta otra ley como se quebranta 
contra los .que son en la tierra , queremos mostrar en esta como se 
puede quebrantar contra aquellos que non y son. Por ende dezimos 
que si alguno fuer tenedor de alguna cosa que puede ganar por tien- 
po, e su contendor le buscare para moverle pleito sobrella, dizien- 
do que es suya , o que a algún derecho en ella , e nol pudiere fallar 
porque non es en la tierra, mandamos quel dé su demanda escriptá 
al judgador. E desi metalo el judgador en tenencia de aquella cosa 
ante testigos, e sea tenedor della por ocho dias, e non tome dellá 
ninguna cosa, nin la enagene. E si por aventura la tomare, que la 
torne luego doblada , e de los ocho dias en adelante dexela en pafc 
a aquel que la tenie. E desta guisa quebranta la tenencia, e todo 
aquel tienpo pasado non puede enbargar su demanda. E si non 
podier fallar alcalle , o al que dexare en su logar , afruentel ante 
ornes, e valaL 

LEY XVIII. 

Como non corre ningunt tienpo contra el menor de edat 9 salvo si algu- 
no en vida del padre o de la madre del huérfano fuese tenedor de la 
cosa tanto tienpo porqiie la avia ganada } dende adelante non la 

puede demandar. \ 

■ .. 

Correr non puede tienpo contra aquel que non es de edat, por- 
que deva perder lo suyo, segunt que dixiemos desuso en este titulo 
en la ley que comienza. Fallar deven. Mas si en vida del padre o 
de la madre del, alguno fuer tenedor de alguna cosa suya, e después 
que aquel huérfano venier a cunplimiento de edat lo quisiere de- 
mandar, e el otro se quisiere defender por tienpo, dezimos que non 
puede cuntar los años que el huérfano fue sin edat. Pero si en vida 
del padre o de la madre fue tenedor de aquella cosa tanto tien- 
po, porque la avie perdida, non la puede el fijo dalli adelante de- 
mandar. 

. 

1 L. ix . tlt. xi. lib. 11. Flore 



328 LIBRO v# 

LEY XIX. 

Como aquel que a ganada alguna cosa por tienpo la puede defender, 
e si aquel que la forzare que gela puede demandar como forzador. 

Aprovechanse los ornes del tienpo porque ganan las cosas, se- 
gunt mostraremos por estas leyes, tan bien en demandar como en 
defender. Ca desque alguno a ganada la cosa por tienpo , puédelo 
razonar contra todos aquellos que gela demandaren, defendiendo 
que non es tenudo de responder por ella, nin gela pueden deman- 
dar, pues que por tienpo la ganó. E aun demás dezimos, que si des- 
pués que la oviese ganada en esta manera que dixiemos, acaesciese 
que perdiese la tenencia della por alguna guisa, e fallase que la te- 
nia aquel cuya fuera ante que la él ganase , o otro qualquier , bien 
gela puede demandar por suya , e non se puede aquel defender que 
non gela aya a dar , fueras ende si la oviese tenido tanto tienpo co- 
mo él, porque con derecho la oviese ganada. Mas esto que dize en 
esta ley, que el que gana la cosa por tienpo, que la puede deman- 
dar a aquel cuya fuera ante, si por alguna manera veniese a su po- 
der, non se entiende del tienpo de los treynta años. E esto acaesce 
porque el que gana por tanto tienpo non es tenudo de mostrar mas 
de las dos cosas postremeras, que dize en la ley deste titulo que co- 
mienza: Afirmar se deve. E por ende como quier que se pueda de- 
fender contra todo orne que gela demande , con todo esto , si a ma- 
no venier de aquel cuya fue, non gela puede demandar, fueras en- 
de si gela oviese tomado o entrado por fuerza. Enpero bien quere- 
mos que sepan los ornes ciertamiente , que qualquier que fallase a 
alguno en tenencia de lo suyo, tanbien de mueble como de rayz, 
que gelo puede demandar e aver por derecho, fueras ende aquel 
que lo ganó por tienpo al otro que lo ovo con derecho del. E aun 
dezimos otra razón, que si aquel cuya fuere la cosa de primero, la 
perdiera por tienpo , e aquel que la ganara del por aquel tienpo 
mismo perdiese la tenencia della, e fallase a otro tenedor, e amos a 
dos gela quisiesen demandar , tan bien el que la perdió por tienpo 
como el que la ganó , dezimos que non es tenudo de responder por 
elk a aquel que fue señor della primeramiente e la perdió por tien- 
po, mas deve responder a aquel que la ganó. Ca mudase el señorío 
de las cosas por tienpo, asi como mostraremos en las leyes deste ti- 
tulo. 



TIT. V. DEL TIENPO POR QUE SE GANAN &C. gSp 

LEY XX. 

Pro tiene a los ornes el tienpo por que se ganan las cosas, se- 
gunt dixiemos en la ley ante desta. Mas aun y a otras maneras que 
non avernos dicho, que queremos mostrar. E esto serie como si al- 
guno fuese echado de tierra, o metido en presión, o fuese en man- 
daderia del rey, e veniese después a demandar alguna cosa de lo su- 
yo , de que fallase a otro tenedor , si aquel que la toviese se quisie- 
se enparar por tienpo, dezimos que bien lo puede fazer si provare 
que fue tenedor de aquella cosa ante que esto acaesciese, e después 
que vino aquel que la demanda. Mas aquel tienpo que fue enbarga- 
gado por alguna de las maneras que de desuso dixiemos, non se 
puede aprovechar dello, nin deve seer cuntado. E si alguno qui- 
so morar o andarse por otros logares fuera de la tierra, e pudo 
venir o enbiar a demandar lo suyo , e non lo fizo , si aquel que la 
cosa tovier fue en tenencia della, tanto tienpo porque la ganó, se- 
gunt mandan las leyes, dezimos que non es tenudo del responder 
por ella a aquel que gela demandare. Enpero si alguno destos mo- 
riese, andando fuera de la tierra, aquel que fuese tenedor de la cosa, 
non puede cuntar del tienpo desde que aquel morió contra los here- 
deros del muerto, sinon desque fueron sabidores de la muerte. Ca 
estonce comenzó el que era en la tenencia de ganar por tienpo contra 
ellos, desde que podieron demandar e non quisisieron. Otrosí man- 
damos del que fuere loco o sandio, que después que tornare en su 
acuerdo, si quisiere demandar alguna cosa, o otro por él, que aquel 
tienpo en que non era en su acuerdo non deve seer cuntado. E de- 
mas queremos que sepan todos, que aquel tienpo en que es algún 
orne tenedor de alguna cosa, que se deve cuntar con el otro tienpo 
de que fue tenedor aquel de quien la ovo, quier la oviese del por 
herencia, o por manda quel feziese alguno en su testamento, o por 
conpra, asi que el vendedor fuese en tenencia, quando la cosa ve- 
niese e la diese al conprador. Eso mismo dezimos de los que rece- 
bieren algunas cosas de otros, por camio, o por donadío, o de otra 
guisa qualquier, porque las puedan aver con derecho. E este ayun- 
tamiento del tienpo se entiende si el que la ovo primero la tenie de- 
rechamiente, asi que la podrie ganar si la toviese por todo el tienpo. 
Ca la tenencia que non es con derecho non se puede ayuntar con la 
que es con derecho. 



TOMO I. TT 



urqfc LIBRO V. 

LEY XXI. 

Pruevase el tienpb de diez años o dende arriba por que se ga- 
nan o se pierden las cosas de la guisa que aqui mostraremos. E esto 
serie como si alguno fuese en tenencia de alguna cosa que quisiese 
ganar por tienpo e pudiese provar que fuera tenedor en el comien- 
zo del pleito por que la quiere ganar en la postrimera, entiéndese 
que fue tenedor en el tienpo que es entre medias, fueras si su con- 
tendor podiere provar que en el medianedo deste tienpo ovo al- 
gunt enbargo e destorvo de los que dize en las leyes deste titulo 
por que non fue tenedor todo el tienpo conplidamiente. 

LEY XXII. 

Rayz e mueble avernos nonbrado muchas vezes en este titulo. 
Mas por que sepan los ornes cada uno dellos quales cosas son, e por 
que an asi nombre , queremos las aqui mostrar. Onde dezimos que 
rayzes son casas , tierras , vinas , molinos , rios , fuentes , árboles e 
todas las otras cosas que son en tierra e están en manera que se non 
pueden mover sin recebir ellas daño , o aquellos logares de que las 
mueven. E an nonbre rayz por que están raygadas e firmes. Mue- 
ble dezimos que es toda cosa viva, e todos fructos cogidos _, e paños, 
e ropas , e armas , e averes , e cada una destas de qual manera quier 
que sean. E las unas an nonbre muebles por que se mueven por si 
como las cosas que son vivas, e las otras por que las mueven los 
ornes para su servicio sin daño dellas. 

TITULO VI. 

DE LAS FERIAS E DE LOS PLAZOS FOREROS. 

ilintrando los ornes por los pleitos desque los comienzan a razonar 
a meester muchas cosas de que se ayuden. E nos avernos ya mos- 
trado algunas dellas, asi como defensiones contra los judgadores, e 
otrosi contra aquellos con quien an los pleitos por razón de si mis- 
mos. E otrosi del tienpo por que se ganan o se pierden las cosas. 
Mas agora queremos aqui fablar de los plazos , por que de ninguna 
cosa non se pueden mas ayudar. Ca sin ellos non podrien esto al 
que dixiemos mostrar conplidamiente. E estos plazos son de dos 
guisas, a los unos llaman plazos de ferias } e a los otros plazos de 
fuero. E nos queremos primeramiente dezir de las ferias, por que 



TIT. VI. DE LAS FERIAS. „ óoj 

son plazos mas onrados. E mostrar por que an asi nonbre, e en 
quantas maneras son 'j e que deven fazer en ellas, e depues diremos 
de los otros plazos foreros _, e en quantas maneras son , e por que 
les llaman asi, e por que razón los dan, e quando, e a quien, e 
quantas vezes , e en que manera. 



ley i. 



Ferias tanto quiere dezir como dias contados de fiestas en que 
los ornes non se deven trabar de lavores, nin de pleitos , nin dé 
justicia , nin de otras cosas , sinon daquellas que pertenecen a onra 
de las fiestas. Otrosí _, son llamadas ferias las sazones del tienpo en 
que coien los ornes los fructos > por que deven en ellas a dexar de 
fazer aquellas cosas , que por fuero podrien fazer. E los dias de las 
fiestas comienzan desde la viespra ante de la fiesta, e duran fasta otro 
dia al sol puesto. E quanto para judgar comienzan quando nasce 
el sol, e acabase al medio dia o a la tercia, segunt dize en el pri- 
mer titulo del libro quarto en la ley que comienza. Mas deven aun 
fazer. E otrosi para guardar treguas, comienza el dia quando nasce 
el sol, e acabase quando se pone. E para fazer pagas o para con- 
prir otros pleitos , dura el dia desde la media noche ante del dia, 
fasta al otra media noche después. 



LEY II. 



Los dias destas ferias que dixiemos se departen en tres maneras. 
Ca las unas son por onra de Dios e de la fe, e las otras por onra 
de los enperadores e de los reyes , e las otras por pro comunal de 
los ornes. Mas nos queremos primero fablar de las que son por 
onra de Dios e de la fe. E son estas, asi como el dia del domingo. 
Ca en el tienpo antigo los gentiles , que nonbravan los dias por las 
siete estrellas que an nonbre planetas por que el sol tenien que era 
como mayor e señor de las otras , por eso llamavan al su dia do- 
mingo , que quiere tanto dezir como dia del señor. E esto fue pro- 
fecia para la nuestra ley. Ca todas las mayores cosas que Dios fizo 
tan bien en la vieja ley como en la nueva , fueron fechas en dia de 
domingo. Ca en tal dia comenzó a fazer el mundo. E en tal dia 
salvó a Noé e a su conpana del diluvio en el arca por quien se po- 
bló después la tierra. E otrosi en tal dia salvó lo* fijos de Israel, que 
escojeó por su pueblo, e pasólos por la mar en seco, e mató a los 
de Epigto que y van en pos ellos. E otrosí, en tal dia dio la ley a 
Moysen, que fue como prometemiento , que vernie a salvar el mun- 

TOMO I. TT 2 



aa2 " BR0 v ' 

do. E después quando nuestro señor Iesu Christo, que es verdadero 
Dios e orne, quiso prender carne de santa María, e conprir lo que 
prometiera por las profetas, en la noche del domingo nascio, e en 
tal dia fue bautizado , que fue comenzamiento de nuestra ley. E 
otrosí , el dia del domingo resucitó de muerte a vida por mostrar 
que avie en si conplidamiente poder de Dios. E otrosi, en tal dia 
enbió el Spiritu Santo sobre sus decipolos , e fizóles entender e fa- 
blar todos los lenguajes, por fazer conoscer al mundo que en él era 
todo el saber conplidamiente. Onde por todas estas razones que 
avernos mostradas, es derecho que el dia del domingo sea guarda- 
do e onrado. 

LEY III. 

Fiestas y a otras que deven seer guardadas e onradas , asi como 
la fiesta de la nacencia de santa Maria , e la de la encarnación quan- 
do vino el ángel a ella , e fue mandadero de la naciencia de nuestro 
Señor. E otrosi , la fiesta de la navidat en que él nasceó. E otrosi, 
el dia de la circuncisión en que él quiso guardar la ley que diera a 
Moysen x . E otrosi el dia de la epiphania en que caen tres fiestas, 
la una de comol venieron adorar los tres reyes. La otra que fue 
bautizado en la fuen iordan por mano de sant Iohan Babtista en 
tal dia como aquel, quando fue en edat de treynta años. La tercera 
quando fizo del agua vino, que fue comenzamiento de los sus mi- 
lagros.. La otra fiesta es de santa Maria candelaria , quando ofrecie- 
ron nuestro señor Iesu Christo en el tenplo en las manos de Sy- 
meon , segunt mandó Moysen en la vieja ley. E otrosi , la fiesta de 
la pascua mayor de la resurrecion con siete dias ante, que comienza 
el domingo de ramos fasta este mismo dia, por onra de la pasión 
de nuestro señor Iesu Christo. E otrosi los siete dias depues fasta 
el otro domingo que son por onra de la resurrecion. E otrosi, el 
dia de la asension quando nuestro Señor subió a los cielos vesible- 
miente en cuerpo e en alma. E el dia de la cinquesma quando en- 
bió el Spiritu Santo sobre los decipolos con los dos dias depues. 
E otrosi, la fiesta de la Trenidat que viene después, e la fiesta de 
la asunpcion de santa Maria de mediado Agosto , que quiere tanto 
dezir , como quando fue llevada a los cielos 2 . 

1 Destofablala xxxiv, tít. n, m partid. 2 Santa Maria fue fija de Ioachin e de 

Anna fija de Acar. 



TIT. VI. DE LAS FERIAS. go* 

LEY IV. 

■ •' " ''O '-üi '.■ /■ . -; 

Apostóles e otros santos y á que an sus fiestas apartadas, seguní 
mostraremos en esta ley, que deven seer guardadas , asi como la fies- 
ta de la nacencia de sant Iohan Babtista , e la fiesta de sant Pedro, 
que fue mayor de los apostóles , e de sant Pablo. E el día de Sant 
lago e de sant Iohan evangelista , e de sant Andrés , e de sant Bar- 
tolomé , e de sant Matheos > e de sant Simón ,e de sant ludas , e 
de sant Felipe, e de Sant lago el menor, e de santo Tomé; e de 
sant Mathía y e de los mártires sant Estevan , que fue el primero dé 
todos, e es su fiesta otro dia de navidat, e la fiesta de los inocen- 
tes que fueron muertos por nuestro señor, seyendo niños de dos 
años en ayuso. E otrosi el dia de sant Lorente, e la fiesta de sant 
Miguell arcángel , e otrosí la fiesta de todos santos. E non tan so- 
lamiente deven ser guardadas estas fiestas sobre dichas , mas aun las 
fiestas de los otros santos que mandan guardar los obispos, cada uno 
en su obispado por que son y sus cuerpos de aquellos santos, o por 
que son mas ónrados sus logares por ellos. 

LEt v* 

1 Enperadores e reyes pueden establescer ferias en dias señalados, 
que sean como fiestas. E deven, las guardar todos los de su señorío 
por onra dellos. E estas son asi como los dias en que ellos naseie- 
ron, o en que comenzaron a regnar, o en que nascieron los prime- 
ros fijos, que an de fincar en sus logares, e otrosi aquellos dias en qué 
vencieron sus enemigos, o que ganaron dellos las tierras, o los lo- 
gares señalados donde ellos se llamavan rey* E tales ferias como 
estas non. las puede otro ninguno establescer por onra nin por po- 
der que aya, sinon enperador o rey. E si alguno se atreviese de lo 
fazer , non deven seer guardadas por ferias , nin deven aver aquel 
nonbre. 

ley vi* 

r Cogiendo los ornes pan e vino, por que son los fructos de qué 
la tierra mas se ajprovechan, e en que mas fazendados son en los 
cojer, an meester plazo a aquella sazón para fazerío. E por ende 
llaman a aquellos dias ferias. E el tienpo del pan coger en las tier- 
ras comunales , ó non viene muy tenprano nin muy tarde s tenemos 
por bien que sea desde primero dia de Jullio fasta mediado Agosto* 
E como quíer que en los otros fueros era este plazo de un mesj nos 



334 



queremos que sea de seys semanas, por que tenemos que el otro 
plazo era pequeño, e los ornes non podien aver cogidos sus panes, 
e recibrien por y daños, si oviesen a entrar en pleitos. E otrosí, el 
tienpo para coger el vino tenemos que es asaz de un mes, e que- 
remos que comience ocho dias ante de sant Miguell, e dure treynta 
días. Enpero estas ferias que dixiemos , tan bien las que son para co- 
ger el pan como las del vino , por que en una tierra son mas ten- 
pranas que en otras, mandamos que los judgadores de las tierras 
con los pueblos acuerden cada unos en sus logares para poner es- 
tas ferias ante destos tienpos , o después segunt que vieren que es 
mester, faziendolo saber primeramiente al rey, e ganando del su 
carta por que sea firme para todavía. 



LEY VII. 



Quedar deven los ornes en los tienpos de todas estas ferias que 
avernos dichas de non yr a pleitos , e otrosí los judgadores non los 
deven fazer enplazar, nin deven dar juyzio en estos dias sobredi- 
chos. E sil dieren non deve valer, maguer que amas las partes fue- 
sen avenidas a recebir el juyzio. Enpero en las que son para cojer 
el pan e el vino, si las partes se avenieren a recebir juyzio, pueden- 
lo facer. E estas ferias mismas , non tan solamiente deven valer a 
aquellos que an a cojer sus fructos , mas a todos comunalmiente. 
E como quier que dixiemos que non deven seer llamados los ornes 
a pleito en los tienpos de todas estas maneras de ferias , nin los de- 
ven judgar, dezimos que cosas y a por que los pueden enplazar, e 
non se pueden escusar de non entrar en pleito por razón de ferias/ 
e valdrá el juyzio que fuese dado en ellas. E esto serie si alguno; 
moviese pleito con otro sobre cosa que se podiese perder , si en las 
ferias non se librase , asi como sobre fructos cogidos que non se pue- 
den guardar, o sobre otras cosas que non se deven alongar, asi 
como en dar quien guarde a los huérfanos e a sus cosas , e mandar 
quanto les den para despender de lo suyo , asi como dize en el 
séptimo libro en el titulo de la guarda de los huérfanos, o por sol- 
tar los presos que non deven aver pena. Otrosí ¿ dezimos que los 
fijos non se pueden escusar en ningunt tienpo de ferias que nort 
respondan a su padre , o a su madre , o a los otros que son de la 
liña derecha donde ellos descenden , si los demandaren antel judga- 
dor que les den onde se goviernen , aviendolo meester por pobreza. 
Nin otrosí, non se pueden escusar los que fueron aforrados que 
non respondan a sus señores en esta razón misma, si cayesen en pal 



TIT. VI. DE LAS FERIAS &C. ooí 

bredat. Otro tal dezimos, que non se pueden escusar los padres que 
non respondan a sus fijos en otra tal razón, E aun mas dezimos, 
que pleito de orne de fuera de la comarca , o del termino de la cib- 
dat, o de la villa de aquel judgador a quien se querella, non se 
deve enbargar por ferias. Eso mismo dezimos de aquellos que de- 
mandaren soldada, o jornal que ayan merescido por llavor de sus 
manos 1 . Otro tal dezimos, que si alguno se agraviare del juyzio 
quel dieren, que bien se puede alzar en tienpo de ferias, mas non 
es tenudo de seguir el alzada fasta que pasen. Eso mismo dezimos 
si se alzare ante de las ferias, e fuer el plazo en el tienpo de las 
ferias. 



ley vnr. 



judgar non deven algunos pleitos, que aqui diremos en tiempo 
de ferias. Enpero bien pueden enplazar sobrellas. E esto serie como 
sobre tal demandanza, que se podrie perder por tíenpo si non fues 
demandada o comenzada por respuesta en aquellas ferias , asi como 
muestra en el titulo ante deste. E otrosí, pueden fazer algunas co- 
sas de las que pertenescen a los pleitos, como si alguno oviese mes- 
ter testigos para su pleito, e oviese miedo de los perder por alguna 
destas maneras, o por ser muy viejos, o mal enfermos, o por que 
se oviesen de yr de la tierra. Otrosí, pleitos ya que se pueden librar 
en tienpo de las ferias de las mieses e de las vendimias , asi como 
de sus cilleros del rey, e de sus rendas, e de sus caloñas, e de los 
otros derechos quel pertenescen señaladamiente. Eso mismo dezi- 
mos del pleito, que oviese algún conceio contra alguno que fuese 
vezino por razón de sus rendas, o por daño que oviese fecho en 
alguna de las cosas que fuesen comunales de todo el pueblo. Non 
se puede otrosí ninguno escusar de non fazer derecho en estas fe¿- 
rias a los que .se querellaren del por razón dé pan que sea cocho , o 
de vino, o de carne, o de pescados, o de fructas, o de otras cosas 
que sean para comer luego. 

LEY IX. •■'■■'] ' "" } 

Seyendo los pleitos comenzados ante de ferias de qualmanera 
quier que sean, non se deven enbargar por ellas que non se libren, 
fueras ende si aquel a quien demandan diere fiador so pena cier- 
ta segunt fuere la demanda , que otro dia de las .ferias venga entrar 



1 Con la xxxv t tít. 11 , ni partid. 



. i 



q a6 UBR0 v - 

en pleito en aquel lugar en que fincó quando comenzaron las fe- 
rias. Otrosí , los que andodieren escondiéndose ante de las ferias por 
que" non fagan derecho, e depues aparescieren en ellas, cuydando 
que se pueden escusar de non responder, dezimos que átales como 
estos non les deven valer las ferias , fueras ende si dieren ende fia- 
dores que fagan derecho depues que pasaren , segunt que dixiemos 
desuso en esta ley. 

LEY X. 

Foreros y a otros plazos de que feziemos emiente en la primera 
ley deste titulo, que dan los judgadores en los pleitos por que los 
ornes mas conplidamiente alcancen su derecho. E estos son de mu- 
chas maneras , ca los unos dan por seer los ornes llamados a los plei- 
tos , e los otros por aver conseio si querrán seguir el pleito , o si se 
dexaran del. Otros y a para aver vozeros. Otros para adozir testi- 
gos o cartas. E aun a y otros, que son para alzarse quando se agra- 
viaren en los pleitos e para seguir las alzadas , e otros para conprir 
los juyzios. E todas estas maneras de plazos an nonbre foreros por 
que los deven dar los judgadores segunt manda el fuero. Ca non 
los deven dar segunt su voluntad, mas quando acaescier razón de- 
recha por que lo devan fazer. E deven los dar si mester fuere tan- 
bien al demandador como al demandado, e tanbien al que fuere 
acusado como al quel acusa. 

LEY XI. 

Quantas vezes deven dar plazos a los que los pedieren aviendo- 
los meester en los pleitos, querérnoslo aqui mostrar. E dezimos, que 
en todas las demandanzas que fueren sobre cosa que sea rayz, o 
mueble, o de querella en que non quepa justicia de muerte o de li- 
sion, si el demandador o el demandado pidieren alguno de los pla- 
zos que dize en la ley ante desta, devenlo aver. E aun si depues 
acaesciere tal enbargo a aquel que pedio el plazo por que non pudo 
conprir aquello por quel fue dado , devenle dar aun otro , mas deve 
jurar quel acaescio aquel enbargo por que lo demanda , e que non 
lo faze por otro alongamiento del pleito mas para adozir testigos, 
an de aver tres plazos desta guisa , el primero le deven dar de llano 
sin contienda ninguna , mas el segundo non gelo deven dar sinon si 
provare luego, o jurare que fue enbargado de manera, por que non 
pudo adozir las cartas, o los testigos, o que non los pudo aver. Eso 
mismo dezimos del tercero plazo, que dixiemos del segundo. E si 



TIT. VI. DE LAS FERIAS &C. <¿yj 

mester fuere, an le de dar el quarto plazo para esto mismo, jtiran-> 
do segunt que diz en el titulo de los testigos. Pero en los pleitos 
que son de justicia, si el acusador o el acusado ovier de provar al- 
guna cosa , deven dar tres plazos a cada uno dellos , non les deman- 
dando si fueron enbargados por que non los podiesen adozir. E el 
quarto plazo les deven dar segunt que dixiemos desuso en esta ley. 
E para estos plazos deven dar tanto tienpo como dize en el thulo 
de los testigos en la ley que comienza. Los plazos. 

LEY XII. 

Judgador ninguno non deve dar plazo a la una de las partes, a 
menos de seer amas delante , oyendo sus razones para catar sí gelo* 
deve dar o non. E esto deve fazer seyendo , non andando nin es- 
tando en pie, segunt que dize en el titulo de los juyzios allí 6 
muestra en que manera se deven dar. E desque diere el plazo, non 
se deve entremeter del pleito nin fazer ninguna cosa en él, fasta 
que el plazo sea conplido. Ca si ante lo feziese , develo desatar quan- 
do gelo mostraren a aquel a quien se pueden alzar de su juyzio de 
aquel judgador que dixiemos, levando la querella por alzada antel 
aquel que se toviese por agraviado en tal manera como es dicho. 
E si en el tienpo de alguno destos plazos acaesderen ferias de qual 
manera quier que sean , deven seer cuntadas en los plazos tan bien 
como los otros dias *. Otrosi dezimos, que si alguno ganare carta del 
rey contra alguno , para alguno o algunos, que judguen en pleito 
señalado, e demandare plazo para aver conseio, como fará su de- 
manda, non gelo deven dar. Ca pues que él ganó carta sobre al- 
gunt pleito apareiado, deve venir para fazer su demanda al plaza 
que pusieren a su contendor, a quel venga fazer derecho. E s¡ el 
día del plazo non quisiere razonar, deve aver tal pena como el que 
faze enplazar a otro e non viene. 

TITULO VIL 

•.; . .,. 

DE LAS DEMANDANZAS E DE LAS RESPUESTAS POR QUE SÉ COMIENZA!* 

LOS PLEITOS. 

Ulvidar non devemos lo que dixiemos en la segunda ley del libro 
quarto de como todo el fecho de los pleitos se departe en dos maneras, 

1 Con la decretal Prtterta del tit. de los testigos, 
TOMO I. W 



LIBRO V. 



h una en las personas de los ornes que son meester para ellos de 
que avernos ya dicho, e la otra de los fechos dellos, de que avernos 
' mostrado alguna partida, asi como enplazamientos , e asentamientos, 
e defensiones. Mas agora queremos aqui dezir de uno de los mas 
señalados fechos, que an meester en los pleitos. E esto es de las de- 
mandanzas, e de las respuestas porque se comienzan los pleitos. E 
como quier que en el titulo de los demandadores mostramos que de¿ 
ven catar para fazer sus demandas, enpero porque non dixiemos y 
como se comienza el pleito por respuesta, querérnoslo aqui dezir e 
mostrar como deven fazer las demandas , e quien deve responder a 
ellas, e como para seer el pleito comenzado. E que preguntas pue- 
den fazer los judgadores, o los contendores, ante del pleito comen~ 
zado o después. E que cosas les avienen ende a amas las partes 
por seer el pleito comenzado. E si muchas demandanzas acaescie- 
ren en un pleito, qual dellas deve ser oyda primero. ¡ 



ley i. 



Demandanza de las cosas es en dos maneras. Ca la una se fazé 
en razón del señorío de aquella cosa misma que demandan, e la otra 
en razón de la tenencia délla. E cada una destas se departe en mo- 
chas guisas, segunt que dize en el titulo que demuestra de como s¿ 
gana el señorío e tenencia de las. cosas. E para fazer demanda en 
qualquier destas maneras, deve ser nonbrado el judgador, e el de- 
mandador, e el demandado, e la cosa que demanda. E si es rayz, 
devela sinalar, asi como dize en la segunda ley del titulo de los de- 
mandadores. E desque asi ovier el demandador nonbrado estas co- 
sas , e cuntado todo el fecho, si el pleito fuere antel rey, o ante otro 
su señor, devel pedir merced quel faga [ dar aquela heredat con' 
los fructos que ende recebio aquel que la teriie, nonbrando el tien-f 
po de un año, o de dos, o de mas si los ovier, en que la deviera 
aver por derecho. E si el pleito fuere ante otro judgador , devel ro- 
gar quel faga conprir estas. cosas, asi como es sobredicho. E sí la de- 
manda fuere de mueble, deve demandar la cosa, e demandar que 
parezca si fuer tal que se pueda mostrar- E si. non se podier mostrar, 
deve dezir porque razón la demanda, segunt dize en la v ley del 
titulo sobredicho , e pedir que gelo faga dar. E si fuere Uavor que, 
deviera fazer fasta dia señalado, é non la fizo, puede pedir la pena 
que puso de pechar si ia non feziesé, o puede demandar el menos- 
c